Causa Nro. 583/2013 “R., M. E.
s/ recurso de casación” - Sala
IV - C.F.C.P.
Cámara Federal de Casación Penal
REGISTRO N°2101.13.4
//la ciudad de Buenos Aires, a los 28 días
del mes de octubre del año dos mil trece, se
reúne la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal
integrada por el doctor Juan Carlos Gemignani como
Presidente, y los doctores M. Hernán Borinsky y Gustavo M.
Hornos como vocales, asistidos por el Secretario de Cámara
actuante, a los efectos de resolver el recurso de casación
interpuesto a fs. 431/442 en la presente causa Nro. 583/2013
del registro de esta Sala, caratulada “R., M. E. s/ recurso
de casación”, de la que RESULTA:
I. Que, con fecha del 8 de febrero de 2013, el
Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 12 de esta Ciudad resolvió
en el marco de la causa Nro. 3810 de su registro, en lo que
aquí interesa: “I) NO HACER LUGAR A LA SUSPENSIÓN DEL JUICIO
A PRUEBA a favor de M. E. R.…” (fs. 421/423 vta.).
II. Que contra dicho pronunciamiento interpuso
recurso de casación a fs. 431/442 la defensora particular,
doctora Verónica Villa, asistiendo a M. E. R., siendo
concedida la vía recursiva por el tribunal a quo a fs.
443/444 y mantenido en esta instancia a fs. 455, por la
mencionada defensora.
III. Que la recurrente encuadró su pretensión en
las previsiones de ambos incisos del art. 456 del C.P.P.N.
Se agravió por considerar la decisión impugnada
debe ser declarada nula con sustento en dos argumentos: que
la resolución es inmotivada porque carece de fundamentación
adecuada y que el a quo aplicó erróneamente lo dispuesto en
el art. 76 bis, cuarto párrafo, del C.P.
Manifestó que se solicitó la suspensión del juicio
a prueba teniendo en cuenta que en el presente caso se
verificaban el cumplimiento de los requisitos de la norma
legal, esto es: la ausencia de antecedentes penales, la
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escala penal del delito imputado, la posibilidad en caso de
condena de que la misma sea dejada en suspenso, la
interpretación del instituto efectuada por la C.S.J.N. en el
fallo Acosta, el ofrecimiento patrimonial de mil quinientos
pesos ($1.500) como reparación económica en la medida de sus
posibilidades y la predisposición a realizar tareas
comunitarias.
Se agravió, en primer lugar, aduciendo que el
representante del Ministerio Público Fiscal no fundó
suficientemente su postura denegatoria. Manifestó que no
escapa a la parte que el consentimiento del representante del
Ministerio Público Fiscal parecería ser una condición
necesaria e ineludible para suspender el juicio en los
términos del art. 76 bis del C.P., pero siempre que se cumpla
el examen de razonabilidad de la fundamentación efectuada por
el Fiscal. En tal sentido, entendió que en el presente caso
debió ser dejada de lado debido que no cumple sustancialmente
con la fundamentación adecuada.
En segundo lugar, manifestó la Defensa que, ni el
Fiscal actuante, ni el Tribunal han brindado razones
concretas para afirmar, fundadamente, que la aplicación del
instituto de suspensión del juicio a prueba resulta
incompatible con la consecución de los objetivos establecidos
en la Convención de Belém do Pará. Máxime cuando el instituto
procesal en trato no sólo prevé la posibilidad de imponer
reglas de conducta sino que garantiza la posibilidad de
atender la pretensión reparadora de la víctima dando cabal
cumplimiento a lo estipulado en el art. 7 apartado “g” del
instrumento internacional aludido. Agregó que en el presente
caso la damnificada tuvo pleno acceso a la justicia,
peticionó a las autoridades y tuvo una adecuada respuesta del
Poder Judicial que permitió que se cumpla con una debida
investigación. De esta forma, tanto el art. 5 como el 7 de la
Convención han sido respetados.
Por otro lado, manifestó que no puede concluirse
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que la mención del verbo “sancionar” en la Convención citada,
puede imponer la obligación de condenar a los acusados, ya
que “Concluir de ese modo importaría crear una especial de
delitos en los que, aun cumpliendo con los requisitos
objetivos de procedencia que fija el instituto, su autor no
podría ser beneficiado con el instituto de la probation”,
violándose así el principio pro homine y el principio de
legalidad. En el mismo orden de ideas, agregó la defensa que
“elevar a las mujeres a un plano superior, en perjuicio del
acusado en el marco de un proceso penal, desoye las líneas
directrices que fija el recordado principio pro homine”.
A su vez, la Defensa manifestó que la finalidad del
instituto de la suspensión del juicio a prueba (esto es,
principio penal de última ratio, modo alternativo de solución
de conflicto y la resocialización -y no estigmatización- del
imputado) debe ser tenida en cuenta a la hora de evaluar la
pertinencia de este instituto procesal.
Asimismo, consideró que debe tenerse en cuenta que
la suspensión del juicio a prueba evita la revictimización de
la presunta damnificada y sortea los perjuicios que un
proceso penal puede causar en los lazos familiares de quienes
tienen un hijo en común. Mencionó la importancia de cuidar el
interés superior del niño que se ve ineluctablemente sometido
por el proceso. Asimismo, destacó que siendo el padre del
niño quien solventa los gastos para que pueda estudiar, el
niño se vería indudablemente afectado si se continuara con el
proceso y eventualmente se llegara a una condena de efectivo
cumplimiento.
Por último, y en tercer lugar, la Defensa concluyó
que aun cuando el Fiscal en su dictamen tiene en cuenta la
manifestación de la presunta víctima, la oposición de la
misma no obsta a la concesión del beneficio debido a que se
encuentra abierta la vía civil para los reclamos de tipo
pecuniarios.
En suma, solicitó en definitiva se haga lugar al
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recurso y se conceda la suspensión del juicio a prueba a M.
E. R..
Hizo reserva del caso federal.
IV. Que durante el término de oficina previsto por
los arts. 465, cuarto párrafo y 466 del C.P.P.N., se presentó
la doctora Verónica Villa y amplió los fundamentos
presentados en la instancia anterior. Manifestó que tanto el
Ministerio Público Fiscal -en su dictamen- como el Tribunal
Oral -en la resolución impugnada-, han vulnerado el derecho a
la igualdad consagrado en el art. 16 de la Constitución
Nacional. Explicó que la resolución denegó la aplicación del
instituto peticionado por tratarse de delitos contemplados en
la Convención de Belém do Pará, generando de este modo una
arbitraria e inadmisible exclusión. Asimismo, reiteró la
interpretación de la Convención que debería haber adoptado el
a quo. Por último, entendió que el fallo Góngora es
inaplicable al presente caso, ya que las sentencias de la
Corte se limitan al caso, no son leyes y carecen de efecto
erga omnes (fs. 460/463).
V. Que en la etapa prevista en los arts. 465,
último párrafo, y 468 del C.P.P.N., la defensa de M. E. R.
presentó breves notas. Celebrada la audiencia prevista en
dicho estadío procesal, de lo que se dejó constancia a fs.
473, quedaron las actuaciones en estado de ser resueltas.
Efectuado el sorteo de ley para que los señores jueces emitan
su voto, resultó el siguiente orden sucesivo de votación:
doctores Gustavo M. Hornos, M. Hernán Borinsky y Juan Carlos
Gemignani.
El señor juez Gustavo M. Hornos dijo:
I. Inicialmente, corresponde señalar que el recurso
de casación interpuesto oportunamente (conf. art. 463 del
C.P.P.N.) por la defensa de M. E. R. resulta formalmente
admisible, en principio, pues la resolución atacada deviene
equiparable a una sentencia definitiva en virtud de que
podría provocar un gravamen de insuficiente, imposible o
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tardía reparación posterior (conf. Fallos: 304:1817;
312:2480).
En efecto, así lo ha entendido la Corte Suprema de
Justicia de la Nación in re “Padula, Osvaldo Rafael”,
oportunidad en la que nuestro más Alto Tribunal sostuvo que
el gravamen que se deriva de la resolución que deniega la
suspensión del juicio a prueba “…no resulta susceptible de
reparación posterior, en tanto restringe el derecho del
procesado a poner fin a la acción y evitar la imposición de
una pena. Es que la finalidad de quien requiere la suspensión
del juicio a prueba no es la de obtener una sentencia
absolutoria, sino la de no seguir sometido a proceso mediante
la extinción de la acción penal” (conf. C.S.J.N., “Padula,
Osvaldo Rafael y otros s/defraudación -causa Nº 274”, P. 184
XXXIII, rta. el 11/11/97, considerando 5º). Por lo demás,
estando reunidos los restantes requisitos de admisibilidad
formal previstos en los arts. 432, 438, 456, 463 y ccdtes.
del C.P.P.N., corresponde proceder al estudio de cuanto fuera
materia de agravio por parte de la recurrente.
II. En el caso de autos el Tribunal fundó la
denegatoria de la suspensión del proceso a prueba solicitada
por la defensa de M. E. R. por entender que la negativa a la
solicitud de la defensa, efectuada por el señor Fiscal, se
encuentra debidamente fundada, resultando, por lo tanto,
vinculante para el Tribunal.
Surge del auto de elevación a juicio, obrante a fs.
335/341, que se le imputa a M. E. R. el delito de lesiones
graves, agravado por el vínculo (cónyuge) (Art. 90 y 92 en
función del art. 80 inc. 1 del C.P.). En efecto, se le imputa
que el día 21 de abril de 2011, R. empujó a M. A. R.
violentamente contra el placard, la presionó contra la
puerta, le propinó golpes de puño en los hombros y le asestó
varios golpes con la cabeza en la nariz, provocándole
lesiones consistentes en desviación nasal y herida cortante
dorso nasal con tiempo de curación e incapacidad mayor a
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treinta días. Posteriormente, el imputado soltó a la
damnificada, sin embargo, volvió a tomarla de los cabellos y
a golpearla contra la pared del pasillo. A los pocos minutos,
merced a la intervención de un vecino del edificio que había
sido alertado por el hijo de ambos, R. cedió con la agresión.
Ahora bien, continuando con el análisis de la
presente causa, surge de la resolución impugnada (fs. 421/423
vta.) que el Fiscal actuante se opuso a la suspensión del
juicio a prueba aduciendo, en síntesis, que debían
establecerse con mayor certeza los hechos efectivamente
ocurridos: evaluó que al hallarnos frente a un caso de
violencia de género existen principios como los establecidos
en la Convención de Belém do Pará que deben aplicarse y citó
las recomendaciones de la Señora Procuradora General de la
Nación de las que no puede apartarse, pues se trata de
cuestiones de política criminal (fs. 421 vta.).
Llegado el momento de decidir, el a quo resolvió
denegar la suspensión del juicio a prueba pues, luego de
efectuar un analisis de las normas de la Convención de Belém
do Pará, de fallos de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos que versaban sobre cuestiones de género y de otros
instrumentos internacionales emanados de la O.E.A, consideró
que el dictamen del representante del Ministerio Público
Fiscal superó el juicio de razonabilidad, se adecuó a las
prescripciones legales y no introdujo requisitos que la ley
no prevé, por lo que resultaba vinculante para el tribunal.
III. Reseñados los antecedentes del caso no puede
pasarse por alto que el hecho por el cual M. E. R. fuera
requerido a juicio se halla en efecto alcanzado por las
previsiones de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer
(“Convención de Belém do Pará”), la cual, como ya tuve
oportunidad de señalar al referirme a la problemática de la
violencia de género, establece en sus artículos 1º y 2º “A”
que “…para los efectos de esta Convención debe entenderse por
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violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada
en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico,
sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público
como en el privado” y que “[s]e entenderá que violencia
contra la mujer incluye la violencia física, sexual y
psicológica: a. que tenga lugar dentro de la familia o unidad
doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea
que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio
que la mujer, y que comprende, entre otros, violación,
maltrato y abuso sexual” (cfr. las causas de esta Sala IV
caratuladas “MUMELI, Nora s/recurso de casación” (causa nro.
13.315. reg. nro. 1271/12, rta. el 24/8/2012) y “ROMERO,
Rafael Carlos s/recurso de casación (causa nro. 14.807, reg.
nro. 1755/12, rta. el 27/9/2012))
Así, lo cierto es que en la especie no puede ser
otra la conclusión ya que se advierte que los golpes
efectuados contra la damnificada dentro del ámbito familiar
reflejan una peculiar concepción del género femenino que
lejos de reconocerle autonomía y libertad para construir las
relaciones interpersonales que desee, lo objetiviza y lo
reduce a un estado semejante al de una posesión. Asi en el
caso, los empujones, los golpes de puño en los hombros y los
varios golpes con la cabeza en la nariz que M. E. R. le
propició a M. A. R. deben ser consideradas razonablemente
violencia de género contra la víctima.
IV. Ahora bien, a partir de la calificación de un
hecho como “violencia contra la mujer” en los términos de la
Convención de Belém do Pará, corresponde tener en cuenta que
recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en
los autos in re “Góngora, Gabriel Arnaldo s/ causa nº 14.092”
(Recurso de Hecho, expte. G. 61. XLVIII, resuelto el
23/4/2013) entendió que la interpretación que vincula los
objetivos del articulo 7 Convención citada, con la necesidad
de establecer un "procedimiento legal, justo y eficaz para la
mujer", que incluya "un juicio oportuno" impone considerar
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que la adopción de alternativas distintas a la definición del
caso en la instancia del debate oral es improcedente. Señaló
el alto Tribunal que “Este impedimento surge, en primer
lugar, de considerar que el sentido del término juicio
expresado en la cláusula en examen resulta congruente con el
significado que en los ordenamientos procesales se otorga a
la etapa final del procedimiento criminal (asi, cí. Libro
Tercero, Titulo 1 del Código Procesal Penal de la Nación), en
tanto únicamente de alli puede derivar el pronunciamiento
definitivo sobre la culpabilidad o inocencia del imputado, es
decir, verificarse la posibilidad de sancionar esta clase de
hechos exigida por la Convención.
Particularmente, en lo que a esta causa respecta,
la concesión de la suspensión del proceso a prueba al
imputado frustraría la posibilidad de dilucidar en aquél
estadio procesal la existencia de hechos que prima facie han
sido calificados como de violencia contra la mujer, junto con
la determinación de la responsabilidad de quien ha sido
imputado de cometerlos y de la sanción que, en su caso,
podria corresponderle.
En segundo término, no debe tampoco obviarse que el
desarrollo del debate es de trascendencia capital a efectos
de posibilitar que la víctima asuma la facultad de comparecer
para efectivizar el "acceso efectivo" al proceso (cfr.
también el inciso "f" del artículo 7 de la Convención) de la
manera más amplia posible, en pos de hacer valer su
pretensión sancionatoria.
Cuestión esta última que no integra, en ninguna
forma, el marco legal sustantivo y procesal que regula la
suspensión del proceso a prueba.
De lo hasta aquí expuesto resulta que prescindir en
el sub lite de la sustanciación del debate implicaría
contrariar una de las obligaciones que asumió el Estado al
aprobar la "Convención de Belém do Pará" para cumplir con los
deberes de prevenir,investigar y sancionar sucesos como los
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aquí considerados.”
V. Por ello, tratándose como quedara expuesto ut
supra, el caso de un delito de violencia de genero, y
conforme la jurisprudencia trazada por nuestro Máximo
Tribuna, entiendo que no corresponde beneficiar a M. E. R.
con la suspensión del juicio a prueba.
Propongo, en definifiva, el rechazo del recurso de
casación interpuesto. Sin costas en la instancia en virtud de
haberse efectuado un razonable ejercicio del derecho al
recurso (arts. 8.2.h C.A.D.H., arts. 530 y 531 del C.P.P.N.).
El señor juez doctor M. Hernán Borinsky dijo:
I. Corresponde recordar que se imputa a M. E. R. el
haber causado lesiones corporales graves a su cónyuge M. A.
R.. Dicho suceso habría tenido lugar el día 21 de abril de
2011, dentro la franja horaria comprendida 19:00 y las 21:00
hs. aproximadamente en el interior del domicilio de la
víctima y en circunstancias en que el causante se constituyó
en dicha morada a efectos de restituir el hijo que tienen en
común. El imputado habría empujado a la damnificada hacia el
placard del dormitorio, se colocó adelante suyo y presionó
las puertas contra su cuerpo de manera que la inmovilizó, a
la vez que le pegaba golpes de puño en los hombros; además,
el encausado aplicó a la nombrada R. un cabezazo en la nariz
y diversos golpes en la cabeza, provocándole sangrado nasal.
Ante esa situación, el menor egresó del apartamento a fin de
conseguir auxilio, oportunidad en la que el imputado mermó la
fuerza que aplicaba a la víctima, lo que si bien fue
intentado aprovechar por ésta y tratar de salir tras los
pasos de su hijo, el imputado volvió a tomarla fuertemente,
la sujetó de sus cabellos e intentó ingresarla al baño,
empero al no lograrlo, le agarró los brazos y la golpeó
reiteradas veces contra la pared. El imputado cesó con su
accionar y se retiró del lugar en ocasión de concurrir al
departamento vecinos del edificio (cfr. requerimiento fiscal
de elevación a juicio fs. 312/320 vta. y auto de elevación a
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juicio de fs. 335/341).
En el marco de la audiencia prevista en el art. 293
del C.P.P.N., el Fiscal de Juicio se opuso a la concesión del
instituto con invocación de la “Convención Interamericana
para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la
mujer” - “Convención de Belem do Pará” (ratificada por la
República Argentina mediante Ley 24.632, B.O. 09/04/1996).
II. Establecido ello, resulta pertinente recordar
que si bien en la presente se dispuso fijar audiencia para
que las partes informen, conforme lo previsto en los arts.
465, último párrafo, y 468 del C.P.P.N., ello no impide que
esta Alzada efectúe un examen más profundo sobre la
admisibilidad formal del recurso de casación sometido a
examen, una vez superada la etapa procesal supra aludida y/o
la audiencia de expresión de agravios.
Esta posición encuentra respaldo en las palabras de
Fernando De la Rúa al expresar que “La concesión del recurso
de casación por el tribunal a quo constituye una etapa
inevitable del juicio de casación. Sin ella, no hay
posibilidad de que el conocimiento del asunto llegue al
tribunal de casación. Esa resolución, sin embargo, no es
definitiva, y este último, si considera que el recurso es
formalmente improcedente y ha sido mal concedido, podrá
desecharlo sin pronunciarse sobre el fondo (art. 444) en
cualquier momento, ya sea antes o después de la audiencia
para informar o en el mismo momento de dictar sentencia” (DE
LA RÚA, Fernando, “La Casación Penal. El recurso de casación
en el nuevo Código Procesal Penal de la Nación”, Ed. Depalma,
Buenos Aires, 1994, pág. 241).
Formulada la precedente aclaración, se advierte que
la presentación recursiva bajo estudio no cumple con el
requisito de debida motivación exigido por la ley adjetiva
(art. 463 del C.P.P.N.), toda vez que el recurrente no
consigue demostrar los vicios jurídicos invocados y, en esta
dirección, no logra rebatir los fundamentos sobre los cuales
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el tribunal a quo sustentó el temperamento denegatorio
adoptado.
Puntualmente, el impugnante no ha logrado refutar
los argumentos expuestos por el fiscal de intervención, sino
que se ha ceñido a sostener una opinión discrepante respecto
de la hermenéutica de la ley efectuada por el “a quo”, sin
haber demostrado eficazmente que dicho tribunal, así como el
fiscal ante esa sede, hubieran interpretado incorrectamente
la normativa que regula la procedencia del instituto de la
suspensión del juicio a prueba.
Tampoco se advierte déficit en la resolución
atacada que impida su validación, pues el juicio de
oportunidad y conveniencia de la acusación pública encuentra
sustento en disposiciones legales (“Convención de Belem do
Pará”, ratificada por la República Argentina mediante Ley
24.632, B.O. 09/04/1996) aplicables, en principio, al sub
examine en función de sus concretas características (vid. en
lo pertinente y aplicable mi voto in re C.F.C.P., Sala IV,
“Fernández, Pablo Martín s/recurso de casación”, causa Nro.
16.080, Reg. Nro. 394/13, rta. el 22/03/13; “Farías, Jorge
Agustín s/recurso de casación”, causa Nro. 16.447, Reg. Nro.
884/13, rta. el 31/05/13; “Rivero, Marcelo Fabián s/recurso
de casación”, Reg. Nro. 1485/13, rta. el 20/08/13, con cita –
estos dos últimos fallos– del precedente “Góngora” de la
C.S.J.N. de fecha 23/04/13, cuyos lineamientos no fueron
refutados por la parte recurrente, más allá de sostener un
juicio discrepante a su respecto). Por su parte, el tribunal
de juicio efectuó correctamente el control de logicidad y
fundamentación que le compete.
En este contexto, como fuera adelantado, el recurso
de casación en estudio carece de motivación suficiente, toda
vez que la parte recurrente se limitó a reiterar sus propias
convicciones respecto del modo en que debió ser resuelta la
cuestión, por lo que corresponde concluir que, si el
recurrente no asumió la carga de demostrar que el tribunal a
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quo aplicó erróneamente la ley, el recurso no se abastece en
este aspecto.
Por los fundamentos que anteceden, el recurso de
casación interpuesto no cumple con las pautas de motivación
exigidas por el artículo 463 del C.P.P.N.; falencia que
define su improcedencia formal ante esta instancia.
III. En virtud de las consideraciones que
anteceden, propicio al acuerdo declarar inadmisible el
recurso de casación interpuesto a fs. 431/442 por la doctora
Verónica Villa, en su carácter de asistente técnica de M. E.
R., con costas en la instancia (arts. 463 -a contrario sensu-
, 530 y 531 del C.P.P.N.), debiéndose llevar adelante el
juicio oral. Tener presente la reserva de caso federal.
El señor juez Juan Carlos Gemignani dijo:
Que coincido en lo sustancial con las
consideraciones efectuadas por el voto de mi colega
preopinante, pues entiendo que ninguno de los argumentos
expuestos por la Defensa configura un agravio fundado en
alguno de los supuestos que habilitan esta jurisdicción, sino
que configuran una simple discrepancia con los argumentos
expuestos por el Tribunal a quo. Por eso es que habré de
adherir a la solución allí propuesta.
Así lo voto
Por ello, en mérito del acuerdo que antecede, por
mayoría, el Tribunal
RESUELVE:
I. DECLARAR INADMISIBLE el recurso de casación
interpuesto a fs. 431/442 por la doctora Verónica Villa, en
su carácter de asistente técnica de M. E. R., con costas en
la instancia (arts. 463 -a contrario sensu-, 530 y 531 del
C.P.P.N.), debiéndose llevar adelante el juicio oral.
II. TENER PRESENTE la reserva de caso federal.
Regístrese, notifíquese y, oportunamente
comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación (Acordada Nº 15/13,
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s/ recurso de casación” - Sala
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Cámara Federal de Casación Penal
CSJN) a través de la Secretaría de Jurisprudencia de esta
Cámara, y remítase la causa al Tribunal Oral en lo Criminal
N° 12 de esta ciudad, sirviendo la presente de muy atenta
nota de envío.
JUAN CARLOS GEMIGNANI
M. HERNÁN BORINSKY GUSTAVO M. HORNOS
Ante mí:
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