0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas4 páginas

Bautismodel Senor C

El documento presenta la celebración del Bautismo del Señor, destacando su significado como un acto de compromiso con el proyecto de Dios y la misión de Jesús. Se enfatiza la importancia del bautismo como un llamado a renunciar al egoísmo y seguir el ejemplo de Jesús en la construcción de un mundo nuevo. Además, se menciona que el bautismo de Jesús marca el inicio de su vida pública y su identificación como el Hijo querido de Dios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas4 páginas

Bautismodel Senor C

El documento presenta la celebración del Bautismo del Señor, destacando su significado como un acto de compromiso con el proyecto de Dios y la misión de Jesús. Se enfatiza la importancia del bautismo como un llamado a renunciar al egoísmo y seguir el ejemplo de Jesús en la construcción de un mundo nuevo. Además, se menciona que el bautismo de Jesús marca el inicio de su vida pública y su identificación como el Hijo querido de Dios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA PALABRA DE DIOS.

Bautismo del Señor.-

Is 40, 1-5. 9-11: ¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios!


Salmo responsorial 103: ¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Qué grande eres!
Tito 2, 11-14; 3, 4-7: El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad
Lc 3,15-16.21-22: “Tú eres mi hijo querido”

Lectura del libro del profeta Isaías 40, 1-5. 9-11

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de


Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está
paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la
estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen
todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los
terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán
juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta
con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a
las ciudades de Judá: “¡Aquí está su Dios!” Ya llega el Señor con poder y su brazo le
asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo
precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre
su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 103, 1b-2. 3-4. 24-25. 27-28. 29-30

R. ¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Qué grande eres!

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!


Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo. R.

Construiste tu mansión sobre las aguas.


Las nubes te sirven de carruaje
y avanzas en alas del viento.
Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros. R.
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños. R.

Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados. R.

Si escondes tu rostro, se espantan;


si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14; 3, 4-7

Querido hermano:
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha
manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para
vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la
feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador,
Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad,
purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno en la práctica del bien.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a
los hombres, no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por
su misericordia, él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos
por el Espíritu Santo. Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por
medio de Jesucristo, nuestro Salvador, a fin de que, justificados por su gracia,
seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.
Palabra de Dios.

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 3, 15-16. 21-22

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no


sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: “Yo los bautizo con agua, pero viene
uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de
sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.”
Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras
estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma
corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo
muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección.”

Palabra del Señor.

Reflexionando juntos.
El tercer evangelista presenta la figura de Jesús no principalmente como objeto de
admiración o de adoración, sino como aquel a quien el creyente debe seguir,
asumiendo radicalmente sus actitudes y su proyecto. El Bautismo en Jesús, no fue un
acto social, o de fanatismo religioso. Esta acción, por el cual el Espíritu revela la
verdadera identidad de Jesús, marca cuál es su misión en la historia y por lo tanto su
destino. Jesús, que supo comprometerse en la obra de Dios Padre, camina hacia la
muerte, no en una actitud sádica, sino en total libertad. Él sabe por quién hace opción
y conoce muy bien la consecuencia de estar de parte de Dios y de los favoritos de él:
los pobres. Este es en definitiva, el sentido del bautismo de Jesús, matricularse en el
Proyecto de Dios Padre, que es la vida en abundancia de todos los hombres y
mujeres de la historia.

Celebrar el bautismo del Maestro de Galilea, tiene que llevarnos a comprender la


invitación profunda que este acto de Jesús nos hace: renunciar a nuestros egoísmos,
tomar su cruz cada día, seguirle y si es necesario perder la vida por su causa. Estar
bautizados, por lo tanto, implica vincularse al proyecto de Jesús, que es el mismo
proyecto de Dios, de manera sincera y seria. Jesús no pone condiciones teóricas, sino
que presenta el ejemplo personal.

El Bautismo de Jesús, antecede el inicio de su misión en medio del mundo. En la


lógica de Lucas, Jesús tiene que ser ratificado por el Padre; sólo así puede dar inicio
al tiempo nuevo, que va a inaugurar. El Bautista entra en escena como aquel que es
precursor para la lógica del tercer evangelio. Pero su tarea, solo alcanza sentido si
Dios mismo declara quien es Jesús. Por eso vemos al Espíritu, entrar en escena para
declarar sobre Jesús: “Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto”. Esta declaración que
el Espíritu hace sobre la persona de Jesús, es extensiva sobre todo ser humano. Para
eso Jesús iniciará su misión en medio del mundo, para limpiar el rostro de la
humanidad violentada y la inmundicia que las estructuras de poder han cimentado
sobre los débiles, a fin que cada ser humano, experimente en su propia vida, el ser
hijo querido de Dios, predilecto de su amor.

El bautismo de Jesús inaugura su vida pública y contiene en potencia todo el


itinerario que deberá recorrer. Parece un dato histórico cierto: Jesús, como tantos
otros jóvenes de su tiempo, se siente conmovido por la predicación de Juan, y acude
a recibir su «bautismo», con un rito de «inmersión» en las aguas del Jordán, un rito
casi universal que significa una decisión radical de entrega a una Causa, por la que
uno se declara ya decidido a dar la vida, a morir incluso. Jesús, con la coherencia de
su vida, hará homenaje a su decisión de hacerse bautizar por Juan. Todo seguidor de
Jesús está llamado a hacer suya esa coherencia de vida y esa radicalidad de decisión,
que se expresa y anticipa en el rito del bautismo, y se debe hacer realidad todos los
días.

El bautismo no sólo se sitúa en el camino de la propia aventura espiritual, sino que


implica una responsabilidad para con los demás, una misión universal: la
construcción de un mundo nuevo, la edificación, aquí y ahora, de la Utopía («el
Reino», como la llamaría Jesús). El bautizado cristiano, como «seguidor», como
inspirado por el Jesús que se hizo bautizar por Juan muy conscientemente, muy
adulto, está llamado a ser, con él, salvador de la humanidad y de la creación, del
planeta, puesto en riesgo grave por las políticas anti-utópicas de la civilización
capitalista industrial ecológicamente irresponsable.

El comentario bíblico es tomado


de Servicios Koinonía.
[Link]

También podría gustarte