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Sujeto

El capítulo explora la construcción subjetiva del sujeto humano, destacando su desarrollo a través de interacciones biológicas, lingüísticas, sociales y psicológicas. Se enfatiza la importancia de la función materna y paterna en la subjetivación, así como el impacto del contexto social y cultural en la identidad. Además, se presenta el aprendizaje como un proceso heroico que implica enfrentar y superar desafíos, y se reflexiona sobre la infancia como una construcción social en constante transformación.

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Sujeto

El capítulo explora la construcción subjetiva del sujeto humano, destacando su desarrollo a través de interacciones biológicas, lingüísticas, sociales y psicológicas. Se enfatiza la importancia de la función materna y paterna en la subjetivación, así como el impacto del contexto social y cultural en la identidad. Además, se presenta el aprendizaje como un proceso heroico que implica enfrentar y superar desafíos, y se reflexiona sobre la infancia como una construcción social en constante transformación.

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CAPITULO 2 YUNI Y URBANO – PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

SUBJETIVA
Definición de sujeto:
el sujeto tiene una doble significación por un lado es el que activa o
realiza una acción y por otro lado es el que está sujetado o es en
quien se realiza la acción. El devenir del sujeto que está inserto en un
contexto ya constituido abarca toda su vida, cuando hablamos de
sujeto decimos que es un ser que está sujetado ¿sujetado a qué? Yuni
y Urbano expresan diferentes categorías para que el sujeto se
encuentra sujetado.
1. Como ser biológico se encuentra sujetado a una estructura
anatómica y fisiológica qué lo provee de un cerebro y de un sistema
nervioso dotado de plasticidad para sostenerse como un organismo
vivo orgánico relacional y racional.
2. Como ser lingüístico está sujetado a un lenguaje que le suministra
maneras de comunicarse, de nombrar al mundo y de nombrarse a sí
mismo a través de códigos simbólicos de comunicación preexistentes
en el lugar donde se encuentra inserto.
3. Como ser social se encuentra sujetado a estructuras y
organizaciones sociales y culturales, cuando emerge en este contexto
social comienza a formar parte de una colectividad que le impregna
en sí, valores, normas, roles y cosmovisiones propias del entorno del
cual forma parte.
4. Como ser psicológico se encuentra sujeto a una estructura de
pensamiento individual y síquica que tiene particularidades y una
historia única y que lo ayuda a comprender y contemplar desde una
perspectiva personal el mundo que los rodea.
Todas estas categorías que lo mantienen sujeto determinan qué te ser
no es una entidad que surge determinada sino que se constituye en
una red o entramado de interrelaciones sociales con el mundo
exterior que a su vez transforma y configura su mundo interior el cual
proyecta hacia el exterior.

1
Esto quiere decir que el proceso de subjetivación o constitución del
sujeto o transformación del individuo a un sujeto se basa en esta
interacción con el entramado social además el sujeto es transformado
y transformador de esta red de configuraciones, el proceso de
constitución del sujeto atendiendo a los procesos psíquicos básicos
que caracterizan el devenir del individuo a sujeto presta particular
atención a la función materna la función paterna y el campo social
como contexto y medio necesario para la subjetivación.
Es necesario entender que él sujeto propiamente establecido como tal
no nace determinado, sino que se constituye. Desde el punto de vista
biológico el sujeto deviene al mundo como un individuo, desde la
biología el individuo es catalogado como una parte de una especie es
decir qué le individuo es un producto de un proceso de reproducción
que surge en un contexto ya construido del cual se relaciona se
informa y pasa a formar parte, en este proceso es cuando el individuo
se produce a sí mismo informándose del mundo exterior.

La constitución del sujeto humano es un proceso complejo que


articula lo biológico, lo psíquico, lo social y lo cultural. Desde el
nacimiento, el infans no puede desarrollarse por sí solo; requiere de
un Otro primordial que lo sostenga simbólicamente. Este Otro (con
mayúscula) es quien cumple la función materna, que no depende
del sexo ni del lazo biológico, sino de la posición subjetiva que alguien
asume en la relación con el bebé.

Función materna y el Otro: subjetivación y violencia simbólica


La función materna no se limita al acto de cuidar o nutrir. En
realidad, al interpretar el llanto del bebé, al atribuirle sentidos, la
madre impone significaciones y nombra lo que cree que el niño
necesita. Esto implica un acto de violencia simbólica legítima, ya
que introduce al bebé en un mundo de significados que él aún no
puede comprender ni consentir. Esta violencia es necesaria y
fundante: impone los primeros códigos de la lengua materna y ancla

2
el psiquismo en la cultura. Aulagnier señala que es la madre quien
enuncia por primera vez al yo del infans, mucho antes de que este
pueda hablar.
Este proceso instala una primera experiencia de ligadura simbólica:
el bebé ya no busca solo el objeto que satisface su necesidad
biológica, sino también la presencia del Otro que le da sentido a su
existencia. A través del contacto, el Otro introduce tensión, deseo y
representación. El infans, que inicialmente responde a la necesidad,
comienza a constituirse como sujeto del deseo en una dialéctica entre
presencia y ausencia del objeto. La necesidad se transforma en
deseo.
Función paterna y la Ley: corte, límite e inscripción social
La función paterna, por su parte, representa la Ley simbólica (la
llamada "ley del incesto"), es decir, el límite estructurante que
impide que la relación madre-hijo se vuelva cerrada, simbiotizada o
absolutizante. Esta función introduce al infans en la dimensión de lo
social mediante la interrupción del goce exclusivo con el Otro
materno. Rompe el circuito de sobrecodificación simbólica de la
madre, evitando que su discurso ahogue al sujeto en constitución.
Este corte inaugura el orden del tercero, del “No-Todo”, permitiendo
que el infans se abra a otros objetos, a otros vínculos, a la Ley
común que rige a todos. Por eso, el padre (o quien ocupe esa
función) representa al campo social, a sus normas, a sus
prohibiciones y posibilidades. Así, el sujeto no queda fijado a la
demanda materna, sino que se constituye en un yo separado, que
puede historizarse y hablar desde su lugar singular.

El campo social como matriz estructurante


La función materna y paterna se inscriben en un campo social e
histórico. No hay maternaje ni paternaje “naturales”; ambos están
matrizados por valores, prácticas y representaciones
culturales. Es el campo social el que anticipa lugares simbólicos para
el infans aún antes de su nacimiento. El sujeto se inscribe en ese

3
campo a través de grupos de pertenencia (como la familia) que
median entre lo instituido y lo instituyente. La cultura, entonces, no
solo moldea al sujeto, sino que también le exige una filiación
simbólica, es decir, una adhesión a los valores y significados
colectivos.
La identidad, en este marco, no es un dato, sino el resultado de un
proceso. Se construye mediante el relato que el Yo hace de sí, en
tensión entre lo heredado y lo elegido. A través de esta narrativa, el
Yo se convierte en proyecto, en búsqueda de un ideal que se
construye siempre desde la diferencia con el Otro y con los otros.

EL CAMINO DEL HEROE

“Aprendiendo a aprender” de Fredy Kofman

Fredy Kofman plantea que aprender no es simplemente adquirir


conocimientos, sino transformar nuestras acciones ineficaces en
acciones eficaces para alcanzar metas previamente inalcanzables.
El aprendizaje verdadero surge cuando tomamos conciencia de una
brecha entre lo que deseamos lograr y lo que realmente
podemos lograr: allí nace el problema, que se manifiesta como un
“no sé”. Esta conciencia es el primer paso hacia el crecimiento.
Para Kofman, toda situación de insatisfacción es una
oportunidad de aprendizaje. Sin embargo, el proceso de aprender
no es simple ni lineal: se parece más a una travesía emocional y
simbólica, marcada por momentos de duda, angustia, caída,
esfuerzo y, finalmente, superación. Este recorrido es comparable a lo
que Joseph Campbell llama “El camino del héroe”, una estructura
narrativa arquetípica que atraviesan todos los protagonistas de mitos
y cuentos clásicos.

4
APRENDER ES UN ACTO HEROICO
Kofman concluye que aprender realmente es transitar el camino
del héroe. Es aceptar la caída, no negar el error, tener el coraje de
ver lo que no se quería ver. Implica responsabilizarse sin culparse,
integrar la sombra en lugar de proyectarla, y salir más sabio y
fuerte del proceso.
La clave es ver cada “problema” como el inicio de una narrativa
heroica aún no concluida. Como dice el proverbio japonés:
“Un defecto es un tesoro… en potencia”.
La transformación implica esfuerzo, conciencia y compromiso. Pero
quien lo hace, no solo corrige errores, sino que se transforma a sí
mismo y se convierte en agente de evolución para los demás.
Así, la vida —como el aprendizaje— es una espiral de desafíos y
superaciones, donde cada punto 5 se convierte en el nuevo punto 1
de un ciclo que continúa, cada vez más profundo y sabio.

El Camino del Héroe


Se organiza en torno a cinco momentos clave que refleja el proceso
emocional y existencial del sujeto que aprende:
1. Inicio – Estabilidad ilusoria
Todo comienza con una aparente armonía. Es una fase de
estabilidad o comodidad, pero basada en una ilusión o
desconocimiento de ciertos conflictos latentes.

5
2. Quiebre – Aparición del conflicto
Los problemas se manifiestan abruptamente, pero en realidad
estaban fermentando desde antes. Representan el retorno de lo
reprimido, lo excluido o lo negado. Es el quiebre de la estabilidad.
3. Caída – Desorientación y sombra
El héroe entra en una etapa de caída, negación o
despersonalización. Se aleja de su identidad, duda de su valor,
evade responsabilidades. Es la “noche oscura del alma”.
4. Resurgimiento – Batalla y transformación
Gracias a un aliado o acontecimiento, el héroe recuerda quién es,
enfrenta sus miedos y se reconcilia con su misión. Viene la batalla
externa, pero sobre todo la interna, la más difícil: la que libra contra la
evasión, la pereza, la cobardía.
5. Restitución – Nuevo orden
El héroe retorna, pero transformado. Trae consigo un “regalo”: un
nuevo orden, más consciente, más sabio, más justo. El ciclo termina,
pero se reinicia en un nivel superior (por eso se marca como 1’ en
el gráfico): la vida es una espiral ascendente.

LA INFANCIA COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL – SANDRA CARLI


En este capítulo, Sandra Carli propone una reflexión profunda sobre la
infancia en la sociedad contemporánea y los desafíos que enfrenta la
educación infantil en Argentina. Su análisis se organiza en torno a la
transformación de las fronteras entre infancia y adultez, la
historicidad del concepto de infancia, los imaginarios del siglo XX
sobre los niños y la necesidad de una nueva mirada pedagógica.

1. La infancia como sujeto en constitución


Desde la modernidad, la infancia fue adquiriendo un estatus
diferenciado de la adultez, concebida como etapa de inversión y
proyección hacia el futuro. Sin embargo, en el presente, esta
configuración está siendo desestabilizada por las transformaciones
sociales, políticas y culturales. La infancia se torna plural ("las

6
infancias") y está atravesada por desigualdades, cambios en las
lógicas familiares, políticas neoliberales, el impacto del mercado y los
medios de comunicación, y una crisis del modelo escolar tradicional.
En este contexto, se desvanece la distancia simbólica que solía
separar a adultos y niños.

2. Infancia y medios de comunicación


Autores como Neil Postman y Giovanni Sartori advierten sobre la
"desaparición de la infancia", argumentando que los medios masivos
han transformado los modos de acceso al conocimiento, reduciendo la
separación entre edades. Renato Ortiz analiza cómo la socialización
en el consumo construye una memoria global, en contraste con la
memoria nacional tradicional sostenida por la escuela. Eric
Hobsbawm aporta una mirada social, destacando la existencia de
niños que, por condiciones de pobreza y marginación, comparten la
lucha por la supervivencia con los adultos, diluyendo así la
experiencia infantil tradicional.

3. Infancia amenazada y el derecho al crecimiento


El tiempo de infancia, como construcción social, requiere no sólo de
condiciones materiales y simbólicas que garanticen la vida y el
crecimiento del niño, sino también de una transformación en los
vínculos pedagógicos.

4. Infancia y modernidad
La infancia moderna, asociada a espacios como la casa, la escuela y
el barrio, fue construida bajo los proyectos culturales de la
modernidad, donde la educación se concibió como motor del
progreso. Pensadores como Rousseau y Pestalozzi disputaron los
sentidos sobre el niño: el primero defendía su naturalidad e inocencia,
mientras que el segundo priorizaba métodos eficaces de enseñanza.
En Argentina, figuras como Sarmiento lo consideraban un sujeto
incompleto, pero con potencial hacia el futuro. La ley 1420 de

7
educación obligatoria reflejó el debate entre familia, Estado y
derechos del menor.

5. Escolarización y disciplinamiento
La escolarización obligatoria no solo organizó un espacio específico
para la infancia, sino que también funcionó como dispositivo de
control. Según autores como Foucault, Varela y Álvarez-Uría, la
escuela fue una "maquinaria de gobierno de la infancia" que impuso
normas, destruyó saberes previos y produjo una identidad escolar.
Aunque tuvo efectos democratizadores y de integración cultural,
también instaló prácticas disciplinarias aún presentes. Hoy, estas
prácticas conviven con una escuela que enfrenta dificultades para
construir condiciones pedagógicas sostenidas.

6. Permisión, represión e imaginarios del siglo XX


Durante el siglo XX se alternaron períodos centrados en la libertad y
espontaneidad del niño (décadas del 10 al 70) con otros atravesados
por el control y la represión (nazismo en los años 30, dictaduras en
América Latina en los 70). En estos últimos, los niños fueron
sometidos al poder estatal, en algunos casos incluso apropiados y
despojados de su identidad. Estas tensiones entre autonomía y
control siguen vigentes hoy y evidencian los dilemas de la generación
adulta para ofrecer horizontes a la infancia.

7. Tesis sobre el niño


La pedagogía moderna impugnó la idea del niño como un “adulto en
miniatura” y desplegó otras tesis contrapuestas: maldad vs.
inocencia, autonomía vs. heteronomía. Rousseau defendía la
inocencia infantil, mientras que el positivismo y autores como
Mercante o Freud reconocían instintos peligrosos. Estas miradas
persisten en la actualidad, en debates sobre la imputabilidad o el
consumo infantil, exigiendo al educador posicionamientos que

8
equilibren autoridad, consenso y reconocimiento de la diferencia
generacional.

8. Escuela, generaciones y desafíos contemporáneos


La escuela pública sigue siendo un espacio clave para la infancia en
contextos de desintegración social, aunque enfrenta deterioro en sus
condiciones materiales y fragmentación de saberes. Ya no es la
escuela la que define a la infancia, sino que son los niños quienes
desafían sus formas. Las problemáticas actuales (diversidad, pobreza,
trabajo infantil, violencia, consumo) requieren restituir la cadena
generacional y construir una nueva figura del educador. Esta debe ser
una mirada situada históricamente, capaz de dialogar con las
transformaciones tecnológicas, perceptivas y culturales del presente.

9. Educar como construcción de futuro


Educar en esta época es también crear futuro. No se trata solo de
cuidar a los niños, sino de asumir que en el vínculo adulto-niño se
juegan las condiciones de posibilidad de una sociedad más justa. Ello
implica repensar el rol docente, las políticas educativas y las prácticas
institucionales desde una perspectiva que combine memoria,
crítica y proyección.

"La infancia como construcción social" de Sandra Carli


Sandra Carli propone una reflexión profunda sobre cómo se entiende
y se vive la infancia en la sociedad actual, con especial énfasis en el
contexto argentino. Su análisis invita a pensar que la infancia no es
un dato natural o fijo, sino una construcción social que cambia a lo
largo del tiempo y según las condiciones culturales, políticas y
económicas.
En primer lugar, se señala que la infancia, antes concebida como una
etapa claramente separada y distinta de la adultez, hoy se vuelve
más compleja y plural. La idea de “infancias” en plural refleja que no
todos los niños viven las mismas condiciones ni experiencias, ya que

9
desigualdades sociales, transformaciones familiares, y la influencia de
los medios masivos y del mercado modifican profundamente esa
etapa de la vida.
Además, Carli resalta cómo los medios de comunicación han
difuminado las fronteras entre infancia y adultez, afectando la manera
en que los niños acceden al conocimiento y a la cultura. Esto genera
tensiones respecto a qué significa realmente ser niño en la actualidad
y cómo proteger ese tiempo y espacio propios.
El capítulo también aborda el derecho al crecimiento como un
concepto que va más allá de las necesidades materiales. Este
derecho implica garantizar que los vínculos pedagógicos reconozcan a
los niños como sujetos activos, con voz y participación, en contextos
diversos y desiguales.
En cuanto a la historia, la construcción de la infancia está anclada en
la modernidad, donde la educación fue concebida como motor de
progreso y diferenciación generacional. Sin embargo, el surgimiento
de la escolarización como espacio obligatorio también trajo consigo
formas de control y disciplinamiento, con prácticas que aún perduran
y que requieren ser repensadas.
La infancia en el siglo XX estuvo marcada por tensiones entre
períodos más permisivos y otros de fuerte represión y control, lo que
dejó una huella en los imaginarios sociales sobre los niños y su
autonomía.
Desde la pedagogía, las visiones sobre el niño han oscilado entre
concebirlo como inocente o con impulsos peligrosos, planteando retos
para la educación en cuanto a equilibrar autoridad y respeto por la
diferencia generacional.

Finalmente, Carli destaca que la escuela sigue siendo un espacio


fundamental para la infancia, aunque enfrenta múltiples desafíos
vinculados a la fragmentación social y educativa. Para educar hoy es
necesario construir una nueva figura de educador, que dialogue con
las transformaciones culturales y tecnológicas y que asuma su rol en
la construcción de un futuro más justo y equitativo.

10
TEXTO INTRODUCCION A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
 ¿Qué es Inteligencia Emocional?
La Inteligencia Emocional (IE) se refiere a la capacidad de reconocer,
comprender y gestionar nuestras propias emociones y las de los
demás. No se trata solo de conocimientos intelectuales, sino de saber
elegir cómo actuar en situaciones emocionales, lo que influye en
nuestras decisiones, relaciones y bienestar.
Según Daniel Goleman, la IE se compone de cinco habilidades
fundamentales:
1. Autoconocimiento: Es la capacidad de identificar y poner en
palabras las emociones que sentimos en el momento en que
ocurren. Esto permite entender el vínculo entre pensamientos y
emociones, y evitar reacciones impulsivas. Reconocer lo que
sentimos es clave para prevenir síntomas físicos y psicológicos.
Expresar emociones verbalmente tiene un poder sanador, y
para lograrlo es necesario desarrollar un vocabulario emocional.
2. Autorregulación: Implica controlar nuestras reacciones
emocionales y elegir cómo expresarlas de manera saludable. No
se trata de reprimir, sino de canalizar las emociones como la ira
o la tristeza a través de estrategias como el diálogo interno, la
respiración pausada, el ejercicio físico o actividades que
calmen. La autorregulación permite actuar con equilibrio, sin
sofocar la espontaneidad ni explotar emocionalmente.
3. Automotivación: Es la capacidad de usar las emociones para
sostener el entusiasmo, la constancia y el esfuerzo en la
consecución de metas. Implica encontrar sentido y placer en lo
que hacemos, aprovechar la energía emocional para seguir
adelante a pesar de obstáculos y frustraciones, y mantener el
compromiso con nuestros objetivos personales y profesionales.

11
4. Empatía: Es la habilidad de percibir y comprender los
sentimientos de los demás, a través del lenguaje no verbal, los
gestos, el tono de voz y las expresiones. Nace del
autoconocimiento y es fundamental para la vida en sociedad.
Las personas empáticas pueden reconocer el sufrimiento ajeno,
lo cual las diferencia de quienes no desarrollan esta capacidad,
como en el caso de los perfiles psicopáticos.
5. Habilidades sociales: Consisten en manejar las emociones en
la interacción con otras personas. Incluyen capacidades como la
comunicación eficaz, la negociación, la resolución de conflictos
y la influencia positiva sobre otros. Implican sincronía con el
entorno, carisma y la posibilidad de transformar estados
emocionales negativos en positivos, lo que Goleman denomina
"alquimia emocional".

Diferencias entre CI y CE
Aspecto Inteligencia Emocional (IE / CE) Inteligencia Intelectual
(CI)
Definición Conjunto de habilidades para Capacidad cognitiva para
reconocer, comprender y razonar, resolver
gestionar emociones propias y problemas, memorizar y
ajenas. aprender.
Medición El Coeficiente Emocional (CE) no El Coeficiente Intelectual
es fácilmente medible, ya que (CI) sí es medible a
involucra rasgos subjetivos como través de tests
la empatía, el autocontrol o la estandarizados.
amabilidad.
Origen Tiene menor carga genética. Es Tiene una fuerte base
altamente educable y puede genética. Su desarrollo
entrenarse mediante depende en mayor
experiencias y vínculos medida de factores
significativos. biológicos.
Desarrollo Puede mejorar con la práctica, la Su desarrollo tiende a
educación emocional y el estabilizarse en la
acompañamiento. adolescencia y tiene
menos margen de
cambio.
Función en Influye en las relaciones, el Está más vinculada al
la vida bienestar emocional, el liderazgo rendimiento académico y
cotidiana y la toma de decisiones. a tareas lógicas o

12
analíticas.

Resumen: Inteligencia Social (IS)


La Inteligencia Social (IS), también llamada inteligencia interpersonal
por Gardner, se refiere a la capacidad de relacionarse eficazmente
con los demás. Aunque algunos la consideran parte de la Inteligencia
Emocional (IE), ambas están profundamente vinculadas: dificultades
sociales como la timidez pueden tener origen en una baja autoestima
o escasa autorregulación emocional, aspectos propios de la IE. La IS
se centra en el comportamiento observable: cómo nos vinculamos,
influimos y generamos respuestas en los otros. Una persona con alta
IS genera relaciones positivas (nutritivas), haciendo que los demás se
sientan valorados y respetados. En cambio, quienes poseen baja IS
tienden a generar vínculos tóxicos, provocando malestar o rechazo.
Las cinco dimensiones de la Inteligencia Social

1. Conciencia situacional: Es la capacidad de captar el contexto


social, interpretar comportamientos y actuar con sensibilidad
cultural y emocional. Implica estar atento a los demás y no
centrado solo en uno mismo.
2. Presencia: Se refiere al impacto que generamos en los otros a
través de nuestro lenguaje verbal y no verbal (modales,
postura, voz, expresión facial, apariencia). Es lo que los demás
perciben como “porte”.
3. Autenticidad: Significa ser honesto, congruente y transparente
en nuestras relaciones. Las personas auténticas generan
confianza y coherencia entre lo que sienten, piensan y hacen.
4. Claridad: Es la habilidad de comunicar ideas de forma simple,
precisa y comprensible. Facilita la cooperación y la resolución
de conflictos.
5. Empatía: En este contexto, es la capacidad de generar vínculos
emocionales positivos que promuevan la cooperación y el
sentido de pertenencia mutuo.

13
¿Qué es la Educación Emocional?
La Educación Emocional es una estrategia educativa orientada a
mejorar la calidad de vida de las personas mediante el desarrollo de
habilidades emocionales como el autoconocimiento, la
autorregulación, la empatía, la motivación y las habilidades sociales.
Se trata de un proceso continuo y progresivo, que implica enseñanza,
acompañamiento humano, ejercicio práctico y perfeccionamiento
constante. Su objetivo no es terapéutico, sino preventivo y formativo,
promoviendo la salud emocional desde la educación para fortalecer a
personas sanas y evitar futuras problemáticas.

TEXTO ¿DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE


EDUCACIÓN EMOCIONAL?

¿Qué es la educación emocional?


Es una innovación psicopedagógica reciente que busca desarrollar
competencias emocionales básicas para la vida, no abordadas en las

14
materias tradicionales. Tiene un enfoque integral que trasciende la
escuela, abarcando todo el ciclo vital y distintos contextos sociales y
comunitarios. La educación emocional es una propuesta
psicopedagógica orientada a potenciar el desarrollo integral de la
persona (físico, intelectual, social, emocional y moral), entendida
como una educación para la vida. Se plantea como un proceso
continuo y permanente, que debe estar presente en todas las
etapas educativas y a lo largo de toda la vida. Su objetivo es
desarrollar competencias emocionales básicas, entendidas
como las más complejas de adquirir y que requieren entrenamiento
constante. Al mismo tiempo, funciona como prevención primaria
inespecífica, disminuyendo la vulnerabilidad frente a disfunciones
como estrés, depresión o violencia, y promoviendo el bienestar
personal.
¿A quién está dirigida?
El primer destinatario es el profesorado, ya que necesita estas
competencias tanto para su bienestar profesional como para poder
enseñarlas. Sólo docentes bien formados en emociones pueden
implementar programas eficaces de educación emocional.
Prevención y desarrollo
La educación emocional tiene una función preventiva y formativa:
ayuda a prevenir la violencia, el estrés, la ansiedad, el consumo
problemático, entre otros riesgos, mientras promueve el desarrollo
saludable de las personas. Atender a las emociones no es opcional, es
una necesidad educativa urgente frente a las problemáticas sociales
actuales.
Objetivos de la educación emocional El objetivo principal de la
educación emocional es el desarrollo de competencias emocionales.
Por lo tanto, el listado de objetivos se puede derivar fácilmente a
partir de las competencias emocionales, contextualizadas en un nivel
educativo concreto. A título de ejemplo se citan a continuación
algunos de los objetivos de la educación emocional: ● Adquirir un
mejor conocimiento de las propias emociones. ● Identificar las

15
emociones de los demás. ● Denominar a las emociones
correctamente. ● Desarrollar la habilidad para regular las propias
emociones. ● Subir el umbral de tolerancia a la frustración. ●
Prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas. ●
Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas. ●
Desarrollar la habilidad de automotivarse. ● Adoptar una actitud
positiva ante la vida. ● Aprender a fluir. ● Etc.

CONCIENCIA EMOCIONAL
Es la capacidad de reconocer, identificar y comprender tanto las
propias emociones como las de los demás. Incluye:
 Toma de conciencia de las propias emociones: reconocer y
etiquetar los sentimientos personales, incluso los
contradictorios.
 Nombrar las emociones: utilizar correctamente el vocabulario
emocional en función del contexto cultural.
 Comprensión de emociones ajenas: captar emociones de
otros mediante señales verbales y no verbales con empatía.
 Interacción emoción-cognición-conducta: reconocer que
emoción, pensamiento y comportamiento se influyen
mutuamente.
Es la base necesaria para el desarrollo de las demás competencias
emocionales.

2. Regulación emocional
Implica manejar las emociones de forma apropiada para lograr
bienestar personal y relaciones saludables. Comprende:
 Expresión emocional adecuada: exteriorizar emociones con
conciencia de su impacto en los demás.
 Regulación emocional: manejar impulsos, tolerar la
frustración, posponer recompensas y perseverar.

16
 Afrontamiento: enfrentar retos y conflictos con estrategias
autorregulatorias.
 Autogenerar emociones positivas: cultivar emociones como
alegría, amor y humor para mejorar la calidad de vida.

3. Autonomía emocional
Hace referencia a la capacidad para la autogestión personal y
emocional. Incluye:
 Autoestima: tener una imagen positiva y satisfactoria de uno
mismo.
 Automotivación: implicarse emocionalmente en la vida
personal y profesional.
 Autoeficacia emocional: creer en la propia capacidad de
gestionar emociones y estados internos.
 Responsabilidad: responder por los actos propios y tomar
decisiones éticas.
 Actitud positiva: elegir una postura optimista ante la vida,
incluso en situaciones difíciles.
 Análisis crítico de normas sociales: cuestionar críticamente
los mensajes y valores sociales.
 Resiliencia: enfrentar con éxito adversidades extremas.

4. Competencia social
Capacidad de establecer relaciones positivas con otras personas.
Implica:
 Habilidades sociales básicas: escuchar, saludar, agradecer,
disculparse, dialogar, etc.
 Respeto: valorar la diversidad y aceptar puntos de vista
distintos.
 Comunicación receptiva y expresiva: escuchar activamente
y expresarse con claridad.
 Compartir emociones: ser sincero y abierto en relaciones
significativas.

17
 Comportamiento prosocial y cooperación: ayudar sin
esperar recompensas.
 Asertividad: expresar derechos y sentimientos respetando a
los demás.
 Prevención y solución de conflictos: anticipar, resolver y
negociar en situaciones difíciles.
 Gestión de situaciones emocionales: regular emociones
colectivas en contextos sociales.

5. Competencias para la vida y el bienestar


Conjunto de habilidades para afrontar la vida de manera satisfactoria,
saludable y equilibrada. Abarca:
 Fijar objetivos adaptativos: establecer metas realistas y
valiosas a corto y largo plazo.
 Toma de decisiones: decidir con responsabilidad y criterio
ético en todos los ámbitos de la vida.
 Buscar ayuda y recursos: reconocer cuándo pedir apoyo y
saber dónde encontrarlo.
 Ciudadanía activa y comprometida: ejercer derechos y
deberes con conciencia social y compromiso democrático.
 Bienestar emocional: cultivar el bienestar personal y
contribuir al de los demás.
 Fluir: generar experiencias óptimas que aporten sentido,
alegría y satisfacción a la vida.

TEXTO EMOCIONES Y APRENDIZAJE


Resumen: Emociones y aprendizaje
Las emociones tienen un papel fundamental en el proceso de
aprendizaje, pudiendo facilitarlo o dificultarlo según su naturaleza e

18
intensidad. Emociones negativas intensas —como miedo, ansiedad,
frustración o vergüenza— bloquean el acceso a la memoria, el
razonamiento y la capacidad de comprensión, dificultando el
aprendizaje. Por ejemplo, situaciones cotidianas como leer en voz alta
ante la clase pueden generar ansiedad que paraliza al estudiante,
activando el sistema nervioso simpático que impide el funcionamiento
óptimo de la memoria.
En contraste, emociones positivas vinculadas a la motivación, el
placer y el bienestar activan el “Modo Creativo”, que facilita la
memoria, la creatividad y la reflexión, promoviendo un aprendizaje
significativo, duradero y reforzado internamente. Este enfoque es la
base del constructivismo, que propone que el estudiante descubra
por sí mismo el conocimiento.
Dado que toda persona es un ser emocional, ningún contenido está
libre de carga emocional. Por ello, el docente debe transmitir pasión e
interés genuino por lo que enseña, mediante la expresión corporal, la
modulación de la voz y gestos, lo que contagia entusiasmo y
curiosidad en los estudiantes. Así, el aprendizaje se vuelve más
relevante y significativo.
Por otro lado, las emociones son contagiosas y regulan la interacción
social y educativa. El estado emocional del docente y del entorno
influye directamente en el ánimo y desempeño de los alumnos. Un
clima emocional positivo favorece el aprendizaje y la convivencia,
mientras que uno negativo puede perjudicar ambos.
Además, las emociones están mayoritariamente determinadas por los
pensamientos y creencias personales, más que por los estímulos
externos en sí. La comunicación interna (auto diálogo) configura cómo
nos sentimos, y por tanto, nuestro estado emocional depende en gran
medida de cómo nos hablamos a nosotros mismos. Las personas
optimistas se automotivan con pensamientos positivos, mientras que
las pesimistas refuerzan emociones negativas que afectan su
bienestar físico y emocional. Esta dinámica es conocida como
“profecía autocumplida”.

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