En relación a la solicitud presentada por la señora Indira Luz Toledo Velásquez, fechada el 1 de
julio de 2021, la Defensoría del Pueblo, a través de la Supervisora Contractual de Defensores
Públicos en el área público y privado, Fanny Sánchez Piña, procedió a la asignación del asunto al
defensor público en ese momento, el doctor Jorge Urieles Leal. Cabe señalar que actualmente el
no mantiene un contrato vigente con la entidad.
Posteriormente, la coordinadora del área realizó una verificación en los sistemas de información,
en la cual se constató que la mayor parte de las actualizaciones realizadas en el proceso
correspondían a revisiones de estados sin que se registraran cambios sustanciales o resultados
concluyentes. Para mayor claridad, se adjunta un cuadro en formato Excel que detalla la
información registrada en el sistema Visión Web.
No obstante, en el mes de marzo de 2023, el defensor dejó constancia en el sistema de
desistimiento tácito por parte de la usuaria, es preciso indicar que, aunque reportó esta situación,
el Dr. Urieles no finalizó formalmente el proceso en el sistema institucional.
Una vez finalizado el vínculo contractual con la entidad, el caso fue reasignado al defensor público
actual, el doctor José Nárvaez, a quién se le solicitó información respecto a los hallazgos y avances
dentro del proceso, a lo cual manifestó lo siguiente:
“Referente al caso de la usuaria, objeto de la acción constitucional, es menester indicar lo
siguiente:
Que el expediente de la usuaria INDIRA LUZ TOLEDO VELASQUEZ, identificada con cedula de
ciudadanía No 32802251, me fue reasignado el sábado 12 de abril de 2025, dentro del paquete de
procesos que tenía a cargo el Dr. Jorge Urieles.
No obstante, en ejercicio de análisis y revisión de los expedientes reasignados, con el propósito de
establecer el estado actual de los mismo, se pudo evidenciar en la plataforma interna de la
entidad, VisionWeb, que el proceso de Demanda de Divorcio de la usuaria, registra una anotación
de fecha 20 de marzo de 2023, indicando la terminación del proceso, como se evidencia a
continuación:
Por lo anterior, el suscrito procedió a darle de baja de la carga asignada en sistema e informó a la
coordinación del programa, toda vez que este proceso se encontraba terminado desde el 20 de
marzo de 2023, por lo que a la fecha, no demandaría ninguna clase gestión a realizar por parte del
suscrito.
Ahora bien, con la notificación de la presente acción constitucional y en aras de garantizar los
derechos fundamentales de acceso a la justicia y defensa técnica de la usuaria, el día de ayer 14 de
mayo, se estableció contacto telefónico con la señora INDIRA LUZ TOLEDO VELASQUEZ, al número
telefónico aportado como de notificación en la Tutela, con el propósito de escuchar su versión de
los hechos y reiteró su deseo de que le sigan prestando el servicio de representación judicial
dentro de su demanda de divorcio, por lo que se acordó retomar el proceso.
De inmediato, se realizó el envío del poder para su firma (Adjunto), el cual ya la usuaria remitió
para poder actuar como su apoderado y en estos momentos nos encontramos proyectando el
escrito de demanda de divorcio para ser presentada.
Al respecto ha sostenido la Corte Constitucional en Sentencia T 013/2017, Expediente T-5.719.074:
(…) De acuerdo a lo dispuesto por el artículo 86 de la Constitución Política, la acción de tutela
tiene como objetivo amparar los derechos fundamentales de las personas ante la vulneración o
amenaza ya sea por la acción u omisión de cualquier autoridad pública o de un particular. Al
respecto, esta Corte ha señalado que:
“…. al interpretar el contenido y alcance del artículo 86 de la Constitución Política, en forma
reiterada ha señalado que el objetivo de la acción de tutela se circunscribe a la protección
inmediata y actual de los derechos fundamentales, cuando estos resulten vulnerados o
amenazados por la acción u omisión de las autoridades públicas, o de los particulares en los casos
expresamente consagrados en la ley.
Así las cosas, se tiene que el propósito de la tutela, como lo establece el mencionado artículo, es
que el Juez Constitucional, de manera expedita, administre justicia en el caso concreto, profiriendo
las órdenes que considere pertinentes a la autoridad pública o al particular que con sus acciones u
omisiones han amenazado o vulnerado derechos fundamentales y procurar así la defensa actual y
cierta de los mismos.
No obstante, cuando la situación de hecho que causa la supuesta amenaza o vulneración del
derecho alegado desaparece o se encuentra superada, la acción de tutela pierde toda razón de ser
como mecanismo más apropiado y expedito de protección judicial, por cuanto a que la decisión
que pudiese adoptar el juez respecto del caso concreto resultaría a todas luces inocua, y por
consiguiente contraria al objetivo constitucionalmente previsto para esta acción.”
En este sentido, la jurisprudencia de esta Corporación ha “precisado que la acción de tutela, en
principio, “pierde su razón de ser cuando durante el trámite del proceso, la situación que genera la
amenaza o vulneración de los derechos fundamentales invocados es superada o finalmente
produce el daño que se pretendía evitar con la solicitud de amparo”. En estos supuestos, la tutela
no es un mecanismo judicial adecuado pues ante la ausencia de supuestos fácticos, la decisión que
pudiese tomar el juez en el caso concreto para resolver la pretensión se convertiría en ineficaz.”.
SENTENCIA SU225/13 CARENCIA ACTUAL DE OBJETO POR HECHO SUPERADO.
“Configuración La carencia actual de objeto por hecho superado se configura cuando entre el
momento de la interposición de la acción de tutela y el momento del fallo se satisface por
completo la pretensión contenida en la demanda de amparo. En otras palabras, aquello que se
Pretendía lograr mediante la orden del juez de tutela ha acaecido antes de que el mismo diera
orden alguna. En este sentido, la jurisprudencia de la Corte ha comprendido la expresión hecho
superado en el sentido obvio de las palabras que componen la expresión, es decir, dentro del
contexto de la satisfacción de lo pedido en tutela.”
La Defensoría del Pueblo reitera que los defensores públicos actúan con independencia técnica y
jurídica, y tienen la responsabilidad de llevar a cabo las actuaciones procesales necesarias en
representación de los usuarios. En este caso particular, la Defensoría del Pueblo ha velado por el
derecho de acceso a la justicia de la ciudadana, asegurando la continuidad del servicio mediante la
reasignación de un nuevo profesional del derecho.