PROTOCOLO PARA EL MANEJO DE
SITUACIONES DE DESREGULACIÓN
EMOCIONAL Y/O CONDUCTUAL (DEC)
EN ESTUDIANTES.
Julio 2025
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INTRODUCCIÓN
Este protocolo tiene como propósito entregar orientaciones claras para enfrentar situaciones
de Desregulación Emocional y Conductual (DEC) en el contexto escolar. El enfoque incluye
tanto medidas preventivas como acciones de intervención directa, especialmente en casos
donde las respuestas pedagógicas habituales no generan resultados favorables y existe un
riesgo de daño emocional y/o físico para el estudiante o miembros de la comunidad
educativa.
Su aplicación contempla la participación activa de las familias, considerando las
características particulares de cada situación. El protocolo se encuentra alineado con la
normativa vigente, incluyendo la Ley General de Educación N° 20.370, la Ley de Inclusión
Escolar N° 20.845, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad, Decretos 170 y 83, y las políticas ministeriales
relacionadas con convivencia escolar y salud mental.
OBJETIVO
Establecer lineamientos para orientar a la comunidad educativa en la prevención, detección
e intervención ante situaciones de Desregulación Emocional y Conductual en estudiantes,
resguardando su integridad y la de su entorno. Esta guía promueve un enfoque inclusivo,
empático y colaborativo, integrando a los distintos actores escolares y a las familias.
1. CONSIDERACIONES GENERALES Y CONCEPTOS CLAVE
En esta sección se presentan las definiciones necesarias para distinguir entre distintas
manifestaciones conductuales y emocionales presentes en el ámbito escolar, así como los
conceptos asociados a diagnósticos clínicos relevantes que pueden incidir en la conducta
de los estudiantes. La comprensión de estos términos es clave para realizar un abordaje
adecuado de la DEC.
CONCEPTOS CLAVE
Conducta Disruptiva
Las conductas disruptivas son aquellas acciones que desafían la autoridad, interrumpen la
dinámica del aula y dificultan el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas manifestaciones,
como el incumplimiento de normas, interrupciones constantes, desobediencia o actitudes
desafiantes, requieren un abordaje desde el diálogo pedagógico y formativo. A diferencia de
una DEC, no implican una alteración significativa del estado emocional del estudiante, pero
sí afectan la convivencia escolar.
Desregulación Emocional y Conductual (DEC)
Se refiere a un conjunto de conductas que reflejan una pérdida significativa del control
emocional y/o conductual frente a ciertos estímulos. Durante estos episodios, el estudiante
puede mostrar una intensa reacción emocional o motora sin lograr identificar ni expresar
adecuadamente sus emociones, lo que puede derivar en autoagresiones, agresiones a
otros o daños materiales. Las DEC suelen ser más intensas y persistentes que las
conductas disruptivas y no remiten fácilmente ante estrategias habituales.
Regulación Emocional
Corresponde a la capacidad del individuo para manejar sus emociones, adecuando sus
respuestas a las exigencias del entorno y a sus propios objetivos. La regulación emocional
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permite modular la reacción, mantener el control en situaciones adversas y recuperarse
ante eventos estresantes. Es una competencia que puede ser aprendida y fortalecida desde
la infancia.
Trastorno del Espectro Autista (TEA)
El TEA es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en la
comunicación e interacción social, además de patrones de comportamiento e intereses
restrictivos o repetitivos. Cada persona con TEA presenta un perfil único, por lo que es
esencial un enfoque personalizado. Las personas con TEA pueden manifestar DEC ante
sobrecargas sensoriales, cambios imprevistos o dificultades en la comprensión del entorno
social.
Trastorno de Déficit Atencional con o sin Hiperactividad (TDAH)
Es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta por síntomas de inatención,
hiperactividad e impulsividad. Suele aparecer en la infancia y persistir en etapas posteriores.
Las dificultades en la autorregulación, la planificación y el control de impulsos pueden
aumentar la probabilidad de episodios de desregulación emocional y conductual en
contextos escolares.
Trastornos de Ansiedad
Los trastornos de ansiedad se caracterizan por miedos intensos, anticipación de peligros y
respuestas conductuales de evitación. En estudiantes, estos pueden reflejarse en
aislamiento, crisis de pánico, somatizaciones o conductas de evitación escolar. La ansiedad
elevada puede ser un desencadenante común de episodios de DEC si no se gestionan
adecuadamente.
Trastornos Depresivos
La depresión es una condición de salud mental grave que se manifiesta con tristeza
persistente, pérdida de interés en actividades y dificultades para realizar tareas cotidianas.
Puede requerir tratamiento psicoterapéutico y, en algunos casos, farmacológico. Se detecta
a través de cambios emocionales, conductuales, en el sueño y la alimentación, los cuales
persisten por semanas o meses. El DSM-V (2013) clasifica distintos tipos de trastornos
depresivos, como la depresión mayor, distimia, trastorno bipolar, entre otros. Su
manifestación varía según la edad: en niños suele verse en conductas alteradas y en
adolescentes, con síntomas similares a los adultos. La causa es multifactorial.
Trastorno Oposicionista Desafiante
El Trastorno Oposicionista Desafiante se caracteriza por conductas persistentes de enfado,
irritabilidad, actitudes desafiantes, discusiones frecuentes y comportamientos vengativos
hacia figuras de autoridad, excepto hermanos. Estas conductas pueden vulnerar derechos
ajenos o desafiar normas sociales. Sus causas están asociadas a dificultades en el
autocontrol emocional y conductual, y pueden variar entre personas, según el DSM-V
(2013).
2. INTERVENCIÓN SEGÚN EL NIVEL DE INTENSIDAD
La intervención ante una Desregulación Emocional y Conductual (DEC) debe considerar la
intensidad del episodio y sus posibles riesgos. Para ello, se establecen tres niveles de
intervención, los cuales orientan las acciones del equipo educativo y permiten una
respuesta proporcional, gradual y planificada.
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Etapa 1: Señales iniciales sin riesgo
Corresponde a momentos en los que el estudiante muestra señales de malestar emocional,
sin representar un riesgo para sí o para otros. La respuesta debe centrarse en la contención
verbal, el cambio de foco atencional y la aplicación de estrategias preventivas previamente
acordadas. El docente o el equipo psicosocial debe facilitar pausas activas, adaptar la
actividad, ofrecer espacios de calma y aplicar herramientas de autorregulación conocidas
por el estudiante.
Etapa 2: Aumento de desregulación con riesgo moderado
En esta fase, el estudiante presenta una pérdida significativa del autocontrol, manifestando
conductas de riesgo para sí o su entorno. Es necesario el acompañamiento de al menos
tres adultos: un profesor, un encargado de convivencia y el inspector acargo. Se debe
trasladar al estudiante a un lugar seguro, reducir estímulos, mantener una actitud calmada,
y permitir que se exprese una vez disminuida la intensidad emocional. Se registra el
episodio en la bitácora correspondiente y se comunica a la familia.
Etapa 3: Riesgo grave o crisis
Esta etapa implica un riesgo alto de daño físico o emocional. Solo personal capacitado
podrá realizar contención física, si existe autorización firmada por la familia. Se recomienda
elaborar un Plan de Acompañamiento Emocional y Conductual (PAEC) que contemple la
participación de profesionales externos. En casos extremos, puede requerirse la derivación
a un centro de salud, articulando previamente con la familia y el equipo tratante.
3. MEDIDAS DE PREVENCIÓN
La prevención es esencial para minimizar la ocurrencia de episodios de desregulación.
Implica conocer al estudiante, anticiparse a situaciones estresantes y promover un entorno
escolar seguro, estructurado y empático.
Algunas estrategias preventivas incluyen:
• Identificar factores desencadenantes conocidos y planificar apoyos individualizados.
• Establecer rutinas claras y flexibles, adaptadas al nivel emocional del estudiante.
• Utilizar recursos visuales, pictogramas y señales anticipatorias.
• Proporcionar tiempos de descanso programados y espacios de regulación.
• Aplicar refuerzo positivo ante conductas de autorregulación exitosas.
• Incluir talleres de habilidades socioemocionales y estrategias de resolución pacífica de
conflictos en la malla curricular.
Es importante que el profesor jefe y/o Inspector/ra de cada curso realice un
seguimiento de los requerimientos de apoyo de los estudiantes, así como también
identificar sus redes de apoyo. Para aquello es importante:
1. Conocer a las y los estudiantes
El objetivo es identificar a aquellos estudiantes que debido a sus características personales
y/o condiciones del entorno, pueden ser más susceptibles a experimentar episodios de
desregulación emocional y conductual (DEC) en el contexto educativo. Frente a dichas
características es importante que sean socializadas de manera confidencial con los
profesores, Inspectores, Comité de Convivencia Escolar que se relacionan con dichos
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estudiantes, así como también con el equipo administrativo de manera tal de estar al tanto
de las características tanto personales como ambientales de las y los estudiantes.
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[Link] señales previas y actuar dentro de ellas
Como segundo lineamiento, es recomendable que todos los integrantes de la
comunidad, no sólo los profesores jefes y/o educadoras, pongan atención a la presencia de
“indicadores emocionales”, tales como presencia de tensión, ansiedad, temor, ira u otros, y
reconocer, en la medida de lo posible dentro del contexto en que se generan, las señales
que manifiestan NNA previamente a que se desencadene una DEC.
En diversas ocasiones, son los mismos compañeros quienes logran identificar estas
señales y alertan a los [Link] de los indicadores a considerar, es importante
prestar atención a signos de mayor irritabilidad, ansiedad o desatención en mayor medida
de lo habitual, aislamiento y/o retraimiento, claves desde el lenguaje corporal, y obtener
información desde diversas fuentes, como lo son la familia, cuidadores principales u otros,
que permitan identificar los detonantes o gatillantes en situaciones domésticas y tener
pistas para prevenir que suceda en el contexto escolar.
Los signos y señales específicas de alerta, que preceden a una eventual DEC,
pueden variar de una persona a otra y en función de cada entorno escolar. A partir de ello,
se refuerza la importancia de conocer y observar a nuestros estudiantes, de construir
vínculos con ellos, así como favorecer una cultura del buen trato en toda la comunidad, ya
que esto, puede influir positiva o negativamente en la presentación de episodios DEC, que
no dependen solo de las características del estudiantado.
Junto a ello, es importante evitar cambios repentinos en el entorno escolar o en la
rutina diaria, anticipando los cambios y estando atentos a eventuales conflictos en el aula
que podrían desencadenar un cuadro de desregulación.
3 Reconocer los elementos del entorno que habitualmente preceden a la desregulación
emocional y conductual:
El tercer lineamiento de intervención preventiva se dirige a las circunstancias educativas y
de otros ámbitos de la vida diaria previos a la desregulación, ya que se configuran como
factores que la predisponen. Uno de los factores externos al aula y comúnmente asociado
a desregulación emocional y conductual son los trastornos del sueño, por lo mismo es de
importancia la comunicación con la familia para detectar y prevenir algunos elementos
asociados a riesgo de desregulación a considerar, no exclusivos del ambiente escolar,
serían: posibles síntomas depresivos, eventos estresantes y/o enfermedad crónica del
estudiante, cuidador o miembro de la familia, entre otros.
4. La identificación de los elementos asociados puede ser relevante para planificar los
apoyos a la familia y en relación con temas de salud integral de las y los estudiantes.
Es importante reiterar que hay factores que pueden desencadenar respuestas que
corresponden a rasgos distintivos de los NNA y sus circunstancias, como, por ejemplo;
estudiantes TEA que tienden a presentar mayor predisposición a episodios de ansiedad y
podrían fallar en el empleo de estrategias de autorregulación, por lo que podrían requerir
mayor energía y esfuerzo para manejar los niveles de estrés para no sentirse desbordados
constantemente y alcanzar su regulación emocional. Pero, además existen otros factores
desencadenantes relacionados con el entorno físico y social, sobre los cuales también es
posible intervenir en cierta medida para prevenir o disminuir la posibilidad de que se gatille
una DEC.
La anticipación de los diferentes espacios y actividades complementarias, tales
como talleres, eventos musicales o cambios de actividades por tanto son acciones
preventivas. La intervención preventiva debe dirigirse tanto a visibilizar y tener presentes
las circunstancias escolares previas como a otros aspectos de la vida cotidiana del NNA
donde puedan ocurrir.
Entorno físico
● Permitir usar elementos que minimicen la sobrecarga de estímulos (luces intensas,
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ruidos fuertes, colores fuertes e intensos, exceso de materiales u ornamentaciones,
etc.), tales como: estímulos como tapones, audífonos (con o sin cancelación de
ruido), gafas, entre otros.
● Reducir la incertidumbre o ansiedad anticipando la actividad y lo que se espera que
la persona pueda hacer en dicha actividad; si surgen cambios, informarlos
prontamente.
● Adecuar el nivel de exigencias, considerando no solo el nivel de desempeño del
estudiante en la tarea, sino también el estado de regulación emocional en el que se
encuentra.
● Equilibrar diariamente tareas más demandantes con otras menos exigentes. Los
estudiantes en el espectro autista (y con otras condiciones y/ o requerimientos de
apoyo), ya tienen una demanda respecto al entorno inherente a su condición, que
les resulta estresante.
● Dar el tiempo necesario para cambiar el foco de atención, aunque se haya
anticipado dicho cambio previamente.
● Favorecer la práctica de ejercicio físico.
● Implementar al inicio de la jornada, una estructura de relajación, tal como luz,
respiración, ejercicios, música, considerando las características del estudiante y
nivel que cursa.
Entorno social
● Ajustar el lenguaje utilizando frases simples. Es importante aprender a estar en
silencio y en calma en momentos en que el NNA presenta altos niveles de
ansiedad.
● Mantener una actitud tranquila desde el rol del adulto.
● Reconocer momentos en que el NNA está preparado para aprender. No se puede
enseñar en momentos de desregulación o estrés.
● Evitar enjuiciar o atribuir ‘automáticamente’ mala intención en su actuar. Dar tiempo y
espacio al NNA para que dé a conocer lo que le ocurre, en el momento en que haya
reducido su grado de estrés, considerando el contexto y su capacidad de expresión
en base a su edad.
● Validar y reconocer sus sentimientos.
● Brindar espacios o momentos de soledad, si es que éstos les ayudan a relajarse.
4. Redirigir momentáneamente al estudiante hacia otro foco de atención
Utilizar recursos y realizar actividades que se encuentren disponibles, dependiendo
de cada situación, como por ejemplo, pedirle que ayude a distribuir materiales u otra acción
acorde con la dinámica de la clase.
5. Facilitarles la comunicación, ayudando a que se expresen de una manera diferente a la utilizada
durante la desregulación emocional y conductual.
Es imperativo que para el manejo de la DEC, quién realiza la contención, mantenga
la calma utilizando una voz tranquila, en un lenguaje claro, preciso y conciso, manteniendo
un lenguaje corporal que transmita serenidad.
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Es importante disponer y dar un espacio para que el/la estudiante dé a conocer lo que le
sucede, aceptando y reconociendo los sentimientos. Se deben plantear preguntas directas
sobre lo que lo está molestando o lo que necesita, entendiendo la desregulación como una
forma de comunicar. Del mismo modo, se debe mediar verbalmente, haciéndole saber al
estudiante que está ahí para ayudarle y que puede, si lo desea, relatar lo que le sucede,
dibujar, mantenerse en silencio o realizar algún ejercicio.
6. Otorgar tiempo de descanso a los estudiantes, sobre los que existe información previa de riesgo
de desregulación emocional y conductual.
Dicha medida tiene como objetivo que cuando se otorgue este tiempo se considere,
por ejemplo, ir al baño, salir de la sala o ir a otro espacio dentro de la sala u otras
dependencias del colegio, previamente establecido y acordado con el/la NNA y su familia.
Luego de estas pausas, los y las estudiantes deben volver a finalizar la actividad que
corresponda. Es importante que tanto el equipo psicoeducativo, Inspectores, profesores de
asignatura, Área de UTP y Encargados de convivencia, estén informados de la situación y
las condiciones de dichas pausas.
7. Utilizar refuerzo conductual positivo frente a conductas aprendidas, con apoyos iniciales,
entregando opciones adaptativas y alternativas a la desregulación emocional y conductual.
Para el diseño de este refuerzo positivo se requiere tener conocimiento sobre
cuáles son sus intereses y gustos, hobbies, objeto de apego u otro elemento que permita
volver a la calma al estudiante; para ello se espera que los profesores, en conjunto con las
personas a cargo de la implementación del protocolo, planifiquen los apoyos y refuerzos
en coordinación con las familias. Es importante que los profesores jefes, de asignatura
sean partícipes de esta estrategia donde puedan desarrollar actividades en conjunto.
En el caso de NNA con requerimientos de apoyo en el lenguaje oral, o sin éste,
utilizar pictogramas, gestos y señas de común acuerdo, además de preguntar a personas
cercanas de su entorno valoradas positivamente por el/la estudiante, entre otras
alternativas, para identificar reforzadores según sea el caso. Cabe destacar que, para que
el refuerzo de la conducta sea efectivo, éste debe ser llevado a cabo de forma inmediata,
evitando la confusión de la conducta reforzada, además de existir concordancia y
coordinación de las personas involucradas en el DEC, generando consistencia en la
estrategia y uso de dicho reforzador.
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8. Enseñar estrategias de autorregulación
Tanto desde el área emocional, cognitiva y conductual, ayudar a los estudiantes a
identificar los primeros signos de ansiedad u otros estados emocionales y cómo ser
abordados mediante objetos o situaciones que les agraden y relajen (en contraposición de
aquellos que los diviertan y/o exciten), utilizando recursos como los ejercicios de relajación,
respiración y/o ejercicios de carácter sensoriomotor (pintar, dibujar, escuchar música,
pasear, saltar, u otros). En caso de ser el pensamiento el desencadenante de la ansiedad,
se puede enseñar a modificarlo a través de imágenes de momentos en los que haya
experimentado alegría o sensación de bienestar, o favoreciendo su capacidad de
autorregulación conductual, apoyando el control de los impulsos y la demora en la
gratificación, entre otras posibilidades.
Ante la dificultad para reconocer las propias emociones, lo que puede
desencadenar un desborde de ellas, se puede trabajar a través de actividades de registro
de los distintos “niveles emocionales”, lo que les permite ahondar en el autoconocimiento y
reconocimiento de aquellas situaciones que les generan malestar, y que hayan sido
previamente conscientes del cambio en sus emociones, lo que le permitirá un mayor
autocontrol (ejemplo, técnica del semáforo).
Junto con lo mencionado, se puede solicitar que especifique qué sensaciones
ocurren en su cuerpo con cada emoción, o qué pensamientos tiene cuando se siente así.
Dependiendo de la edad y nivel del estudiante, se podría desarrollar utilizando mayor o
menor apoyo visual.
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V. INTERVENCIÓN SEGÚN EL NIVEL DE INTENSIDAD.
Antes de categorizar los niveles de intervención, se debe dejar en claro que es
importante describir en cada caso, las conductas observables de desregulación emocional y
conductual, evitando de esta forma inferir o categorizar de manera anticipada las causas o
al estudiante, agregando la descripción de lo observado, lo que hacen las personas que
estaban cerca antes y después de la aparición de la desregulación emocional y conductual,
además de identificar estímulos externos o internos que podrían desencadenarla,
aumentarla o disminuirla. Se requiere de un registro sobre la conducta observable sin
categorización previa evitando inferencias, además de un registro sobre lo que hacen las
personas alrededor, siendo el responsable de dicho registro el monitor de convivencia con
apoyo del Equipo Psicoeducativo si es que requiere de mayores antecedentes.
En algunos casos será posible identificar etapas de evolución de la desregulación
emocional y conductual, o solo la aparición en diversos niveles de intensidad. Para efectos
de organización de los apoyos, se describen tres etapas por grado de intensidad de la
desregulación y complejidad de los apoyos requeridos, sin embargo, es importante destacar
que los niveles de DEC se pueden presentar de manera escalada o solo en cierto nivel.
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ETAPA 1
Esta etapa se activa posterior al manejo general del profesor, y al no haber obtenido
resultados positivos y considerando que no se visualicen riesgos para sí mismo/a, o
terceros.
Docente: si identifican posibles cambios conductuales y/o emocionales en la o el estudiante,
dentro de la sala de clases, sin que se visualice riesgo para sí mismo/a o terceros, debe
favorecer un cambio de actividad, utilizar técnicas de cambio de foco de atención, ofrecer
una pausa dirigida u otras estrategias especificadas en el apartado de prevención.
Monitor de convivencia: Previo haber intentado el manejo dentro de sala por el o la docente,
sin resultados positivos, la encargada de convivencia inicia el proceso de contención a él o
la estudiante fuera de sala, ofreciendo acompañarlo a un lugar seguro y resguardado,
mediando verbalmente con un tono que evidencie tranquilidad. Si no se obtienen resultados
positivos y se observa mayor necesidad de intervención se requiere continuar con la etapa
2 y 3 del protocolo. En el caso de Educación parvularia este rol lo asumirá la educadora o
técnico y el monitor permanecerá en sala mientras se lleva a cabo la intervención.
A continuación, se sugieren estrategias:
● Cambiar la actividad, la forma o los materiales, por ejemplo, cuando reacciona con
frustración en alguna actividad artística, permitir que utilice otros materiales para
lograr el mismo objetivo.
● En los más pequeños pueden usarse rincones dentro o fuera de la sala con juegos
en donde permanezcan al detectarse la fase inicial de la desregulación y antes de
su amplificación en intensidad, y donde pueda recibir atención y monitoreo ya sea
de la educadora de párvulo, profesor, encargado de convivencia hasta que se
restablezca a su estado inicial; permitirle llevar objetos de apego, si los tiene.
● Utilizar el conocimiento sobre sus intereses, cosas favoritas, hobbies, objeto de
apego en la estrategia de apoyo inicial a la autorregulación, dándole acceso a
dichos elementos o hablar sobre sus intereses.
● Si se requiere, permitirle salir un tiempo corto y determinado a un lugar acordado
anticipadamente en contratos de contingencia, que le faciliten el manejo de la
ansiedad y autorregularse emocionalmente, por ejemplo, sala de convivencia,
biblioteca, caminar por el pasillo u otro espacio; en este caso el contrato y su marco
de actuación debe contemplar al encargado del espacio donde permanecerá.
Además, se deben considerar factores como la edad, situaciones de discapacidad
física y/o intelectual, trastornos de salud mental u otros, en los apoyos que pueda
requerir durante el tiempo fuera del aula.
● Si durante el tiempo establecido que se mantendrá fuera del aula, por su edad u
otras razones, requiere compañía de la persona a cargo, esta puede iniciar
contención emocional-verbal, esto es, intentar mediar verbalmente en un tono que
evidencie tranquilidad, haciéndole saber al estudiante que está ahí para ayudarle y
que puede, si lo desea, relatar lo que le sucede, dibujar, mantenerse en silencio o
practicar algún ejercicio.
● Algunos otros ejemplos de acciones que puede desarrollar la persona a cargo,
adaptables conforme a diferentes edades y características del estudiante, podrían
ser:
● Motivar a tumbarse en el piso boca arriba: “respira profundo por la nariz y bota el
aire por la boca”; “cuenta del 1 al 20 mentalmente descansando y repítelo varias
veces”, uso de recurso de respiración arcoíris, u otro. Si se siente incómodo al cerrar
los ojos, no insistir. Indicar algunas alternativas: ¿Podemos poner un poco de
música? ¿Prefieres quedarte en silencio? Si quieres podemos dibujar en la pizarra o
en una hoja lo ocurrido… ¿Quieres tu muñeco/juguete/foto/? (Procurar tener en el
colegio un objeto de apego, cuando es pertinente conforme edad o diagnóstico
conocido).
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● En el caso de quienes presenten trastorno del espectro autista (TEA), será
necesario posibilitar la manipulación de objetos con los cuales no pueda hacerse
daño o la realización de alguna actividad monótona que utilice para controlar su
ansiedad. En todos los casos, intentar dar más de una alternativa, de modo que la
persona pueda elegir, como un primer paso hacia el autocontrol.
● Analizar información existente o que pueda obtenerse, sobre el estado del
estudiante antes de la desregulación, por ejemplo, si durmió mal, si sucedió algún
problema en su casa o traslado, algún evento “gatillador” en el aula, que aporten al
manejo profesional.
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ETAPA 2
Etapa de aumento de la desregulación emocional y conductual, con ausencia de
autocontroles inhibitorios cognitivos y riesgo para sí mismo/a o terceros. No responde a
comunicación verbal ni a mirada o intervenciones de terceros, al tiempo que aumenta la
agitación motora sin lograr conectar con su entorno de manera [Link] esta etapa
debe haber 3 adultos a cargo de la situación simultáneamente: Encargado de convivencia,
Profesor correspondiente e inspector de aula.
Encargado de convivencia: Servirá de mediador luego de la etapa 1 y permaneciendo junto
al estudiante, pero a una distancia mayor, sin intervenir directamente en la situación,
mayormente en silencio y siempre alerta con una actitud de resguardo y comprensión. Esta
persona, idealmente debe tener un vínculo previo de confianza con el/a alumno/a.
Profesor:Será responsable de brindar apoyo inmediato al curso y contener la situación en el
aula, actuando como primer referente ante la alteración emocional o conductual del
estudiante afectado.
Inspector:En caso de requerirse una contención adicional, se encargará de retirar a los
compañeros del aula si es necesario y establecer contacto con el apoderado
correspondiente para informar y coordinar acciones.
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Acciones generales adaptables conforme a edad y características del estudiante, para
la etapa 1:
● Permitirle ir a un lugar que le ofrezca calma o regulación sensorio motriz (por
ejemplo, un espacio previamente acordado y de acuerdo a la disponibilidad del
establecimiento, que le facilite volver a la calma).
● Permitir, cuando la intensidad vaya cediendo, la expresión de lo que le sucede o de
cómo se siente, en un espacio diferente al aula común, a través de conversación,
dibujos u otra actividad que le sea cómoda.
● Conceder un tiempo de descanso cuando la desregulación haya cedido.
Características requeridas del ambiente en etapa 2 y 3 de desregulación emocional y
conductual:
● Llevar al estudiante a un lugar seguro y resguardado, puede ser sala de convivencia,
fuera de su sala, pasillo o lugar seguro cerca de donde suceda la desregulación
emocional y conductual.
● En caso de no poder movilizar al estudiante, será el curso el que deba cambiar de
espacio para resguardar la seguridad de todos. Por ejemplo, adelantar el tiempo de
recreo o cambio de actividad en otro espacio.
● Evitar trasladarlo a lugares con ventanales en techos o ventanas sin cortinas, o con
estímulos similares a los desencadenantes de la crisis de desregulación.
● Retirar elementos peligrosos o artículos que pudieran causar daños a los/as
estudiantes.
● Reducir los estímulos que provoquen inquietud, como luz, ruidos, entre otros
● Evitar aglomeraciones de personas que observan.
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ETAPA 3
Al finalizar los procesos de acompañamiento 2 y 3 se debe registrar la intervención
en Bitácora (DEC) para evaluar la evolución y progresión en el tiempo de la conducta y
articular las intervenciones con el equipo tratante.
Esta contención tiene el objetivo de inmovilizar al NNA para evitar que se produzca
daño a sí mismo o a terceros, por lo que se recomienda realizarla sólo en caso de extremo
riesgo para un/a estudiante o para otras personas de la comunidad educativa. Su
realización debe ser efectuada por un/a profesional capacitado que maneje las técnicas
apropiadas: acción de mecedora y/o abrazo profundo. Para efectuar este tipo de
contención debe existir autorización escrita (ANEXO 1 “ACUERDO DE RESPUESTA A
SITUACIONES DE DESREGULACIÓN EMOCIONAL Y CONDUCTUAL
(DEC)” por parte de la familia para llevarla a cabo, y solamente cuando el estudiante dé
indicios de aceptarla, ya que puede tener repercusiones negativas en el momento o a
futuro.
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En circunstancias extremas puede requerirse trasladar al estudiante a centros de salud,
para lo cual es relevante que los responsables en el establecimiento puedan previamente
establecer contacto con el centro de salud más cercano, para definir de manera conjunta la
forma de proceder y, en acuerdo con apoderado, la forma de traslado, con apego a la
normativa y a la seguridad de todas las partes involucradas. Además de los posibles
factores desencadenantes ya señalados, en algunos casos dicha desregulación emocional
y conductual puede darse asociada a efectos adversos de medicamentos neurológicos o
psiquiátricos, de ahí la importancia de la articulación con la familia y los centros de salud.
INFORMAR A LA FAMILIA: ETAPA 2 Y 3
Será un integrante del Equipo Psicoeducativo y/o Convivencia Escolar, el
encargado de dar aviso al apoderado/a, quien, según sea el caso, pueda hacerse presente
en el lugar. En todos los casos, el equipo de convivencia escolar en conocimiento del
particular contexto familiar, y la condición laboral y/o emocional de la/él apoderado,
orientará sobre la responsabilidad de dar respuesta mediante apoyos de profesionales
externos, estableciendo siempre medios para mantener informado al establecimiento en el
caso de DEC, así facilitar la intervención y el trabajo colaborativo.
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VII. Intervención en la reparación, posterior a una crisis de desregulación emocional y
conductual en el ámbito educativo.
Esta etapa se encuentra a cargo de los integrantes del equipo psicoeducativo del
ciclo correspondiente y/o Equipo de convivencia escolar, además del equipo de
profesionales externos tratantes para coordinar las acciones para la reparación,
adelantándose a los factores desencadenantes, hacer monitoreo, contener y mediar en
caso de ser necesario.
Se debe implementar un Plan de apoyo en el clima de aula posterior.
● Tras un episodio de DEC, es importante demostrar afecto y comprensión, hacerle
saber al estudiante que todo está tranquilo y que es importante hablar de lo
ocurrido para entender la situación y solucionarla, así como evitar que se repita.
● Se deben tomar acuerdos conjuntos para prevenir en el futuro inmediato
situaciones que pudiesen desencadenar en una desregulación. A la vez, informarle
que dispondrá de profesionales de apoyo para ayudarle a poner en práctica estos
acuerdos, y que pueda expresar lo que le molesta o requiere (sin DEC) o logrando
un mayor autocontrol de la situación.
● Señalar que siempre el objetivo será evitar que esto vuelva a ocurrir, pues se
comprende que para él/ella es una situación que no desea repetir. La educadora de
párvulos y profesor jefe debe abordar el tema en la comunidad del curso.
● Apoyar la toma de conciencia, acerca de que todos los estudiantes tienen los
mismos derechos y deberes, y en caso de haber efectuado destrozos u ofensas se
debe responsabilizar y hacer cargo, ofreciendo las disculpas correspondientes,
ordenando el espacio o reponiendo los objetos rotos, conforme a las normas de
convivencia del aula y establecimiento.
● Es importante trabajar la empatía y teoría mental en este proceso, la causa-
consecuencia de nuestras acciones y el reconocimiento y expresión de emociones.
Para ello, se pueden utilizar apoyos visuales, como dibujos de lo ocurrido o
historias sociales, tipo comics, u otras adecuadas a cada NNA, en un espacio de
común acuerdo dentro o fuera de la jornada escolar.
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● Específicamente en lo referido a la reparación hacia terceros, debe realizarse en un
momento en que el estudiante haya vuelto a la calma, lo que puede suceder en
minutos, horas, incluso, al día siguiente de la desregulación:
○ Se debe considerar la reparación al curso, docente o cualquier persona
vinculada con los hechos.
○ Considerar contención y reparación con las personas espectadoras
invitando a conversar sobre lo ocurrido y características de éstos episodios.
○ Los espacios de conversación y/o reparación deben ser guiados por el
equipo de convivencia escolar.
● La propia reparación de los sentimientos y emociones evocados en dicha
desregulación emocional y conductual deben ser considerados en un diseño de
intervención a mediano plazo (más allá de la contención inicial), que incluya un
análisis sobre las necesidades del estudiante. Dicho análisis para la intervención a
mediano plazo será liderado por la dupla psicoeducativa del ciclo, invitando a los
profesionales afines.
● Para el caso particular de estudiantes con deterioro cognitivo severo, las
intervenciones tanto a corto, mediano como a largo plazo deben centrarse
primordialmente en la modificación de los entornos pedagógicos, lo cual deberá ser
coordinado con su profesor jefe, equipo de apoyo con orientaciones de los
profesionales externos que atienden al estudiante, equipo de Convivencia escolar,
Coordinador de ciclo, Coordinadora académica, Dirección y la familia del estudiante.
● Enseñanza de habilidades alternativas:
Incorporar en el bloque de clases de orientación y/o jefatura de curso talleres que
promuevan la gestión de emociones, así como también la búsqueda de entornos
diferentes o de estrategias para la comunicación de necesidades, de manera tal,
que estas conductas puedan ser generalizadas cuando corresponda y en la medida
que sean efectivas, buscando enriquecer las potencialidades de los y las
estudiantes
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DE LAS MEDIDAS
En lo que respecta a la buena convivencia escolar, cabe precisar que la Ley General
de Educación señala que, en ningún caso, se podrá cancelar la matrícula, suspender o
expulsar a alumnos por presentar discapacidad, necesidades educativas especiales o
coexistencia de diagnósticos clínicos. Por tanto, ningún establecimiento educacional podrá
adoptar medidas disciplinarias que se funden, directa o indirectamente, en el hecho de
presentar discapacidad, necesidades educativas especiales de carácter permanente o
transitorio, o diagnósticos clínicos, por suponer ello una discriminación arbitraria.
Es importante señalar que una desregulación emocional puede aparecer como
síntoma de un trastorno clínico, como una primera manifestación de este, o incluso en un
contexto no patológico.
Lo anterior no quiere decir que estos estudiantes se encuentren exentos del
cumplimiento de las normas internas de las que se doten los establecimientos
educacionales (RIE) para la promoción y mantención de la buena convivencia escolar, ni
tampoco los abstrae de la posibilidad de aplicación de medidas formativas, disciplinarias y
administrativas por su incumplimiento, así como activación de protocolos de convivencia
educacional, siempre y cuando no puedan asociarse en su origen a la condición del
estudiante. En atención al principio de proporcionalidad, los establecimientos
educacionales deben favorecer la adopción de medidas de carácter formativo dada su
pertinencia para la salud emocional y situación personal de las y los estudiantes.
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Anexo 1
ACUERDO DE RESPUESTA A SITUACIONES DE DESREGULACIÓN
EMOCIONAL Y CONDUCTUAL (DEC)
Yo, …………………………………………………………………………………….., apoderado (a)
de ……………………………………………………….., del curso:................, con fecha del
…………………. autorizo a que en caso de desregulación emocional y/o conductual se
intervenga con el objetivo de proporcionarle ayuda, reducir el riesgo para sí mismo (a) y
otros (as) mediante recursos de apoyo; y consiento a la utilización de la información de este
documento para dichos fines.
Estoy informado (a) de que estas intervenciones serán realizadas con gradualidad y
proporcionalidad, dependiendo de la etapa de desregulación, pudiendo llegar a la
contención física en caso de riesgo. Del mismo modo, me comprometo a participar de las
entrevistas necesarias con profesionales del colegio cuando se me cite debido a una
desregulación emocional y/o conductual, para determinar la necesidad de derivar a una
atención especializada.
Personas del colegio preferentes para la contención:
Nombre Cargo
Familiar o persona significativa a quien recurrir si es necesaria una contención
adicional:
Relación Nombre Teléfono activo y Correo electrónico
vigente
Profesionales externos con los que autorizo contacto y coordinación de ser
necesario:
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Profesión Nombre Teléfono Correo Electrónico
__________________ __________________ _______________
Apoderado(a) Profesor Jefe Encargado/a de
Convivencia
__________________ ________________
Directora Coordinadora
Del Ciclo
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