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Saberes Ancestrales Indigenas e

El documento aborda la importancia de los saberes ancestrales indígenas como una cosmovisión transdisciplinaria que contribuye al desarrollo sustentable de las comunidades. Estos saberes, transmitidos de generación en generación, son fundamentales para la identidad cultural y la mejora de la calidad de vida, integrando aspectos sociales, económicos y ambientales. Se propone una investigación que busca resignificar estas prácticas ancestrales y su relevancia en el contexto actual, promoviendo un desarrollo que respete y conserve los recursos naturales para las futuras generaciones.

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Saberes Ancestrales Indigenas e

El documento aborda la importancia de los saberes ancestrales indígenas como una cosmovisión transdisciplinaria que contribuye al desarrollo sustentable de las comunidades. Estos saberes, transmitidos de generación en generación, son fundamentales para la identidad cultural y la mejora de la calidad de vida, integrando aspectos sociales, económicos y ambientales. Se propone una investigación que busca resignificar estas prácticas ancestrales y su relevancia en el contexto actual, promoviendo un desarrollo que respete y conserve los recursos naturales para las futuras generaciones.

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SABERES ANCESTRALES INDIGENAS: UNA COSMOVISIÓN TRANSDISCIPLINARIA PARA EL

DESARROLLO SUSTENTABLE
Cada comunidad posee unas características bien particulares y como su nombre lo indica en ella sus
miembros poseen cosas, intereses o aspectos relevantes que son comunes, por lo tanto, se hace necesario
que sus miembros aprendan a convivir de manera armónica y articular esfuerzos para solventar las
necesidades que se le presenten y por consiguiente elevar su nivel de vida. En tal sentido todos los
humanos experimentamos una convivencia comunitaria desde la dimensión del compartir sobre todo en
lo que se refiere a bienestar y desarrollo social, educativo, cultural y económico que son áreas esenciales
para el mejoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, el individuo se encuentra con patrones, hábitos
y principios de vida que han sido establecidos por los antepasados y que corresponden a su cultura e
idiosincrasia.
Es por ello que las comunidades originarias o comunidades indígenas han desarrollado sus principios y
formas de vida enmarcadas en sus raíces culturales ancestrales, recogiendo la sabiduría y las vivencias de
quienes ya transitaron por este mundo. De allí que Crespin (2010), señale: “Los saberes ancestrales, son
el conjunto de conocimientos y valores, que han sido transmitidos de generación en generación, dentro
de un sistema de educación endógena y cuyo papel dentro de la sociedad ha sido el de colaborar al
desarrollo” (p.5). Se entiende que estos saberes son conocimientos populares de los antepasados y que
son parte de la educación generacional que se hereda de los padres a los hijos, sobre todo en el medio
rural. Estos saberes son transmitidos en diferentes formas, que van desde lo más sencillo como una
conversación entre los miembros de la familia, hasta las diferentes expresiones como narrativas
mitológicas, danzas, ceremonias, ritos, entre otros.
Hay que hacer notar que la ancestralidad tiene sus raíces en el corazón de un pueblo, de una cultura en el
que se entrelazan sus creencias recibidas de los más ancianos y que ha perdurado en el transitar de
tiempo. Los saberes ancestrales indígenas evocan una forma peculiar y autóctona de hacer cada practica
de estas culturas, inspiradas por el profundo amor a la Pachamama, es decir, por la tierra, la naturaleza y
por cada uno de los elementos que la conforman, así como sus creencias, rituales y muestras de todo lo
que han recogido sobre su paso por la tierra en el cumplimiento de su ciclo de vida.
Por consiguiente, cada acción de las culturas indígenas va enmarcadas en elementos que se desconocen a
la luz del pensamiento científico pero que forman parte de su cotidianidad y que vislumbran actividades
que hoy son reconocidas e implementadas en diferentes escenarios, ese conocimiento popular ancestral
es significativo para propiciar el desarrollo y una alternativa de producción o sustento que resulte
aplicable en el tiempo y espacio. Los saberes ancestrales emergen de diversas prácticas que van desde
aspectos geográficos, meteorológicos hasta pasar por simples indicadores del quehacer cotidiano; ese
conocimiento popular ancestral es de corte subjetivo, carecen de lógica y explicación científica, pero para
los pueblos y comunidades indígenas representa mucho más, son parte de ellos y explican diferentes
acciones desarrolladas por ellos.
Bajo este prisma, se comprende que los saberes ancestrales indígenas están enrizados en cultura que
define a cada uno de los pueblos, es parte de su cultura milenaria de ser unos pueblos originarios en cada
región del país y, en especial en el estado Apure, que se entraman en sus vivencias, formas de expresión,
producción agrícola, artesanal hasta configurar aspectos ideológicos e idiosincráticos. No es fácil
comprender una cultura que ha sido transmitida de generación en generación, pero que busca
mantenerse en el tiempo, siendo de referencia en diferentes contextos, ese es el legado de los saberes que
emergen del corazón de los ancianos indígenas en la tierra apureña, como un aporte para la enseñanza a
esas nuevas generaciones y que viene a fortalecer otras actividades humanas de suma importancia para
los colectivos sociales hacia la cristalización de la inclusión y reconocimiento multicultural.
Ahora bien, esos saberes ancestrales con el devenir del tiempo han servido, no solo para el desarrollo de
los pueblos y comunidades indígenas, sino que se han incorporado a las prácticas de otros grupos
sociales, para ser implementados en formas de desarrollo, como lo son los sistemas agrosilvopastoriles,
las practicas agroecológicas, el uso de la materia prima para la producción artesanal, el aprovechamiento
de algunas especies vegetales, el respeto por la naturaleza y sus elementos, los cambios climáticos para la
siembra entre otros. Todas estas formas que pueden verse desde una cosmovisión de saberes indígenas
son valiosas para la colectividad.
Asimismo, es preciso destacar que las comunidades poseen sus propias particularidades, entre las cuales
destacan: su identidad, su pasado histórico y su manera de explotar el ecosistema, es decir, tiene sus
propios mecanismos de acción, su modo de producción. Se trata de una aproximación histórica al
desarrollo, que se caracteriza por una manera muy particular de organizar su propio espacio. Posee un
vínculo muy arraigado con su territorio. Antropológicamente es un espacio donde confluyen la
solidaridad, el mito, la idiosincrasia y la territorialidad, así como el surgimiento de valores y prácticas
éticas y morales que definen y caracterizan a la sociedad actual.
En tal sentido, se busca fortalecer el desarrollo de las comunidades, desde el aprovechamiento de sus
potencialidades y recursos, pero sin llegar a comprometerlos, los cuales serán utilizados con el transitar
del tiempo por las futuras generaciones, de allí, que, para evocar esta forma de desarrollo, se comenzó a
utilizar el término sustentable, que hace referencia a esa forma de avance que sea viable, con beneficios y
sin perjuicio en el tiempo. En referencia a la sustentabilidad, Márquez (2012), establece se orienta
“básicamente hacia la protección y/o conservación de la biodiversidad de los ecosistemas naturales y sus
recursos… y socioculturalmente aceptado por la ciudadanía mundializada actual; representando a su vez
su pieza clave, la educación ambiental para la sustentabilidad. (p. 17)
La sustentabilidad corresponde a una forma de desarrollo social en la cual se configuran varias
dimensiones para garantizar el uso racional de los recursos, lo cual abarca en primer lugar lo ambiental,
favoreciendo la conservación y preservación del ambiente, de los recursos disponibles, en segundo lugar
se encuentra lo económico, que va destinado a favorecer la satisfacción de las necesidades elementales de
las comunidades, enmarcados en los principios de mejora de la calidad de vida y en tercer lugar está la
dimensión social, que busca crear conciencia en la ciudadanía para el aprovechamiento de los recursos
existentes, pensando en las nuevas generaciones y no colocarlos en riesgo, además de contribuir con el
desarrollo ecológico que se desea lograr.
Sin embargo, las observaciones realizadas permiten ver más allá de lo que simplemente se vislumbra en
una práctica ancestral común, como por ejemplo la artesanía o la medicina indígena. Se trata de un
cúmulo de experiencias que subyacen en lo sustentable, que permiten ver el ambiente y el
reconocimiento de los recursos naturales desde lo simple, hasta como se generan modos de producción y
subsistencia, que emergen de lo social, económico, ambiental, cultural y ecológico, que trascienden el
pensamiento común del individuo, que recogen su esencia geohistorica, herencia de los antepasados y
que se vislumbra como una interesante forma de contribuir con sus familiares, descendientes, que
permea en el respeto y conservación de la especie humana y como a lo largo del tiempo esto se trasmite a
las nuevas generaciones.
De allí, que el desarrollo de la investigación este guiado por los siguientes propósitos:
 Generar una cosmovisión transdisciplinaria de los saberes ancestrales indígenas para el desarrollo
sustentable.
 Describir los fundamentos teóricos de los saberes ancestrales indígenas para el desarrollo sustentable,
desde las perspectivas: ontológica, teleológica, axiológica y epistemológica.
 Develar los saberes ancestrales que sustenta las prácticas cotidianas de los pueblos indígenas
enmarcadas en una cosmovisión transdisciplinaria.
 Resignificar las prácticas ancestrales que utilizan las comunidades indígenas para el aprovechamiento
sustentable de los recursos naturales como alternativa de desarrollo.
 Configurar los fundamentos teóricos para una cosmovisión transdisciplinaria de los saberes ancestrales
indígenas para el desarrollo sustentable.

El estudio tiene su asidero valorativo en las siguientes dimensiones:


En lo ontológico, por cuanto las comunidades indígenas desde épocas remotas han desarrollado diversas
prácticas que se orientan hacia la cristalización de un desarrollo sustentable, esos saberes ancestrales
indígenas emergen de la oralidad para caracterizar formas de vida, determinadas por prácticas
agroecológicas, aprovechamiento de materia prima, desarrollo artesanal, formas alimenticias, uso de
plantas medicinales, elementos mítico religiosos entre otros, los cuales deben ser visto desde una postura
transdisciplinaria
En lo epistemológico, debido a que se propicia la reflexión sobre los saberes ancestrales indígenas y su
incidencia a nivel nacional como forma de desarrollo sustentable de los pueblos y comunidades
indígenas. La investigación se ubica en el paradigma cualitativo, bajo el enfoque transdisciplinario, visto
desde una cosmovisión, donde los saberes que emergen de las comunidades indígenas trascienden las
disciplinas para cobrar vigor frente al desarrollo sustentable como forma de vida, permitiendo la
conservación ambiental.
En lo axiológico, una cosmovisión transdisciplinaria de los saberes ancestrales indígenas dignifica estas
prácticas socioculturales enmarcadas en el desarrollo sustentable constituyendo una alternativa que
revaloriza lo importante de los elementos integrantes de la vida indígena vista desde su formación
ancestral, aportando para el desarrollo formas particulares para la agricultura, la artesanía, la
producción, la cura de enfermedades, la alimentación, entre otras.
En lo heurístico, se busca generar una cosmovisión que recoge los saberes ancestrales indígenas como
elementos socio culturales que han presentes en las formas de producción de estos grupos sociales y que
cobran interés en el tiempo actual por la utilidad para propiciar el desarrollo sustentable que se busca en
las diferentes políticas de desarrollo social.
Por otra parte, los fundamentos teóricos que cimientan el estudio están conformadas por los constructos:
saberes ancestrales, pueblos indígenas del estado Apure y sustentabilidad. En referencia a los pueblos
indígenas del estado Apure, la Fundación para el Desarrollo Integral del Indígena Apureño (2011), refiere
lo siguiente: “En la actualidad se cuenta con más de 170 comunidades Indígenas, pertenecientes a los
pueblos Yaruro (Pumé), Cuiva, Amorua Guahibo (Jiwi). Los términos Pumé-Jiwi en su respectivo idioma
significa “gente”. (p.1).
De los planteamientos, se comprende que el estado Apure presenta tres grandes comunidades indígenas,
con ciertas peculiaridades y variaciones, que van desde la demarcación de su hábitat, hasta su lengua
autóctona, así como formas y hábitos de vida que los asemeja y diferencia, las cuales se distribuyen en
casi todos los municipios de la región y que a lo largo del paso generacional ha fomentado la transmisión
y difusión de saberes ancestrales.
Los pueblos y comunidades indígenas representan un cúmulo de experiencias recogidas producto de ese
transitar de los años, que se configuran en su cotidianidad, dejando ver formas peculiares y
representativas de ver su entorno, la vida y desarrollo, al respecto de estas ideas Tunubalá (2014)
refiere: “Las comunidades indígenas también cuentan con una organización, un conocimiento valido y
legítimo que responde a las necesidades propias” ( p. 13), esos conocimientos se convierten en un saber
que es válido y reconocido no solo en el seno de las comunidades indígenas.
En lo que respecta a la sustentabilidad corresponde a una forma de desarrollo social en la cual se
configuran varias dimensiones para garantizar el uso racional de los recursos, lo cual abarca en primer
lugar lo ambiental, favoreciendo la conservación y preservación del ambiente, de los recursos
disponibles, en segundo lugar se encuentra lo económico, que va destinado a favorecer la satisfacción de
las necesidades elementales de las comunidades, enmarcados en los principios de mejora de la calidad de
vida y, en tercer lugar está la dimensión social, que busca crear conciencia en la ciudadanía para el
aprovechamiento de los recursos existentes, pensando en las nuevas generaciones y no colocarlos en
riesgo, además de contribuir con el desarrollo ecológico que se desea lograr.
Entre las teorías referenciales tomadas para el presente estudio, se enuncian la teoría del desarrollo
sustentable de Harribey (1998), la cual comprende o abarca tres dimensiones estratégicas de acción: la
económica, la ecológica y la social, cada una con ideas significativas para canalizar y lograr los objetivos
que esta alternativa de desarrollo plantea. En referencia al desarrollo sustentable de Harribey (1998) y
Urquidi (1996), señalan que plantea tres ejes analíticos, un desarrollo que tome en cuenta la satisfacción
de las necesidades de las generaciones presentes, un desarrollo respetuoso del ambiente, un desarrollo
que no sacrifique los derechos de las generaciones futuras. Desde la visibilidad de estos autores, el
desarrollo sustentable va más allá del simple aprovechamiento de los recursos que tiene la sociedad en el
tiempo presente, pero teniendo presente que esos recursos pertenecen a un ambiente en el cual cumplen
un determinado rol y que se requiere utilizarlos y aprovecharlos en sinergia con lo ecológico.

De igual manera, en la teoría ecológica de Bronfenbrenner (1987), se busca explicar el desarrollo de la


conducta humana. Dentro de estos planteamientos presenta la idea que el ambiente ecológico representa
un conjunto de estructuras seriadas y estructuradas en diferentes niveles, en donde cada uno de esos
niveles contiene al otro., de allí que deja ver como estos niveles en los contextos sociales que afectan el
desarrollo del individuo, describe una serie de términos que abarcan las relaciones de los individuos en
sistemas de adaptación e su entorno y las instituciones que le rodean.
Estos referentes, se consideran por cuanto una de las dimensiones del desarrollo sustentable está
referida al componente ambiental y como producto de esas relaciones del ser humano con el ambiente se
generan cambios o transformaciones que inciden en los mismos, lo cual es explicable desde los
fundamentos planteados por Bronfennbrer y que corresponden a esa formación de vida, a esos valores
que han estado presente a lo largo de su ciclo vital y que los pueblos indígenas son fomentadores y
transmisores de sus valores culturales a las nuevas generaciones en formación.
Por su parte, Ausubel (1963) refiere la teoría del aprendizaje significativo, quien en sus ideas recoge que
el aprendizaje tiene una valoración significativa para el que lo vive. En atención a ello, se presenta lo
expuesto por Ausubel (1983) que destaca lo siguiente: “El aprendizaje significativo es el mecanismo
humano, por excelencia, para adquirir y almacenar la inmensa cantidad de ideas e informaciones
representadas en cualquier campo de conocimiento” (p. 58). Se comprende pues, que el aprendizaje se
convierte en significativo por la valoración propia que tiene para el individuo, el cual puede recibir
diversidad de informaciones y convertirlas en aprendizajes pero será el valor que le otorgue en su
estructura cognitiva lo que dilucidará que se convierta en un verdadero aprendizaje significativo.
e Informantes Clave
El escenario de estudio estuvo marcado por el contexto en el cual ocurre la situación objeto de estudio, en
referencia a ello, Taylor y Bogdan (2006), señalan que “es aquel en el cual el observador obtiene fácil
acceso, establece una relación inmediata con los informantes y recoge datos directamente relacionados
con los intereses investigativos” (p. 36). En el caso particular, el escenario de estudio lo representan cinco
comunidades indígenas del estado Apure.
En relación a los informantes clave, Flick (2004), los define como “Los sujetos o actores sociales producen
activamente las realidades por medio de los principios atribuidos a ciertos acontecimientos, objetos de la
investigación social, la cual no puede escapar a estas atribuciones, si se desea ocuparse de las realidades
sociales” (p. 89). Los sujetos de investigación o informantes clave son los actores que están inmersos con
el proceso educativo, los que conocen y manejan la información. Para ello fue necesario crear una serie de
criterios para establecer un parámetro que permita la selección y tener una perspectiva acorde con la
temática de estudio. En la investigación se tomaron como informantes clave cinco ancestros provenientes
de los pueblos indígenas predominantes en el estado Apure: dos Yaruros, dos Jiwi y uno Cuiva.

Resultados
Considerando los diferentes hallazgos encontrados de las técnicas implementadas para la recolección de
la información y de las técnicas utilizadas para el análisis de los mismos se evidencia como los saberes
ancestrales son y representan un elemento significativo de los pueblos y comunidades indígenas aspecto
que simboliza a su esencia, su idiosincrasia, las características y rasgos culturales que históricamente han
definido sus espacios culturales étnicos. Lo que le imprime ese valor y legado generacional que hace que
su cotidianidad gire en torno a estos saberes.
De igual manera hay que significar que de esta experiencia investigativa en el escenario de estudio
emergen tres grandes categorías que se entrelazan con otras categorías emergentes y subcategorias que
se obtienen en las evidencias recolectadas, las cuales son: practicas cotidianas, conservación ecológica y
desarrollo sustentable, cada una con unos aspectos bien peculiares que conllevan a esa revalorización de
los saberes ancestrales como forma de vida que emerge de los pueblos y comunidades indígenas como un
legado o herencia generacional que ha sido transmitido de generación en generación y que para muchos
encierra lo necesario para su subsistencia en la tierra. Surgieron tres grandes subcategorias: Practicas
cotidianas, conservación ambiental y desarrollo sustentable. En la Figura 1 se hace un holograma donde
se presentan las imbricaciones entre categorías y subcategorias producto de la información categorizada,
triangulada y estructurada, para comprender y valorar los hallazgos investigativos.
En cuanto a las practicas cotidianas se deja ver como son formas que radican en el quehacer de los
pueblos y comunidades indígenas donde destacan por venir a formar parte de lo común, de su día a día,
se puede decir que en muchos casos en lo cotidiano para ellos es normal esa práctica pero en la misma
subyacen una serie de premisas que son saberes ancestrales que vienen a repercutir e incidir en su forma
de vida, en la manera de ver la concepción terrenal, sus relaciones consigo mismo, con su cultura, con su
comunidad, con sus dioses, de donde emergen sus creencias y referencias mitológicas y de donde parten
muchas de sus acciones y actividades comunes.
Por consiguiente, los saberes ancestrales indígenas son una muestra de ese enorme potencial cultural e
idiosincrático que encierran estos pueblos originarios, hoy más que nunca es necesario revalorizarlos
desde la visión sustentable; saberes que permiten el desarrollo personal de los individuos de cada
comunidad, develando sus creencia, su realidad mítica, sus valores culturales, su manera de ver cada
aprendizaje y la importancia presente en estos como forma de satisfacción de sus necesidades
personales, del colectivo indígena y que a su vez forman parte de lo tradicional, como el uso de plantas
medicinales, que refleja la utilización de estos rubros para tratar sus enfermedades, infecciones y
dolencias acompañada de rezos; asimismo la siembra planificada, el uso del conuco como banco de la
riqueza de la comunidad indígena, la pesca y sus técnicas ancestrales para obtener mejores beneficios en
la misma.

De igual manera, destacan saberes relacionados con la artesanía, uno de los más peculiares y de
importancia económica, pues la artesanía de los pueblos y comunidades indígenas es de fuerte
proyección regional, nacional e internacional, esos saberes se enraízan en el uso de técnicas para elaborar
jarrones de barro, tinajas, budares; la cestería proveniente de la palma de moriche y la macanilla, así
como mapires, soplador, chinchorros, sombreros entre otros; también destaca la producción de
chinchorros de nylon, alpargatas y un destacado saber en el trabajo de la orfebre-ría, con la elaboración
de piezas de azabache y otras piedras naturales extraídas del ambiente.
En cuanto a la conservación ambiental hay que referir que estos pueblos y comunidades desarrollan la
ancestralidad teniendo como premisa la preservación del ambiente, que pasa por el tamiz del uso
racional de los recursos naturales, por eso el uso de la tierra par los cultivos los hace reflexionar sobre el
impacto generado a la misma, lo que conlleva a que se practique el saber agroecológico de la rotación de
cultivos, para que la tierra descanse, el uso de signos meteorológicos como el tipo de luna, para obtener
mejores siembras, la adecuación a las condiciones ambientales, el uso de colorantes naturales para sus
artesanías, el aprovechamiento de la macanilla y el moriche como materia prima para a cestería.
De igual manera en materia de conservación ambiental los indígenas están conscientes que en materia de
tala de árbol es mejor hacerlo bajo la técnica de la labranza, evitando el uso de la motosierra que trae
como consecuencia la tala indiscriminada de grandes cantidades de arboles además la madera restante
de la elaboración de canoas por ejemplo es utilizada en las labranzas es aprovechada para otras
actividades como tablas, utensilios de cocina, es decir, se recicla y se le da otra utilidad práctica dentro de
la conservación ambiental y uso racional.
En referencia a esta categoría emergente hay que referir que la agroecología corresponde a una fuerte
premisa que subyace en los saberes ancestrales de los pueblos y comunidades indígenas, que van desde
el uso de técnicas en los cultivos como el ramoneo, el uso racional de la tierra, la interconexión de
cultivos, el uso de repelentes ecológicos elaborados con plantas naturales, con el objeto de evitar el uso
de químicos que tanto daño le generan al ambiente, así como el uso del abono orgánico proveniente del
excremento de ganado para la preparación del terreno entre otras prácticas agroecológicas, lo que
permite vislumbrar esa conciencia que existe por el cuidado y reconocimiento del ambiente como
elemento esencial de la vida y del desarrollo humano.
En atención a la premisa de sustentabilidad de los saberes ancestrales indígenas se puede señalar que se
busca la utilidad práctica de ese legado generacional, vistos como formación de vida, a la vez que permite
el desarrollo de valores sociales como el compartir, la cooperación y la solidaridad con los habitantes de
comunidad, por ejemplo en el desarrollo de ciertas actividades que ameritan apoyo, como la siembra de
un conuco entre otros. Todas estas prácticas cotidianas buscan su preservación en el tiempo, y apuntan
hacia la cristalización del desarrollo económico de la comunidad generando una oportunidad de
reconocimiento de la interculturalidad que subyace en estos saberes donde trascienden las barreras de lo
comunitario para llegar a otros escenarios, muchos saberes están dedicados a sus dioses, Poaná, el agua
la luna, el sol entre otros.
De acuerdo a nuestra costumbre, en primer lugar, agradezco a Bëngbe Bëtsá. nuestro creador., por
todos los saberes que nos dotó para mantener nuestra identidad. También agradezco a los ancianos
sabedores de diferentes pueblos que han cumplido la tarea de transmitir sus conocimientos de
generación en generación, permitiéndonos en la actualidad compartir algo de dichos saberes con la
sociedad en general.
Finalmente, agradezco a todos los profesores y compañeros que me permitieron compartir sus
conocimientos.
De las prácticas comunitarias realizadas llegué a comprender que los saberes de cada uno de los
pueblos a los que me refiero son recíprocamente complementarios, y se transmiten para el servicio
de todos. En consecuencia, es factible afirmar que los distintos saberes constituyen la génesis de la
identidad y diversidad cultural de los grupos indígenas que siguen enriqueciendo el desarrollo
intelectual de la humanidad.
La sabiduría indígena
proviene de su creador
El saber indígena es considerado
por los mismos miembros de cada
pueblo que proviene de su Creador
y, en consecuencia, no es posible
comprenderlo en profundidad si se
trata en forma aislada. Por eso cuando
los sabedores de tradición oral
comparten sus conocimientos, en
primer lugar proclaman al creador de
su mundo y su pueblo, luego mencionan
a los antepasados, abuelos, tíos y a sus padres, de quienes recibieron
los conocimientos propios de
su cultura.
Con lo anterior, los sabedores
quieren significar que los saberes de
transmisión oral no son producidos
por ellos, y su tarea es identificarlos
con el apoyo de la comunidad para
luego transmitirlos. Es decir, dichos
conocimientos no son resultado del
estudio o trabajo individual, sino de un proceso de conocimiento colectivo,
orientado a la toma de conciencia
de la sabiduría que su creador les ha asignado para garantizar la identidad
en la vida de las comunidades.
Este modo de transmitir los saberes
subsistió de generación en generación
por muchos siglos, hasta cuando apareci
ó la forma escrita como una manera
de producirlos y difundirlos. Es
importante anotar que desde entonces
se debilitó el procedimiento de
transmisión por tradición oral, desencadenando
un atraso paulatino del
saber indígena.
Sin embargo sobreviven algunos
ancianos sabedores que constituyen
las .bibliotecas vivientes. para
los pueblos indígenas de tradici
ón oral y la muerte de cada
uno de ellos significa la extinci
ón de una .enciclopedia
oral..

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