QUINTA SEMANA
COMPONENTES DE LA MULTITUD
a. Los líderes, conductores o cabecillas
b. Los participantes activos
c. Los observadores, espectadores o participantes pasivos.
a. Los Líderes, Conductores o Cabecillas:
Aunque conocemos que estos términos obedecen a conceptos
diferentes, en el presente manual tomaremos estas designaciones
indistintamente para referirnos a quienes encabezan una multitud,
así tenemos que el líder, conductor o cabecilla es el miembro de un
grupo u organización que influye de manera decisiva en la actividad
de los miembros y juega un rol principal para definir los objetivos y la
ideología de la colectividad. Con la determinación de los líderes de
la multitud da su primer paso de organización. Su papel consiste en
crear la fe, mística en una obra emprendida o por emprenderse, es
un individuo dominante, audaz, hombre o mujer de acción,
generalmente hombre o mujer de gran experiencia, preparado para
el mando, capaz de lograr una tensión emocional, no siempre es el
más inteligente. Una multitud puede tener uno o más líderes. El
punto vulnerable de toda multitud no es ella en sí misma, sino el
hombre o los hombres que conducen en calidad de líderes.
“Alrededor de su voluntad se forman e identifican las opiniones;
constituye el primer elemento de organización de una multitud
heterogénea, prepara su organización y es casi siempre un agitado,
él mismo ha sido hipnotizado por la idea, y debe estar convencido
de lo que se propone y del rol que desempeña dentro de esa gran
masa de individuos”.
Cualidades
-Buen orador.
-Especial para agitar.
-Conocer bien todas las influencias sicológicas de la masa.
-Emplean la ficción para sus fines.
b. Participantes Activos
Los compone el núcleo central y los grupos secundarios adeptos.
Son las bases de la multitud que participa en una manifestación. Se
sitúan en lugares estratégicos sirviendo de eco al cabecilla principal,
iniciando los aplausos, lanzan gritos de lucha e incitan a la violencia.
Una muchedumbre organizada puede tener uno o más líderes pero
requieren de numerosos participantes activos.
c. Los observadores, espectadores o participantes pasivos
Son las personas que accidentalmente aumentan el número de
los integrantes de una multitud, por lo general no se sintonizan
con los deseos de los participantes ni tiene dificultad o
inconvenientes para abandonar el grupo. Pero algunos que eran
simples espectadores pueden convertirse en participantes activos
al ser afectados por el espíritu o el alma de la multitud.
INFLUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LAS MULTITUDES
Las influencias sicológicas que rigen el comportamiento de las
multitudes son:
1. Naturaleza social de los individuos (Del Número)
La cantidad de personas que integra una muchedumbre hace que el
individuo se sienta poderoso, perdiendo dentro del grupo su
identidad personal y su capacidad de razonar, ya que piensa que en
la masa no puede ser reconocido ni culpado de sus malas acciones.
2. Interacciones con los demás (De la sugestión)
Las ideas impuestas por una persona dominante se propagan en el
grupo y se imponen sin contrapeso ni objeciones entre los miembros
de una masa, aceptándolas generalmente sin reflexión consciente.
3. Representación del mundo social (De contagio)
La conducta, las ideas y los ejemplos se transmiten de persona a
persona, motivo por el cual se van reuniendo nuevos adeptos y de
esa forma agranda el grupo. Bajo esta influencia una multitud puede
tornarse muy peligrosa surgiendo un estímulo desfavorable al orden,
ya que el ambiente aumenta el impulso natural de los individuos a
seguir los ejemplos, propagándose de este modo el grado emocional
en la masa, llegando frecuentemente a un comportamiento
irracional, que conduce inevitablemente al pánico.
INDICIOS PARA DETERMINAR LA PELIGROSIDAD DE
LAS MASAS
1. Importancia numérica de la manifestación.
En la mayoría de los casos, la combatividad o la agresividad de las
masas es proporcional a su importancia numérica: A mayor cantidad
de gente tendrán más oportunidad de ser combativos o conflictivos
dentro de una manifestación violenta o con posibilidad de serla.
Hay ciertas condiciones que deben ser motivo de una vigilancia y
control permanente.
Como parte del control se debe tomar en cuenta el número de los
movilizados y su fuerza de acción, teniendo presente que su
incremento torna potencialmente más peligrosa la manifestación,
aunque este parámetro no puede ser tomado como regla ya que en
la hostilidad de la muchedumbre incide también su carácter, clase
de personas, motivo, medios con que cuentan, situación actual,
entre otros.
2. El sitio de la manifestación
Las condiciones geográficas y climáticas son vitales tanto para
determinar el posible desarrollo de la manifestación, como para la
planeación del servicio de policía y acciones de control a seguir en
caso necesario.
El dominio del terreno y conocimiento de las vías de ingreso nos
permiten determinar los medios de transporte que podemos
emplear, ubicación y número de personal, medios logísticos de
acuerdo al clima y demás recursos que se requieren.
3. Carácter político, contestatario o reivindicatorio de la
manifestación.
Hay que tener en cuenta los diferentes aspectos socioeconómicos
y/o políticos existentes durante el momento de la realización de la
manifestación, ya que estos, aparte de ser su causa generadora,
pueden dar mayor o menor fuerza de acción y cobertura a la
manifestación.
En caso de que un grupo de ciudadanos considere vulnerados sus
derechos y/o ejercicio de sus libertades, por falta de entendimiento
de sectores políticos o inapropiadas comunicaciones con el gobierno
central o local, puede darse como resultado que la población llegue
a la inestabilidad, de tal manera que una asociación o sindicato,
tradicionalmente pacífico, pueda tornarse violento o peligroso en sus
diferentes manifestaciones.
Dentro de la apreciación de la situación es importante conocer a
fondo los diferentes aspectos del ámbito en que se desarrolla la
manifestación y la posición de las autoridades frente a la misma, con
el fin de prever reacciones, procedimientos o apoyos.
4. Día y hora de realización.
Los organizadores tienen en cuenta el día y la hora para la
realización de la manifestación, en búsqueda de público, acogida y
apoyo, lo que garantiza en parte su éxito. Es de prever que si se
trata de un día hábil o laboral, para la hora de la manifestación
habrá afluencia de público en el lugar programado.
Dentro de la programación es básico determinar el número de
personal, los medios y las vías por los cuales se puede sugerir a la
autoridad local o al comandante de la jurisdicción se autorice su
desplazamiento, evitando congestionar el tránsito y entorpecer el
desarrollo de actividades laborales o académicas.
Clase y categoría de los ciudadanos convocados
Se debe tener en cuenta la categoría socioeconómica, cultural,
laboral y/o profesional, ya que esto permite determinar los recursos,
medios y forma de orientar el control de la manifestación.
En caso de presentarse una conciliación o coordinación con los
dirigentes, es importante conocer este aspecto para enfocar
adecuadamente la solución.
De un manejo óptimo y oportuno depende gran parte de control que
permanentemente se debe tener sobre la situación.
ACTITUDES Y VALORES DEL POLICIA EN CONTROL DE
MULTITUDES
El entrenamiento físico (acondicionamiento y destrezas) y
académico de un Funcionario Encargado de Hacer Cumplir la Ley
(en adelante FEHCL), quedaría estéril sin el fortalecimiento y
aplicación de valores éticos y morales al momento de cualquier
operación policial y en este caso, de manera especial en las
operaciones de mantenimiento del orden público. Valores que si
bien es cierto en su mayoría se siembran en el seno de los hogares,
se fortalecen a través de toda la vida y su vigencia se refleja en cada
acto de las personas y, el FEHCL como ejemplo de la sociedad
debe irradiar en todo momento tales actitudes y comportamientos
durante su trabajo profesional en el afán de proteger los derechos y
libertades de todos los seres humanos, logrando con lo cual darle el
respeto reverencial que merece la dignidad de todas las personas.
Lo más importante para un policía que se encuentre en un escenario
de control de multitudes es mantener la calma, la serenidad y la
prudencia aún en medio de la provocación y desesperación, por lo
tanto se debe tener en cuenta las siguientes actitudes y valores:
1. Autocontrol (tolerancia, serenidad)
Se debe actuar controlando las emociones, mostrando calma,
tranquilidad, aplomo, sosiego frente a una multitud.
2. Aplomo
Actitud serena y segura ante una situación comprometida, una
dificultad o un problema, con la que deben actuar cada uno de los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
3. Sosiego
Quietud, tranquilidad, serenidad, necesarios para un correcto
procedimiento de mantenimiento del orden.
4. Unión
El Policía siempre debe actuar en equipo en el control de multitudes
con el fin de desempeñar con éxito la misión.
5. Disciplina
El policía en el control de multitudes debe actuar acatando un
conjunto de reglas para mantener el orden, a fin de cumplir con las
disposiciones legales y constitucionales.
6. Pro actividad
En el control de multitudes se debe tener iniciativa, capacidad para
hacer o emprender actividades con agilidad, energía, rapidez y
resultados positivos.
7. Liderazgo
Todo policía debe estar en capacidad de conducir, dirigir y asumir el
mando y control del grupo, con el fin de lograr su objetivo mediante la
correcta aplicación de sus conocimientos.