LA GESTIÓN PÚBLICA, LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA DEL PERÚ ¿AMBAS CONSIGUEN PAZ
EN EL ESTADO PERUANO?
DR. AMERICO CHAPARRO GUERRA
1. INTRODUCCIÓN
El presente se pretende mostrar cuáles son las normas
constitucionales y las de rango constitucional que deben
prevalecer siempre por encima de cualquier otra norma de
inferior jerarquía. La finalidad es hacer prevalecer los derechos
humanos, los derechos de primera generación por encima de
cualquier otra norma que afecte su aplicación. Además, la gestión
pública debería hacer viable y materializar de forma efectiva
estos derechos antes de recurrir al poder judicial.
¿Por qué la necesidad de conocer cuáles son nuestros
derechos y garantías constitucionales? Porque a través de
ellos el Estado social de Derecho que tiene nuestro país
debe preocuparse y hacer efectivos cada uno de ellos. ¿Esta
efectivización debe realizarse solo a través del Poder Judicial? No
realmente; pues para conseguir hacer valer un derecho el poder
judicial necesita muchos meses y hasta años para dar solución
al conflicto. Entonces, en estos casos que sí están en manos
del Poder Ejecutivo y para los que se debe brindar solución
oportuna, ¿se están haciendo efectivos los derechos y garantías
constitucionales?
¿Cuál es la manera de hacerlos prevalecer en el Estado
peruano? A través del control difuso de constitucionalidad de las
leyes. Asimismo, lo que debe aplicar no solo el poder judicial,
sino el Poder Ejecutivo es utilizar mecanismos que tiendan a
lograr su vigencia y su efectividad. Esto no se está cumpliendo ni
en seguridad social ni en derechos pensionarios ni en salud ni en
tantos otros derechos que se ven afectados por completo y que
el Estado no atiende como debería hacerlo.
A continuación, revisaremos brevemente a través del
método descriptivo y lógico-deductivo si la actual gestión pública
que realiza el Poder Ejecutivo se realiza conforme a los derechos
fundamentales consagrados en la Constitución. Adicionalmente,
observaremos si a través de ellos se consigue paz y armonía en
nuestra sociedad peruana, procurando que se hagan efectivos
estos derechos de manera preventiva eficiente. Por último, se
apreciará si fueron afectados estos derechos y si realmente
se logra cautelarlos posteriormente de manera oportuna,
y si se consigue variar su condición jurídica a una razonable y
proporcional.
2. DERECHOS Y GARANTÍAS CONSTITUCIONALES
Existen normas constitucionales que pese a hallarse
establecidas de forma explícita en el texto de la Constitución,
no se respetan de manera alguna. Además, los funcionarios y/o
servidores públicos del Estado en lugar de hacerlos respetar
buscan formas de evadirlos para supuestamente salvaguardar
bienes de la administración pública, del Estado. Así, por ejemplo,
solo tomamos algunos derechos y garantías que brinda la
Constitución Política del Perú (1993): “Artículo 1°.- Defensa de la
persona humana. La defensa de la persona humana y el respeto
de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”.
¿El Estado realmente defiende la persona humana?
¿Defiende la dignidad de la persona? Mencionaremos solamente
un caso concreto: en el régimen pensionario podemos apreciar
que el personal (funcionarios y/o servidores públicos) de la
Oficina de Normalización Previsional (ONP) maltratan de manera
sistemática y permanente a los ciudadanos, a las personas que
han trabajado los años que establece la ley y que cumplen con
los requisitos que ella establece. Este personal trata de hallar
un motivo para evitar el pago de la pensión de jubilación o
para no pagarle lo justo, sino para pagarle lo menos posible. En
consecuencia, se hacen largas colas que dilatan indebidamente
la atención y son atendidas por personal que no tienen la real
capacidad de atención a estas personas de avanzada edad.
Incluso, prefieren pagar sumas de dinero cuantiosas a estudios
de abogados para evitar este pago o disminuirlos lo máximo
posible. La ONP afirma siempre que “se encuentra en quiebra”,
pero estas contrataciones de estudios jurídicos son por sumas
muy elevadas y se llevan a cabo hace muchos años.
Artículo 2°.- Derechos fundamentales de la persona
Toda persona tiene derecho:
22. A la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al
descanso, así como a gozar de un ambiente equilibrado y
adecuado al desarrollo de su vida (…)
b. No se permite forma alguna de restricción de la libertad
personal, salvo en los casos previstos por la ley. Están
prohibidas la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres
humanos en cualquiera de sus formas (...) (Constitución
Política del Perú, 1993)
La persona, tiene derecho a su paz, a su tranquilidad;
sin embargo, en nuestro país desde años atrás se percibe un
incremento notable de la delincuencia. Se aprecia una inseguridad
ciudadana creciente en todos los lugares del país, en todas las
zonas y distritos; incluso, en los distritos que se supone deberían
ser los más custodiados de Lima. Los funcionarios y servidores
públicos no hacen nada por ello, ni para la prevención que sería
lo fundamental (antes que la represión) y cuando se cometen los
hechos delictivos los efectivos de la Policía Nacional del Perú
son los últimos en llegar, sobre todo la policía especializada
(DIRINCRI). De esta manera, no existe una clara y focalizada
dirección ni del personal policial que debería evitar y prevenir los
hechos delictivos, y menos existe una política criminal por parte
del Estado. En suma, todos los órganos creados para este fin “no
funcionan”, no cumplen la finalidad para la que fueron creados.
La Constitución indica “el tiempo libre al que todos tenemos
derecho”. Pero, ¿dónde está este tiempo libre? Muchas de las
personas salen de sus hogares a las 6 horas para llegar a las 8:
30 horas a sus trabajos y salen de su centro de labores a las 17
horas si es que no los hacen quedarse alguna hora u horas más,
para llegar a sus hogares aproximadamente a las 20:00 horas,
agotados, extenuados, solo para dormir. Las horas hombre están
destinadas al trabajo y cuatro o cinco horas para el transporte
urbano. ¿Dónde queda el espacio de tiempo para la familia?
¿Dónde queda el tiempo para acercarse en algún momento a
nuestras convicciones religiosas? Las autoridades municipales,
regionales y del Gobierno central ¿se preocupan por mejorar el
tráfico rodado y que tengan la agilidad y rapidez necesaria? La
construcción de puentes tarda años, y perjudican enormemente
la condición personal, familiar y laboral de los ciudadanos. Un
puente que pudo ser construido en seis meses termina siendo
construido en casi cuatro años, tal es el caso del puente de la Av.
Universitaria, que tiene una deficiente construcción.
También se establece que “no se permite las restricciones
a la libertad”. Sin embargo, existen no pocos; sino, al contrario,
innumerables casos en los que efectivos policiales realizan
detenciones ilegales, arbitrarias. Esto sucede solamente porque
les agrada detentar un poder abusivo, porque no les interesa
respetar el principio constitucional de presunción de inocencia.
Además, no cuentan con elementos probatorios graves y
fundados.
Artículo 7°.- Derecho a la salud. Protección al discapacitado
Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del
medio familiar y la de la comunidad así como el deber
de contribuir a su promoción y defensa. La persona
incapacitada para velar por sí misma a causa de una
deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su
dignidad y a un régimen legal de protección, atención,
readaptación y seguridad. (Constitución Política del Perú,
1993)
¿Realmente hacen valer los funcionarios y/o servidores
públicos estos derechos para los discapacitados? Un caso claro
y evidente es de las personas que padecen de esquizofrenia,
esquizofrenia paranoide crónica. En el Establecimiento
Penitenciario de El Lurigancho encontramos a personas con
esta discapacidad, ¿qué pasó con el Juez que ordenó su
prisión preventiva o lo condenó a pena efectiva cuando en
verdad le correspondía una medida de seguridad en algún
establecimiento de salud mental? Estas personas discapacitadas
en establecimientos penitenciarios sufren, además de la privación
de su libertad individual, violaciones de libertad sexual, maltratos,
lesiones, entre otros. ¿Los funcionarios y/o servidores públicos
de los establecimientos penitenciarios toman alguna acción para
evitar estas afectaciones a derechos constitucionales? No, no
toman acción alguna.
Los establecimientos nacionales de salud mental, ¿reciben
a estas personas discapacitadas? ¿Realmente les toman atención
e importancia? Los médicos que los atienden ¿se preocupan
por cada caso que revisan de manera integral? ¿Analizan cada
caso de manera individual y personalizada? No, ninguna de las
respuestas a estas preguntas es positiva, actúan de manera
genérica y realmente no brindan el resultado o la solución
que cada caso debería obtener. Los discapacitados que son
internados, ¿salen de los nosocomios realmente equilibrados,
estables? La respuesta es negativa, únicamente tratan de
aliviar su trastorno grave momentáneo y los dejan afuera; no
les importa que afuera no tengan el dinero para adquirir las
medicinas necesarias, no les importa que puedan ser asaltados,
golpeados, violados y/o muertos cuando empiecen a adolecer
de su discapacidad mental.
Artículo 10°.- Derecho a la Seguridad Social
El Estado reconoce el derecho universal y progresivo de
toda persona a la seguridad social, para su protección
frente a las contingencias que precise la ley y para la
elevación de su calidad de vida. (Constitución Política del
Perú, 1993)
En cuanto a la seguridad social, vinculada al derecho a la
salud, ¿el Estado reconoce este derecho universalmente? ¿El
Estado reconoce este derecho a la salud para todos? La verdad
es que en la carta constitucional lo expresa, en la ley pareciese
que también. No obstante, en los reglamentos internos y
directivas de ESSALUD, en los diferentes hospitales del país, han
encontrado la manera de evitar brindar atención a las personas
que no tienen recursos económicos y quienes por obvias razones
están encaminadas a morir lenta o rápidamente. La gestión
pública a través de los funcionarios y/o servidores públicos
de estas entidades de salud ¿otorgan solución a estos casos?
Ninguna solución; simplemente señalan que es una decisión
interna, es una interpretación que viene de tiempo atrás y eso es
lo que entiende el Ministro. Si no se da cumplimiento, el Hospital
quedaría desabastecido y procedería a colapsar y procederían a
despedirlo. ¿Estas son razones suficientes?
¿La Defensoría del Pueblo y la Defensoría de los Hospitales
funcionan y se consigue el resultado “atención a la persona en
gravedad”? La Defensoría del Pueblo tiene un área especializada
para atención de este tipo de casos; sin embargo, se puede
apreciar que, solamente se limitan a cumplir una función de
información y de apoyo moral. En la práctica no son eficientes,
y son menos efectivos, dejan transcurrir el tiempo, aceptan todo
lo que indica ESSALUD, e indican que se debe iniciar un proceso
judicial. ¿Mientras tanto? El paciente familiar, que requiere
atención para su salud, murió.
Artículo 22°.- Protección y fomento del empleo
El trabajo es un deber y un derecho. Es base del bienestar
social y un medio de realización de la persona.
Artículo 23°.- El Estado y el Trabajo
El trabajo, en sus diversas modalidades, es objeto
de atención prioritaria del Estado, el cual protege
especialmente a la madre, al menor de edad y al impedido
que trabajan.
El Estado promueve condiciones para el progreso social y
económico, en especial mediante políticas de fomento del
empleo productivo y de educación para el trabajo.
Ninguna relación laboral puede limitar el ejercicio de los
derechos constitucionales, ni desconocer o rebajar la
dignidad del trabajador.
Nadie está obligado a prestar trabajo sin retribución o sin
su libre consentimiento.
Artículo 27°.- Protección del trabajador frente al despido
arbitrario
La ley otorga al trabajador adecuada protección contra el
despido arbitrario. (Constitución Política del Perú, 1993)
¿El Estado fomenta el empleo? Seguramente el Estado
requiere una gran cantidad de personas cuando empieza a
construir obras (caminos, puentes, entre otros). Pero ¿este trabajo
es para todos? O estos empleos son acaparados por el sindicato
de trabajadores, ingresan además otros personajes quienes
cobran cupos a los jefes de obra, a los ingenieros. Lo mismo
sucede cuando existe una demanda de mano de obra para la
construcción de edificios, casas, lugares particulares, donde
no suele ingresar cualquier persona que requiera el empleo y
que además esté calificado; adicionalmente, debe pertenecer a
algún sindicato al que aporte cuotas y que le consiga el empleo;
de lo contrario, no tendrán acceso al mismo.
Quizá pensemos que esta discriminación laboral, estos
cobros de cupos, exista en construcción civil. Sin embargo, la
realidad es otra. En contrataciones estatales lamentablemente
se consigue un puesto en el Estado (que es quien otorga más
empleos a nivel nacional) por amistad o compadrazgo. Los
procesos de selección y contratación estatal son meramente
formales y no son objetivos en la selección, y se actúa conforme
a indicaciones. La competitividad laboral objetiva por los
logros académicos y/o profesionales logrados no existe en el
buen sentido: lo que existe es la selección por amistad, por el
favoritismo y, en función a ella, se formula el requerimiento de
contratación administrativa de servicios.
3. LA GESTIÓN PÚBLICA
De acuerdo con Lahera, diremos que “una política
pública corresponde a cursos de acción y flujos de información
relacionados con un objetivo público definido en forma
democrática” (2004, pp. 15-16). Estos son desarrollados por el
sector público y, con frecuencia, cuentan con la participación de
la comunidad y el sector privado. Además, “una política pública
de calidad incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o
mecanismos, definiciones o modificaciones institucionales, y la
previsión de sus resultados” (Lahera, 2004, p. 16).
De esta manera, podemos entender por política pública un
conjunto o flujo de informaciones que son la estructura procesal
que permite la especificación de las intenciones u objetivos por
parte del Estado y que están orientadas a prevenir resultados
negativos y buscar los mayores resultados positivos. Concordando
con Lahera (2004), “las políticas públicas, corresponden a
soluciones específicas de cómo manejar los asuntos públicos” (p.
7). Es claro que las políticas públicas tienen por finalidad manejar
los asuntos públicos de la mejor manera y brindando siempre
soluciones y la mejor calidad de vida para la población.
Las políticas públicas permiten ordenar en torno a su
finalidad o propósito, leyes, metas ministeriales, prácticas
administrativas y partidas presupuestarias. Ellas pueden
entregar al gobierno los principales criterios de análisis
estratégico, así como de evaluación de la gestión pública.
El apoyo de los partidos al gobierno podría estructurarse
en torno a ellas. (Lahera, 2004, p. 34)
En este sentido, es claro que una gestión pública adecuada
está orientada a objetivos debidamente definidos. Estos se
encuentran expresados con claridad para mejora de las personas,
de la forma de desempeño en una actividad determinada,
para mejora de sus condiciones legales, económicas. Incluso,
se proponen leyes, resoluciones, decretos que favorecen o
benefician a la población.
Alza (2015) señaló un país con conflictos internos no es
extraño. Los conflictos existen y existirán siempre; sin embargo,
saber resolverlos, gestionarlos adecuadamente, transformarlos
en oportunidad o simplemente convivir con ellos sin que lleguen
a convertirse en violencia es lo más importante. Esto se encuentra
en el centro de acción de los gobernantes, que deben garantizar
sobre todo los derechos y libertades de las personas en la
gestión pública que planteen, siempre teniendo en cuenta los
aspectos que siguen: (a) la realidad compleja, (b) los intereses de
las personas, (c) las visiones de los problemas y (d) las soluciones
a ellos. Es fundamental desligarnos de egoísmos, idolatrías,
dogmas y evitar azotarnos nosotros mismos.
El autor nos explica que los conflictos siempre han existido
y existirán en el país, pero lo más importante es ver la manera
de solucionarlos, de salir adelante con ellos o de convivir con
ellos. No obstante, advierte que es importante evitar la violencia
que puede generarse a partir de una mala gestión de políticas
públicas, desligándonos y alejándonos de egoísmos, de dogmas
invariables; hallando siempre la mejor forma de resolver estos
conflictos frente a cualquier tipo de actos que se presenten
en el Estado. La gestión pública interviene en cada uno de los
poderes del Estado y debe ser gestado en función a un análisis
político que privilegie las formas racionales y proporcionales que
atiendan las necesidades y pedidos de las personas (Alza, 2015). La
doctrina vigente del CLAD se vincula a la mejora de la
gestión pública en Iberoamérica con un desarrollo social justo y
equitativo, que garantice la inclusión social. Asimismo, se espera
la revitalización del crecimiento económico, a favor de toda la
población y generador de valor social, y con la profundización
y ampliación de la democracia, hasta lograr que sea plena. Esta
se debe soportar en una cultura de participación ciudadana que
contemple el rol protagónico de la ciudadanía en todas las fases
del proceso de formación de políticas públicas (Fernández, 2011).
La gestión pública en Iberoamérica, entonces, pretende
conseguir un desarrollo social, justo y equitativo con una efectiva
inclusión social. También, busca un crecimiento económico a favor
de toda la población, ampliando la democracia con una cultura
de participación ciudadana en todas las fases de formación de
políticas públicas. Adicionalmente, se debe mencionar que la
finalidad del Estado en la gestión pública tendría los siguientes
niveles: (a) establecer y proteger los derechos de las personas,
(b) hacer cumplir los acuerdos y mantener el orden, (c) busca
maximizar el bienestar social, (d) intervenir cuando hay fallas en
el mercado, (e) redistribuir el resultado y (f) minimizar las pérdidas
de eficiencia (Pastor & Hernández, s. f.).
Con este concepto de Estado y la finalidad de la gestión
pública confirmamos que existe una coincidencia absoluta en su
pretensión por establecer siempre la protección de los derechos
de las personas, mantener el orden, maximizar el bienestar social,
intervenir cuando existen fallas en los precios de mercado y
redistribuir los resultados, minimizando siempre las pérdidas de
eficiencia. Es claro que para conseguir esta finalidad utópica de
la gestión pública se requiere un análisis integral y sistémico de
las políticas que sean más adecuadas para los ciudadanos, tratar
de hacerlas cumplir, cumplir los acuerdos y pactos ciudadanos,
evitar que exista delincuencia en la sociedad, redistribuir riquezas
y pérdidas. Todo ello se propone con niveles muy adelantados
de pensamiento político y de gestión.
4. Derechos Constitucionales y Gestión Pública
Como podemos apreciar, la gestión pública necesariamente
debe ir estrechamente vinculada a los derechos constitucionales
de las personas. Igualmente, toda política o gestión pública debe
resguardar estos derechos y garantías por encima de cualquier
otro orden de imperativos. Sin embargo, podemos darnos cuenta
que en la realidad la gestión pública no funciona de esta manera.
¿La defensa de la persona humana y su dignidad? ¿Se
cumple con la gestión pública y las políticas públicas? No se
cumple, basta apreciar las largas colas que realizan los jubilados
en el Banco de la Nación todos los meses para cobrar su exigua
pensión, personas que tienen más de 65 años de edad, quienes
deben hacer unas larguísimas colas antes de llegar a ventanilla
del Banco para su atención, en medio de tanto frio o del sofocante
calor. Este derecho constitucional se ve quebrantado hace años
y ninguna administración pública se ha preocupado por mejorar
las condiciones de estos jubilados ya mayores de edad, la
mayoría de ellos ancianos. Otro ejemplo de vulneración clara y
evidente de la dignidad de la persona humana, sin ir más allá, es
el caso de aquellas personas que solicitan al Estado su pensión
de jubilación, también existen largas colas, existe desinformación
sobre el tema y, por ello mismo, se dejan sorprender por
personas inescrupulosas en las afueras de los lugares donde se
encuentra la Oficina de Normalización Previsional (ONP). Creen
en las mentiras que les dicen con el fin de cobrarle S/ 10.00
o S/ 20.00, lo que para estas personas es mucho dinero y los
despojan de lo poco que tienen para realizar y presentar escritos
que, en lugar de beneficiarlos, los perjudicarán; pues o no les
otorgarán la pensión o la demorarán mucho más o simplemente
se la negarán.
¿Derechos fundamentales de la persona a la paz,
tranquilidad, adecuado desarrollo de su vida? Estos derechos
consagrados en la Constitución en nuestro país no se cumplen,
porque no existe paz ni tranquilidad. La inseguridad ciudadana es
cada vez mayor, el índice de peligrosidad se incrementa cada día.
No existe realmente una política criminal por parte del Estado que
frene esta delincuencia para dar paz y tranquilidad a las personas
que van a estudiar, que van a un Banco, que van a trabajar, que
simplemente van a almorzar o cenar. Todo lugar es foco de asalto
de la delincuencia en todo nivel social. Todos los días apreciamos
en los medios televisivos que un grupo de delincuentes roba
restaurantes en La Molina, Miraflores, Lima Norte, Ate, Pueblo
Libre; los asaltos al paso con sustracciones de celulares en
absolutamente todos los distritos de Lima y en provincias. Los
homicidios se pueden apreciar también con mucha frecuencia
en todo lugar, por no entregar un celular, por no entregar un par
de zapatillas, o por no tener un sol y ser pobre. ¿El Estado tiene
una adecuada gestión pública con una política criminal acorde al
caso concreto y que permita disminuir la delincuencia en Lima y
en el país? No, no lo tiene y por cómo se ven las cosas no es de
su interés contar con este tipo de política criminal.
¿Derecho a la salud? ¿Derecho a la seguridad social?
¿Realmente este es un derecho en nuestro país? Si una persona
se encuentra en estado realmente grave y va a un hospital, ¿lo
atienden? La respuesta es no. Primero, verifican si tiene su seguro
particular para que lo deriven a clínica; si no tiene verifican si
está afiliado y aporta a ESSALUD; si no está afiliado o no aporta
simplemente lo retiran del Hospital y no lo atienden. Hay algo
que es lo peor que precisamente por causa de la “gestión
pública” (que en verdad no lo es porque como ya sabemos la
gestión y política pública está orientada al bien común, a que
se respeten los derechos de las personas) que han realizado,
debido a directivas internas hacen una interpretación errada de
la Constitución y la Ley y, aun estando afiliado, aun habiendo
aportado durante tres años, pero con lapsos de cinco meses de
interrupción entre el cambio de un trabajo y otro simplemente
deciden no aceptarlo porque su directiva dice que debe ser
ininterrumpido, contrariando el texto expreso de la Ley. Incluso,
cuando una persona se apersona al área que debe brindarle
seguridad, apoyo dentro del mismo Hospital (Órgano de Control
Institucional del Seguro Social de Salud - ESSALUD), su gestión
o política es simplemente dilatar y resolver negativamente. Lo
mismo ocurre en Defensoría del Pueblo en su área especializada
de atención a poblaciones vulnerables y salud.
¿Derecho al trabajo? ¿En nuestro país se respeta el derecho
al trabajo? La respuesta tampoco es positiva, basta con recordar
hace un par de meses la muerte de dos jóvenes Jovi Herrera
Alania y Jorge Luis Huamán Villalobos, quienes se encontraban
trabajando en Las Malvinas, específicamente en la azotea del
Edificio Nicolini, dentro de un contenedor metálico que fue
acondicionado precisamente para que nadie entre ni salga.
Ambos jóvenes se sabe ahora que trabajaban 12 horas al día allí
dentro, donde no tenían servicios higiénicos debían hacer sus
necesidades en una botella o en bolsitas, no tenían descanso,
estaban encerrados y con candado; lo que precisamente ocasionó
su muerte, ¿cuánto era su pago? Se dice que aproximadamente
ganaban seiscientos soles mensualmente. ¿El Ministerio de
Trabajo cumplía su labor de gestión? ¿Envió en algún momento
a sus inspectores de trabajo a este lugar? ¿Acaso el Ministerio de
Trabajo envía a sus inspectores a verificar si están trabajando las
personas en Gamarra con las condiciones debidas y mínimas?
Tampoco lo hace, no tienen políticas públicas para mejorar en
ello y menos su gestión pública es acorde a conseguir alentar un
trabajo en condiciones saludables y al menos humanas.
5. CONCLUSIONES
• El Estado y las entidades estatales deben preocuparse
por la persona humana y no solo por sus intereses.
• El Estado y sus entidades estatales deben generar
políticas públicas y realizar gestión pública priorizando
los derechos de las personas.
• El Estado y sus entidades estatales deben priorizar el
derecho a la vida, a la salud, a la libertad de las personas,
el derecho a su dignidad, a su tranquilidad, por sobre
cualquier otro objetivo que pudiesen tener.
• Deben establecerse sanciones muy fuertes y graves para
funcionarios y/o servidores públicos que incumplan con
la adecuada gestión pública que debe implementarse,
y estas deben hacerse efectivas.
• La sociedad civil y la Iglesia Católica deberían unirse.
Ambas deben tomar posición inmediata al respecto
de estos derechos constitucionales, es decir, formar
un frente común para exigir al Estado que se respeten
estos derechos y que se expidan sanciones ejemplares
para quienes los incumplan
GRACIAS