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Documento 1

La contaminación ambiental en Bolivia, especialmente en Llallagua, es un problema crítico que afecta la salud pública y los derechos humanos, exacerbado por un modelo de desarrollo extractivista y la falta de regulación efectiva. El desastre de la laguna Kenko en 2024 evidenció la negligencia institucional y sus devastadoras consecuencias sociales y ecológicas. Se requiere una respuesta legal y social integral para abordar esta crisis y garantizar un futuro sostenible.

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La contaminación ambiental en Bolivia, especialmente en Llallagua, es un problema crítico que afecta la salud pública y los derechos humanos, exacerbado por un modelo de desarrollo extractivista y la falta de regulación efectiva. El desastre de la laguna Kenko en 2024 evidenció la negligencia institucional y sus devastadoras consecuencias sociales y ecológicas. Se requiere una respuesta legal y social integral para abordar esta crisis y garantizar un futuro sostenible.

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INTRODUCCIÓN

La contaminación ambiental es, sin duda, uno de los fenómenos más alarmantes de nuestro

tiempo. Su impacto trasciende lo ecológico, alcanzando dimensiones sociales, económicas y

jurídicas que afectan directamente la vida cotidiana de millones de personas. En Bolivia, un país

privilegiado por su diversidad natural y cultural, los efectos de la contaminación se manifiestan

en múltiples escenarios: ríos contaminados por residuos mineros, aire irrespirable en centros

urbanos, suelos degradados por actividades agrícolas intensivas y comunidades enteras expuestas

a riesgos ambientales sin protección efectiva. Frente a esta realidad, surge una interrogante

fundamental: cómo responde el Derecho ante la creciente amenaza de la degradación ambiental

La contaminación ambiental, según el Instituto de Salud Pública de Chile nos brinda que estamos

en tiempo donde la conciencia se decae, conforme a ello va avanzando grados de contaminación

que amenazan la existencia de la vida humana trayendo un problema en la vegetación y la

contaminación del aire, en este caso en el municipio de Llallagua, ubicado en el norte potosino y

con una larga tradición minera, enfrenta hoy una de las crisis ambientales más complejas y

urgentes de su historia. A lo largo de los años, la intensa explotación de recursos minerales,

acompañada por una deficiente gestión de residuos y la falta de políticas ambientales efectivas

por parte de las autoridades municipales y COMIBOL, ha generado una contaminación

progresiva que afecta gravemente la salud pública, el equilibrio ecológico y los derechos

fundamentales de las comunidades locales. Las aguas ácidas provenientes de los desmontes

mineros como los ingenios de concentración de mineral y la acumulación descontrolada de

desechos sólidos son solo algunos de los síntomas visibles de un problema más profundo la

ausencia de una planificación sostenible y una débil fiscalización estatal. Esta situación se tornó

aún más crítica tras el derrumbe de la laguna de relaves K’enko en marzo de 2025, cuyos
desechos descendieron violentamente hacia la zona de Andavillque una comunidad perteneciente

al ayllu chullpa colindante al ayllu sicuya, dejando a su paso un panorama de destrucción,

contaminación y abandono.

El presente ensayo busca analizar las causas y consecuencias de la contaminación ambiental en

Llallagua, con especial atención al desastre ocurrido en Andavillque, no solo como un hecho

puntual, sino como un reflejo estructural de las falencias normativas, institucionales y sociales

que afectan a la región. La idea central plantea que la contaminación en Llallagua, más allá de

ser un problema técnico, representa una forma de vulneración de derechos humanos, ante la cual

el Derecho debe ofrecer no solo respuestas legales, sino también soluciones reparadoras y

preventivas. A través de un enfoque jurídico y socioambiental, este trabajo pretende invitar a la

reflexión sobre la urgente necesidad de repensar el modelo de desarrollo extractivo en favor de

una justicia ambiental verdaderamente inclusiva y sostenible La contaminación ambiental que

actualmente afecta al municipio de Llallagua no es un fenómeno aislado ni reciente. Se trata de

un proceso progresivo y acumulativo que encuentra su origen en un modelo económico

fuertemente extractivista, centrado históricamente en la explotación minera. Esta forma de

desarrollo ha priorizado la rentabilidad a corto plazo sobre el equilibrio ecológico y la

sostenibilidad, generando impactos irreversibles sobre los suelos, el agua, el aire y, sobre todo,

sobre la vida de las personas. La situación ambiental de Llallagua se agrava aún más por la

debilidad institucional, la escasa planificación urbana y la limitada conciencia colectiva respecto

a la importancia del medio ambiente.

DESARROLLO.

La contaminación ambiental, según el Instituto de Salud Pública de Chile, es la “presencia en el

ambiente de cualquier agente (físico, químico o biológico), en concentraciones tales que sean o
puedan ser nocivos para la salud, la seguridad o para el bienestar de la población, o bien, que

puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el uso normal de las

propiedades y lugares de recreación”. Esta definición no solo nos habla de sustancias peligrosas,

sino también del daño que estas pueden causar dependiendo de su cantidad, forma y el lugar

donde se encuentran. Es decir, no basta con saber que hay contaminación: hay que entender

cómo funciona, de dónde viene y por qué sigue ocurriendo. Lo preocupante es que, aunque esta

definición es completa, se queda en lo teórico si no analizamos con seriedad las causas reales que

permiten que esto siga pasando, especialmente cuando existen autoridades que deberían controlar

y prevenir, pero no lo hacen o lo hacen mal.

Un caso urgente es la contaminación del suelo. El suelo no es solo “tierra”: es la base de nuestra

vida. De él crecen los alimentos, por él se filtra el agua que bebemos y en él viven millones de

microorganismos que mantienen los ecosistemas. Cuando ese suelo se contamina, todo eso se

rompe. El investigador Vladimir Ledezma (2021) dice que la contaminación del suelo es “la

degradación provocada por sustancias y elementos dañinos que afectan su consistencia, fertilidad

y humedad”, y explica que entre las causas están la minería, la tala de árboles, las quemas y el

vertido de químicos. Esta explicación nos ayuda a entender que el suelo no se contamina solo por

accidente: son las actividades humanas mal gestionadas las que lo destruyen. Por ejemplo, la

minería no solo extrae minerales, sino que también deja desechos tóxicos; la tala y las quemas no

solo eliminan árboles, sino que exponen el suelo a la erosión, lo resecan y lo vuelven estéril. Así,

el suelo se vuelve duro, pierde nutrientes y ya no sirve para cultivar, lo que afecta directamente a

las comunidades campesinas.

Ahora bien, hablar de causas como “quemas” o “minería” es importante, pero no es suficiente.

Hay que preguntarse por qué estas actividades siguen ocurriendo sin control. Aquí entra la crítica
más profunda: muchas veces se permite contaminar porque hay intereses económicos de por

medio. Las empresas buscan ganar dinero rápido, sin importar los daños, y el Estado muchas

veces no actúa con firmeza, ya sea por falta de recursos, por corrupción o por falta de voluntad

política. Por eso, lo que Ledezma señala no debe entenderse solo como una lista de actividades

contaminantes, sino como los síntomas de un problema más grande: un modelo de desarrollo que

prioriza el beneficio económico a corto plazo, sacrificando el medioambiente y la salud de la

gente.

En Bolivia, las causas de la contaminación ambiental son variadas, pero todas están conectadas.

Según la ambientóloga Graziati, los principales factores son los incendios forestales, la actividad

minera, el uso excesivo de agroquímicos, la mala gestión de residuos, el cambio climático y la

desertificación. Lo que ella propone es una visión más amplia: estas causas no actúan por

separado, sino que se refuerzan unas a otras. Por ejemplo, si hay deforestación, se facilita que

entren máquinas mineras al lugar; si llueve más de lo normal por el cambio climático, los suelos

ya debilitados por la agricultura intensiva se erosionan más rápido, y así sucesivamente. Esto

demuestra que no podemos combatir la contaminación con soluciones aisladas, sino con políticas

completas que consideren todo el sistema.

Y ante todo esto, Llallagua es una zona donde se pueden ver claramente las causas de la

contaminación del suelo. La minería que se hace ahí no siempre se controla bien: se usan

químicos tóxicos, se botan residuos como relaves sin cuidado y no hay planes para cuidar o

recuperar el medioambiente. Todo esto pasa porque las autoridades no hacen cumplir las leyes,

las empresas mineras solo se preocupan por ganar dinero, y no hay reglas firmes que protejan la

tierra
El derrumbe de la laguna en Llallagua: Podemos mencionar como un desastre ambiental y

humano que sucedió el 16 de marzo de 2024, la laguna Kenko en Llallagua se desbordó y

provocó una mazamorra que afectó a la población de Andavilque. La mazamorra se formó

debido a la inclinación del terreno y la gran cantidad de agua que contenía la laguna, que se

había formado en una zona de pasivos ambientales mineros

CONSECUENCIAS DEL DESASTRE

La mazamorra dañó alrededor de 30 viviendas, de las cuales tres fueron completamente

destruidas. Además, se estima que el 80% de las viviendas y cultivos de la zona resultaron

afectados o destruidos. Se reportaron alrededor de 500 animales muertos, incluyendo llamas,

ovejas y otros animales de corral. Una persona está desaparecida en medio de la mazamorra, y se

están realizando esfuerzos para su búsqueda y rescate.

IMPACTO AMBIENTAL

La laguna Kenko contiene aguas ácidas con elementos mineralógicos como plomo, estaño y zinc,

lo que podría afectar la calidad del suelo y del agua en la zona. El impacto ambiental del desastre

es significativo, ya que la mazamorra puede contaminar las fuentes de agua y afectar la

biodiversidad de la zona.

RESPUESTA AL DESASTRE

La Gobernación, alcaldía, bomberos, policía y voluntarios han unido esfuerzos para socorrer a

los afectados y evaluar los daños. Se han rescatado algunas cabezas de ganado y se está

brindando asistencia a los damnificados. Las personas afectadas están siendo atendidas en el

hospital de segundo nivel de Llallagua, y se habilitaron sedes sociales para alojar a los

damnificados.
Podemos concluir mencionando que el derrumbe de la laguna Kenko en Llallagua es un desastre

ambiental y humano que requiere atención inmediata y acciones concretas para mitigar sus

efectos. Es fundamental que las autoridades y la sociedad civil trabajen juntos para brindar

asistencia a los afectados y prevenir futuros desastres. La protección del medio ambiente y la

gestión de los recursos naturales son fundamentales para garantizar un futuro sostenible para las

generaciones venideras.

CONCLUSIONES

La contaminación ambiental en Bolivia no puede seguir siendo concebida únicamente como un

problema técnico o natural. A lo largo de este ensayo se ha argumentado que se trata, en esencia,

de una forma concreta y persistente de vulneración de derechos fundamentales, especialmente en

contextos donde el acceso al agua, al aire limpio y a un entorno sano se ve comprometido.

Aunque el ordenamiento jurídico boliviano, encabezado por la Constitución Política del Estado,

reconoce de manera explícita el derecho a un medio ambiente saludable, su eficacia se ve

limitada por la débil aplicación de las normas, la falta de voluntad institucional y la escasa

articulación entre actores públicos y privados tal cual es, La contaminación ambiental en el

municipio de Llallagua constituye un problema estructural, prolongado y de graves

consecuencias, que ha sido históricamente ignorado o minimizado tanto por las autoridades

como por la sociedad en general. Este ensayo ha demostrado que no se trata únicamente de un

fenómeno natural o accidental, sino del resultado directo de un modelo de desarrollo extractivo,

desregulado y sin planificación sostenible, que ha puesto en riesgo no solo al entorno, sino

también a la salud y a los derechos fundamentales de la población.

Las aguas ácidas, producto de décadas de explotación minera sin responsabilidad ambiental, han

contaminado ríos, suelos y fuentes subterráneas, generando daños irreparables a los ecosistemas
y afectando de forma directa a las comunidades más vulnerables. A esto se suma el deficiente

manejo de residuos sólidos, cuya acumulación y disposición inadecuada agrava el deterioro

ambiental, contribuye a la propagación de enfermedades y revela la falta de una política pública

seria en materia de saneamiento urbano.

El caso del derrumbe de la laguna de relaves K’enko hacia Andavillque representa una evidencia

dramática del abandono institucional y del peligro latente que representa la negligencia en la

gestión de pasivos mineros. Este suceso no solo generó daños materiales, ecológicos y

económicos, sino que también dejó secuelas sociales profundas, como la pérdida de confianza en

las instituciones, el desplazamiento de familias y la ruptura del vínculo cultural y ancestral con la

tierra.

Frente a este escenario, urge replantear el rol del Estado en la fiscalización y gestión ambiental,

así como fortalecer los mecanismos legales que permitan a las comunidades exigir justicia,

reparación y garantías de no repetición. La contaminación en Llallagua ya no puede ser tratada

como una consecuencia inevitable del desarrollo, sino como una vulneración de derechos que

exige respuestas legales, sociales y ambientales concretas. La defensa del medio ambiente, en

este contexto, es también la defensa de la vida, de la dignidad humana y del futuro colectivo.

BIBLIOGRAFIA

Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. (2009). Constitución Política del Estado

Plurinacional de Bolivia. Gaceta Oficial del Estado. [Link]

Fundación Milenio. (2021). Informe sobre la economía de Bolivia: Medio ambiente y desarrollo

sostenible. Fundación Milenio. [Link]


LIDEMA – Liga de Defensa del Medio Ambiente. (2020). Diagnóstico ambiental: Gestión,

normativas y desafíos en Bolivia. [Link]

[Link] [Link] kenko 2025

Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA). (2021). Informe Nacional del Estado del

Medio Ambiente en Bolivia 2020. Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.

[Link]

Organización Mundial de la Salud. (2018). Contaminación del aire y salud.

[Link]

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). (2022). Minería y medio

ambiente en América Latina: Riesgos, impactos y gestión. [Link]

Ledezma, V. (2021) “Los diferentes tipos de contaminación ambiental” ANA Agencia de

Noticias Ambientales, Articulo Científico [Link]

contaminacion-ambiental/

Graziati, G. (2022) “Problemas ambientales en Bolivia” Ecología Verde. Artículo Científico.

[Link]

Instituto de Salud Pública de Chile (S/F) “Contaminación Ambiental”

[Link]

ambiental/

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