CONSIDERANDO QUINTO:
ASPECTOS A COMBATIR:
ART. 84 CPC.
1. Por lo que corresponde a la prueba confesional a cargo de la C. MARÍA
JOSEFINA CORTÉS VALTIERRA que se llevó a cabo el día 4 de abril de 2025,
estimamos que el juzgador realiza una infravaloración de los argumentos
reconocidos por la parte demandada, siendo importante denotar lo señalado por el
propio juzgador que señala:
“que en fecha quince de julio de dos mil dieciséis celebró con la actora
contrato de usufructo vitalicio en relación a dicho inmueble; que en enero de
dos mil diecisiete le fueotorgado en préstamo gratuito dicha propiedad y en
fecha primero de enero de dos mil diecisiete celebró con la actora un contrato
de comodato respecto de dicho inmueble; que sabía que la celebración de
dicho contrato era incompatible con la celebración previa del usufructo vitalicio
del cual ya gozaba, que sabía que con el usufructo constituido a su favor le da
el derecho de disfrutar del uso y los frutos del inmueble; que sabe que
derivado del hecho de que el contrato de usufructo le da mayores beneficios
que el comodato, existe incompatibilidad entre ambos contratos sobre un
mismo inmueble. Medio de prueba que es valorado de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 204 del Código de Procedimientos Civiles para el
Estado de Guanajuato, cuya eficacia estriba en acreditar que laparte
demandada ostenta el usufructo vitalicio en relación con el inmueble ubicado
en calle Cadmio 147 de la Colonia Valle de Señora de esta Ciudad; así como
que celebró un contrato de comodato en relación al mismo inmueble. Ahora, si
bien aceptó que existe incompatibilidad entre ambos contratos sobre un
mismo inmueble, dicha confesión no es eficaz para acreditar las pretensiones
de la parte actora, es decir, a través de dicha confesión no se demuestra que
la actora firmó el contrato materia de nulidad por ignorancia y de buena fe, que
su consentimiento se encuentra viciado por error, ni que el objeto sea ilícito;
aunado a que dicha cuestión se deberá de dilucidar en la presente resolución,
ante ello a dicha confesión no es factible conferirle eficacia probatoria
alguna.-“
Estimamos que existe una incorrecta y sesgada valoración de la prueba, pues de
las respuesta emitidas por la parte demandada en juicio podemos concluir que la
conducta y los hechos evidencian el error como vicio del consetimiento de manera
objetiva. Esto es, la propia demandada confiesa que sabía que el contrato de
comodato era incompatible con el usufructo vitalicio que ya detentaba y del mismo
modo que el usufructo le otorgaba mayores derechos que el propio contrato de
comodato.
Aún así, con pleno conocimiento, celebró el contrato de comodato, lo cual a todas
luces dicha actitud es inexplicable y se evidencia que la Sra. MARÍA JOSEFINA
CORTÉS VALTIERRA efectivamente conocía las finalidades y alcances de ambos
contratos y aún así decidió celebrar un contrato de menor alcance. Esta
circunstancia objetivamente demuestra error y desconocimiento por parte la C.
IMELDA LOZANO LOZANO.
Si bien es cierto que la absolvente en forma concreta no confiesa que pretendió
hacer incurrir en error a la actora del presente juicio, también es cierto que de
dicha confesión se infiere indiscutiblemente que existe un error de hecho sobre el
objeto y los efectos jurídicos por parte de la C. IMELDA LOZANO LOZANO.
Lo anterior basandome en que se deben de tomar en cuenta las siguientes
consideraciones, se reconoce la existencia del usufructo vitalicio de fecha 15 de
julio de 2026, se reconoce la celebración posterior del comodato de fecha 1º de
enero de 2017, ambos sobre un mismo inmueble y la parte demandada señala
conocer la existencia de incompatibilidad, la existencia de que el susfructo le
otorga más derechos que el comodato, sin embargo el juzgado descarta que esta
circunstancia per se acredite el vicio del consentimiento, sin embargo es omiso en
considerar en su análisis que existe una contradicción objetiva entre ambos actos,
lo cual nos revela indicutiblemente el error e ignorancia por parte de la Sra.
Lozano, lo cual demuestra el argumento base de mi acción.
El juzgador primigenio, ante la confesión de la parte demandada, es omiso en
considerara que la Sra. Lozano incurrió en un error esencial de hecho sobre la
causa y el objeto del contrato, ya que consintió otorgar un derecho de uso y goce
que ya existía previamente a favor de la misma persona, y que además le
otorgaba mayores facultades que las del comodato, por lo que no existía
necesidad, objeto ni causa válida para dicha celebración.
Este error sobre la causa del contrato es esencialmente el vicio de consentimiento
que se ha expresado desde mi escrito de demanda ya que en si mismo versa
sobre un elemento esencial del acto celebrado ya que impidió que se formara
validamente el consentimiento, lo que amerita la nulidad del contrato de
comodado.
La fuente sel agravio reside en que el juzgador incurre en una contradicción
interna en el razonamiento judicial y en una valoración parcial y deficiente de la
prueba confesional, al exigir una prueba adicional de la ignorancia o buena fe,
cuando la propia conducta objetiva de las partes, y en particular de la demandada,
revela de forma clara la desproporción entre los derechos que ya detentaba y
aquellos que se le pretendieron otorgar nuevamente mediante el comodato.
Elementos que al realizar una correcta valoración de la prueba confesional a cargo
de la parte demandada es procedente que se revoque la sentencia recurrida y, en
su lugar, declare la nulidad del contrato de comodato celebrado el 1 de enero de
2017, por existir un vicio del consentimiento consistente en error de hecho sobre el
objeto y la causa del acto, y por tratarse de un acto incompatible con un derecho
real previamente otorgado.
2. Por lo que refiere a la supuesta mala fe que se duele la C. MARÍA JOSEFINA
CORTÉS VALTIERRA, se imprime que se basa en meras conjeturas y artificios
creados por la parte demandada, de todas y cada una de las documentales que
exhibio a juicio, lejos de probar la supuesta mala fe y que haya resentido algún
perjuicio se prueba precisamente lo contrario.
Encontramos que en todos los actos que refiere en su oferta probatoria la Sra.
MARÍA JOSEFINA CORTÉS VALTIERRA es quien efectivamente ha obtenido un
beneficio, pues en la especie obtuvo la compraventa del inmueble y el usufurto
vitalicio en donde, de misma forma recibió el precio pactado y continua con la
posesión del inmueble, así que lejos de probar una supuesta mala fe por parte de
la Sra. Lozano ha quedado claro que de la pretendida fabricación de la mala fe de
la actora quien ha resultado a todas luces beneficiada es la propia MARÍA
JOSEFINA CORTÉS VALTIERRA.
3. Me causa agravio la equivoca valoración que realiza de la prueba testimonial
acotecida con fecha 25 de marzo de 2025, especificamente en lo narrado en el
primer párrafo del arabico cuarto que a la letra señala:
“La testimonial que se verificó a las trece horas del día veinticinco de marzo del
año dos mil veinticinco a cargo de María Maura Romero Cortés, Ma Gabriela
Romero Cortés, Ma. Magdalena Romero Cortés, Moisés Alberto Romero Cortés y
Blanca Elizabeth Romero Cortés, medio de prueba al cual únicamente se
concede valor probatorio a lo externado por los testigos referente a que la
parte actora no es ignorante porque estudio y su esposo es contador, ya que
a foja 317 del sumario se puede constatar que la actora refirió bajo protesta de
decir verdad tener como estudios la preparatoria; y en la confesional que será
analizada con posteriorida confesó que su esposo Jesús Gerardo Cano Felipe es
contador, quien al ser su esposo puede presumirse que puede contar con su
asesoramiento”
Prueba que concatena en el analisis integral del caudal probatorio y en el cual
señala lo siguiente:
“No obstante lo anterior, al haberse analizado la totalidad de las pruebas ofertadas
por la parte actora para acreditar su acción, se tiene que, para demostrar el
segundo de los elementos de la acción ejercitada, no existe desahogada prueba
que acredite causa de nulidad ya que no se acreditó que firmó por
ignorancia, el contrato de comodato en favor de la reo; pues como quedó
precisado y valorado con antelación la parte actora refirió bajo protesta de decir
verdad tener como estudios la preparatoria -foja 317-, confesó que su esposo
Jesús Gerardo Cano Felipe es contador, quien al ser su esposo puede
presumirse que puede contar con su asesoramiento, aunado a que se acreditó
que ella en diverso juicio acudió a celebrar un contrato de cesión de derechos,
además de haber celebrado previamente al contrato de comodato un contrato de
compraventa en Escritura Pública con la propia demandada, por lo que no se
puede decir que ignore las consecuencias de los contratos, pues derivado a la
celebración del contrato materia de nulidad y su perfeccionamiento quedan
obligadas las partes no sólo a su cumplimiento, sino también a las consecuencias
que, según su naturaleza, sean conforme a la equidad a la buena fe, a la
costumbre, al uso o a la ley, en términos del artículo 1283 del Código Civil; aunado
a que al estar suscrito por las partes hace plena fe de la formación del documento
por cuenta del suscriptor, conforme lo establecido en el artículo 209 de la Ley
Adjetiva Civil de la materia”
argumentativa del juzgador que pretende negar la existencia de vicio del
consentimiento (error) con base en ciertos antecedentes personales y actos previos
de la actora, lo cual, si bien parece razonado, incurre en una valoración subjetiva y
deficiente de la prueba, además de ignorar principios jurídicos aplicables a la nulidad por
error.
En un primer termino estimo equivoco el razonamiento del juzgador al otorgarle a la
prueba testimonial valor probatorio respeto a que la C. IMELDA LOZANO LOZANO no es
ignorante porque estudio y su esposo es contador, encontramos dos premisas
incompatibles con atribuirle a que no se firmo el contrato por ignorancia, circunstancias
que se derivan de las siguientes circunstancias:
La Sra. Imelda Lozano Lozano, efectivamente estudió hasta la preparatoria, circunstancia
que es claro que no la hace experta ni que necesariamente tenga conocimientos en
contratos civiles, elemento contrario a lo señalado por la propia demandada dentro del
sumario en donde efectiuvamente señalo que conoce los alcances del contrato, reconoce
la incompatibilidad del contrato de comodato cuando ya tenía el ususfruto vitalicio y el
mismo modo sabia que éste último le otorgaba mayores beneficios, entonces,
centrandonoso en la lógica, nos llevaría a concluir que si ambas personas involucradas en
el presente juicio efectivamente hubieran conocido los alcances reales de cada contrato,
necesariamente no se hubiera llevado a claro, pues la lógica nos llevaria a pensar que
ambas hubieran coincidido en la falta de necesidad de firmar un contrato de comodato si
ya existía previamente un usufructo vitalicio.
Por otro lado, el hecho de que el esposo de la Sra. Lozano sea contador no le da
necesariamente el conocimiento en materia de contratos, pues dentro del sumario n o
existe alguna prueba que nos pueda llevar al convencimiento de que la actora
efectivamente haya contado con la asesoría de su esposo y el hecho de que sea
contador, si bien podría presumirse un mayor entendimiento en materia de contratos,
dicha circunstancia es meramente una apreciación subjetiva, pues podría presumirse que
tiene conocimientos de contaduria, pero el hecho de que tenga conocimientos de
contratos no puede basarse unicamente en una suposición sino que necesariamente era
materia de prueba, así como sería materia de prueba que efectivamente la Sra. Lozano
recibía alguna asesoria de su esposo o de alguién más, siendo que las reglas de la lógica
nos arrojan un resultado contrario al expresado por el juzgador.
Por otro lado, encontramos que el juzgador realiza la suposición de que porque en un
diverso juicio acudió a celebrar un contrato de cesión de derechos o haber celebrado
previamente al contrato de comodato un contrato de compraventa en Escritura no se
puede decir que ignore las consecuencias de los contratos, lo cual es discordante con los
propios hechos, pùes el celebrar uno o dos contratros no vuelve a una persona experta en
contratos civiles, ni que necesariamente conozca sus alcances y las repercuciones
legales que emanan de cada uno de ellos, pues como lo refiero con anterioridad, si ambas
personas que intervinieron en la celebración del contrato de comodato efectivamente
hubieran conocido los alcances de éste, necesariemente no se hubiera celebrado, pues
ambas personas hubieran conocido de la incompatibilidad del mismo con el usufructo
vitalicio.
Bajo las anteriores tesituras encontramos que de los hechos conocidos dentro del juicio
necesariamente existe un Error como vicio determinante del consentimiento en la
Sra. Lozano, pues contrario a lo supuesto por el juzgador, pues su voluntad estuvo
viciada al celebrar un contrato innecesario, contradictorio e incompatible con un
acto jurídico previamente realizado con la Sra. MARÍA JOSEFINA CORTÉS
VALTIERRA, quien valga repetir, confesó que ella si conocia los alcances del contrato de
comodato que estaba celebrando.
4. Gastos y Costas.
Me causa agravio el considerando Quinto de la sentencia de fecha 31 de junio de 2025,
por una indebida e incorrecta valoración de los elementos de prueba, los cuales
repercuten directamente en el resultado del fallo, en virtud de que estimo que si se
hubieran analizado en forma correcta nos arrojarían un resultado contrario al resuelto por
el a quo en su resolución.
Encontramos que en la sentencia de fecha 31 de junio de 2025, efectivamente el juzgador
señala que para la procedencia de mi acción se deben reunir dos requisitos, el primero de
ellos la existencia de la celebración del acto jurídico, lo cual en la resolución se tiene por
comprobado a través del contrato de comodato de fecha 1 de enero de 2017 y el primer
testimonio de la escritura pública 15,519, de fecha 15 de julio de 2016.
Por lo que corresponde al segundo de los elementos lo enumera como la existencia de
vicios que arrojen la nulidad del acto.
En un primer término es preciso destacar la incompatibilidad en la coexistencia de un
contrato de compraventa, específicamente con el usufructo vitalicio y con el contrato de
comodato sobre el mismo inmueble, en ese sentido encontramos que la parte de
demandada tiene la calidad de usufructuaria y comodataria sobre el mismo bien inmueble,
lo que representa una asimetría jurídica incompatible, elemento que el juzgado
únicamente justifica bajo el argumento de que “ si bien se acredita la incompatibilidad, no
es eficaz para acreditar las pretensiones de la actora, pues no demuestra que se firmó por
ignorancia y de buena fe…”
El propio razonamiento del juzgador primigenio crea una contradicción, pues reaulta claro
que del análisis de la voluntad de la parte actora, si como señala existe conocimiento en
materia de contratos como es que accedió a celebrar un contrato e comodato en donde la
C. _____ ya detentaba un usufructo vitalicio, esto es, si fuera cierto que la C. IMELDA
LOZANO LOZANO tenía conocimiento en materia de contratos válidamente se podría
haber negado a firma un contrato de comodato después de haberse otorgado un
usufructo vitalicio, elemento que en sí mismo demuestra la ignorancia en materia de
contratos y también demuestra la buena fe, en virtud de que no obstante que la
demandada ya detentaba un contrato que le otorgaba más derechos accedió a celebrar
uno que, aún con menos derechos podría proteger los intereses de la comodataria quien
es la persona que detenta la posesión del inmueble.
Bajo los anteriores resultados el propio argumento del juez primigenio se contradice en su
análisis, pues contrario a lo afirmado, si no existiera ignorancia en materia de contrato no
se hubiera celebrado un contrato de comodato en donde ya previamente se había
otorgado el usufructo vitalicio y del mismo modo si hubiera existido mala fe, simplemente
no se celebra el contrato de comodato que aun existiendo el usufructo le otorga derechos
posesorios a la ahora demandada, esto es, El hecho de que la actora haya celebrado un
comodato con quien ya tenía usufructo no revela conocimiento jurídico, sino todo lo
contrario, lo que refuerza la buena fe y la posible nulidad por error.
El agravio se centra en la indebida valoración de los elementos de prueba realizada en el
considerando Quinto de la sentencia de fecha 31 de junio de 2025, específicamente en
cuanto a la coexistencia de un usufructo vitalicio y un contrato de comodato otorgados
sobre el mismo inmueble y a favor de la misma persona. El juzgador reconoce la
incompatibilidad entre ambas figuras, pero erróneamente concluye que dicha
circunstancia no es eficaz para acreditar la existencia de vicios en el consentimiento. Tal
razonamiento resulta contradictorio, pues si efectivamente existía el usufructo, la
celebración posterior del comodato revela ignorancia sobre los efectos jurídicos de las
figuras contractuales, lo que constituye un error esencial y un vicio del consentimiento.
Esta incorrecta apreciación probatoria afecta directamente la resolución del fondo del
asunto, por lo que se solicita la revocación del fallo y la declaración de nulidad del
contrato de comodato.
15 de julio de 2016 constituyo usufructo vitalicio a favor de la C. MARÍA JOSEFINA
CORTÉS VALTIERRA y se reservó la nuda propiedad en favor de IMELDA LOZANO
LOZANO.
1087 del Código Civil. – el usufructuario tiene derecho a percibir todos los frutos, sean
naturales, industriales o civiles, por lo que desde esa fecha recibe estos.
1º de enero de 2017 se firmó de buena fe y por ignorancia un contrato de comodato en
favor de la demandada.
Calle Cadmio número 147 de la colonia Valle de Señora de esta ciudad.
1. Error como vicio determinante del consentimiento pues existía un derecho real
previo es incompatible sobre el mismo inmueble y que se pueda llevar un derecho
personal sobre este.
2. 2007, 2011 y 2012 del Código Civil error en el consentimiento y se establece
que el comodato debe ser por una temporalidad precisa y no en forma vitalicia.
3. Ilicitud en el objeto. – 1282 fracción III y 1318 del Código Civil, ya que al tener la
calidad de usufructuaria y al mismo tiempo comodataria en este último carácter no
puede adquiri los frutos por lo que no es legalmente posible el objeto del contrato
de conformidad al 1313 fracción I.
4. Error de hecho, al firmar el contrato, ya que por ignorancia y conocimiento
equivocado sobre los elementos del acto jurídico del comodato erróneamente
firmo el contrato ya que no era su voluntad entregar el uso de su propiedad en un
contrato nuevo y diverso, ya que apenas se enteró del significado y alcance del
comodato.
5. Incongruencia en que una persona detente en forma simultánea el usufructo y se
celebre posteriormente un contrato de comodato respecto del mismo bien al ser
incompatible y equívoco. Lo cual se firmó por error de hecho, siendo que no es
dable legalmente que tenga el carácter de usufructuaria y comodataria al mismo
tiempo.