EL TALLER:
UNA METODOLOGÍA POSIBLE PARA EL ACOMPAÑAMIENTO
En la escuela es muy habitual la elección del formato taller para abordar determinados contenidos
o problemáticas con las/os estudiantes desde un lugar dinámico y lúdico que genere una buena
recepción. Según Cano, A. (2012) el taller es un dispositivo de trabajo grupal que busca la
transformación colectiva a través de la integración de teoría y práctica, el diálogo de saberes y la
producción conjunta de aprendizajes. La misma se caracteriza por ser un proceso limitado en el
tiempo, con objetivos específicos y orientado a generar cambios en los participantes y en su
contexto.
Para comenzar a abordar el taller en tanto metodología, es importante ubicar el tema en un marco
donde es importante el pensamiento estratégico y la organización de las acciones, métodos, y
técnicas que utilizamos, en función de determinados objetivos y finalidad.
Sucede con frecuencia que se realizan talleres, o determinada dinámica participativa, sin tener en
claro con qué objetivos se realizan.
Imagen 1: Taller con estudiantes. Fotografía Cimientos.
¿PARA QUÉ SIRVE UN TALLER?
La función tutorial comprende un conjunto de contenidos específicos, transversales y explícitos,
entre ellos: los hábitos de estudio; el autoconcepto y la autoestima; la responsabilidad, el
compromiso y la autonomía; el clima escolar, los lazos afectivos, la empatía, el trabajo con otros,
la comunicación y la convivencia en general; la definición de proyectos de vida postescolares; la
promoción de derechos y la participación en la vida escolar, entre otros.
En términos del acompañamiento con foco en la dimensión socioemocional, el taller es una
metodología propicia ya que parte de los saberes previos de los participantes, promueve la
discusión colectiva, integra teoría y práctica y el aprendizaje experiencial y activo.
¿CÓMO SE PLANIFICA UN TALLER?
A continuación se propone una guía para la planificación de un taller. Naturalmente se trata de
una hoja de ruta tentativa entre tantas posibles, sin pretensiones de “receta”, y de utilización
flexible según los objetivos y contexto en que se vaya a planificar el taller.
Para planificar un taller resulta importante tener en cuenta los siguientes elementos:
a. Objetivos: ¿Qué se busca con el taller? Es importante tener claros los objetivos que se
busca alcanzar con el taller, por un lado para poder ver qué cosas pueden lograrse con el
taller y por otro para poder luego hacer una adecuada evaluación, valorando el taller en el
marco de la totalidad del proceso.
b. Participantes: ¿A quién va dirigido? Es importante conocer las características de los
participantes (edad, género, si se conocen, si comparten una actividad en común, trabajo,
etc.). El coordinador deberá tener en cuenta esta información, por ejemplo, para pensar
los criterios de una división en subgrupos, así como para potenciar la participación y la
valoración del saber de todos.
c. Contenidos y actividades: En función de los objetivos que se persigan con el taller, los
contenidos que se quieran trabajar en él y las características de los participantes, se
analizará la estrategia del abordaje de los contenidos, la secuencia lógica de su
tratamiento, los tiempos a dedicar a cada tema, y las técnicas específicas que se utilizarán
(dinámicas de caldeamiento y presentación, técnicas dramáticas, técnicas participativas
para la evaluación o el diagnóstico, etcétera).
d. Recursos: Este detalle que puede parecer menor, es sin embargo un aspecto a tener en
cuenta en la planificación. Se suelen olvidar las cosas más elementales por no incluirlas en
la planificación, y esto luego conlleva dificultades materiales a la hora de realizar el taller
según lo previsto. En la planificación de los recursos se incluye todo lo necesario según la
actividad planificada: desde el salón, hasta los materiales de trabajo gráfico u otros.
e. Responsables y roles: Dentro del equipo escolar es importante definir quién se hace
responsable de qué tareas. Conviene distribuir previamente los roles a desempeñar
durante el taller, definiendo quién será el coordinador, quién tendrá a cargo el registro,
quién coordinará una técnica en específico, etcétera.
f. Tiempo: El tiempo adecuado de duración de un taller también es variable, según los
objetivos del taller y las características de los participantes. Es difícil que los grupos
mantengan la concentración y la atención durante más de una hora y media. En esos casos
se sugiere hacer un pequeño recreo en el medio.
Imágenes 2 y 3: Estudiantes realizando actividades grupales en talleres. Fotografía: Cimientos
LOS TRES MOMENTOS DE UN TALLER
El taller comienza antes del taller. Esto es, el taller no comienza frente al grupo de estudiantes,
sino en la planificación del mismo. Se suele acordar que el taller incluye tres momentos
diferenciados: planificación, desarrollo y evaluación.
1) PLANIFICACIÓN: Refiere a lo reseñado en el subtítulo anterior en relación al diseño pedagógico
del taller y la gestión de todos los recursos necesarios para su implementación. Además, incluye la
convocatoria e invitación a los participantes (en caso de que fuera una propuesta optativa).
2) DESARROLLO: Refiere a lo que sucede efectivamente en el taller con lo que se planificó
previamente. El desarrollo del taller tiene a su vez tres momentos:
a) Apertura: Es bueno comenzar dedicando un tiempo a la presentación, utilizando
eventualmente técnicas específicas para ello. Lo fundamental de la apertura,
imprescindible para cualquier taller, y condición casi necesaria para el éxito del mismo es el
análisis de las expectativas, el contrato de trabajo y el establecimiento del encuadre. Los
participantes comienzan el taller con un conjunto de ideas previas y fantasías respecto a lo
que allí se trabajará, y de para qué servirá, o no servirá, la actividad. En función de estas
ideas previas se dará el compromiso, participación, satisfacción o frustración de cada
integrante en relación al taller.
b) Desarrollo: el desarrollo con flexibilidad y creatividad de las tareas planificadas.
c) Cierre: El cierre de la actividad es un momento importante en sí mismo, y además es el
momento en que se realiza la evaluación del taller . Es importante que cada taller, en tanto
microproceso de producción con objetivos específicos, tenga un cierre propio más allá de
su eventual pertenencia a un ciclo de talleres.
3) EVALUACIÓN: Refiere al análisis y reflexión de lo producido en el taller. La consideración de lo
que vimos, pensamos y sentimos en torno a lo que sucedió en el taller.
ALGUNAS TÉCNICAS DE TALLERES
Oscar Jara organiza las técnicas según el siguiente criterio:
▪ Técnicas vivenciales (de animación o de análisis). Se caracterizan por crear una situación
ficticia, en la que nos involucramos, reaccionamos y adoptamos actitudes o posturas. Este
tipo de técnicas nos hacen "vivir" una situación. Por ejemplo: dinámicas de presentación de
las personas, de animación, de análisis de diversas temáticas, de comunicación, de
organización y planificación de proyectos, etc.
▪ Técnicas que implican actuación. El elemento central de este tipo de técnicas es la
expresión corporal representando situaciones, comportamientos, actitudes o formas de
pensar. Por ejemplo, juegos de roles, sombras chinas, títeres, cine, teatro, etc.
▪ Técnicas auditivas y audiovisuales. La utilización o realización del sonido o de su
combinación con imágenes, es lo que da la particularidad a estas técnicas. Por ejemplo,
canciones, películas, podcast, testimonios, entrevistas, documentales etc.
▪ Técnicas visuales. Estas técnicas se caracterizan por la utilización o realización de
materiales escritos o gráficos. Por ejemplo: papelógrafos, lectura de textos, tarjetas,
afiches, murales, rompecabezas, historietas, fotografías, etc.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
● Cano, A. (2012 ). La metodología de taller en los procesos de educación popular. En Revista
Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales.
● La Metodología de Taller en Los Procesos de Educación Popular | PDF | Planificación |
Evaluación
● Jara, O (/sf/): “La concepción metodológica dialéctica, los métodos y las técnicas
participativas”, Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, Costa Rica.
● Comas, A. Otero, E. y otras (2014). Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.
“Experiencias para armar”.