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Santiago, diez de mayo de dos mil diez.
VISTOS:
En lo principal del libelo de fojas 4, la abogado señora María Teresa
Muñoz Ortúzar, en su calidad de Procuradora Fiscal de Santiago y en
representación del Consejo de Defensa del Estado que es parte
querellante en los autos RUC 0800931887-K, RIT 17.113-2008 del
Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, dedujo recurso de queja
contra los Ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, señor
Raúl Rocha Pérez y señora Jessica González Troncoso y de la
abogada integrante señora María Eugenia Montt Retamales, por las
faltas o abusos graves en que habrían incurrido en la dictación de la
sentencia de nueve de junio de dos mil nueve, y en cuya virtud
confirmaron el fallo de primera instancia que absolvió al imputado
XXXX de la acusación fiscal que lo sindicaba como autor de los delitos
de falsificación de instrumento público y uso malicioso del mismo,
rechazando de este modo el recurso de apelación deducido por
dicho interviniente.
Sostiene el quejoso que el proceso criminal comprende hechos de
extrema gravedad y que afectan diversos bienes jurídicos, tales como
la probidad funcionaria, la fe pública, la paz social y el adecuado
funcionamiento de los tribunales de justicia. Se investiga un conjunto
de delitos cometidos por una asociación ilícita, durante un período de
tiempo importante.
Añade que, en este contexto, el 28 de abril de 2009 se llevó a efecto la
audiencia de procedimiento abreviado ante el Juzgado de Garantía,
donde el juez Cristián Sánchez Rivera, dio efectivo y expreso
cumplimiento a los requerimientos impuestos por los artículos 406 y
409 del Código Procesal Penal. En efecto, en dicha actuación procesal
el imputado XXXX, aceptó los hechos materia de la acusación y los
antecedentes de la investigación fundantes de la imputación; por su
parte, el Ministerio Público acusó al imputado a partir de esos hechos
reconocidos y de los antecedentes de la investigación fiscal, en
calidad de autor de los delitos de cohecho, manejo en estado de
ebriedad y falsificación de instrumento público. Por su parte, el Consejo
de Defensa del Estado se adhirió en su calidad de querellante y
procedió a ratificar la acusación por los tres delitos referidos,
solicitando se condenara al acusado por los tres ilícitos, con la
salvedad que en el caso puntual de la falsificación de instrumento
público, pidió en su defecto, fuera sancionado por el uso malicioso del
mismo. En la audiencia, el Ministerio Público mantuvo su postura por
los tres injustos, sin embargo, una vez que la defensa expuso sus
argumentos, en una actitud insólita procedió a desistirse de la
acusación por el delito de falsificación de instrumento público,
manteniéndola por los otros dos delitos.
Como resultado de esta decisión de la Fiscalía, y previo debate, el
Juez condenó por los delitos de manejo en estado de ebriedad y
cohecho. Sin embargo, respecto de la falsificación de instrumento
público y de su figura subsidiaria, esto es, el uso malicioso del mismo,
emitió sentencia absolutoria.
Al efecto, el recurrente expresa que por haberse verificado la
aceptación por el imputado del procedimiento abreviado, lo que implica
que éste aceptó los hechos materia de la acusación y los antecedentes
fundantes de la investigación, necesariamente debió condenarse a
XXXX en calidad de autor del ilícito por el que fue absuelto, o en su
defecto, por el uso malicioso del instrumento falso, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 196 del Código Penal.
Lo anterior tiene su explicación, en la circunstancia que el imputado
aceptó, entre otros hechos, haber pagado una cantidad de dinero para
que un funcionario del Servicio Médico Legal procediera -como
efectivamente ocurrió- a cambiar el frasco y la muestra sanguínea
tomada al momento de los hechos relativos a la investigación por
conducción en estado de ebriedad. Para ello, procedió a tomarse una
muestra de sangre - espuria para estos efectos -, obviamente en una
fecha distinta y sin el contenido de alcohol de la muestra oficial,
logrando que la investigación criminal por ese injusto finalizara sin
responsabilidad penal y que los antecedentes se remitieran a un
Juzgado de Policía Local. Asevera que este accionar doloso motivó
que el certificado de alcoholemia remitido al tribunal fuese falso, en
cuanto faltó a la verdad en la narración de hechos sustanciales,
alterando las fechas verdaderas.
Ante el rechazo de la tesis de la querellante por el Juzgado de
Garantía, dedujo recurso de apelación, arbitrio que conoció la Corte de
Apelaciones de Santiago, en la audiencia del nueve de junio de dos mil
nueve, dictando la resolución que motiva la queja.
Las faltas o abusos graves que se denuncian en el recurso consisten
en:
1.- Limitar los hechos materia del juicio que fueron suficientemente
acreditados en el procedimiento abreviado, motivo de la acusación del
Consejo de Defensa del Estado y del recurso de apelación deducido.
Lo anterior se aprecia al examinar lo que el fallo dispuso en su
considerando primero al afirmar: aparece que en la especie se han
tenido por acreditados dos hechos, el primero dice relación con el
delito de manejo en estado de ebriedad y, el segundo, es aquél que se
refiere al pago hecho por el imputado al sujeto que interviene en el
cambio de la muestra de sangre, lo que genera el efecto de no
configurarse el delito de manejo en estado de ebriedad, pasando la
investigación y conocimiento del asunto a un Tribunal de Policía Local.
Aduce la recurrente, que resulta evidente de la simple lectura de la
descripción de los hechos efectuadas en la sentencia dictada en el
procedimiento abreviado concluir que los mismos comprendieron otros
hechos que la Corte excluyó expresamente sin tener facultad para
hacerlo, cometiendo una falta y abuso al hacerlo, ya que nada dijo
sobre la muestra de sangre original, al concierto para cambiarla, al
canje mismo de la muestra por una nueva espuria para estos efectos,
a la certificación falsa que el examen de alcoholemia arrojó respecto al
imputado y al resto de los elementos fácticos relacionados con estos
hechos.
Al efecto, los hechos que se fijan en la sentencia del Juez de Garantía
y que conformaron la acusación deducida contra el imputado, son los
siguientes:
Hecho Uno: El día 06 de diciembre de 2007, a las 23:00 horas
aproximadamente el acusado XXXX, en la calle XXX, comuna de
Quinta Normal, fue sorprendido conduciendo el vehículo patente XXX
marca Kia, modelo Optima, color azul año 2005 de propiedad de la
Policía de Investigaciones de Chile, en estado de ebriedad, en el lugar
colisionó por la parte posterior al vehículo patente XXX que conducía
XXXX. Los funcionarios de Carabineros que concurrieron al
procedimiento constataron en el lugar que el imputado conducía en
estado de ebriedad, el acusado presentaba fuerte halito alcohólico,
rostro congestionado, inestabilidad al caminar y dificultad para hablar.
Por orden del Fiscal de Turno, trasladaron a
XXXX, al servicio de urgencia SAPU General Urbano La Estrella de
Pudahuel, donde el médico de turno le practicó la alcoholemia de rigor,
siendo recogida la muestra de su sangre en el frasco N°9841. Hecho
dos: Posteriormente, al imputado XXXX, le fue presentada por un
tercero XXX, acordando con ella el cambio de la muestra de su sangre
objeto de la alcoholemia que realizaría un funcionario del SML a
cambio de una suma de dinero ascendente a $1.500.000 y la promesa
de ayudar a ingresar a XXX a la Escuela de Investigaciones. Días
después, XXXX, XX y XXX, se reunieron en un restaurante de la
comuna de Ñuñoa, en cuyo baño, el imputado se extrajo sangre con
una jeringa y la puso en uno de los tres frascos del SML
proporcionados por XXX. XXX entregó a XXX, funcionario del Servicio
Médico Legal, la nueva muestra de sangre obtenida del imputado para
su cambio y la suma de $600.000. Con posterioridad le entregó a XXX
$500.000 más, aportados por el acusado XXX. Con esta muestra de
sangre, Darwin Arancibia gestionó el reemplazo de la muestra obtenida
el día de los hechos por la nueva y así el informe de alcoholemia
n°42259/07, de fecha 26.12.2007, del Servicio Médico Legal, certificó
falsamente que el examen de alcoholemia perteneciente a XXXX,
tomada el 07.12.2007 a las 02:20 horas en el SAPU La Estrella, arrojó
como resultado 0.00 gramos por mil de alcohol en la sangre. Con
este resultado, la Fiscalía Centro Norte a cargo de la investigación
del caso RUC N° 0701102265-5, desestimó el delito de manejo en
estado de ebriedad y dispuso la remisión de los antecedentes al
Juzgado de Policía Local de Quinta Normal, donde el imputado sólo
fue condenado al pago de una multa como responsable de manejo
culpable y descuidado por no mantenerla distancia razonable.
Por lo tanto, acreditado que los hechos fueron cercenados por los
recurridos, en circunstancias que fueron aceptados por el imputado,
con ello se incurrió en una notoria falta al hacerlo, toda vez que
circunscribió la tipicidad de los mismos, dejando fuera los elementos
fácticos referidos al delito de falsificación y uso malicioso de
instrumento falso, lo que favoreció a la convicción absolutoria del
sentenciador.
Prosigue su tesis, afirmando que a diferencia de otros procedimientos,
el abreviado fija y acredita suficientemente los hechos. Es de su
esencia la aceptación de los mismos y de los antecedentes de la
investigación que el imputado voluntaria e ilustradamente reconoce, de
forma tal que estos no pueden modificarse, suprimirse o considerarse
parcialmente, lo que denota la grave falta o abuso en que han incurrido
los ministros cuestionados. Es más, la doctrina sobre la materia ha
dicho que es más que una confesión, es decirle al juez que los hechos
de la acusación son ciertos y que debe ser juzgado con su mérito.
Continúa, exponiendo que la sentencia, en su considerando cuarto,
que es el único con algún fundamento, expone: Que lo razonado
precedentemente lleva a compartir lo resuelto por el señor juez de la
instancia, evitando la vulneración del principio non bis in idem, que
pudiera generarse al resolver de contrario, argumentación que sólo fue
un pretexto para, por una parte, limitar abusivamente el contexto
fáctico, y por otra, impedir la configuración de la tipicidad reclamada
por su parte.
2.- No fundamentar la sentencia, requisito de toda resolución judicial
según lo contempla el artículo 36 del Código Procesal Penal.
Se trata de la exigencia de exponer clara, lógica y completamente
cada uno de los hechos y circunstancias que se den por probados y de
valorar los medios de prueba que sustentan dichas conclusiones,
requisito que a su juicio no se cumple en la especie, ya que el único
considerando con cierta argumentación es el cuarto, ya analizado.
Lo anterior, permitió la no aplicación de los respectivos tipos penales
referidos a los hechos acreditados, dejando impune acciones
constitutivas de delito, como lo son la falsificación de un instrumento
público, o al menos, el uso malicioso de ese documento.
En su concepto los tipos penales correspondientes en este caso son
los del artículo 194 del Código Penal, aplicable al particular que
comete en documento público alguna de las falsedades designadas en
el artículo 193 del mismo cuerpo legal, precepto este último que a su
vez sanciona al empleado público que, abusando de su oficio,
cometiere alguna de las falsedades allí tratadas, y artículo 196, que
castiga al que maliciosamente hiciere uso del instrumento falso.
En todas estas figuras penales, el bien jurídico protegido es la fe
pública o el tráfico jurídico, dependiendo de la
posición doctrinaria a la que se adhiera, encontrándose más que
justificado, en el caso sub lite, la existencia de un documento público
falsificado - certificado de alcoholemia - que consta por escrito y que
emana de un servicio público como es el Servicio Médico Legal. El
sujeto activo, puede ser un particular - artículo 194 del Código Punitivo
- o un empleado público - caso del artículo 193 -, manteniéndose los
verbos rectores para ambos, aún cuando estima que en este caso, el
encausado perpetró el delito como particular - en la hipótesis de
falsedad ideológica -, aunque reconoce que existe doctrina que refuta
su procedencia tratándose de un particular.
Precisa que el actuar doloso de XXXX implicó alterar un documento
público haciendo variar su contenido, faltando a la verdad en la
narración de los hechos fundamentales, y en tales sucesos, el
imputado obrando con dolo directo - malicia - procedió a usar el
documento falso, entendiendo por usar, el hacer servir una cosa para
algo.
En consecuencia, solicita que se dé lugar al recurso, se declaren las
faltas y abusos graves que justifican que sea acogido y se deje sin
efecto el veredicto absolutorio del imputado, condenándolo como autor
del ilícito de falsificación de instrumento público o uso malicioso del
mismo.
A fojas 38 y siguiente informan los recurridos que, conociendo de la
apelación de la querellante de autos contra la resolución del Juzgado
de Garantía que absolvió al acusado XXXX de la imputación
sostenida por ese interviniente, la confirmó, en el apelado,
fundamentando su decisión especialmente en dos circunstancias que
se explican por sí solas:
La primera, en el hecho que fue el Ministerio Público el que renunció
al sostenimiento de la acusación por el delito que la querellante
pretendía condena, esto es, el de falsificación de instrumento público
cometido por particular, el que fue estimado por el ente persecutor
como una figura imposible de ejecutar, en su calidad de falsificación
ideológica, al requerir la intervención de un sujeto calificado, como se
sabe lo sustenta la mayoría de la doctrina en la materia.
La segunda, en cuanto el sentenciador desestimó sancionar por el
injusto indicado, ya que el beneficio que le reporta al imputado el
resultado del mismo se liga al disvalor del delito de cohecho, el que es
sancionado, y por el cual se impone a XXX la pena
correspondiente, siendo esta circunstancia la que genera la aplicación
del principio básico del non bis in idem, que tanta sorpresa crea.
En consecuencia, estiman no haber incurrido en la falta o abuso que
se reprocha.
A fojas 54, se trajeron los autos en relación.
CON LO RELACIONADO Y CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que, para una adecuada inteligencia de lo que ha de
resolverse, conviene precisar que el recurrente parte de una
aseveración errada al afirmar que el imputado XXXX debió ser
condenado por todos los delitos materia
de la acusación, y en el caso concreto que motiva su arbitrio, que
correspondía sancionarlo, en calidad de autor del ilícito de falsificación
de instrumento público, o en su defecto, de uso malicioso del mismo,
de conformidad con lo dispuesto en el artículo 196 del Código Penal,
injustos por los cuales, en definitiva fue absuelto, tanto por el Juez de
Garantía, como por los ministros recurridos que desestimaron su
recurso de apelación. Para llegar a esa conclusión, manifiesta que es
de la esencia del procedimiento abreviado, que por el sólo hecho de
haber aceptado el imputado los hechos de la acusación y los
antecedentes fundantes de la investigación, debe dictarse veredicto
condenatorio en la causa, situación que dista de ser efectiva atendida
la naturaleza especial de este procedimiento, como se demostrará.
SEGUNDO: Que, para que el procedimiento abreviado prospere,
además de ser requerido por el fiscal del Ministerio Público, es
menester obtener el consentimiento del imputado, el que debe recaer
sobre los hechos materia de la acusación y de los antecedentes de la
investigación que la funden. Esto significa que, en conocimiento de los
mismos, el acusado debe aceptarlos expresamente y prestar su
conformidad con la aplicación de ese procedimiento. Sin embargo, el
Código Procesal Penal no exige un reconocimiento de culpabilidad por
parte del encausado, por tratarse de un problema jurídico cuya
decisión corresponde al órgano jurisdiccional, de forma tal que
siempre es posible la emisión de un fallo absolutorio, especialmente
cuando el tribunal no alcanza, en base a los antecedentes de la
investigación fiscal, el estándar de convicción necesario para
condenar.
La afirmación anterior no sólo queda en evidencia al revisar el tenor
del artículo 413 del Código antes referido, específicamente su letra e),
sino que en la tramitación parlamentaria del Proyecto se dejó expresa
constancia, ante una inquietud del Fiscal Nacional, de que este
procedimiento admite expresamente la absolución del acusado, y que
en caso alguno debe entenderse que la mera aceptación del acusado
y el acuerdo entre fiscal e imputado bastan para condenar. Es así
como, rechazando la posición doctrinaria de que este procedimiento
sólo podía dar lugar a un fallo condenatorio, en el que únicamente se
fijase la cuantía de la pena, la Cámara de Diputados expresó que no
puede entenderse que aun sobre la base de la aceptación de los
hechos, el juez tenga que necesariamente condenar, porque ello
significaría legalizar un allanamiento a una condena y atribuirle un
sentido jurisdiccional al acuerdo entre el fiscal y el imputado, en
desmedro de las facultades naturales del órgano jurisdiccional. Y
añadió que aquí, el imputado acepta que los antecedentes reunidos por
el fiscal son ciertos, en general. El juez tiene que indagar dentro de
esos antecedentes y, sobre la base de ellos, puede absolver (cfr.
Pfeffer E., Código Procesal Penal, Anotado y Concordado, páginas
392 y 393, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 2001).
TERCERO: Que de seguirse la tesis de la recurrente, significaría
desconocer la función primordial de la judicatura, que es su facultad
ejercer la jurisdicción, consagrándose un sistema punitivo que
sanciona y aplica penas sin la previa verificación jurisdiccional de la
determinación de los delitos que pudieren fluir de los hechos
reconocidos, de su calificación jurídica y de la participación culpable,
de forma que esta Corte no puede, sino coincidir, con quienes afirman
que la aceptación de los hechos por parte del imputado, sólo significa
que la sustancia de los mismos queda excluida del debate, sin
perjuicio de las interpretaciones acerca de ellos y de las
consecuencias jurídicas que se les atribuyan, labor que en definitiva
queda entregada al juez de garantía, quien debe valorar los
antecedentes en que se sustenta la acusación para poder sostener la
convicción de condena, conjuntamente con la aceptación del acusado
y de acuerdo al estándar previsto en el artículo 340 del Código
Procesal Penal. Dicha valoración se hace libremente, conforme a los
parámetros de racionalidad que constituyen la sana crítica, de modo
que el sentenciador puede perfectamente discernir que los
antecedentes de la investigación y la aceptación del acusado son
insuficientes para dar por establecidos los delitos imputados en la
acusación, absolviéndolo de los cargos formulados.
CUARTO: Que zanjada esta cuestión previa, corresponde entrar a
examinar la procedencia de los reproches del recurrente, los que a su
juicio constituyen grave falta o abuso que deben ser enmendados por
esta vía extraordinaria.
QUINTO: Que, el primer cuestionamiento de la querellante, se dirige a
una eventual limitación de los hechos materia del juicio, que fueron
suficientemente acreditados en el procedimiento abreviado, motivo de
la acusación del Consejo de Defensa del Estado y del recurso de
apelación deducido.
Al respecto debe considerarse que de
acuerdo a lo previsto en el artículo 411 del código del ramo, una vez
acordado este procedimiento, el juez debe abrir debate entre los
intervinientes, quienes siempre tienen la posibilidad de hacer
alegaciones o interpretaciones de los hechos aceptados por el
acusado, las que normalmente versarán sobra la calificación jurídica
de los hechos, la participación o las circunstancias que den lugar a una
atenuación o agravación de la pena o la exención o extinción de la
responsabilidad criminal, o bien, sobre la naturaleza y grado de la
pena. Todas estas argumentaciones deberán hacerse exclusivamente
sobre la base de los hechos y antecedentes de la investigación
aceptados por el acusado y que estuvieren a disposición del juez de
garantía, de modo que si un hecho de la acusación no tuviese ningún
respaldo en los antecedentes aportados, deberá ser descartado por el
tribunal, y en caso alguno, podrá servir para fundar una sentencia
condenatoria, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 412 inciso
2° del Código Procesal Penal.
Se trata entonces, de una labor exclusivamente jurisdiccional, en la
que el juzgador no queda vinculado por el acuerdo de las partes, como
ya se ha expuesto, sino que requiere, aunque sea de una manera muy
precaria, alguna vinculación con la verdad establecida en la
investigación y, de este modo, con el principio de legalidad de los
delitos y las penas, limitación que por lo demás, tal como lo sostienen
algunos autores, también tiene una dimensión garantista: la
evitación de los abusos y excesos que ofrece la larga historia de la
confesión como probatio probatissima. En consecuencia de lo que se
trata es de impedir que la sola aceptación signifique una condena
automática que pudiera conducir a errores (Horvitz y López,
Derecho Procesal Penal Chileno, pg. 533, Editorial Jurídica de Chile).
SEXTO: Que, del mérito de estos autos, aparece que el juez de
garantía luego de escuchar los argumentos de la defensa de Trevor
XXXX, como asimismo del Ministerio Público, quien renunció al
sostenimiento de la acusación por el delito de falsificación de
instrumento público cometido por particular ya que estimó que la
falsificación ideológica cometida por particular es un hecho imposible
de cometer por una persona en esa calidad, en la medida que siempre
necesita la intervención de un sujeto calificado, y no obstante, la
persistencia de la parte querellante en mantener su acusación por ese
injusto, o en subsidio del ilícito del artículo 198 del Código Penal, basó
su decisión absolutoria en favor del imputado en relación a los delitos
ya descritos, en los términos que se leen en el considerando séptimo
de su fallo, que es del siguiente tenor: Que, en torno al delito sostenido
exclusivamente por el Consejo de Defensa del Estado se debe tener
presente, como cuestión previa, la decisión del acusador en orden a
que con un mejor estudio de los antecedentes carece de antecedentes
objetivos para sostener la acusación por el delito de falsificación del
artículo 194 del Código Penal. En efecto, la fiscalía considera que ese
tipo no puede ser perpetrado por el acusado ya que ello significaría
aceptar como sujeto activo un particular respecto de un falsificación
ideológica de instrumento público, siendo, de acuerdo a la doctrina
mayoritaria que sólo un particular puede ser autor de la falsificación
material de un documento o instrumento público..
..Que, por otro lado, este Tribunal considera que conforme lo anterior
es un hecho cierto que el acusado no ha ejecutado ninguna de las
conductas, falsedades, indicadas en el artículo 193 del Código Penal
ya que en la emisión del respectivo informe de alcoholemia no existe
falsedad alguna, sino que ésta se ha sujetado a los hechos existentes,
una muestra de sangre sin alcohol, la que si bien fue el reemplazo
ilegítimo que efectuó el requerido, esos hechos sólo alcanzan para la
tipificación de la figura de cohecho por el cual ya se ha sostenido
acusación y no puede ahora configurar un hecho distinto de ese en
que el Sr. Oyarzún nunca ha tenido participación y que por lo demás,
el informe es concordante con la realidad..
.Que, en el mismo sentido debe descartarse la posibilidad de castigar
al acusado por el uso de instrumento público falso por las mismas
razones antes dadas y porque, además, el requerido no hace en
estricto rigor uso de ese instrumento sino que sólo se beneficia de su
resultado, beneficio que se encuentra ligado al disvalor del delito de
cohecho por el cual recibirá castigo pena (sic), según los fundamentos
registrados en el sistema de audio del Tribunal...
SÉPTIMO: Que, este veredicto absolutorio fue confirmado por los
recurridos, quienes previa audiencia de rigor celebrada el 1° de junio
del año pasado, en la que se escucharon los fundamentos de todos los
intervinientes, en especial del Consejo de Defensa del Estado,
querellante que reiteró su posición en orden a que por el hecho de
haber aceptado el imputado la tramitación de la causa en
procedimiento abreviado y aceptado, igualmente, los hechos de la
acusación, era procedente la condena por todos los delitos materia de
la acusación, y teniendo, además, presente la extrema gravedad de los
hechos investigados y los bienes jurídicos afectados, correspondía
condenar al imputado en los términos allí señalados, por laudo de
segundo grado de 9 de junio del mismo año, se tuvo por acreditados
dos hechos: el primero, que dice relación con el delito de manejo en
estado de ebriedad y, el segundo, aquél que se refiere al pago hecho
por el acusado al sujeto que interviene en el cambio de la muestra de
sangre, lo que genera el efecto de no configurarse el delito de manejo
en estado de ebriedad, pasando la investigación y conocimiento del
asunto a un Tribunal de Policía Local, de modo que compartió lo
resuelto por juez de la instancia, razonamiento que a su juicio evita la
vulneración del principio .non bis in idem., que pudiera generarse al
resolver de contrario (motivo cuarto del fallo del ad-quem),
confirmando así, en lo apelado, la sentencia dictada por el Juez del
Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, en cuanto por ella absolvió
al imputado XXXX de la acusación por eldelito sostenido por la
querellante consistente en la falsificación de instrumento público
cometido por particular, sin costas.
OCTAVO: Que, como se aprecia, la cuestión controvertida se refiere,
claramente, a un aspecto interpretativo que debe resolverse caso a
caso; teniéndose presente, que esta Corte ha sostenido,
reiteradamente, que el recurso de queja no ha sido instituido para
corregir errores de ese carácter y provocar, por ese solo concepto, una
nueva revisión del asunto para llegar a un pronunciamiento de tercera
instancia. Así se ha dicho que ..procede declarar sin lugar el recurso de
queja deducido contra los ministros de la Corte, si cualesquiera que
hayan podido ser sus errores o equivocaciones con motivo del
pronunciamiento de la sentencia en que se funda, no representan ni
una falta a sus deberes funcionarios ni un abuso de facultades y, a lo
más, un criterio errado sobre el negocio que les corresponde
resolver.. (SCS, de 21 de septiembre de 1951, en Revista de Derecho y
Jurisprudencia, Tomo LVII, 2ª parte, sección 3ª, página 123). En
decisiones posteriores se ratificó esa doctrina, señalándose que
atendidas la naturaleza y finalidad del recurso extraordinario
instaurado, lo que procede para acogerlo o rechazarlo es,
primordialmente, ..averiguar y establecer si los jueces recurridos, al
ejercer la función judicial y en cuya virtud dictaron la resolución que
motiva la queja, incurrieron o no en falta o abuso que deba ser
enmendado por la vía disciplinaria. En consecuencia, aunque pueda
ser discutida y aún equivocada la tesis jurídica sustentada por el juez
recurrido, esa sola consideración no basta para que la Corte Suprema
haga uso de sus facultades disciplinarias y para dar admisión al
recurso de queja.. (SCS
, de 25 de marzo de 1960, Fallos del Mes Número 16, página 5 y SCS,
de 29 de diciembre de 1964, Revista de Derecho y Jurisprudencia,
tomo LXI, sección 3ª, página 66).
NOVENO: Que esta Sala ha coincidido con los planteamientos
anteriores, argumentando que ..del mérito de los antecedentes, del
expediente traído a la vista y lo informado, aparece que los jueces
recurridos han procedido en uso del derecho privativo que les confiere
la ley en la interpretación de las normas jurídicas en relación a las
situaciones de hecho que deben conocer, caso en el cual no se
desprende que los sentenciadores hayan incurrido en las faltas o
abusos graves que se les reprocha.. (SCS, 09.11.2005, Rol N° 4086-
05 y SCS, 18/01/2010, Rol N° 4173-2009, en que se rechazan los
recursos de queja).
DÉCIMO: Que cabe tener especialmente en cuenta que la falta o
abuso que hace procedente el recurso de queja es sólo la que tiene el
carácter de .grave., vale decir, de mucha entidad o importancia y, en la
medida que la falta cometida reúna tal característica, debería aplicarse
a los jueces respectivos una sanción disciplinaria. Una mera
discrepancia entre un litigante y el tribunal encargado de conocer y
fallar el negocio, en torno al sentido y alcance de determinadas normas
jurídicas, no es, en caso alguno, idónea para configurar la gravedad
exigida al comportamiento jurisdiccional impugnado, ni para
desencadenar una sanción tan drástica.
No está demás recordar que en el debate producido en el Senado,
respecto del proyecto de ley modificatorio del artículo 545 del Código
Orgánico de Tribunales (Ley N° 19.364), ..se expresó que se quería
evitar que se acogiera un recurso, como había sucedido en el pasado,
por una simple discrepancia en la interpretación de la ley.. (Guillermo
Piedrabuena Richard, .Exposición en el Instituto de Derecho Procesal
sobre el recurso de queja y la queja, después de las modificaciones de
la Ley N° 19.374., Fallos del Mes, Año XXXVI, Mayo 1995,
Documento N° 6, página 19).
UNDÉCIMO: Que, en la especie, los magistrados recurridos al
interpretar -en ejercicio de sus facultades privativas - de manera
armónica, sistematizada y lógica las disposiciones rectoras de la
cuestión planteada, cuya resolución no es unánime tanto en la
doctrina, como en la jurisprudencia nacional, como la propia
querellante lo reconoce al fundar su recurso - no incurrieron en una
falta o abuso grave enmendable por esta vía, lo que conduce al
rechazo de esta primera falta o abuso grave imputada a los
sentenciadores de segundo grado.
DUODÉCIMO: Que, a mayor abundamiento, no corresponde imponer
por esta vía una uniformidad jurisprudencial y lo que ella involucra
frente a valores preciados para nuestro ordenamiento como son la
igualdad ante la ley y la seguridad jurídica, labor esencialmente
compleja si se tiene en consideración que las sentencias judiciales no
tienen fuerza obligatoria sino respecto de aquellas causas en que
actualmente se pronunciaren. Por lo demás, el raciocinio expuesto por
los recurridos representa una garantía de la independencia de los
jueces, que es elemento fundamental para el desempeño de la función
jurisdiccional, al no quedar sometido un tribunal inferior a otra
imposición vinculante que no sea el peso y la fuerza de los
razonamientos contenidos en la jurisprudencia orientadora de una
Corte Superior (Acuerdo de Pleno de esta Corte Suprema, de 19 de
julio de 2002, relativo a los antecedentes N° 1450-2002).
DÉCIMO TERCERO: Que, en el siguiente capítulo de falta o abuso
grave, sostiene la recurrente, que el pronunciamiento del tribunal de
alzada carece de la debida fundamentación, infringiéndose los
términos establecidos por el artículo 36 del Código Procesal Penal.
DÉCIMO CUARTO: Que, al respecto, deben reiterarse los argumentos
ya expresados en el motivo undécimo precedente, a lo que sólo cabe
añadir que el segmento cuestionado del veredicto dice relación directa
con aspectos valorativos y de derecho que fueron latamente debatido
s en sede de garantía y en la Corte de Apelaciones, apreciación
entregada exclusivamente a los jueces del fondo y en cuya virtud
estimaron absolver al imputado por los delitos requeridos por la
querellante, como dejaron asentado en su fallo, labor que no revela
falta o abuso susceptible de ser enmendado por la vía disciplinaria.
De todo lo anterior se concluye que tampoco se ha producido esta
segunda falta o abuso grave denunciada, ya que el tribunal superior
actuó conforme a las facultades y competencia entregada por las
partes del juicio y las que contempla el ordenamiento jurídico,
expresando los razonamientos por los que llegó a tomar la decisión
cuestionada.
DÉCIMO QUINTO: Que, como corolario, se deja constancia que de
los antecedentes reunidos en este cuaderno, particularmente de lo
informado por los jueces recurridos, los argumentos del reclamo y lo
desarrollado en los motivos precedentes, aparece claramente que lo
que aquí se ha promovido es una discusión sobre asuntos en los que,
por cierto, los intervinientes sostienen posiciones interpretativas
diferentes, todas perfectamente legítimas, lo cual, en el parecer de
esta Corte, aleja toda posibilidad de entender que en la decisión
jurisdiccional se ha cometido falta o abuso grave que amerite el
ejercicio de facultades disciplinarias para corregirlas.
Y, de conformidad, además, con lo dispuesto en los artículos 548 y
549 del Código Orgánico de Tribunales, se rechaza el recurso de queja
interpuesto en lo principal de la presentación de fojas 3, por la
abogada señora María Teresa Muñoz Ortúzar, Procuradora Fiscal de
Santiago del Consejo de Defensa del Estado, contra la sentencia de
nueve de junio de dos mil nueve, dictada por la Primera Sala de la
Corte de Apelaciones de Santiago, en los antecedentes Rol Corte N°
956-2009, que inciden en el proceso del Séptimo Juzgado de Garantía
de esta ciudad, Rit N° 17.113-2008, Ruc N° 0800931887-K.
Regístrese, archívese y devuélvase su agregado.
Redactó el Ministro señor Ballesteros.
Rol N° 4016-09.
Pronunciado por la Segunda Sala integrada por los Ministros Sres.
Nibaldo Segura P., Jaime Rodríguez E., Rubén Ballesteros C., Hugo
Dolmestch U. y el abogado integrante Sr. Alberto Chaigneau del C. No
firma el abogado integrante Sr. Chaigneau, no obstante haber estado
en la vista de la causa y acuerdo del fallo, por estar ausente.
Autorizada por la Secretaria Subrogante de esta Corte Suprema doña
Carola Herrera Brummer.
En Santiago, a diez de mayo de dos mil diez, notifiqué en Secretaría
por el Estado Diario la resolución precedente.