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Material de Estudio

El ciclo de vida de un proyecto de construcción incluye fases de inicio, planeación, ejecución, monitoreo y control, y cierre, cada una con objetivos específicos. La factibilidad del proyecto se evalúa desde perspectivas técnica, económica, legal, ambiental y operacional, asegurando su viabilidad antes de proceder. La integración efectiva de todas las partes del proyecto es crucial para maximizar la eficiencia y minimizar riesgos, requiriendo una planificación detallada, coordinación continua y documentación exhaustiva.
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El ciclo de vida de un proyecto de construcción incluye fases de inicio, planeación, ejecución, monitoreo y control, y cierre, cada una con objetivos específicos. La factibilidad del proyecto se evalúa desde perspectivas técnica, económica, legal, ambiental y operacional, asegurando su viabilidad antes de proceder. La integración efectiva de todas las partes del proyecto es crucial para maximizar la eficiencia y minimizar riesgos, requiriendo una planificación detallada, coordinación continua y documentación exhaustiva.
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CICLO DE VIDA DE UN PROYECTO

El ciclo de vida de un proyecto en construcción abarca todas las fases, desde la concepción hasta la finalización,
entendiendo que cada fase tiene objetivos específicos y resultados esperados.

La primera fase, el INICIO, se centra en definir el propósito, los objetivos y el alcance general del proyecto, determinando
también los recursos necesarios. En esta etapa, se busca definir el proyecto respondiendo a cuáles son sus objetivos
principales y la razón fundamental de su ejecución. Además, hay que identificar a todos los interesados en el proyecto y
evaluar si el proyecto es viable, considerando los recursos disponibles. Finalmente, se debe conseguir la autorización
formal para proceder.

La siguiente fase, la PLANEACIÓN, implica la definición detallada de los pasos necesarios para alcanzar los objetivos
establecidos en la fase de inicio. Se crea un plan exhaustivo que servirá como guía durante la ejecución, el control y el
cierre del proyecto. En esta fase, se prepara un plan de trabajo detallado para el desarrollo del proyecto, se establece el
alcance preciso del proyecto y se realiza un análisis de riesgos para desarrollar planes de mitigación.

La fase de EJECUCIÓN se enfoca en la implementación de lo desarrollado en la planeación. Aquí se llevan a cabo las
actividades que generan los entregables del proyecto. Esto implica la implementación del plan establecido, definiendo
claramente los entregables y cómo se presentarán, organizando la coordinación y la supervisión, y estableciendo la
manera en que se dará la comunicación con todos los interesados.

Durante la fase de MONITOREO Y CONTROL, el objetivo principal es asegurar que el proyecto cumpla con el alcance, el
cronograma, el presupuesto y los estándares de calidad definidos. Se da seguimiento al avance y las metas por
conseguir, se lleva a cabo un control de calidad evaluando el desempeño, y se realiza la gestión de cambios necesaria
para mantener la rentabilidad del proyecto.

Finalmente, la fase de CIERRE es la última etapa del ciclo de vida. Aquí se formaliza la finalización del proyecto, se
documentan los resultados obtenidos y se liberan los recursos. Esta fase incluye la finalización del proyecto en términos
de construcción y documentación, la evaluación de lo realizado documentándolo para su estudio, y la realización de la
entrega formal al usuario o propietario.

FACTIBILIDAD DEL PROYECTO


La FACTIBILIDAD DEL PROYECTO se determina a través de estudios que evalúan si un proyecto puede llevarse a cabo con
éxito, analizando su viabilidad desde diferentes perspectivas. Con ello, se busca evitar comprometer los recursos
financieros de los interesados. Dentro de los tipos de factibilidad, la FACTIBILIDAD TÉCNICA examina si el proyecto puede
ser realizado con la tecnología, equipos y técnicas disponibles. Se considera la disponibilidad de tecnologías específicas
requeridas, revisando si estas están disponibles en la plaza o ya están desarrolladas y probadas al momento de ejecución
del Proyecto, la experiencia del equipo humano disponible en el lugar y los posibles desafíos técnicos propios de la
tecnología que puedan surgir.

La FACTIBILIDAD ECONÓMICA, por su parte, evalúa si el proyecto es económicamente viable y rentable. Se consideran el
presupuesto estimado, realizando un estudio comparativo de los costos reales en el lugar de ejecución contra los costos
del presupuesto disponible, el análisis de costos y beneficios utilizando técnicas financieras como el Valor Actual Neto
(VAN) y la Tasa Interna de Retorno (TIR), asegurándose de que los beneficios del proyecto justifican los costos, y la
disponibilidad de fuentes de financiamiento, teniendo conocimiento desde el inicio si existen fuentes de financiamiento
disponibles y si el proyecto es atractivo para inversores o prestamistas.

La FACTIBILIDAD LEGAL Y REGULATORIA verifica si el proyecto cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables,
considerando la normativa técnica y gubernamental. Se deben relacionar y considerar todos los permisos y licencias que
se necesitan y qué trámites y gestiones deben realizarse para obtenerlos, las regulaciones locales, teniendo claro desde
la fase de estudio si el proyecto cumple con las normativas de construcción, zonificación y medioambientales locales, y
las normas de seguridad, estudiando si el proyecto debe ajustarse a las normativas de seguridad y accesibilidad propias
de su especialidad y contemplar su implementación, mitigación y cumplimiento. La FACTIBILIDAD AMBIENTAL evalúa el
impacto ambiental del proyecto durante su implementación y operación, así como su sustentabilidad. Esto implica
conocer cuáles serían los costos de los trabajos para la protección del medio ambiente y la restauración en caso de algún
evento no deseado y también cómo se pueden mitigar los efectos negativos, evaluando las prácticas que se
incorporarán al proyecto en temas de conservación de los recursos naturales en la zona de influencia y la protección del
medio ambiente local.

La FACTIBILIDAD OPERACIONAL revisa exhaustivamente si el proyecto puede ser operado y mantenido de manera efectiva
una vez completado, enumerando qué recursos serán necesarios para el mantenimiento del proyecto a largo plazo y
confirmando que el diseño permite un funcionamiento eficiente y seguro durante la vida útil del proyecto.

EVALUACIÓN DE LA FACTIBILIDAD
El PROCESO DE EVALUACIÓN DE LA FACTIBILIDAD implica, primero, la Recopilación de Datos, donde se reúne toda la
información, estudios, memorias, bitácoras y resultados obtenidos sobre el proyecto y su entorno. Luego, se realiza un
Análisis de Datos, donde se evalúa detalladamente la viabilidad desde cada uno de los aspectos claves mencionados. A
continuación, se prepara un Informe de Factibilidad que mencione los hallazgos y recomiende oficialmente si el proyecto
debe seguir adelante o no. Finalmente, el informe deberá ser enviado para su Revisión y Decisión por las partes
interesadas.

INTEGRACIÓN DE PROYECTOS
La integración desempeña un papel clave en el éxito de los proyectos de construcción. Implica coordinar de manera eficiente todos
los aspectos del proyecto, desde la planeación inicial hasta la entrega final, optimizando recursos y minimizando riesgos. Una
gestión integrada permite que los diferentes equipos y disciplinas trabajen en sinergia, maximizando la eficiencia y la calidad del
resultado.

La naturaleza de los proyectos de construcción los convierte en empresas complejas que requieren la colaboración de una gran
diversidad de profesionales, desde arquitectos e ingenieros hasta contratistas y subcontratistas. Sin una integración efectiva,
los proyectos pueden sufrir retrasos, sobrecostos, errores de diseño y problemas de seguridad. La integración tiene como objetivo
optimizar el trabajo en equipo, garantizando que todos los involucrados compartan una visión clara del proyecto, comprendan sus
tareas y responsabilidades, y colaboren de manera eficiente para alcanzar los resultados deseados y los objetivos establecidos. La
falta de integración puede llevar a la fragmentación del proyecto, donde los equipos trabajan de forma aislada, generando
conflictos, duplicación de esfuerzos y una disminución general de la eficiencia. Esta fragmentación no solo impacta el
resultado final, sino que también genera fricciones entre los equipos, disminuyendo la moral y la productividad.

ELEMENTOS CLAVE DE LA INTEGRACIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN


PLANEACIÓN INTEGRAL, el cimiento del éxito: La planeación, entendida como un proceso exhaustivo y detallado, es la base de
cualquier proyecto de construcción que lo queramos llevar al éxito. Una planeación integral implica la definición precisa de los
objetivos del proyecto, el alcance que delimita los límites del trabajo, un cronograma realista que marca los tiempos de ejecución, la
asignación estratégica de recursos y el establecimiento de criterios de calidad que aseguren la excelencia. La participación
activa de todas las partes interesadas desde el inicio ayuda a visualizar todas las perspectivas y necesidades, evitando sorpresas
desagradables en etapas posteriores. Esta planeación minuciosa establece las bases para optimizar de recursos, y reducir los
sobrecostos y retrasos en tiempo a lo largo del proyecto.
PRESUPUESTO DETALLADO, controlando el flujo financiero: Un presupuesto meticulosamente elaborado se convierte en un
documento de referencia permanente para ejercer un control efectivo sobre los costos y prevenir sobrecostos que pongan en
peligro la viabilidad del proyecto. Este presupuesto debe incluir una estimación precisa de todos los gastos, desde los materiales de
construcción y la mano de obra hasta los permisos necesarios y las posibles contingencias. La gestión del presupuesto debe ser
un proceso continuo, con un seguimiento regular de los gastos reales en comparación con los gastos previstos y ajustes según sea
necesario para mantener el proyecto dentro de los límites financieros establecidos. Un presupuesto detallado y una gestión
financiera proactiva contribuyen directamente al cumplimiento de plazos y objetivos, asegurando que los recursos estén disponibles
cuando y donde se necesiten.
GESTIÓN PROACTIVA DE RIESGOS, anticipando lo inesperado: La identificación y evaluación sistemática de los riesgos potenciales
que amenazan el proyecto es una actividad indispensable para minimizar su impacto negativo. Se deben desarrollar planes de
mitigación específicos para cada riesgo identificado, detallando las acciones a tomar para reducir la probabilidad de ocurrencia o
minimizar sus consecuencias. El seguimiento continuo de los riesgos y la efectividad de los planes de mitigación ayudan a que el
proyecto se mantenga en el camino correcto, incluso frente a la adversidad. Una gestión de riesgos bien implementada es la
primera línea de defensa para minimizar riesgos e imprevistos, permitiendo una visión integral del proyecto y una comunicación
fluida sobre los desafíos potenciales.
COORDINACIÓN EFICAZ DE LOS EQUIPOS, fomentando la sinergia: La comunicación fluida y la colaboración activa son los pilares de
una coordinación eficaz de equipos. Se deben establecer canales de comunicación claros y accesibles para todos los
miembros del equipo, fomentando un ambiente de apertura y transparencia. Las reuniones regulares, tanto presenciales como
virtuales, y los informes de progreso periódicos son herramientas valiosas para mantener a todos informados sobre el avance del
proyecto y que los esfuerzos individuales se dirijan hacia los objetivos comunes. La mayor eficiencia y coordinación entre
todas las disciplinas son resultados directos de una comunicación efectiva y una colaboración genuina entre los equipos.
SEGURIDAD PRIORITARIA, protegiendo el recurso humano: La seguridad debe ser una prioridad innegociable en todos los aspectos
del proyecto, desde la planificación inicial hasta la ejecución final. Se deben implementar medidas de seguridad rigurosas,
basadas en las mejores prácticas y las regulaciones vigentes, y capacitar a todos los trabajadores en prácticas seguras para prevenir
accidentes y lesiones. La supervisión constante del cumplimiento de las normas de seguridad y la promoción de una cultura de
seguridad en el lugar de trabajo son esenciales para proteger el recurso humano. Priorizar la seguridad contribuye
directamente a la calidad y seguridad en la ejecución, garantizando que cada fase cumpla con los estándares requeridos y
protegiendo a los trabajadores de posibles daños.
GRÁFICAS Y DIAGRAMAS, visualizando la complejidad: Las gráficas y diagramas son herramientas visuales poderosas para comunicar
información compleja de manera clara y concisa. Se pueden utilizar para representar el cronograma del proyecto, mostrando las
dependencias entre las tareas y los hitos clave. También son útiles para ilustrar el flujo de trabajo, la estructura organizativa del
proyecto y otros aspectos relevantes, facilitando la comprensión y la toma de decisiones informadas. La visualización clara de la
información nos ayuda una mejor toma de decisiones, al contar con datos centralizados y actualizados que facilitan la identificación
de tendencias, la evaluación de riesgos y la optimización de los procesos.

LA ETAPA CULMINANTE: COORDINACIÓN, ASEGURAMIENTO, CREACIÓN DE UN PLAN INTEGRAL Y LA EJECUCIÓN ESTRATÉGICA.


La integración efectiva culmina en una etapa esencial donde todos los elementos y actividades resultantes de las fases anteriores se
reúnen, se coordinan y se aseguran para formar un todo coherente. En esta etapa, se busca:
COORDINAR Y REUNIR: Todos los elementos y partes del proyecto, abarcando desde los planos arquitectónicos y las especificaciones
técnicas hasta los contratos con proveedores y los permisos regulatorios. Se integran todos los procesos constructivos,
asegurando un conocimiento de las especificaciones y reglamentos aplicables. Finalmente, se consolidan todas las
actividades administrativas, de monitoreo y de control, estableciendo un sistema claro para documentarlas y archivarlas de manera
eficiente.
ASEGURAR: Que todas las piezas estén adecuadamente ubicadas y funcionando en armonía. Esto implica verificar que los materiales
estén disponibles, que los equipos estén en buen estado, que las instalaciones estén correctamente ubicadas y que todos los
sistemas funcionen según lo previsto.
CREAR: Un plan integral que abarque todo el Proyecto en su contexto completo, desde la definición de metas y alcances hasta la
asignación de recursos, la programación de actividades, la supervisión de la ejecución y el control de cambios. Este plan integral sirve
como una hoja de ruta para guiar al equipo del proyecto a través de las diferentes etapas, asegurando que se cumplan los objetivos
establecidos y que se gestionen los riesgos de manera proactiva.
EL OBJETIVO FINAL de esta etapa de integración es reunir a todas las partes involucradas y coordinar los trabajos de diseño, costos,
calidad, tiempo y satisfacción del cliente. Al lograr esta coordinación, se maximiza la eficiencia del proyecto, se minimizan los
conflictos y se garantiza que el resultado final cumpla con las expectativas del cliente y los estándares de calidad establecidos.

CONSIDERACIONES ESTRATÉGICAS PARA INTEGRAR UN PROYECTO


La integración de un proyecto no es un proceso automático, sino una actividad que requiere una planificación y ejecución
cuidadosas. Algunas consideraciones clave para integrar un proyecto de manera efectiva incluyen:
DEFINIR OBJETIVOS CLAROS:
Establecer el propósito global del proyecto, la visión que guiará todas las acciones.
Desglosar el objetivo general en metas concretas, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos definidos. Algunos objetivos
específicos que considerar incluyen: la eficiencia en el uso de los recursos, la minimización de los riesgos, el cumplimiento de los
estándares de calidad, la satisfacción del cliente y la innovación en los procesos.
Definir los límites del proyecto, estableciendo qué se incluye y qué se excluye. Esto ayuda a evitar el descontrol del proyecto y a
mantener el enfoque en los objetivos principales.
IDENTIFICAR LOS COMPONENTES A INTEGRAR:
Realizar un inventario exhaustivo de todos los elementos que componen el proyecto, desde los materiales y equipos hasta los
recursos humanos y los procedimientos constructivos a ejecutar.
Agrupar y organizar las tareas a realizar en partidas o grupos de actividades afines, facilitando la gestión y el control del proyecto.
Documentar de manera precisa y completa las tareas y procesos constructivos a realizar, incluyendo los requerimientos técnicos, los
estándares de calidad y los procedimientos de seguridad.
Asegurarse de que todos los miembros del equipo tengan conocimiento de todos y cada uno de los elementos del proyecto, para
tener una colaboración efectiva.
PLANEACIÓN DETALLADA:
Elaborar un plan de integración exhaustivo que considere los objetivos, el alcance, los requerimientos y especificaciones, las partes
interesadas en el proyecto, los recursos financieros y un cronograma rector.
Utilizar el plan de integración para incorporar y coordinar las diferentes partes del proyecto, asegurando que todos los elementos
trabajen en armonía hacia los objetivos comunes.
COORDINACIÓN CONTINUA:
Verificar que todos los elementos, equipos y partes involucradas estén en sintonía, trabajando hacia los mismos objetivos y
siguiendo los procedimientos aprobados.
Fomentar un ambiente de trabajo coordinado donde todos los miembros del equipo colaboren para cumplir las metas establecidas.
Promover la comunicación abierta y la colaboración activa entre todos los miembros del equipo, pues son esenciales para el éxito de
la integración.
DIRECCIÓN Y SUPERVISIÓN PROACTIVA:
Establecer una estructura organizativa clara y eficaz para coordinar los equipos de trabajo, asignando roles y responsabilidades
definidos.
Implementar procesos de monitoreo del avance del proyecto, definiendo quiénes serán los responsables de recopilar y analizar y
archivar la información que se va generando.
Designar los responsables para la solución de problemas y la toma de decisiones, empoderando a los miembros del equipo para que
actúen de manera rápida y eficaz.
Reconocer y aprovechar la diversidad de conocimientos y habilidades que ofrece un equipo multidisciplinario, fomentando la
colaboración y el intercambio de ideas.
DOCUMENTACIÓN EXHAUSTIVA:
Establecer un sistema claro y detallado para registrar todos los procedimientos constructivos, incluyendo los responsables de
realizar los registros, de recolectarlos y de organizarlos para su consulta.
Asegurar que la documentación esté disponible para su consulta durante y al final del proyecto, facilitando la toma de decisiones
informadas y la gestión del conocimiento.
EVALUACIÓN CONTINUA:
Realizar evaluaciones periódicas del progreso del proyecto, comparando los resultados reales con los objetivos planeados.
Fomentar una comunicación abierta y transparente entre todas las partes interesadas, asegurando que todos estén informados
sobre el avance del proyecto y los posibles desafíos.
Programar reuniones frecuentes de evaluación y revisión, donde se discutan los resultados, se identifiquen los problemas y se tomen
las acciones correctivas necesarias.
SEGUIMIENTO POSTERIOR:
Continuar monitoreando el rendimiento del proyecto una vez que esté completamente integrado, identificando y resolviendo
cualquier problema que surja en la etapa posterior a la implementación.
Establecer un sistema para la resolución rápida y eficaz de cualquier problema que surja, minimizando el impacto negativo en el
rendimiento del proyecto.

LA INTEGRACIÓN COMO CLAVE DEL ÉXITO SOSTENIBLE


En resumen, la integración de proyectos de construcción no es simplemente una práctica recomendada, sino un
imperativo para el éxito sostenible. Al adoptar un enfoque integral, las empresas constructoras pueden optimizar el
uso de los recursos, minimizar los riesgos, mejorar la calidad del trabajo, cumplir con los plazos y presupuestos
establecidos, aumentar la satisfacción del cliente y principalmente maximizar la rentabilidad del proyecto. Los
beneficios tangibles de la integración, como la mayor eficiencia, la mejor coordinación, la reducción de riesgos y la toma
de decisiones informada, la convierten en una inversión estratégica que produce dividendos a largo plazo y consolida
una ventaja competitiva en el mercado. La etapa final de coordinación, aseguramiento, creación de un plan
integral y ejecución estratégica es el punto culminante de este proceso, donde todos los elementos convergen para dar
forma a un todo cohesivo y funcional.
HERRAMIENTAS PARA LA INTEGRACIÓN DE PROYECTOS
Entre las herramientas indispensables para la Integración de Proyectos, se encuentra el conocer a los INTERESADOS EN EL
PROYECTO (STAKEHOLDERS). Los stakeholders son todas las personas, grupos u organizaciones que tienen algún interés en
el proyecto y pueden influir en su éxito o fracaso, así como en el desarrollo del mismo, ayudando a garantizar que se
cumplan necesidades, normativas y expectativas, y facilitando la identificación de riesgos y oportunidades desde
diferentes perspectivas. Los stakeholders pueden clasificarse en Internos y Externos. Los STAKEHOLDERS INTERNOS son
aquellos que están dentro del proyecto, como inversionistas y propietarios, quienes proporcionan financiamiento al
proyecto; arquitectos e ingenieros, responsables del diseño y supervisión de la construcción; el gerente del proyecto,
que coordina las fases de planeación y ejecución; el equipo de construcción, incluyendo contratistas, albañiles,
electricistas, plomeros, etc. y proveedores y subcontratistas, que suministran materiales y servicios especializados. Los
STAKEHOLDERS EXTERNOS, en cambio, tienen poder de decisión en el proyecto e incluyen a adultos mayores y sus familias,
usuarios finales del proyecto; el gobierno y reguladores, que otorgan permisos y supervisan normativas; la comunidad
local, vecinos y comercios cercanos que pueden verse afectados; instituciones de salud, posibles aliados para servicios
médicos; ONGs y asociaciones de bienestar, que pueden apoyar en certificaciones, económicamente o difusión; y
medios de comunicación, que difunden información sobre el impacto del proyecto.

Otra herramienta indispensable es la ESTRUCTURA DE DESGLOSE DEL TRABAJO (EDT), que permite dividir el trabajo en
partes más pequeñas, organizadas y manejables, organizando y dividiendo todas las tareas y actividades del proyecto de
manera jerárquica para facilitar su planeación, seguimiento y control, completando el proyecto de manera estructurada.
El Objetivo de la EDT es permitir una mejor planificación, estructurando el trabajo de manera lógica y ordenada; un
mayor control y seguimiento, facilitando la identificación de avances, retrasos o desviaciones; una distribución eficiente
del trabajo, definiendo responsabilidades y asignando tareas de manera clara; una estimación de costos y recursos
precisa, ayudando a calcular los presupuestos y requerimientos de materiales y personal; y la reducción de riesgos,
permitiendo anticipar problemas y establecer medidas correctivas. Las Características Claves de la EDT son que es
Jerárquica, organizándose en niveles que van de lo general a lo específico; Basada en Entregables, donde cada nivel
representa productos, servicios o resultados tangibles; Completa, incluyendo todo el trabajo necesario para la
finalización del proyecto; y Estructurada, siguiendo una lógica clara para facilitar su comprensión. Los Niveles de la EDT
incluyen el Nivel 1, el Proyecto principal, que representa el resultado completo del proyecto; el Nivel 2, Fases o áreas
clave, donde se identifican los grandes bloques de trabajo, capítulos o partidas (ej. Diseño, Construcción, Instalaciones,
Acabados); el Nivel 3, Entregables principales, Metas Parciales y etapas dependientes, donde se detallan los productos o
resultados parciales de cada fase; y el Nivel 4, Actividades específicas y procedimientos constructivos puntuales, que son
los conceptos de obra de presupuesto y asignaciones individuales. Los Beneficios de la EDT en la Construcción son una
mejor organización del trabajo, dividiendo el proyecto en partes manejables; una facilitación de la gestión del tiempo y
los costos, ayudando a establecer plazos y presupuestos realistas; un fomento de la comunicación y colaboración, donde
todos los involucrados entienden su rol en el proyecto; y una reducción de la incertidumbre y los riesgos,
proporcionando claridad sobre lo que debe hacerse y cuándo.
CARTA INTRODUCTORIA Y CHARTER DE PROYECTO.
En la gestión de proyectos de construcción, la comprensión y aplicación adecuada de conceptos como la CARTA
INTRODUCTORIA, el CHARTER DEL PROYECTO y EL ALCANCE DEL PROYECTO es esencial para garantizar el éxito en la
ejecución de cualquier obra. Estos elementos no solo permiten establecer bases sólidas para el desarrollo del proyecto,
sino que también influyen directamente en LA ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO, los costos y la calidad del trabajo.

La carta introductoria es el documento informativo que se elabora para dar a conocer un proyecto. Su propósito es
comunicar de manera clara los objetivos generales, la visión y las expectativas del proyecto a todos los involucrados.
Este documento es especialmente útil para coordinar el trabajo harmónico de los equipos de las diferentes disciplinas,
aclarar dudas iniciales y establecer el contexto en el que se desarrollará la construcción.

El charter de proyecto, por su parte, es un documento más detallado que formaliza la existencia del proyecto y otorga
autoridad a los responsables de su ejecución. Contiene información sobre los objetivos específicos, el alcance, los
recursos asignados, los riesgos identificados y las partes interesadas. No contar con un charter bien estructurado puede
llevar a problemas como la falta de dirección en el proyecto, confusión entre los equipos de trabajo y conflictos en la
toma de decisiones.

Por ejemplo, si en la construcción de la casa de retiro para adultos mayores no se define claramente en el charter quién
es el responsable de cada área, podrían surgir retrasos por falta de comunicación entre los encargados de instalaciones
eléctricas y los de acabados. Esto no solo genera sobrecostos, sino que también compromete la calidad del proyecto.

ALCANCE DEL PROYECTO Y SU ADMINISTRACIÓN

El alcance del proyecto define los límites y entregables que deben cumplirse para considerar la obra terminada con
éxito. Una mala gestión del alcance puede generar problemas como la inclusión de trabajos no previstos (conocido como
trabajos extraordinarios), lo que provoca aumentos en costos y tiempos.

Para gestionar el alcance, es necesario desglosarlo en tareas pequeñas y concretas a través de herramientas como la
Estructura de Desglose del Trabajo (EDT). La EDT permite visualizar cada componente del proyecto en su forma
más sencilla y esto facilita la asignación de responsabilidades y recursos.

Si no se estructura adecuadamente la EDT, pueden presentarse dificultades en la planeación. Por ejemplo, en la casa de
retiro, si no se detallan las actividades relacionadas con la instalación de sistemas de climatización, puede ocurrir que se
programe su instalación después de los acabados, lo que resultaría en daños y costos adicionales.

ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO EN EL PROYECTO

La buena administración del tiempo en un proyecto de construcción evita retrasos que impacten en costos y calidad.
Una mala planificación de tiempos puede ocasionar problemas como:

 Aumento de costos indirectos: Si la obra se extiende más de lo previsto, los gastos en supervisión, renta de
maquinaria y oficinas se incrementan considerablemente.

 Presión en los trabajadores: Cuando los tiempos no se manejan adecuadamente, las actividades pueden
acumularse, lo que obliga a los trabajadores a realizar tareas apresuradas, afectando la calidad de la
construcción.

 Problemas de coordinación: Si no se establecen tiempos precisos, algunos trabajos pueden estorbarse entre sí,
como la colocación de pisos antes de finalizar la instalación eléctrica.

Un caso real en la construcción de una casa de retiro sería la falta de coordinación en la entrega de materiales. Si el
concreto para la cimentación no llega a tiempo, toda la programación de obra se retrasa, generando una cadena de
afectaciones en las actividades subsecuentes.
USO DE MAPAS MENTALES EN LA PLANEACIÓN

Los mapas mentales son herramientas útiles para visualizar la información de manera organizada y estructurada. En la
gestión de proyectos de construcción, se emplean para:

 Representar entregables clave: Un mapa mental permite identificar qué productos o servicios se deben
entregar en cada fase del proyecto.

 Desglosar el alcance: Facilita la organización de la EDT, asegurando que todas las actividades estén
contempladas.

 Analizar riesgos y recursos: Ayuda a prever posibles dificultades y optimizar el uso de materiales, mano de obra
y maquinaria.

Elaborar estos mapas de manera detallada y visualmente clara no solo mejora la comprensión del proyecto, sino que
también facilita la comunicación entre los equipos de trabajo.

Comprender y aplicar correctamente estos conceptos en la gestión de proyectos de construcción permite desarrollar
habilidades que nos hacen más eficientes, evitar sobrecostos y garantizar entregas en tiempo y forma. La planeación y
estructuración adecuadas se deben hacer para prevenir problemas y optimizar los recursos disponibles, asegurando así
un mejor resultado en la ejecución del proyecto.
ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO.
La gestión del tiempo en un proyecto de construcción va mucho más allá de simplemente cumplir con una fecha
de entrega. Administrar el tiempo implica planear, programar, controlar y ajustar la duración de cada actividad, sin
perder de vista la relación estrecha que esta dimensión tiene con el costo y el alcance del proyecto. Un enfoque
integral requiere definir con precisión todas las actividades necesarias para completar la obra, estimar su duración de
forma realista, establecer dependencias entre tareas, asignar los recursos adecuados y construir un cronograma
coherente y adaptable a las condiciones cambiantes del proceso constructivo. Solo así se puede garantizar la entrega en
tiempo, sin sacrificar la calidad ni desviar los costos originalmente previstos.
Este equilibrio esencial entre tiempo, alcance y costo se representa mediante el conocido triángulo de la gestión
de proyectos. El alcance define qué se incluye y qué no en el proyecto, es decir, el conjunto de actividades que deben
realizarse y la cantidad de trabajo para cada una. El tiempo se refiere a la duración total de la obra, que a su vez
depende del número de tareas y de cuánto dure cada una. Por su parte, el costo abarca los recursos financieros
necesarios, considerando tanto los gastos directos como los indirectos e imprevistos. Cualquier modificación en uno de
estos tres elementos inevitablemente repercute en los otros: reducir el tiempo puede elevar el costo y comprometer la
calidad; ampliar el alcance requerirá más recursos y tiempo; limitar el presupuesto puede llevar a recortes en calidad o
en volumen de trabajo. Por ello, mantener este triángulo en equilibrio es una de las prioridades más delicadas y
estratégicas en toda obra.
Planear de manera realista significa hacerlo con base en datos concretos, capacidades reales del equipo,
recursos disponibles y condiciones específicas del proyecto. No se trata de una visión optimista, sino de un
pronóstico fundamentado. Se deben considerar factores como experiencias previas, condiciones climáticas,
normativas, tiempos auxiliares y limitaciones logísticas. Asimismo, la secuencia lógica de actividades es clave:
cada tarea debe ubicarse en el orden natural y técnico en que será ejecutada. Esto evita retrabajos, permite un uso más
eficiente del tiempo y los recursos, aumenta la certeza del cronograma, reduce sobrecostos y mejora la seguridad en
obra.
Estimar la duración de una tarea es una de las habilidades centrales en la gestión de proyectos de construcción.
Implica conocer a fondo qué se hará, dónde y cómo, y considerar variables como el rendimiento de la cuadrilla, el
volumen real de trabajo y las condiciones del sitio. Para ello, es fundamental apoyarse en datos verificados,
rendimientos confiables ajustados al contexto y factores externos como clima, accesibilidad, disponibilidad de recursos,
entre otros. Cometer errores en estas estimaciones puede traducirse en demoras, sobrecostos, cuellos de botella y
secuencias interrumpidas, afectando el ritmo general de la obra.

Esta tabla resume los principales errores en la estimación de tiempos y sus consecuencias en la obra, así como las
acciones correctivas más adecuadas para cada caso. Destaca la importancia de usar datos reales, respetar secuencias
lógicas y considerar condiciones del sitio.
El programa de erogaciones es una herramienta esencial para vincular el tiempo con el dinero en un proyecto.
No se trata solamente de saber cuánto cuesta una actividad, sino de prever en qué momento se va a generar ese gasto.
De este modo, se puede planear el flujo financiero, anticipar necesidades de crédito o pagos, y evitar desequilibrios que
podrían frenar la ejecución. Cada actividad en el cronograma debe tener su costo asociado distribuido a lo largo del
tiempo. A partir de esto se construye una curva de erogaciones que permite visualizar el comportamiento del
gasto, detectando etapas de mayor exigencia financiera y zonas críticas de posible riesgo.

La tabla muestra el monto erogado por semana a lo largo del proyecto, desde la limpieza inicial hasta la entrega final,
acumulando el total del gasto. Permite identificar el ritmo de ejecución financiera y su alineación con el programa físico.
En una obra típica, la curva de erogaciones muestra una fase inicial de gasto bajo, seguida de un crecimiento
acelerado durante las etapas de estructura, instalaciones y acabados, para luego desacelerarse al final, cuando se
realizan tareas de detalle y limpieza.
Esta curva ilustra visualmente la progresión del gasto en el tiempo, permitiendo identificar la fase de mayor intensidad
financiera. La pendiente refleja el esfuerzo económico y logístico requerido en cada etapa.
Un proyecto se puede ver severamente afectado si los fondos no están disponibles durante las semanas críticas.
El ritmo se rompe, la obra se detiene, los costos se elevan y la confianza entre actores se debilita. La gestión
financiera debe ser tan rigurosa como la técnica, especialmente cuando se trabaja bajo presión de tiempo y recursos
limitados.

ADMINISTRACIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS.


Además del tiempo y el dinero, un componente clave para que un proyecto avance con éxito es la
administración eficaz de los recursos humanos. La obra no solo se construye con concreto, acero y planos, sino con
personas que deben trabajar de manera coordinada, con roles definidos y objetivos comunes. La calidad de esa
coordinación tiene un impacto directo en la eficiencia, en la toma de decisiones y en la capacidad del equipo para
responder ante los imprevistos propios de la construcción.
Una buena gestión del equipo comienza con la claridad organizacional. Cada integrante debe entender su
función, sus responsabilidades, a quién reporta, qué decisiones puede tomar y cómo debe comunicar el avance o los
problemas que surjan. Para lograr esto se emplean varias herramientas clave. Una de ellas es el organigrama del
proyecto, que es una representación visual de la estructura del equipo. Este documento permite ver con facilidad quién
dirige, quién coordina, quién ejecuta tareas específicas y cómo fluye la comunicación. Cuando esta estructura no está
definida, suelen aparecer errores como tareas duplicadas, zonas de responsabilidad difusas e incluso conflictos por
decisiones mal asignadas. Un organigrama claro, por el contrario, fomenta el orden y la productividad, pues cada
miembro sabe a quién acudir y cuál es su papel en el sistema general.
No basta, sin embargo, con saber “quién es quién”. Es igualmente importante establecer con precisión qué hace
cada quien. Para ello se utiliza la matriz de roles y funciones, que complementa al organigrama. Esta matriz
describe qué persona o qué área es responsable de cada actividad del proyecto: quién revisa los planos, quién autoriza
pagos, quién coordina a los proveedores, quién aprueba cambios, quién supervisa la obra civil y quién da seguimiento a
la calidad. Cuando estas funciones están bien distribuidas y comunicadas, el equipo trabaja con mayor confianza y
eficiencia. Se evitan malentendidos, se eliminan vacíos de responsabilidad y desaparecen frases como “yo pensé
que no era mi tarea”. Cada persona se convierte en responsable directo de su parte del proyecto y el flujo de trabajo
mejora notablemente.
Además de quienes integran directamente el equipo de gestión, todo proyecto involucra una red más amplia de
actores que tienen expectativas, intereses y preocupaciones respecto al desarrollo de la obra. A estas personas o
entidades se les conoce como interesados o stakeholders. Pueden ser clientes, usuarios finales, contratistas,
proveedores, autoridades, vecinos o instituciones. Cada uno puede influir en el desarrollo del proyecto, positiva o
negativamente, según cómo se gestionen sus expectativas. Por eso, es fundamental no asumir que todos están
alineados, ni ignorar sus preocupaciones. Una comunidad vecina que no fue informada sobre cortes de calle puede
reaccionar con quejas formales; un proveedor que no fue considerado a tiempo puede retrasar entregas críticas; un
cliente desinformado puede perder la confianza en el equipo.
Para prevenir estos conflictos, se utiliza la matriz de stakeholders y expectativas, que identifica a cada
interesado, define qué espera del proyecto, cuáles son sus preocupaciones principales y cuál es la estrategia de
comunicación más adecuada para mantenerlo informado o involucrado. Esta matriz permite diferenciar entre
quienes deben ser consultados constantemente, quienes requieren reportes periódicos, quienes deben recibir
presentaciones formales o quienes simplemente necesitan ser mantenidos al tanto. Gestionar bien a los interesados
no es solo una cortesía, sino una estrategia de gestión. Cuando se atienden sus inquietudes de forma oportuna,
se reducen resistencias, se evitan retrasos innecesarios y se fortalece la confianza general en el proyecto.

Esta tabla clasifica a los interesados del proyecto en función de sus expectativas, intereses críticos y estrategias
recomendadas de comunicación. Incluye promotores, usuarios, familiares, contratistas, vecinos, autoridades y
proveedores.
En un entorno tan complejo como la construcción, donde participan decenas o incluso cientos de personas, la
comunicación estructurada es vital. Esto se logra a través de reportes del proyecto, que deben ser periódicos, claros,
relevantes y específicos. La información debe fluir de forma ordenada para que todos sepan en qué etapa se
encuentra la obra, qué riesgos se han detectado, qué decisiones deben tomarse y qué avances se han logrado. Un
buen reporte no solo describe lo que ya pasó; también anticipa lo que puede ocurrir y propone acciones correctivas
cuando es necesario. Esto fortalece la toma de decisiones, evita sorpresas y mantiene la alineación entre los distintos
niveles del equipo y los stakeholders.

Incluye reportes de avance de obra, financieros, de riesgos, de calidad, de seguridad, de relaciones comunitarias y para
autoridades. Cada uno tiene un responsable específico y una frecuencia adecuada que garantiza un seguimiento
eficaz.
Cuando se logra una administración adecuada de los recursos humanos, cada integrante del proyecto no solo
ejecuta su tarea, sino que la comprende en relación con el todo. El trabajo se vuelve más colaborativo, los errores se
reducen y la obra avanza con mayor claridad. La gestión profesional de las personas es, en última instancia, la base
sobre la cual se construyen los resultados técnicos y financieros de cualquier proyecto de construcción.
ADMINISTRACIÓN DE LA CALIDAD.

La administración de la calidad en los proyectos de construcción no puede limitarse al control visual de los
resultados. Requiere herramientas que permitan investigar a fondo las causas de las fallas, prevenir errores futuros y
fortalecer la mejora continua. Una de las más efectivas es el diagrama causa-efecto, también conocido como diagrama
de Ishikawa o diagrama de espina de pescado. Esta herramienta fue desarrollada para identificar las posibles causas de
un problema complejo, organizándolas de manera visual y estructurada. Su nombre proviene de su forma gráfica,
que recuerda a un pez: la “cabeza” representa el problema o efecto indeseado, mientras que las “espinas” agrupan las
causas por categorías, como materiales, métodos, maquinaria, mano de obra o gestión.
Aplicar el diagrama en obra permite al equipo entender qué está fallando realmente. Por ejemplo, si hay
fisuras en muros recién colados, se puede iniciar un análisis en equipo, incluir a los residentes de obra, albañiles,
supervisores, y listar posibles causas bajo cada categoría. Quizá se descubra que no se realizó un buen curado, que
hubo deficiencias en la mezcla, o que el clima afectó el fraguado. Identificar la causa raíz permite definir acciones
concretas para que el problema no se repita. Es importante evitar confundir los síntomas con las causas. Un
síntoma visible, como “la loseta está mal pegada”, puede tener detrás causas más profundas: adhesivo inadecuado,
superficie mal preparada o falta de capacitación en el proceso. Por eso, esta herramienta fomenta el análisis
crítico y el trabajo colaborativo, y es más efectiva cuando se incluyen en el análisis quienes ejecutan el trabajo en
campo.
El uso adecuado del diagrama implica seguir una serie de pasos: reunir al equipo, definir claramente el
problema, establecer categorías relevantes, generar ideas sobre las posibles causas, organizar esas ideas en el diagrama,
y seleccionar aquellas causas más probables para diseñar un plan de acción. Si luego de este análisis no se modifican
los procedimientos, los errores volverán a repetirse. Por tanto, se debe cerrar el ciclo con acciones correctivas,
responsables designados y seguimiento.
Complementando esta herramienta, las listas de verificación son una herramienta práctica y sencilla que
refuerza el control en obra. Un checklist es una lista ordenada de tareas, condiciones o elementos que deben
revisarse antes, durante o después de una actividad. Sirve para evitar omisiones, asegurar cumplimiento de
normativas, verificar especificaciones técnicas y documentar avances o problemas. Su uso es versátil: se puede
aplicar en la cimentación, verificando el armado de acero y proceso de colado del concreto; en instalaciones eléctricas,
comprobando que los materiales sean certificados y las canalizaciones estén bien trazadas; o en los acabados,
asegurando que los colores de pintura correspondan a la memoria de acabados.
Para ser efectiva, una lista de verificación debe tener campos para marcar cumplimiento, observaciones y
evidencia como fotografías o firmas. No debe llenarse por compromiso, sino como una herramienta de control real.
Además, debe ser revisada periódicamente en juntas de seguimiento, para tomar decisiones y corregir desviaciones
antes de que se conviertan en errores graves. El buen uso del checklist ayuda a construir trazabilidad y respaldo
técnico ante cualquier inspección o entrega.
En el proceso de asegurar calidad y cumplimiento en obra, otro elemento esencial es la participación en
concursos de obra pública o privada. Un concurso es un procedimiento formal mediante el cual se invita a empresas
constructoras o profesionales a presentar propuestas para ejecutar un proyecto. Estas propuestas se componen
de documentación técnica, económica y administrativa. En el caso de la obra pública, los concursos son regulados
por ley y se realizan bajo esquemas de licitación pública, invitación restringida o adjudicación directa. En el ámbito
privado, aunque no siempre son obligatorios, los concursos también se utilizan para garantizar competitividad,
comparar metodologías y asegurar condiciones favorables para el cliente.
Una propuesta técnica incluye la descripción de los procedimientos constructivos, programas de obra y
erogaciones, especificaciones de materiales y currículum de la empresa. La propuesta económica presenta el
presupuesto desglosado en partidas y conceptos, precios unitarios y análisis de costos. Finalmente, la
documentación administrativa abarca registros legales, fianzas de cumplimiento, seguros, y el modelo de contrato.
Se presenta una ponderación típica para evaluar propuestas: calidad técnica (40%), precio ofertado (30%), experiencia
(20%) y solvencia financiera (10%). Esta estructura permite una decisión equilibrada y estratégica.
Participar en un concurso implica cumplir con todos los requisitos establecidos en las bases. Ignorar algún
punto puede llevar a la descalificación automática. Presentar propuestas incompletas, no analizar bien los alcances
o no prever la obtención de fianzas son errores comunes que pueden evitarse con un proceso cuidadoso y ordenado.
Usar una lista de verificación antes de entregar una propuesta puede marcar la diferencia entre una participación
exitosa o un rechazo por omisiones. Elegir siempre la propuesta más barata sin analizar la capacidad técnica de la
empresa puede derivar en problemas como mala calidad, retrasos o abandono del proyecto.

Esta tabla permite distinguir con claridad los marcos legales, procesos de selección, obligatoriedad de fianzas y nivel de
flexibilidad en cada tipo de contratación. Mientras la obra pública exige transparencia y apego a normativas, la
privada ofrece mayor libertad, pero requiere acuerdos bien definidos.
En resumen, asegurar la calidad en los proyectos de construcción requiere no solo ejecutar bien, sino también
prever, documentar, analizar y corregir de forma continua. El uso integrado de herramientas como el diagrama de
causa-efecto, las listas de verificación, los reportes periódicos y la participación adecuada en concursos permite a los
equipos actuar de forma organizada, profesional y eficiente, reduciendo riesgos y construyendo con mayor certeza
técnica, financiera y legal.

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