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Salmos Importantes

El Salmo 102 es una oración de un afligido que clama al Señor en su angustia, expresando su sufrimiento y la desesperación por la falta de respuesta divina. A pesar de su dolor, el salmista reconoce la eternidad y la grandeza de Dios, quien tiene compasión de Sión y escucha las oraciones de los menesterosos. El salmo concluye con la esperanza de que las generaciones futuras alaben al Señor por su fidelidad y justicia.

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Salmos Importantes

El Salmo 102 es una oración de un afligido que clama al Señor en su angustia, expresando su sufrimiento y la desesperación por la falta de respuesta divina. A pesar de su dolor, el salmista reconoce la eternidad y la grandeza de Dios, quien tiene compasión de Sión y escucha las oraciones de los menesterosos. El salmo concluye con la esperanza de que las generaciones futuras alaben al Señor por su fidelidad y justicia.

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Salmos 102 Nueva Biblia de las Américas

Oración de un afligido

Plegaria de uno que sufre, cuando desmaya y expone su queja[a] ante el Señor.

102 Oh Señor, escucha mi oración,


Y llegue a Ti mi clamor.
2
No escondas de mí Tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina hacia mí Tu oído;
El día en que te invoco, respóndeme pronto.
3
Porque mis días han sido consumidos en humo,
Y como brasero han sido quemados mis huesos.
4
Mi corazón ha sido herido como la hierba y se ha secado,
Y hasta me olvido de comer mi pan.
5
A causa de la intensidad de mi gemido
Mis huesos se pegan a la piel.
6
Me parezco al pelícano del desierto;
Como el búho de las soledades he llegado a ser.
7
No puedo dormir;
Soy cual pájaro solitario sobre un tejado.

8
Mis enemigos me han afrentado todo el día;
Los que me escarnecen han usado mi nombre como maldición.
9
Porque he comido cenizas por pan,
Y con lágrimas he mezclado mi bebida,
10
A causa de Tu indignación y de Tu enojo;
Pues Tú me has levantado y me has rechazado.
11
Mis días son como sombra que se alarga;
Y yo me seco como la hierba.

12
Pero Tú, Señor, permaneces para siempre,
Y Tu nombre por todas las generaciones.
13
Te levantarás y tendrás compasión de Sión,
Porque es tiempo de apiadarse de ella,
Pues ha llegado la hora.
14
Ciertamente Tus siervos se deleitan en sus piedras,
Y se apiadan de su polvo.
15
Las naciones temerán el nombre del Señor,
Y todos los reyes de la tierra, Su gloria.
16
Porque el Señor ha edificado a Sión,
Y se ha manifestado en Su gloria.
17
Ha considerado la oración de los menesterosos,
Y no ha despreciado su plegaria.

18
Esto se escribirá para las generaciones futuras,
Para que un pueblo aún por crear alabe al Señor.
19
Pues Él miró desde Su excelso santuario;
Desde el cielo el Señor se fijó en la tierra,
20
Para oír el gemido de los prisioneros,
Para poner en libertad a los condenados a muerte;
21
Para que los hombres anuncien en Sión el nombre del Señor
Y Su alabanza en Jerusalén,
22
Cuando los pueblos y los reinos se congreguen a una
Para servir al Señor.

23
Él debilitó mis fuerzas en el camino;
Acortó mis días.
24
Dije: «Dios mío, no me lleves a la mitad de mis días;
Tus años son por todas las generaciones.
25
Desde la antigüedad Tú fundaste la tierra,
Y los cielos son la obra de Tus manos.
26
Ellos perecerán, pero Tú permaneces.
Todos ellos como una vestidura se desgastarán,
Como vestido los cambiarás, y serán cambiados.
27
Pero Tú eres el mismo,
Y Tus años no tendrán fin.
28
Los hijos de Tus siervos permanecerán,
Y su descendencia será establecida delante de Ti».

Footnotes

a. Salmos 102:1 Véase Sal. 142:2.

Salmos 101 Salmos 103

Salmos 18 Nueva Biblia de las Américas

Himno de victoria

Para el director del coro. Salmo de David, siervo del Señor, el cual dirigió al Señor las palabras
de este cántico el día que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de
Saúl. Y dijo:

18 «Yo te amo, Señor, fortaleza mía».


2
El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador;
Mi Dios, mi roca en quien me refugio;
Mi escudo y el poder de mi salvación, mi altura inexpugnable.
3
Invoco al Señor, que es digno de ser alabado,
Y soy salvo de mis enemigos.

4
Los lazos de la muerte me cercaron,
Y los torrentes de iniquidad[a] me atemorizaron.
5
Los lazos del Seol me rodearon;
Las redes de la muerte surgieron ante mí.
6
En mi angustia invoqué al Señor,
Y clamé a mi Dios;
Desde Su templo oyó mi voz,
Y mi clamor delante de Él llegó a Sus oídos.

7
Entonces la tierra se estremeció y tembló;
Los cimientos de los montes temblaron
Y fueron sacudidos, porque Él se indignó.
8
Humo subió de Su nariz,
Y el fuego de Su boca consumía;
Carbones fueron por él encendidos.
9
También inclinó los cielos, y descendió
Con densas tinieblas debajo de Sus pies.
10
Cabalgó sobre un querubín, y voló;
Y rápido voló sobre las alas del viento.
11
De las tinieblas hizo Su escondedero, Su pabellón a Su alrededor;
Tinieblas de las aguas, densos nubarrones.
12
Por el fulgor de Su presencia se desvanecieron Sus densas nubes
En granizo y carbones encendidos.
13
El Señor también tronó en los cielos,
Y el Altísimo dio Su voz:
Granizo y carbones encendidos.
14
Él envió Sus flechas, y los dispersó,
Y muchos relámpagos, y los confundió.
15
Entonces apareció el lecho de las aguas,
Y los cimientos del mundo quedaron al descubierto
A Tu reprensión, oh Señor,
Al soplo del aliento de Tu nariz.

16
Extendió la mano desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
17
Me libró de mi poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.
18
Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio,
Pero el Señor fue mi sostén.
19
También me sacó a un lugar espacioso;
Me rescató, porque se complació en mí.

20
El Señor me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
21
Porque he guardado los caminos del Señor,
Y no me he apartado impíamente de mi Dios.
22
Pues todas Sus ordenanzas[b] estaban delante de mí,
Y no alejé de mí Sus estatutos.
23
También fui íntegro para con Él,
Y me guardé de mi iniquidad.
24
Por tanto el Señor me ha recompensado conforme a mi justicia,
Conforme a la pureza de mis manos delante de Sus ojos.

25
Con el benigno te muestras benigno,
Con el íntegro te muestras íntegro.
26
Con el puro eres puro,
Y con el perverso eres sagaz.
27
Porque Tú salvas al pueblo afligido,
Pero humillas los ojos altivos.
28
Tú enciendes mi lámpara, oh Señor;
Mi Dios que alumbra mis tinieblas.
29
Pues contigo aplastaré ejércitos,
Y con mi Dios escalaré murallas.

30
En cuanto a Dios, Su camino es perfecto;
Acrisolada es la palabra del Señor;
Él es escudo a todos los que a Él se acogen.
31
Pues, ¿quién es Dios, fuera del Señor?
¿Y quién es roca, sino solo nuestro Dios,
32
El Dios que me ciñe de poder,
Y ha hecho perfecto mi camino?
33
Él hace mis pies como de ciervas,
Y me afirma en mis alturas.
34
Él adiestra mis manos para la batalla,
Y mis brazos para tensar el arco de bronce.
35
Tú me has dado también el escudo de Tu salvación;
Tu diestra me sostiene,
Y Tu benevolencia me engrandece.
36
Ensanchas mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.

37
Perseguí a mis enemigos y los alcancé;
Y no me volví hasta acabarlos.
38
Los destrocé y no pudieron levantarse;
Cayeron debajo de mis pies.
39
Pues Tú me has ceñido con fuerza para la batalla;
Has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
40
También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Y destruí a los que me odiaban.
41
Clamaron, pero no hubo quién los salvara;
Aun al Señor clamaron, pero no les respondió.
42
Entonces los desmenucé como polvo delante del viento;
Los arrojé como lodo de las calles.
43
Tú me has librado de las contiendas del pueblo;
Me has puesto por cabeza de las naciones;
Pueblo que yo no conocía me sirve.
44
Al oírme, me obedecen;
Los extranjeros me fingen obediencia.
45
Los extranjeros desfallecen,
Y salen temblando de sus fortalezas.

46
El Señor vive, bendita sea mi roca,
Y ensalzado sea el Dios de mi salvación,
47
El Dios que por mí ejecuta venganza,
Y subyuga pueblos debajo de mí;
48
El que me libra de mis enemigos.
Ciertamente Tú me exaltas sobre los que se levantan contra mí;
Me rescatas del hombre violento.
49
Por tanto, te daré gracias, oh Señor, entre las naciones,
Y cantaré alabanzas a Tu nombre.
50
Grandes victorias da Él a Su rey,
Y muestra misericordia a Su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.

Footnotes

a. Salmos 18:4 O destrucción; heb. Belial.


b. Salmos 18:22 O juicios.

Salmos 17 Salmos 19

Salmos 22 Nueva Biblia de las Américas

Grito de angustia y canto de alabanza

Para el director del coro; sobre Ajelet Hasahar[a]. Salmo de David.

22 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2
Dios mío, de día clamo y no respondes;
Y de noche, pero no hay para mí reposo.
3
Sin embargo, Tú eres santo,
Que habitas entre las alabanzas de Israel.
4
En Ti confiaron nuestros padres;
Confiaron, y Tú los libraste.
5
A Ti clamaron, y fueron librados;
En Ti confiaron, y no fueron decepcionados.

6
Pero yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7
Todos los que me ven, de mí se burlan;
Hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
8
Que se encomiende al Señor; que Él lo libre;
Que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.

9
Porque Tú me sacaste del seno materno;
Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madre.
10
A Ti fui entregado desde mi nacimiento;
Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.

11
No estés lejos de mí, porque la angustia está cerca,
Pues no hay nadie que ayude.
12
Muchos toros me han rodeado;
Toros fuertes de Basán me han cercado.
13
Ávidos abren su boca contra mí,
Como un león que despedaza y ruge.
14
Soy derramado como agua,
Y todos mis huesos están descoyuntados;
Mi corazón es como cera;
Se derrite en medio de mis entrañas.
15
Como un tiesto se ha secado mi vigor,
Y la lengua se me pega al paladar;
Me has puesto en el polvo de la muerte.
16
Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malhechores;
Me horadaron las manos y los pies.
17
Puedo contar todos mis huesos;
Ellos me miran, me observan.
18
Se reparten entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echan suertes.

19
Pero Tú, oh Señor, no estés lejos;
Fuerza mía, apresúrate a socorrerme.
20
Libra mi alma de la espada,
Mi única vida de las garras del perro.
21
Sálvame de la boca del león
Y de los cuernos de los búfalos; respóndeme.

22
Hablaré de Tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
23
Los que temen al Señor, alábenlo;
Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo,
Témanlo, descendencia toda de Israel.
24
Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado,
Ni le ha escondido Su rostro;
Sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.

25
De Ti viene mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos cumpliré delante de los que le temen.
26
Los pobres comerán y se saciarán;
Los que buscan al Señor, lo alabarán.
¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
27
Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti.
28
Porque del Señor es el reino,
Y Él gobierna las naciones.
29
Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán;
Se postrarán ante Él todos los que descienden al polvo,
Aun aquel que no puede conservar viva su alma.
30
La posteridad le servirá;
Esto se dirá del Señor hasta la generación venidera.
31
Vendrán y anunciarán Su justicia;
A un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto.

Footnotes

a. Salmos 22:1 Lit. la cierva de la aurora.

Salmos 21 Salmos 23

Salmos 2 Nueva Biblia de las Américas

El reino del Ungido del Señor


2 ¿Por qué se sublevan las naciones[a],
Y los pueblos traman cosas vanas?
2
Se levantan los reyes de la tierra,
Y los gobernantes traman unidos
Contra el Señor y contra Su Ungido[b], diciendo:
3
«¡Rompamos Sus cadenas
Y echemos de nosotros Sus cuerdas!».

4
El que se sienta como Rey en los cielos se ríe,
El Señor se burla de ellos.
5
Luego les hablará en Su ira,
Y en Su furor los aterrará, diciendo:
6
«Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey
Sobre Sión, Mi santo monte».

7
«Ciertamente anunciaré el decreto del Señor
Que me dijo: “Mi Hijo eres Tú,
Yo te he engendrado hoy.
8
Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya,
Y como posesión Tuya los confines de la tierra.
9
Tú los quebrantarás con vara[c] de hierro;
Los desmenuzarás como vaso de alfarero”».

10
Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento;
Reciban amonestación, oh jueces de la tierra.
11
Adoren[d] al Señor con reverencia,
Y alégrense con temblor.
12
Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino,
Pues puede inflamarse de repente Su ira.
¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!

Footnotes

a. Salmos 2:1 O los gentiles.


b. Salmos 2:2 O Mesías.
c. Salmos 2:9 O cetro.
d. Salmos 2:11 O Sirvan.

Salmos 1 Salmos 3

Salmos 56 Nueva Biblia de las Américas

Oración de confianza y gratitud

Para el director del coro; según la tonada de «La paloma silenciosa de los que están lejos».
Mictam de David cuando los filisteos lo prendieron en Gat.

56 Ten piedad de mí, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado;


Me oprime combatiéndome todo el día.
2
Mis enemigos me han pisoteado todo el día,
Porque muchos son los que con soberbia pelean contra mí.
3
El día en que temo,
Yo en Ti confío.
4
En Dios, cuya palabra alabo,
En Dios he confiado, no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre?
5
Todo el día pervierten mis palabras;
Todos sus pensamientos contra mí son para mal.
6
Atacan, se esconden,
Espían mis pasos,
Como esperando para quitarme la vida.
7
Por causa de la iniquidad, arrójalos,
En Tu ira humilla a los pueblos, oh Dios.

8
Tú has tomado en cuenta mi vida errante;
Pon mis lágrimas en Tu frasco;
¿Acaso no están en Tu libro?
9
Entonces mis enemigos retrocederán el día en que yo te invoque.
Esto sé: que Dios está a favor mío.
10
En Dios, cuya palabra alabo,
En el Señor, cuya palabra honro;
11
En Dios he confiado, no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre?
12
Están sobre mí, oh Dios, los votos que te hice;
Ofrendas de acción de gracias te ofreceré.
13
Pues Tú has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de tropiezo,
Para que yo pueda andar delante de Dios
En la luz de la vida.

Salmos 55 Salmos 57

Salmos 22 Nueva Biblia de las Américas

Grito de angustia y canto de alabanza

Para el director del coro; sobre Ajelet Hasahar[a]. Salmo de David.

22 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2
Dios mío, de día clamo y no respondes;
Y de noche, pero no hay para mí reposo.
3
Sin embargo, Tú eres santo,
Que habitas entre las alabanzas de Israel.
4
En Ti confiaron nuestros padres;
Confiaron, y Tú los libraste.
5
A Ti clamaron, y fueron librados;
En Ti confiaron, y no fueron decepcionados.

6
Pero yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7
Todos los que me ven, de mí se burlan;
Hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
8
Que se encomiende al Señor; que Él lo libre;
Que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.

9
Porque Tú me sacaste del seno materno;
Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madre.
10
A Ti fui entregado desde mi nacimiento;
Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.

11
No estés lejos de mí, porque la angustia está cerca,
Pues no hay nadie que ayude.
12
Muchos toros me han rodeado;
Toros fuertes de Basán me han cercado.
13
Ávidos abren su boca contra mí,
Como un león que despedaza y ruge.
14
Soy derramado como agua,
Y todos mis huesos están descoyuntados;
Mi corazón es como cera;
Se derrite en medio de mis entrañas.
15
Como un tiesto se ha secado mi vigor,
Y la lengua se me pega al paladar;
Me has puesto en el polvo de la muerte.
16
Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malhechores;
Me horadaron las manos y los pies.
17
Puedo contar todos mis huesos;
Ellos me miran, me observan.
18
Se reparten entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echan suertes.

19
Pero Tú, oh Señor, no estés lejos;
Fuerza mía, apresúrate a socorrerme.
20
Libra mi alma de la espada,
Mi única vida de las garras del perro.
21
Sálvame de la boca del león
Y de los cuernos de los búfalos; respóndeme.

22
Hablaré de Tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
23
Los que temen al Señor, alábenlo;
Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo,
Témanlo, descendencia toda de Israel.
24
Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado,
Ni le ha escondido Su rostro;
Sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.

25
De Ti viene mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos cumpliré delante de los que le temen.
26
Los pobres comerán y se saciarán;
Los que buscan al Señor, lo alabarán.
¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
27
Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti.
28
Porque del Señor es el reino,
Y Él gobierna las naciones.
29
Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán;
Se postrarán ante Él todos los que descienden al polvo,
Aun aquel que no puede conservar viva su alma.
30
La posteridad le servirá;
Esto se dirá del Señor hasta la generación venidera.
31
Vendrán y anunciarán Su justicia;
A un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto.

Footnotes

a. Salmos 22:1 Lit. la cierva de la aurora.

Salmos 21 Salmos 23

Salmos 38 Nueva Biblia de las Américas

Oración del pecador contrito

Salmo de David. Para conmemorar.

38 Señor, no me reprendas en Tu enojo,


Ni me castigues en Tu furor.
2
Porque Tus flechas se han clavado en mí,
Y sobre mí ha descendido Tu mano.
3
Nada hay sano en mi carne a causa de Tu indignación;
En mis huesos no hay salud a causa de mi pecado.
4
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza;
Como pesada carga, pesan mucho para mí.
5
Mis llagas huelen mal y supuran
A causa de mi necedad.
6
Estoy encorvado y abatido en gran manera,
Y ando sombrío todo el día.
7
Porque mis lomos están inflamados de fiebre,
Y nada hay sano en mi carne.
8
Estoy entumecido y abatido en gran manera;
Gimo a causa de la agitación de mi corazón.

9
Señor, todo mi anhelo está delante de Ti,
Y mi suspiro no te es oculto.
10
Palpita mi corazón, mis fuerzas me abandonan,
Y aun la luz de mis ojos se ha ido de mí.
11
Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,
Y mis parientes se mantienen a distancia.
12
Los que buscan mi vida me tienden lazos;
Los que procuran mi mal hablan de mi destrucción,
Y traman traición todo el día.

13
Pero yo, como el sordo, no oigo;
Soy como el mudo que no abre la boca.
14
Sí, soy como el hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay réplica.
15
Porque en Ti espero, oh Señor;
Tú responderás, Señor, Dios mío.
16
Pues dije: «Que no se alegren de mí
Los que, cuando mi pie resbala, se engrandecen sobre mí».
17
Porque yo estoy a punto de caer,
Y mi dolor está continuamente delante de mí.
18
Confieso, pues, mi iniquidad;
Afligido estoy a causa de mi pecado.
19
Pero mis enemigos son vigorosos y fuertes;
Muchos son los que sin causa me aborrecen.
20
Y los que pagan mal por bien
Se me oponen, porque yo sigo lo bueno.
21
No me abandones, oh Señor;
Dios mío, no estés lejos de mí.
22
Apresúrate a socorrerme,
Oh Señor, salvación mía.

Salmos 37 Salmos 39

Salmos 39 Nueva Biblia de las Américas

Vanidad de la vida

Para el director del coro, para Jedutún. Salmo de David.

39 Yo dije: «Guardaré mis caminos


Para no pecar con mi lengua;
Guardaré mi boca como con mordaza
Mientras el impío esté en mi presencia».
2
Enmudecí y callé;
Guardé silencio aun acerca de lo bueno,
Y se agravó mi dolor.
3
Ardía mi corazón dentro de mí;
Mientras meditaba, se encendió el fuego;
Entonces dije con mi lengua:
4
«Señor, hazme saber mi fin,
Y cuál es la medida de mis días,
Para que yo sepa cuán efímero soy.
5
Tú has hecho mis días muy breves,
Y mi existencia es como nada delante de Ti;
Ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es solo un soplo. (Selah)
6
Sí, como una sombra anda el hombre;
Ciertamente en vano se afana;
Acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá.

7
»Y ahora, Señor, ¿qué espero?
En Ti está mi esperanza.
8
Líbrame de todas mis transgresiones;
No me hagas la burla de los necios.
9
Mudo me he quedado, no abro la boca,
Porque Tú eres el que ha obrado.
10
Quita de mí Tu plaga;
Por la dureza de Tu mano estoy pereciendo.
11
Con castigos reprendes al hombre por su iniquidad;
Como la polilla, consumes lo que es más precioso para él.
Ciertamente, todo hombre es solo un soplo. (Selah)

12
»Escucha mi oración, oh Señor, y presta oído a mi clamor;
No guardes silencio ante mis lágrimas;
Porque extranjero soy junto a Ti,
Peregrino, como todos mis padres.
13
Aparta de mí Tu mirada, para poder alegrarme
Antes de que me vaya de aquí y ya no exista».

Salmos 38 Salmos 40

Salmos 74 Nueva Biblia de las Américas

Plegaria en medio de la destrucción

Masquil de Asaf.

74 Oh Dios, ¿por qué nos has rechazado para siempre?


¿Por qué se enciende Tu ira contra las ovejas de Tu prado?
2
Acuérdate de Tu congregación, la que adquiriste desde los tiempos antiguos,
La que redimiste para que fuera la tribu de Tu heredad,
Y de este monte Sión donde has habitado.
3
Dirige Tus pasos hacia las ruinas eternas;
Todo lo que hay en el santuario lo ha dañado el enemigo.
4
Tus adversarios han rugido en medio de Tu lugar de reunión;
Han puesto sus estandartes por señales.
5
Parece como si alguien hubiera levantado
El hacha en espeso bosque.
6
Y ahora, toda su obra de talla
Hacen pedazos con hachas y martillos.
7
Han quemado Tu santuario hasta los cimientos;
Han profanado la morada de Tu nombre.
8
Dijeron en su corazón: «Arrasémoslos por completo».
Han quemado todos los santuarios de Dios en la tierra.
9
No vemos nuestras señales;
Ya no queda profeta,
Ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.
10
¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el adversario?
¿Despreciará el enemigo Tu nombre para siempre?
11
¿Por qué retiras Tu mano, Tu diestra?
¡Sácala de dentro de Tu seno, destrúyelos!
12
Con todo, Dios es mi rey desde la antigüedad,
El que hace obras de salvación en medio de la tierra.
13
Tú dividiste el mar con Tu poder;
Quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas.
14
Tú aplastaste las cabezas de Leviatán;
Lo diste por comida a los moradores del desierto.
15
Tú abriste fuentes y torrentes;
Tú secaste ríos inagotables.
16
Tuyo es el día, Tuya es también la noche;
Tú has preparado la lumbrera y el sol.
17
Tú has establecido todos los términos de la tierra;
Tú has hecho el verano y el invierno.

18
Acuérdate de esto, Señor: que el enemigo ha blasfemado,
Y que un pueblo insensato ha despreciado Tu nombre.
19
No entregues a las fieras el alma de Tu tórtola;
No olvides para siempre la vida de Tus afligidos.
20
Mira el pacto, Señor,
Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de moradas de violencia.
21
No vuelva avergonzado el oprimido;
Alaben Tu nombre el afligido y el necesitado.

22
Levántate, oh Dios, defiende Tu causa;
Acuérdate de cómo el necio te injuria todo el día.
23
No te olvides del vocerío de Tus adversarios,
Del tumulto de los que se levantan contra Ti, que sube continuamente.

Salmos 73 Salmos 75

Salmos 133 Nueva Biblia de las Américas

Excelencia del amor fraternal

Cántico de ascenso gradual; de David.

133 Miren cuán bueno y cuán agradable es


Que los hermanos habiten juntos en armonía.
2
Es como el óleo precioso sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Que desciende hasta el borde de sus vestiduras.
3
Es como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sión;
Porque allí mandó el Señor la bendición, la vida para siempre.

Salmos 132 Salmos 134

Salmos 143 Nueva Biblia de las Américas

Oración pidiendo liberación y guía

Salmo de David.

143 Oh Señor, escucha mi oración,


Presta oído a mis súplicas,
Respóndeme por Tu fidelidad, por Tu justicia;
2
Y no entres en juicio con Tu siervo,
Porque no es justo delante de Ti ningún ser humano.
3
Pues el enemigo ha perseguido mi alma,
Ha aplastado mi vida contra la tierra;
Me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo están muertos.
4
Por tanto, en mí está agobiado mi espíritu;
Mi corazón está turbado dentro de mí.

5
Me acuerdo de los días antiguos;
En todas Tus obras medito,
Reflexiono en la obra de Tus manos.
6
A Ti extiendo mis manos;
Mi alma te anhela como la tierra sedienta. (Selah)

7
Respóndeme pronto, oh Señor, porque mi espíritu desfallece;
No escondas de mí Tu rostro,
Para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.
8
Por la mañana hazme oír Tu misericordia,
Porque en Ti confío;
Enséñame el camino por el que debo andar,
Pues a Ti elevo mi alma.
9
Líbrame de mis enemigos, oh Señor;
En Ti me refugio.

10
Enséñame a hacer Tu voluntad,
Porque Tú eres mi Dios;
Tu buen Espíritu me guíe a tierra firme.
11
Por amor a Tu nombre, Señor, vivifícame;
Por Tu justicia, saca mi alma de la angustia.
12
Y por Tu misericordia, acaba con mis enemigos,
Y destruye a todos los que afligen mi alma;
Pues yo soy Tu siervo.

Salmos 142 Salmos 144

Salmos 77 Nueva Biblia de las Américas

Las maravillas de Dios en el pasado consuelan en el presente

Para el director del coro; según Jedutún.

Salmo de Asaf.

77 Mi voz se eleva a Dios, y a Él clamaré;


Mi voz se eleva a Dios, y Él me oirá.
2
En el día de mi angustia busqué al Señor;
En la noche mi mano se extendía sin cansarse;
Mi alma rehusaba ser consolada.
3
Me acuerdo de Dios, y me siento turbado;
Me lamento, y mi espíritu desmaya. (Selah)
4
Has mantenido abiertos mis párpados;
Estoy tan turbado que no puedo hablar.
5
He pensado en los días pasados,
En los años antiguos.
6
De noche me acordaré de mi canción;
En mi corazón meditaré,
Y mi espíritu indaga:

7
¿Rechazará el Señor para siempre?
¿No mostrará más Su favor?
8
¿Ha cesado para siempre Su misericordia?
¿Ha terminado para siempre Su promesa?
9
¿Ha olvidado Dios tener piedad,
O ha retirado con Su ira Su compasión? (Selah)
10
Entonces dije: «Este es mi dolor:
Que la diestra del Altísimo ha cambiado».

11
Me acordaré de las obras del Señor;
Ciertamente me acordaré de Tus maravillas antiguas.
12
Meditaré en toda Tu obra,
Y reflexionaré en Tus hechos.
13
Santo es, oh Dios, Tu camino;
¿Qué dios hay grande como nuestro Dios?
14
Tú eres el Dios que hace maravillas,
Has hecho conocer Tu poder entre los pueblos.
15
Con Tu brazo has redimido a Tu pueblo,
A los hijos de Jacob y de José. (Selah)

16
Las aguas te vieron, oh Dios,
Te vieron las aguas y temieron,
Los abismos también se estremecieron.
17
Derramaron aguas las nubes,
Tronaron los nubarrones,
También Tus saetas centellearon por todos lados.
18
La voz de Tu trueno estaba en el torbellino,
Los relámpagos iluminaron al mundo,
La tierra se estremeció y tembló.
19
En el mar estaba Tu camino,
Y Tus sendas en las aguas inmensas,
Y no se conocieron Tus huellas.
20
Como rebaño guiaste a Tu pueblo
Por mano de Moisés y de Aarón.

Salmos 76 Salmos 78

Salmos 99 Nueva Biblia de las Américas

Alaben al Señor por su fidelidad para con Israel

99 ¡Él Señor reina, estremézcanse los pueblos;


Él está sentado como Rey sobre los querubines, tiemble la tierra!
2
El Señor es grande en Sión,
Y exaltado sobre todos los pueblos.
3
Alaben Tu nombre grande y temible;
Él es santo.
4
El poder del Rey ama la justicia;
Tú has establecido la equidad;
Has hecho juicio y justicia en Jacob.
5
Exalten al Señor nuestro Dios,
Y póstrense ante el estrado de Sus pies;
Él es santo.

6
Moisés y Aarón estaban entre Sus sacerdotes,
Y Samuel entre los que invocaron Su nombre;
Ellos clamaron al Señor, y Él les respondió.
7
Les habló en la columna de nube;
Guardaron Sus testimonios,
Y el estatuto que Él les dio.
8
Oh Señor, Dios nuestro, Tú les respondiste;
Fuiste para ellos un Dios perdonador,
Pero también vengador de sus malas obras.
9
Exalten al Señor nuestro Dios,
Y póstrense ante Su santo monte,
Porque santo es el Señor nuestro Dios.

Salmos 98 Salmos 100

Salmos 98 Nueva Biblia de las Américas

Alaben al Señor por su justicia

Salmo.

98 Canten al Señor un cántico nuevo,


Porque ha hecho maravillas,
Su diestra y Su santo brazo le han dado la victoria[a].
2
El Señor ha dado a conocer Su victoria[b];
A la vista de las naciones ha revelado Su justicia.
3
Se ha acordado de Su misericordia y de Su fidelidad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

4
Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra;
Prorrumpan y canten con gozo, canten alabanzas.
5
Canten alabanzas al Señor con la lira,
Con la lira y al son de la melodía.
6
Con trompetas y sonido de cuerno,
Den voces ante el Rey, el Señor.

7
Ruja el mar y cuanto contiene,
El mundo y los que en él habitan.
8
Batan palmas los ríos,
A una canten jubilosos los montes
9
Delante del Señor, pues viene a juzgar la tierra;
Él juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con equidad.

Footnotes

a. Salmos 98:1 O salvación.


b. Salmos 98:2 O salvación.

Salmos 97 Salmos 99

Salmos 101 Nueva Biblia de las Américas

Decisión de vivir rectamente

Salmo de David.

101 La misericordia y la justicia cantaré;


A Ti, oh Señor, cantaré alabanzas.
2
Prestaré atención al camino de integridad.
¿Cuándo vendrás, Señor, a mí?
En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.
3
No pondré cosa indigna delante de mis ojos;
Aborrezco la obra de los que se desvían;
No se aferrará a mí.
4
El corazón perverso se alejará de mí;
No conoceré maldad.
5
Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo;
No toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.

6
Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo;
El que anda en camino de integridad me servirá.
7
El que practica el engaño no morará en mi casa;
El que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.
8
Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra,
Para exterminar de la ciudad del Señor a todos los que hacen iniquidad.

Salmos 100 Salmos 102

Salmos 108 Nueva Biblia de las Américas

Alabanza y súplica

Cántico. Salmo de David.

108 Mi corazón está firme, oh Dios;


Cantaré, cantaré alabanzas, aun con mi alma[a].
2
¡Despierten, arpa y lira!
¡A la aurora despertaré!
3
Te daré gracias entre los pueblos, Señor;
Te cantaré alabanzas entre las naciones.
4
Porque grande, por encima de los cielos, es Tu misericordia,
Y hasta el firmamento Tu verdad.
5
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios,
Sobre toda la tierra sea Tu gloria.
6
Para que sean librados Tus amados,
Salva con Tu diestra, y respóndeme.

7
Dios ha hablado en Su santuario[b]:
«Me alegraré, repartiré a Siquem
Y mediré el valle de Sucot.
8
Mío es Galaad, Mío es Manasés,
Efraín es el casco de Mi cabeza,
Judá es Mi cetro.
9
Moab es la vasija en que me lavo;
Sobre Edom arrojaré Mi calzado;
Sobre Filistea lanzaré gritos».

10
¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?
11
¿No eres Tú, oh Dios, el que nos ha rechazado?
¿No saldrás, oh Dios, con nuestros ejércitos?
12
Danos ayuda contra el adversario,
Pues vano es el auxilio del hombre.
13
En Dios haremos proezas,
Y Él pisoteará a nuestros adversarios.

Footnotes

a. Salmos 108:1 Lit. gloria.


b. Salmos 108:7 O santidad.

Salmos 107 Salmos 109

Salmos 111 Nueva Biblia de las Américas


Las obras redentoras del Señor

111 ¡Aleluya!
Daré gracias al Señor con todo mi corazón,
En la compañía de los rectos y en la congregación.
2
Grandes son las obras del Señor,
Buscadas por todos los que se deleitan en ellas.
3
Esplendor y majestad es Su obra,
Y Su justicia permanece para siempre.
4
Ha hecho Sus maravillas para ser recordadas;
Clemente y compasivo es el Señor.
5
Ha dado alimento a los que le temen[a];
Recordará Su pacto para siempre.
6
Ha hecho conocer a Su pueblo el poder de Sus obras,
Al darle la heredad de las naciones.

7
Las obras de Sus manos son verdad[b] y justicia,
Fieles todos Sus preceptos.
8
Son afirmados para siempre,
Ejecutados en verdad y rectitud.
9
Él ha enviado redención a Su pueblo,
Ha ordenado Su pacto para siempre;
Santo y temible es Su nombre.
10
El principio de la sabiduría es el temor del Señor;
Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos;
Su alabanza permanece para siempre.

Footnotes

a. Salmos 111:5 O reverencian.


b. Salmos 111:7 O fidelidad.

Salmos 110 Salmos 112

Salmos 113 Nueva Biblia de las Américas

El Señor exalta al humilde

113 ¡Aleluya!
Alaben, siervos del Señor,
Alaben el nombre del Señor.
2
Bendito sea el nombre del Señor
Desde ahora y para siempre.
3
Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso,
Alabado sea el nombre del Señor.
4
Excelso sobre todas las naciones es el Señor;
Su gloria está sobre los cielos.

5
¿Quién es como el Señor nuestro Dios,
Que está sentado en las alturas,
6
Que se humilla para mirar
Lo que hay en el cielo y en la tierra?
7
Él levanta al pobre del polvo,
Y al necesitado saca del muladar,
8
Para sentarlos con príncipes,
Con los príncipes de Su pueblo.
9
Hace habitar en casa a la mujer estéril,
Gozosa de ser madre de hijos.
¡Aleluya!

Salmos 112 Salmos 114

Salmos 114 Nueva Biblia de las Américas

Los prodigios de Dios en el éxodo

114 Cuando Israel salió de Egipto,


La casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraña,
2
Judá vino a ser Su santuario,
Israel, Su dominio.

3
Lo miró el mar, y huyó;
El Jordán se volvió atrás.
4
Los montes saltaron como carneros,
Y los collados como corderitos.
5
¿Qué te pasa, oh mar, que huyes,
Y a ti, Jordán, que te vuelves atrás,
6
A ustedes, montes, que saltan como carneros,
Y a ustedes, collados, que saltan como corderitos?

7
Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Señor,
Ante la presencia del Dios de Jacob,
8
Que convirtió la roca en estanque de agua,
Y en fuente de aguas el pedernal.

Salmos 113 Salmos 115

Salmos 115 Nueva Biblia de las Américas

Contraste entre los ídolos y el Señor

115 No a nosotros, Señor, no a nosotros,


Sino a Tu nombre da gloria,
Por Tu misericordia, por Tu fidelidad[a].
2
¿Por qué han de decir las naciones:
«¿Dónde está ahora su Dios?».
3
Nuestro Dios está en los cielos;
Él hace lo que le place.
4
Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombre.
5
Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
6
Tienen oídos, y no oyen;
Tienen nariz, y no huelen;
7
Tienen manos, y no tocan;
Tienen pies, y no caminan;
No emiten sonido alguno con su garganta.
8
Se volverán como ellos los que los hacen,
Y todos los que en ellos confían.

9
Oh Israel, confía en el Señor;
Él es tu ayuda y tu escudo.
10
Oh casa de Aarón, confíen ustedes en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
11
Los que temen[b] al Señor, confíen en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
12
El Señor se ha acordado de nosotros; Él nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
13
Él bendecirá a los que temen al Señor,
Tanto a pequeños como a grandes.
14
El Señor los prospere,
A ustedes y a sus hijos.
15
Benditos sean del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.

16
Los cielos son los cielos del Señor,
Pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.
17
Los muertos no alaban al Señor,
Ni ninguno de los que descienden al silencio.
18
Pero nosotros bendeciremos al Señor
Desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!

Footnotes

a. Salmos 115:1 O verdad.


b. Salmos 115:11 O reverencian.

Salmos 114 Salmos 116

Salmos 135 Nueva Biblia de las Américas

El Señor en la naturaleza y en la historia

135 ¡Aleluya!
Alaben el nombre del Señor;
Alábenlo, siervos del Señor,
2
Los que están en la casa del Señor,
En los atrios de la casa de nuestro Dios.
3
¡Aleluya! Porque el Señor es bueno;
Canten alabanzas a Su nombre, porque es agradable.
4
Porque el Señor ha escogido a Jacob para sí,
A Israel para posesión Suya.

5
Porque yo sé que el Señor es grande,
Y que nuestro Señor está sobre todos los dioses.
6
Todo cuanto el Señor quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
7
Él hace subir las nubes desde los extremos de la tierra,
Hace los relámpagos para la lluvia
Y saca el viento de Sus depósitos.

8
Hirió a los primogénitos de Egipto,
Tanto de hombre como de animal.
9
Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto,
Sobre Faraón y todos sus siervos.
10
Hirió a muchas naciones
Y mató a reyes poderosos;
11
A Sehón, rey de los amorreos,
A Og, rey de Basán,
Y a todos los reinos de Canaán;
12
Y dio sus tierras en herencia,
En herencia a Israel Su pueblo.
13
Tu nombre, Señor, es eterno;
Tu memoria, Señor, por todas las generaciones.
14
Porque el Señor juzgará a Su pueblo,
Y tendrá compasión de Sus siervos.
15
Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombre.
16
Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
17
Tienen oídos, y no oyen;
Tampoco hay aliento en su boca.
18
Los que los hacen serán semejantes a ellos,
Sí, todos los que en ellos confían.

19
Oh casa de Israel, bendigan ustedes al Señor;
Oh casa de Aarón, bendigan al Señor;
20
Oh casa de Leví, bendigan al Señor;
Los que temen al Señor, bendigan al Señor.
21
Bendito desde Sión sea el Señor,
Que mora en Jerusalén.
¡Aleluya!

Salmos 134 Salmos 136

Salmos 142 Nueva Biblia de las Américas

Oración en la angustia

Masquil de David, cuando estaba en la cueva. Plegaria.

142 Clamo al Señor con mi voz;


Con mi voz suplico al Señor.
2
Delante de Él expongo mi queja;
En Su presencia manifiesto mi angustia.
3
Cuando mi espíritu desmayaba dentro de mí,
Tú conociste mi senda.
En la senda en que camino
Me han tendido una trampa.
4
Mira a la derecha, y ve,
Porque no hay quien me tome en cuenta;
No hay refugio para mí;
No hay quien cuide de mi alma.

5
A Ti he clamado, Señor;
Dije: «Tú eres mi refugio,
Mi porción en la tierra de los vivientes.
6
Atiende a mi clamor,
Porque estoy muy abatido;
Líbrame de los que me persiguen,
Porque son más fuertes que yo.
7
Saca mi alma de la prisión,
Para que yo dé gracias a Tu nombre;
Los justos me rodearán,
Porque Tú me colmarás de bendiciones».

Salmos 141 Salmos 143

Salmos 147 Nueva Biblia de las Américas


Alabanza por la restauración y prosperidad de Jerusalén

147 ¡Aleluya!
Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios,
Porque agradable y apropiada es la alabanza.
2
El Señor edifica a Jerusalén;
Congrega a los dispersos de Israel;
3
Sana a los quebrantados de corazón
Y venda sus heridas.
4
Cuenta el número de las estrellas,
Y a todas ellas les pone nombre.
5
Grande es nuestro Señor, y muy poderoso;
Su entendimiento es infinito.
6
El Señor sostiene al afligido
Pero humilla a los impíos hasta la tierra.

7
Canten al Señor con acción de gracias;
Canten alabanzas con la lira a nuestro Dios,
8
El que cubre de nubes los cielos,
El que provee lluvia para la tierra,
El que hace brotar la hierba en los montes.
9
Él da su alimento al ganado
Y a la cría de los cuervos cuando chillan.
10
No se deleita en la fuerza del caballo,
Ni se complace en las piernas ágiles del hombre.
11
El Señor favorece a los que le temen,
A los que esperan en Su misericordia.

12
¡Alaba al Señor, oh Jerusalén!
¡Alaba a tu Dios, oh Sión!
13
Porque Él ha reforzado los cerrojos de tus puertas;
Ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
14
Él hace la paz en tus fronteras;
Te sacia con lo mejor del trigo.
15
Envía Sus órdenes a la tierra;
Su palabra corre velozmente.
16
Manda la nieve como lana;
Esparce la escarcha cual ceniza.
17
Arroja Su hielo como migas de pan;
¿Quién puede resistir ante Su frío?
18
Envía Su palabra y los derrite;
Hace soplar Su viento y el agua corre.
19
Declara Su palabra a Jacob,
Y Sus estatutos y Sus ordenanzas a Israel.
20
No ha hecho así con ninguna otra nación;
Y en cuanto a Sus ordenanzas, no las han conocido.
¡Aleluya!

Salmos 146 Salmos 148

Salmos 148 Nueva Biblia de las Américas

Alabe la creación al Señor

148 ¡Aleluya!
Alaben al Señor desde los cielos;
Alábenlo en las alturas.
2
Alábenlo, todos Sus ángeles;
Alábenlo, todos Sus ejércitos.
3
Alábenlo, sol y luna;
Alábenlo, todas las estrellas luminosas.
4
Alábenlo, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.
5
Alaben ellos el nombre del Señor,
Pues Él ordenó y fueron creados;
6
Los estableció eternamente y para siempre,
Les dio ley que no pasará.

7
Alaben al Señor desde la tierra,
Monstruos marinos y todos los abismos;
8
Fuego y granizo, nieve y bruma;
Viento tempestuoso que cumple Su palabra;
9
Los montes y todas las colinas;
árboles frutales y todos los cedros;
10
Las fieras y todo el ganado;
Reptiles y aves que vuelan;
11
Reyes de la tierra y todos los pueblos;
Príncipes y todos los jueces de la tierra;
12
Jóvenes y también vírgenes;
Los ancianos junto con los niños.

13
Alaben ellos el nombre del Señor,
Porque solo Su nombre es exaltado;
Su gloria es sobre tierra y cielos.
14
Él ha exaltado el poder de Su pueblo,
Alabanza para todos Sus santos,
Para los israelitas, pueblo a Él cercano.
¡Aleluya!

Salmos 147 Salmos 149

Salmos 149 Nueva Biblia de las Américas

Alabe Israel al Señor

149 ¡Aleluya!
Canten al Señor un cántico nuevo,
Y Su alabanza en la congregación de los santos.
2
Alégrese Israel en su Creador;
Regocíjense los hijos de Sión en su Rey.
3
Alaben Su nombre con danza;
Y canten a Él alabanza con pandero y lira.
4
Porque el Señor se deleita en Su pueblo;
Adornará de salvación a los afligidos.

5
Regocíjense de gloria los santos;
Canten con gozo sobre sus camas.
6
Sean las alabanzas de Dios en su boca,
Y una espada de dos filos en su mano,
7
Para ejecutar venganza en las naciones
Y castigo en los pueblos;
8
Para atar a sus reyes con cadenas
Y a sus nobles con grillos de hierro;
9
Para ejecutar en ellos el juicio decretado:
Esto es gloria para todos Sus santos.
¡Aleluya!

Salmos 148 Salmos 150


Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

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