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Novallas, ¿un testimonio celtibérico de la ingeniería romana
en Hispania?
Blanca María Prósper
Universidad de Salamanca
El bronce de Novallas constituye una pieza de especial valor para los estudios cel-
tibéricos por ser el primer documento público en soporte metálico y en alfabeto
latino, datable seguramente en el siglo I a.C.1 Aunque permanece inédito mientras
escribo estas líneas, más de cuatro años después de que fuera confiado a los editores,
buena parte del contenido ha sido ya mencionado y/o estudiado monográfica-
mente, y el texto está disponible on line2. El bronce aparece cortado verticalmente
por el lado izquierdo, donde es posible que no haya existido mucho texto delante
de la parte visible, y también por el derecho, que tiene un corte en forma de media
luna que impide ver la parte derecha de las líneas centrales. El texto por tanto puede
sufrir modificaciones menores en la edición pendiente:
[-]ỌQVENDI ANDO BEDAM DV CASCA
[-]TICAS TERGAS DOIBIM ODAS PVBLI
[-]VS . IIS. DVNDOM . LITANOM . PVBLIC[-/
[- O]ḌAS . [—-] . VAMVS . LITANAM /
[-V]M . AVDINTVM . ODAS . PVBLICVS /
[-] BEDAS . MEDOM . CONTREBAC[OM? /
[-]NEIS . CABINT . SAM . BEDAM . I[- /
En este breve espacio me limitaré a una aproximación preliminar a su escritura
y contenido. La antroponimia hispano-celta transmitida en alfabeto latino (cf. Prós-
per 2016: passim), muestra <P> como reflejo de celta /ku̯/. Como es sabido, no
obstante, los documentos celtibéricos en signario ibérico, como los Bronces de Bo-
torrita en lengua indígena, emplean a este efecto el símbolo <ku> de forma prácti-
1
Este trabajo ha sido financiado por el Proyecto MINECO FFI2012-30657: La antroponimia indí-
gena indoeuropea de Hispania: Estudio comparativo.
2
http://thersites.blogia.com/2012/111001-tabula-novaliensis.php.
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camente sistemática. Esto significa que, en el momento de la adaptación de esta
forma de escritura para notar el celtibérico, en torno al siglo III a.C., este fonema to-
davía contaba con un alófono de articulación labiovelar. Lo que es más, existe cierto
número de datos que apuntan a la posibilidad de que algunas zonas de habla celta,
geográficamente periféricas con respecto a la Celtiberia central, hayan empleado ya
los silabogramas <pV> para reflejar el resultado de celta /ku̯/ (véase Prósper 2014b).
Ciertamente no es posible saber lo que esto quiere decir: Existe la posibilidad de
que las labiovelares hayan evolucionado con más rapidez en unas zonas que en otras,
pero es igualmente cierto que algunos datos apuntan a que en la zona septentrional,
la que identificamos con las cecas monetales denominadas ‘vasconas’, la adaptación
del alfabeto pudo seguir un curso diferente y/o ser más tardía.
Todo esto se contradice no solo con el texto de Novallas, sino con el de Peñalba
de Villastar (Teruel), inscripción indígena rupestre en alfabeto latino que, e.g., re-
produce la enclítica *-ku̯e como -<QVE>. Pero ambos textos comparten, además
de este ‘arcaísmo gráfico’, un aspecto innovador: la distinción entre <S> y un sím-
bolo desconocido <S> que, según Beltrán et alii (2013) y Jordán (2014a), se em-
plea como equivalente de celtibérico <z>, al menos en posición final: Novallas
muestra <D> procedente de celta /d/ en posición intervocálica en las formas
ODAS, BEDAS, MEDOM, lo que es explicable dado que <z> funciona como cover
symbol (cf. Prósper 2014a).
Provisionalmente propongo la tesis de que este sistema de escritura, que por el
momento se encuentra circunscrito al centro y sur de Aragón, es decir a la Celtiberia
oriental, no se puede identificar directamente con el alfabeto latino estándar que
se emplea sin variaciones apreciables en nombres indígenas de epitafios o epígrafes
votivos que, en sí mismos, pertenecen a la epigrafía latina: Se trata de una variedad
única de transcripción de la variedad celtibérica del signario ibérico para el uso cel-
tibérico, que preservaba el dígrafo <EI> para el resultado del diptongo IE /ei̯/ (lo
cual es visible sobre todo en el texto de Peñalba) y <QV> para /ku̯/, e inventó nue-
vos símbolos para ciertos valores que no tenían correspondencia en alfabeto latino.
Este nuevo sistema de escritura puede haber sido creado por un cuerpo de escribas
para escribir celtibérico en caracteres latinos antes del cambio de lengua impuesto
en la documentación oficial y la implantación definitiva del alfabeto latino (aunque
algunas tesserae hospitales de época tardía en alfabeto latino se redactaron aún en
lengua celtibérica). Por entonces, [ei̯], [e:] y [ku̯], [p] existían probablemente como
variantes contextuales (lo que no tiene por qué suponerse del estado sincrónico de
Sobre el texto: La forma truncada [-]ỌQVENDI en l. 1 parece un nom.pl. temá-
la lengua de los textos conocidos, quizás muchas décadas más tardíos).
tico en *-oi̯, que vendría a mostrar, con pequeñas diferencias, la misma evolución,
con monoptongación típica del final absoluto de palabra, que el latín o el galo: *-
2
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oi̯> *-ei̯> -ī.3 Así, en alfabeto de Lugano y alfabeto griego hay formas que reflejan
el diptongo primitivo, como Tanotaliknoi (Briona), ταουτανοι (G-276), ουενικοι
(G-279) pero más tarde, en alfabeto latino, ARESEQVANI en Saint-Germain-
Sources-Seine (L-12) y air. firL < *u̯iroi̯. Se trata del sujeto de la frase cuyo verbo,
un pronombre anafórico que remite al lector a [-]ỌQVENDI, parece un instrumental
de no ser elíptico, figuraría más abajo. La forma IIS, que aparece en l. 3 y quizá es
agentivo *i̯ōi̯s, idéntico a lat. iīs.4 Más abajo hablaré de su contexto.
Se impone, por tanto, preguntarse por qué, en este alfabeto de rasgos arcaizan-
tes, no encontramos la desinencia nominal *-oi̯representada como <OI>. Una po-
sible respuesta sería que en el momento de la creación del sistema, mientras que
/ei̯/ se seguía entendiendo por parte de los hablantes como un diptongo subya-
cente con variantes monoptongadas, -oi̯ya había sufrido en posición final una re-
ducción mayor. Así, es posible que en ese estadio temporal conviviesen un dat.sg.
en -ei̯(con una variante preconsonántica -ē) y un nom.pl. en -ɪi̯/-ī. Pero no es es-
trictamente necesario formular la cuestión en esos términos, puesto que la trans-
cripción es sincrónicamente, con toda probabilidad, meramente fonológica. Si
existía un fonema /i:/ de orígenes diversos en el momento de escribirse el texto,
es comprensible, de no mediar una fuerte tradición gráfica, como en latín, que éste
se haya representado uniformemente, siguiendo la correspondencia directa «un
símbolo = un valor». En otras palabras, es posible que algún día encontremos esta
desinencia escrita bien como -<i> o como -<oi> en semisilabario ibérico. Mientras
tanto es imposible afinar los aspectos cronológicos.
En interior de palabra, especialmente en sílaba tónica, puede no haber existido
monoptongación, como sucede en los casos galo, gaélico y latino (cf. lat. FOIDE-
3
La desinencia IE de nom.pl. masculino temático es *-ōs (< *-o-es). Un grupo de lenguas, incluidas
las celtas, ha sustituido este morfo por *-oi̯, procedente de la flexión pronominal. Hasta hoy, la op-
ción del celtibérico es prácticamente un enigma. Tradicionalmente se han interpretado algunas le-
yendas monetales como nominativos de plural: así, Sekobirikez procedería de un dudosísimo
etnónimo atemático *segobrig-es, y Usamuz de uno temático *uxsam-ūs. Villar (1995) aclaró que
ambas eran formas de ablativo toponímicas: *segobrig-ed y *uxsam-ūd . Esto evidencia nuestro des-
conocimiento de la forma del nom.pl. temático celtibérico; la forma stoteroi (Botorrita IV, B-7),
puede ser pronominal y por tanto no diagnóstica.
4
La secuencia [-]ṆẸIS de l. 7 (cf. Jordán 2014b) no se opone decisivamente a esta idea: si se parte
de que *-ōi̯s ha sufrido la versión celta de la Ley de Osthoff, el morfo resultante *-oi̯s ha podido
sufrir una monoptongación más tardía y en consecuencia dar un resultado idéntico al de /ei̯/ (nótese
que IIS es un monosílabo, y que i̯- ha podido contribuir al resultado final). Por motivos de crono-
logía relativa, esta posibilidad me resulta poco satisfactoria. Además, la lectura no es del todo fiable
(esa parte del texto está muy cortada por debajo), y la desinencia propiamente dicha puede ser -
<IS> (como sucede, mutatis mutandis, con lat. simultaneīs), en cuyo caso la presunta secuencia final
-<EIS> incluiría el final de un sufijo derivacional y representaría [e.i:s] o [e.i̯i:s].
3
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RATEI, SCBacch.). La forma DOIBIM de l. 2 podría mostrar el resultado de /oi̯/
en sílaba inicial tónica (si no hay interpunción, ni se ha perdido un fonema entre
Por otra parte, si [-]ỌQVENDI es la palabra inicial del documento, podría ofrecer
ambas vocales, ni se trata de un resultado especial en frontera de compuesto).
la clave del contenido de éste. Quizá se trate de un compuesto celta que consta de
un prefijo seguido del sustantivo *ku̯enno- ‘cabeza’ y que en los ejemplos conocidos
significa ‘límite, medida’: *φare-ku̯enno- > air. airebenn ‘fin, medida de tierra’, mgal.
arbenn ‘jefe’, galo arepennis ‘semiiugerum’ (> fr. arpent); o *uφor-ku̯enno- ‘fin’, air.
forcenn, mgal. gorffen. Si el primer signo es <O>, podría completarse como *uφo-,
*to-, *φro-, *ko(m)- o incluso *ando-ku̯ennī. Esto enlaza con la cuestión del origen
de *ku̯enno-, que a veces se ha considerado como una forma asimilada de *ku̯endo-
, aunque aparece como -nn- desde los testimonios onomásticos más antiguos
[-]ỌQVENDI nos remite al mismo problema. Podría tratarse de:
(ogám. CUNACENNI, galo CVNOPENNVS ‘cabeza de perro’). En consecuencia,
a) Un resultado hipercorrecto de *ku̯enno- causado por la tendencia del grupo
-nd- a la asimilación. Nada avala decisivamente esta hipótesis. En efecto, aunque la
tendencia a la sonorización celtibérica -nt- > -nd-, visible en este documento, podría
haber sido desencadenada por una evolución -nd- > -nn-, no hay indicios directos
de ésta excepto los que proceden del dialecto alto-aragonés: pandu > panno > (to-
pónimo) Pano.
b) Un resultado secundario y esporádico de celta *ku̯enno-, que es visible en
casos como esp. izquierda < ezquerra, aesp. bulda, libeldo < bullam, libellum. En gaé-
lico, las geminadas nasales que quedan en posición final tienden a dar -nd con in-
dependencia de su origen (cf. mir. cend < air. cenn).
c) La forma original postulada por algunos autores como origen de *ku̯enno-,
que se habría conservado en hispano-celta sin modificación. Esto no es imposible
pero, aparte de verse contradicho por testimonios celtas muy antiguos, difiere de
otros resultados hispano-celtas: el nombre cántabro PENDIEGINO procede pro-
bablemente de *ku̯enn-i̯ai̯ko- con un resultado especial de -nni̯- (cf. Prósper 2016,
70), mientras que el etnónimo cántabro PEMBELORVM, si, como creo, procede
de *ku̯enno-belo- ‘de cabeza grande/fuerte’, ha perdido la vocal temática porque le
precedía una sonante, no una oclusiva.
Ya he adelantado que esta palabra parece indicativa de la naturaleza misma del
texto, que se centra en relaciones espaciales. Además, en l. 1 se dan dos sintagmas
de valor direccional que de algún modo se complementan: ANDO BEDAM y DV
CASCA5.
5
El margen derecho indica para Beltrán et alii (2013) su posible disposición en dos columnas. Pero
no es cierto que el fin de línea excluya la notación de la nasal en la siguiente: en la epigrafía latina
no siempre coincide éste con el límite silábico.
4
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El primer sintagma consta de una preposición ANDO procedente de *h1n̥do
‘dentro (de)’6 y conservada en air. and, gr. ἔνδον, alat. endo, galo ANDOGNA ‘in-
dígena’ (Larzac) y el ac.sg. de un sustantivo BEDAM que también aparece en l. 7
precedido por un artículo o demostrativo; para Jordán (2014a: 341) procede de
*bhedhā y pertenece al campo semántico de la minería.
El segundo viene regido por la preposición *dū ‘hacia’, documentada hasta ahora
en un conjunto de formas verbales celtibéricas: DVREITA/dureita, dures (< *dū-
rex-t-/-s, cf. Prósper 2012, 2014a: n. 79), e idéntica a lat. dō-nicum ‘hasta, entonces’,
air. do, du, agal. di, galo DVCI (La Graufesenque). Lo que sigue parece, como ya
indican Beltrán et alii (2013), el inicio del topónimo Cascantum (Cascante, Nava-
rra, a 9 km de Novallas). Naturalmente, es posible que no esté en ac.sg. y no sea el
término regido por la preposición, sino que sea un gen.sg. y dependa de aquel (per-
dido a su vez). Estos sintagmas se diría que establecen uno de los puntos de refe-
rencia de los límites mencionados al principio.
En ll. 2 y 5 aparece un ac.pl. ODAS PVBLICVS. ODAS procede de PIE *pod-
n̥s ‘pies’, idéntico a ozas en K.1.17, y su atributo, el préstamo latino PVBLICVS,
tiene desinencia celtibérica (cf. Jordán 2014a: 339, que no ofrece traducción del
sintagma). Yo creo que ODAS PVBLICVS está traduciendo la fórmula pedes pu-
blicos, y que es el calco de una expresión latina referida a unidades ‘legales’ de medida
que no se documenta hasta época tardoantigua y medieval (Du Cange et alii 1887:
s.u. pes), y que se origina en la necesidad de estandarizarlas porque experimentaban
variaciones de una zona a otra del imperio (e.g., la pequeña diferencia entre el pes
romanus de 29,6 cm. y el pie osco en las construcciones de Pompeya).
Se abre así la posibilidad de que en l. 1 se hable del principio o de la longitud de
torrita). La fórmula O]ḌAS [—-] VAMVS LITANAM (l. 4), ligada sin duda a un
una vía romana que llevara a Cascante (diferente de kamanom ‘camino’, K.1.1., Bo-
sustantivo precedente [BEDAM] vendría a decir: ‘(vía) de X pies, desde lo más
alto, extensa’8. Por tanto, se espera que incluya un numeral, que aclararía la altura
de la vía respecto al terreno principal, expresada en pies romanos9. BEDAM signi-
ficaría entonces ‘calzada, carretera’. No olvidemos que para construirla se super-
ponen capas de diferentes materiales sobre una fossa excavada en el terreno, que
6
David Stifter (Maynooth), per litteras.
7
Cf. por extenso Prósper (2008: 50-54).
8
Imitando expresiones como VIA / AD AQVAM / ET FONT(EM) / L(ATA) P(EDES) IIX (Pi-
cenum). Como ha visto Jordán (2016), VAMVS no es más que el abl.sg. del superlativo *up-amo-
‘lo más alto’ (que Jordán por lo demás no interpreta).
9
Me he comprometido a no mencionar la secuencia en cuestión, que reproduzco como [—-], con
uno de los editores. Por lo que sé, tiene una interpretación en parte diferente que, en los aspectos
que me parecen aceptables, precede a la mía.
5
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es a lo que haría referencia originalmente BEDAM. Esto sugiere que el documento
puede ser la traducción de un original redactado en latín alusivo al diseño de la cal-
zada: y no es casual que se encontrase a medio camino entre Cascante y Tarazona,
por donde aquélla pasaba. Paralelamente, la secuencia IIS . DVNDOM . LITA-
NOM . PVBLIC[- puede querer decir ‘el [—-] por aquéllos marcado/delimitado
(es), de extenso, X pies’. Cf. Prósper (2016: 195-196)10.
Parece igualmente atractivo entender BEDAM DV CASCA / [—-]TICAS
TERGAS DOIBIM ODAS PVBLI como ‘la vía que hacia Cascante, desde [—-],
se dirige, (tiene) X pies...’. DOIBIM sería un adj. fem. ac.sg. concertando con
BEDAM, tal vez *do-ibhu̯-ih2, de PIE *i̯ebh- ‘ir, entrar’. El adj. *i̯ebhu-, *ibheu̯- sería
el derivado interno de un sustantivo acrostático, cuyo derivado externo *i̯ebhu-ro-
se documenta en gr. ζέφυρος ‘viento del oeste’11.
Finalmente, puede argumentarse que euskera bide ‘camino’ procede de celtib.
bedā, como elge ‘campo cultivado’ de celtib. olkā (con sonorización -lk- > -lg-)12.
Para terminar, en l. 6 se menciona un BEDAS MEDOM CONTREBAC[-]. La
primera palabra BEDAS podría ser un nom.pl.fem. o un gen.sg. dependiendo de
MEDOM. MEDOM puede tener el mismo origen que lat. modus, modius, air. air-
med ‘medida de trigo’ (< *φare-medā), umb. mers (< *medos-), al. Maß (< *mēdom),
y alude de forma literal a una ‘extensión’ o ‘medida’. CONTREBAC[- puede refe-
rirse al territorio contrebiense (Beltrán et alii aducen que Contrebia Léucade se
sitúa a unos 30 km de Novallas, aunque quizá no sea ésta la ciudad de emisión del
documento). Igualmente se podría tratar del derivado de un sustantivo *kom-trebV-
que designa un conjunto urbano, aludiendo al ‘tramo urbano de la vía’ o al ‘ancho
de vía urbano’.
BIBLIOGRAFíA
Beltrán, F., Bienes, J. J., Hdez. Vera, J. A., Jordán, C. (2013), «El bronce celtibérico
en alfabeto latino de Novallas (Zaragoza). Avance», Palaeohispanica 13, 615-
635.
10
Jordán (2014b) entiende IIS DVNDOM como ‘sestercio que debe ser dado’.
11
El supuesto resultado -b- del grupo *-bhu̯- puede ser regular en ese contexto o analógico del mas-
culino.
12
No tengo argumentos para explicar la evolución del vocalismo final, que sería similar en ambos
casos. Los préstamos latinos, que suelen conservar -a en posición final, no son de gran ayuda desde
el momento en que son mucho más tardíos y además no tienen vocalismo final -ā, sino -ă. En cual-
quier caso, podría especularse, dada la semántica de ambas formas, con la posibilidad de que hayan
sido tomadas en préstamo a partir del caso locativo en -ai̯con lexicalización de la desinencia, como
sucede a veces en toponimia (y con el caso vocativo, en antroponimia, como en el conocido ejemplo
de los préstamos del latín y el celtibérico al ibero).
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