0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas11 páginas

Lan Zhan

Wei Ying se encuentra atrapada en una situación crítica debido a la expansión de la gripe roja, mientras su esposo, Lan Zhan, está en Beijing como médico militar. Tras la caída de las comunicaciones, Wei Ying prepara a sus hijos para una evacuación, pero es forzada a dejar todo atrás cuando soldados llegan a su casa para llevarla a una base militar. En la base, se enfrenta a la dura realidad de la enfermedad y la falta de cura, mientras intenta mantener a salvo a sus hijos en medio del caos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas11 páginas

Lan Zhan

Wei Ying se encuentra atrapada en una situación crítica debido a la expansión de la gripe roja, mientras su esposo, Lan Zhan, está en Beijing como médico militar. Tras la caída de las comunicaciones, Wei Ying prepara a sus hijos para una evacuación, pero es forzada a dejar todo atrás cuando soldados llegan a su casa para llevarla a una base militar. En la base, se enfrenta a la dura realidad de la enfermedad y la falta de cura, mientras intenta mantener a salvo a sus hijos en medio del caos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Lan Zhan: Ten cuidado, mira las noticias.

Wei Ying lleva varias horas observando el mensaje de su esposo, las comunicaciones
cayeron poco después y no ha tenido forma de contactarlo desde ahí. No entiende que está
pasando pero de igual manera ha hecho las maletas, ha alistado lo indispensable de los
niños y una gran maleta con toda la despensa, no tiene forma de contactar a sus hermanos
pero espera realmente que estén a salvo y sepan más que él de esta situación.

-​ ¿Mami, por qué suenan las sirenas?- preguntó el pequeño Lan Yuan abrazando su
conejo de peluche-
-​ No pasa nada, baobao, mantente alejado de la ventana-

Se asegura de empaquetar un botiquín de primeros auxilios y todos los medicamentos de


los niños, espera que el tío Qiren no tarde en llegar por ellos pues fue la última persona con
la que pudo contactarse antes de que llegara el apagón de las comunicaciones. Las noticias
por radio son confusas, al parecer el contagio de la famosa gripe roja se ha extendido por
varias ciudades, algunas han sido cerradas y puestas en cuarentena.

Lan Jingyi está durmiendo cómodamente en su cuna, ajeno a todos los problemas que
suceden a su alrededor, su pequeño hermano mayor Lan Yuan está jugando con sus
bloques fascinado con las luces de colores que vienen de afuera, comprende que su mami
los llevará a dar un paseo, pero no entiende si volverán a tiempo para la guardería mañana.

“Todos los ciudadanos manténganse dentro de su casa, esto no es un simulacro, por su


seguridad se suspende toda actividad no esencial, el personal médico sírvase presentarse
en la brevedad a sus centros de labores”

El ruido de las sirenas resonaron en todo el lugar, los drones pasaron de casa en casa
haciendo resonar el mensaje, no tenían permitido salir y el que lo hiciese sería reprimido
seriamente, se preocupó por el tío Lan que ya estaba en camino, pero no había forma de
comunicarle el mensaje.

-​ Mami, tengo hambre…-murmuró en voz baja Lan Yuan cobijarse en los brazos de su
madre- ¿Papi?
-​ Diedie está trabajando…- contestó preparando un par de biberones extras y dándole
su tacita bebedora a su hijito mayor- Volverá pronto

No estaba seguro de estar diciendo la verdad, Lan Zhan había viajado hace dos días a
Beijing como parte de un contingente para frenar levantamientos armados, era común todo
tipo de enfrentamientos en Beijing luego de que el partido comunista empezara a caer en
declive a raíz de su terrible manejo de la crisis por Covid 19. Su esposo, Lan Zhan, era un
médico militar que acompañaba normalmente cuando se desplazaban las tropas, pero si la
situación se complicaba un poco más era casi obvio que no lo dejarían volver a casa con
facilidad, ya había pasado una situación similar la pandemia anterior.

Pasaron más de un año separados y estuvo muy cerca de perder a su esposo luego de que
se contagiara de esa peligrosa enfermedad, aún tiene frescos los recuerdos de ir
religiosamente todos los días al hospital central a recibir noticias y simplemente no recibirlas
por el escaso personal, afortunadamente lograron atravesar la crisis pero no está dispuesto
a atravesar la misma situación dos veces.

“Inicia el toque de queda absoluto, solo se permite desplazarse hacia los centros
hospitalarios y personal de primera necesidad. A cualquier síntoma de gripe, sírvase
reportarlo para ser trasladados al centro de cuarentena. El uso de mascarillas es
obligatorio.”

Lan Yuan corre de puntillas hacia el abrazo de su madre, está un poco asustado por todo el
ruido de las sirenas, su madre lo refugia en su pecho mientras toma en su otro brazo a su
hermanito menor, puede escuchar la canción que su diedie compuso para ellos y trató de
cerrar sus ojitos mientras era arrullado.

Wei Ying tiene un mal presentimiento, deja a sus pequeños bollos en su habitación y se
encarga de cerrar todas las puertas y ventanas de la casa, pone los débiles seguros en su
sitio, toma su teléfono y la única radio a pilas que tiene y se esconde con sus hijos en su
habitación, cada cierto tiempo revisa su teléfono esperando un mensaje de Lan Zhan que
no llega.

-​ Mami…-susurró Lan JingYi moviendo a su madre en medio de la noche- Mami…

Lan JingYi está un poco aterrado, se despertó abrazado a su hermanito menor por un fuerte
ruido que vino de afuera, tiene un poco de miedo porque todo está oscuro a su alrededor,
trata de cobijarse en los brazos de su mami pero está muy dormido para prestarle atención,
así que intenta despertarlo meciéndolo suavemente.

-​ Bollo…-Wei Ying esconde al bebé a sus brazos-Está bien, cariño

Los gritos siguen allá afuera, lo que sea que está sucediendo allá afuera parece grave, Wei
Ying trata de ver mejor en medio de la oscuridad, toma su teléfono y mira la hora, es casi la
medianoche, el tío Lan no ha llegado y posiblemente no lo haga hasta la mañana siguiente,
cubre con una manta al pequeño Lan Yuan mientras calma a su bollito más pequeño.

Un nuevo mensaje ha llegado a su teléfono mientras dormía, es de un número del Estado,


supone que llegó en algún momento mientras dormía, el mensaje dice que todo personal
médico o personas con instrucción médica o en ciencias de la salud necesita reportarse de
forma obligatoria ante el comando de soldados más cercano, la situación debe haberse
complicado un poco desde entonces, eso explicaría los gritos allá afuera.

Wei Ying ha estudiado biología, pero no la ejerce desde que tuvo ese problema incómodo
con la Farmaceútica Wen, su título fue removido y desde ahí ha ejercido como un simple
profesor de primaria, sin embargo, eso no debe importar si la situación se ha complicado,
por lo que los soldados no van a tardar en tocar su puerta, no puede dejar a sus niños
solos, así que debe marcharse cuánto antes. El tío Qiren debe haber sido detenido en algún
lugar por lo mismo, a pesar de estar retirado es de los mejores neurocirujanos conocidos,
debe haber sido detenido en algún punto camino a casa, está solo y necesita poner a sus
hijos a buen recaudo.
-​ ¿mami?- preguntó haciendo un pequeño puchero-
-​ Un segundo, mi bollo- murmura buscando a ciegas alguna mascarilla en su cómoda,
si es una gripe no puede exponer a los niños al contagio-

Está tratando de colocarle correctamente la mascarilla a sus niños adormilados cuando el


sonido de las alarmas de la casa empieza a sonar, un humo blanco llena el lugar y le impide
respirar, cubre a sus dos nenes con una toalla y retrocede asustado, alguien se ha colado
en su casa para completar el desastre.

-​ Doctor Wei Ying, esposo de Lan Wang Ji, graduado de la universidad de Yummeng
Jiang con honores, ha sido convocado al servicio y restituido en actividades, se le
leerá sus derechos de camino a la base-

Es tarde, la policía ha llegado, Lan Yuan se despierta en medio de los gritos, su madre le ha
puesto una mascarilla y lo ha cubierto con una manta. La cerradura empieza a sonar, luego
hay un golpe seco y la puerta se abre dejando ver un grupo de hombres armados
apuntando directamente a ellos.

-​ Evite escapar y será trasladado a salvo a la base- informa el hombre que les apunta
con una linterna- Los niños no pueden ir
-​ No puedo dejarlos, su padre también es médico y no tenemos familiares cerca,
quizás si me permiten desplazarme a Lanling y luego volver
-​ No, su presencia es necesaria. Lleve a los niños bajo su propio riesgo- el hombre les
indica al resto que baje las armas- Saldremos en diez, se lo advierto, no será bonito
si intenta escapar, necesitamos personal médico pero uno menos no hará la
diferencia

Asiente, no tiene de otra, abriga a los niños y les amarra lo mejor que puede las mascarillas,
les coloca unos guantes demasiado grandes que Lan Zhan dejó olvidados en la mesita de
noche y deja una nota en la mesa que espera sea encontrada por su esposo cuando
regrese. Las maletas que había preparado quedan relegadas a un rincón escondido de su
habitación, se le ha indicado que su equipaje debe ser liviano por lo que prefiere llevar
comida y medicina en lugar de ropa, sus niños llevan mochilas más grandes que ellos y
lucen asustados.

-​ Está bien, será como ir de excursión al bosque- trata de calmarlos- No se separen


de mí y no se acerquen a nadie más ¿Está bien?
-​ Si mami-

Los soldados los escoltan hasta un bus militar, no hay mucho espacio por lo que debe
cargar a sus dos hijos durante el viaje, está rodeado de soldados y parece ser que no
quedan muchos médicos en su distrito porque luce como el único civil allí. Nadie responde
sobre la ubicación de la base y todos parecen nerviosos apuntando con sus armas hacia la
oscuridad de la noche.

Al amanecer han llegado a una zona perdida en medio de los bosques, la base debe haber
sido construida hace pocos días pues no estaba ahí hace dos semanas, Lan Yuan se ha
despertado y se estira lentamente facilitándole las cosas a su mami, se estira timidamente
antes de ponerse de pie y aferrarse a la pierna d mamá assustado.

-​ Todo esta bie, conejito- susurra dándole un beso en la frente- Los amables soldados
solo nos han traído a su casa por un tiempo ¿está bien?
-​ ¿Solo visita?- pregunta timidamente mirando a los hombres armados- No son
amables…

Nadie está prestando atención a la interacción, por lo que puede aprovechar para mimar a
sus hijos uun poco más, lo hace hasta que el mismo hombre de la noche pasada se acerca
nuevamente, parece más aterrador de día, es terriblemente alto y está cargando encima
una metralleta, está vez no lo apunta con ella pero no dudará en disparar si Wei Ying hace
algo loco.

-​ Nos harán una revisión antes de entrar- dice con el ceño fruncido- deberá
desnudarse y pasar por la barrera, luego le tomarán muestras de sangre, si está
sano le dejarán quedarse sino será trasladado al área de observación
-​ ¿para qué enfermedad nos testearán?
-​ Todas, si hay alguna alteración del sistema inmunológico es posible que esté
contagiado- el hombre observa a los dos niños pensativo- Hay un área donde puede
dejar a los niños, pregunte por Nie Yao
-​ ¿Es seguro?-
-​ Es mi esposo- murmuro en voz baja- le puedo asegurar que es el lugar más seguro
para estar
-​ Gracias…-

No vuelve a dirigirle la palabra, pero es suficiente para calmarlo, hay otros niños allí dentro,
desviste a sus niños y deja la ropa en la bandeja, posiblemente sea desechada, Lan JingYi
está feliz de no tener que usar pañales por lo que chapotea en el desinfectante mientras
Lan Yuan parece a punto de llorar, se tienen que vestir rápido con la ropa holgada y gris que
le dan los soldados.

La siguiente prueba es una enfermera que parece asustada de hacer su trabajo, toma dos
tubos de muestra de cada uno y se lava las manos al menos diez veces antes de irse,
parece que está llorando pero no puede decirlo por todos los trajes de protección en los que
está cubierta. Los dejan esperando en una carpa al aire libre por al menos media hora antes
de que se acerque un grupo de soldados a entregar los resultados, los sanos a la derecha,
los que presentan anomalías a la izquierda, la enfermera de hace un momento le entrega un
sobre adicional antes de indicarle que se mueva hacia la derecha con sus hijos.

-​ ¿Campamento?- pregunta Lan Yuan con temor- ¿Papi está aquí?


-​ No lo creo, conejito, pero lo buscaremos…-

Lan Yuan hace un gran puchero pero no protesta, caminan hacia donde señalan los
soldados, parece una gran sala de espera donde ya hay un gran número de personas
esperando, el soldado de hace un rato le ayuda a conseguir una silla y luego toma asiento a
su lado.
-​ Por favor, vamos a comenzar la inducción- se escucha que indica un hombre con
demasiadas estrellas en el traje- Señores, necesito que se separen en grupos,
médicos a la derecha, enfermeros a la izquierda, resto de personal de salud al
centro

No se mueven, afortunadamente están sentados en el lugar correcto y solo tienen que


esperar a que el resto de personas se reorganice, Lan Yuan se entretiene con una mariposa
que acaba de revolotear por el lugar.

-​ Bien, se irá pasando una hoja para que se registren- informa el hombre sin
inmutarse- Soy el coronel Ouyang Zhen y estoy a cargo de esta base, tomen un
expediente y pasenlos, ahí encontrarán información básica de la enfermedad,
sintomatología y cosas relevantes

Un folder de manila llega a sus manos, lo abre ansiosamente y analiza, la gripe como ya
sabe sigue siendo llamada la gripe roja, aunque su nombre clínico es Coronavirus A78, una
mutación rara entre la gripe aviar y la caquexia crónica. Su origen aún está por definirse,
aunque los primeros reportes de la enfermedad vienen de la India, no hay caso 0
identificado, sus síntomas son comunes al inicio, una gripe común, quizás algo de fiebre,
luego las cosas se complican, viene la insuficiencia respiratoria y la rigidez muscular, el ser
humano empieza a perder actividad cerebral pero su cuerpo sigue en movimiento, para el
séptimo día no queda humanidad alguna, se pierde control total sobre el cuerpo, el cual
busca saciar sus necesidades básicas, no hay más información al respecto pero Wei Ying
puede imaginar que pasa después, si no hay control cognitivo de los movimientos, no estás
muy lejos de las bestias comunes, una bestia hambrienta que no distingue entre comida
animal o humana, viva o muerta.

Hay dos formas de transmisión, la común y menos dolorosa, contagiarse como una gripe
común, espacios cerrados, aglomeraciones entre muchas otras formas de contagio que ya
se conocen a raíz del covid19, la otra forma es mucho más rápida, si eres mordido, la
enfermedad llegará rápidamente a tu sistema sanguíneo e infectará todos tus órganos en
cuestión de horas.

No hay cura, no hay tratamiento, sea cual sea la forma en que te infectes estás perdido si lo
haces.

Entonces Wei Ying se da cuenta, no están ahí para buscar una cura y duda realmente que
sean llamados para tratar a alguien, son solo soldados asustados tratando de resguardar a
la mayor cantidad de personal médico en caso necesiten asistencia, no contra la
enfermedad sino contra la reacción de las otras personas en cuanto se den cuenta de que
están siendo abandonados a su suerte.
CAPÍTULO II

Wei Ying siente un fuerte dolor de cabeza, quizás el inicio de una fuerte migraña, duda
mucho en acercarse al área de enfermería porque no quiere ser tratado como un infectado,
su dolor puede ser confundido como un síntoma de algo más y estará perdido. Lan Yuan no
se separa de sus brazos, tiembla como una hoja cuando ve a esos hombres armados pasar
todo el tiempo trasladando camillas con sábanas blancas.

Llevan tres días en el campamento, no tiene una misión en específico, le asignaron una
litera en una de las carpas más alejadas y le advirtieron que sus recursos tendrían que ser
compartidos con sus dos hijos porque éste estaba destinado a personal esencial y los niños
no lo eran.

-​ Mami…- susurra Lan Yuan tratando de no despertar al resto- ¿A donde se llevan a la


gente de las camillas?

A diario se escuchaba el sonido de múltiples disparos y luego las camillas eran desplazadas
hacia la zona gris, una especie de morgue improvisada donde se quemaban los cuerpos.
No era necesario ser un genio para adivinar que pasaba ahí, no había realmente una zona
de recuperación, si estabas en observación y mostrabas signos hostiles eras ajusticiado
antes de que te conviertas en un riesgo de seguridad para todos.

¿Cómo lucen los convertidos? Aún no lo sabe, nunca ha visto uno, nadie en el campamento
los ha visto, al menos no del todo, saben que hay una enfermedad potencialmente peligrosa
pero nunca han visto de cerca sus efectos.

-​ Al cielo- susurra una vocecita con inocencia- Papi dice que están enfermos y no
resisten la medicina, entonces van al cielo…

Es un niño pequeño, vestido de amarillo y con un gracioso moño en el cabello que lo hace
ver como si tuviese una palmera en la cabeza, está muy bien vestido y no cree que haya
sido olvidado en el campamento por error.

-​ ¿y no vuelven?- preguntó Lan Yuan mostrando su carita a punto de llorar- ¿Papi


también está enfermo?
-​ Noup…al cielo solo hay cadito de ida…- explica el niño haciendo una mueca- Mami
dice que po eso no debemos subimos a ese cadito aunque papi es tan tonto que
sempe lo intenta
-​ ¿Tu papi está aquí?

El pequeño se iba acercar un poco más cuando aparece un chico bajito que jala hacia atrás
al niño, lo cubre con una manta y coloca una enorme máscara sobre el bebé, está usando
un enorme traje de poliestireno que lo hace ver aún más pequeño de lo que es, tiene unos
aspersores con el que no duda en usar y rociar sobre los niños, Wei Ying esconde a Lan
Jingyi en su pecho y trata de jalar a Yuan más cerca, ambos niños estornudan al ser
rociados con esa sustancia que parece alcohol.

-​ Pero qué te pasa…- gritó Wei Ying escondiendo a sus niños-


-​ No te acerques…- gritó el enano apuntando a Wei Ying con un aerosol- Mantente
atrás o no respondo…RuSang, le dire A-die lo que hiciste, no puedes salir de la
tienda

Antes de que pudiese decir algo más, el enorme soldado que lo trajo al lugar apareció y
colocó al hombre sobre su hombro y al niño pequeño bajo el brazo, el aerosol cayó al suelo
en un ruido sordo mientras el hombre lucía avergonzado.

-​ Señor Wei, lamento la interrupción, no volverá a pasar…-


-​ ¿Por qué le pides disculpas? No viste que estaba demasiado cerca de nuestro
hijo…¿Y si tiene esa peste? Te lo juro, Nie Mingjue, si mis hijos se contagian seré yo
quien te mate primero…
-​ Cálmate, maldita sea, te estás portando como un maniaco-
-​ Bueno jódete, mis hijos están primero que tu grandioso deber…

El soldado no lo deja terminar y se lleva a su familia entre gritos y golpes, Wei Ying
entiende, el miedo hace cosas distintas en las personas, él mismo quiere esconder a sus
hijos y alejarlos del peligro.

La segunda vez que se encuentra con el enano, ambos están acomodando suministros en
una de las habitaciones, está cubierto con ese traje extraño y parece un poco más
paranoico, tiene dos niños escondidos detrás de él con el mismo tipo de ropa, demasiado
pequeños para no tener que arrastrar parte de esos trajes.

-​ Lo siento- murmura mientras acomoda unas toallas- No vi a mi hijo y pensé lo


peor…ese virus es demasiado peligroso…lo he visto…
-​ Está bien…- suspira dejando algunas sábanas en los bracitos de Lan Yuan para que
se entretuviera arreglándolo- Puedo entenderlo, si alguno de ellos se alejara de mi
vista, también enloquecería
-​ La anterior pandemia, he perdido a un hijo por ella…- susurró el hombre bajando la
mirada- Mi hijo se fue en mis brazos, no pude ayudarlo, no quiero que la historia se
repita, he intentado superarlo pero no puedo… y está sucediendo nuevamente…
-​ Lo siento, yo también perdí a mis padres adoptivos con la anterior pandemia, se que
no hay punto de comparación pero entiendo tu dolor-

El hombre asintió suavemente mientras empujaba a sus hijos un poquito más lejos, dejó
una caja de suministros sobre la mesa y retrocedió con precaución.

-​ Mingjue dijo que él fue el que te trajo aquí, lo que sea que te dijeron no le creas…-
susurró con preocupación- Es un idiota abnegado que cree realmente que están
trabajando en una cura, tu lo has visto, no hay cura, solo están juntando cuánto
médico puedan en este lugar para Dios sabe qué
-​ ¿Entonces qué vamos a hacer? Porque aunque este plan suene estúpido parece ser
el único lugar seguro…-
-​ Pero no lo será para siempre, estamos demasiado cerca de la ciudad, cuando esas
cosas sepan que estamos aquí vendrán y perderemos todo…
-​ Entonces qué…-
-​ Entonces agarraré a mis hijos y a ese marido estúpido que tengo y me iré con todos
los suministros que tenga a mi mano, y tú deberías hacer lo mismo
-​ ¿Tu esposo sabe que robas suministros?
-​ El muy imbécil piensa que el loco de Ouyang es equitativo con todos - rodo los ojos
haciendo una mueca- Mis hijos no hubiesen recibido ni un pamper si fuera por ese
loco, te digo yo que lo mejor es que agarres lo que puedas y te largues, porque
cuando los suministros se acaben ¿cómo crees que van a conseguirlos? Los
médicos son necesarios pero la comida es aún más importante

El enano tomó las manos de sus hijos y los jaló hacia sí mismo, antes de dejar una caja de
ropa sucia sobre la mesa, lo miró con algo de lástima y los empujó hacia la salida.

-​ Si aún crees que estoy loco, piérdete, es tu problema, si tratas de acusarme lo


lamentarás…- le echó una mirada y luego suspiró- Si no, puedes buscarme siempre
que uses mascarilla y aceptes ser rociado con desinfectante, soy Meng Yao, puedes
decirme A-Yao si te funciona…

Y se fue con sus dos nenes siguiéndole el paso, Wei Ying observó la caja de suministros
antes de camuflarla con más ropa sucia y llevárselo, el comportamiento humano era raro,
frente a una situación límite podían responder de diversas maneras, la pandemia pasada
dejó evidencia de ello.

-​ A-Yuan…- susurró metiendo una cajita de mascarillas en el abrigo de su hijo- MI


bollo es un niño muy valiente, lleva esta cajita contigo y cuando llegues a donde nos
quedamos la vas a esconder de todos, no dejes que nadie te vea, ni siquiera JingYi
¿Está bien?
-​ Mamá…-lloriqueó el niño preocupado- ¿esto es de mami?
-​ Es solo un juego cariño, no le digas a nadie, por favor- se agachó a su altura
acomodándole mejor su mascarilla ya demasiado usada- Es solo hasta que papi
llegue por nosotros, luego devolveremos todo
-​ ¿Papi viene?- preguntó mordiendo su pulgar A-Yi- Die die…

Ambos niños miraron a Wei Ying con sus ojitos llenos de ilusión, el mayor se limitó a asentir
antes de dejar unos cuántos besos en la frente de ambos, los cubrió adecuadamente y
camufló un alcohol en su abrigo, la familia regresó de ese modo a su habitación
improvisada, sentó a los nenes en el camarote que compartían y se apresuró a reemplazar
las mascarillas viejas por unas nuevas, eran demasiado grandes por lo que tuvo que
adaptarlas para los nenes.

-​ No gusta- gorjeo Yuan entre lágrimas- No despido, mami


-​ Solo será un rato, cielo, por favor, die die dijo que seas bueno con mami mientras él
se iba de viaje-

El pequeño rábano se encogió de hombros antes de aceptar a regañadientes, estaba a


punto de iniciar una pataleta cuando vio al terrible hombre grande de la otra vez parado en
la puerta.

-​ Mami…-lloriqueo señalando hacia atrás-


El famoso Nie Mingjue está parado en la puerta, tan imponente como cualquier otra vez que
se hayan visto, Wei Ying esconde sutilmente la cajita de mascarillas bajo la cama pero ya
ha sido atrapado, sus piernas tiemblan mientras se pone de pie y se acerca al otro.

-​ Señor Wei, acompáñeme por favor…-


-​ ¿Pasó algo? No puedo dejar a mis niños…-
-​ Acompañeme por favor…- su tono es más rígido esta vez-

Esconde a sus hijos bajo las mantas antes de seguir al hombre, caminan un corto tramo
antes de que el enorme hombre se detenga de improviso y lo mire fijamente a los ojos.

-​ Se que ha hablado con mi marido, él tiene una visión tétrica de la vida, debe
comprender que él nunca lo ha tenido fácil
-​ Tiene un punto, pensar que estamos seguro aquí es demasiado confiado
-​ Entonces le ha dicho el cuento de la ciudad…- el hombre rodó los ojos- ¿También
habló del hijo muerto?
-​ ¿Disculpe? Como puede ser tan insensible con su propio marido
-​ No tenemos un hijo mayor- se cruzó de brazos- Nunca lo tuvimos, Jin Guangyao
está desequilibrado, lo traje como mi marido porque tenía dos niños con él, insiste
en que son mis hijos ¿pero realmente lo son? yo no estaría tan seguro de ello…
-​ Pero qué dice…- Wei Ying cubrió su rostro pensando- Él no mentiría sobre los
niños…

Nie Mingjue buscó en su abrigo invernal una hoja, la sacó con algo de rabia y se la entregó
al médico, Wei Ying lo tomó con manos temblorosas, estaba arrugado y se notaba que
había sido enseñado múltiples veces, era un examen genético del pequeño llamado Meng
RuSang, el cual concluía que efectivamente el capitán Nie no era el padre del niño, era
lógico pensar que si los niños eran gemelos entonces ninguno de los dos compartían lazos
sanguíneos con el soldado.

-​ No lo entiendo…-
-​ Nos conocimos un par de veces cuando niños, antes de dejar la ciudad como parte
del convoy militar se acercó a mí con sus dos bollos asegurando que eran mis hijos,
no nos habíamos visto en un buen tiempo, era imposible- se encogió de hombros-
Pero aún le guardo cierta estima, es muchas de mis primeras veces, se veía
lamentable así que nos casamos y reconocí a sus niños, el resto es historia
-​ ¿Estaba así cuando lo encontro?
-​ ¿Loco? No tanto, fue antes de la primera pandemia- se bajó la mascarilla para
encender y fumarse un cigarrillo- Lo que sea que le dijo, piénselo dos veces antes
de creerlo, el insiste en que vio cosas y no estamos seguros, pero su mente no
funciona correctamente, no distingue lo que es cierto de lo que no…
-​ Es así…- suspiró algo confundido- No lo parecía…
-​ Sobre los suministros, un par de cajas menos no me afecta pero si roba más de lo
que necesita, no dudaré en delatarlo, sea prudente-
-​ Sí, señor…-

El hombre asintió antes de marcharse con su cigarrillo en los labios y las manos en los
bolsillos, parecía un hombre justo, no cualquiera asumiría la responsabilidad de un hombre
desequilibrado y sus dos hijos, pero había algo en GuangYao que le hacía dudar de que
todo fuese inventado por un hombre loco.

Regresó a la carpa con el dolor más fuerte de cabeza, abrazó a sus hijos y esperó,
necesitaba pensar pero el dolor era tanto que no podía hacerlo con claridad, se quedó
dormido aferrado a sus hijos tratando de no ser notado por nadie más.

Se despertó de madrugada, ya casi amaneciendo, busco a sus hijos pero éstos no estaban
entre sus brazos, se puso de pie deprisa buscando alrededor de la tienda, el par de bollos
habían desaparecido en medio de su sueño, se desesperó en su búsqueda pero trató de
hacer la menor cantidad de ruido posible.

Ya había soldados circulando por el lugar, muchos de ellos le enviaron una mirada de
soslayo antes de que alguien se acercara.

-​ Sus niños están con el loco- dijo un hombre con un tono burlón- Dijo que usted se lo
había autorizado
-​ Si…gracias- masculló buscando a tientas al enano, estaba furioso pero trató de que
eso no se notara- Iré a buscarlo
-​ No le digas loco- se quejó otra voz con algo de rabia- Es el esposo del capitán…

No se quedó para averiguar más al respecto, se dirigió hacia el área de suministros tratando
de buscar a ciegas alguna pista sobre dónde estaba la tienda del capitán y su maniaco
esposo.

-​ Sígueme- dijo un soldado compadeciéndose- Nie Furen me pidió que te encontrara


en cuanto te despertaras
-​ ¿Nie Furen?
-​ Meng Yao- contestó con simpleza pero con un tono cargado de respeto- El señor Nie
se encarga de todo el escuadrón del capitán, yo soy parte de ellos, me llamo Nie
ZongHui
-​ ¿Eres familiar del capitán?
-​ Su primo, recién me había graduado de la armada cuando esto pasó, el capitán me
jaló a su pelotón y desde ahí Nie furen ha cuidado de mi-
-​ Dicen está loco
-​ Solo se que nos ha mantenido con vida y con la barriga llena-
-​ El capitán Nie cree que él está loco
-​ Y sin embargo, siguen siendo una buena pareja, dudo mucho que esté realmente
descontento con Nie Furen…- se encogió de hombros- Yao-ge encontró a tus niños
en el comedor deambulando, parecían tener hambre por lo que los trajo aquí

Lo guió a una tienda un poco más grande que la suya, había algunos soldados cuidando la
entrada, Zong Hui abrió la puerta de entrada y lo invitó a entrar, cuando ingresó lo primero
que notó era que no era una tienda aglomerada de gente como la suya, solo estaba una
cama para los niños y otra para los esposo, el resto era espacio libre para acomodar planos
y otras cajas. Jin GuangYao estaba sentado en posición de meditación con los niños
dormidos a su lado, sus hijos dormitaban en el otro extremo cubiertos por una manta de
ositos.
-​ No desinfectasta tus zapatos- saludó como bienvenida- ZongHui se olvidó de eso
nuevamente, pequeño tonto…
-​ Hablé con tu marido ayer…
-​ ¿Con ese troglodita?- el hombre se puso de pie estirándose- Debe haber sido una
charla interesante
-​ Me dijo algunas cosas…
-​ Que RuSang no es su hijo, que estoy loco y que A-Sang nunca existió- rodó los ojos
mientras cubría mejor a sus niños- Sí, usa su pelea con Huaisang como una forma
de bloquear que existe en nuestras vidas
-​ Dijiste que murió en tus brazos-
-​ Lo hizo, y luego lo reanimaron- se encogió de brazos- Casi lo pierdo, es como mi
hijo, el hermano menor de Mingjue, actualmente tiene catorce años, es un niño listo,
espero que esté seguro en Beijing-
-​ ¿Beijing?-
-​ No te lo dijo…- soltó una risita- Esa mierda me hace quedar como loco y no te dice
su pequeño detalle

El hombre se encogió murmurando cosas incomprensibles, soltó varios insultos antes de


bajar la voz por el bien de los niños.

-​ Envié a tu marido a recoger a mi hijo- confesó sin miedo- Me parecía un trato justo, a
cambio convencí a mi esposo para que te trajera aquí, sin que el se diera cuenta,
claro está, te habilité en el sistema médico y te puse como biotecnólogo de alto nivel,
eso hizo que te trajeran aquí, no tienes que agradecérmelo
-​ ¿Que mierda dices que hiciste?
-​ Te usé como moneda de cambio para tener de regreso a mi hijo mayor-

Wei Ying se lanzó encima del hombre intentando golpearlo, pero Meng Yao fue más rápido
y lo evadió con una sonrisa.

-​ Si te sirve de consuelo, sé que aún está vivo…-


-​ ¿Cómo?
-​ El muy estúpido sigue pidiendo refuerzos…¿Y que éra? Ah sí, que le envíen un
mensaje a su esposo… ¿Quieres oírlo?

También podría gustarte