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Piura - Perú 2025: Año de La Recuperación Y Consolidación de La Economía Peruana"

Entre 1930 y 1990, el Perú vivió una crisis del orden oligárquico que llevó a cambios políticos significativos, impulsados por demandas de democratización e inclusión social. Aunque estos cambios fueron considerados oportunos, su efectividad se vio limitada por la resistencia de las élites, la debilidad institucional y el contexto de autoritarismo. El periodo culminó en una transición accidentada hacia la democracia, pero sin lograr una transformación duradera en la estructura de poder y la inclusión de sectores marginados.

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Entre 1930 y 1990, el Perú vivió una crisis del orden oligárquico que llevó a cambios políticos significativos, impulsados por demandas de democratización e inclusión social. Aunque estos cambios fueron considerados oportunos, su efectividad se vio limitada por la resistencia de las élites, la debilidad institucional y el contexto de autoritarismo. El periodo culminó en una transición accidentada hacia la democracia, pero sin lograr una transformación duradera en la estructura de poder y la inclusión de sectores marginados.

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AÑO DE LA RECUPERACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE LA

ECONOMÍA PERUANA”

CURSO

PROBLEMAS Y DESAFÍOS EN EL PERÚ ACTUAL

TEMA

¿Fueron oportunos los cambios políticos durante la crisis del orden oligárquico y
cómo afectaron a la República del Perú? (1930–1990)

Piura – Perú

2025

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN.....................................................................................................3

2. DESARROLLO........................................................................................................4

3. CONCLUSIÓN.........................................................................................................5

4. BIBLIOGRAFÍA.......................................................................................................7

1
1. INTRODUCCIÓN

Entre 1930 y 1990, el Perú atravesó una de las etapas más complejas y decisivas de su
historia republicana. Esta etapa, conocida como la crisis del orden oligárquico, implicó el
colapso progresivo de un modelo de poder que había dominado el país desde fines del siglo
XIX, basado en el dominio político y económico de una élite terrateniente y comercial vinculada
a los intereses agroexportadores. Este grupo social, con estrechos vínculos con las Fuerzas
Armadas y el aparato estatal, había marginado de la vida política y económica a la mayoría de
la población peruana, en especial a los sectores campesinos, obreros e indígenas. La
estabilidad del modelo oligárquico descansaba en un pacto no escrito entre poder económico y
militar, que se vio desafiado por una creciente agitación social y el agotamiento económico tras
la crisis mundial de 1929.

2
La caída del régimen de Augusto B. Leguía en 1930 marcó el inicio de esta crisis.
Leguía había representado una forma autoritaria de modernización, pero su destitución reveló
la fragilidad de un sistema sostenido sobre la exclusión y el clientelismo. Contreras (2014)
señala que “el orden oligárquico no pudo adaptarse a las nuevas condiciones sociales y
políticas del siglo XX, y su colapso arrastró al país a un ciclo prolongado de inestabilidad”. A
partir de entonces, emergieron nuevas fuerzas sociales y políticas, como el Partido Aprista
Peruano (APRA), los sindicatos obreros y los movimientos campesinos, que exigían
representación política, redistribución de la tierra y acceso equitativo a los recursos del Estado.
Basadre (1983) afirma, que el Perú entró en una “etapa de transición social y política sin
dirección definida”, lo que dio lugar a una prolongada alternancia entre gobiernos militares y
civiles, algunos reformistas y otros conservadores.

En este contexto, el presente ensayo parte de una postura clara: los cambios políticos
realizados durante este periodo fueron mayoritariamente oportunos, en tanto respondieron a
presiones históricas legítimas de democratización e inclusión. Sin embargo, estos cambios se
desarrollaron en un contexto de alta conflictividad, debilidad institucional y persistencia de
intereses conservadores, lo cual limitó su impacto. A través del análisis de los principales
acontecimientos políticos entre 1930 y 1990, se evaluará en qué medida estos cambios
contribuyeron a reconfigurar el orden republicano en el Perú y cuáles fueron sus principales
aciertos y limitaciones.

2. DESARROLLO

El golpe de Estado encabezado por Luis Miguel Sánchez Cerro en 1930 marcó el inicio
formal de la crisis del orden oligárquico. El régimen anterior, encabezado por Leguía, había
perdido legitimidad tras la Gran Depresión, generando una profunda crisis fiscal, aumento del
desempleo y descontento popular (Basadre, 1983). La oligarquía costeña, que hasta entonces
había dominado la política nacional, perdió capacidad de conducción frente al crecimiento de
nuevas fuerzas sociales. La represión al APRA y a otras organizaciones populares reflejó el
temor de las élites ante la posibilidad de una transformación democrática. Durante las décadas
de 1930 a 1950, el país vivió una inestabilidad política casi permanente, con golpes militares,
regímenes de facto y gobiernos civiles que carecían de legitimidad o gobernaban bajo presión
militar.

3
Durante este periodo, las demandas de cambio no fueron solo políticas, sino también
estructurales. El sistema de haciendas mantenía en condiciones de servidumbre a millones de
campesinos, mientras que el crecimiento urbano impulsaba la organización sindical y barrial.
Los intentos de reforma fueron generalmente limitados o bloqueados por los sectores
conservadores. Por ejemplo, el régimen de Manuel A. Odría (1948–1956), si bien promovió
obras públicas e industrialización, también proscribió al APRA y persiguió a los movimientos
sociales, demostrando que el autoritarismo se seguía utilizando como herramienta de
contención frente al cambio.

Un punto de inflexión se produjo con el golpe militar de 1968, encabezado por el general
Juan Velasco Alvarado. A diferencia de golpes anteriores, el régimen de Velasco impulsó una
agenda abiertamente reformista. Las medidas adoptadas incluyeron la reforma agraria, la
nacionalización de empresas estratégicas (como Petroperú, Centromín y los bancos), la
creación del Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS) y una activa
campaña por la identidad cultural y el nacionalismo económico. Estas reformas tenían como
objetivo desmantelar el poder de la oligarquía e integrar a los sectores marginados a la vida
nacional. Según Palmer (1980), “el régimen de Velasco representó el intento más radical por
redefinir el contrato social en el Perú desde la Independencia”.

Sin embargo, estos cambios, aunque oportunos en su concepción, enfrentaron múltiples


obstáculos en su ejecución. La falta de participación de la sociedad civil en la toma de
decisiones, los errores técnicos, la corrupción interna y el contexto internacional desfavorable
(crisis del petróleo, endeudamiento externo) debilitaron la viabilidad de las reformas. Además,
el autoritarismo del régimen restó legitimidad a un proceso que buscaba democratizar, pero sin
mecanismos democráticos.

El retorno a la democracia en 1980, con la elección de Fernando Belaúnde Terry, significó


una esperanza de consolidación institucional. No obstante, esta etapa coincidió con el inicio del
conflicto armado interno, liderado por Sendero Luminoso, y con una grave crisis económica,
que alcanzó niveles de hiperinflación durante el primer gobierno de Alan García (1985–1990).
Las promesas de modernización, descentralización y justicia social quedaron atrapadas entre la
violencia, la corrupción y la falta de capacidad estatal. Propone Gorriti (1990), “la irrupción de
Sendero Luminoso fue también consecuencia del fracaso de los cambios anteriores para
integrar efectivamente al campesinado en el proyecto nacional”.

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En conjunto, el periodo 1930–1990 fue una etapa de transición accidentada entre un viejo
orden oligárquico y un sistema aún por consolidar. Los cambios políticos fueron, en su mayoría,
oportunos porque buscaron responder a las demandas populares y democratizar la estructura
de poder. Sin embargo, su eficacia fue limitada por la resistencia de las élites, la debilidad del
aparato estatal y la falta de continuidad política. El Perú transitó de la oligarquía al autoritarismo
reformista sin consolidar un modelo democrático inclusivo y sostenible.

3. CONCLUSIÓN

La crisis del orden oligárquico en el Perú entre 1930 y 1990 fue un proceso histórico
marcado por la ruptura de un modelo excluyente que ya no respondía a las demandas de una
sociedad en transformación. A lo largo de seis décadas, el país vivió golpes militares, reformas
estructurales, transiciones democráticas y momentos de profunda conflictividad social. En este
contexto, los cambios políticos implementados fueron en gran parte oportunos, ya que
respondieron a la necesidad urgente de democratizar el poder, redistribuir la riqueza y atender
las demandas de los sectores históricamente marginados, como los campesinos, obreros y
clases medias emergentes.

Sin embargo, el desarrollo del ensayo ha demostrado que estos cambios, aunque
necesarios, enfrentaron limitaciones estructurales: fueron ejecutados en medio de
autoritarismos, sin consensos amplios ni continuidad institucional, lo que redujo su efectividad.
Reformas como la agraria y la nacionalización de empresas estratégicas mostraron voluntad de
transformación, pero no lograron consolidar una base económica y política estable. Del mismo
modo, el retorno a la democracia en 1980 evidenció que las raíces de la desigualdad y la
exclusión no habían sido erradicadas.

En ese sentido, la postura sostenida se confirma con claridad: los cambios políticos durante
la crisis del orden oligárquico fueron oportunos, pero no suficientes para garantizar una
transformación duradera. La oportunidad de estos cambios se expresó en la intención de
romper con un orden injusto, pero su impacto fue restringido por la inestabilidad y la falta de
institucionalidad. Por ello, más allá de valorar solo la oportunidad, se debe considerar también
la forma, el contexto y la continuidad con que estos procesos se implementaron, factores
determinantes en su éxito o fracaso.

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4. BIBLIOGRAFÍA

Basadre, J. (1983). Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria. Disponible
en PDF: https://bibliotecacarmelitas.weebly.com/uploads/2/8/9/5/2895662/254708803-historia-
de-la-republica-del-peru-t-1-1.pdf

Contreras, C. (2005). La crisis del sistema oligárquico en el Perú. Lima: Fondo Editorial PUCP.
Parte del contenido relevante se puede consultar en: “Historia mínima del Perú” — sección “La
restauración oligárquica y su crisis, 1948-1968”:
https://archive.org/details/historiaminimade0000cont

Gorriti, G. (1990). Sendero: Historia de la guerra milenaria en el Perú. Lima: Editorial


Sudamericana.

6
Instituto de Estudios Peruanos [IEP]. (1975). La reforma agraria y el gobierno de Velasco
Alvarado. Lima: IEP.

Palmer, D. S. (1992). Peru’s Political History: From the Oligarchy to the Military. New York:
Cambridge University Press.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos. (1989). Documentos sobre la transición


democrática en el Perú (1980–1990). Lima: UNMSM.

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