1. ¿Qué es el dengue?
El dengue es una enfermedad causada por un virus que se transmite a través de la
picadura del mosquito Aedes aegypti. Este mosquito se reproduce en aguas estancadas y
pica principalmente durante el día.
El dengue no se transmite de persona a persona, solo a través de la picadura de un
mosquito infectado. Es un problema de salud pública porque se presenta con frecuencia
en zonas tropicales y afecta a muchas personas cada año.
2. Signos y síntomas del dengue
Los síntomas del dengue pueden aparecer entre 4 y 10 días después de la picadura del
mosquito. Los más comunes son:
Fiebre alta (39°C o más).
Dolor de cabeza intenso.
Dolor en los músculos y articulaciones (también llamado "fiebre
quebrantahuesos").
Dolor detrás de los ojos.
Sarpullido en la piel.
Náuseas y vómitos.
Cansancio extremo.
En algunos casos, el dengue puede volverse grave y causar sangrados en la nariz o encías,
moretones en la piel y dificultad para respirar.
3. Complicaciones del dengue
Si el dengue no se controla a tiempo, puede complicarse y convertirse en dengue grave o
dengue hemorrágico. Algunas de sus complicaciones incluyen:
Deshidratación severa, debido a la fiebre alta y los vómitos.
Sangrados internos, que pueden ser peligrosos si no se detectan a tiempo.
Shock dengue, cuando la presión arterial baja demasiado y los órganos dejan de
recibir suficiente sangre.
Las complicaciones pueden poner en riesgo la vida del paciente, por eso es importante
reconocer los signos de alarma, como sangrados, dolor abdominal intenso o mareos.
4. Tratamiento y prevención del dengue
No existe un medicamento específico para curar el dengue, pero se puede tratar con:
Reposo.
Tomar muchos líquidos para evitar la deshidratación.
Usar medicamentos como paracetamol para la fiebre y el dolor (evitar aspirina o
ibuprofeno porque pueden aumentar el riesgo de sangrado).
La mejor manera de prevenir el dengue es evitar la reproducción del mosquito:
Eliminar aguas estancadas en recipientes, llantas y floreros.
Usar repelente de mosquitos.
Colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
Usar ropa que cubra brazos y piernas, especialmente en zonas de alto riesgo.