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Cuestiones Previas

El documento aborda las cuestiones previas en el proceso civil, que son defensas que deben resolverse antes del fondo del asunto. Se detallan cinco tipos de cuestiones previas, incluyendo la falta de jurisdicción, la ilegitimidad del actor, la ilegitimidad del representante, la ilegitimidad del citado como representante del demandado, y la falta de caución para demandantes no domiciliados. Cada cuestión previa tiene su fundamento legal y procedimiento específico según el Código de Procedimiento Civil.
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Cuestiones Previas

El documento aborda las cuestiones previas en el proceso civil, que son defensas que deben resolverse antes del fondo del asunto. Se detallan cinco tipos de cuestiones previas, incluyendo la falta de jurisdicción, la ilegitimidad del actor, la ilegitimidad del representante, la ilegitimidad del citado como representante del demandado, y la falta de caución para demandantes no domiciliados. Cada cuestión previa tiene su fundamento legal y procedimiento específico según el Código de Procedimiento Civil.
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CUESTIONES PREVIAS

Se entiende por cuestiones previas, desde el punto de vista procesal, a toda


cuestión que ha de ser resuelta antes que el asunto de fondo o que impide
decidir sobre dicho asunto o sobre la causa principal.
El artículo 346 del Código de procedimiento Civil hace la enumeración de las
excepciones que sólo tienen por objeto paralizar temporalmente el
procedimiento y que vienen a construir ciertas defensas previas que puede
oponer el demandado en el lapso fijado para la contestación de la demanda,
las cuales se tramitan mediante incidencias previas y que tienen por objeto
despojar de vicios al procedimiento.

“Dentro del lapso fijado para la contestación de la demanda, podrá el


demandado en vez de contestarla promover las siguientes cuestiones previas:”.

1. Primera cuestión previa:


La falta de jurisdicción del Juez, o la incompetencia de éste, o la
litispendencia, o que el asunto deba acumularse a otro proceso por
razones de accesoriedad, de conexión o de continencia.

En relación a éste aspecto, el artículo 349 del Código de Procedimiento Civil,


establece el procedimiento a seguir para el tratamiento de esta defensa, en los
términos siguientes: “Alegadas las cuestiones previas a que se refiere el ordinal
1° del artículo 346, el Juez decidirá sobre las mismas en el quinto día siguiente
al vencimiento del lapso del emplazamiento, ateniéndose únicamente a lo que
resulte de los autos y de los documentos presentados por las partes. La
decisión sólo será impugnable mediante la solicitud de regulación de la
jurisdicción o de la competencia.

Por cuatro distintos motivos puede proponer el demandado las cuestiones


previas previstas en este numeral:
a) Por falta de jurisdicción del Juez, que está referida al territorio.
b) Por incompetencia absoluta del Juez, referida esta incompetencia a la
materia y al valor de la demanda.
c) Por litis pendencia, o sea, el estado de un proceso que se halla en curso
o está siguiéndose ante un Tribunal y como no es permitido que una
persona sea perseguida judicialmente más de una vez por una misma
causa, y dado que cuando un juicio pende legítimamente ante un Juez,
ninguna otra autoridad judicial puede tener jurisdicción para entrar
igualmente a conocer de él y lógicamente se le puede pedir que decline
la jurisdicción en virtud de la litis pendencia.

2. Segunda cuestión previa:


La ilegitimidad de la persona del actor por carecer de la capacidad
necesaria para comparecer en juicio

La cuestión previa aquí prevista se refiere a la capacidad de las personas para


actuar en juicio; por lo tanto el demandante deberá ser persona que esté en
pleno goce de sus derechos civiles y en consecuencia pueda por sí mismo o
por medio de apoderado o representante, presentarse a juicio.

Conforme al artículo 18 del Código Civil, “es mayor de edad quien haya
cumplido 18 años”. El mayor de edad es capaz para todos los actos de la vida
civil, con las excepciones establecidas por disposiciones especiales”. Será
incapaz por lo tanto, quien no pueda ejercer por sí mismo los actos de la vida
civil, como los menores de edad, los entredichos y los inhábiles.

Las personas jurídicas capaces de derechos y obligaciones conforme al


artículo 19 del Código Civil, pueden ser demandantes por intermedio de la
persona que ejerza su representación legal, designado conforme al documento
que le da vida jurídica, tratándose en este acto de una representación
necesaria, no ya por incapacidad de la persona, sino por necesidad de hacer
corporal la representación; de modo que no teniendo la persona que se
presente en la demanda como representante de la demandante la capacidad
necesaria para comparecer en juicio, podrá el demandado promover la cuestión
previa relativa a su incapacidad procesal, no debiendo confundirse esta falta de
capacidad procesal con la ilegitimidad de la representación de que trata la
tercera cuestión previa.
En principio, para iniciar un proceso judicial, el demandante debe ser una
persona natural o jurídica, pero debe ser una persona que tenga capacidad de
ejercicio, es decir que pueda actuar por sí misma y que pueda asumir las
obligaciones que surgen en el proceso, como ejemplo de procedencia de esta
cuestión previa: una demanda intentada por las personas indicadas en el
artículo 1144 del Código Civil: los menores de edad, los entredichos y los
inhabilitados.

Pero además, también tienen legitimación para iniciar un proceso judicial, en


los casos expresamente previstos por la ley, entidades y comunidades que
carecen de personalidad jurídica, como ej podemos señalar los indicados
señalados en el artículo 139 del Código de procedimiento Civil: Sociedades
irregulares, asociaciones y comités sin personalidad jurídica, los Condominios
regidos por la ley de propiedad horizontal, entre otros.

“Artículo 136: Son capaces para obrar en juicio, las personas que tengan el
libre ejercicio de sus derechos, las cuales pueden gestionar por sí mismas o
por medio de apoderados salvo las limitaciones establecidas en la ley.”

En cuanto a la forma de subsanar los defectos u omisiones, ésta debe


realizarse mediante la comparecencia del demandante incapaz, legalmente
asistido o representado.

3. Tercera cuestión previa:


La ilegitimidad de la persona que se presente como apoderado
o representante del actor, por no tener capacidad necesaria para ejercer
poderes en juicio o por no tener la representación que se atribuya, o
porque el poder no esté otorgado en forma legal, o sea insuficiente.

Se refiere ésta cuestión previa al apoderado o representante del actor o


demandante, y los supuestos de su procedencia son: la falta de capacidad para
ejercer poderes en juicio, la carencia de la representación que se atribuya y la
ilegalidad o insuficiencia del poder.

Conforme al artículo 166 del Código de procedimiento Civil:”Sólo podrán


ejercer poderes en juicio quienes sean abogados en ejercicio, conforme a las
disposiciones de la Ley de Abogados”. De modo que quien no sea abogado en
ejercicio no tiene capacidad para ejercer la representación de terceros como
apoderado.

Ahora bien, la representación no necesariamente comporta el ejercicio de un


mandato mediante poder conferido para ello, pues puede significar el ejercicio
de un mandato legal o convencional, como en el caso de la representación de
menores, de compañías, etc., casos en los cuales no se requerirá que tal
representante sea abogado, pero sí será necesario que tal representación sea
ejercida con la asistencia debida de abogado en ejercicio, conforme a la misma
Ley de Abogados.

En lo que respecta a la representación convencional, por ser de orden privado,


debemos señalar que si no se alegan como cuestión previa los defectos que
pudieren existir, en principio, se convalidan, es decir, ya no se podrán alegar
posteriormente, como lo afirma la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema
de Justicia, en sentencia de fecha 23 de octubre de 1996: “la materia de
representación por vía contractual,... no es asunto de orden público, y es
evidente que al no haber sido ella impugnada por el actor en la forma arriba
explicada, los supuestos vicios de la misma quedaron subsanados”

Las disposiciones legales que regulan la forma y el otorgamiento de poderes,


se encuentran contenidas en los artículos 151, 152, 153, 154, 155, 156 del
Código de Procedimiento Civil, los cuales establecen textualmente lo siguiente:

“Artículo 151 El poder para actos judiciales debe otorgarse en forma pública o
auténtica. Si el otorgante no supiere o no pudiere firmar, lo hará por él un
tercero, expresándose esta circunstancia en el poder. No será válido el poder
simplemente reconocido, aunque sea registrado con posterioridad.”

“Artículo 152 El poder puede otorgarse también apud acta, para el juicio
contenido en el expediente correspondiente, ante el Secretario del Tribunal,
quien firmará el acta junto con el otorgante y certificará su identidad.”
“Artículo 153 El poder se presume otorgado para todas las instancias y
recursos ordinarios o extraordinarios.”

“Artículo 154 El poder faculta al apoderado para cumplir todos los actos del
proceso que no estén reservados expresamente por la ley a la parte misma;
pero para convenir en la demanda, desistir, transigir, comprometer en árbitros,
solicitar la decisión según la equidad, hacer posturas en remates, recibir
cantidades de dinero y disponer del derecho en litigio, se requiere facultad
expresa.”

“Artículo 155 Si el poder fuere otorgado a nombre de otra persona natural o


jurídica, o fuere sustituido por el mandatario, el otorgante deberá enunciar en el
poder y exhibir al funcionario los documentos auténticos, gacetas, libros o
registros que acrediten la representación que ejerce. El funcionario que
autorice el acto hará constar en la nota respectiva, los documentos, gacetas,
libros o registros que le han sido exhibidos, con expresión de sus fechas,
origen o procedencia y demás datos que concurran a identificarlos, sin
adelantar ninguna apreciación o interpretación jurídica de los mismos.”

“Artículo 156 Si el poder se hubiere otorgado en país extranjero que haya


suscrito el Protocolo sobre uniformidad del Régimen Legal de los Poderes y la
Convención Interamericana sobre Régimen Legal de Poderes para ser
utilizados en el extranjero, deberá llenar las formalidades establecidas en
dichos instrumentos, en caso contrario, deberá tener las formalidades
establecidas en las leyes del país de su otorgamiento. En ambos casos, el
poder deberá estar legalizado por un magistrado del lugar o por otro funcionario
público competente, y por el funcionario consular de Venezuela, o en defecto
de éste, por el de una nación amiga. Caso de haberse otorgado en idioma
extranjero, se lo traducirá al castellano por Intérprete Público en Venezuela.
Podrá también otorgarse el poder ante un agente del servicio exterior de la
República en el país del otorgamiento, sujetándose a las formalidades
establecidas en el presente Código.”
Cuando en el otorgamiento del poder dejen de cumplirse cualquiera de las
formalidades prescritas o aun cuando las mismas se hayan cumplido, pero sin
que se haya facultado expresamente para ejercer las facultades que requieren
mención obligatoria en su texto, podrá proponerse la cuestión previa en
estudio.

Cualesquiera sea la oportunidad en que se alegue la ilegitimidad de la persona


que actúa en el proceso en nombre del actor, los motivos que permiten hacerlo,
son cuatro: (a) por no tener la representación que se atribuye, (b) por no tener
capacidad para ejercer poderes en juicio, (c) porque el poder no está otorgado
en forma legal y (d) porque el poder es insuficiente.

4. Cuarta cuestión previa:


La ilegitimidad de la persona citada como representante del demandado,
por no tener el carácter que se le atribuye. La ilegitimidad podrá
proponerla tanto la persona citada como el demandado mismo, o su
apoderado.”

Se trata en el presente caso de la posibilidad de que la citación sea pedida y


practicada en persona que no ejerce la representación del demandado y que se
le haya atribuido en la demanda, como sería el caso de que se señale como
representante de un menor a un presunto padre que no ha reconocido a su
hijo, o de un empleado de una sociedad que no ejerce la representación de la
misma.

Es conveniente recordar que en el pasado existió la confusión de oponer la


excepción de inadmisibilidad por falta de cualidad o interés en el demandado
cuando se planteaba una situación similar, lo cual no puede ocurrir en la
actualidad con la nueva normativa procesal, toda vez que no existe una
cuestión previa equiparable a la falta de cualidad o interés del demandado; y
por lo tanto en caso de que efectivamente exista, no será procedente oponerla
como cuestión previa, sino como una defensa de fondo.
Esta norma incorporó la facultad expresa de que dicha cuestión previa, puede
ser opuesta por la persona citada, por el demandado, y por su apoderado, lo
cual subsana la omisión del Código derogado, que generó discusiones por no
existir claridad en la norma sobre quién podía proponer la cuestión previa.
“Según el aparte tercero del artículo 350 la manera de subsanar este vicio
supone la comparecencia del demandado mismo o de su verdadero
representante. Esta manera de subsanar este vicio carece de toda lógica ya
que no se entiende el por qué un vicio cometido por el demandante al instaurar
el proceso, deba ser corregido por el demandado que ningún interés tendrá en
subsanar un error cometido por la parte actora”

La posibilidad que se le da al demandado mismo para oponer la cuestión


previa carece de sentido jurídico, porque o bien no se entera de la existencia
del juicio y mal puede hacer valer tal cuestión previa o se entere y entonces no
tiene sentido que oponga esta cuestión previa ya que haciéndose presente en
la oportunidad legal establecida como ha decidido reiteradamente la
jurisprudencia subsana cualquier vicio en la citación puesto que su presencia
indica que ha tenido conocimiento de la existencia de la demanda y ha podido
presentar su defensa”

La Sala de Casación Civil señala que: (1°) si la cuestión previa la opone el


demandado mismo o su apoderado, no es necesario practicar nueva citación y
que el demandado puede: (a) solicitar reapertura del lapso de emplazamiento,
dentro del cual puede oponer cuestiones previas o contestar al fondo; o, (b)
oponer en ese mismo acto todas las cuestiones previas o contestar al fondo de
la demanda. Si no opone las cuestiones previas, debe contestar la demanda
dentro de los cinco días previstos en el artículo 358 del Código de
Procedimiento Civil; y, (2°) la cuestión previa la opone el falso representante,
debe procederse a citación del demandado, quien tendrá un lapso de
emplazamiento pleno; criterio que fue fijado en sentencia del 20 de julio de
1994.

El autor Leoncio Cuenca, señala que esta solución jurisprudencial, aunque se


aparta de la letra de la ley, constituye una solución adecuada, a la citación
indebidamente practicada en la persona del falso representante del
demandado; en primer lugar, porque los vicios en la citación son subsanables,
si ejerce su defensa el demandado; y en segundo lugar, porque si quien actúa
es el falso representante, la citación se practica por primera vez, en la persona
del legítimo representante, una vez evidenciado el defecto.

Pero en el caso que el demandado no ejerza su defensa debido al error


cometido en la citación, el vicio no se subsana; por el contrario, se vicia de
nulidad todo lo actuado y debe reponerse al estado de practicar válidamente la
citación.

5. Quinta Cuestión Previa:


La falta de caución o fianza necesaria para proceder al juicio.

Conforme al artículo 36 del Código Civil, “El demandante no domiciliado en


Venezuela debe afianzar el pago de lo que pudiere ser juzgado y sentenciado,
a no ser que posea en el país bienes suficientes…”.

Se trata de uno de los supuestos en que el demandante debe presentar


caución o fianza para responder por las resultas del juicio; no se trata de la
caución o fianza para obtener medidas preventivas contra el demandado, sino
simplemente para intentar la acción. Es una garantía para favorecer al
demandado contra acciones de extranjeros no domiciliados en el país, y que no
posean en el mismo, bienes suficientes para garantizar las resultas del juicio
que intente.

En Venezuela, a diferencia de otros países, es el domicilio - no la nacionalidad


- lo que se toma en cuenta en esta cuestión previa. El domicilio debe ser actual
y efectivo, no basta la residencia: “El domicilio debe ser actual y efectivo, de
modo que la residencia transitoria en el lugar del juicio no obsta a la
procedencia de la excepción”
En caso de declararse con lugar la cuestión previa, el Juez debe fijar el monto
de la caución, pues al no estar tasada por la ley, la apreciación del monto es
facultativa del Juez. Una vez fijada la cuantía de la caución, para que el
proceso pueda continuar, el demandante debe constituir la garantía, la cual
será de las señaladas en el artículo 590 del Código de Procedimiento Civil, a
elección del demandante, según criterio de la Sala de Casación Civil,
establecido en sentencia de fecha 29 de julio de 1998. Si el demandante no
constituye la garantía ordenada por el Juez, el proceso se extingue por
disposición del artículo 354 del Código de Procedimiento Civil.

Cabe señalar que el artículo 354 del Código de Procedimiento Civil, señala que
declarada con lugar la cuestión previa contenida en el ordinal 5° del artículo
346, el proceso se suspende hasta que el demandante subsane dichos
defectos u omisiones como se indica en el artículo 350, en el término de cinco
días, a contar del pronunciamiento del Juez; e indica que si el demandante no
subsanase debidamente el defecto u omisión, el proceso se extingue
produciéndose el efecto señalado en el artículo 271 del referido Código.

6. Sexta Cuestión Previa:


El defecto de forma de la demanda, por no haberse llenado en el libelo los
requisitos que indica el artículo 340, o por haberse hecho la acumulación
prohibida en el artículo 78.

La cuestión previa podrá proponerse conforme a este supuesto, en dos casos:


el primero, cuando no se llenen en el libelo todos los requisitos que indica el
artículo 340, y el segundo, cuando se haga la acumulación prohibida en el
artículo 78 del Código de Procedimiento Civil.

En cuanto a los requisitos de forma de la demanda el artículo 340 del Código


de Procedimiento Civil establece lo siguiente:
“Artículo

El libelo de la demanda deberá expresar lo siguiente:


1° La indicación del Tribunal ante el cual se propone la demanda.
2° El nombre, apellido y domicilio del demandante y del demandado y el
carácter que tiene.

3° Si el demandante o el demandado fuere una persona jurídica, la demanda


deberá contener la denominación o razón social y los datos relativos a su
creación o registro.

4° El objeto de la pretensión, el cual deberá determinarse con precisión,


indicando su situación y linderos, si fuere inmueble; las marcas, colores, o
distintivos si fuere semoviente; los signos, señales y particularidades que
puedan determinar su identidad, si fuere mueble; y los datos, títulos y
explicaciones necesarios si se tratare de derechos u objetos incorporales.

5° La relación de los hechos y los fundamentos de derecho en que se base la


pretensión, con las pertinentes conclusiones.

6° Los instrumentos en que se fundamente la pretensión, esto es, aquéllos de


los cuales se derive inmediatamente el derecho deducido, los cuales deberán
producirse con el libelo.

7° Si se demandare la indemnización de daños y perjuicios, la especificación


de éstos y sus causas.

8° El nombre y apellido del mandatario y la consignación del poder.

9° La sede o dirección del demandante a que se refiere el artículo 174.”


Esta cuestión previa tiene una doble finalidad, por un lado procurar los vicios
del libelo en la fase introductoria del proceso, a los fines de que el demandado
puede ejercer cabalmente su derecho a la defensa, y por otra parte, para que el
juez al momento de sentenciar pueda deducir a quien, por qué y qué condena o
absuelve.

Los defectos de forma que se le imputen a la demanda deben tener relevancia


jurídica, que no se trate de simples errores materiales en la elaboración de la
demanda como documento; sin embargo, debemos tener en cuenta que la
demanda en forma es un presupuesto procesal, cuya falta de subsanación
puede dar lugar a la desestimación de la demanda.

En conclusión, el defecto de forma, se centra, básicamente, en que el actor no


haya explanado suficientemente los fundamentos de hecho y de derecho en
que apoya su pretensión. Esta omisión afecta no sólo el derecho del
demandado, sino que también obstaculiza la labor del Juez al momento de
dictar sentencia (Art.12 C.P.C).

Para subsanar se deben corregir los defectos señalados en el libelo (Art.350


C.P.C) bien por diligencia o escrito.

Respecto a la indebida acumulación de pretensiones, establecida dentro de


éste ordinal 6º, es necesario señalar lo establecido en los artículos 77 y 78 del
Código de Procedimiento Civil, los cuales establecen lo siguiente:

“Artículo 77: El demandante podrá acumular en el libelo cuantas pretensiones


le competan contra el demandado, aunque deriven de diferentes títulos.

Artículo 78: No podrán acumularse en el mismo libelo pretensiones que se


excluyan mutuamente o que sean contrarias entre sí; ni las que por razón de la
materia no correspondan al conocimiento del mismo Tribunal; ni aquéllas cuyos
procedimientos sean incompatibles entre sí.

Sin embargo, podrán acumularse en un mismo libelo dos o más pretensiones


incompatibles para que sean resueltas una como subsidiaria de otra, siempre
que sus respectivos procedimientos no sean incompatibles entre sí.”

Nuestra jurisprudencia tiene diversos criterios acerca de la manera de decidir


los casos de acumulación prohibida. Un primer criterio, considera que la
acumulación prohibida por procedimientos incompatibles, no tiene solución, en
consecuencia, la demanda es inadmisible, según lo expresa la Sala
Constitucional en sentencia No. 2657 del 14 de diciembre de 2001. Un segundo
criterio, señala que si la acumulación prohibida obedece a la competencia del
Juez, por la materia, tiene solución; en consecuencia, la demanda es admisible
pero sólo por lo que respecta a la pretensión cuya competencia por la materia
le corresponde al Juez que está conociendo del proceso y habrá que excluir,
mediante el desistimiento del procedimiento, la pretensión que por la materia
debe conocer otro Juez, ante quien se interpondrá demanda autónoma; según
lo decidido la Sala Político Administrativa en sentencia No. 1955 del 16 de
diciembre de 2003.

La excepción se da cuando no siendo incompatibles entre sí los procedimientos


de varias pretensiones, se acumulen en un mismo libelo pretensiones no
compatibles para que sean resueltas una como subsidiaria de la otra.

7. Séptima cuestión previa:


La existencia de una condición o plazo pendientes.

En esta cuestión previa, el legislador hace referencia a la existencia de una


condición o plazo pendiente que afecta el derecho reclamado en juicio,
conectándonos esto directamente con el ámbito del derecho de las
obligaciones, que es el que nos define lo que es una condición y lo que es un
plazo.

Por eso es importante señalar que según las disposiciones de nuestro Código
Civil, las obligaciones deben ser cumplidas de buena fe y en la forma en que
fueron pactadas, dando la ley civil por ser de orden privado, un amplio margen
de discrecionalidad para que las partes contraten, que es lo que conocemos
como el principio de autonomía y voluntad de las partes, de acuerdo al cual, las
partes contratantes pueden obligarse de la manera que deseen, solo con la
limitante que imponen los principios del orden público, la moral y las buenas
costumbres.

De este modo, los contratantes pueden disponer que las obligaciones en lugar
de ser puras y simples, estén sometidas en su resolución o en su exigibilidad a
la ocurrencia de un evento futuro e incierto que se denomina condición; o a uno
futuro y cierto conocido como término o plazo.

El artículo 16 del Código de Procedimiento Civil, comprende aquellas


situaciones especiales, en que las partes se encuentran ligadas por
obligaciones condicionales, es decir, obligaciones cuya existencia o resolución
depende de un acontecimiento futuro e incierto y la condición es pendiente,
cuando tal acontecimiento puede llegar a verificarse, pero aun no ha ocurrido.

La cuestión previa sólo será procedente frente a obligaciones condicionales y


siempre que las mismas se encuentren pendientes, es decir, cuando para el
momento de trabarse la relación procesal, la acción se encuentre supeditada a
una condición impuesta por las partes, por la ley o al vencimiento de un plazo
no cumplido.

La cuestión previa en estudio, no es procedente cuando la ley o el contrato,


permiten demandar el cumplimiento de obligaciones no exigibles actualmente,
por ejemplo en el caso que el deudor se esté insolventando (artículo 1215 del
Código Civil) o cuando se haya pactado, que la falta de pago de una cuota dará
lugar a exigir la totalidad del crédito.

En efecto, la alegación de una condición o de un plazo pendiente, implica la


admisión de la existencia de la obligación, o el reconocimiento del derecho, y
sólo se invoca una circunstancia que lo limita o afecta temporalmente, hasta
que se cumpla la condición o el plazo pendiente, de tal modo que la resolución
de la cuestión previa no paraliza el proceso, sino que detiene el
pronunciamiento de la sentencia de mérito hasta que se cumpla la condición o
el plazo pendientes, por encontrarse temporalmente afectada la exigibilidad de
la pretensión.
8. Octava cuestión previa:
La existencia de una cuestión prejudicial que deba resolverse en un
proceso distinto”.

La prejudicialidad la determina la subordinación de una decisión a otra. Es


prejudicial toda cuestión que requiere o exige resolución anterior y previa a la
sentencia principal, por estar subordinada. Para que opere la prejudicialidad es
necesario que la cuestión que se discuta en otros procesos influya
determinantemente en aquél en que se opone, de modo que la sentencia que
se dicte en aquéllos supedite la suerte de éste.

La cuestión prejudicial, definida por el Doctor Hernando Devis Echandia,


establece que: “existe prejudicialidad cuando se trata de una cuestión
sustancial, diferente, pero conexa, que sea indispensable resolver por
sentencias en proceso por separado, bien ante el mismo despacho judicial o en
otro distinto, para que sea posible decidir sobre la que es materia del litigio o de
la declaración voluntaria en el respectivo proceso, que debe ser suspendido
hasta cuando aquella decisión se produzca y sin que sea necesario que la ley
lo ordene.”

Ahora bien, la característica central de todo elemento prejudicial, es que no


puede ser producido por el juez dentro del ámbito del proceso en el cual ese
elemento tiene influencia determinante; la producción de ese elemento puede
estar dada por la administración pública o por el propio poder judicial, siempre y
cuando se trate de competencias distintas, vale decir, a veces lo que va a
necesitar el juez para resolver la causa es un acto administrativo y otras veces
va a necesitar una sentencia, sentencia que él mismo no puede dictar por
razones de incompetencia material.

La prejudicialidad procede únicamente frente a otro proceso judicial, pues son


las sentencias judiciales dictadas en procesos contenciosos las susceptibles de
adquirir el carácter de cosa juzgada, como lo señala la Sala de Casación Social
del Tribunal Supremo de Justicia en sentencia número 323 del 14 de mayo de
2003.
Como ejemplo típico de una cuestión prejudicial de naturaleza administrativa,
podría mencionar el caso de los asuntos laborales, como el procedimiento de
reenganche, donde el Juez Laboral requiere la decisión previa del Inspector del
Trabajo. Por su parte, un ejemplo de prejudicialidad cuando el juez no puede
conocer por razones de incompetencia material, lo constituye el caso en que se
demanda la responsabilidad civil derivada del delito, situación en la cual el juez
civil no podrá examinar y pronunciarse si hubo delito o no, porque eso le
corresponde al juez penal.

Tramitación de las cuestiones previas

El legislador ha establecido diferentes grupos en las cuestiones previas, para lo


cual, consagra tres fórmulas o soluciones, que están previstas en los artículos
349, 350 y 351 del Código de Procedimiento Civil.

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