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Las fusiones empresariales tienen implicaciones fiscales significativas que deben ser consideradas para evitar contingencias y maximizar beneficios legales. En México, una fusión por absorción puede ser fiscalmente neutral si cumple con los requisitos de la Ley del Impuesto sobre la Renta, evitando así la enajenación de bienes y el ISR inmediato. Sin embargo, si no se justifica adecuadamente la razón de negocios, el SAT puede considerar la fusión como simulación, lo que conlleva riesgos fiscales y la necesidad de una planeación cuidadosa.

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Las fusiones empresariales tienen implicaciones fiscales significativas que deben ser consideradas para evitar contingencias y maximizar beneficios legales. En México, una fusión por absorción puede ser fiscalmente neutral si cumple con los requisitos de la Ley del Impuesto sobre la Renta, evitando así la enajenación de bienes y el ISR inmediato. Sin embargo, si no se justifica adecuadamente la razón de negocios, el SAT puede considerar la fusión como simulación, lo que conlleva riesgos fiscales y la necesidad de una planeación cuidadosa.

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Implicaciones fiscales de las

fusiones
Las fusiones empresariales, además de sus efectos contables y
estratégicos, tienen importantes implicaciones fiscales que
deben considerarse cuidadosamente para evitar contingencias
y aprovechar beneficios legales. Supongamos una fusión por
absorción entre dos empresas mexicanas: Empresa A
(absorbente) y Empresa B (absorbida). Desde el punto de vista
fiscal, esta operación se puede considerar una reorganización
empresarial siempre que cumpla con los requisitos
establecidos en la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR),
específicamente en el artículo 14-B, que permite realizar la
fusión sin que se considere enajenación de bienes, lo cual evita
generar un ISR inmediato.
Para que esto ocurra, la fusión debe cumplir con condiciones
como: que las sociedades hayan realizado actividades durante
al menos un año previo a la fusión, que la operación tenga una
razón de negocios válida (no evasión fiscal) y que se notifique
correctamente al SAT. Además, la empresa absorbente hereda
las pérdidas fiscales, créditos fiscales y obligaciones de la
absorbida, pero sólo podrá aprovechar las pérdidas fiscales si
continúa con la misma actividad económica durante un
periodo mínimo de cinco años.
Por otro lado, si el SAT determina que no hubo una razón de
negocios válida, puede considerar la fusión como una
simulación o una enajenación encubierta, obligando al pago de
impuestos omitidos, recargos y multas. Por tanto, es
fundamental acompañar el proceso con documentación legal,
dictámenes y valoraciones que justifiquen la fusión desde el
punto de vista económico.
En conclusión, las fusiones pueden ser fiscalmente neutrales si
se estructuran adecuadamente, pero implican riesgos si no se
cumplen las normas. Una correcta planeación fiscal permite
aprovechar beneficios legales sin comprometer la
transparencia y legalidad de la operación.

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