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Chiyutal

El documento enfatiza la importancia de ser agradecidos a Dios en todas las circunstancias, incluso en tiempos difíciles, como un acto de fe y confianza en Su soberanía. Se destaca que un corazón agradecido refleja una vida llena del Espíritu y que siempre hay razones poderosas para dar gracias, como la bondad de Dios, los beneficios recibidos y la salvación. La acción de gracias debe ser una actitud constante, no solo una respuesta a las bendiciones, sino un reconocimiento de la presencia y el propósito de Dios en nuestras vidas.
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El documento enfatiza la importancia de ser agradecidos a Dios en todas las circunstancias, incluso en tiempos difíciles, como un acto de fe y confianza en Su soberanía. Se destaca que un corazón agradecido refleja una vida llena del Espíritu y que siempre hay razones poderosas para dar gracias, como la bondad de Dios, los beneficios recibidos y la salvación. La acción de gracias debe ser una actitud constante, no solo una respuesta a las bendiciones, sino un reconocimiento de la presencia y el propósito de Dios en nuestras vidas.
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TEMA

SEAMOS AGRADECIDOS (Colosenses 3:15)

INTRODUCCIÓN:

 Cuando Jesús sanó con Su Palabra a aquellos diez leprosos (Lu 17:11-19), La Biblia dice que
sólo uno de ellos regresó para dar gracias a Jesús. Jesús preguntó por los demás.

 Él se agradó de aquel que regresó, y así nos revela cómo Dios se agrada cuando nosotros
somos agradecidos, y le expresamos ese agradecimiento.

 La parte final de este verso 15 dice: “y sed agradecidos”. Uno de los desafíos más difíciles
del cristiano es mantener un corazón que esté genuinamente agradecido en medio de las
adversidades.

 Hay quizá razones para que nosotros no demos gracias a Dios desde nuestro punto de
vista. Pensamos en lo difícil que ha sido este año, las pérdidas que hemos sufrido; pérdidas
económicas, o lo que es peor, pérdidas de seres queridos.

 Podemos citar una lista de causas por las cuales nos cueste trabajo dar gracias a Dios.
Puede parecer casi imposible ver algún aspecto positivo, y mucho menos encontrar una
razón para dar gracias, cuando la enfermedad, el divorcio, el abuso de drogas o cualquier
otra cosa ha tocado la vida.

 Necesitamos entender que hay muchas más razones por las cuales nosotros debemos
estar agradecidos con Dios en todo tiempo, incluyendo en este año.

 En esta semana de Acción de Gracias debemos expresar con toda convicción al Señor
nuestra gratitud. Es bueno "anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada
noche" (Sal 92.2). Es un modelo bíblico orar por la mañana, buscando con gratitud la guía y
protección de Dios para el día, y orar por la noche, siendo agradecidos con Él lo por lo que
ha hecho. La Acción de gracias es un elemento natural de la adoración cristiana.

I. UN CORAZÓN AGRADECIDO PUEDE DAR GRACIAS A DIOS SIEMPRE

1. Dar gracias a Dios es la actitud normal de un corazón agradecido (Col 3.15).

a) Debemos cultivar un corazón agradecido con Dios. Seamos agradecidos por todo lo que Dios nos
da. Eso quitará lo amargo de nuestra vida. (Ex 15:22-27).

b) Cuando no hay gratitud, hay quejas y murmuraciones cada vez que enfrentamos una situación
adversa. Esta era la conducta del pueblo de Israel en el desierto.

2. Dar gracias a Dios es la voluntad de Dios para los creyentes en Cristo Jesús (1 Tes 5:18).

a) Debemos dar gracias en todo momento, en todo lugar, en toda ocasión (Sal 34:1; 100:4).

b) Debemos dar gracias por todos los beneficios que El nos ha dado (Ef 5.20; 103.1-5).
"Una actitud continua de gratitud por todo lo que Dios ha hecho por nosotros a través de

Cristo debe ser un rasgo de carácter constante de todos los cristianos" (Fire Bible).

c) Debemos dar gracias porque El obra todas las cosas para nuestro bien (Ro 8.28). Aun en los
momentos más oscuros debemos recordar las promesas de Su presencia con nosotros, Su
provisión, Su protección, Su providencia, etc.

3. Dar gracias a Dios debe ser una actitud y acción constantes en los creyentes.

a) No damos gracias a Dios por cada cosa que nos pasa, sino en cada cosa. El mal no viene de Dios,
así que no debemos darle gracias por algo que Él no nos da.

b) Pero cuando el mal nos toca, podemos y debemos ser agradecidos por Su presencia en
nosotros, y por el bien que Él hará a través del problema o dificultad (Ef 5:20; Ro 8:28).

c) El apóstol exhorta a los creyentes a dar gracias a Dios en todas las circunstancias y no
simplemente cuando se convierten en receptores de algún favor o bien de parte de Dios. Sin
embargo, esta exhortación no es lo mismo que llamar a la iglesia a dar gracias por todo lo que se
les presente, como si fueran estoicos que creían que el destino les trajo lo que estaba destinado a
ser su suerte. Esa filosofía abrazó la idea de que el universo era racional y se movía de acuerdo con
buenos propósitos. Por lo tanto, lo que sucedió fue precisamente lo que debía ocurrir. La respuesta
estoica era la resignación a cada situación que se presentara. Pero el enfoque cristiano es
decididamente diferente ya que el creyente confía en un Dios soberano que puede cambiar
cualquier situación a su favor (Rom. 8.28), y que puede hacer que seamos más que vencedores en
cualquier adversidad o situación (Rom. 8.31–39).

c) Agradecemos a Dios, no por los problemas, pero por la fuerza y dirección que Él nos da a través
de las experiencias difíciles de la vida

II. UN CORAZÓN AGRADECIDO ES UNA CARACTERÍSTICA DE UNA VIDA LLENA DEL

ESPÍRITU (Ef 5:18-21).

1. Llenos del Espíritu podemos dar gracias a Dios, sin importar las circunstancias. Sabemos que la
Gracia de Dios está trabajando en nuestras vidas, y El nos da fuerza. (2 Co 12:9-10).

2. Llenos del Espíritu podemos dar gracias a Dios aunque no sintamos el deseo de hacerlo. Dar
gracias a Dios no es siempre una expresión de emoción, sino una decisión personal.

III. UN CORAZÓN AGRADECIDO SIEMPRE TIENE RAZONES PODEROSAS PARA DAR

GRACIAS A DIOS

1. Porque Él es bueno, para siempre es Su misericordia (Sal 100; 106:1; 107:1; 2Cron 20:21).

2. Por todos sus beneficios para con nosotros (Ver Sal 103:1-5).

3. Por la Salvación tan grande que hemos recibido (Heb 2:3).

a) Una salvación basada en el amor y la gracia de Dios y no en nuestras obras o méritos.


(Ro 5:8; Ef 2:8; Tit 3:5; etc.).

b) Una salvación que nos da liberación de la culpa y poder del pecado (Ro 1:16-17; 6:14).

c) Una salvación que nos ofrece protección y seguridad en todo tiempo, y nos llena de Su paz. Aun
en momentos en medio de situaciones que no entendemos, reconocemos la obra de la soberana
voluntad de Dios en nuestras vidas y circunstancias.

d) Una salvación que nos capacita para vivir en verdadera unidad como un solo cuerpo.

e) Una salvación donde sabemos que el Dios de Paz nos santifica por completo; y todo nuestro ser,
espíritu, alma y cuerpo será guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1
Tes 5:23). Dios también tiene cuidado de nuestro cuerpo y Él es nuestro Sanador.

f) Una salvación eterna (Heb 5:9; 9:12; 15; 1Pe 5:10).

4. Por la Esperanza Bienaventurada (Tit 2:13).

a) La esperanza gloriosa de ver a nuestro Salvador cara a cara (1Jn 3:2).

b) La esperanza de la resurrección y transformación de nuestros cuerpos físicos (1 Tes 4:13-

18; 1 Co 15:51-52; Filip 3:20-21; Col 3:4).

c) La esperanza de ver a nuestros seres queridos que murieron en Cristo (1 Tes 4:13-18).

d) La esperanza de estar siempre con el Señor (1 Tes 4:17; 2 Pe 3:13; Ap 21:4).

CONCLUSIÓN. Esta acción de gracias no es una respuesta forzada de los cristianos simplemente
porque se supone que debemos estar agradecidos.

Cuando estamos en situaciones difíciles en nuestra vida y nosotros damos gracias a Dios por Sus
propósitos, aunque no lo entendamos todo, le estamos diciendo a Dios que nosotros confiamos en
Sus resultados.

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