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Ajedrez 2

El boletín de Leontxo García celebra el 75 cumpleaños del gran maestro de ajedrez Juan Manuel Bellón, destacando su longevidad y pasión por el juego. Bellón, junto a su esposa Pía Cramling y su hija Anna, ha mantenido una vida activa y creativa en el ajedrez, influyendo positivamente en su familia. Anna, ahora influencer, atribuye su creatividad y éxito a la inspiración de su padre, quien sigue siendo un luchador en el tablero a pesar de su edad.
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El boletín de Leontxo García celebra el 75 cumpleaños del gran maestro de ajedrez Juan Manuel Bellón, destacando su longevidad y pasión por el juego. Bellón, junto a su esposa Pía Cramling y su hija Anna, ha mantenido una vida activa y creativa en el ajedrez, influyendo positivamente en su familia. Anna, ahora influencer, atribuye su creatividad y éxito a la inspiración de su padre, quien sigue siendo un luchador en el tablero a pesar de su edad.
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El boletín de Leontxo García

Dos gladiadores y una ‘influencer’


LEONTXO GARCÍA
Juan Manuel Bellón, Anna Cramling-Bellón y Pía Cramling, el pasado julio en Alcubierre (Huesca) / ELENA
VILLELLAS
¡Hola! ¿Cómo están?

Sostienen los neurólogos que tener un sentido en la vida, algo que te incite a
levantarte motivado cada día, es tan importante, como dormir y comer bien,
hacer ejercicio y cultivar las relaciones sociales para disfrutar de muchos años
con buena salud. Trabajar cada día para EL PAÍS, el periódico del mundo con
mayor contenido de ajedrez, contribuye en mi caso a esa motivación. El
domingo se cumplieron 49 años del primer número de EL PAÍS; he puesto mi
granito de arena en casi 40 de ellos (desde septiembre de 1985, en Moscú) y me
hace mucha ilusión que en 2026 celebremos el cincuentenario como se merece.
Entonces les contaré aventuras sobre mis cuatro decenios largos en el
periódico. Hoy, la prioridad es una efeméride: el gran maestro Juan Manuel
Bellón cumple 75 años; y si continúan leyendo verán que es un gran maestro
muy especial.

“No sé lo que piensan los neurólogos al respecto pero yo me siento muy joven
y con muchas ganas de seguir con este apasionante mundo del ajedrez; por una
parte, porque soy cinturón negro en positividad; y por otra, porque tengo la
inmensa suerte de vivir con dos mujeres maravillosas que me hacen sentir una
tercera juventud”, me cuenta Bellón poco después de jugar un torneo en
Tailandia que, afirma, ha contribuido a ese rejuvenecimiento: “Acabé tres
partidas en tablas pero, en dos de ellas, era una posición de rey contra rey”.

He añadido esa frase porque es muy significativa, pero requiere una


explicación para quienes no conozcan al personaje ni sepan de ajedrez:
contrariamente a lo normal en la mayoría de los jugadores profesionales, es
rarísimo encontrar empates con poca lucha en las partidas de Bellón; y luchar
hasta que en el tablero sólo están los dos reyes, sin peones siquiera, es el
máximo grado de combatividad. Más impresionante aún es que siga haciendo
eso a los 75 años; en ajedrez, los resultados, y también la ambición, empiezan a
bajar entre los 35 y 40. Hemos incluido dos partidas suyas, de belleza
excepcional, en la colección de vídeos de El Rincón de los Inmortales; en la que
lleva por título Bellón: artista y luchador perenne, tenía 67 años; en la
otra, La brillante valentía de Bellón, a los 40, convierte el alto riesgo en gran
belleza.
Luego les hablaré de esas dos “mujeres maravillosas”, pero déjenme que
primero complete el perfil de Juan Manuel. Tuve el honor de enfrentarme a él
en la primera ronda de mi primer Campeonato de España Absoluto (Benidorm,
1975). Para entonces, él ya era tricampeón de España absoluto (luego lo fue dos
veces más) y bicampeón juvenil (empezó a jugar a los 8 años); yo comencé
tarde (a los 16) y estaba allí con 19 como campeón de Guipúzcoa. Me jugó, con
las piezas negras, el Gambito Volga, me ganó muy bien y aprendí mucho; por
ejemplo, que en algunas posiciones no es bueno cambiar las damas aunque
tengas un peón de ventaja.

También me fijé en otros aspectos de Bellón, con quien luego he coincidido


muchas más veces, como jugador primero y periodista o presentador después.
De las diez partidas de ese torneo, no empató ninguna; proyectaba siempre un
enorme deseo de luchar y ganar, y no sólo en ajedrez. Luego se hizo muy
famoso por ello y por los colorines con que adornaba las planillas donde se
apuntan las jugadas. Pero, sobre todo, por la creatividad: su querencia por el
riesgo, el tipo de aperturas y defensas de su repertorio, la tendencia a salirse
todo lo posible de los caminos trillados. Obviamente, sus resultados bajaron
con la edad, pero nunca su entusiasmo, que también se aprecia en su esposa e
hija, como pude comprobar cuando conviví durante dos días con los tres el
pasado julio en Alcubierre (Huesca), en cuyo torneo de 2024 eran los invitados
de honor.

Bellón ha publicado esta noche un entrañable texto en su página de


Facebook, donde cita un proverbio japonés que anima a que te cambies de tren
si te das cuenta de que te has subido en uno erróneo. Es indudable que él no se
equivocó al subirse a la locomotora del ajedrez profesional; entre otras razones,
porque esas “dos mujeres maravillosas” también están firmemente
enganchadas a ella. Su esposa, la gran maestra sueca Pía Cramling, es la 39ª
del mundo a los 62 años; esto es muy impresionante porque ninguna otra de
las 50 mejores tiene más de 46 (y sólo otras seis superan los 40). Y si tuviera
que definir a Cramling como jugadora con una sola palabra, elegiría
gladiadora, al igual que su marido.
Bellón, durante la partida contra su hija, Anna, en el torneo de Gibraltar de 2019/ JOHN SAUNDERS

Si quieren comprobar que no exagero lean El jaque del neonato, que escribí
hace 26 años, donde también cuento cómo es la convivencia en una familia de
tres ajedrecistas de alto nivel. Acabo de hablar con Pía, quien me reconoce que
la capacidad de lucha de ambos influyó en su atracción mutua: “Sí claro. He
sido luchadora por mí misma y ahora lo veo con Anna, quien también es
luchadora. Pero Juan me hizo aún más luchadora; yo también evito ofrecer
tablas (gracias a él); sólo si es una posición de tablas claras puedo pensar en
ofrecer el empate”.

Cómo surgió el flechazo entre ellos también es interesante: “La primera vez
que hablé con él fue en Suiza, en la inauguración del torneo de Zúrich, 1984.
Aunque nunca habíamos hablado, se acercó y me contó que él siempre ganaba
la primera ronda, pero esta vez pensaba que perdería su récord; de hecho, le
tocó jugar la primera con Korchnói [dos veces subcampeón del mundo]. Sin
embargo, Juan ganó esa partida, mantuvo su récord y después estuvo cerca de
ganar el torneo. Me dijo que pensaba que yo le daba suerte”.

Pía descubrió entonces otras facetas de aquel gran maestro español que la
cortejaba, y que hoy sigue destacando: “Es un jugador muy creativo, un artista,
el estilo del excampeón del mundo Mijaíl Tal [1936-1992, muy venerado por la
extrema belleza de sus partidas]. Es muy optimista y positivo como persona, y
esto se contagia y hace muy agradable la vida fuera y dentro del tablero. Para
mí ha sido fantástico tener a Juan a mi lado todos estos años. Sin él no podría
dedicar mi vida al ajedrez de la manera que lo he hecho, jugando como
profesional durante muchos años”.

Por desgracia, el jaque del neonato terminó mal porque aquel feto nunca
llegó a nacer. Pero tres años después llegó una gran alegría, Anna, a quien
recuerdo todavía como un bebé que acompañaba a sus padres cuando jugaban
en Gibraltar (fue muchos años el torneo abierto más importante del mundo).
Anna ya era adolescente, y la familia se había mudado de Fuengirola (Málaga)
a Estocolmo, cuando escribí este reportaje desde la Olimpiada de Ajedrez de
Bakú (Azerbaiyán), donde madre e hija formaban parte de la selección sueca
femenina, con Juan Manuel como capitán-entrenador.

Anna descubrió poco después que la competición no era lo que más la


llenaba, y acertó de pleno: hoy es un fenómeno de masas, una influencer con
más de millón y medio de seguidores, más popular aún que sus padres. Anoche
me escribió esto: “Mi padre siempre quería que fuera muy creativa de pequeña;
teatro, pintura, todo lo que tenía que ver con el arte. A él le encanta el arte en
cualquier forma, y también le encanta crear arte en el ajedrez. Creo que por eso
he podido tener la carrera que tengo ahora, haciendo vídeos online, que en sí es
una forma de arte también. Su creatividad me ha inspirado muchísimo para ser
creativa en mi vida; y gracias a eso puedo tener un trabajo tan diferente”.

El tren de Bellón sigue avanzando a buen ritmo, y todo indica que lo hará
hasta que la energía se agote. No le conozco tan bien como para opinar sobre su
alimentación, ejercicio, calidad del sueño o relaciones sociales. Pero sí sé que el
hilo conductor de su vida es una delicia para los neurólogos.

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