Sermon Es
Sermon Es
“Todos [los] caminos [de Dios] son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay
injusticia; justo y recto es él.” (Deuteronomio 32:4.)
Está claro que Dios no hace cosas malas. Sin embargo, hay quien piensa que sí
motiva a la gente a hacerlas. ¿Es cierto eso? De ningún modo. La Biblia dice: “Al estar
bajo prueba, que nadie diga: ‘Dios me somete a prueba’. Porque con cosas malas
Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie” (Santiago
1:13). Él no prueba a la gente incitándola a hacer el mal. No hace cosas malas ni
empuja a los demás para que las hagan. Entonces, ¿a qué o a quién hay que culpar?
La Biblia dice: “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que se deleitó en hacer lo ha
hecho” (Salmo 115:3). Así es, Jehová hace todo lo que considera necesario, pero no
todo lo que es capaz de hacer. Eso es particularmente cierto en lo que tiene que ver
con predecir el futuro. Por ejemplo, cuando las antiguas ciudades de Sodoma y
Gomorra se llenaron de maldad, Dios le dijo al patriarca Abrahán: “Estoy
completamente resuelto a bajar para ver si obran del todo conforme al clamor que
acerca de ello ha llegado a mí, y, si no, podré llegar a saberlo” (Génesis 18:20, 21).
Durante un tiempo, Jehová no quiso conocer el grado de maldad que existía en
aquellas ciudades; de modo que él decide no predecirlo todo (Génesis 22:12). Ahora
bien, esto no quiere decir que sea imperfecto o débil. La Biblia dice: “Perfecta es su
actividad”; de modo que él equilibra su capacidad de prever el futuro con el
cumplimiento de su propósito. No obliga a nadie a obedecer sus normas
(Deuteronomio 32:4). * La conclusión es, simple y llanamente, que Dios decide qué
cosas predecir y qué cosas no.
A fin de entender mejor este asunto, veamos lo que dice la Biblia sobre la muerte. En
el jardín de Edén, donde tuvo su comienzo la humanidad, el Creador le dijo lo
siguiente a Adán, el primer hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta
quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no
debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”
(Génesis 2:16, 17). Si Adán hubiera obedecido a Dios y no hubiera pecado, habría
vivido eternamente. La muerte es un castigo por su acto de desobediencia. Cuando él
comenzó a tener hijos, “la muerte se extendió a todos los hombres” (Romanos 5:12).
Por eso se puede decir que la muerte es la paga del pecado (Romanos 6:23).
Además, la Biblia dice que “el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado”
(Romanos 6:7). En otras palabras, la gente no sigue pagando por sus pecados
después de morir.
Hoy día, millones de personas aseguran que el sufrimiento del ser humano se debe al
karma. Quien tiene esta creencia normalmente acepta el sufrimiento (el suyo y el de
los demás) sin inquietarse demasiado. No obstante, la idea del karma no ofrece
ninguna esperanza de que dejen de pasar cosas malas. Se piensa que el único alivio
que puede obtener el individuo es ser liberado del ciclo de reencarnaciones mediante
una conducta socialmente aceptable y un conocimiento especial. Dichas ideas, por
supuesto, son muy diferentes de las que contiene la Biblia. *
LA PRINCIPAL CAUSA
¿Sabía que el principal causante del sufrimiento es “el gobernante de
este mundo”, Satanás? (Juan 14:30)
Queda claro, pues, que Dios no es el responsable de las cosas malas que les ocurren
a las personas. Tampoco es cierto que las haga sufrir. Al contrario, ha prometido
eliminar la maldad, como se verá en el próximo artículo.
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¿Por qué permite Dios que les sucedan cosas malas a la gente buena?
Vivimos en un mundo de dolor y sufrimiento. No hay nadie que no se vea afectado por
las duras realidades de la vida, y la pregunta "¿Por qué le suceden cosas malas a la
gente buena?” es una de las preguntas más difíciles en toda la teología. Dios es
soberano, así que todo lo que sucede debe haber sido permitido por Él, si no causado
directamente por Él. ¿Por qué nosotros como seres humanos (no eternos, ni infinitos,
ni omniscientes, ni omnipresentes, ni omnipotentes) esperamos poder comprender
plenamente los designios de Dios?
El libro de Job trata el tema de por qué Dios permite que le pasen cosas malas a la
gente buena. Job era un hombre justo (Job 1:1), sin embargo, sufrió en formas que
son casi inimaginables. Dios le permitió a Satanás hacer todo lo que él quería a Job,
excepto matarlo, y Satanás hizo lo peor que pudo. ¿Cuál fue la reacción de Job? “He
aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré” (Job 13:15). “Jehová dio, y Jehová quitó;
sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). Job no comprendía el por qué Dios
había permitido las cosas que le sucedían, pero él sabía que Dios era bueno y por lo
tanto continuó confiando en Él. En última instancia, esa debería ser también nuestra
reacción.
¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Por más difícil que sea reconocerlo,
debemos recordar que no hay gente "buena", en el sentido absoluto de la palabra.
Todos nosotros estamos manchados e infectados con el pecado (Eclesiastés 7:20;
Romanos 3:23; 1 Juan 1:8). Como dijo Jesús: "Nadie es bueno, sino sólo Dios" (Lucas
18:19). Todos nosotros sentimos los efectos del pecado de una manera u otra.
Algunas veces es nuestro propio pecado; otras veces, son los pecados de otros.
Vivimos en un mundo caído, y experimentamos los efectos de la caída. Uno de esos
efectos es la injusticia y el sufrimiento aparentemente sin sentido.
Al preguntarse por qué Dios permite que le pasen cosas malas a la gente buena,
también es bueno considerar estas cuatro cosas acerca de las cosas malas que
suceden:
1) Las cosas malas pueden pasarle a la gente buena en este mundo, pero este mundo
no es el fin. Los cristianos tienen una perspectiva eterna: "Por tanto, no desmayamos;
antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante
se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las
cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:16-18). Algún día tendremos una
recompensa, y será gloriosa.
2) Las cosas malas le suceden a la gente buena, pero Dios usa esas cosas malas
para un bien último y duradero. "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las
cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados"
(Romanos 8:28). Cuando José, inocente de la maldad, finalmente superó sus horribles
sufrimientos, pudo ver el buen plan de Dios en todo esto (ver Génesis 50:19-21).
3) Las cosas malas le suceden a la gente buena, pero esas cosas malas equipan a los
creyentes para un ministerio más profundo. "Bendito sea el . . . Padre de misericordias
y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para
que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por
medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la
manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el
mismo Cristo nuestra consolación" (2 Corintios 1:3-5). Aquellos con heridas de guerra
pueden ayudar mejor a aquellos que están pasando luchas.
4) Las cosas malas le suceden a la gente buena, y las peores cosas le sucedieron a la
mejor Persona. Jesús fue el único verdaderamente Justo, pero sufrió más de lo que
podemos imaginar. Seguimos sus pasos: "Pues ¿qué gloria es, si pecando sois
abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto
ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque
también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus
pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le
maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino
encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Pedro 2:20-23). Jesús no es ajeno
a nuestro dolor.
“Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros” (Romanos 5:8). A pesar de la naturaleza malvada, vil, y pecadora
de la gente de este mundo, Dios aún nos ama. Él nos amó lo suficiente como para
morir y tomar el castigo por nuestros pecados (Romanos 6:23). Todo lo que tenemos
que hacer es creer en Jesucristo (Juan 3:16; Romanos 10:9) para ser perdonados y
tener la vida eterna en el cielo (Romanos 8:1).
Dios permite que las cosas sucedan por una razón. Ya sea que entendamos o no Sus
razones, debemos recordar que Dios es bueno, justo, amoroso y misericordioso
(Salmo 135:3). A menudo nos suceden cosas malas que simplemente no podemos
entender. En vez de dudar de la bondad de Dios, nuestra reacción debe ser confiar en
Él. "Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas" (Proverbios 3:5-6).
Caminamos por fe, no por vista.
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Hoy estoy batallando con esto. He visto a tanta gente malvada y manipuladora salirse
con la suya con comportamientos abusivos y vivir vidas prósperas, mientras que la
gente con corazones buenos y amables no. ¿Cómo es justo esto?
Sé que debemos confiar en Dios, y lo hago, pero realmente estoy luchando con esto,
si alguien pudiera ayudarme a entender. Gracias.
Edit: Gracias a todos los que respondieron. He leído todas sus respuestas y realmente
ayuda mucho, especialmente los versículos de la Biblia. Han sido unas semanas
duras con gente en el trabajo, gente que pensé que eran amigos, incluso familia, y hoy
me afectó mucho. Pero estoy muy agradecido de tener este grupo para mantenerme
fuerte en la fe. ¡Gracias de nuevo!
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Jesús es mejor que trabajar para Jesús
Ray Ortlund Jr. cuenta la historia de las últimas palabras de su padre para él. Ray y su
esposa estaban en el extranjero el 22 de julio de 2007, cuando Ray padre se despertó
en su habitación del hospital de Newport Beach, California, y se dio cuenta de que ese
día sería el último. El resto de la familia se reunió para leer las Escrituras y cantar.
Luego, el moribundo patriarca recorrió la habitación dirigiéndose a sus seres queridos
con bendiciones y amonestaciones finales.
«Bud» no estaba en la habitación, así que Ray padre dejó estas memorables y
hermosas últimas palabras para el hijo que le había seguido en el ministerio a tiempo
completo.
Durante dos décadas, a partir de finales de los cincuenta, Ray padre había sido pastor
de la Iglesia Congregacional de Lake Avenue en Pasadena, donde había pastoreado a
un joven seminarista llamado John Piper y le había convencido de que, a pesar de las
discusiones de finales de los sesenta, la iglesia local tenía futuro, y siempre lo tendría.
El nombre y la firma de Ray padre figuran en el certificado de ordenación de Piper,
fechado el 8 de junio de 1975.
El ministerio cristiano es una buena labor, y a menudo gozosa, que deben emprender
quienes desean y anticipan los gozos que harán soportables sus muchas dificultades.
Sin embargo, en este trabajo bueno y gozoso existe un peligro. Es lo bueno, más a
menudo que lo abiertamente malo, lo que se abre paso más allá de Cristo mismo
como lo más importante en el corazón del ministro cristiano.
Jesús había enviado a seis docenas de «otros», además de los doce discípulos,
«delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir» (Lc 10:1). Encomendó a
estos setenta y dos con solemnidad, advirtiéndoles del rechazo y de ser «como
corderos en medio de lobos» (Lc 10:2-16). Sin embargo, su ejercicio de
adiestramiento resultó mucho más fructífero de lo que podían prever, y quedaron
encantados. Regresan con gozo, exclamando: «Señor, hasta los demonios se nos
sujetan en Tu nombre» (Lc 10:17).
Jesús, el maestro, aprovecha la importancia de este momento. Aquí hay una
oportunidad de dejar una impresión para toda la vida y para toda la era de la iglesia.
Ciertamente, no es malo regocijarse en los frutos del ministerio, hallar gozo en lo que
el Dios Todopoderoso escoge por gracia realizar a través de Su pueblo en la vida de
los demás, ya sea predicando y enseñando, u ofreciendo agua fría, o expulsando
demonios.
Aquí los setenta y dos se maravillan, en parte, «hasta [de] los demonios». Sus
alegrías no eran solo las del ministerio ordinario y constante, sino las palpitantes
emociones de lo extraordinario, el deleite de lo inesperado, la sensación del poder
sobrenatural. Estaba claro que su ministerio había sido fructífero. Los setenta y dos no
se equivocaron en lo que observaron e informaron. Jesús lo afirma, así como su
alegría: «Les he dado autoridad para pisotear sobre serpientes y escorpiones, y sobre
todo el poder del enemigo» (Lc 10:19). «Sí», dice Jesús, en efecto. «Estas son
alegrías verdaderas y buenas. Es justo regocijarse al ver avanzar el reino de Dios y
liberar a las almas oprimidas».
Sin embargo, no se regocijen en esto, de que los espíritus se les sometan, sino
regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos (Lc 10:20).
Por sorprendente que parezca, los espíritus sometidos a ti es realmente poca cosa a
los ojos de Jesús. Aún mayor que lo que Dios hace a través de Sus ministros, incluso
por encima de los poderes sobrenaturales, es lo que hace por ellos. Mucho mayor que
el nombre de un ministerio abajo es el registro de sus nombres arriba. Con la
declaración «sus nombres están escritos en los cielos», Jesús pone los gozos del
ministerio en su lugar —para los setenta y dos y para nosotros— no hablando mal de
ellos, sino hablando de algo aún mejor.
Cuando trabajar para Cristo toma el lugar de Cristo mismo como el
principal disfrute en el alma, el cambio es tanto sutil como significativo
¿Cuánto mejor? Tan bueno y correcto como puede ser regocijarse en el fruto del
ministerio, aquí Jesús quiere que sintamos la fuerza del contraste. Dice: «No se
regocijen en esto…». Jesús no se opone a las alegrías del ministerio, ni nos ordena,
universalmente, que nunca nos regocijemos en ellas. Más bien, Lucas 10:20 es una
declaración claramente comparativa, lanzada en estos términos simples y crudos para
enfatizar cuánto mayor puede ser, debe ser y será nuestro regocijo en lo que Dios
hace por nosotros que en lo que Él elige hacer a través de nosotros.
En el cielo recibimos a Dios mismo. El cielo es donde, por fin, se eliminan las
numerosas barreras, distracciones y velos de la tierra, para que, sin más
obstrucciones ni distorsiones, podamos conocer y disfrutar más plenamente de Aquel
para quien fuimos creados para conocer y disfrutar.
Lo que nos lleva de nuevo a los peligros que acompañan a los gozos del ministerio,
por muy buenos e importantes que sean.
El ministerio para el Rey puede ser traicionero si se convierte en una sustitución del
Rey mismo. El peligro está en lo sutil y común que es este cambio, incluso para los
obreros cristianos más sanos. Sin embargo, tenemos esta esperanza: con qué
facilidad los corazones de los ministros sanos vuelven a su primer amor cuando se
despiertan a las señales de ese cambio sutil.
En la práctica, el retorno puede ocurrir cada nueva mañana, con nuestra nariz en la
Palabra que humilla y en la oración. Se produce conociendo nuestro pecado y siendo
honestos sobre nuestros continuos fracasos, debilidades y necesidades de cambio. Se
produce, entonces, al no dejar que el peso y la maravilla de Mateo 9:2, que cambian el
mundo, se conviertan en algo anticuado: «Anímate, hijo, tus pecados te son
perdonados». Aparte de nuestra iniciativa, llega a través de la especial providencia de
Dios en nuestras vidas, Sus particulares momentos, estaciones y condiciones para
cada uno de nosotros donde nos humilla. Él tiene sus caminos. Para algunos, es el
matrimonio o la paternidad. Para otros, las finanzas. Para otros, la enfermedad, la
discapacidad, el dolor crónico, el contratiempo devastador.
El ministerio no lo es todo
Las últimas palabras de Ray padre a «Bud» fueron penetrantes. Muy parecidas a las
de Jesús a los setenta y dos. Todo pastor, ministro y misionero —todos aquellos con
vocación ministerial a tiempo completo y, más allá, en todos los puestos de trabajo
formales e informales— harán bien en prestar atención a las palabras de Ray padre,
como hizo Bud, y más aún a las de Jesús.
Jesús es el Gozo de todos nuestros gozos. Sin Él como central y supremo, las
alegrías del ministerio pronto se vuelven huecas y se echan a perder. Sin embargo,
con el Rey de reyes mismo en el trono de nuestra alma, las alegrías ministeriales de
compartirlo con los demás son reales y sustanciales, y nos llevan continuamente a Él.
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El pastor es la persona que tiene una autoridad delegada por Dios, así como también
la responsabilidad de guiar, dirigir y llevar toda la carga de los creyentes (ovejas).
Debe velar en todo tiempo, y protegerlas del enemigo, quien a su vez intentará por
todos los medios sacarlas del redil (congregación).
Es decir que el pastor está atento en todo tiempo, ya que tiene una visión más amplia,
y un oído más agudo a la voz de Dios (Efesios 4:11).
La labor más importante que tiene el pastor, es que debe proporcionar a todas sus
ovejas el alimento espiritual que es la Palabra de Dios.
Cuando Pablo utiliza la frase «doble honor» está haciendo referencia tanto a la
connotación de respeto como a la connotación financiera de lo que brindar honor
quiere decir.
Lo que Pablo sí está diciendo es que una forma en la que la iglesia honra a aquellos
que le sirven es preocupándose por su tranquilidad y estabilidad económica. Pablo, de
hecho, le está escribiendo a Timoteo para que él enseñe esto al resto de la iglesia. Lo
que Pablo está haciendo es valorar el llamado ministerial tanto de los ancianos que
gobiernan bien, como de aquellos que se dedican a enseñar y predicar (muy
probablemente pastores de tiempo completo).
Muchas personas, aún dentro de la iglesia, no tienen una noción real de todo lo que
un pastor tiene que aprender, estudiar, trabajar, y seguir estudiando, para llegar a ser
pastor. Como alguien que ha estudiado medicina, les puedo decir que el pastorado es
quizá mucho más difícil en muchos aspectos que la vocación médica. Si le pagamos a
los médicos por utilizar el conocimiento que tienen para el cuidado de nuestros
cuerpos, ¿por qué valoramos tan poco nuestras almas como para no hacer lo mismo
para quienes se dedican a cuidar de ellas?
Así que, si bien el dinero no es lo más importante en la vida del pastor, debemos tener
por seguro que un pastor trabajará de mejor forma cuando no tiene que preocuparse
por cómo le hará para pagar la luz, la renta, o qué le dará de comer a sus hijos.
¿Deseamos que nuestros pastores estén lo más posiblemente concentrados?
Proveamos, dentro de nuestras capacidades como iglesia, las condiciones para que
esto sea así.
En tercer lugar, la manera más sencilla de proteger a los pastores de caer en pecado,
es no llamándolos al ministerio demasiado pronto (v.22). No debemos elegir a nadie
como pastor si éste no cumple con los requisitos para ser anciano (1 Tim. 3:1-7).
Aunque, a primera vista, parece que esta porción de texto se encuentra fuera de lugar,
la realidad es que solamente revela otra forma de honrar a los ministros. Pablo se está
preocupando por la salud de su hijo amado, discípulo, y ministro de la Iglesia,
Timoteo. Aparentemente Timoteo tenía demasiadas enfermedades relacionadas con
su estómago. Pablo, probablemente teniendo cerca a Lucas, el médico, le recomienda
una solución a su problema: no beber sólo agua, que muchas veces contenía
bacterias; sino beber también un poco de vino. La combinación de alcohol y agua es
utilizada aún en nuestro tiempo como método antiséptico.
¿Qué tanto nos preocupamos nosotros por la salud de nuestros pastores? Si algún
problema de salud en ellos es evidente, deberíamos actuar como iglesia para ayudar
en lo que sea posible.
Pablo conoce los problemas que Timoteo enfrenta. Le ha hablado de falsos maestros,
de personas que abandonarán la fe, de personas que le hacen daño a la iglesia. Pablo
sabe de traiciones, de ver a sus amigos y discípulos caer en las garras del pecado.
Pablo sabe la tristeza que puede causar el ministerio. Por tanto, en estos últimos
versos, él anima a Timoteo diciendo:
No te des por vencido, Dios sabe lo que estás pasando, Dios sabe lo que estás
sufriendo, Dios sabe lo que estás haciendo por su iglesia, y Él lo tomara en cuenta en
el día final. No te rindas. Ánimo.
¿Cuándo fue la última vez que le hablaste así a tu pastor? ¿Cuándo fue la última vez
que, no sólo le dijiste que orarías por él, sino que oraste con él, agradeciendo a Dios
su labor, y pidiéndole que lo guarde de la tristeza? ¿Cuándo la última vez que le diste
las gracias? No por ser el mejor pastor, sino porque, a través de su trabajo, al ser
usado como un instrumento del Espíritu, fuiste confrontado con la verdad bíblica y
terminaste amando más a Jesucristo. Esto también es honrar a nuestros pastores.
Ora por tus pastores, hónralos como es debido. Preocúpate por ellos. Ámalos. Si bien
esta no es una lista exhaustiva, sí es una lista con la que podemos comenzar a honrar
a aquellos hombres que dedican su vida al cuidado de la novia de Cristo,
preparándola para su llegada, para entregarla como una novia pura y santa, para la
gloria De Dios.
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INTRODUCCIÓN:
Lo primero que voy a decir es que este pasaje es muy extraño para que un pastor lo
predique a su propia iglesia. Lo mejor sería que otro lo predicara, pero en esta
mañana me he auto invitado para hablarles de este tema en “el día del pastor”.
Ahora bien, yo reconozco que he sido muy bendecido pastoreando una iglesia como
esta. Dios ha sido bueno al darnos tantas cosas, entre ellas a ustedes, las ovejas de
mi rebaño. Pero como soy de los que creo que nos falta más, este mensaje es
necesario porque siempre podemos crecer y mejorar nuestras vidas como ovejas del
Señor.
El mensaje de hoy lleva el presente título. El pastor pastorea a su iglesia, pero
¿quién pastorea al pastor? Claro que usted me va a decir que el pastor del pastor es
Jesucristo, y de eso no hay dudas, porque es lo que me ha sostenido hasta ahora,
pero el asunto es hasta dónde la iglesia que el pastor pastorea sabe que ella también
debe pastorear a su pastor. Si no lo sabía, entonces debe escuchar lo que Pablo les
dijo a sus hermanos de Tesalónica.
Así que este pasaje no está dirigido al pastor. Ahora su énfasis es lo que la iglesia
debe saber y hacer cuando piensa en aquellos que son sus pastores, hablando de los
que “os presiden en el Señor”.
De manera que la iglesia, aparte de saber quién es su pastor, qué hace y cómo les
dirige, debe ir más allá en valorar el alto trabajo que le toca llevar a un hombre que es
de carne y hueso, con todas las debilidades como el resto de la congregación.
Nos hará bien en “el día del pastor” abordar este tema, porque casi siempre la iglesia
tiene una alta expectativa de lo que el pastor es y hace, pero no siempre ella conoce
lo que debe hacer por su pastor (ilustración de lo que la iglesia espera del pastor).
Veamos, pues, cómo debiera pastorear la iglesia al que tiene como su pastor.
Un de los asuntos que vemos en el carácter de Pablo era que nunca usaba su
posición para imponer su criterio o exigirles a sus hermanos algo que fuera por
coerción o por las fuerzas.
En muchas de sus cartas, esta era la nota que distinguía su gentileza y la distinción
que tenía por ellos. El “os rogamos, hermanos” sugiere que Pablo tenía una verdadera
preocupación por la iglesia que fundó y a quien le escribió su primera carta.
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Dia De Apreciacion Del Pastor
Heb. 13:17
INTRO: ¿Cuál es el concepto Bíblico en relación al Pastor? Por motivo de los tiempos
en los cuales vivimos, necesitamos que ver el ministerio del Pastor en el sentido
Bíblico. Mucho Pueblo de Dios pone un concepto muy erróneo hacia el Pastor dándole
un titulo como “Trabajador” de la Iglesia. NO, no es un trabajador. Muchos, le dan el
Titulo de “Team Manager – Gerente del Equipo” porque debemos trabajar como
“Equipo.” NO, no es un Gerente de Equipo. Otros, otros - ni mencionaremos como le
llaman.
Si no es todo eso, ¿entonces quien es el Pastor? Claro, aparte de ser: Esposo, Padre,
Ministro, Pintor, Jardinero, Plomero, Electricista, Cocinero, Mandadero, etc. ¿Quién
es?
La Palabra de Dios nos habla de muchos líderes y siervos, quienes se destacan como
modelos, mas quiero concentrarme en el Rey David. Uno, porque él fue un pastor
literalmente y segundo, porque tuvo en corazón de Dios.
Veamos lo que la Biblia nos dice en relación al Pastor y como el pueblo de Dios debe
responder hacia ese pastor.
A. David consulta a Jehová por el pueblo – 1 Sam. 30:1-2 “Cuando David y sus
hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a
Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2Y se habían llevado
cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor;
pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino”
1)Los enemigos se llevaron a las mujeres y a todos los que estaban alli
2)¿En cuantas ocasiones el enemigo viene a arrebatar las almas del Pueblo de Dios?
b. Dios da victorias al Pueblo solo por medio de su Siervo " vs. 18-19 “Y libró David
todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos
mujeres. 19Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del
robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David.”
4) El Pastor hace todo lo posible de traer la presencia de Dios a este lugar – Ora,
ayuna, lee la Palabra – no porque le pagan, no porque lo recompensan, sino por la
importancia de la Presencia de Dios en este lugar.
“Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y
toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 2Y se juntaron con él todos los
afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de
espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.”
3)1 Cro. 11:10 “Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le
ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la
palabra de Jehová. 11Y este es el número de los valientes que David tuvo:”
A. La Iglesia debe estar para satisfacer los deseos del Pastor – 1 Cro. 11:16-19 “David
estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén.
17David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de
Belén, que está a la puerta! 18Y aquellos tres rompieron por el campamento de los
filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la
trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo:
19Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos
varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron
aquellos tres valientes.”
1)David no pido, ni exige. Solo exclama en si mismo, un deseo personal que sus
siervos oyeron por estar cerca de El
Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues
la lámpara de Israel.”
3)No lo permitieron que hiciera ciertas cosas: “NO sea que apagues la lámpara de
Israel
“Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi
señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza”
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ALEGRA A TU PASTOR
Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no
quejándose, porque esto no os es provechoso.
He 13:17
Recordando:
Hace dos semanas atrás comenzamos la serie: Lo que tu pastor quiere que sepas.
A modo de recordatorio:
- Nosotros esperamos que el pastor nos predique la Palabra de Dios y yo cuido a mi
pastor en el ministerio de la predicación, estando atendo a la enseñanza de la Palabra
de Dios.
- Nosotros esperamos que el pastor ore por nosotros y yo cuido a mi pastor en el
ministerio de la oración, también orando por él.
o Orar para que Dios lo guie y capacite en la predicación.
o Orar para que Dios lo guarde en toda prueba y tentación.
o Orar por su salud.
o Orar por su esposa.
o Orar por cada cosa especifica que tu creas conveniente orar.
- Nosotros esperamos que el pastor vele por nuestra alma y yo cuido a mi pastor
haciendo de su tarea un más fácil. Dejando que Dios use como instrumento al pastor,
para que Dios a través del pastor moldee mi vida.
- Nosotros esperamos que el pastor nos capacite y yo cuido a mi pastor en su tarea de
capacitarme, poniendo todo mi empeño, tiempo y esfuerzo para aprender de la
instrucción que se me da.
- Nosotros esperamos que el pastor lidere bien la iglesia y yo cuido a mi pastor en su
tarea de liderar la iglesia, siendo una oveja obediente.
Y al final vimos que nosotros debemos de cuidar a nuestro pastor, porque hacer eso
nos conviene a nosotros como iglesia.
Cuando cuidemos bien al pastor eso hará que él pueda realizar su ministerio con
alegría y no quejándose, no sintiendo una carga pesada difícil de llevar.
Introducción:
Vamos a crearnos una escena.
Imagínate que el pastor visita a dos familias de la iglesia.
La primera familia a la cual visita tiene un hogar compuesto por padre, madre, dos
hijos y con una buena estabilidad económica. La segunda familia es una madre
soltera, con un hijo y no cuentan con buena economía, siempre luchan en los gastos
por llegar a fin de mes.
Entonces el pastor va y visita a la primera familia, el pastor escucha como les va en
casa (en la salud, trabajo) y el pastor llega a compartirles la Palabra de Dios.
Finalmente oran, esa familia agradece a Dios por darles todo lo que tienen. Terminan
de orar y se despide el pastor.
Luego el pastor visita el segundo hogar. Va con su esposa en la hermana que es
madre soltera y ella le cuenta sus cargas, él pastor escucha lo mal que la están
pasando, pero ella menciona que Dios siempre es bondadoso y siempre les provee. El
pastor les comparte un poco de la palabra de Dios y al final también terminan orando,
pero lo que hace la hermana en su oración, es agradecer a Dios por sostenerla en
medio de todo e incluso comienza arrepintiéndose de sus pecados. Terminan de orar
y el pastor se retira de la casa.
Cuando ya el pastor esta en su casa, el pastor se siente feliz, pero siente mucha más
felicidad por la visita que tuvo en la segunda casa que en la primera.
¿Se dieron cuenta por qué?
La diferencia en que el Pastor se sienta feliz por la segunda familia y no tanto por la
primera, es que la segunda familia no solo agradeció a Dios por proveerles, sino que
la hermana se arrepintió de sus pecados siendo ya creyente y ella ve como necesidad
seguir arrepintiéndose constantemente de sus pecados y la primera familia no ve que
es necesario ya arrepentirse constantemente.
Cuando un creyente deja de arrepentirse constantemente, es una evidencia que ha
dejado de crecer espiritualmente, porque ya no se da cuenta de que todavía hay
cosas que le falten mejorar para llegar a la imagen y semejanza de Cristo.
Y el Pastor ve eso. Entonces se siente satisfecho más por aquella hermana que se
arrepiente constantemente, porque sabe que está entendiendo la verdad en la palabra
de Dios y ve que esa hermana todavía ve la necesidad de cambiar, de mejorar; pero
esa necesidad de seguir cambiando y dejando el viejo hombre atrás no estaba en la
primera familia, entonces con eso el pastor ve que en esa primera familia hay un
estancamiento espiritual.
Con esto quiero que entiendas que, el Pastor se siente mucho más feliz…
- Cuando ve a los creyentes de la iglesia constantemente arrepintiéndose porque se
dan cuenta que aún les falta mucho por mejorar.
- Cuando ve a creyentes arrepintiéndose y no estancándose espiritualmente.
- Cuando ve a creyentes arrepintiéndose y tratando de entender más y más la verdad
de la palabra de Dios, para ponerlo en práctica en sus vidas.
Lo mejor que puedes hacer cada día por tu Pastor es arrepentirte de tu pecado y
renovar tu fe en Jesús.
Cuando nosotros leemos las cartas de 2da y 3ra de Juan, vemos al apóstol Juan
actuando como un Pastor y él escribe acerca de la alegría que siente en su corazón
cuando escucha esta clase de noticias:
Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad,
conforme al mandamiento que recibimos del Padre.
2 Jn 4
En otras versiones, este texto comienza diciendo: que contento me puse, me alegre
muchísimo.
3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu
verdad, de cómo andas en la verdad.
4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.
3 Jn 3 – 4
En otras versiones, este texto dice: me alegre mucho, nada me produce más alegría.
“Andar en la verdad”significa casi lo mismo que “vivir en la luz”, porque empiezas a ver
la vida con mucho más claridad y te empiezas a dar cuenta de lo bueno y lo malo,
empiezas a discernir de una forma mucho más clara.
Andar en la verdad implica que te vas arrepintiendo de las cosas que eran incorrectas
y la venías practicando, y ahora empiezas a darle una nueva dirección a tu vida.
Aquel que camina en la verdad y va entendiendo la verdad de Dios, va a haber que
hay mucho todavía de que arrepentirnos y mucho que cambiar.
Esto es lo que da alegría el Pastor, porque es la razón por la que él decidió convertirse
en Pastor.
Él aceptó su llamado como Pastor, porque soñaba, anhelaba y ansiaba que hombres y
mujeres honren a Dios caminando en la verdad, arrepintiéndose cada día por no haber
estado caminando en la verdad.
Si bajo el ministerio del Pastor hay creyentes que constantemente se están
arrepintiendo y están comenzando a caminar cada día mejor en la verdad, eso hace
que el Pastor pueda despertarse cada mañana y salir de su cama con mucho más
entusiasmo, con mucha más alegría para seguir trabajando en la vida de cada uno de
los creyentes miembros de esta iglesia.
Si algo debilita el Pastor, es que bajo su ministerio haya creyentes que ignoren hoy las
buenas noticias de la gracia de Dios y no quieran caminar en la verdad.
Si algo asesina al Pastor emocionalmente, es que haya creyentes con dureza de
corazón.
…para que lo hagan con alegría, y no quejándose…
He 13:17
Entonces ¿cómo traerle alegría al pastor?
Caminar en la verdad significa demostrar un entusiasmo…
- por conocer cada vez más la Biblia.
- por seguir aprendiendo y entendiendo más y más la verdad a un nivel cada vez más
profundo.
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la
palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas
cosas eran así.
Hch 17:11
Seguro que Lucas escribió esto con alegría. Alegría de que estos hermanos judíos en
Berea siempre tenían ese entusiasmo de examinar las Escrituras, para ver si era
verdad lo que Pablo les anunciaba.
…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
Estos hermanos realmente querían entender las verdades bíblicas. Ellos ya eran
creyentes, pero seguían leyendo la Biblia con mucho entusiasmo, día tras día, para
seguir profundizando en la verdad.
Pero cuando nosotros vamos al libro de hebreos, hay una diferencia en cómo el autor
del libro de hebreos se lamenta y se siente triste porque estos hermanos judíos habían
perdido el entusiasmo y se habían vuelto perezosos frente a la palabra de Dios, frente
a la verdad.
Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis
hecho tardos para oír.
He 5:11
El autor del libro de hebreos quiere explicar una verdad maravillosa una verdad
profunda acerca de Jesús. Pero este autor del libro de hebreos no está seguro si tiene
sentido intentarlo.
Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, …
Esta verdad era difícil de explicar no porque el autor de hebreos no tenía las palabras
adecuadas, no porque no sabía cómo hacerlo, sino que termina diciendo:
… por cuanto os habéis hecho tardos para oír.
En otras palabras, lo que el autor dice: yo les puedo decir todas estas verdades
acerca de Jesús, pero me es difícil, porque a ustedes lo que les entra por un oído les
sale por el otro.
Porque la verdad bíblica que ustedes escuchan ahora, ya más tarde se olvidan o no
les importa.
El problema de estos hermanos hebreos era que sus corazones estaban endurecidos,
por eso eran perezosos frente a la verdad de las Escrituras.
Y justamente es eso lo que desanima a un Pastor a explicar verdades tan profundas, a
explicar verdades doctrinales o a enseñar teología.
Porque ve corazones duros, ve corazones que no se entusiasman con la Palabra de
Dios, ve corazones que son perezosos frente a la verdad de las Escrituras.
Y eso lleva al Pastor a siempre estar tocando temas de los primeros rudimentos, de
los primeros pasos de un cristiano, temas que tienen que ver con leche espiritual y no
con carne sólida.
Hermanos nosotros vamos a animar a nuestro Pastor y le vamos a causar mucha
alegría, si mostramos tener un hambre por la palabra de Dios; pero no un hambre de
simplemente escuchar esa verdad bíblica, sino también un deseo profundo de ponerlo
en práctica.
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a
vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante
al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en
ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en
lo que hace.
Stg 1:22 – 25
Si nosotros escuchamos las enseñanzas y luego no lo ponemos en práctica, somos
como aquella persona que se ha visto en el espejo y ve que está sucio, pero se va del
espejo sin limpiarse.
Cuando miramos nuestro rostro frente al espejo de la palabra de Dios, te darás cuenta
que hay algo sucio que limpiar en nuestra vida.
Si tú escuchas la enseñanza de la palabra de Dios y analizas la palabra de Dios
aplicándola a tu vida, te darás cuenta que hay algo de que arrepentirse.
¿Y si el sermón no es tan bueno?
Pero Marlon ¿Qué pasa si yo vengo cada domingo, cada miércoles con todo el
entusiasmo de poder escuchar la verdad de la Palabra de Dios, pero al final me doy
cuenta de que el sermón que se está exponiendo el pastor no es tan bueno?
Ojo, no hablo de que el Pastor esté trayendo enseñanzas falsas hablo de que ese día
no predicó bien.
Pregunta: ¿Quién ha predicado o enseñado en alguna oportunidad?
¿No recuerdes que algún momento lo hiciste mal?
Tú te preparaste, estudiaste, te empapaste del tema; pero al momento de poder
transmitir esa enseñanza se te fueron las palabras, te confundiste, te pusiste nervioso
– yo qué sé – pero te salió mal. Porque eso puede pasar. Nos ha pasado a muchos.
Entonces ¿Qué pasa si el sermón que esta exponiendo el Pastor no es tan bueno
porque algo de esto le está sucediendo: se ha confundido, se le fueron las palabras y
de cierta manera no se está dejando entender? ¿Qué hacemos?
¿Qué hago? ¿Me levanto y me voy de la Iglesia? ¿Pido cambio de pastor?
Solamente tenemos dos opciones: podemos tomar el camino fácil y es criticarlo o
podemos tomar la firme decisión de ir por el camino difícil que es tratar de aprender
alguna verdad, hacer el esfuerzo de poder extraer alguna enseñanza de ese sermón
que no es tan bueno o tratar de aprender alguna verdad del pasaje bíblico que el
Pastor está citando.
Así que hermano, no vengas a la iglesia a comparar a tu Pastor con otros pastores, de
cuán mejor enseñan los otros frente a tu Pastor.
Ven a la iglesia con un corazón deseoso de poder aprender de la verdad de la palabra
de Dios, para que tú puedas caminar en la palabra de Dios y cuando el sermón no es
tan bueno – por algún motivo – tú centra tu mente en leer el pasaje bíblico que el
Pastor está citando y extrae una verdad de la palabra de Dios para tu vida, porque tú
la necesitas.
Trata de extraer siempre una enseñanza para que esa verdad bíblica pueda llevarte a
vivir correctamente durante la semana.
Y un consejo final:
Algo que debemos de aprender a practicar es: agradecer al Pastor por la enseñanza
que nos da, ya sea domingo o miércoles.
¿Por qué? Si es el trabajo del Pastor traer la enseñanza.
Hola sí lo es, pero recuerda que tú tienes la tarea de hacer que su ministerio él lo
pueda realizar con alegría.
…para que lo hagan con alegría, y no quejándose…
He 13:17
No te imaginas cuánto puedes animar y alegrar el corazón de tu Pastor cuando le
agradeces por una enseñanza que él ha podido compartir.
¿Acaso no crees que la próxima vez se va a preparar más, va a orar más?
Porque ha visto que la enseñanza le ha servido a alguien, alguien ha tomado atención
y por eso le ha agradecido.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón
de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
2 Ti 4:3
En este texto Pablo está advirtiendo a Timoteo que va a haber personas que no van a
tolerar la sana doctrina, que la van a rechazar, que ellos van a seguir sus propios
deseos, sus propias concupiscencias y por eso van a buscarse maestros que les
digan lo que sus oídos se mueren por oír.
Muchas veces el Pastor no te va a decir cosas que actuó oído le gusta oír por qué él
no es un falso maestro o quién cree que eso fue su maestro.
Si el Pastor trae un mensaje de corrección, si el Pastor trae un mensaje de la sana
doctrina que confronta tu corazón pecaminoso, agradécele también por eso.
Pastor gracias no fue fácil escuchar lo que dijiste y en realidad quizás ni quiero
escucharlo, pero sé que lo necesito y sé que conducirá a cambios saludables en mi
vida, así que gracias por tener la valentía de decirlo.
Hermano a un Pastor le anima mucho que le agradezcas por la enseñanza que ha
preparado y le ha tomado tiempo durante la semana.
Hay que adquirir ese hábito de poder agradecer.
No te digo que agradezcas su elocuencia (cuantas palabras nuevas y bonitas ha
utilizado durante la enseñanza), no te digo que agradezcas que te ha entretenido (de
cuan gracioso ha sido o chistes ha expresado), ni por la forma en como predica (si es
que es cautivador en su forma de enseñar, si sabes utilizar bien los ademanes).
Nada de eso, solo agradécele la enseñanza de la palabra de Dios.
Conclusión:
Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
1 Tes 5:11
Gracias a Cristo – a su sacrificio en la Cruz – es que nosotros hemos sido injertados al
cuerpo de Cristo. En este cuerpo de Cristo existen varios miembros y uno de ellos es
el Pastor.
Este verso también involucra al pastor.
El miembro de una iglesia local también tiene que animar a su Pastor.
El animaos unos a otros no es solo de oveja a oveja, también es de oveja a pastor
hablando en el sentido de una iglesia.
Entonces ¿cómo vas a animar a tu Pastor esta semana en cuanto a su enseñanza de
la palabra de Dios?