3.
- Abril: Sara/Abraham
Sara
Saraשרה
Padres Taré
Cónyuge Abraham
Hijos Isaac
El nombre Sara es un nombre femenino de origen hebreo que
significa "princesa". En árabe se escribe Sarah y también es un nombre
popular.
Sara proviene del hebreo Śārāh ()ש ָׂרה.
ָׂ Se dice que Sara significa "la
princesa" o "la reina" porque la he ( )הfinal forma una especie de
absolutismo, un singular SaR-A (gobernar-la única).
Saraí comenzó su vida en el mundo pagano de Ur, en la tierra de los
caldeos, que estaba ubicada en la zona que hoy se conoce como Iraq.
Ella era la media hermana, así como la esposa de Abram, quien sería
llamado Abraham. Sarai y Abram tenían el mismo padre, pero eran de
distintas madres, según Génesis 20:12. En aquellos días, la genética era
más pura de lo que es hoy, y el matrimonio no era perjudicial para los
descendientes de las uniones entre familiares. Además, dado que las
personas solían pasar sus vidas agrupados en unidades familiares, el
curso natural era elegir compañeros desde dentro de sus propias tribus y
familias.
Cuando Abram conoció al Dios vivo por primera vez, le creyó (Génesis
12:1-4; 15:6), y lo siguió, obedeciendo Su mandato de dejar su tierra y
parentela para ir a un lugar del cual nunca había oído hablar, y mucho
menos había visto. Sarai fue con él.
Su viaje los trajo a la zona llamada Harán (Génesis 11:31). Taré, el padre
de Abram, falleció en esta ciudad, y Abram, Sarai, su sobrino Lot y su
comitiva, continuaron el viaje, dejando que Dios los condujera y guiara.
Sin tener un lugar donde vivir y sin las comodidades modernas, el viaje
debió haber sido muy difícil para todos, especialmente para las mujeres.
Durante su viaje, hubo hambre en la tierra, obligando a Abram y Sara a ir a
Egipto (Génesis 12:10). Cuando lo hicieron, Abram tuvo temor que los
egipcios lo mataran porque Saraí era hermosa y la querían como esposa.
Por esta razón, le pidió a Sarai que les dijera a todos que ella era la
hermana de Abram, lo cual era técnicamente cierto, pero lo hizo para
engañar. Sarai fue llevada a casa de faraón, y Abram fue tratado muy bien
por causa de ella. Sin embargo, Dios afligió la casa de faraón, y se reveló
la mentira de ambos. El faraón le devolvió a Abram su esposa y los envió
de regreso (Génesis 12). Sarai y Abram regresaron a la tierra que ahora se
conoce como Israel. Ya que habían adquirido muchas posesiones y una
gran riqueza en sus viajes, Lot y Abram acordaron dividirse, a fin de que la
gran cantidad de ganado tuviera suficiente tierra para el pastoreo
(Génesis 13:9).
Sarai era estéril, un asunto de angustia personal, al igual que de
vergüenza cultural. Abram estaba preocupado de que no tendría ningún
heredero. No obstante, Dios le dio a Abram una visión en la que le
prometía un hijo y que sus descendientes serían tan numerosos como las
estrellas del cielo (Génesis 15). Dios también prometió la tierra de
Canaán a la descendencia de Abraham. El problema era que Sarai
permanecía sin hijos. Diez años después de que Dios había hecho su
promesa a Abram, Sarai, siguiendo las normas culturales, le sugirió a
Abram que tuviera un hijo con su sierva Agar. El hijo nacido de esta unión
sería contado como hijo de Sarai. Abram estuvo de acuerdo, y Agar
concibió un hijo, a quien llamó Ismael. Sin embargo, Agar comenzó a
mirar a Sarai con desprecio y como resultado Sarai empezó a tratar
duramente a Agar, tanto así que Agar huyó. Dios se encontró con Agar en
el desierto y la animó para que volviera donde Abram y Sarai, lo cual ella
hizo (Génesis 16).
Trece años después que Ismael nació, Dios reafirmó Su pacto con
Abram, esta vez dándole la señal de la circuncisión, así como el cambio
de nombre. Abram, que significa "padre enaltecido", se convirtió en
Abraham, que significa "padre de multitudes". Dios también cambió el
nombre de Sarai, que significa "mi princesa", a Sara, que significa "madre
de naciones". Dios le dijo a Abraham que le daría un hijo a través de Sara.
Este hijo, Isaac, sería aquel con quien Dios establecería Su pacto. Dios
también bendeciría a Ismael, pero Isaac era el hijo de la promesa y las
naciones serían benditas a través de él (Génesis 17). Isaac significa "el
que ríe". Abraham se rió de que a sus 100 años pudiera tener un hijo con
Sara, quien tenía 90 años y había sido estéril toda su vida. Sara, también
se rió de esa posibilidad (Génesis 18:9-15).
Poco después de que Dios le prometió a Abraham y a Sara un hijo, Él
destruyó Sodoma y Gomorra, pero rescató a Lot, el sobrino de Abraham
(Génesis 19). Abraham y Sara viajaron hacia el Neguev y habitaron como
forasteros en Gerar (Génesis 20:1). Abraham pidió de nuevo a Sara que
mintiera sobre su identidad, y el rey de Gerar tomó a Sara para que fuera
su esposa. Pero Dios protegió a Sara, ya que por medio de ella nacería
Isaac. El rey Abimelec no tuvo relaciones con ella. Dios le advirtió a
Abimelec en un sueño, y el rey no sólo se sacrificó a Dios en
arrepentimiento, sino que dio regalos a Abraham y Sara y les permitió
habitar la tierra (Génesis 20).
Dios permaneció fiel a Su promesa de darle a Abraham y Sara un hijo. Lo
llamaron Isaac, y "dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo
oyere, se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara
habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez"
(Génesis 21:6-7). A pesar de que anteriormente ella se pudo haber reído
en la incredulidad y en secreto, ahora Sara se rió con gozo y quería que su
situación se conociera. Dios había sido fiel a Su promesa y la bendijo.
Lamentablemente, la tensión entre Sara y Agar permaneció. Cuando
Isaac fue destetado, Abraham hizo un gran banquete. Pero Ismael, el hijo
de Agar, se burlaba de Isaac. Sara le dijo a Abraham que echara a Agar e
Ismael porque el hijo de la sierva no había de heredar con Isaac su hijo.
Abraham estaba angustiado, pero Dios le dijo que hiciera lo que Sara
decía porque en Isaac le sería llamada descendencia. Abraham despidió
a Agar e Ismael, y Dios proveyó para sus necesidades (Génesis 21:8-21).
Fue después de esto que Dios probó a Abraham al pedirle que sacrificara
a Isaac. Abraham estuvo dispuesto a entregar a su hijo, confiando en que
Dios, de alguna manera, seguiría siendo fiel a Su promesa (Génesis
22; Hebreos 11:17-19).
Sara era una mujer sencilla, hermosa (Génesis 12:11), y muy humana;
ella cometió errores, como todos nosotros. Ella pasó por delante de Dios
y trató de manejar Sus asuntos por su propia cuenta, al enviar de manera
insensata a su sierva Agar con Abraham para concebir el hijo que Dios
había prometido. Al hacerlo, se desató una disputa que ha durado 4.000
años (Génesis 16:3). Ella se rió en incredulidad cuando, a los 90 años de
edad, escuchó que un ángel le dijo a Abraham que ella iba a quedar
embarazada (Génesis 18:12). Sara dio a luz al niño prometido y vivió otros
30 años, muriendo a la edad de 127 años (Génesis 23:1).
Hebreos 11:11 usa a Sara como un ejemplo de fe: "Por la fe también la
misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun
fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había
prometido". 1 de Pedro 3:5-6 usa a Sara como un ejemplo de una santa
mujer que confiaba en Dios y que se adornaba a sí misma al someterse a
su marido. Sara voluntariamente salió de su hogar y se lanzó a lo
desconocido para seguir a Abraham, mientras él seguía las instrucciones
de un Dios al cual ella no conocía en ese momento. Sufrió mucho para
tratar de ofrecer un heredero a su esposo y mantenerlo a salvo en tierras
peligrosas. Al final, ella tuvo la fe suficiente para creer que ella y su
marido, con 90 y 100 años de edad, producirían el heredero prometido,
es decir, Isaac. Aunque ella vivía en un mundo de peligro y confusión,
Sara se mantuvo firme en su compromiso con su esposo y con Dios, y su
compromiso fue recompensado con la bendición.
Abraham
La familia de Abraham en la Biblia está compuesta por su padre Taré, su
esposa Sara, su sobrino Lot, y sus hijos Ismael e Isaac.
Hijos
• Ismael: El primer hijo de Abraham y Agar
• Isaac: El primer hijo de Abraham y Sara
• Abraham
Abrahamאַ ְב ָרהָ ם إبراهيم
Padres Taré
Cónyuge Sara Agar (concubina) Cetura
Ismael (con Agar) Isaac (con Sara) Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa
Hijos
(con Cetura).
El nombre Abraham significa "padre de muchas naciones". Proviene de
las palabras hebreas av, que significa "padre", y hamon, que significa
"multitud" o "naciones".
En la Biblia, Abraham es considerado el progenitor de muchas naciones,
entre ellas los israelitas, los ismaelitas, los edomitas, los amalecitas, los
cenezeos, los madianitas y los asirios.
Según la tradición judía, Abraham es uno de los patriarcas del pueblo de
Israel.
Abraham es considerado el patriarca del pueblo judío y es una
figura central en el cristianismo. Dios llamó a Abraham para que
dejara su tierra y se convirtiera en el padre de una gran nación.
Abraham obedeció a Dios con fe y su historia ilustra la importancia
de confiar en Dios y cumplir Su voluntad. Su papel en la Biblia es
crucial, estableciendo una alianza con Dios y sentando las bases
para la historia redentora.
Abraham es uno de los héroes de la fe mencionados en la Biblia,
considerado por muchos como el padre de la fe cristiana. Esto es
así porque Abraham obedeció a Dios sin dudar, dejando atrás su
tierra y su parentela, y yendo hacia un lugar totalmente
desconocido.
Un día, cuando Abraham tenía 75 años, Dios le habló y lo llamó a
salir de su tierra, a dejar todo e ir a la tierra que Dios le mostraría.
Dios no solo llamó a Abraham, sino que hizo un pacto con él. Haría
de él una gran nación, lo bendeciría en gran manera y por medio de
él, todas las familias de la tierra recibirían bendición. Y así fue: de
la descendencia de Abraham, nació Jesús el Salvador.
De camino a Canaán, la tierra prometida, Abraham y su familia
enfrentaron muchos retos, pero se mantuvieron firmes en el Señor.
Mientras esperaban que se cumpliera la promesa de Dios, Sara se
desesperó. Por eso, entregó su sierva, Agar, a Abraham como
mujer, y de esa unión nació Ismael.
Sin embargo, a los noventa años, Sara quedó embarazada. El hijo
de Abraham y Sara, Isaac, era el hijo de la promesa. Ellos estaban
muy felices. Pero luego de algunos años, Dios puso a prueba la fe
de Abraham: le pidió que sacrificara a Isaac. Abraham mostró la
disposición de obedecer a Dios. En su momento, Dios proveyó un
carnero para el sacrificio, guardando así la vida de Isaac.
Años después, Sara murió, y luego murió Abraham. Ellos estuvieron
felices hasta el final, pues sabían que Dios seguiría bendiciendo a
todas las naciones por medio de sus descendientes.
Eventos más destacados de la vida de Abraham
Encontramos la historia de Abram (su nombre original) en el libro
de Génesis, capítulos 12 - 25. Él era hijo de Téraj y esposo de Saray
(quien era estéril). Su familia era de Ur, pero se había establecido
en Jarán.
1. El pacto de Dios con Abram
Un día, Dios habló con Abraham e hizo un pacto con él:
El Señor dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes, la casa de tu
padre y ve a la tierra que te mostraré.
2
»Haré de ti una nación grande
y te bendeciré;
haré famoso tu nombre
y serás una bendición.
3
Bendeciré a los que te bendigan
y maldeciré a los que te maldigan;
¡por medio de ti serán bendecidas
todas las familias de la tierra!».
(Génesis 12:1-3)
La promesa de Dios de descendencia abundante parecía
imposible. Tanto Abram como Saray eran personas de edad
avanzada y Saray era estéril. Sin embargo, Abram no dudó de la
promesa de Dios. Decidió dejar todo atrás y salir en fe, confiando
en la promesa, el poder y el amor de Dios para con él y su familia.
2. Salida de Abram camino a Canaán
Abram salió de Jarán, tal como Dios se lo pidió. Salió camino a
Canaán junto con su esposa Saray, su sobrino Lot y toda la gente y
los bienes que había adquirido. De camino a la tierra prometida,
Abram y su familia enfrentaron muchos retos y peligros. Pero Dios
se mantuvo fiel en todo momento, ayudándolos, cuidándolos y
guiándolos.
Mientras Abram iba camino a Canaán, Dios le cambió el nombre
por el de Abraham, que significa padre de una multitud. Aunque
Saray continuaba siendo estéril, Dios confirmó su pacto con ellos,
asegurando a Abraham que su descendencia sería tan numerosa
como las estrellas en el cielo.
3. Agar e Ismael
Pasaron más de diez años y Abraham y Saray se desesperaron.
Saray tomó a su sierva Agar y la dio por mujer a Abraham para que
tuviera descendencia con ella. Agar quedó embarazada y tuvo un
niño, Ismael. Esa decisión apresurada trajo gran malestar y
problemas en la familia.
La rivalidad entre Agar y Saray creció hasta tal punto, que Abraham
se vio obligado a despedir a Agar e Ismael. Pero Dios no los
abandonó: él escuchó el clamor de ellos y los cuidó.
4. Dios reafirma su pacto con Abraham
Cuando Abraham tenía noventa y nueve años, Dios volvió a
confirmar su pacto con él. Le aseguró que sería muy fecundo, que
de él saldrían reyes y naciones. Dios también cambió el nombre de
Saray por el de Sara, que significa princesa. Dios le aseguró a
Abraham que en el próximo año nacería el hijo de la promesa, el
hijo que tendría con Sara.
5. El nacimiento de Isaac
Así sucedió: a los noventa años, Sara quedó embarazada y tuvo a
Isaac, el hijo de la promesa. ¡Abraham y Sara estaban muy felices!
Por fin habían tenido un hijo, el primero de la descendencia
incontable que Dios les había prometido.
6. Dios prueba a Abraham
Pasado un tiempo, Dios volvió a hablar con Abraham. En esa
ocasión, Dios lo puso a prueba. Dios ordenó a Abraham que tomara
a Isaac, el hijo de la promesa, fuera con él a Moria y lo ofreciera
como holocausto o sacrificio. Abraham mostró su gran fe en Dios al
obedecer sus instrucciones.
En el último momento, cuando Abraham estaba preparado para
sacrificar a Isaac, Dios gritó desde el cielo y detuvo a Abraham. Le
dijo: «Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado
a darme a tu único hijo.» Dios mismo proveyó un carnero para el
sacrificio.
Dios volvió a confirmar su pacto con Abraham en ese momento,
prometiéndole una gran descendencia.
Yo, el Señor, he jurado por mí mismo que, por esto que has hecho,
de no negarme a tu único hijo, 17 ciertamente te bendeciré;
multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la
arena que hay a la orilla del mar; ¡tu descendencia conquistará las
ciudades de sus enemigos! 18 En tu simiente serán bendecidas
todas las naciones de la tierra, por cuanto atendiste a mi voz.
(Génesis 22:16-18)
7. La muerte de Sara y Abraham
Después de la muerte de Sara a los ciento veintisiete años,
Abraham se volvió a casar con una mujer llamada Cetura y tuvo
seis hijos más. Abraham murió a los ciento setenta y cinco años y
fue enterrado junto a Sara, su primera esposa.