La zacatecana
Esta casa, ubicada en la calle de Independencia, fue el centro de una trágica
corría el siglo XVII y en Santiago de Querétaro había un gran auge de la
minería. Llega a instalarse a esta ciudad una pareja proveniente de Zacatecas, sin
descendencia, comprando la única casa con balcón de la antigua calle de 'La Flor'
Alta.
Ya que el señor era dueño de varias minas, pasaba largas temporadas alejado de
su casa, dando pie a rumores acerca de la fidelidad de su esposa.
Repentinamente, el minero desapareció por un tiempo, y "La Zacatecana" refería
que su marido había ido a su tierra a ver sus negocios. Lo que pasó en realidad
fue que "La Zacatecana", que tenía amoríos con uno de los criados, mandó matar
a su marido, enterrándolo en unos subterráneos de su misma casa.
Al aumentar los rumores acerca de 'La Zacatecana' y el criado, ella optó por
matarlo, dándole sepultura en el mismo lugar que a su marido. Ambos cuerpos
fueron encontrados en el año de 1906.
Una mañana del mes de abril, amaneció en la banqueta que ve a la plazuela de
"Las Tamboras" el cuerpo de "La Zacatecana", acribillado a puñaladas. Nunca se
supo el autor de este crimen, pero el pueblo, al saber de la infidelidad que había
cometido, colgaron su cuerpo en el balcón principal de su casa.
Durante muchos años, esta casa estuvo deshabitada, ya que los vecinos decían
que por las noches se escuchaban ruidos y apariciones extrañas. Actualmente
esta antigua casona se encuentra en remodelación, albergando el Museo de La
Casa de La Zacatecana.
La Carambada.
Aunque "La Carambada" fue un personaje real que habitó la ciudad a mediados
del siglo XIX, muchas leyendas se han construido a su alrededor. Algunas de
ellas, las relataremos a continuación. Pero primero hay que introducir un poco
acerca de quién era La Carambada.
Leonarda Emilia era el nombre real de 'La Carambada', fue originaria de un
pueblito de indios cercano a esta ciudad, llamado "La Punta". En los tiempos del
imperio de Maximiliano de Habsburgo. Leonarda se enamoró de un militar
imperialista, y al ser tomado prisionero su amado, acudió a todas las autoridades,
incluidos Benito Zenea, que en aquel entonces era el gobernador de Santiago de
Querétaro, e incluso decidió hablar con Don Benito Juárez, presidente de la
República, para solicitar el perdón para su amado. Ante la negativa, juró venganza
razón por la cual se hizo bandolera.
La fama de "La Carambada" creció por el gran manejo que tenía en el manejo de
la pistola, el machete y la gran pericia con la que contaba para cabalgar. Sin
embargo, se dice que una yerbera que le enseñó los efectos de la veintiunilla.
Hierba cuyos efectos son la muerte de la persona que la toma justo 21 días
después de ingerirla lo que hace muy difícil que sea detectado el culpable del
envenenamiento.
Por todo esto, aunque nunca ha sido confirmado, se dice que "La Carambada" fue
responsable de la muerte de Don Benito Zenea ya que tuvo un contacto con él
veintiún días antes de su muerte. Asimismo, también Don Benito Juárez tuvo ese
contacto con Leonarda, y murió a los 21 días de este encuentro. La causa de la
muerte de ambos fue angina de pecho, pero se dice que fue así como "La
Carambada" culminó su venganza.
También se cuenta que una noche, Vicente Otero, junto con un grupo de rurales,
salió con objeto de aprehender a Leonarda, encontrándola por la hacienda de la
Capilla, que se encontraba camino de Celaya. Al darse cuenta de esto
inmediatamente Otero abrió fuego sobre ella y sus compañeros, resultando herida
de cinco balazos "La Carambada" y logrando atrapar a dos de sus compañeros. El
El cuerpo de Leonarda fue conducido al hospital para hacerle la autopsia.
Al día siguiente se descubrió que todavía tenía vida, Leonarda pidió un sacerdote.
a quien le confesó toda su historia. Murió dos días después de haber recibido
cinco balazos, hecho que causó una gran sensación en la ciudad ya que se
encontraba demasiado herida como para haber sobrevivido tanto tiempo.
CASA DEL FALDÓN
Durante la época de la Colonia, las ciudades se distinguían por la elegancia con
que se presentaban los actos oficiales. Pero estas cuestiones de etiqueta muchas
veces eran motivo de enojo para algunos.
En la historia de la ciudad podemos encontrar un detalle muy curioso que tiene
que ver con estos problemas. Se cuenta que aproximadamente en tiempos de la
colonia, durante una de las grandes festividades celebradas por el Ayuntamiento,
durante una procesión, iba un regidor español al lado de un alcalde indio, los dos
vestidos elegantemente, tal y como lo dictaba su posición y su riqueza.
Pero sucedió que el alcalde español quiso tomar el lugar que le correspondía
adelante del alcalde indio y creyendo que éste le quería quitar su puesto, lo jaló
del faldón de la casaca tan fuerte que se quedó con él en la mano.
Al momento los dos se dijeron muchas cosas ofensivas y fue tan grande el
escándalo que se tuvo que llegar a juicio para saber quién era el culpable.
Finalmente, después de muchos meses de juicio, al alcalde español lo
condenaron a vivir en la parte más sola de la ciudad, además de pagar al alcalde
indio la casaca rota y los gastos del juicio. El alcalde español se fue a vivir frente a
la parroquia de San Sebastián, en donde todavía podemos observar la casa que
habitó durante ese tiempo y que lleva por nombre “la Casa del Faldón”, en honor a
ese lamentable suceso
La Casa de Don Bartolo
Cuenta la leyenda que, a mediados del siglo XVII vivía Don Bartolo Sadanetta en
una casa en lo que hoy en día es la calle de Pasteur. "El segoviano" (Como
llamaban a don Bartolo), vivía únicamente acompañado por su hermana. Ambos
llevaban una vida que les permitía vivir con holgura y desahogo. Por ese tiempo
corría el rumor de que Don Bartolo estaba enamorado de su hermana.
Don Bartolo cada año realizaba una fiesta con motivo de su cumpleaños, en la
cual invariablemente realizaba un brindis que iba así: "Por la señora mi hermana,"
por mi ánima y por el 20 de mayo de 1701". Como dicha fecha parecía siempre
muy lejana ya que estas celebraciones se realizaban alrededor de 1651, nadie de
Los invitados preguntaban el motivo de este brindis.
Pasó el tiempo y por fin llegó la noche del 20 de mayo de 1701. Esa noche se
escuchó una fuerte detonación en la casa de Don Bartolo, apareciendo sobre la
ciudad un fulgor rojo momentáneo, seguido de un profundo silencio. A pesar del
gran estruendo, ninguno de los vecinos se enteró del motivo de este hasta el día
siguiente. Ya bastante tarde los vecinos comenzaron a notar que ningún habitante
de la casa de Don Bartolo salía de ella, por lo que decidieron dar parte a la policía.
Forzaron la puerta para entrar y cuando por fin lo lograron, se encontró una
escena espeluznante.
Al pie de la cama, se encontraba el cadáver de la hermana del segoviano.
estrangulada presuntamente por él mismo. Pero lo más espeluznante fue que
encontraron el cadáver de Don Bartolo pegado al techo. Estaba carbonizado,
pidiendo misericordia a Dios. Hubo que realizar un exorcismo, para lograr que el
cadáver de Don Bartolo se despegara de las vigas del techo y cayera inerte. Tenía
en sus manos un rótulo que decía: "Castigado así por hipócrita, asesino y ladrón".
En su guardarropa se encontró una escritura en papel negro con las letras en
blanco, en la cual se leía un contrato entre don Bartolo y Satanás, vendiéndole su
alma que le entregaría a los cincuenta años de celebrado a cambio de riquezas,
honores y placeres. Como era de sospecharse el plazo se cumplía el 20 de mayo
de 1701 fecha por la cual él siempre brindaba. Se cree que el segoviano llevó a
cabo este pacto para llenar a su hermana de lujos y que así no tuviera que buscar
a otro hombre.
Durante mucho tiempo esta casa estuvo deshabitada, debido al miedo que se le
tenía y a que se dice que había a las múltiples apariciones y espantos.
Currently houses the Secretariat of Public Education
LA SOMBRA DE MAXIMILIANO
En la época en que Maximiliano fue Emperador de México y después fusilado en
el Cerro de las Campanas, estuvo temporalmente prisionero en el Convento de La
Santa Cruz. En ese entonces el panteón que tiene la iglesia (ahora panteón de los)
Personajes Ilustres) se utilizaba para enterrar a la gente de aquella zona y el
campo santero que ahí trabajaba se llamaba Simón, su turno empezaba a las 6 de
la mañana y terminaba a las 6 de la tarde.
Un día, mientras Simón hacía sus labores, de pronto oyó que alguien lo llamaba.
¡shht Simón! - el volteo pero no había nadie y después lo volvió a oír pero a la
hora que volteo vio a un espectro, como una sombra y no podía ver su cara.
Entonces Simón salió corriendo del panteón hacia su casa y no quiso salir de ahí
until the next morning when he thought it had only been his imagination already
que estaba cansado ese día. Cuando dieron las 6:00 de la tarde Simón volvió a oír
que lo llamaban y al voltear vio al mismo espectro a lo lejos, su primera intención
fue correr, pero sus piernas no le respondían y cada vez que lo intentaba, él
el espectro se acercaba más y más. Cuando estuvo enfrente del camposantero,
este automáticamente levantó el brazo, aún sin querer hacerlo y el fenómeno
depositó algo en su mano, mientras tanto Simón pudo ver la mano huesuda y sin
piel del espectro, pero no pudo verle el rostro, después cerró su mano,
empuñando lo que el espectro le dio y cayó desmayado
Al día siguiente los amigos del camposantero fueron a verlo ya que el cementerio
no estaba abierto, cosa que les extrañó pues Simón era muy puntual, después de
saltar la reja empezaron a buscarlo y lo encontraron inconsciente sobre el pasto, lo
llevaron de inmediato al hospital pero no pudieron abrir su mano que estaba hecha
puño. A los tres días Simón volvió en sí y sus amigos no creyeron la historia que
les contó, mas cuando le pidieron abrir su mano, Simón les mostró que lo que el
espectro le había entregado. Era un Maximiliano, una moneda de oro de 14 quilates
de la época del Emperador Maximiliano.
Tiempo después Simón se enteró, que el cuerpo de Maximiliano había estado un
corto tiempo en el Templo de la Santa Cruz.
La leyenda dice que si vas al panteón del santuario a las doce de la noche, corres
el riesgo de toparte con ¡LA SOMBRA DE MAXIMILIANO!
La Fundación de Querétaro
Esta envuelta de una leyenda llena de magia y esplendor que encierra la
credibilidad, inocencia y temor de un pueblo hacia lo desconocido y lo supremo.
Cuenta la historia que el 25 de julio de 1531 en el Cerro del Sangremal se llevó a cabo
cabo un combate entre habitantes chichimecas y otomíes que vivían en la Cañada
(Villa del Marqués) contra indígenas españolizados al mando de Conin (quien
posteriormente se llamaría Fernando de Tapia). La batalla fue sostenida y en
ninguno de los dos bandos usarían armas, sino pelearían cuerpo a cuerpo. Una
vez iniciada la lucha, se encarnizó de tal manera que los originarios de la Cañada
ya iban alcanzando la victoria; y fue entonces cuando los indígenas cristianizados
invocaron la protección del Apóstol Santiago, Patrón de España y al momento se
oscureció el sol, aparecieron estrellas, y en lo alto del cielo se proyectó una cruz
refulgente de color rosado, acompañada de la figura de Santiago cabalgando un
brioso corcel blanco en los aires, lo cual le dio el triunfo a los que comandaba
Conín.
Al mismo tiempo en el cual se cuenta este mito, la Ciudad de Santiago de
Querétaro, atesora dentro de sus casonas, callejones y monumentos grandes
acontecimientos históricos además de episodios legendarios o cuentos que
mark the charm of this singular city surrounded by so many beauties
arquitectónicas. Cada construcción conlleva una historia que conmueve o asombra
a los que la escuchan, ejemplo de ello
EL BALCÓN DE LA MUERTE
Visitaban al atardecer los bachilleres José Pornes e Ignacio Frías la Sala Capitular
del templo de la Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de
Guadalupe. Contemplaban la hermosura de pinturas de los que habían sido
importantes para la Congregación.
Avanzaba la tarde y ambos se dispusieron a abrir el balcón que da al Callejón de
Guadalupe. Salieron y contemplaron desde lo alto la callejuela de suelo
peñascoso, pero no hicieron mayor caso al asunto. Continuaron la conversación,
que comenzó a ser más animada. El bachiller Ignacio Frías se recargaba sobre el
barandal de madera que rodeaba el balcón. Disfrutaban de las últimas luces de la
Tarde, todo era calma.
De pronto se escuchó un crujido proveniente del barandal y caía el bachiller
Ignacio Frías en el Callejón de Guadalupe gritando y rogando a la Virgen que le
salvese. Se escuchó el golpe y todos los vecinos corrieron al sitio de la tragedia.
viendo con horror al bachiller entre los maderos caídos.
A lo alto en el balcón, paralizado, se encuentra el bachiller José Pornes. Repuesto
de su sorpresa, corre hacia el Callejón de Guadalupe. Más gente comenzaba a
acercarse. Muchos medían con la mirada la altura desde la cual había caído y lo
daban por muerto.
Llegaron las autoridades e incluso el alcalde para darse a la tarea de retirar el
cuerpo, pero para su sorpresa, éste comenzó a moverse. Se levantó el bachiller
Ignacio Frías completamente ileso ante el asombro de todos.
Then they went to the Congregation temple, followed by their brothers and
el alcalde para dar gracias por el milagro.
LA GÁRGOLA SUICIDA
Frente al recién construido templo de San Agustín, 1745, vivía una rica familia,
cuya hermosa hija pasaba tiempo sentada en el marco de una de las ventanas de
la casa, admirando todos los días cada rincón del templo. Dirigía una silenciosa
oración y volvíase a mirar todos los hermosos detalles hasta que su mirada
llegaba a la gárgola que emergía agresiva arriba del pórtico.
Pasado el tiempo dedicado a la contemplación, cerraba su ventana y continuaba
con sus tareas
Una tarde que se encontraba ella sentada de nuevo en el marco de la ventana, su
mirada chocó con la de un apuesto joven que la miraba desde el pórtico del
templo, y, sin prolongar el momento, anticipó su retirada y cerró la ventana
Al día siguiente, abrió de nuevo la ventana para encontrar al joven, pero aunque él
le llamaba mucho la atención, volvió a retirarse
Así ocurrió por varios días. El joven incluso llegaba a acercarse para declararle su
amor, pero la joven solamente cubría su rostro con un fino pañuelo de encaje. Y
parecía no importar la insistencia del joven, así que un día, se acercó de nuevo a
la ventana para anunciarle a su enamorada que no acudiría más a verle, pero que
treparía hasta la gárgola y, si ella no sacaba y agitaba su pañuelo para pedirle que
viniese, se lanzaría al vacío, privándose de la vida por el desconsuelo de no
obtener el amor de la joven
Ella cerró su ventana y fue a su habitación. Corrió entonces de nuevo hacia la
ventana, pero aunque buscó, no encontró el fino pañuelo. Sintió un repentino
temor por su enamorado allá haciendo equilibrio sobre la gárgola. Pasaba el
tiempo y de pronto se escuchó un horrible crujido. La gárgola no había soportado
el peso del muchacho y había caído junto con él. La enorme pieza de cantera se
hizo pedazos al caer, quedando cubiertos por la sangre del hombre en el suelo.
Una multitud de gente rodeó el lugar y se preguntaban por qué el joven se habría
suicidado. Horrorizada, la joven cerró su ventana y corrió hacia su habitación.
donde se echó a llorar, corroída por el remordimiento
LA PREDICCIÓN DE LA GITANA
Una tarde de verano de 1853, faltarían al Colegio Civil decenas de estudiantes.
decididos a olvidarse de sus complicados deberes y dedicar esa tarde a la
diversión. Iban de un lugar a otro, muy animados por su escape de las aulas.
En su deambular por las calles, se toparon cerca del río Querétaro a un grupo de
gitanos acampando. Entre ellos se encontraba una gitana que se acercó al grupo
para ofrecer adivinarles la suerte. Divertidos, tendieron uno a uno la mano para
enterarse de lo que les traería el futuro. Mas, Simón, uno de los estudiantes, un
chico callado y algo penoso, no tendió la mano. Aunque la gitana se acercó a él
para pedírsela, trató rápidamente de ocultarla, hasta que ella se la tomó
violentamente mientras que Simón trataba de retirarla poniéndole cualquier
excusa.
Al fin, Simón tendió la mano para no parecer descortés y la gitana contempló las
lines of his palm. Suddenly a look of horror appeared on his face and
anuncio: “Recuerda, son las seis en punto de la tarde, hoy es 13 de julio de 1853,
dentro de treinta años, no más, morirás sin remedio.
Por un momento, todos los estudiantes que les rodeaban a ambos, curiosos por
ver qué ocurría, guardaron silencio, después uno a uno se soltaron a reír.
Indignada se retiró la gitana, y el grupo siguió recorriendo las calles. Simón les
seguía serio recordando lo que le había dicho la gitana. Comenzó a oscurecer, y
poco a poco regresó cada uno a su casa. Pero quedó profundamente grabado
that event in Simon's mind.
Pasó el tiempo y Simón obtuvo su licenciatura. Como obsequio recepcional, sus
padres le dieron un fino reloj, que tenía sin embargo el pequeño defecto de
adelantarse un poco, y aunque le llevó para que fuese arreglado, nada pudo
hacerse, y Simón acabó acostumbrándose a tal hecho, llegando siempre con
anticipación a sus citas.
Pronto se casó y tuvo algunos hijos que crecieron muy sanos. Se acercó entonces
1883 y la predicción comenzó a hacerse presente en él. Desde principio de año,
don Simón comenzó a organizar sus asuntos para dejar todo en orden. Su
testamento, sus papeles, el negocio.
Pronto pasaron los meses y llegó julio, mas don Simón se sentía aún con
buena salud. La mañana del día trece, se levantó para ir al templo más cercano y
confesar todas sus culpas. Por la tarde se encerró en su despacho para que nadie
le molestase. Llegaron por fin las seis en punto. Don Simón lo comprobó mirando
su fino reloj que marcaba la fatídica hora, pero nada parecía pasar. Se sentía en
perfectas condiciones y llegó a asumir que entonces aquella predicción tan sólo
había sido un engaño.
Feliz, salió corriendo de su despacho a sacar una botella de su mejor vino para
brindar con los suyos, quienes no lograban comprender lo que ocurría.
Del viejo reloj público se desprendieron entonces seis campanadas huecas, y en
ese momento, don Simón se desplomó ante su esposa e hijos, quienes después
se propusieron a poner en orden todos los papeles del difunto. Encontraron todo
en orden y también un pequeño papel que tenía anotado “13 de julio de 1883, a
las seis de la tarde”. Que nada explicaba, pero mucho dijo a la familia.
LEYENDA DE CHUCHO EL ROTO
La leyenda de Jesús Arriaga, alias “Chucho el Roto”, se refiere a un astuto joven
que aunque no nació en Querétaro, fue en esta ciudad donde finalmente fue
detenido y encarcelado. Él nació en Santa Ana Chiautempan, en el estado de
Tlaxcala en el año de 1858.
La historia como tantas otras, comenzó cuando a la muerte de su padre se vio
obligado a dejar sus estudios y dedicarse a trabajar para mantener a su hermana
y a su madre. Dada su preparación, pronto pudo conseguir trabajo en un taller de
woodworking in Mexico City and it is there where the legend begins.
Un buen día llegó un elegante caballero al taller solicitando los servicios de un
ebanista y al día siguiente le encomiendan a Jesús que vaya a una elegante casa
que se encontraba en lo que entonces se llamaba Paseo de Bucareli, para que
examinara una sillería de talla italiana que pertenecía a dos señoritas de la alta
sociedad. Allí conoció a Matilde, quien vivía solamente con su tía Carolina; ambos
se enamoraron pero no se casaron en razón de la gran diferencia de clases
sociales que tenían, sin embargo ella resulta embarazada y tuvieron una hija.
Aunque Matilde lo amaba, se sentía avergonzada de él, por ser humilde y pobre.
Cuando su tío, Don Diego de Frizac se entera del embarazo de Matilde, salen
hacia Europa y no regresa hasta después de dos años, con una niña llamada
Dolores, que decían era adoptada.
Entonces Jesús decidió robarse a quién sabía que era su hija y al estar distraída
Matilde, la secuestra y se la lleva a casa de su madre y su hermana. Al verse
perseguido huye y devuelve a la niña, pero finalmente es detenido y
imprisoned, first in the Federal District and then transferred to theFuerte de San
Juan de Ulúaen Veracruz, que funcionaba como presidio. Este sitio fue famoso
por los terribles tormentos de los que allí cumplían sus penas, como por ejemplo
dejarles caer una gota de agua en la cabeza día tras día hasta que acabara por
perforarla.
En 1885, Jesús logró escapar del penal escondido en un barril lleno de
desperdicios y así dio comienzo su nueva vida de astuto bandido e inmejorable
scammer. His exploits began to be known everywhere and frequently
publicadas en los diarios, pero su gran fama se daba más por el hecho de que
robaba a los ricos, para ayudar a los pobres.
El mote de “El Roto” se debía a que para llevar a cabo sus estafas acostumbraba
vestir con suma elegancia, al estilo de la gente rica de aquellos tiempos, y que el
vulgo bautizó como "rotos" (elegantes).
A lo largo de casi diez años logró realizar sus fechorías, pero era perseguido por
las autoridades las cuales lograron apresarlo en Texcoco y llevarlo a la cárcel de
Belén, de donde nuevamente logró fugarse.
Se dice que en Querétaro después de un robo muy cuantioso a una joyería,
Rómulo Alonso, jefe de la policía queretana, sospecha de un hombre, amigo del
dueño del negocio, recién llegado y que no contaba con suficientes referencias,
que avalarán su conducta. Al encontrar las joyas hurtadas, enterradas en la
cocina del sospechoso, que usaba el nombre de José Vega, comerciante de café,
lo detienen. La elegancia y distinción del detenido despierta la suspicacia del jefe
de la policía, quien tras investigar, decide dar aviso a las autoridades de
México, por su semejanza con el caso de Jesús Arriaga.
En aquellos años el que actualmente conocemos como Palacio de la Corregidora,
era utilizado como cárcel y suele decirse que allí estuvo preso Jesús Arriaga,
mientras llegaban los agentes de la policía capitalina a detenerlo y trasladarlo.
Los agentes llegaron a Querétaro para llevarse a 'Chucho el Roto' nuevamente a
la prisión de San Juan de Ulúa en Veracruz, de donde se escapa nuevamente,
pero en su intento es descubierto y perseguido en una lancha, que lo detuvo mal
herido de una pierna y es devuelto al presidio.
Lupe, la hermana de Jesús, recibe la noticia de que está herido y avisa a Lolita y a
Matilde, trasladándose las tres de inmediato para verlo,
Al someterlo a juicio, el coronel Federico Hinojosa, director del penal ordenó:
¡Que le den doscientos latigazos a ese desgraciado!
Entonces, con mucho orgullo, Chucho el Roto replicó:
No puede ser desgraciado el que roba para aliviar el infortunio de los
desventurados....
Y el director ordenó entonces:
¡Denle trescientos!
El verdugo cumple la orden. Sin embargo, se dice, que previamente recibió mil
doscientos pesos oro de manos de Matilde de Frizac, y que esto ayudó para que
Jesús no muriera en el acto, pues el verdugo sabía cómo golpear.
Llevado a la enfermería del hospital más antiguo de Veracruz 'Marqués de
Montes", Matilde estuvo frente a Jesús y con humildad le dio un beso en la frente,
a aquel hombre a quién había amado con todo su corazón, él le responde con voz
entrecortada que la perdona y extendiéndole su mano, murió.
Se sabe que murió en Veracruz, el 25 de marzo de 1894, contando con treinta y
seis años de edad. El cuerpo fue recibido por Matilde, Lupe y Lolita su hija.
El féretro fue custodiado por guardias contratados por Matilde y trasladado por
ferrocarril a la ciudad de México para que se le diera cristiana sepultura.
Hasta hoy nadie sabe dónde fue sepultado el cadáver y solamente queda la
leyenda de Jesús Arriaga, mejor conocido como “Chucho el Roto”.
U.S.E.B.E.Q
ESCUELA SECUNDARIA
ARQUELES VELA
CLAVE: 22DES00380
CICLO ESCOLAR 2009-2010
ASIGNATURA ESTATAL
NOMBRE DE LA ALUMNA
ZEPEDA CORTES BETSAIDA
GRADO Y GRUPO
PRIMER GRADO GRUPO ''F''
NOMBRE DEL PROFESOR
FERNANDO RODRIGUES MARTINEZ
MARZO/ 2010