La parte actor inicia una acción declarativa de actos de competencia desleal realizados por
la sociedad demandada, así como una acción de condena a cesar en la realización de
ciertas actividades por suponer actos contrarios a la buena fe.
Dichas conductas las basa en que el demandante tiene suscrito un contrato de
arrendamiento con la demandada desde el 2009, y ésta ha abierto en el 2018 un
restaurante cerca del de la actora, entregando a los que repostan vales por un café.
Además, posee un parking que cobra 5 euros, a no ser que los clientes consuman en su
establecimiento, en tal caso se les exonera de pagar tal cantidad.
Ante esta situación, la parte actora ha sufrido grandes pérdidas de clientela
Por su parte, la parte demandada afirma que la relación existente entre un empresario y sus
clientes no es objeto de ninguna clase de derecho de exclusiva que le permita impedir a
terceros dirigirse y contratar con ellos
El simple ofrecimiento de servicios en la nueva empresa no puede considerarse actividad
ilícita, sino que se enmarca en la libertad de empresa del artículo 38 de la Constitución
No puede pretender el actor que ningún otro empresario explote actividad de bar-
restaurante en las inmediaciones de su local, pues ello sí que supone un acto contrario a la
libre concurrencia.
El actor con su demanda trata de eliminar competidores, pues pretende que se cese
totalmente la actividad de la demandada, actual y futura, lo cual no puede ser admitido
Se desestima y condena en costas al demandante,