Las normas de cortesía, también conocidas como reglas de urbanidad, son
comportamientos socialmente aceptados que demuestran respeto y consideración hacia
los demás. Ejemplos de normas de cortesía incluyen saludar, pedir permiso, dar las gracias
y respetar los turnos de palabra.
Ejemplos de normas de cortesía:
Saludar: Saludar a las personas al llegar a un lugar o al encontrarse con alguien,
como decir "Hola", "Buenos días", "Buenas tardes" o "Buenas noches".
Pedir permiso: Pedir permiso antes de ingresar a un espacio o de tomar algo que
no es tuyo, como decir "Con permiso" o "Disculpe".
Dar las gracias: Agradecer los favores o las atenciones que recibimos, como decir
"Gracias" o "De nada".
Respetar los turnos de palabra: Esperar el turno para hablar en una conversación y
no interrumpir a los demás.
Ser puntual: Llegar a tiempo a las citas o reuniones.
Ser amable: Tratar a los demás con amabilidad y respeto, evitando groserías o
insultos.
Cuidar el entorno: No tirar basura en el suelo, no malgastar agua y cuidar el
mobiliario urbano.
No interrumpir: Evitar interrumpir a las personas cuando están hablando y prestar
atención a lo que dicen.
Ser respetuoso: No hablar mal de otras personas y no reírse de ellas.
Ser honesto: Decir la verdad y no mentir.
Vestirse apropiadamente: Elegir la ropa adecuada para la ocasión.
Evitar el uso de lenguaje inapropiado: No usar lenguaje grosero o inapropiado en
público.
Ser discreto: Evitar hablar de asuntos personales en público y no compartir
información privada de otros.
Ayudar a los demás: Ofrecer ayuda a las personas que lo necesitan.
Mostrar respeto por los demás: No discriminar a las personas por su raza, religión,
género o cualquier otra característica.
Ser consciente de los derechos de los demás: No interferir en los asuntos
personales de otros y respetar sus decisiones.
No gritar en lugares públicos: Mantener un tono de voz adecuado en lugares
públicos.
Evitar comportamientos que molesten a los demás: No hacer ruidos fuertes o no
tocar objetos que no son nuestros.
Ser consciente de la importancia de la higiene: Mantener una buena higiene
personal y no ensuciar los lugares públicos.
Ser organizado: Mantener el área de trabajo ordenada y no dejar cosas tiradas por
el suelo.
Cuidar las instalaciones: No dañar ni ensuciar las instalaciones de los lugares
públicos.