1) “La personalidad es la organización más o menos estable y duradera del
carácter, el temperamento, la inteligencia y el físico de una persona, que determina su
forma de adaptación al medio ambiente” (Eysenck, H. J 1970)
2) “Un trastorno de personalidad es un patrón permanente de experiencia
interna y de comportamiento, que se aparta significativamente de las expectativas de
la cultura del sujeto. Es un fenómeno generalizado y poco, o exiguamente inflexible,
que se inicia en la adolescencia o la adultez temprana, siendo estable en el tiempo y
causando malestar o deterioro” DSM 5
3) Rasgos de personalidad: Son patrones persistentes del modo de percibir,
pensar y relacionarse con el entorno y con uno mismo, que se muestran en una amplia
gama de contextos sociales y personales.
Cuando son inflexibles y desadaptativos y causan deterioro funcional o
malestar subjetivo significativo, constituyen un trastorno de personalidad.
Los TP desde una perspectiva multidimensional serían expresiones
disfuncionales del modo de ser de los individuos.
Tres grupos de Trastornos de la personalidad:
A. Raro o excéntricos: Paranoide, Esquizoide y Esquizotípico
B. Dramáticos, Emocionales y Erráticos: Limítrofe, Narcisista, Histriónico y
Antisocial
C. Ansiosos y Temerosos: Por Evitación, Dependiente y Obsesivo-Compulsivo.
Los TP afectan al 12% de la población general y muestran una extrema disfunción
social sumada a una elevada utilización de los sistemas asistenciales de salud.
Comorbilidad: En psiquiatría y psicología la comorbilidad consiste en la presencia de
más de un diagnóstico que se da en un individuo simultáneamente. En psiquiatría esto
no implica necesariamente la presencia de múltiples enfermedades, sino que en
realidad puede reflejar la incapacidad en este momento para asignar un único
diagnóstico para todos los síntomas.[4]
En el Eje I del DSM, el Trastorno por depresión mayor es un trastorno comórbido muy
común. Los trastornos de la personalidad del Eje II son a veces criticados porque sus
tasas de comorbilidad son excesivamente altas, aproximándose al 60 % en muchos
casos, lo cual indica a estos críticos la posibilidad de que estas categorías de
enfermedad mental sean distinguidas con demasiada imprecisión para que tengan una
utilidad válida para propósitos diagnósticos y, por tanto, para decidir los recursos
terapéuticos que se deben emplear. (Fuente: Wikipedia)
En la búsqueda de nuevos modos -diferentes al modelo categorial del DSM IV- surgen
las propuestas dimensionales basadas en un enfoque que asume que los trastornos
mentales no son diferentes cualitativamente de la normalidad o salud mental, sino que
representan un extremo por exceso o déficit o gradaciones en el mismo sentido de un
conjunto de características presentes en la normalidad mental.
• Los TP serían entonces expresiones disfuncionales del modo de ser de los
individuos.
• Se necesita de una concepción dimensional que permita al mismo tiempo
establecer relaciones entre los rasgos del funcionamiento normal y la
psicopatología de la personalidad.
Las características con que se suele definir a los TP son:
• Complejidad
• Cronicidad
• Alteración de la identidad
• Desadaptación
• Alteración de las relaciones interpersonales
• Egodistonía (por su sintomatología, no en la demanda respecto al cuadro pues
su registro es egosintónico – por eso en gran medida la consulta es
condicionada e impulsada por terceros)
• Elevada comorbilidad (especialmente ansiedad y trastornos del estado de
ánimo)
(Fernández Álvarez-Opazo, 2004)
Tratamientos
Modelo Psicodinámico
El tratamiento basado en la Mentalización (Bateman y Fonagy, 2004)
La terapia focalizada en la transferencia (Clarkin, Levy, Lenzenwegwer y
Kernrberg, 2004)
El trastorno límite de la personalidad constituye el trastorno de personalidad más
frecuente en las poblaciones clínicas
El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un patrón general de inestabilidad de
las relaciones interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos, con una
impulsividad marcada, que comienza antes de la edad adulta y se encuentra presente
en una variedad de contextos.
• Para la psiquiatría psicoanalítica, la expresión límite remitió inicialmente a un
subconjunto de pacientes neuróticos que no respondían al tratamiento
mediante el análisis dinámico, es decir que no eran analizables en sentido
estricto.
• Estos pacientes eran los únicos no psicóticos que no mostraban respuesta
terapéutica al análisis dinámico tradicional. El considerarlos límites entre
neurosis y psicosis preservaba la utilidad del psicoanálisis como tratamiento de
elección en la neurosis.
• Puede ser pensado como límite por:
• estar en la frontera entre dos psicopatologías diferentes, asumiendo
síntomas de ambas, pero configurando una entidad nosológica nueva.
• estar en el punto medio de un continuo normalidad /psicopatología.
• estar al borde mismo del fracaso o la ruptura mental.
• estar en el nivel más bajo de organización o estructura de la personalidad.
• Se considera límite porque se asocia con mucha frecuencia con otros
trastornos, según Millon y Davis (1996) con los Disociativos (en especial histeria
y personalidad múltiple), el TP Esquizoafectivo y los Trastornos Afectivos. Y,
según el DSM IV-TR, con el TP Esquizotípico.
• Aparece ya en etapas tempranas y, dependiendo de su gravedad y de la
presencia de “incidentes críticos” puede dar lugar a traspasar el límite con la
normalidad y derivar hacia la presencia de psicopatologías.
• Actúa como elemento de vulnerabilidad precipitante de psicopatologías graves
(psicosis, depresión mayor, etc.) sin que para ello sea necesario un “incidente
crítico”.
• Los individuos con TLP se caracterizan por sus actitudes cambiantes,
emociones erráticas o carentes de control, impulsividad y ser
impredecibles.
• Otras dos características distinguen a estos pacientes: una
competencia social deficiente y la aparición de episodios psicóticos
o pseudo-psicóticos transitorios y reversibles (Millon y Davis, 1996).
Estos episodios implican la pérdida del contacto con la realidad
acompañados por ausencia de control cognitivo y emocional.
• Estos procesos de caída / recuperación contrastan con otros
trastornos más graves en los que la caída o el deterioro es
irreversible.
Características centrales
• La inestabilidad emocional, entendida también como
DESREGULACION EMOCIONAL es el elemento que más consenso
aglutina entre los expertos como factor característico del cuadro y a
tener en cuenta para el diseño de tratamientos independientemente
del sistema diagnóstico por el que se guíen. Es considerada la
característica psicopatológica nuclear del TPL (Glenn y Klonsky, 2009;
Rosenthal, 2008).
De los 9 criterios que el DSM IV-TR utiliza para caracterizar el
trastorno al menos 3 (inestabilidad afectiva, sentimientos de vacío, ira
inadecuada y dificultades para controlarla) hacen referencia directa a
dificultades con la regulación de las emociones, y al menos otros 3
(intentos suicidas, esfuerzo para evitar abandonos, relaciones
interpersonales inestables) pueden ser entendidos como
consecuencias directas de la desregulación emocional de base.
Según el DSM IV-TR la segunda característica nuclear del TPL es la
impulsividad. Sin embargo, esta característica no se encuentra en la
caracterización de la OMS (CIE-10), lo que revela una diferencia
notable entre ambos sistemas diagnósticos
70% de TLP han tenido conductas suicidas o parasuicidas.
Entre 8-10% consuman el suicidio.
Suelen tener más actos de tipo parasuicida y autolesiones que
intentos graves de suicidio, y si bien aparecen como llamados de
atención
deben ser tenidos muy en cuenta.
Factores que pueden precipitar el suicidio:
Abuso de sustancias, aislamiento social, la falta de apoyo familiar o el
abandono terapéutico.
SUICIDIO
FACTORES DE RIESGO
PSIQUIÁTRICOS
Depresión grave
Trastorno del estado de animo
Esquizofrenia
Ansiedad, Trastorno de la conducta, TP
Impulsividad
Sensación de desesperanza
Abuso de alcohol y drogas
BIOLÓGICOS Y MÉDICOS
Antecedentes familiares de suicidio
ACONTECIMIENTOS DE LA VIDA COMO DESENCADENANTES
Pérdida de un ser querido
Maltrato | Abuso
Separaciones
SOCIALES Y AMBIENTALES
Disponer de un medio para consumar el acto suicida
Lugar de residencia
Situación laboral
Migración
Credo religioso
Situación económica
FACTORES DE RIESGO GENERALES
Intentos previos en la familia
Incomunicación o indiferencia familiar
Insomnio crónico no resuelto
Fracaso escolar o académico
Cambios abruptos en personas inseguras
Rupturas afectivas – quiebres económicos
Enfermedades mentales no atendidas o mal atendidas
Marginación social – aislamiento
Sociopatías | Adicciones
FACTORES DE PROTECCIÓN
Buen nivel de comunicación familiar
Apoyo de la familia
Buenas relaciones interpersonales
Buenas habilidades sociales
Adecuado nivel de autoestima y confianza en uno mismo
Buena capacidad de autocontrol
Ser receptivo hacia las experiencias y soluciones de otros
Ser receptivo y flexible a nuevos conocimientos
Integración y participación social
CASO SOLEDAD
1. Indicadores clínicos relevantes. Si dichos indicadores clínicos son compatibles
con alguno de los cuadros vistos del DSM 5 y justificar por si o por no.
2. Evaluar si hay riesgo suicida, fundamentar. Factores protectores o
predisponentes.
3. Predominio de funcionamiento psíquico, justificar (Conflicto o déficit).
4. Regulación afectiva, mentalización, fortaleza o debilidad yoica.
5. Pauta de apego predominante.
6. ¿Se cumplen criterios para TP o TLP? Fundamentar.
7. ¿Hay condiciones para una alianza terapéutica sólida?
8. ¿Hay una situación de crisis?, ¿riesgo?
9. Modalidad de abordaje, objetivos terapéuticos, intervenciones, fases de
tratamiento, etc.
1) Estamos ante la presencia de un Trastorno de la Personalidad, específicamente del
de la familia de los dramáticos, emocionales o erráticos. Lo podemos concebir como
propio del Trastorno Límite de Personalidad (TLP).
Crisis de angustia (Ataques de pánico)
Soledad dijo que sufría anorexia lo cual puede interpretarse en clave de impulsividad
ligada a conducta alimentaria (Trastorno de conducta alimentaria).
TRASTORNO LÍMITE DE PERSONALIDAD
Este trastorno de la personalidad implica un patrón general de inestabilidad de las
relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos. Sumado a una notable
impulsividad que comienza antes de la edad adulta y se manifiesta en una variedad de
contextos. Se manifiesta por 5 o más de los siguientes hechos:
Afectividad:
Ira inapropiada e intensa, dificultad para la regulación. Suelen manifestarse
sarcásticamente, con resentimientos duraderos y explosiones verbales. Sienten
ira cuando perciben que el cuidador o amante es negligente, indiferente, que
tiene intención de abandonarles.
Sentimientos crónicos de vacío, aburrimiento. Puede llevar a que busquen algo
que hacer constantemente.
Inestabilidad afectiva que es debida a una notable reactividad del estado de
ánimo. Episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad que puede durar
horas y, rara vez, hasta días. Pasaje de estado de ánimo disfórico -habitual en
estos sujetos- a períodos de ira, pánico o desesperación. Pueden reflejar la
reactividad extrema del individuo ante estresores interpersonales.
Funcionamiento Interpersonal o Relaciones interpersonales
Esfuerzos frenéticos por evitar un desamparo (abandono) real o imaginado.
La percepción de la inminente separación, rechazo o la pérdida de la estructura
externa puede dar lugar a profundos cambios en la autoimagen, el afecto, la
cognición y el comportamiento. Pueden creer que el “abandono” implica que
son “malos”. Estos temores de abandono están relacionados con un temor a la
soledad y la necesidad de tener otras personas con ellos.
Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes o
automutilación. Actos autodestructivos frecuentemente se precipitan por las
amenazas de separación o de rechazo o por las expectativas de que el individuo
asuma una mayor responsabilidad. Durante las experiencias disociativas puede
aparecer la automutilación y a menudo esta implica un alivio, porque reafirma
la capacidad de sentir o expiar el sentimiento de culpa por ser una persona
mala o despreciable.
Relaciones personales inestables e intensas (alternancia entre la idealización
y la devaluación). Pueden idealizar a cuidadores o amantes en la primera o
segunda cita, exigir pasar mucho tiempo juntos y compartir detalles íntimos de
una relación demasiado pronto. Sin embargo, pueden pasar de idealizar a
devaluar a las personas. Estas personas pueden comprender y cuidar a los
demás, pero sólo con la expectativa de que esa persona “esté ahí” para cubrir a
sus propias necesidades cuando se lo pida. Estas personas son propensas a los
cambios repentinos y dramáticos en su visión de los demás que,
alternativamente, pueden considerarse su mejor apoyo o un castigador cruel.
Estos cambios suelen reflejar la desilusión con un cuidador cuyas cualidades de
crianza se han idealizado o cuyo abandono se espera.
Impulsividad:
Impulsividad en al menos dos áreas (gastos, sexo, abuso de sustancias,
atracones de comida, conducción temeraria)
Cognición o de la autoimagen
Alteración de identidad: puede deberse a uno autoimagen o un sentido de sí
mismo inestable de forma acusada y persistente. Hay cambios repentinos y
dramáticos de la autoimagen, caracterizados por metas, valores y aspiraciones
profesionales cambiantes. Sujetos que pueden variar repentinamente y asumir
el papel de una persona necesitada que pide ayuda, hasta el de una persona
vengadora. Puede tener la sensación de que no existen en absoluto. Estas
experiencias suelen ocurrir en situaciones en las que el individuo siente la falta
de una relación significativa, de cuidados y de apoyo.
Ideación paranoide o síntomas disociativos (p.e despersonalización)
relacionados con estrés extremo. Episodios que ocurren con mayor frecuencia
como respuesta a un abandono real o imaginado. Síntomas tienden a ser
transitorios y duran minutos u horas. El retorno real o percibido de los cuidados
de la persona significativa puede hacer que remitan los síntomas
Distribución
Ira inadecuada Sentimiento Vacio
Inestabilidad afectiva Esfuerzos por evitar abandono
Conducta suicida - Automutilaciones Rel. Interp. Inestables e intensas
Impulsividad Alteración de identidad
Ideación paranoide - síntomas disociativos
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