Mitología celta
Contexto histórico (Eje)
• Hacia el 1200 a.C. ya habían desarrollado una cultura homogénea que daría paso
a lo que conocemos como celtas.
• Para el 900 a.C. ya dominaban la forja del hierro y tenían grandes cualidades
como artesanos.(edad de hierro)
• Entre el 700 a.C. y el 400 a.C. fue el gran auge de los celtas. Desarrollaron
métodos para construir carretas muy superiores a los de civilizaciones vecinas,
destacaron por su orfebrería, que usaban para establecer una gran red de
comercio y desarrollaron sistemas de cultivo avanzados.
• No dejaron registros escritos pero no quiere decir que estos sean unos analfabetos,
ellos utilizaban el alfabeto griego, latino, itálico del norte y la propia lengua gala. Es
mas, julio cesar daba testimonio de que ellos mismo decidieron mantener sus
conocimiento de forma oral, esto fue decision de los guardianes de su cultura,
los druidas y los bardos, pero sus canciones y poemas fueron el medio que les
permitió mantener una homogeneidad cultural a pesar de estar dispersos por toda
Europa
• A partir del 200 a.C., fueran progresivamente absorbidos por el pujante Imperio
Romano. Por ello, nunca llegaron a formar una estructura estatal compleja, más
bien funcionaron como clanes dispersos guiados por líderes militares y los druidas
que mantenían vivas las costumbres. Lejos de desaparecer, la mitología celta fue
acoplándose a la cultura romana en expansión. Muchos de los mitos celtas fueron
asimilados con dioses romanos y posteriormente convertidos en santos cristianos.
Así, la cultura celta fue capaz de sobrevivir hasta nuestros días.
Expansion celta
Los celtas eran un grupo de gente que comenzó a extenderse por toda Europa en los
años 2000 a. C . En la cúspide de su poder, habitarón un área que se extendía desde las
Islas Británicas en el oeste hasta lo que ahora es Turquía en el este. Conquistó el norte de
Italia y Macedonia, saqueando tanto Roma como Delfos en el proceso. Tenían fama de
guerreros feroces y valientes y eran vistos con respeto por los romanos.
La expansión celta alcanzó su límite en torno a los 225 B . C, cuando los celtas sufrieron
la primera de una serie de derrotas por parte de los ejércitos del imperio romano.
Gradualmente, los romanos sometieron a los celtas, y por el año 84 d.C., la mayor parte
de Gran Bretaña estaba bajo dominio romano. Al mismo tiempo, los pueblos germánicos
conquistaron a los celtas que vivían en Europa central.
Sólo unas pocas zonas, en particular Irlanda y el norte de Gran Bretaña, lograron
mantenerse libres y continuar y transmitir las tradiciones celtas. Seis grupos de celtas han
sobrevivido hasta los tiempos modernos: los pueblos de Irlanda, Escocia, la Isla de Man,
Gales, Cornualles y Bretaña.
Procedencia celta (galicia)
el arqueólogo André Pena Graña confirmaría que "la leyenda de Breogán es cierta" y que
los celtas del Reino Unido e Irlanda proceden de Galicia. Esta leyenda fue recogida en
una compilación irlandesa del siglo XI, el 'Lebor Gabála Érenn' -'Libro de Conquistas'-,
que narra las diversas invasiones que habría sufrido la isla.
Este manuscrito relata que el rey Breogán construyó en la ciudad de Brigantia, situada en
la Península Ibérica -y que algunos arqueólogos identifican con A Coruña-, una torre de
altura tal que sus hijos, Ith y Bile, podían ver una distante orilla verde desde su cima.
La visión de esa lejana tierra los llevó hacia el norte hasta Irlanda, donde Ith sería
asesinado. En venganza, los hijos de Mil, nieto de Breogán y sobrino de Ith, navegaron
desde Brigantia a Irlanda y la conquistaron.
Celtas en gran bretaña
La influencia británica en la Mitología Celta es un tema fascinante que muestra la fusión
de culturas que ocurrió durante siglos en la región. La Mitología Celta ha evolucionado a
lo largo del tiempo, siendo moldeada por las creencias y tradiciones de diferentes pueblos
que llegaron a habitar la isla de Gran Bretaña.
Una de las primeras influencias británicas en la Mitología Celta proviene de los romanos,
quienes ocuparon gran parte de la isla durante el periodo de dominación romana. Durante
esta época, se produjo una mezcla religiosa entre las creencias celtas y las romanas,
resultando en una mezcla de dioses y prácticas mitológicas.
Posteriormente, con la llegada de los anglosajones y los vikingos, se produjo otro
intercambio cultural significativo. Estos pueblos trajeron consigo sus propias deidades y
mitos, que se mezclaron con la Mitología Celta preexistente. Así, surgieron nuevas
historias y personajes mitológicos que reflejaban la influencia de estas culturas.
Un ejemplo de esta fusión cultural puede verse en la historia del Rey Arturo, uno de los
personajes más famosos de la Mitología Celta británica. Aunque su origen es incierto, se
cree que su figura fue influenciada tanto por las leyendas celtas como por las historias
germánicas y romanas. Esta fusión dio lugar a una narrativa única que ha perdurado a lo
largo del tiempo y ha dejado una marca importante en la cultura británica.
• En resumen, la influencia británica en la Mitología Celta es innegable. La llegada
de diferentes pueblos a lo largo de los siglos ha generado una fusión de culturas
que se refleja en las historias y personajes mitológicos de la región. Esta
combinación de creencias y tradiciones ha enriquecido el corpus mitológico celta,
convirtiéndolo en un legado cultural único y fascinante
Celtas en la peninsula iberica
Esta Céltica hispana compartía muchos atributos de las culturas celtas del resto de
Europa, pero se diferenciaba en algunos aspectos impuestos por el clima y la geografía:
conservaban algunos rasgos de su pasado nómada como la ganadería de transhumancia,
que complementaba una agricultura de subsistencia. Otra diferencia puede ser quelos
druidas tenía mucha menos influencia respecto a la guerrera.
El principal rasgo compartido con los celtas del resto de Europa era su habilidad en
la metalurgia, a ellos se debe la difusión del arado en la península, a pesar de que
practicaban una agricultura más orientada al consumo propio. Para comerciar preferían
sacar partido de su artesanía del bronce y del hierro, de la que eran los amos indiscutidos.
A diferencia de las otras dos grandes culturas prerromanas de la península, el mundo
celta era mucho menos permeable a las influencias externas. No conocían el alfabeto,
tampoco usaban la moneda, prefiriendo el trueque dando lugar a una economía
bastante autosuficiente. De los otros pueblos autóctonos obtenían casi únicamente
cerámica y bienes de lujo a cambio de armas y herramientas de metal.
¿Cómo era la civilización celta en la antigüedad?
La civilización celta de la antigüedad estuvo conformada por un grupo de tribus, pero
no se puede decir que los mismos formaron un reino o un Estado en la concepción
moderna del término.
En la sociedad celta había una clara jerarquización territorial, donde los nobles y
ricos vivían en las afueras de la aldea, normalmente en una colina, y las demás clases
en el corazón del asentamiento.
Las casas eran fabricadas en piedra, a las que se les agregaba un techo cónico de paja.
Los animales del huerto vivían muy cerca de la casa de sus dueños. Practicaron la
agricultura intensiva de oliva y vid, así como también se dedicaron a criar ovejas y
cabras.
Las mujeres y los hombres gozaban de los mismos privilegios, tanto desde el punto
de vista político, social, económico y religioso. En este caso, fue una cultura avanzada.
De carácter guerrero
su organización social, dominada por una élite guerrera y representada en el uso de las
armas como símbolos de prestigio en los ajuares funerarios; y el hecho de que parte de
su economía se basara en la guerra y el saqueo. Igual que los íberos, los celtas
hispanos eran muy apreciados como mercenarios.
La conquista de la Céltica hispana fue difícil y lenta, duró alrededor de medio siglo y se
concluyó sin una victoria completa, ya que los pueblos del norte resistieron hasta la época
de Augusto. Las llamadas guerras celtíberas tuvieron algunos episodios famosos
como el asedio de Numancia que, si bien concluyeron con la victoria romana,
contribuyeron a difundir la fama de los celtas hispanos como guerreros feroce
Mitos, costumbres y tradiciones, asumidas y adaptadas
por la Iglesia Católica
1-Cruceiros. Esta se basa en colocar una gran piedra en el cruce de
caminos, donde se ofrecía a los dioses la primicia de las cosechas.
Hoy en día la iglesia católica utiliza la piedra como un cruceiro, en
algunos de los cuales todavía podemos ver mazorcas de maíz
colgadas de su varal.
2-Lumeiradas, cacharelas. En el solsticio de verano los celtas
encendían hogueras para su celebración. Se queman algunas cosas
viejas como purificación, también se ponian siete hierbas a remojar al
rocío de la noche y lavarse la cara por la mañana para así espantar a las brujas. La
Iglesia Católica tomó la fiesta como la noche de San Juan, conmemoración de su
nacimiento.
3-Samhaín.Era una celebración del año nuevo celta. Para los celtas, esta era la fecha en
la que se producía la transición de la estación de las cosechas al invierno. La fiesta
comenzaba la noche anterior en lo que hoy es el 31 de octubre.
Durante este periodo, los celtas creían que el velo entre el mundo de los vivos y el de los
muertos se debilitaba, permitiendo a los espíritus cruzar. Durante el festival, se creía que
los espíritus de los que habían muerto volvían a visitar sus hogares, y que los que habían
muerto durante el año cruzaban al mundo de los muertos.
Se encendían grandes hogueras en las cimas de las colinas para volver a encender los
fuegos del hogar en invierno y para ahuyentar a los malos espíritus. Algunas personas
llevaban máscaras y otros disfraces para evitar ser reconocidos por los espíritus malignos.
También se pensaba que la fiesta era un buen momento para la adivinación en asuntos
como el matrimonio, la salud y la muerte. Cuando los romanos conquistaron a los celtas
en el siglo I, añadieron sus propios festivales de Feralia, que conmemoraba el
fallecimiento de los muertos, y de Pomona, la diosa de la cosecha.
4-Cachopo. Una tradición celta desaparecida esta se basa en colocar un trozo de madera
llamado cachopo arrimado al fuego el día de Navidad y así quemando un poquito cada día
hasta fin de año. Cuando se apagaba, se dejaba en un rincón de la casa. Cuando a lo
largo del año arreciaba la tormenta de truenos, rayos o relámpagos, se arrimaba el
cachopo al fuego para quemarlo un poco hasta que pasaba la tormenta.
En Padrón (galicia) el viento soplaba y silbaba por el oeste, subiendo por el río Ulla
procedente de la ría de Arosa. Era cosa de asustarse al escuchar el vendaval pensando lo
que estarían pasando los marineros de Padrón y Cesures.
Entonces, con el cachopo encendido, la Iglesia Católica estableció el rezo a Santa
Bárbara el día de tormenta:
“Santa Bárbara bendita, Que no ceo estás escrita, con papel e agua bendita, cunha beliña
na man, alumbrandolle a San Xoán”
Hacia el año 1950 en Padrón empezaron a desaparecer poco a poco las cocinas de
lareira, sustituidas por la conocida cocina económica de carbón y con ello desaparece la
costumbre celta del cachopo en las tierras de Iria Flavia
El legado cultural de los celtas
El caldero de hierro
un recipiente en el que solían hervir la comida y en el que
los druidas preparaban sus brebajes y pócimas. El caldero
tiene un importante papel en la tradición mágica de los
celtas como símbolo de la abundancia e, inclusive, de
regeneración tras la muerte. De hecho, se han hallado
calderos en las salas mortuorias, a manera de ofrenda al
fallecido, cuya alma encontraría en el caldero los alimentos
necesarios en su otra vida.
Monumentos megalíticos
Además de la metalurgia en oro, plata, hierro y bronce, trabajaron la piedra y la madera,
las que tallaron y pulieron para transformarlas en las figuras de dioses. Particularmente
importantes los monumentos graníticos, como dólmenes, menhires y los crómlech. Se
destacan por ser enterrados verticalmente, y en los que realizaron inscripciones. Se
admite que no siempre estas piedras fueron plantadas por los propios celtas, sino por
sociedades más primitivas, pero las integraron a su mundo y en ellas grabaron cruces y
registros en lengua ogham, antigua escritura celta, y caracteres rúnicos.
Toros de Guisando
Realizadas enteramente en granito, las esculturas
representan a una serie de cuadrúpedos a los que se
asocia con toros o con cerdos sementales. Se cree que
fueron realizados en el siglo II a.C. por una tribu
eminentemente ganadera, a manera de ofrenda divina
para proteger al ganado y a los campos de sus pasturas.
La Piedra de Turoe
Ubicada en el condado de Galway, Irlanda, tiene en su parte
superior numerosas tallas con complejos dibujos abstractos que, se
admite, representan figuras antro, fito y zoomorfas. Los celtas les
dieron a estas piedras atribuciones mágicas y posiblemente constituyeron sitios de
reuniones y ceremonias rituales.
Un símbolo muy especial
Entre las obras de arte realizadas por los
celtas propiamente dichos, se destaca el
Caballo Blanco de Uffington, inciso sobre
la cuesta de una colina.
Ubicado en las inmediaciones de Uffington
(Oxfordshire, Inglaterra), su construcción
data de por lo menos 3.000 años.
Representa una de las figuras más caras de
la mitología celta, el caballo, venerado por
los celtas por su belleza, velocidad y bravura, además del vigor sexual. Semejantes
atributos convirtieron al caballo en el símbolo predilecto de los guerreros celtas. También
representaba a la diosa Epona y por ello se lo asocia con la fertilidad, la salud y la
muerte.
Las grandes fortificaciones
Los celtas establecieron ciudadelas fuertemente fortificadas como puntos de referencia
de su dominio regional. Estas fortificaciones conocidas como “oppidas” solían estar
rodeadas de una doble protección: por un lado, la que proveía la propia naturaleza, como
algún curso de agua o la ladera de una montaña que cubría algún importante sector de la
ciudadela; por otro lado, los celtas construyeron paredes de tierra y fosos alrededor de las
“oppidas” manteniendo un suerte de cerco ante cualquier ataque. Estas fortificaciones
fueron conocidas en la Península Ibérica como "castros" y abundan en Galicia.
Objetos de distinción
La fíbula fue la joya y ornamentación más popular entre los celtas. Utilizada por hombres
y mujeres, cumplía una doble función: por un lado, sostenía la vestimenta; por otro lado,
hacía las veces de talismán mágico, para protección de quien lo llevaba.
Los bardos
También dieron particular importancia a la tradición oral, la que permitía transmitir de
generación en generación las historias que fueron constituyendo la leyenda celta. Los
bardos, poetas y cantores, constituyeron el motor y el alma de estas transmisiones
orales. Por lo general, el bardo era un poeta contratado para elaborar canciones de
alabanza a su señor y detractoras para con los enemigos de éste, además de recitar por
orden de los nobles las hazañas que estos mismos se atribuían en episodios guerreros o
de caza. Solían acompañarse con una lira y, al igual que los druidas, no conservan sus
obras por escrito sino que sólo las daban a conocer oralmente.
La saga artúrica
Dentro de las tradiciones celtas ocupa un lugar de privilegio la leyenda del rey Arturo y
sus Caballeros de la Tabla Redonda, por otra parte, uno de los legados más perdurables
de toda la cultura celta.
La leyenda artúrica está abonada con numerosos personajes (Merlín, los Caballeros de
la Tabla Redonda, Morgana, etc.), elementos mágicos (la espada Excalibur) y
acontecimientos fantásticos (búsqueda del Santo Grial), que en todos los casos dirimen
cuestiones esenciales como la justicia y la paz, y de una profunda espiritualidad, siempre
jaqueadas por fuerzas oscuras y malignas.
Difundida en todo el planeta e inspiradora de numerosas aventuras de las más diversas
culturas, la leyenda del rey Arturo constituye la más preciada de la cultura celta y se
centra en las vivencias de un joven que, como líder, de Inglaterra, logrará la unidad
política y militar de todos los reinos de la isla. Excalibur, la espada encantada, Merlín, el
gran mago, y los Caballeros de la Tabla Redonda, orden fundada por el valeroso
monarca, son apenas algunos de los personajes de una gesta que ha perdurado por
siglos y que renueva, una y otra vez, los ideales de equidad, heroísmo y pasión que le
dieron origen.
MERLÍN
Merlín fue un mago galés que se cree que vivió a finales del siglo VI d.C., y una de las
figuras centrales del ciclo artúrico. Es sin duda el mago más famoso de la historia, e
inspirador de otros tantos magos de la literatura universal. Merlín está presente en las
leyendas celtas desde hace muchísimos siglos. Durante los siglos XII y XIII, se le
representó con los mismos rasgos que hoy le identifican.
La transformación del personaje de Merlín, profeta bretón que aparecía tradicionalmente
en las leyendas celtas, se la debemos a Geoffroy de Monmouth, sabio y obispo galo, y a
Robert de Boron, poeta anglonormando, autor de un "Merlín a finales del siglo XII". Ambos
hicieron de él el hijo de un demonio y una virgen, le otorgaron poderes sobrenaturales y lo
integraron en la leyenda del rey Arturo, fundador de la Tabla Redonda.
Museos
Museo Nacional de Irlanda
Es la institución de su tipo más importante de Irlanda. Cuenta con tres centros en Dublín y
Mayo, y se especializa en el arte, la historia y la cultura local, destacándose su colección
celta de la Edad de Hierro. En su conjunto, su patrimonio asciende a unas dos millones de
piezas, abarcando desde el siglo VIII a.C. hasta la Edad Media.
Museo Nacional de Cardif
Ubicado en Gales, es uno de los más importantes en cuanto a variedad de piezas de los
antiguos celtas, como así también de la conquista romana y el proceso de cristianización
posterior. Fue inaugurado al público en 1927.