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Trabajo Final Title

La ley 27.204, promulgada en 2015, prohíbe el arancelamiento en la educación universitaria pública, generando un debate sobre su viabilidad para financiar la educación superior. María Silvia Serra y Eduardo Rinesi se oponen al arancelamiento, argumentando que restringe el acceso y va en contra del principio de igualdad de oportunidades. Ambos autores destacan la importancia de políticas estatales que favorezcan el acceso y la permanencia de los estudiantes en la universidad pública.

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La ley 27.204, promulgada en 2015, prohíbe el arancelamiento en la educación universitaria pública, generando un debate sobre su viabilidad para financiar la educación superior. María Silvia Serra y Eduardo Rinesi se oponen al arancelamiento, argumentando que restringe el acceso y va en contra del principio de igualdad de oportunidades. Ambos autores destacan la importancia de políticas estatales que favorezcan el acceso y la permanencia de los estudiantes en la universidad pública.

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INTRODUCCIÓN

En noviembre de 2015, se promulgó la ley 27.204 la cual fijó la prohibición de la implementación de


cualquier tipo de arancel directo o indirecto en las carreras de grado, garantizó la gratuidad de la
educación universitaria pública y determinó el ingreso sin restricciones para todo aquel que quiera
seguir estudios superiores en esas casas de estudios. Esta medida despertó una fuerte polémica
entre quienes están a favor de ella y quienes la rechazan o procuran cuestionarla.

Debido a la gran repercusión que tuvo dicha disputa, han sido publicados una cantidad diversa de
artículos que reanudan el debate con respecto a si el arancelamiento universitario es una alternativa
acertada para financiar la educación superior. En cuanto a esta cuestión, el propósito de este
trabajo es comparar las posiciones y los argumentos de algunos de esos artículos. Se va a tener
en cuenta para este análisis el pronunciamiento de María Silvia Serra en su artículo "Universidad,
¿para quién?" Y la posición que adopta Eduardo Rinesi en "Acerca de la justicia y los derechos".
La autora mencionada en primera instancia es profesora de Ciencias de la Educación y magister
en Ciencias Sociales con Orientación en Sociología por la Educación de la Universidad del Litoral.
Por otro lado, Eduardo Rinesi es investigador docente y ex rector de la Universidad Nacional de
General Sarmiento.

Respecto de lo dispuesto en la cuestión, María S. Serra considera que el arancelamiento


universitario no es una política acertada parda el financiamiento de la educación superior. En la
misma línea de pensamiento, Eduardo Rinesi manifiesta que el arancelamiento universitario no
constituye una opción válida dentro del modelo de universidad pública e inclusiva.

Para examinar cómo se cimientan estas hipótesis, se tendrán presentes tres tópicos en los cuales
hacen hincapié: primeramente definen a la educación superior; en segundo lugar dan su postura
sobre el arancelamiento universitario y, por último, mencionan las políticas estatales que benefician
a la educación superior.

DESARROLLO

En relación con la definición de la educación superior, tanto María Silvia Serra como Eduardo Rinesi
coinciden en destacar el rol social de la universidad pública. Serra subraya que este tipo de
institución fue clave para ampliar las posibilidades de acceso a sectores populares desde mediados
del siglo XX. Ya no se trataba solo de que los jóvenes con mayores recursos ingresaran a la
universidad, sino de abrir las puertas a quienes durante décadas habían quedado afuera del
sistema educativo por falta de recursos. Desde otra perspectiva, Rinesi también destaca el valor de
la universidad pública, pero lo hace a partir de su consagración como derecho en la Ley de
Educación Superior del año 2015. Para el autor, la universidad debe garantizar la igualdad de
oportunidades y contribuir a la justicia social. En ambos artículos, se señala que la educación
superior no puede pensarse como un privilegio, sino como un derecho que cumple un papel clave
en la construcción de una sociedad democrática.

En cuanto a la discusión sobre el arancelamiento, Serra se posiciona de forma clara en contra,


argumentando que cobrar por estudiar implica restringir el acceso y generar desigualdades aún
mayores. Considera que exigir un pago para ingresar a la universidad afectaría especialmente a
los sectores con menos recursos, debilitando la función social de la educación pública. Del mismo
modo, Rinesi también se opone al arancelamiento, pero argumenta desde una lógica de
responsabilidad estatal: el autor afirma que es el Estado quien debe garantizar el derecho a la
educación superior y que permitir que solo accedan quienes pueden pagar sería renunciar a uno
de los principios fundamentales de la educación pública.

Por último, en lo que respecta a las políticas estatales que favorecen la educación, Serra valora
especialmente aquellas que permitieron ampliar el acceso a la universidad: becas, gratuidad,
eliminación de requisitos restrictivos, entre otras. Sostiene que estas medidas contribuyeron a
diversificar la población universitaria y que deben sostenerse y profundizarse para que la
universidad sea verdaderamente inclusiva. De forma complementaria, Rinesi también defiende el
rol activo del Estado, pero enfatiza la necesidad de políticas concretas que acompañen a los
estudiantes en su toda su trayectoria universitaria. Para él, políticas de servicios de comedor,
transporte, becas, entre otras, no solo aseguran el ingreso, sino que también permiten la
permanencia de los estudiantes.

CONCLUSIÓN

En conclusión, retomando la pregunta que orientó este trabajo, se podría pensar que el debate
sobre si el arancelamiento universitario es una alternativa acertada o no para financiar la educación
superior aún sigue abierto, ya que si bien hay quienes como María Silvia Serra y Eduardo Rinesi
se oponen a considerar el arancelamiento como una alternativa válida para financiar la educación
superior, otros autores pueden considerar que el arancelamiento universitario es una política
acertada para el financiamiento de la educación superior.

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