Presión de detonación (Pd)
Es la presión que se propaga a través de la onda explosiva, medida principalmente
en el Plano de Chapman-Jouguet de la onda de detonación. La presión de
detonación es la primera presión en entrar en contacto con la roca, la cual genera
una onda de choque que provoca el fracturamiento del macizo rocoso. Se mide en
unidades de presión (principalmente en KBar).
. La presión de detonación se puede calcular a partir de la velocidad de detonación y
la densidad del explosivo y es una característica importante a la hora de elegir un
tipo de iniciador u otro. Tanto la velocidad de detonación como la presión de
detonación se pueden medir directamente en el barreno en condiciones reales de
voladura.
Los explosivos comerciales tienen una «PD» que varía entre 500 y 1,500 MPa.
Generalmente, en rocas duras y competentes la fragmentación se efectúa más
fácilmente con explosivos de alta presión de detonación , debido a la directa relación
que existe entre esta variable y los mecanismos de rotura de la roca, como el
granito (7 en la escala de Mohs 1 y una densidad aproximada de 2.5),
mientras que en rocas suaves como los esquistos (rocas sedimentarias y
metamórficas con menos de 4 en la escala de Mohs) puede ser necesaria
una baja presión de detonación (baja velocidad de detonación) para su
fragmentación
Estabilidad
La estabilidad química de un explosivo es su aptitud para mantenerse
químicamente inalterado con el paso del tiempo. Los explosivos debes ser
químicamente estables y no descomponerse en condiciones ambientales
normales.
Para saber si los explosivos son totalmente seguros y fiables para los trabajos de
voladura se realiza un método para probar la estabilidad del producto, este
método es conocido como ¨la prueba de Abel¨, la cual consiste en el
calentamiento de una muestra durante un tiempo determinado y temperatura
especifica, en donde se puede observar el momento en que se inicia su
descomposición.
Aspectos que determinan la estabilidad química de un explosivo:
Higroscopia: la higroscopicidad es la capacidad o facilidad para absorber
agua del medio ambiente y humedecerse
Estabilidad: Los explosivos deben ser estables y no descomponerse en
condiciones ambientales normales
Sensibilidad: Es una medida de la facilidad con la que se puede iniciar una
reacción explosiva fortuita o no prevista
Resistencia a las bajas temperaturas: Con el frío extremo la dinamita se
endurece, pero no pierde sus propiedades de detonación
Desensitivilización: Es importante mencionar que en muchos explosivos
industriales ocurre que la sensibilidad disminuye al aumentar la densidad
por encima de determinado valor, especialmente en los agentes que no
contienen un elemento sensibilizador
La estabilidad de los explosivos es una de las propiedades que esta relacionada
con el tiempo máximo de almacenamiento de dichas sustancias para que estas
no se vean mermadas en los efectos desarrollados en las voladuras.
Sensibilidad
Se puede definir la sensibilidad de un explosivo como el mayor o menor grado de
energía de iniciación que hay que trasmitirle para que se produzca su iniciación
y, a continuación, su detonación
Esta característica engloba varios significados dependiendo del tipo de acción
exterior que se produzca sobre el explosivo
Acción controlada: donde la sensibilidad es equivalente a la aptitud a la
detonación por un iniciador (sensibilidad al detonador)
Acción incontrolada: la sensibilidad es una medida de la facilidad con la
que un explosivo puede ser detonado por calor, fricción, impacto o choque
(sensibilidad a la onda explosiva)
Sensibilizada a la iniciación
Los explosivos deber ser suficientemente sensibles para ser detonados por un
iniciador adecuado.
El ensayo de sensibilidad a la iniciación se realiza sobre una placa de plomo en la
que se deposita un cartucho de explosivo con unas dimensiones determinadas y
con diferentes disparos se determina la potencia mínima del detonador que se
precisa. La clasificación que se emplea es:
Explosivos sensibles al detonador n°8
Explosivos no sensibles al detonador n°8
Sensibilidad al choque y a la fricción
Algunos explosivos pueden detonar por efecto de estímulos subsónicos, tales
como: choques o fracción
El ensayo de resistencia al choque suele realizarse con un martillo de caída
(Kast) que consiste colocar sobre un yunque una muestra de explosivos, sobre la
que se deja caer un peso de hacer (de 0.5 a 10 kg), desde diferentes alturas
para observar si explosiona o no.
El ensayo de fracción mas utilizado es el de Julius Peter, el cual se somete a un
explosivo a un proceso de rozamiento entre dos superficies de porcelana sin
barnizar sobre las que se ejercen diferentes presiones. Tras la prueba se puede
apreciar si ha existido carbonización, deflagración o explosión. Los resultados se
expresan en kg.
Sensibilidad al calor
Los explosivos al ser calentados de forma gradual llegan a una temperatura en
que se descomponen repentinamente con desprendimientos de gases,
aumentando poco a poco hasta que al final se produce una deflagración o bien
una pequeña explosión. A esa temperatura se la denomina ¨punto de Ignición¨.
DIAMETRO CRÍTICO
Las cargas de explosivo con forma cilíndrica tienen un diámetro por
debajo del cual la onda de detonación no se propaga o si lo hace es con
una velocidad muy por debajo a la de régimen, a dicha dimensión se la
denomina "diámetro crítico” Los principales factores que influyen en el
diámetro critico de un explosivo son: el tamaño de las partículas, la
reactividad de sus constituyentes, la densidad y el confinamiento de los
mismos.
Transmisión de la Detonación
La transmisión por simpatía es el fenómeno que se produce cuando un cartucho al
detonar induce en otro próximo su explosión.
Una buena transmisión dentro de los barrenos es la garantía para conseguir la
completa detonación de las columnas de explosivo. Pero cuando esos barrenos se
hallan próximos o las cargas dentro de ellos se diseñan espaciadas, se puede
producir la detonación por simpatía por medio de la transmisión de la onda de
tensión a través de la roca, por la presencia de aguas subterráneas y
discontinuidades estructurales o por la propia presión del material inerte de los
retacados intermedios sobre las cargas adyacentes. En todos estos casos los
resultados de fragmentación y vibraciones se verán perjudicados seriamente. Uno
de los métodos para medir la capacidad o aptitud de la propagación por simpatía,
también definido como Coeficiente de Autoexcitación-, consiste en determinar la
distancia máxima a la que un cartucho cebado hace explotar a otro cartucho
receptor sin cebar, estando ambos dispuestos en línea según su eje y apoyados
bien sobre una superficie de tierra o metálica, o incluso, dentro de tubos de
diferentes materiales o al aire.
En la mayoría de los explosivos industriales las distancias máximas hasta las que se
produce la detonación por simpatía están entre 2 y 8 veces su diámetro,
dependiendo del tipo de explosivo. Las medidas de los Coeficientes de
Autoexcitación pueden efectuarse de forma Directa o Inversa, aunque en este último
caso sólo se transmite aproximadamente el 50% de la energía que da la Directa.
Los factores que modifican los resultados de estas pruebas son: el envejecimiento,
el calibre de los cartuchos y el sistema utilizado para hacer la prueba.
En cuanto a la transmisión de la detonación entre cargas cilíndricas con barreras
inertes, se ha investigado poco desde el punto de vista práctico, pues la mayor parte
de las experiencias se han llevado a cabo interponiendo entre la carga cebo y la
receptora mate riales homogéneos sólidos o líquidos, pero no mate riales granulares
como los que se emplean en los reta cados intermedios, grava de trituración, arena
o detritus de perforación.
DESENSEBILIZACION
En muchos explosivos industriales, se ha observado que la sensibilidad
disminuye al aumentar la densidad por encima de un determinado valor.
Este fenómeno, es más acusado en aquellas composiciones o agentes
explosivos que no contienen sustancias como el TNT, la Nitroglicerina, etc.
Para los hidrogeles y las mezclas tipo ANFO la variación de sensibilidad
con la densidad es mucho mayor que para los explosivos gelatinosos.
La desensibilización puede estar producida por
- Presiones Hidrostáticas y
- Presiones Dinámicas
El primer caso solo se puede presentar en barrenos muy profundos y no
es por esto muy frecuente.
En la desensibilización dinámica pueden distinguirse a su vez tres
situaciones:
Desensibilización por cordón detonante: Los cordones
detonantes de medio gramaje no inician correctamente a los
hidrogeles y emulsiones e incluso pueden llegar a hacerlos
insensibles a otros sistemas de cebado.
La explicación para los diferentes tipos de explosivos no es
siempre la misma:
-ANFO: El cordón detonante según su potencia, lo inicia
parcialmente o no crea más que un régimen de detonación débil
- HIDROGELES: Los cordones son insuficientes para crear una
onda de detonación estable comprimiendo las burbujas
generatrices de “puntos calientes” haciéndolas insensibles a los
efectos de un multiplicador o una onda de choque posterior.
- EMULSIONES: Los cordones poco potentes pueden romper las
estructuras de composición prevista para aportar al explosivo su
sensibilidad para un cebado posterior
Todos estos fenómenos dependen en gran medida del diámetro
de la carga
Desensibilización por efecto canal: Si una columna de
explosivo encartuchado se introduce en un barreno de mayor
diámetro, la detonación de la carga va acompañada por un flujo
de gases que se expanden por el espacio anular vacío
comprimiendo al aire. El aire a alta presión ejerce una presión
lateral sobre el explosivo , por delante del frente de detonación,
resultando un aumento de la densidad y por consiguiente una
desensibilización del mismo que puede provocar una caída de la
velocidad
Presión ejercida por cargas adyacentes: La desensibilización
originada por la detonación de cargas adyacentes puede ser
debida al:
- Paso a través de la carga de la onda de choque generada por
otras adyacentes
- Deformación lateral del barreno y consiguiente estrechamiento
de la carga debido al movimiento de la roca o agua subterránea
- Compresión de la carga por empuje del material de retacado
intermedio y
- Por infiltración de los gases de explosión a través de fisuras o
fracturas abiertas en el macizo.
RESISTENCIA A LAS BAJAS TEMPERATURAS
Cuando la temperatura ambiente se encuentre por debajo de los 8°C, los
explosivos que contienen nitroglicerina tienden a congelarse, por lo que
se suele añadir una cierta cantidad de nitroglicol que hace bajar el punto
de congelación a unos -20°C
HUMOS:
La detonación de todo explosivo comercial produce vapor de agua,
nitrógeno, dióxido de carbono, y eventualmente, sólidos y líquidos. Entre
los gases inocuos citados existe siempre cierto porcentaje de gases
tóxicos como el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno. Al
conjunto de todos esos productos resultantes se les designa por “humos”
De acuerdo con la proporción de los gases nocivos, se ha establecido una
escala de clasificación por grado de toxicidad para la exposición de los
operadores después de las voladuras.
Según esa clasificación los explosivos de primera categoría pueden ser
empleados en cualquier labor subterránea, los de segunda solo en las que
se garantice buena ventilación y los de tercera solo en superficie.