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Filosofía Pau

El documento explora las relaciones filosóficas entre Platón, Aristóteles, Nietzsche, Kant, Beauvoir y Marx, destacando sus diferencias en conceptos como el mundo sensible e inteligible, la moral, la ética y la política. Platón y Aristóteles presentan visiones opuestas sobre el conocimiento y la naturaleza del ser humano, mientras que Nietzsche critica la metafísica platónica y propone una ética individualista. Kant y Marx ofrecen perspectivas divergentes sobre el Estado y la moral, con Kant defendiendo su necesidad y Marx viéndolo como un instrumento de opresión.

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Filosofía Pau

El documento explora las relaciones filosóficas entre Platón, Aristóteles, Nietzsche, Kant, Beauvoir y Marx, destacando sus diferencias en conceptos como el mundo sensible e inteligible, la moral, la ética y la política. Platón y Aristóteles presentan visiones opuestas sobre el conocimiento y la naturaleza del ser humano, mientras que Nietzsche critica la metafísica platónica y propone una ética individualista. Kant y Marx ofrecen perspectivas divergentes sobre el Estado y la moral, con Kant defendiendo su necesidad y Marx viéndolo como un instrumento de opresión.

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Relaciones Filosofía

Platón-Aristóteles:

Platón fue maestro de Aristóteles en la academia de Atenas. Aunque Aristóteles estudió con él durante
20 años desarrolló una filosofía que en muchos aspectos se aleja de la de Platón

Platón defendía una división entre el mundo sensible y el mundo de las ideas. Para él el mundo
sensible es solo una copia imperfecta de esas ideas que son las esencias eternas y perfectas de las
cosas.

Aristóteles rechazó esta división y sostenía que sólo existía un mundo el físico formado por sustancias
compuestos por materia y forma. La materia es la potencia de lo que algo puede llegar a ser mientras
que la forma es el estado actual y completo de lo que ya es. Esto permite Aristóteles explicar el
cambio como el paso de una posibilidad a una realidad.

En su visión del ser humano (antropología) Platón creía que cada persona tiene un alma inmortal
atrapada en un cuerpo y que al morir el alma se reencarnará en otro cuerpo. El propósito del alma es
liberarse de este ciclo y volver al mundo de las ideas. Aristóteles no comparte esta idea para él el ser
humano es una unidad de cuerpo y alma donde el cuerpo es la materia y el alma su forma. Para
Aristóteles el alma es mortal y no existe antes del cuerpo ni puede separarse de él.

En el tema de conocimiento (epistemología) Platón pensaba que aprender era recordar ya que el alma
conoció las ideas antes de encarnarse. Aristóteles en cambio decía que el conocimiento se adquiere
mediante la experiencia sensorial y que la aumente abstrae la esencia de lo que percibimos.

En ética Platón señalaba a la justicia como la virtud fundamental que consiste en las tres partes
del alma. Aristóteles en cambio se centraba en una ética práctica enfocada en desarrollar
virtudes para alcanzar la verdadera felicidad (eudaimonía)

En política Platón proponía una sociedad dividida en tres clases: gobernantes guardianes y
productores. La justicia se alcanza cuando cada clase cumple su función. Aristóteles al contrario
pensaba que lo mejor gobierno es el que promueve el bien común y la virtud de sus ciudadanos y
favorecía una constitución que combinara elementos de democracia y aristocracia para lograr un
equilibrio estable y justo.
Nietzsche-Platón:

Nietzsche desarrolla una crítica radical a la metafísica platónica, especialmente a su dualismo. Platón
concibe la realidad vivida en dos mundos: el mundo sensible caracterizado por el cambio y la
imperfección, y el inteligible eterno, inmutable y verdadero. Nietzsche rechaza esta división
defendiendo una visión monista en la que solo existe el mundo sensible con su devenir constante sin
esencias inmutables ni verdades absolutas. La idea de un mundo superior es, para él, una
construcción ficticia que niega la realidad y la vida misma.

Esta crítica metafísica tiene importantes consecuencias éticas. Platón sostiene una moral basada
en la razón en la existencia de valores universales e inmutables que guían el comportamiento
humano. Nietzsche, sin embargo, considera que esta moral platónica
retomada y canonizada por el cristianismo es antinatural, ya que desprecia la vida en favor de
ideales trascendentes. La moral cristiana refuerza esta negación de la vida promoviendo
valores como la humildad, el sacrificio y la obediencia que nacen de los sentimientos de los
débiles hacia los fuertes.

En contraste, Nietzsche propone una moral basada en la afirmación de la vida mediante su concepto
de transformación de los valores. Rechaza el racionalismo ético de Platón y la moral cristiana para
crear nuevos valores que celebren la existencia, la fuerza y la voluntad de poder. Su propuesta es una
ética individualista, que impulsa al ser humano a superar la moral tradicional y afirmar su propia
existencia sin necesidad de recurrir a ficciones metafísicas.
Kant:

Kant-Aristoteles:

En el plano del conocimiento Aristóteles imagina el sujeto como pasivo en su relación inicial con el
mundo: los sentidos reciben las impresiones de los objetos que son la materia prima del conocimiento.
Solo después de esta percepción inicial el entendimiento realiza un proceso de abstracción separando
lo sustancial de lo accidental y así obtener conocimiento verdadero.

Kant, en cambio revoluciona esta visión mediante lo que se llama su “giro copernicano” al afirmar que
el sujeto tiene un papel activo desde el inicio. Según Kant la mente no solo recibe datos, sino que los
organiza mediante estructuras que ella misma aporta: espacio y tiempo
(sensibilidad) y categorías (entendimiento). Así el conocimiento no es una simple adecuación al
objeto, sino el resultado de la interacción entre los objetos y las estructuras internas del sujeto.

En ética, Aristóteles desarrolla una ética finalista que busca la felicidad (eudaimonía) como al fin
último de la vida humana, alcanzada a través del cultivo de las virtudes, en armonía con la naturaleza
racional del ser humano.

Kant rechaza las éticas materiales como la de Aristóteles porque sus principios son derivados de la
experiencia, los cuales no pueden garantizar universalidad ni necesidad. En su lugar, Kant desarrolla
una ética formal y autónoma basada en principios a priori, los imperativos categóricos, normas
universales que determinan la acción moral únicamente por respeto al deber. Según Kant, la moralidad
encuentra su fundamento en la buena voluntad el único bien verdaderamente incondicionado que
actúa por respeto a la ley moral sin estar subordinadas a fines externos.

Kant-beauvoir:

Immanuel Kant y Simón de Beauvoir Comparten el ideal ilustrado de emancipación, pero lo


entienden de forma distintas.

Kant defiende que la autonomía moral se alcanza cuando el individuo actúa según imperativos
categóricos, es decir, principios universales que él mismo se impone mediante la razón. El lema
“sapere aude” expresa su confianza en la capacidad del ser humano para salir de su “minoría de edad”
y tomar las riendas de su vida de manera libre y racional

Sin embargo, esta mayoría de edad, en su pensamiento, se restringe al hombre. Kant considera que
las mujeres no poseían la misma capacidad racional, y por tanto, no estaban preparadas para ejercer
plenamente esa autonomía moral y ciudadana.

Simone de Beauvoir retoma el ideal ilustrado, pero lo transforma profundamente. Para ella, la libertad
no es sólo racional sino una tarea existencial: hacerse a uno mismo a través de las elecciones. En El
segundo sexo, denuncia que las mujeres han sido históricamente excluidas de este proceso
condenadas a la dependencia. Su frase “no se nace mujer, se llega a serlo” revela que la feminidad ha
sido construida culturalmente.

Así Beauvoir amplía el proyecto ilustrado reclamando libertad y autonomía también para las
mujeres.
Marx:

Marx-Hegel:

Marx es un heredero y crítico del pensamiento de Hegel, porque toma su método dialéctico y la idea de
alineación, pero la interpreta desde la filosofía materialista.

Hegel concibe la realidad como el desarrollo del Espíritu a través de un proceso dialéctico en el que
la conciencia se enfrenta a sus propias creaciones generando alineación. Esta alineación ocurre
cuando el sujeto no reconoce su propio papel en la construcción de la realidad y percibe el mundo
externo como algo ajeno.
Marx retoma las nociones de dialéctica y de alineación, pero elimina el idealismo de Hegel y las
interpreta desde el materialismo. Por un lado, la dialéctica ya no trata sobre cómo evoluciona la
conciencia, sino sobre el enfrentamiento entre clases sociales que es lo que impulsa los cambios en la
historia.

Por otro lado, para Marx la alineación no es sólo un problema de la conciencia, sino una
consecuencia de las condiciones del trabajo en el capitalismo. Es una alineación económica. En el
capitalismo el trabajador está alineado de su producto ya que este no le pertenece; el proceso de
trabajo que se vuelve un acto mecánico; de su esencia humana al ser reducido a una herramienta; y
de otros seres humanos debido a que las relaciones son básicamente de competencia.

Marx-Kant

Kant y Marx tienen una visión muy diferente sobre el Estado, ya que reflejan formas distintas de
entender la sociedad.

Para Kant, el Estado es una institución necesaria que surge del contrato social, un acuerdo racional
entre los ciudadanos para establecer leyes que garanticen la paz, la justicia y la libertad. Según
Kant, sin un Estado que haga cumplir la ley, la convivencia sería caótica y los derechos individuales
estarían en peligro. Además, el estado no sólo organiza la vida en sociedad, sino que también
permite que las personas actúen de manera moral dentro de un marco de Justicia.

Marx, por otro lado, es crítico con esta idea. Para él, el Estado no es neutral ni representa los intereses
de todos, sino que es una herramienta de control al servicio de la clase dominante. En su visión, no
busca la justicia universal, sino que mantiene un sistema de explotación donde una minoría controla los
recursos y el poder. Según Marx, el contrato social no es un verdadero pacto entre iguales, sino una
ideología que oculta estas desigualdades y legitima el dominio de unos sobre otros.

En resumen, Kant cree que el Estado es necesario para garantizar la justicia y la libertad,
mientras que Max lo ve como un instrumento de opresión que solo desaparecerá con la
eliminación de las desigualdades de clase y al fin del capitalismo.
Nietzsche:

Nietzsche-Platón:

Nietzsche desarrolla una crítica radical a la metafísica platónica, especialmente a su dualismo. Platón
concibe la realidad vivida en dos mundos: el mundo sensible caracterizado por el cambio y la
imperfección, y el inteligible eterno, inmutable y verdadero. Nietzsche rechaza esta división
defendiendo una visión monista en la que solo existe el mundo sensible con su devenir constante sin
esencias inmutables ni verdades absolutas. La idea de un mundo superior es, para él, una
construcción ficticia que niega la realidad y la vida misma.

Esta crítica metafísica tiene importantes consecuencias éticas. Platón sostiene una moral basada
en la razón en la existencia de valores universales e inmutables que guían el comportamiento
humano. Nietzsche, sin embargo, considera que esta moral platónica
retomada y canonizada por el cristianismo es antinatural, ya que desprecia la vida en favor de
ideales trascendentes. La moral cristiana refuerza esta negación de la vida promoviendo
valores como la humildad, el sacrificio y la obediencia que nacen de los sentimientos de los
débiles hacia los fuertes.

En contraste, Nietzsche propone una moral basada en la afirmación de la vida mediante su concepto
de transformación de los valores. Rechaza el racionalismo ético de Platón y la moral cristiana para
crear nuevos valores que celebren la existencia, la fuerza y la voluntad de poder. Su propuesta es una
ética individualista, que impulsa al ser humano a superar la moral tradicional y afirmar su propia
existencia sin necesidad de recurrir a ficciones metafísicas.

Nietzsche-Beauvoir:

Nietzsche y Simone de Beauvoir coinciden en cuestionar los fundamentos de la moral


tradicional y en reivindicar la libertad de la existencia humana.

Nietzsche rechaza los valores morales tradicionales, ya que surgen del resentimiento y niegan la vida
como cambio o devenir. Frente a esto, propuso una moral afirmativa basada en la “voluntad de poder”,
una fuerza vital que impulsa al individuo a superarse y a crear sus propios valores. Para él, vivir de
forma auténtica significa reemplazar el “yo debo” impuesto desde fuera, por el “yo quiero” que nace del
impulso vital y de la libertad individual.

Beauvoir también critica esta tradición, pero desde una perspectiva feminista. Aunque comparte con
Nietzsche la importancia de la libertad individual introduce la idea de “sujeto situado” mostrando que no
todos parten de las mismas condiciones. A lo largo de la historia, la mujer ha sido apartada a una
posición inferior dentro de un sistema patriarcal, que ha limitado su libertad. Su pregunta “¿Qué libertad
puede tener una mujer encerrada en un harén?” Lo ejemplifica con claridad.

Así Beauvoir amplía la crítica nietzscheana, subrayando que la libertad, especialmente de la mujer,
depende del contexto social y la posición que se ocupe en él.
Comentarios

Platón:

• Contexto

Platón vivió entre los siglos V y IV antes de nuestra era, una época de gran esplendor cultural en la
antigua Grecia. En este tiempo, la “polis”, es decir, la ciudad-estado, era el centro de la vida social,
política y cultural. Entre todas, Atenas destacaba como la más influyente y se convirtió en el lugar clave
para la reflexión filosófica.
La economía ateniense vivía un periodo de prosperidad gracias al comercio marítimo, la agricultura y
el trabajo de esclavos. Esta bonanza permitió que muchos ciudadanos tuvieran tiempo libre para
participar en la vida pública y cultural.

Políticamente, Atenas era una democracia dirigida por Pericles, en la que los ciudadanos varones
participaban directamente en las decisiones. Sin embargo, Platón criticó este sistema, ya que en su
opinión permitía que personas sin formación gobernaran, lo cual llevó, entre otras cosas, a la injusta
condena a muerte de su maestro Sócrates.

En este contexto, surgió una filosofía centrada en el debate público. Los filósofos anteriores, conocidos
como presocráticos, se habían ocupado sobre todo de entender la naturaleza y el origen del universo.
Con Platón, sin embargo, la filosofía dio un giro hacia las cuestiones humanas: el conocimiento, los
conceptos, las ideas, la ética y la política. Los sofistas, escépticos y relativistas, enseñaban a
convencer, aunque no siempre buscaran la verdad. Platón, en cambio, influenciado por Sócrates, se
opuso a esta visión, defendiendo la existencia de un conocimiento verdadero que, además, debía guiar
nuestras acciones.

Su gran intención fue buscar una verdad universal que permitiera construir una sociedad más justa y
sabia.

• Mundo sensible-Mundo inteligible

En la filosofía de Platón, el “Mundo sensible” es el ámbito de las cosas que percibimos con los
sentidos: objetos materiales cambiantes e imperfectos. Por el contrario, el “Mundo inteligible” es el
reino de las Ideas o Formas eternas e inmutables, accesibles solo mediante la razón. Mientras que en
el mundo sensible nada permanece igual y el conocimiento es inseguro, en el mundo inteligible se
encuentran la verdad y la auténtica realidad.

El alma humana, según Platón, debe liberarse del engaño de los sentidos y elevarse hacia el
mundo inteligible para contemplar el ser verdadero, en especial la Idea del Bien, que da sentido y
valor a todo lo existente

Esta noción es clave para entender la tesis de este fragmento, donde siempre aparece el contraste
entre vivir atrapado en la oscuridad de lo sensible o alcanzar la luz del conocimiento auténtico
mediante un esfuerzo de educación y orientación del alma.
Aristóteles:

• Contexto

El fragmento pertenece al Capítulo II, del libro I de la Política de Aristóteles. Aristóteles vivió en el siglo
IV a.C, una época marcada por grandes cambios políticos y sociales en Grecia. Fue discípulo de
Platón durante 20 años, pero sus ideas diferían significativamente mientras Platón priorizaba el mundo
de las Ideas, lo que podemos percibir con los sentidos.

Aristóteles fundó el Liceo en Atenas, una escuela filosófica con un enfoque más práctico que la
Academia de Platón. Su pensamiento estuvo influido por diversas corrientes filosóficas de su época, y a
diferencia de los sofistas (relativistas), los epicúreos y los estoicos (individualistas) destacó por su
énfasis en la virtud y la razón como base de la felicidad y del bien común.
Las contribuciones de Aristóteles abarcaron áreas como la metafísica, ética y política, reflexionando
sobre las causas del ser, la virtud como camino a la felicidad y la organización de la sociedad para
garantizar el bienestar colectivo. Su legado lo convirtió en una de las figuras más influyentes de la
filosofía occidental, cuyas ideas perduran hasta hoy

• Naturaleza

Para Aristóteles, la naturaleza es el principio interno que tienen los seres vivos y otros elementos
naturales para moverse y cambiar por sí mismos, sin necesidad de ser impulsados o guiados por una
fuerza externa, como ocurre con los objetos fabricados por los humanos.

Aristóteles pensaba que todo en la naturaleza tiene un propósito o finalidad hacia la cual tiende de
manera natural, como una semilla que crece para convertirse en su versión más completa: un árbol.
Esta finalidad es lo que lleva a cada ser natural a desarrollarse y alcanzar su fin o perfección.

En este sentido, la naturaleza también se refiere a la esencia de cada ser, lo que define su identidad
y hace que sea lo que es. Por ejemplo, la naturaleza de un caballo es lo que define como tal y lo
distingue de otros organismos.

Aristóteles extiende esta idea a todo su pensamiento, en este fragmento de la política


(relacionamos con la idea principal del fragmento).
Kant:

• Contexto

Immanuel Kant, desarrolla su filosofía en el periodo conocido como La Ilustración del sigo XVIII. Este
movimiento promovía el uso autónomo y crítico de la razón como clave del progreso humano, con el
lema “Sapere Aude”.

En política, aunque se empezaba a plantear ideas democráticas, predominaba el despotismo ilustrado,


donde los monarcas impulsaban reformas ilustradas, pero sin participación popular. Federico II de
Prusia, admirado por Kant, es un ejemplo de este modelo.

En filosofía, el debate estaba entre el empirismo (Locke y Hume), que defendía que el conocimiento
proviene de la experiencia, y el racionalismo (Descartes y Leibriz), que confiaba en la razón para
alcanzar verdades universales. Kant propuso una síntesis entre ambas posturas: el conocimiento
surge de la interacción entre la experiencia y las estructuras a priori de la razón.

En ciencia, la obra de Newton reforzó un modelo mecanicista del universo basado en las leyes
naturales, lo que fortaleció la confianza en la razón. Kant se inspiró en Newton para desarrollar su
filosofía crítica, delimitando los alcances del conocimiento y estableciendo bases para la ciencia, la
ética y la política.

• Mayoría de edad
Para Kant, la “mayoría de edad” no es un cambio relacionado con la edad biológica, sino con la
capacidad de pensar y actuar por uno mismo, sin depender de la tutela de otros.

Esto significa liberarse de dogmas religiosos, políticos o sociales que nos mantienen en una
“minoría de edad” autoimpuesta, por comodidad o miedo.

Según Kant, alcanzar la mayoría de edad requiere usar la razón de forma crítica y autónoma,
extendiendo los logros del conocimiento científico a todos los aspectos de la vida.

Este proceso busca la emancipación política y el progreso moral de la humanidad, ya que una
sociedad ilustrada es capaz de tomar decisiones libres y responsables, promoviendo el bienestar
colectivo.
Marx:

• Contexto

Karl Marx escribió Contribución a la crítica de la economía política en un contexto marcado por la
Revolución Industrial, un periodo de profundos cambios económicos y sociales. La mecanización y el
auge de la industria consolidaron el sistema capitalista, permitiendo a la burguesía acumular capital a
costa del proletariado. Esto impulsó la apartación de los primeros movimientos obreros.

Desde el punto de vista político, el siglo XIX fue el “siglo de las revoluciones”, con levantamientos
como los de 1830 y 1848, donde la burguesía exigía libertades políticas y el proletariado cambios
económicos y sociales.

En filosofía, dominaba el idealismo de Hegel, que Marx interpretó desde el materialismo. También
estuvo influido por la economía clásica inglesa de Smith y Ricardo, para analizar la explotación del
proletariado. Además, aunque compartía con el socialismo utópico los deseos de una sociedad justa e
igualitaria, lo consideró insuficiente por su falta de base científica.

En este contexto, Marx desarrolla el materialismo histórico, que trata de explicar la evolución de la
sociedad a partir de la lucha de clases, junto con su crítica al capitalismo y su defensa de la revolución
comunista como vía para eliminar las desigualdades sociales.

• Infraestructura-Superestructura
El materialismo histórico de Marx sostiene que en toda sociedad se puede distinguir una
infraestructura formada por las fuerzas productivas y relaciones de producción; y, por otro lado,
una Superestructura que depende de la Infraestructura.

Esta relación implica que los cambios en la Infraestructura, impulsado por las tensiones entre las
fuerzas productivas y las relaciones de producción, generan transformaciones en la Superestructura.
Así, el desarrollo histórico es impulsado y se explica por los conflictos económicos, y no por la
conciencia o interpretación que los seres humanos hacen o tienen de la historia.
Nietzsche

Nietzsche escribe Crepúsculo de los ídolos, en un contexto de crisis de valores en Europa en el siglo
XX. La secularización debilitó las creencias religiosas y tradicionales, mientras que el capitalismo
aumentaba la desigualdad entre proletariado y burguesía, promoviendo los primeros movimientos por
derechos laborales

En el plano político, la unificación de Alemania, dirigida por Bismarck, convirtió el país en una
potencia. Nietzsche, criticó la idea de un Estado fuerte porque favorecía a los poderososo y no
protegía a los débiles.

Filosóficamente, el siglo XIX estuvo marcado por el positivismo de Comte y el idealismo de Hegel,
pero Nietzsche, influenciado por el irracionalismo de Schopenhauer, rechazó ambas posturas y
cuestionó los fundamentos del pensamiento occidental.

En su propuesta, desarrolla una filosofía vitalista, basada en la lucha entre fuerzas dionisiacas y
apolíneas, una crítica a la moral tradicional y la defensa de la transvaloración de valores, para superar
el nihilismo y liberar la grandeza del individuo.

• Nihilismo

El nihilismo, para Nietzsche, es la crisis de los valores tradicionales que han dado sentido a la cultura
occidental. Cuando las ideas como Dios, “el mundo verdadero”, la moral absoluta o un orden superior,
dejan de ser creíbles, se crea un vacío en el sentido de la humanidad.

Nietzsche distingue 2 tipos de nihilismo: el pasivo, que distingue a la desesperación y el activo, que
destruye los viejos valores para crear otros nuevos.
Simone de Beauvoir:

• Contexto

Simone de Beauvoir vivió en el siglo XX, un periodo alterado marcado por dos guerras mundiales, el
auge y la caída del totalitarismo, y profundas transformaciones sociales, políticas y culturales. Aunque
fue una época de avances científicos y técnicos sin precedentes, también estuvo atravesada por una
creciente crítica a los valores tradicionales y a las estructuras de poder que perpetuaban desigualdades
en nombre de la libertad, la democracia y el progreso.

La economía capitalista seguía dominando en la organización del mundo, pero las brechas entre
clases sociales, géneros y naciones colonizadas evidenciaban sus límites y contradicciones.

Tras la segunda Guerra Mundial, apareció una serie de movimientos civiles frente a las injusticias
estructurales y a la falsa neutralidad de los sistemas que excluían sistemáticamente a grandes sectores
de la población. En este contexto, Beauvoir alzó su voz para denunciar la opresión específica que
sufrían las mujeres, incluso en sociedades que se proclamaban libres y modernas.
Desde el existencialismo, corriente filosófica que compartió con Jean-Paul-Sartre, defendió que el ser
humano no posee una esencia fija, sino que se constituye a través de sus elecciones y acciones.
Aplicó esta ideal al feminismo, mostrando cómo la mujer ha sido construida culturalmente como “lo
otro”, en oposición al varón, convertido en medida de lo humano.

Su obra defiende una ética de la libertad y la responsabilidad, reclamando que cada persona, y
especialmente cada mujer, pueda definirse a sí misma más allá de los mandatos sociales, las
estructuras patriarcales y los límites impuestos por la tradición.

• Feminismo

Para Simone de Beauvoir, el feminismo consiste en cuestionar la posición de inferioridad que


históricamente ha ocupado la mujer y en reivindicar su libertad como sujeto.

Desde una perspectiva existencialista, sostiene que la existencia supera a la esencia: la mujer no
nace con una naturaleza determinada, sino que se convierte en lo que la sociedad le impone ser. La
cultura patriarcal la ha construido como “lo otro”, negándole la posibilidad de afirmarse como sujeto
libre.

El feminismo, entonces, busca deshacer esa construcción y permitir que la mujer asuma su libertad y
su trascendencia. No se trata de negar la diferencia entre los sexos, sino de superar la desigualdad.

Así, el feminismo en Beauvoir exige transformar la sociedad, la educación y las relaciones huanas
desde la libertad y la desigualdad.

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