Barba Flamenco y el
recortador de cuentos
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Ficha del cuento
9.7
Valores
Disfrutar de los cuentos en familia
Enseñanza
Un divertido cuento de piratas para descubrir que todos, grandes y pequeños,
podemos disfrutar del momento del cuento
Ambientación
Una casa normal, un barco pirata y una isla
Personajes
Una familia, unos piratas y una tribu de caníbales
Otros idiomas
Inglés
Abajo tienes el texto del cuento y un enlace para descargarlo. Úsalo para
trabajar el desarrollo emocional y cognitivo de tus niños o tu bebé, y
ayudarte en tu labor de padre o madre
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Barba Flamenco y el recortador
de cuentos
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Había una vez un papá que tenía tanta prisa por acabar los cuentos que
contaba a sus hijos cada noche, que empezó a recortar
palabras. Quitando palabras de aquí y de allá era capaz de
terminar los cuentos un poco antes. Pero como nada le parecía
suficiente, siguió recortando más y más, hasta que un día, sin darse
cuenta, recortó la palabra más importante de un cuento: se comió la
palabra “FIN”.
Aquella noche se fue tranquilamente a la cama, pero al despertar
se sintió raro. Se levantó y, al mirarse en el espejo, ¡descubrió que tenía
un gran sombrero de pirata, un negro parche en el ojo y una enorme
barba de color rojo con lunares blancos! No había duda, se había
transformado en Barba Flamenco, el famoso capitán pirata de sus
cuentos.
Preocupado, corrió a la habitación de sus hijos. Al abrir la puerta, un
muro de agua se derrumbó sobre él y al momento se encontró
nadando en el mar. Y no estaba solo, varios tiburones avanzaban hacia
él con hambre de seis semanas. Barba Flamenco se preparó para luchar
agarrando el cuchillo de untar mantequilla que siempre escondía bajo su
sombrero, pero justo antes de lanzarse a por el primero de los tiburones,
sintió que se elevaba por los aires y caía en la cubierta de un gran barco
de bandera pirata.
- Ha faltado poco, mi capitán- dijo un marinero pirata que no podía
parecerse más a su hijo mayor.
- ¡El capitán habría podido con esos torpes tiburones! - gritaron un par
de grumetes tan iguales que Barba Flamenco hubiera pensado que se
trataba de los gemelos.
Pero no había tiempo que perder. El capitán fue informado de
que la reina había sido secuestrada y ofrecían una gran
recompensa a quien la devolviera sana y salva. Sin dudarlo un
instante pusieron rumbo hacia la isla del Último Caníbal, la
preferida por todos los malvados para esconder reinas
secuestradas. Navegaban a toda vela cuando se formó una gran
y oscura tormenta, y alguna maldición perdida dirigió un impr