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La Cristología de Joseph Ratzinger

El documento analiza la cristología de Joseph Ratzinger, también conocido como Benedicto XVI, a través de su biografía teológica y su enfoque personal en la teología. Se destacan tres aspectos clave: su deseo de ser leído como teólogo particular, su propuesta de una 'lectura simpática' y su preferencia por la 'exégesis canónica' frente al método histórico-crítico. Además, se reflexiona sobre las implicaciones de su enfoque teológico en el contexto de la tradición católica y su relación con la fe y la revelación.
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La Cristología de Joseph Ratzinger

El documento analiza la cristología de Joseph Ratzinger, también conocido como Benedicto XVI, a través de su biografía teológica y su enfoque personal en la teología. Se destacan tres aspectos clave: su deseo de ser leído como teólogo particular, su propuesta de una 'lectura simpática' y su preferencia por la 'exégesis canónica' frente al método histórico-crítico. Además, se reflexiona sobre las implicaciones de su enfoque teológico en el contexto de la tradición católica y su relación con la fe y la revelación.
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LA CRISTOLOGÍA DE J.

RATZINGER - BENEDICTO XVI


A LA LUZ DE SU BIOGRAFÍA TEOLÓGICA

Jesús Martínez Gordo

YoINTRODUCCIÓN................................................................................................................. 3
Cristología personal 3
Lectura «simpática» 4
La exégesis canónica 4
Raíces teológicas de la cristología 6
La biografía teológica de Joseph Ratzinger 8
1. EL TEÓLOGO Y EXPERTO CONCILIAR 9
1. La formación teológica de Joseph Ratzinger 9
2. Aportación en los debates sobre la Dei Verbum 12
2. TEÓLOGO, OBISPO Y PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN PARA LA
DOCTRINA DE LAFE 14
1.Alejamiento de Karl Rahner y cercanía con Hans Ur von Balthasar .............. 15
2. El sentimiento anti-romano y el papel de los teólogos 17
3. El recurso a las verdades «definitivas». La carta apostólica
Ad Tuendam Fidem (1998) 20
3. ELPAPADO DEBENEDICTOXVI 23
NOTAS 30
Jesús Martínez Gordoes es doctor en teología. Profesor en la Facultad de Teología de Vitoria
y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de San Sebastián. Auxiliar del equipo pastoral
ral de Basauri (Bizkaia) y miembro del área teológica de Cristianisme i Justícia.

www.fespinal.com
R. de Llúria, 13 - 08010 Barcelona
nal.com • Imprime: Edicions Rondas, S.L. • ISSN: 0214-6509 • Depósito legal: B-7490-07 •
ISBN: 84-9730-207-9 • Depósito legal: B-53.644-08. Diciembre 2008.
La Fundación Lluís Espinal le comunica que sus datos proceden de nuestro archivo histórico perteneciente a nues-
tro fichero de nombre BDGACIJ inscrito con el código 2061280639. Para ejercitar los derechos de acceso, rectifica-
ción, cancelación y oposición pueden dirigirse a la calle Roger de Llúria, 13 de Barcelona.
INTRODUCCIÓN

Hay tres detalles que han llamado particularmente la atención en la


Cristología del papa Benedicto XVI: su decisión de publicarla como teó-
logo particular, su solicitud para que se realice una lectura «simpática»
de la misma y su decantamiento por la llamada “exégesis canónica”.
Son tres puntos que tienen, más allá de las sorpresas iniciales, cierta
importancia porque marcan la lectura y recepción de esta obra.

Cristología personal infalibles, el auténtico –al ser falible–


pide obediencia religiosa de entendido
Nos encontramos, en primer lugar, con
miento y voluntad (obsequium religio-
un papa que no quiere dejar de ejercer
sum). Así pues, en esta ocasión, no hay
la teología a título individual. Benedicto
exigencia alguna de “obediencia reli-
XVI pide que su cristología sea leída co-
giosa" ni, por supuesto, de "asentimien-
mo una aportación estrictamente perso-
a de fe”. Simplemente, se trata de una
nal; por tanto, sin tener en cuenta las
aportación personal al servicio de la co-
consecuencias derivadas de un acto de
comunidad cristiana y abierta al debate te-
magisterio oficial (ya sea extraordinario
lógico. Y así debe ser tomada.
río, “ordinario y universal”, “definitivo”
o auténtico). Si las formas de magiste- Esta manera de proceder –por más
río extraordinario, “ordinario y univer- que pueda sorprender– no es algo total-
sal y definitivo demandan asenti- mente nuevo en la biografía teológica
miento de fe (assensus fidei) por ser de J. Ratzinger. Cuando Juan Pablo II le
3
pidió hacerse cargo del dicasterio para cristiano: la “empatía crítica”, el esfuer-
la doctrina de la fe, el entonces obispo zo por leer y entender a cualquier autor
de Múnich y Frisinga solicitó al papa desde sí mismo, a partir de la perspectiva-
poder seguir actuando como teólogo a va que pone en juego, escuchando y res-
título particular y de manera diferente petando sus opciones metodológicas y
da de su responsabilidad al frente de di- argumentativas. Pero sin renunciar, por
cho dicasterio. Juan Pablo II le comunica- ello, a superar críticamente los posicio-
có, una vez realizadas las consultas namientos, tesis, argumentos, perspective-
pertinentes, que tal pretensión era posi- vas y conclusiones que se estimen no
ble. Al publicar esta primera parte de su asumibles o superables. En esto consiste
cristología, Benedicto XVI no hace si- te el método de la “simpatía crítica” o,
no continuar con la petición presentada mejor dicho, de la “empatía crítica”. Y
y aceptada por Juan Pablo II en su día. esta es la perspectiva exigible a cual-
Queda pendiente mostrar cómo al- querido lector y, por supuesto, a todo es-
unos de los posicionamientos persona- especialista. Es, además, la perspectiva
les de J. Ratzinger han anticipado o han genuinamente “católica” ya que mantie-
finalizado en decantamientos doctrina- ne en el equilibrio inestable que caracte-
les mientras ha sido prefecto de la con- riza a lo católico no sólo verdades o
congregación para la doctrina de la fe. comportamientos, sino también actitu-
des aparentemente difíciles de mantener
en conjunto: humanidad y divinidad,
Lectura «simpática» unidad y Trinidad, Jesús y Cristo, sin-
gularidad y universalidad, primado y
Pero nos encontramos, en segundo lugar
colegialidad, eternidad y tiempo, vier-
gar, con una papa que no sólo publica el
es santo y domingo de resurrección y,
primer volumen de su cristología como
en esta ocasión, empatía y crítica.
expresión de una búsqueda personal, sí-
no que además pide que sea leída con Sin la “empatía” propia del queha-
un mínimo de simpatía «sin la que no es el cer teológico es sumamente difícil en-
posible comprensión alguna1. Tal peti- tender –sin distorsionar– cualquier pro-
ción ha de ser entendida como exclusión puesta que se formule. Y sin la “crítica”
de dos actitudes igualmente negativas se hace imposible que el saber teológico-
para la investigación teológica y para la co progrese y no caiga en el discurso
fe: la lectura hipercrítica de quien pue- meramente laudatorio o repetitivo. Así
de tener un complejo de Edipo eclesial pues, “empatía crítica”.
mal resuelto (y, por extensión, ante cual-
que autoridad) y la lectura de quien se
La exégesis canónica
limita a “hacerle la ola” por ser “vos
quién sois”, confundiendo “simpatía” Hay un tercer detalle que marca la re-
con adulación. dacción del primer volumen de la cris-
Entre un extremo y otro se encuentran tología que nos ocupa: es su desmarque
tra la actitud metodológica exigible en del método histórico-crítico y su apuesta-
toda investigación teológica y a todo ta por la llamada “exégesis canónica”.
4
Es cierto que la teología católica, re- completamente) con quienes hace ya
conoce J. Ratzinger, se ha abierto al mé- unos años recordaron –acertadamente,
todo histórico-crítico y que sigue siendo por cierto– que el método histórico-crí-
una dimensión irrenunciable del tico corría el riesgo de hipertrofiarse, a
quehacer exegético, pero es igualmente la vez que llamaron la atención sobre el
cierto que no agota la tarea de la inter- peligro de que la Escritura acabara se-
pretación2. cuestrada por los exégetas, un «club
Y no la agota porque presenta tres li- very rich and exclusive5Estos mismos
imitaciones: al centrarse en conocer lo teólogos defendieron que «Escritura y
acontecido en el pasado deja el misterio realidad" se iluminaban mutuamente6,
de Dios en el pasado y lo incapacita para es decir, que la lectura de la Escritura te-
ra hablarnos en el presente, aborda la re- nía la virtud de leer la realidad y de “le-
velación como un acontecimiento me- ernos” a nosotros7y proclamaron que
ramente humano y descuida la unidad todos los métodos exegéticos tenían que
de la Biblia como Palabra que es de estar «al servicio del anuncio de la
Dios. Consecuentemente, establece una Buena Nueva a los pobres8. He aquí al-
separación metodológica entre historia algunos de los puntos más relevantes que
y fe que desemboca en el aparcamiento el personal posicionamiento de Bene-
de esta última. La fe –que es la que ha- dicto XVI ha vuelto a poner de actuali-
que la Escritura sea un libro único– papá y qué G.Gutiérrez trajo a colación
acaba desalojada de la historia y se des- con indudable acierto hace ya dos décadas
cuida el hecho constitutivo de la Es incuestionable que ambos reclaman
Escritura: que Dios ha entrado en la his- man la Escritura como el «alma de la te-
toria y ha hecho historia con su encar- ología» (Cf.DV24) y que ha de ser leída
nación, con sus palabras y con su ac- en fecunda relación con la realidad.
tuación3. Estas son, por tanto, algunas de las
La llamada “exégesis canónica” razones que avalan la apuesta método-
ayuda a superar –concluye J. Ratzinger, lógica de J. Ratzinger. Sin embargo tam-
citandoDeiVerbumnº 12– las limita- bién es preciso indicar que siguen per-
ciones reseñadas ya que permite sumergir sistiendo las reservas que hace más de
girse interiormente en la presencia de la Dos décadas se formularon al diagnóstico
Palabra y posibilita que los textos bíbli- co y al modo liberacionista de leer la
que aparezcan en una nueva luz4. Es una Escritura. Y quizá la más preocupante
lectura espiritual, orante y teológica de sea la que pregunta si está legítima y ne-
los textos sagrados a partir de ellos mis- cesaria manera de acercarse a la
mos, en sintonía con el uso que la Biblia Escritura, sin las debidas cautelas, pue-
hace de sus textos y de cuya relectura de acabar apadrinando lecturas poco
hay testimonios sobrados en los dife- consistentes (con el riesgo de propiciar
rentas libros. comprensiones fundamentalistas en
Curiosamente, la propuesta método- nombre del dogma de la inspiración). Y
lógica que formula Benedicto XVI sin- junto a ella, esta otra, referida más di-
toniza (en buena parte, por tanto, no rectamente a J. Ratzinger: en qué medi-
5
da el magisterio vuelve a tener una po- son propios) y si ha contemplado debi-
sición equiparable o incluso por encima damente la pluralidad existente en el in-
de la Escritura. Si así fuera, ¿es posible terior de este método en nuestros días.
sostener que nos encontraríamos con él No se puede ignorar que en la actualidad
esquema preparatorio de fontibus reve se habla de la tercera investigación
lationis, rejected by the parents with- sobre el Jesús histórico y que abundan
ciliares y finalmente superado por la los críticos posicionamientos ante mu-
Constitución Dogmática DeiVerbum chas de sus aportaciones entre la gran
No es una pregunta baladí porque si se the majority of Catholic exegetes more
confirmará este riesgo, se podrían estar relevantes.
favoreciendo actitudes teológicas y En apretada síntesis: el recurso a la
eclesiológicas muy cercanas a las ofi- llamada “exégesis canónica” lleva a ras-
cialmente vigentes las vísperas del traer en la biografía teológica de
Concilio Vaticano II. La biografía teo- Benedicto XVI cómo articula los bino-
la lógica de Benedicto XVI puede ayudar mios revelación y tradición o teología y
a clarificar la entidad de las citadas magisterio. Dos pares de cuestiones
cuestiones, particularmente, de esta úl- fundamentales que marcan toda su pro-
tima. ducción teológica y las diferentes res-
responsabilidades eclesiales que ha des-
empeñado.
observar su trayectoria
teológica y espiritual Raíces teológicas de la cristología
ayuda a explicitar Hay, finalmente, un cuarto detalle que
sus sensibilidades al abordar no se puede perder de vista cuando se
el misterio de Dios estudia cualquier obra teológica. Y más
o la situación de la iglesia y si es la de un papa que quiere seguir
ejerciendo como teólogo: cualquier
de la sociedad la aportación necesita ser contextualizada,
por lo menos en la trayectoria del autor
para que la empatía crítica desde la que
Obviamente, aparecen también otras se pretende el acercamiento esté debi-
dos importante reservas: saber si la sin- damente fundamentada. Esto quiere de-
tética presentación que J. Ratzinger cir que no parece muy prometedora
ofrece del método histórico-crítico es lo aquella lectura que se “limite a leer” es-
suficientemente aquilatada o peca de el primer volumen de la cristología por
una cierta simplicidad (el factor históri- sí misma y desde sí misma, es decir, des-
qué es indispensable para la fe y para qué cuidando sus diagnósticos eclesiales y
la teología no acabe siendo discurso “ei- culturales o aparcando las reflexiones
segético", es decir, el resultado de pro- teológicas que ha ido formulando J.
jectar –en este caso, a la Escritura– sen- Ratzinger con anterioridad. Es probable
tidos, deseos y expectativas que no le que esta sea una actitud generalizada en
6
la recepción de esta primera parte de la Tal es el caso, por ejemplo, de:
cristología entre algunos sectores ecle- – sus críticas valoraciones sobre la
siales. Y es posible que lo sea en conti- renovación litúrgica de Pablo VI (pro-
nuidad con la excelente acogida que tú- dujo «unos daños extremadamente gra-
vo la primera de sus encíclicas sobre el ves9) y la reciente recuperación de la
amor de Dios (Dios es amor). Si en- misa en latín;
entonces fueron muchas las personas que – sobre el papel de los teólogos en el
quedaron gratamente sorprendidas por concilio y postconcilio (con la autocon-
su tono propositivo, casi en las antípo- ciencia de ser los únicos representantes
das del autoritativo –y hasta polémico– de la ciencia, por encima de los obispos
del que hacía uso el cardenal J. –al decir de J. Ratzinger– y su posterior
Ratzinger durante su mandato como recolocación como difusores del magis-
prefecto de la congregación para la doc- terio);
trina de la fe, ahora son tantas o más las – sobre la debilidad magisterial de
gratamente sorprendidas por los detalles una buena parte de los obispos, particu-
reseñados. larmente en el Concilio (dando alas a la
Sin embargo, una vez reposadas las llamada “iglesia popular”) y la desapa-
sorpresas iniciales, es preciso reconocer rición a partir de 1985 del imaginario
que la mirada a su trayectoria teológica iglesia “pueblo de Dios” en favor de la
y espiritual puede ayudar a explicitar los church as 'communion'10;
acentos a los que ha sido sensible cuan- – sobre el peligro de división y frag-
ha abordado el misterio de Dios o la mentación que amenaza a la iglesia pos-
situación de la iglesia y de la sociedad, conciliar en nombre de la colegialidad
así como las razones de semejantes sub- episcopal y de la corresponsabilidad
rayados. Un recorrido de este calado bautismal (con la posterior pérdida de
permitirá apreciar lo que hay de conti- entidad magisterial de las conferencias
nuidad con tal trayectoria teológica en episcopales, la prohibición de que los sí-
la presente cristología y cuál es su no- nodos puedan formular peticiones de re-
vedad más reseñable cuando se adentra visión sobre cuestiones reservadas a la
en la explicitación del misterio de un Santa Sede y el decantamiento por una
Dios crucificado y resucitado. forma de ejercicio del primado que se
Además, esta es una observación acerca del existente antes del concilio y
particularmente importante si se puede que estaba fundamentado en la división
mostrar fehacientemente lo que para al- entre el “poder de orden” y el “poder de
Algunos de sus críticos es una conclusión jurisdicción
difícilmente cuestionable: que bastantes – sobre la precedencia «lógica y on-
diagnósticos y posicionamientos perso- tológica de la iglesia universal sobre la
nales en su época de prefecto de la con- iglesia local» como revisión del decre-
gregación para la doctrina de la fe e, in- para conciliar Christus Dominus nº 11 en
incluso, de tiempos anteriores, han el que se sostiene que en la diócesis «se
acabado más tarde o más temprano en encuentra y opera verdaderamente la
decantamientos doctrinales. Iglesia de Cristo que es una, santa, ca-
7
tólica y apostólica"; sobre la reaparición La biografía teológica de Joseph
del “mesianismo marxista” y su im- Ratzinger
pregnación en las formas utópicas de la
teología de la liberación En la biografía teológica del papa
– sobre la llamada dictadura del re- Benedicto XVI se pueden diferenciar
lativismo y la prevalencia de la verdad claramente tres etapas.
sobre la libertad o de los derechos hu- 1. Una primera, que corresponde al
hands in the bosom of the Church; tiempo de su formación teológica, a su
– sobre la profesión de fe y la nueva trabajo como profesor de teología en
forma de magisterio infalible y no defi- Múnich, Bonn y Münster y a su partici-
nido que son las llamadas “verdades de- pación como experto conciliar en el
finitivas" y, de manera particular, sobre Vaticano II (1962).
la cuestión de fondo que aletea en casi
todos estos diagnósticos y posteriores 2. La segunda, es una fase que abar-
determinaciones y que no es otra que la ca el período final de su docencia teo-
relación entre revelación, tradición, es- lógica (particularmente en Tubinga), la
criptura y magisterio. consagración como obispo, su ministerio
río episcopal en la diócesis de Múnich
La cantidad y entidad de las cuestio- y Freising (1977) y, sobre todo, el tiem-
nes enumeradas muestra, a la vez, la im- por que está al frente de la Congregación
importancia de contextualizar la cristología para la doctrina de la fe (1981).
de J. Ratzinger-Benedicto XVI a partir
de su biografía teológica con el fin de 3. La tercera etapa, inaugurada en la
apreciar un poco mejor lo que puede es- primavera de 2005, comienza con su pa-
tar teológica y eclesialmente en juego. pado como Benedicto XVI.

8
1.ELTEÓLOGOYEXPERTOCONCILIAR

En este primer periodo hay dos puntos que merecen ser reseñados:
el primero, referido a la formación teológica de J. Ratzinger y el segundo-
su intervención en los debates conciliares sobre la Dei Verbum.

1. LA FORMACIÓN TEOLÓGICA DE JOSEPH RATZINGER

Cuatro son las referencias capitales en rá– soy un poco más platónico. Con eso
la formación teológica de J. Ratzinger: quiero decir que creo que hay una espe-
Platón con su teoría del conocimiento cie de memoria, como un recuerdo de
como recuerdo; el personalismo agusti- Dios, grabado en el hombre, y que hay
niano y su defensa del conocimiento que despertarlo en él. El hombre no sa-
que brota de la fe; la concepción de la be originariamente qué debe saber, ni
historia, del Espíritu Santo, del com- tampoco ha llegado a donde debe llegar;
promiso y de la revelación en San es un hombre, un ser humano en cami-
Buenaventura y, finalmente, la teología no11.
natural y la eclesiología del concilio
Vaticano I.
1.2. El personalismo de San
Agustín y el conocimiento que
1.1. Impronta platónica y brota de la fe
conocimiento como recuerdo
J. Ratzinger confiesa que durante su
El peso del platonismo es determinante época de estudiante no sintonizaba con
en la configuración de su teología y es- la neoescolástica imperante ni con la
espiritualidad: «Personalmente –declara- «lógica cristalina» de Santo Tomás. Le
9
resultaba «demasiado cerrada en sí mis- Buenaventura, el autor que más va a in-
ma, demasiado impersonal y preconfeccionado fluir en la configuración de su piensa-
cionada12, a la vez que excesivamente miento y convicciones teológicas. Su te-
alejada de sus inquietudes personales. sis doctoral así lo atestigua.
El personalismo que buscaba lo en- También San Buenaventura, como J.
cuentra en San Agustín, particularmente Ratzinger tiene dificultades con la se-
en sus Confesiones. Desde entonces, quedad y aridez de la filosofía aristotélica
manifiesta en otra ocasión, «soy decidi- ca. Es un saber en el que no hay lugar ni
damente agustiniano. De la misma ma- para la comunión personal con lo divino
nera que la creación es asequible a la ra- dad ni queda sitio alguno para Cristo.
zón y es razonable, de la fe se podría Por eso, le entusiasma la filosofía agus-
decir que es consecuencia de la Creación tiniana del amor, su tesis sobre la pre-
y, por consiguiente, da acceso al conoci- sencia de la imagen trinitaria en el ser
miento; yo estoy convencido de esto. humano o, lo que es lo mismo, su doc-
Creer significa entrar en la comprensión trina sobre la irradiación luminosa y la
sión13Así pues, San Agustín indica a J. consecuente inhabitación del hombre en
Ratzinger la dirección que hay que to- la verdad eterna. «Saber mucho, pre-
mar ya que el acto mismo de creer «en- guntará en alguna ocasión S. Buenaven-
cluye que procede de Aquel que es la tura, y no gustar nada, ¿qué vale?15.
same reason. Because, to the extent that, Sin embargo, del estudio que J.
creyendo, acepto someterme a Aquel Ratzinger realiza de la teología de San
que no comprendo sé también que, pre- Buenaventura concluye cuatro tesis
Ciertamente, de este modo, abro la puerta que van a ser capitales en los años ve-
a la posibilidad de comprender del mo- nideros, tanto en su propia trayectoria
haz justo14El estudio de San Agustín teológica como en el gobierno eclesiástico
–junto con la influencia del plato– sial: la presencia asistente del Espíritu
nismo– le lleva decantarse por una pers- en la Iglesia; la primacía de la revela-
pectiva teológica muy atenta a la obje- ción sobre la Escritura; la tradición co-
tividad y precedencia lógica y mi criterio interpretativo y compren
ontológica de la revelación; sensible a sivo no sólo de la Escritura sino
hablar del misterio de Dios a partir de también de la revelación y la necesi-
sus huellas en la creación y en el cora- dad de salvación para todos, incluidos
zón humano; cuidadosa de la encarna- los proyectos más altruistas y utópicos
ción y del proceso kenótico que tal que puedan darse.
evento desencadena y atenta a
la sorpresa descolocante que activa esta
manera de proceder de la divinidad. 1.4. La presencia asistente del
Spirit in the Church

1.3. El maestro S. Buenaventura La sintonía con San Buenaventura le


llevará a descubrir de su mano una tesis
Siendo incuestionable la centralidad de capital en su teología y en su trayecto-
S. Agustín, es, sin embargo, San ria como responsable eclesial: no hay
diez
–en contra de lo que sostienen J. de no y debe ser percibida; si no, no se pro-
Fiore y sus seguidores - una edad deter- duciría ‘revelación’»19. Por tanto, sobra
minada en la que el Espíritu Santo ac- el recurso al criterio de la «sola Escritura»
túe de modo particular. Su presencia, tura» ya que ésta se encuentra íntima-
más bien, aletea y atraviesa toda la his- mente vinculada al sujeto que com-
toria, de principio a fin: por eso, la edad prende (la Iglesia), y con ello está dado
de Cristo es la edad del Espíritu Santo16. también el sentido esencial de la tradición
ción. Es así como se gesta y sale a la luz
el concepto de “tradición”: «aquello de
1.5. La primacía de la revelación la revelación que sobresale de las
sobre la Escritura Escrituras, que a su vez, no puede ser
De San Buenaventura recibe, además, expresado en un códice de fórmulas, es
una concepción de la revelación que es, lo que denominamos ‘tradición’20.
por lo demás, una evidencia incontestable
la revelación no es simplemente «la
1.7. También la solidaridad
comunicación de algunas verdades a la
needs to be visited by grace
razón», sino «el actuar histórico de
Dios, en el cual la verdad se revela gra- Also fraternity and solidarity
dualmente17Esto quiere decir que la need to be redeemed. Nothing human,
la revelación precede a las Escrituras y se por admirable y utópico que sea, está
refleja en ellas, pero no es simplemente exento de la necesidad de salvación: «la
idéntica a ellas. fraternidad también tiene que ser redi-
Dicho de otra manera: «la revelación mida, y para eso hay que acercarla a la
es siempre más grande que la Escritura. Cruz, para que ahí tome su verdadera
La revelación, esto es, el dirigirse de forma21.
Dios hacia el hombre, su salirle al en-
cuentro, es siempre más grande de cuan-
pueda ser expresado con palabras hu- 1.8. En síntesis
manas, más grande incluso que las Es incuestionable la importancia de
palabras de las escrituras18. Platón, San Agustín y San Buenaventura
tura. Como también lo es que la suya es
una perspectiva legítima pero que no
1.6. La tradición como criterio contempla debidamente algo de lo mu-
interpretativo y comprensivo de cho que deja en el camino: entre otros,
la Escritura y de la revelación Aristóteles (“universal concreto” e in-
Nadie discute que las escrituras son el ducción), San Ireneo (dignificación de
testimonio esencial de la revelación, pe- la persona como consecuencia de la en-
ro tampoco se puede obviar que «la re- carnación) y de Santo. Tomás (el cono-
velación es algo vivo, más grande, que, cimiento por connaturalidad propio de
para que sea tal, debe llegar a su destino toda criatura)22.

11
2. APORTACIÓN EN LOS DEBATES SOBRE LADEI VERBUM

J. Ratzinger es llamado a participar co- doctores de teología no acepten el dogma


mi experto en el Concilio Vaticano II de la Asunción en cuerpo y alma de
por el cardenal Frings de Colonia. A su María al cielo por ser una doctrina des-
mano se debe una famosa intervención conocida antes del siglo V y no formar
del cardenal invitando a abrirse al mun- parte, por tanto, de la “tradición apos-
do y a recuperar las raíces genuinas tólica”. Estos profesores, indica, tenían
mente cristianas. Sin embargo, J. una concepción estricta de “tradición”,
Ratzinger dará años después mucha entendiendo por tal lo que ya estaba fi-
more importance (and, in fact, it has) jado. El “recordar” posterior no podía
a su contribución en la Dei Verbum. Fue pasar de descubrir aquello que al prin-
una intervención que, además de pasar cipio no era visible y, sin embargo, «ya
inadvertida, fue erróneamente colocada estaba dado en la palabra original23.
–criticará– en el grupo de las aporta- Esta era la concepción que el mun-
ciones abiertas y progresistas. do teológico alemán tenía de la “tradi-
En el origen de esta importante in- ción” en el tiempo inmediatamente pos-
intervención se encuentran, además de terior a la finalización de la segunda
las convicciones explicitadas en la for- guerra mundial y anterior al Vaticano II
mación teológica, dos hechos de enor- y que marca la redacción de laDei
me importancia para la configuración Verbum. No había un concepto de
de su perspectiva y para el futuro del Tradición "viva" y, por tanto, se tenían
gobierno eclesial: el rechazo del dogma dificultades para entender la Tradición
de la Asunción por parte de algunos como el cauce vivo en el que nos llega
profesores (al entender que no formaba la revelación mediante el auxilio de la
parte de la “tradición apostólica”) y el Escritura, pero que es bastante más que
debate abierto por J. R. Geiselmann so- ella gracias a la asistencia de Espíritu
bre la relación entre Escritura y Santo. El descuido de este capital pun-
Tradición en las actas del concilio de to impedía una concepción de la
Trento. Es lo que se conoce como el de- Tradición abierta y creativa.
bate –cerrado en falso, al decir de J.
Ratzinger– sobre el “partim” “partim”
y que tuvo una enorme importancia en 2.2. El debate sobre el “partim”
la redacción final de la Dei Verbum. parte
Pero esta limitada concepción sobre la
relación entre revelación, Escritura y
2.1. El dogma de la Asunción de
tradición se vio incrementada en el
María
transcurso del Vaticano II por el estudio
Al joven J. Ratzinger le llama podero- que publicó J. R. Geiselmann sobre las
samente la atención que algunos profe- actas de Trento en las que se recogen
12
las aportaciones al decreto sobre la tra- que la fe debía retirarse a la indetermi-
dición. nación y a la continua mutabilidad de
According to the study by J. R. Geisel- hipótesis históricas o aparentemente ta-
mann en el concilio de Trento se había les: a la postre, “creer” significaba algo
propuesto en un primer momento una así como “opinar”, tener una opinión
fórmula según la cual la revelación es- sujeta a continuas revisiones25.
en parte en las Sagradas escrituras El drama de la época postconciliar
ras y “en parte” en la Tradición. En el ha estado ampliamente determinado
texto final, sin embargo, el «en parte…, por este debate y por sus "consecuen-
en parte» fue evitado y sustituido por cias lógicas26. Es patente que el méto-
una “y”: sagradas escrituras y tradición del histórico-crítico no puede reconocer
nos transmiten juntas la revelación. J. otra instancia distinta de la del argu-
R. Geiselmann dedujo que Trento había mento histórico27y que «no tolera deli-
querido enseñarnos que no existía divi- mitación alguna a través de un magis-
sión alguna de los contenidos de la fe tercio de autoridad28La consecuencia
entre la escritura y la tradición sino que es que problematiza el concepto de tra-
ambas contenían, cada una por cuenta dición ya que por medio del método
propia, el todo; es decir, eran en sí mis- histórico «no se alcanza a comprender
más completas. La consecuencia de to- que una tradición oral, que fluye junto
de ello era que se comenzaba «a soste- a las Sagradas Escrituras y se remonta
ner que la iglesia no podía enseñar nada hasta los Apóstoles, pueda representar
que no fuese expresamente rastreable una fuente de conocimiento histórico
en las sagradas escrituras, puesto que junto a la Biblia29.
esta última contiene exactamente en No tiene nada de extraño que al jo-
modo completo todo aquello que se re- ven J. Ratzinger le pareciera que el mé-
fiere a la fe. Y dado que se identifica- todo de la teología liberal (Harnack y
ban interpretación de la escritura y exé- su escuela) era arbitrario y trivializador
gesis histórico-crítica, esto significaba ni que propusiera «ser enderezado a tra-
que la iglesia no podía enseñar nada que vés de la obediencia al dogma30.
no resistiese a la prueba del método his- La constitución dogmática Dei
tórico-crítico24. Verbum, concluirá J. Ratzinger, «no ha
Se iba más lejos que Trento y se sos- sido plenamente aceptada todavía31,
tenía que «en la Iglesia la exégesis de- quedando pendiente de comunicar sus
bía ser la última instancia, lo que equi- auténticas afirmaciones a la conciencia
valía –dada la diversidad de cia eclesial y darle forma a partir de
interpretaciones entre los exegetas– a ella.

13
2.TEÓLOGO,OBISPOYPREFECTODELA
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

La segunda, es una fase que abarca el período final de su docencia


teológica (particularmente en Tubinga), la consagración como obispo,
su ministerio episcopal en la diócesis de Múnich y Frisinga (1977) y,
sobre todo, el tiempo que está al frente de la Congregación para la doc-
trina de la fe (1981).

Es cierto que J. Ratzinger denuncia en acabar la asamblea episcopal empieza a


la etapa anterior que la iglesia tiene «las hablar de un Konzils-Ungeist, de un fal-
riendas demasiado cortas; hay demasía- so espíritu conciliar, reclamando la ne-
las leyes, muchas de las cuales han con- cesidad de reconducir la aplicación del
atribuido a la falta de fe de este siglo, en Vaticano II, particularmente frente a
vez de contribuir a su salvación32. Y es quienes entienden que la reforma con-
cierto que cuando años después –ya co- siste en soltar lastre, en hacer que la his-
mo prefecto de la Congregación para la toria resulte más cómoda, en aligerar de
Doctrina de la Fe– se le pregunta por es- tal modo que al final parezca que no con-
ta observación, manifiesta no acordarse siste en un «robustecimiento de la fe, si-
de ella, y la reinterpreta en el sentido de no en una disolución de la misma34.
que la teología escolástica no era buena Concretamente, en Tubinga se per-
instrumento para un posible diálogo en- cata –ante algunas lecturas cristianas del
tre la fe y nuestro tiempo33. marxismo– de que en la iglesia se han
Sin embargo, este primer diagnóstico- infiltrado tendencias que se sirven del
co es algo casi anecdótico. Al poco de cristianismo como instrumento para su

catorce
ideología, algo que le parece una auténtica patrimonio en nombre de la libertad han
tica patraña. Toma conciencia de que la sido totales36.
unánime voluntad de servir a la fe se ha El diagnóstico que se incuba duran-
destruido y ha sido reemplazada por una te su etapa final como docente, alcanza
instrumentalización al servicio de una una argumentada formulación en los
ideología tiránica, de orientaciones, años en que es obispo de Múnich y, así-
además, realmente brutales, crueles: bre todo, prefecto de la congregación
«entonces comprendí perfectamente para la doctrina de la fe. El resultado es
que, si se quería perseverar en la volun- un dictamen cultural, espiritual y ecle-
tad del Concilio, había que oponer re- sial marcado por la denuncia de que en
sistencia a todos aquellos abusos35. el postconcilio se están solapando –con
En su Introducción al cristianismo el pretexto de modernizarse– el miste-
ya ofrece la primera conclusión del río de Dios y la necesidad de la media
diagnóstico que está gestando: el sueño ción eclesial. Es un diagnóstico tan rico
de la libertad traído por la modernidad y matizado como polémico, a la vez que
hace que un cristiano llamado Hans imposible de exponer adecuadamente
cambié las pepitas de oro que tiene, pri- en estas pocas líneas.
mero, por un caballo, luego por una va- Sin embargo, hay tres puntos que
ca, posteriormente por un ganso y, fi- conviene explicitar por qué ayudan a
nalmente, por una piedra de afilar que contextualizar teológicamente el primero
acaba tirando al mar. El momento en el volumen de la cristología: su relación
que Hans se despierta del sueño liberta- con K. Rahner y H. UrsVon Balthasar;
river brought by modernity is la reconsideración del papel del teólogo
particularmente duro ya que no le que- en la Iglesia y, sobre todo, su apuesta por
de nada. El derribo y la dilapidación del las llamadas “verdades definitivas”.

1. ALEJAMIENTO DE KARL RAHNER Y CERCANÍA CON HANS UR VON


BALTASAR

J. Ratzinger publica conjuntamente con considerar como su primer gran libro:


K. Rahner algunas de las obras teológicas El nuevo pueblo de Dios. Poco a poco
casas más emblemáticas del momento en se diluye esta fecunda relación con K.
sus primeros años como profesor: Rahner hasta llegar a la confrontación
Primado y Episcopado, Revelación y en los primeros años de la recién creada
tradición37y escribe lo que se puede de la Comisión Teológica Internacional
15
por la diferente concepción sobre el pa- No son los “cristianos anónimos”
pel del teólogo y de dicha Comisión (aquellas personas que sin aceptar ex-
Teológica Internacional en el gobierno plícitamente a Jesús como el Salvador,
de la iglesia (ayudar a formular el ma- mantienen sin embargo un compromiso
gisterio vs. limitarse a difundirlo). «En a favor de la liberación y, en particular-
mi teología –confesará años después– mente, de los más pobres) los que trae-
juegan un papel importante, a diferen- rán la salvación al mundo –sostiene el
cia de K. Rahner, las Escrituras, los pa- teólogo de Basilea–, sino los mártires,
dres y la dimensión histórica de la reve- aunque abracen, como sucede con
lación38. No es irrelevante que sea H. Córdula, la palma del martirio a última
U. von Balthasar quien proponga que hora. Los mártires –a diferencia de los
Ratzinger forma parte del equipo fun- cristianos anónimos– son personas
dador de la revista Communio, que se que entregan su vida porque conocen y
perfila como alternativa a Concilium. experimentan que gratis han de dar lo
que gratis han recibido.
Cuando la gracia de la salvación
no se cultiva y cuida, cuando el com-
Ratzinger coincide con promiso no va debidamente acompa-
algunos de los temas, ñado de la mística y de una identidad
con el estilo y explícitamente reconocida y asumida
con la denuncia de fondo –recuerda H. U. von Balthasar–, el
riesgo de incurrir en lo que llamaba
que late en el diagnóstico «ateísmo cristiano» se incrementa
de H. Urs von Balthasar hasta niveles insospechados. Éste es
uno de los mayores riesgos de la re-
cepción conciliar.
A la par que se va enfriando su rela- J. Ratzinger va a coincidir con al-
ción con K. Rahner, empieza a existir algunos de los temas, con el estilo y con
una sintonía entre sus diagnósticos y los la denuncia de fondo que late en el
formulados por H. Urs von Balthasar, diagnóstico de H. Urs von Balthasar39,
uno de los primeros teólogos que aban- con las oportunas modulaciones perso-
dera –durante la celebración del mismo nales. La “mundanización” de la igle-
concilio y a lo largo de todo el pontificado sia y el solapamiento del misterio de
cado de Pablo VI– una lectura involuti- Dios sólo pueden ser combatidas con
va del Vaticano II. El teólogo suizo cri- cristianos que presenten un perfil mar-
el optimismo ingenuo que rezuma cado por un coraje evangélico similar
laGaudium et Spesy la ceguera de los al demostrado por los santos y mártires
padres conciliares para percibir el aloja- a lo largo de la historia de la iglesia. La
miento del pecado en la entraña misma la sola garantía institucional no sirve para-
de ese mundo al que conceden tanta ra nada, si no existen las personas que
centralidad en el misterio de la salva- la sostengan con sus propias convicciones
ción. acciones personales40.
16
2. EL SENTIMIENTO ANTI-ROMANO Y EL PAPEL DE LOS TEÓLOGOS

J. Ratzinger declara que había un tácito los verdaderos representantes de la


consenso en que la Iglesia había de ser ciencia y, precisamente por esto, ya no
el tema principal del Concilio Vaticano podían aparecer sometidos a los obis-
II y que se reemprendería y llevaría a pos»43En la Iglesia, al menos en el ám-
término el camino trazado por el bito de opinión pública, «todo parecía
Vaticano I interrumpió prematuramente objeto de revisión, e incluso la profesión
a causa de la guerra franco-prusiana de fe ya no parecía intangible sino suje-
del año 1870. Pareja con esta gran cues- ta a las verificaciones de los estudiosos.
tión corría la relación entre la Iglesia y Tras esta tendencia del predominio de
the world41. los especialistas se percibía otra cosa: la
Sin embargo, poco antes de finalizar idea de una soberanía eclesial popular
el concilio empieza a darse cuenta –se– en la que el pueblo mismo establece
gún declara años después– de que crece aquello que quiere entender con el tér-
cada vez más la sensación de que en la mino Iglesia, que aparecía ya claramente
Iglesia no hay nada estable, que todo te definida como pueblo de Dios. Se
puede ser objeto de revisión. «El anunciaba así la idea de ‘Iglesia desde
Concilio tendía a asemejarse a un gran abajo’, de ‘Iglesia del pueblo’, que des-
parlamento eclesial, que podía cambiar pues, sobre todo en el contexto de la te-
todo y revolucionar cada cosa a su ma- teología de la liberación, se convirtió en
nera. Era muy evidente que crecía un re- el fin mismo de la reforma44.
sentimiento contra Roma y la Curia, que
aparecían como el verdadero enemigo
de cualquier novedad y progreso42. 2.1. La “Declaración de Colonia”
(1989)
Y mientras crecían las divisiones y
enfrentamientos, se asentaba la convicción La divulgación de estos diagnósticos y
ción de que si los obispos podían cam- las decisiones magisteriales que se están
para dejar la Iglesia, y hasta la misma fe, ¿por empezando a tomar, llevan a que un nu-
qué lo podían hacer únicamente ellos y trido grupo de teólogos alemanes, cen-
no el resto del pueblo de Dios? Además, troeuropeos y del área mediterránea de-
todo el mundo sabía que las cosas nue- nuncien en 1989 las actuaciones
vas que sostenían los obispos las habí- «autoritarias y excluyentes» de J.
han aprendido de los teólogos. Como Ratzinger y planteen la conveniencia de
consecuencia de esa influencia, obispos prestar una mayor atención a la opinión
hasta entonces conservadores, volvían de todos los cristianos (sensus fidelium),
progresistas a sus diócesis. tanto en la promulgación magisterial co-
El papel de los teólogos en el concilio mo en el gobierno eclesial. Es lo que se
lio creó en ellos «una nueva conciencia conoce como la “Declaración de Colo-
de sí mismos: comenzaron a sentirse co- nia”.
17
Semejante denuncia y la subsiguiente pal como autoridad magisterial y la fun-
tu propuesta es interpretada por el ción secundaria del teólogo con relación
sector mayoritario de la curia vaticana a dicho ministerio. Es una preocupación
como una inaceptable invitación a que que se plasma en la instrucción Donum
la Iglesia capitule ante la mentalidad de verdad sobre la vocación eclesial del
la época y como una justificación de todo teólogo (1990)45.
do lo que suponga “resistencia” y críti- Dicha instrucción reconoce el im-
ca ante el magisterio católico. Una de importante papel de los teólogos durante la
las consecuencias de esta “Declaración preparación y realización del Concilio
de Colonia” es el nacimiento del movi- Vaticano II, pero tal reconocimiento no
miento “Somos Iglesia”, ocupado en en- obsta para que también se les responda-
sombrecer, al decir de este sector ma- bilice de las crisis padecidas por la iglesia
yoritario de la curia vaticana, la imagen sia en el postconcilio.
de Juan Pablo II y de su prefecto para la El magisterio, indica la Instrucción,
doctrina de la fe. A partir de ahora se in- no es un ministerio extrínseco a la ver-
crementan, entre otras, las acusaciones dad cristiana ni algo sobrepuesto a la fe.
de proponer un magisterio exento de Nace, más bien, de su entraña misma,
misericordia en relación con la moral consiste en el servicio a la palabra de
sexual y de mirar a otro lado cuando se Dios y es una institución querida positivamente
topa con la pandemia del sida. vivamente por Cristo como elemento
La reacción no se hace esperar. Y constitutivo de la iglesia. Cuenta con la
viene en forma de una instrucción sobre asistencia del Espíritu Santo prometido
la vocación eclesial del teólogo (Donum por Jesús, lo que le habilita para propo-
veritatis, 1990), una encíclica sobre la enunciados «de modo definitivo» so-
primacía de la verdad (Veritatis splendor- bre cuestiones que «aunque no estén
dor, 1993) y, sobre todo, la revisión de contenidas en las verdades de fe, se en-
la profesión de fe en la carta apostólica cuentran sin embargo íntimamente liga-
Ad tuendam fidem (1998) con la puesta das a ellas, de tal manera que el carácter
de largo de las llamadas “verdades de- definitivo de esas afirmaciones deriva,
finitivas. en último análisis, de la misma
Revelación». Tales verdades «pueden
ser enseñadas infaliblemente por el
2.2. La instrucción Donum Magisterio46. Por su parte, compete al
verdad sobre la vocación teólogo «lograr, en comunión con el ma-
eclesial del teólogo (1990) gisterio, una comprensión cada vez más
La rápida socialización de la “declara- profunda de la Palabra de Dios conteni-
ción de Colonia” y la fuerza del movi- da en la Escritura inspirada y transmiti-
miento propiciado determinan que vuel- da por la tradición viva de la iglesia47.
van a dispararse todas las alarmas sobre El magisterio es consciente, recono-
la urgencia de cuidar la unidad y la ver- ce la Instrucción, de que existe una de-
papá, algo que pasa por recuperar la cen- cantación doctrinal a lo largo del tiempo
tralidad que tiene el ministerio episco- po. Pero tal reconocimiento no justifica
18
actitudes y planteamientos relativistas irreparablemente el nexo mismo con
ante los enunciados de fe propuestos ni Cristo52.
permite constituir el propio discurso te- Por tanto, no se pueden aplicar en la
lógico «en una instancia autónoma y iglesia los criterios de conducta que tie-
exclusiva para juzgar la verdad de una en su razón de ser en la sociedad civil
doctrina48. Por eso, es preciso clarificar o en las reglas de funcionamiento de una
el disenso de algunos teólogos en relación democracia o en la mentalidad domi-
ción con el magisterio, indicando segui- nante en el medio ambiente. Cuando se
damente la improcedencia de constituir recurre a tales instancias –con la abso-
su propio discurso en una especie de lutización de los argumentos y compor-
magisterio paralelo49o la incoheren- tamientos reseñados– es porque hay
cia de invocar el respeto debido a los de- una grave pérdida del sentido de la ver-
Derechos humanos en asuntos doctrinales. dad y del sentido de iglesiacincuenta y tres.
Por encima de tal demanda se encuen-
la fuerza de la verdad misma50y el
respeto a ella debido. Cuando un teólogo- 2.3. La objetividad de la verdad:
no sintoniza con el sentir eclesial es- Esplendor de la Verdad (1993)
está de más apelar a dichos derechos hu-
manos porque es él quien entra en La encíclica Veritatis splendor (1993)
contradicción «con el compromiso que prolonga el diagnóstico explicitado con
libre y conscientemente ha asumido de ocasión de la «instrucción sobre la vo-
teach in the name of the church51. Por cación eclesial del teólogo» (1990). Es
tanto, tiene toda la libertad del mundo un texto magisterial importante porque
para dejar de ejercer en nombre y co- enfatiza la influencia de la sensibilidad
comunión con el magisterio. social y cultural en la vida eclesial y,
modo particular, entre los teólogos, y
Finalmente, tampoco es procedente
marca la senda que va a seguir la Iglesia
apelar a la propia conciencia. Este re-
el curso es válido –indica la Instrucción–
en su relación con el mundo durante los
pontificados de Juan Pablo II y
cuando se trata de tomar una decisión.
Benedicto XVI.
Pero no lo es cuando está en juego la
verdad de un enunciado doctrinal. A partir de esta encíclica se oficiali-
Recurrir a la propia conciencia para jus- za lo que venía siendo hasta ahora una
tificar la colisión con el magisterio de la posición minoritaria en el modo de en-
La iglesia es incompatible con la economía tender y vivir la relación de la iglesia
de la Revelación y con su transmisión con el mundo. Se trata, obviamente, de
en la iglesia. «Los enunciados de fe una perspectiva bastante alejada de la
constituyen una herencia eclesial, y no puesta en juego –cierto que con una
el resultado de una investigación pura cierta dosis de ingenuidad– por los pa-
mente individual y de una libre crítica dres conciliares en el Vaticano II cuan-
de la Palabra de Dios. Separarse de los debated and approved the constitution
pastores que velan por mantener viva la ción pastoral Gaudium et Spes sobre la
tradición apostólica, es comprometer relación de la iglesia en el mundo.

19
3. EL RECURSO A LAS VERDADES “DEFINITIVAS”:
LA CARTA APOSTÓLICA A TENDAM FIDEM (1998)

El año 1998 se publica la revisión de la mención alguna para la segunda cate-


profesión de fe del juramento de fe- goría, las doctrinas definitivas. La carta
lidad para los candidatos a ministerios apostólica llena este vacío.
eclesiales y para los teólogos.

3.2. El comentario de Joseph


3.1. La profesión de fe Ratzinger y Tarcisio Bertone
En esta profesión de fe se añaden al cre- Las formas principales con las que tra-
do niceno-constantinopolitano tres pá- dicionalmente se ha presentado el ma-
rrafos en los que se jura lo siguiente: gisterio son, a la luz de los concilios
Vaticano I y II: el extraordinario (infalible-
Creo, también, con fe firme, todo ble), el ordinario y universal (igualmente-
aquello que se contiene en la palabra te infalible) y el auténtico (falible).
de Dios escrita o transmitida por la
A estas formas tradicionales de ma-
tradición, y que la iglesia propone
gisterio hay que añadir –según el co-
para ser creído, como divinamente
mentario que hacen J. Ratzinger y T.
revelado, mediante un juicio solemne
Bertone a la carta apostólica– las verda-
ne o mediante el magisterio ordinario
des "definitivas", es decir, aquellas ver-
río y universal.
dades propuestas como universales e
Acepto y retengo firmemente, así- irreformables pero que no son definidas.
mismo, todas y cada una de las co- Se fundamentan en la asistencia del
sas sobre la doctrina de la fe y las Espíritu Santo al magisterio y, por tan-
costumbres, propuestas por la iglesia a, en la infalibilidad que le es propia.
sia de modo definitivo. Se proclama con la finalidad de mante-
Me adhiero, además, con religioso ner la comunión eclesial en torno a una
obsequio de voluntad y entendimiento verdad o praxis disputada cuyo acceso
miento, a las doctrinas enunciadas común es muy difícil y que hay que ad-
por el romano pontífice o por el co- emitir religiosamente como definitivas
legión de los obispos cuando ejercen ("tamquam definitive tenenda") por su
el magisterio auténtico, aunque no conexión directa con el depósito de la fe
tengan la intención de proclamarlas o por un «nexo lógico» o «histórico»55.
con un acto definitivo54.
J. Ratzinger y T. Bertone sostienen
El actual código de derecho canónico que la infalibilidad del magisterio actúa
¿Qué contempla la primera y la tercera ca- tanto en una definición solemne como en
categoría mediante «justas sanciones» pa- una declaración definitiva. Por tanto, pa-
ra quienes disienten, pero no hay ra que la infalibilidad entre en acción no
20
se exige una definición solemne56. Es así enseñar, como así le ha sucedido a R.
como se recurre a una nueva y sorprendente Nugent por no haber aceptado como de-
dente forma de magisterio para dirimir finitivos determinados posicionamien-
determinadas cuestiones disputadas (las tos del magisterio referidos a la homo-
verdades “definitivas” dotándolas de un sexualidad58.
alcance inusitado en la vida de la
Iglesia57.
3.3. Crítica reacción de la
Finally, in J.'s comment. conferencia episcopal alemana
Ratzinger y T. Bertone se indica que son
doctrinas definitivas enseñadas con el No es de extrañar que la conferencia
carisma de la infalibilidad las referidas la episcopal alemana presentará muchas
a la naturaleza ilícita de la prostitución dificultades para aplicar el motu propio.
y la fornicación, la condena de la euta- Concretamente, indica que en el prime-
nasia, la ordenación sacerdotal reserva- ro de los párrafos del juramento se rom-
da a los hombres o la declaración de pe la unidad de la escritura y de la tra-
León XIII por la que las ordenaciones dición –algo enseñado expresamente
anglicanas eran nulas e inválidas. por del Vaticano II– a favor de dos rea-
lidades separadas: «la palabra de Dios
escritaotransmitida por la tradición.
La escritura y la tradición quedan yux-
Ratzinger y Bertone sostienen tapuestas en la definición propuesta me-
que la infalibilidad diante un “vel” (“o”). Ésta fue, precisa-
del magisterio actúa mente la posición defendida en el
Vaticano II por quienes eran partidarios
en una definición solemne y de una concepción restrictiva de la re-
en una declaración definitiva velación, algo que finalmente no salió
forward59.
En el postconcilio, J. Ratzinger ya
La explicación dada por J. Ratzinger había denunciado que el dogma era sen-
y T. Bertone provocó una generalizada tido como «un vínculo exterior» y no
perplejidad en el mundo teológico y tu- como la «fuente vital» que posibilita
vo una enorme importancia en la rela- nuevos conocimientos60.
ción con otras confesiones cristianas (en Pero en el segundo de los párrafos se
especial en lo que toca al sacerdocio de afirma –contrariamente a las enseñan–
la mujer), con los mismos obispos y, por zas del Vaticano I y II – la infalibilidad
supuesto, con los fieles ya que el recha- del Papa para asuntos secundarios de la
zo de estas doctrinas o negarse a darles fe, sin tener en cuenta que se trata úni-
un asentimiento firme y definitivo camente de una opinión teológicamente
pone la pérdida de la plena comunión te bien argumentada pero cuya aplica-
con la iglesia católica, es decir, implica ción es muy contestada.
incurrir en herejía o, cuando menos, su- Y, finalmente, en el tercero de los pá-
pone la retirada de la autorización para se exige rígidamente –denuncian
21
los obispos alemanes– el llamado obse- ¡Romanos Pontífices! (Lumen Gentium
quium religiosum para asuntos propios nº 27).
del magisterio auténtico. Con la publicación de la carta apos-
Como se puede apreciar, la confe- tólicaAd tuendam fidem nos encontra-
La conferencia episcopal alemana tuvo graves mos con un desarrollo doctrinal tan im-
reservas para aceptar y aplicar este ju- importante como la misma definición de la
ramento de fidelidad. Por ello, no lo exi- infalibilidad del papa por el Vaticano I
guía a los fieles. en 1870. Además, el hecho de añadirlo
En otoño de 1999 la curia vaticana al Credo Niceno-Constantinopolitano no
urge insistentemente a los obispos ale- contribuye en nada a la unidad ecuménica
manes para que lo pongan en vigor, al- nica. Lo que se ha hecho y el modo co-
ve que finalmente es decidido en la no se ha hecho es enteramente nuevo.
asamblea episcopal de primavera del Y no hay precedente de ello en toda la
año 2000 acompañándolo de una expli- Historia de la cristiandad.
cación redactada por la comisión de la
fe. En esta declaración se recuerda que No hay que extrañarse de que J.
la competencia del papa para juzgar de- Moingt se pregunte cómo se debe tener
finitivamente en el campo de las ense- como “definitivamente” cerrado desde
ñanzas secundarias de la fe no pasa de la fe un debate generalmente considera-
ser una sentencia teológica bien argu- abierto a la investigación61A él se
mentada y que su aplicación es algo han sumado otros que entienden que es-
fuertemente contestado. Con respecto a ta forma de gobernar apoyándose en las
la petición del obsequium religiosum se llamadas verdades “definitivas” es un
indica expresamente que es posible un paso más en la involución de una igle-
desacuerdo leal bajo determinadas con- sia que prefiere imponer una doctrina no
diciones por parte de los teólogos. tanto por la fuerza de sus argumentos
Pero las consecuencias de este modo sino por la amenaza
propiono acaban aquí. También afectan de sanciones. En los últimos años, pro-
a los obispos, sucesores de los apóstoles siguen estos teólogos, se ha ido pasan-
les. Así, por ejemplo, si un prelado ex- do –parafraseando a J. I. González
expresó públicamente su desacuerdo con Faus– de la autoridad de la fe a la fe en
el papa en algunas de las llamadas ver- la autoridad, de la fundamentación teo-
dades “definitivas” podría ser «castiga- lógica a la autoridad del cargo, del diá-
do con una pena justa" que, sin llegar a logo a la uniformidad doctrinal62. Y no
la excomunión podría comportar la pri- sólo en la relación de la curia vaticana
vación de su oficio, en el caso de que se con resto de las iglesias locales, sino
mantuviera en su posición después de también en el seno de muchas diócesis
haber sido debidamente advertido. ¡Qué ya que se acaba apadrinando una forma
Lejano suena el Concilio Vaticano II de gobierno, cuando menos, autocrática
cuando sostenía que los obispos no de- que, en el mejor de los casos, escucha
bían «considerarse como vicarios de los pero no hace caso a lo manifestado.

22
E
3.P
L
APADO
DE
BENEDC
ITO
XVI

La tercera etapa, inaugurada en la primavera de 2005, comienza con su


papado como Benedicto XVI. Es un tiempo en el que parecen haber pasa-
hace un segundo plano el lenguaje y la forma autoritativa de la fase pre-
cedente y en el que entra en escena un estilo mucho más propositivo.

Son positivamente reseñables sus posi- lar muestra la figura de un Papa más
cionamientos sobre la laicidad del ocupado en testimoniar la fe y alentar
Estado, sobre la necesidad de que la que en sajar y curar. Sin embargo, es una
iglesia se recoloque en el nuevo marco tarea que no alcanza plenamente su ob-
político y sobre el ecumenismo. Sin em- jetivo ya que en muchos momentos re-
bargo, sus comentarios sobre el islam y aparece, a pesar de su incuestionable
la violencia, su diagnóstico de la con- buena voluntad, el teólogo fundamental
quista de América latina, su aparente que no ha olvidado ni ha renunciado a
failure in the attempt to renew the curia, retomar algunas de las cuestiones plan-
su denuncia sobre la «prostitución» del teadas a lo largo de su trayectoria, par-
theólogo63y la Notificación Jon Sobrino particularmente, las referidas a la relación
son algunas de las señales que contradicen entre revelación y tradición, así como
cen –al menos, de momento– el cambio entre sagrada escritura y magisterio.
pronosticado por algunos cardenales Esto es algo constatable, por ejemplo,
electores e, incluso, teólogos. en la centralidad que concede a su sin-
La publicación del primer volumen gular interpretación del evangelista
de la cristología como teólogo particular Juan.Y, desde ella, a muchas de las po-
23
lémicas cuestiones tratadas en su período nos introduce «en aquella profundidad
haga como Prefecto de la Congregación "que procede de Dios y conduce a Él", es
para la Doctrina de la Fe. decir, «nos muestra verdaderamente la
persona de Jesús, tal como era, y por eso
nos muestra a Aquel que no sólo era, si-
3.1. La centralidad de Juan no que es; Aquel que, en todos los tiem-
Es cierto que en este primer volumen de pos, puede decir en la forma de presente-
en la cristología hay abundantes referencias ‘Yo soy’ ‘Antes de que Abraham
a los sinópticos, pero también lo es que fuera, Yo soy' (Jo 8, 58). Este Evangelio
no ocupan el puesto capital que, final- nos muestra el verdadero Jesús y puede-
mente, es concedido a Juan. El cuarto podemos usarlo tranquilamente como fuente
evangelista subraya el recuerdo y la me- de Jesús64.
moria, algo capital para un platónico y Como se puede apreciar, la referen-
agustiniano. El recordar del que habla cia a la historia de Jesús tiene una im-
Juan, sostiene Benedicto XVI, no es el importancia secundaria al quedar articula-
resultado de un mero proceso psicológico da desde la primacía del “recuerdo”
co o intelectual en el ámbito privado, si- vivo en que nos llega. J. Ratzinger sin-
no un acontecimiento eclesial que –al es- toniza en esta apuesta con sus maestros
tar guiado por el Espíritu Santo– S. Agustín y S. Buenaventura y con su
trasciende la esfera propiamente humana amigo H. Urs von Balthasar, a pesar de
na del comprender y conocer, muestra la que apunte en alguna ocasión –acierta–
cohesión entre la Escritura y realidad y damente, por cierto– que una fe que se
nos guía a toda la entera verdad. olvidé de la dimensión histórica se con-
vierte en "gnosticismo" porque descui-
da la carne, la encarnación y la verda-
dera historia62.
la referencia a En esta apuesta por el cuarto evan-
la historia de Jesús tiene gelio no sólo reaparecen referencias tan
una importancia secundaria importantes en la biografía teológica de
J. Ratzinger como el nexo entre conocer
al articularse desde la primacía y recordar, historia y fe, Espíritu Santo
del “recuerdo” vivo y magisterio o revelación y tradición, si-
¿En qué nos llega? no que se justifican, entre otros puntos,
su concepción de “la” verdad y su posi-
ción favorable a la llamada exégesis ca-
Consecuentemente, el cuarto evan- nónica.
gelista deja abierta a cada época y gene
ración –gracias al comprender en el re-
3.2. Verdad y evidencia
cordar– una vía de mejor y más profunda
comprensión de esa verdad. Es un cami- Hay un punto de fondo que atraviesa todo
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de los acontecimientos y de las palabras, esta cristología de principio a fin: su pa-


24
sión por mostrar la capacidad seductora conmover a todos, empezando por los
de Jesús, “la” verdad por excelencia. mismos padres griegos y latinos, sí-
Benedicto XVI siempre ha tenido un guiando por casi todos los santos y mís-
interés particular por argumentar la re- ticos y continuando por las personas de
lación existente entre verdad y evidencia buena voluntad de todos los tiempos.
cia. Su desmarque de la neoescolástica Es cierto que a esta comprensión de
y su asentamiento agustiniano encuen- la verdad le ronda el riesgo del "ateis-
tran aquí una correcta explicación. Nada mo cristiano”. Pero no es menos cierto
de extraño que ahora subraye el lado es- que la perspectiva marcadamente platónica-
piritual de quien se autopresenta –para nica y agustiniana a la que se apunta J.
escándalo de los judíos y extraños– no Ratzinger tiene que eludir los riesgos
sólo como «el camino y la vida» sino, del docetismo o intelectualismo y del
sobre todo, como “la” verdad. Y que lo espiritualismo desencarnado y ciego.
haga reclamando para sí la evidencia En definitiva, del "gnosticismo" que
propia de toda belleza y la capacidad de acertadamente denuncia en su cristolo-
seducción y fascinación que le es propia. gía.
Ésta es una legítima acentuación que Pocos discuten que Mt 25, 31 y
cuenta con una fecunda y rica tradición 1Juan 4, 8 son dos textos con una indu-
en la historia de la teología. Pero es una dable fuerza para marcar la teología de
perspectiva entre otras, igualmente todos los tiempos. Así ha sucedido
arraigadas en la tradición cristiana. siempre, con la dramática excepción del
Existen, por ejemplo, otras más siglo XIX y parte del XX, un tiempo en
atentas a mostrar que “la” verdad de el que la iglesia, ocupada en curarse las
Dios consiste precisamente en su amor heridas dejadas por la pérdida de los es-
y, de manera particular, en su asociación tados pontificios y por sacudirse las in-
con los crucificados de este mundo. Son gerencias de los poderosos de este mun-
cristologías que muestran sobradamen- do, acaba descuidando la centralidad de
te que el seguimiento de Jesús “veri-fi- the poor and let Marxism be
ca” (es decir, se hace verdad) en los apropié violentamente de semejante
bienaventurados a los que está asocia- verdad.
do, por puro amor, de manera preferen- Desde entonces, una parte de la igle-
te. Y que como consecuencia de tal aso- la católica ha tenido enormes dificultades
ciación –sólo aceptable y comprensible des para diferenciar el ropaje inacepta-
en la fe– es consuelo para unos y agui- blemente violento y autoritario de la
jón para otros. reivindicación marxista de la raíz radi-
La concepción que Benedicto XVI calmente evangélica que aletea en su
tiene de la verdad explica que en sus re- defensa del proletariado y, por exten-
ferencias a los santos padres no resalte sión, de los pobres. Y como consecuen-
como es debido un dato incontestable cia de ello, ha tenido dificultades para
para ellos: que los pobres son los vica- overcome a paternalistic conception or
ríos de Cristo y que en tal verdad se alo- meramente asistencialista de la pobreza
ja una capacidad de seducción capaz de y abrirse a una consideración estructural
25
ral de la misma. Esto es algo evidente Jesús histórico y el Cristo de la fe
en la biografía teológica de J. Ratzinger. jándose el uno del otro. Y lo hace de la
Una legítima y argumentada prevención mano de la investigación histórico-crí-
ante el marxismo triunfante durante su ¿Qué significado puede tener la fe?
época como profesor y obispo parece en Cristo si el hombre Jesús era tan di-
haberse convertido –una vez derrotado ferente de cómo lo habían presentado
ideológicamente con la caída del muro los evangelistas y de cómo lo anuncia la
de Berlín– en un prejuicio difícilmente Church departing from the Gospels?66
superable. Se inicia un proceso de reconstrucción
Es deseable que, sin renunciar a una del Jesús histórico que más tiene que ver
oportuna crítica sobre las manifestacio- con la biografía de sus autores que con
nes contemporáneas del pelagianismo, Jesús mismo.
se acompañe dicha crítica de similares La consecuencia de todo ello es
cautelas ante las actuales variantes del –diagnostica J. Ratzinger– un Jesús his-
docetismo (en el fondo, confesión de tórico cada vez más alejado de nosotros
palabra sin coherencia de vida ni expe- porque en realidad sabemos muy poco
experiencia mística). Este es, con certeza, el de Él. En esta onda se encuentra R.
error más extendido y más disolvente de Schnackenburg, para quien sólo nos
los que amenazan en nuestros días a la queda la historia de las tradiciones y de
fe cristiana y sobre el que se echa de me- las redacciones.
nos una crítica consideración en esta Esta conclusión, sentencia Benedic-
cristología y en su precedente biografía a XVI, es «dramática para la fe» por-
teológica. Al menos, tan contundente e que la deja sin una referencia cierta y la
insistente como la que se realiza del pe- relación con Jesús corre el riesgo de
lagianismo o “ateísmo cristiano”. sustentarse en el vacío o, en el mejor
Es así como “la” verdad manifesta- de los casos, en las ocurrencias del exé-
da en Jesús podrá ser mostrada en todo geta de turno67. La Biblia queda inca-
su alcance y con todas sus consecuencias pacitada para hablar del Dios viviente y
cias. Y es así como evidenciará su in- se extiende la convicción de que cuan-
cuestionable capacidad para seducir y, nos aproximamos a la Escritura y la
also, scandalize. comentamos, en realidad estamos ha-
blando de nosotros mismos. Peor toda-
vía: estamos decidiendo qué puede ha-
3.3. Recelo a la exégesis cer Dios y qué queremos o debemos
histórico-crítica hacer nosotros68.
Jesucristo fue presentado en los años Esta manera de acercarse a la
treinta –afirma Benedicto XVI– a partir Escritura acaba secuestrando la comu-
de los Evangelios, por lo cual, a través nión de Jesús con el Padre. En ella con-
del hombre Jesús se hacía visible Dios siste la singularidad del Jesús histórico.
y a partir de Dios se podía ver la ima- Sin ella no es posible comprender nada.
gen del auténtico hombre. En los años da. Sólo partiendo de ella se puede en-
cincuenta aparece el debate sobre el tender todo, incluso en nuestros días69.
26
3.4. La lógica “católica” tiniano que es– del Cristo de la fe y des-
de Él se encamina al Jesús histórico:
La contundente valoración que J.
Yosólo busco, más allá de las meras
Ratzinger fórmula de la exégesis histórica
interpretaciones histórico-críticas, apli-
rico-crítica (y las consecuencias que
car los nuevos criterios metodológicos,
comporta) lleva a recordar, una vez más,
que nos permiten una interpretación
la importancia suma de primar la lla-
propiamente teológica de la Biblia y que
máquina lógica “católica” frente a otras
exigen la fe, sin por ello querer y poder
lecturas de la Escritura excesivamente
renunciar de ninguna manera a la serie
marcadas por biografías personales o
dad histórica70. Es una legítima pers-
por legítimas –pero, frecuentemente, li-
pectiva teológica y espiritual, atenta a la
mitadas– acentuaciones personales.
iluminación interior que procede de lo
Desde los tiempos del PseudoDio- alto y pronta a contemplar fascinado el
nisio sabemos que toda teología que se misterio divino. El Cristo de la fe es el
precie de tal ha de cuidar la encarnación punto de partida axiomático de su teo-
del Hijo y la resurrección del Crucifijo logía y espiritualidad: a Cristo –viene a
ficado. También sabemos que la rique- decir J. Ratzinger– o «se le toma como
za del misterio que se nos entrega en un loco o se le sigue como un loco». Es
Jesucristo solo puede ser balbuceado Cristiano quien ha quedado seducido por
manteniendo en el equilibrio inestable la contemplación de un misterio capaz
–propio de todo pensamiento "católi- de iluminar todas las parcelas de la exis-
co"– esas verdades que para un pensa- tencia. Cuando ello sucede, el cartesia-
miento racionalmente estrecho son per- no «cogito ergo sum» se convierte en un
cibidas como contradictorias o católico" «cogitor ergo sum» («Soy
imposibles de articular: Jesús y Cristo, pensado, luego existo". Ésta es la loa-
trascendencia e inmanencia, revelación ble inquietud que late en su apuesta por
e historia o Escritura y tradición. Y sa- la “exégesis canónica”. «Sólo a partir de
bemos, igualmente, que la pluralidad de Dios se puede comprender al hombre y
discursos teológicos es consecuencia de sólo si vive en relación con Dios, su vi-
acercarse a un misterio que excede da se hace justa. Dios no es un lejano
nuestras capacidades comprensivas y desconocido. Nos muestra su rostro en
también de adoptar diferentes puntos de Jesús; en su actuar y en su voluntad re-
partida: no es lo mismo aproximarse conocemos los pensamientos y la vo-
desde inquietudes veritativas que estéti- luz de Dios mismo71.
cas o amorosas. En cualquier caso, pa-
ra que toda aproximación sea efectiva-
mente “católica” tendrá que integrar las 3.5. Riesgo de subjetivismo
truths to which other perspectives
son más sensibles y ser muy conscientes Pero como toda apuesta, presenta –si se
te, a la vez, de los riesgos que rondan a analiza a la luz de la historia de la espi-
la perspectiva adoptada. ritualidad– indudables limitaciones. Y
no es la menor de ellas su proclividad a
Con su apuesta por la “exégesis ca-
favorecer interpretaciones "eisegéti-
nónica” J. Ratzinger parte –como agus-
27
cas", es decir, proyectivas de deseos y el Jesús histórico ha de seguir siendo el
sentidos ajenos –y hasta enfrentados– al criterio último de la identidad cristiana
Jesús de la historia. Para que el recur- y de toda cristología; como lo fue para
so Christ does not end up becoming Pablo, los evangelistas, el redactor de la
la búsqueda de un analgésico, de un pla- carta a los hebreos y el de la
cebo, de unhippyfascinante, de un post- Apocalipsis.
moderno debidamente autocentrado o Esta circularidad entre Cristo y Jesús
de un fiel más dócil a la autoridad ecle- desde la primacía de la historia es algo
sial que a la palabra del Maestro se ne- –recuerdan estos teólogos y exégetas–
necesita la referencia del Crucificado, del que ha pervivido a lo largo de la histo-
Jesús histórico. Gracias a Él sabemos, ria de la iglesia, a pesar de que la tradi-
por ejemplo, que nuestro centro es “ex- ción cristiana no haya considerado nun-
céntrico”, que pasa fuera de nosotros, de es conveniente canonizar la historia de
nuestra subjetividad, deseos, aspiraciones Jesús (O. Tuñí).
nes, ilusiones y que se actualiza en los Y por si este argumento sobre la pri-
crucificados de este mundo. la macía del Jesús histórico sobre el Cristo
de la fe no fuera suficiente, hay que re-
acordar que es el criterio reivindicado por
la declaración Dominus Iesus en su crí-
el Jesús del kerigma tico e interesante diálogo con aquellas
is more than the historical Jesus, posiciones que hacen de la máxima
pero el Jesús histórico «Jesús separa, el Espíritu une» el axio-
ha de seguir siendo ma configurador de su perspectiva. Juan
el criterio último Pablo II recuerda acertadamente que el
Espíritu del que hablamos y al que nos
de la identidad cristiana referimos es el Espíritu de Jesús, el re-
suscitado de entre los muertos, es decir,
el histórico.
Por ello, hay que recordar que junto Por tanto, el ir “más allá” del dato
a esta perspectiva legítimamente prima- histórico que legítimamente reivindica
da por J. Ratzinger existe la que, par- Benedicto XVI apoyándose en la “exé-
tiendo del Jesús histórico, aproxima al "La gesis canónica" está obligado a pasar,
Cristo. Y, al acercarle, ahorra el riesgo más tarde o más temprano, por el crisol
masoquista que ronda a todo seguidor del Jesús histórico, el Crucificado que
que se queda únicamente en la contem- se actualiza en los crucificados de este
plación del Crucificado. mundo. Es ese crisol el que evita incu-
Es la perspectiva en la que están em- rrir en el riesgo “eisegético” indicado
peñados, desde E. Käsemann, una bue- con los espiritualismos, subjetivismos y
en la parte de los exégetas y teólogos ca- manipulations sobre los que alertaron
tólicos que tienen claro, con Benedicto incansablemente los santos y los místicos
XVI, que el Jesús del kerigma es más cos. Entre ellos, Santa Teresa y San
que el Jesús histórico, pero también que Ignacio.
28
El santo vasco afirma en su autobiografía- Hola, no está de más recordar, en esta
grafía que aprendió a renunciar a «gran- ocasión de la mano de Jon Sobrino, que
des noticias y consolaciones espirituales la cruz de Jesús es el dato definitivo que
les" y también a "nuevas inteligencias critica todos los absolutos (y métodos
de cosas espirituales y nuevos gustos teológicos) porque ella no es ni puede
en particular, cuando le sobrevenían en ser un absoluto.
horas de sueño o de trabajo porque le Esta es la asignatura pendiente de la
imposibilitaban hacer lo que tenía que "exégesis canónica" aplicada por J.
hacer72. Ratzinger en el primer volumen de su
Y la mística castellana escribe que cristología, a pesar de que no falten rei-
«es falta de humildad querer que se os teradas reseñas a la dramática situación
dé lo que nunca habéis merecido», que del continente africano.
está muy cierto a ser engañado o muy Sin embargo, es una referencia que
a peligro», que nadie está seguro de que no acaba configurando su perspectiva
ese camino sea el que le conviene y que teológica y que casi siempre se sostiene
«la misma imaginación, cuando hay un en un diagnóstico más religioso y cul-
gran deseo, ve aquello que sea73. Por tural que político o económico.

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NOTAS

1. J. RATZINGER- BENEDETTO XVI, Jesús de Nazaret 16. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 69.
ret, Ciudad del Vaticano - Milán, 2007, pág. 17. RATZINGER, Mi vida..., pág. 120-121.
20. 18. RATZINGER, Mi vida..., pág. 150.
2. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Gesù di Nazaret, 19. RATZINGER, Mi vida..., pág. 150.
pág. 12. 20. RATZINGER, Mi vida..., pág. 150.
3. BENEDICTO XVI, Encuentro del Santo Padre 21. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 207.
con los obispos de Suiza. Discurso de Sala 22. Si bien es cierto –sostiene el Aquinate– que la
Bolonia, martes 7 de noviembre de 2006. revelación se encarga de confirmar algunas de
4. BENEDICTOXVI, Encuentro... las verdades alcanzadas con el auxilio de la
5.G.GUTIÉRREZ, La fuerza histórica de los po- razón natural, también es cierto que existen
bres, Salamanca, Sígueme, 1982, pág. 14. otras que tiene que precisar y, finalmente, no
6.G.GUTIÉRREZ, Dios o el oro en las Indias faltan las que presupone la fe. La revelación
(s.XVI), Salamanca, Sígueme, 1990, pág. 130. es una luz para la razón y ésta conserva siem-
7.G.GUTIÉRREZ, Hablar de Dios desde el sufrimiento pre sus funciones, incluso cuando tiene que
miento del inocente. Una reflexión sobre el abordar una cuestión de fe.
libro de Job, Lima, CEP, 1986, pág. 24. 23. RATZINGER, Mi vida..., pág. 107-108.
8. GUTIÉRREZ, La fuerza histórica..., pág. 14. 24. RATZINGER, Mi vida..., pág. 148.
9. J. RATZINGER, Mi vida. Autobiografía, Madrid, 25. RATZINGER, Mi vida..., pág. 148.
Encuentro, 2006, pág. 177. 26. RATZINGER, Mi vida..., pág. 148.
10. RATZINGER, Mi vida..., pág. 159-160: La con- 27. RATZINGER, Mi vida..., p. 146.
secuencia es que se instala en la conciencia 28. RATZINGER, Mi vida..., pág. 146.
eclesial una idea de una soberanía eclesial 29. RATZINGER, Mi vida..., pág. 148.
popular en la que el pueblo mismo establece 30. RATZINGER, Mi vida..., pág. 99.
aquello que quiere entender con el término 31. RATZINGER, Mi vida..., pág. 153.
iglesia, que ya se define como pueblo de 32. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 79.
Dios. Es una anticipación de la idea de la 33. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 80.
“Iglesia desde abajo” o de la “Iglesia del pue- 34. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 81.
blo 35. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 83.
11. J. RATZINGER, Sal de la tierra. Cristianismo e 36. J. RATZINGER, Introducción al cristianismo
Iglesia católica ante el nuevo milenio. Una Salamanca, Sígueme, 1972, pág. 17.
conversación con P.Seewald, Madrid, 37. K. RAHNER Y J. RATZINGER, Revelación y tra-
Palabra, 1997, pág. 45. dición, Barcelona, Herder, 1970.
12. RATZINGER, Mi vida..., pág. 89. 38. RATZINGER, Mi vida..., pág. 152.
13. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 36. Cf. tam- 39. H. URS VON BALTHASAR - J. RATZINGER, ¿Por
bién pág. 72: «Mi teología tiene cierto carác- ¿Qué soy todavía cristiano? ¿Por qué perma-
ter bíblico e incluso patrístico, sobre todo, ¿Nace en la Iglesia?, Salamanca, Sígueme,
agustiniano. 2005. En original alemán: Dos alegatos
14. RATZINGER, Sal de la tierra...pág. 37. (Dos discursos finales).
15. S. BUENAVENTURA, Hexaemeron, 22. 21. 40. RATZINGER, Mi vida..., pág. 52.
30
41. RATZINGER, Mi vida..., pág. 144. Donum veritatis, 1990, nº 16, 23, 24, DzH,
42. RATZINGER, Mi vida..., pág. 158. 4874, 4877, 4878.
43. RATZINGER, Mi vida..., pág. 159. 58.Ver un resumen del affaire R. Nugent en
44. RATZINGER,Mi vida...,pág. 159-160. Selecciones de teología,171 (2004), pág.
45. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE 174-175.
Instrucción «Donum veritatis», sobre la 59. L. A. SCHÖKEL, «El dinamismo de la tradi-
vocación eclesial del teólogo”, AAS 82 ción», en L. A. SCHÖKEL Y M. ARTOLA
(1990). (Ed), La palabra de Dios en la historia de los
46. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 16. hombres. Comentario temático a la constitu-
47. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 6. ciónDeiVerbum,Bilbao, Mensajero, 1991,
48. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 28. pág. 243-283.
49. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 34. 60. RATZINGER, Mi vida..., pág. 106.
50. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 36. 61. J. MOINGT, «Sobre un debate cerrado», RSR, 82/3
51. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 37. (1994), pág. 322.
52. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 38. 62. J. I. GONZÁLEZFAUS, La autoridad de la ver-
53. CONGREGACIÓN, Instrucción..., n. 39. Juan papá. Momentos oscuros del magisterio ecle-
Pablo II reitera este importante punto Cf. 24 siástico, Santander, Sal Terrae, 1996.
de noviembre de 1995: JUANPABLOII 63. J. M. LAHIDALGAAGUIRRE, «La “prostitución
Teología y Magisterio. Discurso de S.S. Juan del teólogo” según Benedicto XVI, y la críti-
Pablo II a la Asamblea plenaria de la ca en la Iglesia (I)»,Surge, 640 (2007), pág.
Congregación para la Doctrina de la Fe. 161-173.
54. JUANPABLOII, Carta Apostólica dada en 64. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Jesús de
forma de “Motu Propio” «Ad tuendam Nazaret, pág. 275.
fidem», con la cual se introducen algunas 65. RATZINGER- BENEDETTO XVI, Jesús de
normas en el Código de Derecho Canónico y Nazaret, pág. 268.
el Código de Cánones de las Iglesias 66. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Jesús de
Orientales, Ciudad del Vaticano, 1998. Nazaret, pág. 7.
55. J. M. ROVIRABELLOSO, Introducción a la teo- 67. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Jesús de
logía, Madrid, Biblioteca de Autores Nazaret, pág. 8.
Cristianos, 2003; R.G.GAILLARDETZ, «El 68. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Jesús de
magisterio universal ordinario: no resuelto Nazaret, pág. 58.
preguntas», Estudios Teológicos, 63 (2002), 69. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Jesús de
pág. 447-471. Nazaret, pág. 10.
56. J. RATZINGER- T. BERTONE, «Nota doctrinal 70. RATZINGER- BENEDETTO XVI, Jesús de
ilustrativa de la fórmula conclusiva de la Nazaret, pág. 19.
«professio fidei», n. 6, 7, 8, 9. 71. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Gesù di
57. Ésta es una tesis que ya aparece en la Nazaret, pág. 157.
«Instrucción sobre la vocación eclesial del 72. IGNACIO DELOYOLA, Autobiografía, n. 26, 54,
teólogo». Cf. JUANPABLOII, «Instrucción de 82 y ss.
la congregación para la doctrina de la fe 73. SANTATERESA DEJESÚS, Moradas, 6, c. 9.16.

Nota: El libro citado J. RATZINGER- BENEDETTOXVI, Gesù di Nazaret (Ciudad del Vaticano - Milán, 2007),
tiene también edición en castellano: Joseph RATZINGERBENEDICTOXVI, Jesús de Nazaret, Madrid, La
esfera de los libros, 2008.

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