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Trabajo 9-Dios

El documento aborda la relación del ser humano con Dios, destacando que la naturaleza espiritual del hombre lo lleva a buscar a un ser superior. Se diferencia entre seres necesarios y contingentes, explicando que Dios es el ser necesario que da origen a todo lo contingente. Además, se enumeran los atributos de Dios, como su unicidad, infinitud, trascendencia y omnipotencia, entre otros.
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Trabajo 9-Dios

El documento aborda la relación del ser humano con Dios, destacando que la naturaleza espiritual del hombre lo lleva a buscar a un ser superior. Se diferencia entre seres necesarios y contingentes, explicando que Dios es el ser necesario que da origen a todo lo contingente. Además, se enumeran los atributos de Dios, como su unicidad, infinitud, trascendencia y omnipotencia, entre otros.
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“UNIVERSIDAD CATÓLICA NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN”

SEDE ALTO PARANÁ


MISTERIO CRISTIANO
ACTIVIDADES SOBRE DIOS
 Explica resumiendo ¨el acceso racional del hombre a Dios¨. 1p
La realidad del hombre está caracterizada por su trascendencia hacia un ser superior. Podemos decir con
toda seguridad que el ser humano es por naturaleza un ser espiritual que tiene necesidad de relacionarse
con su Dios quién le creó y que existe desde siempre y para siempre; desde el momento de su concepción
es religioso espiritual.
Existen varios caminos racionales que nos conducen a la afirmación de la existencia de Dios y por
consiguiente, a la exclusión de la respuesta atea y panteísta.
Todos ellos toman como punto de partida algún hecho o característica del mundo en que existimos.
Reflexionando llegamos, por uno u otro itinerario, a la constatación de que el mundo es posible y
explicable únicamente si existe Dios.
 Diferencia el ser necesario y ser contingente y ejemplifica cada uno. 1p
Los seres del mundo son contingentes indudablemente. De continuo aparecen ante nuestros ojos nuevas
realidades que antes no existían y desaparecen luego para dar lugar a otras realidades distintas. Así lo
certifican todos los órdenes de existencia:
 La naturaleza viva: insectos que duran unos días y vegetales que perduran por siglos, pero que al
cabo se extinguen.
 La naturaleza inerte: cuerpos que se dividen o combinan dando lugar a otros, o que, debido a
reacciones químicas, cambian de naturaleza. En el mundo molecular, los átomos se desintegran y
las partículas elementales se transforman unas en otras.
 El hombre: este ser privilegiado, inteligente y libre, y las grandes culturas y civilizaciones que él
construye, no escapan a este proceso irremediable de existencia y “no existencia”.
Existe en el origen de todo, un ser necesario (plenitud de ser) o la serie de seres por otro (contingente) se
engancha en el vacío o en la nada, lo cual sería absurdo como un tren con innumerables vagones en
movimiento sin locomotora. A este ser necesario que existe por sí mismo (plenitud de ser y de quien se
originan todos los demás seres contingentes que existen por otro (algo de ser), lo llamamos Dios.

 Define de manera clara y precisa en un cuadro los conceptos:


es la disposición adecuada de diversos elementos para conseguir un fin. El
Orden orden se relaciona con un fin, y está marcado y determinado por éste.

es aquello por lo que sucede o se realiza una cosa. Por su propia naturaleza
presupone a ser inteligente, porque solo éste puede perseguir un objetivo y
Finalidad elegir los medios conducentes al logro del mismo.

 ¿Cuáles son los atributos de Dios?


Dios es único: fuera de él no existe otro ser que sea Dios (Dt. 6, 4).
Infinito: no tiene límite alguno en su perfección (Mt. 5, 48).
Incomprensible e inefable: dada su infinitud no se lo puede comprender y expresar adecuadamente con
pensamiento y palabra humana. Solo se lo puede expresar y comprender de modo analógico e imperfecto
(por similitud) (1Tim. 6, 16)
Trascendente: es el totalmente otro, no puede identificarse ni conmutarse con ningún otro ser (Jn. 1, 18).
Absoluto: no está sometido a ninguna condición ni dependencia respecto de nada ni de nadie (Rom. 9,
14- 21).
Eterno: existe sin principio ni fin, en un presente que no tiene cambio ni sucesión alguna (Sal. 90, 2;
1Ped. 5, 10).
Infinitamente viviente y activo: posee una vida y un dinamismo infinito por el que obra incesantemente
en sí mismo y más allá de sí mismo (Mt. 16, 16).
Inmutable: por la plenitud infinita de su ser, no es susceptible de cambio ni de perfeccionamiento (Mal.
3, 6).
Espíritu purísimo: es pensamiento, amor y libertad infinitos, sin componente material alguno (Jn. 4, 24).
Simplísimo: no está compuesto de partes ni entra en composición con ningún otro ser (2Cor. 3, 17).
Inmenso: trasciende el espacio y toda condición espacial (Is. 6, 1).
Omnipresente: está con su ser, saber y poder donde quiera que exista algo distinto de Él mismo (Hch.
17, 28).
Omnisciente: se conoce plenamente a sí mismo como verdad infinita y conoce todas las cosas en su
pasado presente y futuro (Job. 28, 24).
Omnipotente: puede realizar todo aquello que quiere (Lc. 1, 37).
Santísimo: es infinitamente puro y perfecto en su pensar y en su obrar. Por ello es absolutamente veraz,
fiel y justo con todos (Lv. 19, 2; Mt. 5, 48)
Infinitamente bueno: es el sumo bien que se dona en comunión de amor a sus creaturas (Mt. 6, 25).
Creador: por una libre decisión de su amor comunicativo hizo el universo de la nada, y lo b conserva y
sostiene en su propio ser (Gn. 1...; Ef. 4, 6). Señor del universo: como principio y fin que es de todas las
cosas (1Tm. 6, 15).
Providente: con su sabiduría y poder ordenar, gobierna y protege todas las cosas, conduciéndolas hacia él
mismo que es el único fin y supremo bien de cuanto existe

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