Séptimo día (17
marzo):
TRABAJO
Oración - Séptimo día: TRABAJO.
Hoy oramos para que aprendamos a conocer el valor del trabajo, para que no
despreciemos los oficios más humildes, ni destruyamos las labores de otros. Que
imitando a San José presentemos todos nuestros esfuerzos laborales y espirituales
ante Dios, para que sean transformados en una moneda preciosa, a través de la
cual podamos obtener la recompensa eterna.
Lo cierto es que como padre adoptivo de Jesús y esposo de la Virgen María hizo
todo lo que estuvo a su alcance para proveer con esfuerzo y trabajo las
necesidades de su familia. Pero el principal trabajo que asumió San José, fue
la misión que Dios le encomendó: ser custodio de la Sagrada Familia, una
misión que realizó de manera ejemplar, acogiéndose por entero a la voluntad de
Dios.
El humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia
la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de nosotros y de
nuestras familias, pues su amor al trabajo lo convirtió en el modelo de todos los
trabajadores.
¡Amén!
Meditación
«La figura de San José trabajador no es la que se impone inmediatamente al
pensar en él. El trabajo no es más que uno de los aspectos de su vida, muy
secundario frente a la misión esencial que se le concedió: la de representar la
autoridad paterna para el Verbo de Dios encarnado y, por tanto, la de ser el
depositario del misterio de Dios para el Niño Jesús.
Del trabajo manual de San José sabemos que siempre trabaja en un cuarto
separado de la casa, tanto en Nazaret como en la casa de Heliópolis, donde la
Sagrada Familia se refugió después de la huída a Egipto. O sea, que San José tiene
un taller propio para trabajar la madera. Así mismo, San José es quien ha
construido la "tarima" en la que duerme la Virgen, en el que descansa la madre de
Dios, tanto en Nazaret como en Heliópolis.
El trabajo de San José que se aplica a su propio hogar, no es simplemente un
trabajo exterior. Para cumplir con sus labores tiene instrumentos de trabajo "los
instrumentos de su oficio de carpintero" que son necesarios en todo trabajo
humano. El trabajo de San José es un verdadero modelo del trabajo monástico. No
olvidemos que, desde el Antiguo Testamento, la familia se concibe como el primer
lugar del culto y, de hecho, la Sagrada Familia es una iglesia doméstica.
Si trabajar es una manera de alcanzar la salvación, a la inversa rehusar el trabajo
es una ofensa sumamente grave que conduce a ser condenado. Quien no sigue el
ejemplo de San José no puede ser salvado.» – San José trabajador en la Mística
Ciudad de Dios de María de Ágreda – François Bonflis - 2015
Oración Final (a San José Obrero)
¡Oh, Glorioso San José!, modelo de todos los trabajadores,
te ruego me concedas la gracia de trabajar con conciencia,
anteponiendo el llamado de mis deberes por encima de mi pereza.
Quiero trabajar con alegría, para que por medio del trabajo,
yo use los dones que en su bondad Dios me ha regalado,
para trabajar con ética, prudencia y mucha convicción.
¡Que nunca me rinda ante el cansancio o las dificultades!
¡Que pueda soportar las cargas y responsabilidades fortalecido(a) por la cruz!
Quiero que mi esfuerzo en el trabajo sea realizado,
sobre todo, con pureza de intención y con desprendimiento,
concientizándome que la muerte me espera en cualquier momento
y que deberé rendir cuenta del tiempo perdido,
de los talentos desperdiciados, y de las acciones buenas que omití hacer.
¡Oh, patriarca San José!, junto con María
no te olvides de presentar mis obras a Jesús;
guíame siempre para que mis labores y esfuerzos
siempre sean agradables a Él, al Padre y al Espíritu Santo.
¡Amén!
¡Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía!
¡Jesús, José y María, asistánme en mi última agonía!
¡Jesús, José y María, a su lado descanse en paz el alma mía!
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.