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Medida Cautelar 18 Julio

El Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante ha presentado una acción de amparo contra el Estado Nacional, solicitando la declaración de inconstitucionalidad del Decreto Nro. 340/2025, argumentando que afecta derechos laborales y de libertad sindical. El juzgado ha determinado que tiene competencia para tratar el caso y ha rechazado la excepción de incompetencia planteada por la demandada. Se está evaluando la solicitud de medida cautelar para suspender la aplicación de ciertos artículos del decreto impugnado.

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Medida Cautelar 18 Julio

El Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante ha presentado una acción de amparo contra el Estado Nacional, solicitando la declaración de inconstitucionalidad del Decreto Nro. 340/2025, argumentando que afecta derechos laborales y de libertad sindical. El juzgado ha determinado que tiene competencia para tratar el caso y ha rechazado la excepción de incompetencia planteada por la demandada. Se está evaluando la solicitud de medida cautelar para suspender la aplicación de ciertos artículos del decreto impugnado.

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Poder Judicial de la Nación

JUZGADO NACIONAL DE 1RA INSTANCIA DEL


TRABAJO NRO. 32

21024/2025 - CENTRO DE CAPITANES DE ULTRAMAR Y OFICIALES DE


LA MARINA MERCANTE c/ ESTADO NACIONAL PODER EJECUTIVO
NACIONAL s/ACCION DE AMPARO.

Buenos Aires, 18 de Julio 2025.


VISTO:
Las presentes actuaciones en las que el Centro
de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina
Mercante promueve acción de amparo (con fundamento en
los arts. 43 CN y 47 de la ley 23.551 y en la ley
16986) contra el Estado Nacional - Poder Ejecutivo,
con el objeto de que se declare la
inconstitucionalidad del Decreto Nro. 340/2025 porque
–según argumenta- se ha dictado en contravención del
art. 99 inciso 3) de la CN y porque violenta
garantías y derechos de raigambre constitucional de
los que son titulares sus mandante y sus
representados, en el marco de los arts. 14, 14 bis,
16, 17 y 75 incisos 10, 19 y 22 de la Constitución
Nacional y diversas disposiciones de los instrumentos
internacionales que refiere. Concretamente pretende
que se declare la nulidad de los arts. 2 y 3, 5 al 7,
9 al 11, 14, 25 al 27, 33 al 36 de la parte
dispositiva del decreto; más los arts. 7° al 10° de
su Anexo, pues según sostiene tales disposiciones
afectan -específicamente- la legislación que rige la
actividad marítima además del trabajo de sus
representados. Solicita –también- como medida
cautelar que se mantengan vigentes y en plena
aplicación, hasta la sentencia definitiva, todas y
cada una de las normas que esos artículos derogaron o
modificaron” (ver punto XVI del escrito de inicio).
Con fecha 4/6/2025 se dispuso imprimir a la
presente el trámite previsto por la ley 16986.
El informe que, en los términos de lo dispuesto
por el art. 4 de la ley 26854, acompañó la demandada
con fecha 10/6/2025.
El dictamen del Sr. Representante del Ministerio
Público Fiscal del 16/7/2025.
Y CONSIDERANDO:
I.- En primer lugar corresponde señalar que el
conflicto negativo de competencia que se suscitó
entre el Juzgado Nacional del Trabajo Nro. 32 y el
Nro. 3 fue resuelto por la Sala IV de la Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo mediante el
pronunciamiento de fecha 10/7/2025.

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TRABAJO NRO. 32
Tras el examen de las presentes actuaciones y su
estado procesal se advierte que, en razón de lo
decidido mediante Res. de Presidencia Nro. 351 del
4/7/2025, corresponde que me pronuncie sobre la
medida cautelar solicitada por la parte actora en su
escrito de inicio y la excepción de incompetencia
planteada por la parte actora en el informe
presentado el 10/6/2025.
II.- La excepción planteada por la demandada
gira fundamentalmente en torno a que –según arguye-
este fuero carece de competencia en razón de la
materia y de la persona, toda vez que mediante la
acción impetrada por los accionantes se pretende
impugnar y desarticular un Decreto de Necesidad y
Urgencia, dictado conforme los lineamientos y
prescripciones del artículo 99, inciso 3 de la
Constitución Nacional. Agrega que se trata de una
materia de derecho público, cuya regulación
corresponde al Derecho Administrativo y, por ende, es
del resorte exclusivo del fuero Contencioso
Administrativo Federal.
Al respecto, señalo que comparto lo expresado
por el Sr. Representante del Ministerio Público
Fiscal, en cuanto a que “… para determinar la
competencia, corresponde atender de modo principal a
la exposición de los hechos que el actor hace en su
demanda y después sólo en la medida que se adecue a
ello, al derecho que invoca como fundamento de la
acción (Fallos 323: 470 y 2342; 325:483). También se
ha dicho que, a tal fin, se debe indagar la
naturaleza de la pretensión, examinar su origen, así
como la relación de derecho existente entre las
partes (Fallos 321:2917; 322:617). En esta tónica se
impone precisar que la competencia de los jueces en
lo Contencioso Administrativo Federal requiere que,
además de ser parte en el pleito de una persona
aforada, la pretensión del actor esté regida de modo
preponderante por el derecho administrativo (ver, en
este sentido, CSJN,"NSS S.A.", Fallos, 328:3906, con
cita de "Freiman", Fallos, 307:534, entre otros); lo
cual no acontece en el sub lite”.
Además, sostiene el Sr. Fiscal –en criterio al
que adhiero- que “la acción –de estar a la forma en
que ha sido articulada– se vincula con el derecho de
huelga y la alegada ‘alteración de leyes que rigen el
contrato individual de trabajo’, temas aprehendidos
en el ámbito de especialización de este fuero”.
Agréguese, que se ha fundado la pretensión
–entre otras disposiciones- en el art. 47 de la ley
23551 que consagra una vía particular para la tutela
de los derechos emergentes de la libertad sindical,

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destinada a cuestionar todo acto que obstaculice el
ejercicio de las potestades que le son atinentes. Y
que “… basta que se alegue un impedimento del
ejercicio regular de los derechos emergentes de la
libertad sindical con un sustento razonable para que
prevalezca la disposición especial del mencionado
artículo 47 (ver entre otros pronunciamientos (CNAT
Sala IX, “Ríos Marcos Adrián c/Fate SAICi s/Juicio
sumarísimo”, SI 23/9/2024 y “Asociación Bancaria y
otros c/Estado Nacional Poder Ejecutivo Ministerio de
Seguridad s/juicio sumarisimo”, SI 13/6/2025).
Por lo tanto, teniendo en cuenta lo dispuesto
por los arts. 47 y 63 de la ley 23551 y la
competencia asignada a esta Justicia Nacional del
Trabajo por los arts. 20 y 21 de la ley 18345,
particularmente porque las cuestiones a decidir en la
presente se encuentran directamente vinculadas con
aspectos individuales o colectivos del derecho del
trabajo, la excepción de incompetencia planteada por
la demanda -en su presentación del 10/6/2025- debe
ser rechazada.
III.- Sentado ello y previo al análisis de la
cautelar pretendida, debo mencionar que la actora
funda su legitimación en los arts. 001 y 002 de su
Estatuto y explica que agrupa al “personal jerárquico
de la Marina Mercante Nacional graduado” como Capitán
de Ultramar, Piloto de Ultramar de Primera, Piloto de
Ultramar, Práctico y Perito Naval (a cuyo respecto
tiene Personería Gremial nº 54); y con carácter de
simple inscripción gremial, agrupa a quienes tengan
los títulos de Capitán de Pesca, Piloto de Pesca de
Primera y Piloto de Pesca. Señala que su ámbito de
actuación es nacional. Y, aclara, que en tal sentido
hace efectiva la defensa ante el Estado y los
empleadores de los derechos e intereses individuales
y colectivos de sus representados y vigila el
cumplimiento de la normativa laboral aplicable (arts.
2, 23 y 31 de la Ley 23.551).
Ahora bien, sobre el planteo sometido a decisión
en este estadio, señalo que las medidas cautelares,
tienen por objeto garantizar preventivamente la
eficacia práctica de la sentencia que habrá de
dictarse sobre el fondo del asunto, es decir que su
cumplimiento no se torne materialmente irrealizable
por el mero transcurso del tiempo entre la iniciación
del proceso y el dictado del pronunciamiento
definitivo (Palacio, Lino E., Derecho Procesal Civil,
Tomo VIII, Ed. Abeledo Perrot, Bs. As., 1992, págs.
13 y 14).
Por otra parte, los presupuestos para la
procedencia de una medida cautelar cualquiera sea su

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naturaleza –conforme del diseño normativo y los
parámetros establecidos doctrinaria y
jurisprudencialmente- son la verosimilitud del
derecho que se pretende asegurar y el peligro en la
demora.

El primero de los recaudos mencionados conlleva


analizar provisoriamente y dentro de un marco de
evidente incertidumbre, la probabilidad de que el
derecho invocado exista. Este es el concepto de
“verosimilitud del derecho”, comúnmente identificado
con la expresión latina “fumus bonis iuris” (humo de
buen derecho), pues la “cognición cautelar se limita
a un juicio de probabilidades” (conf. Cam. 2da. La
Plata, 275-80, causa B-48.256). Es por ello, que el
juicio de verosimilitud carece de repercusiones en
orden a la sentencia definitiva, que será dictada una
vez efectuada la indagación a fondo de los hechos y
el derecho invocado.

El peligro en la demora, por otro lado, está


estrechamente relacionado con la finalidad del
instituto, ya que tiende a asegurar un eventual
derecho que, por circunstancias derivadas de la
duración del proceso, podría llegar a ser declarado
en forma tardía.

Cabe agregar que, la jurisprudencia y doctrina


mayoritaria aseguran que, en materia de medidas
cautelares no debe soslayarse que el análisis de
estos requisitos de admisibilidad se halla de tal
modo relacionado que, a mayor verosimilitud del
derecho se atenúa la exigencia relativa a la gravedad
e inminencia del daño y viceversa, cuando exista el
riesgo de un daño extremo e irreparable, el rigor
acerca del “fumus bonis iuris” se puede atenuar
(conf. doct. MORELLO, Augusto Mario – SOSA,
Guadalberto Lucas - BERIZONCE, Roberto Omar, Códigos
Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia de
Buenos Aires y de la Nación, Bs.As., 1986, T° II-C,
págs. 536/537, glosa al art. 195 de ambos códigos);
máxime cuando el peligro en la demora constituye, en
esencia, un requisito que es la razón de ser de estas
medidas y lo que las justifica como institución
jurídica necesaria (conf. doct. C.N.Civil, Sala C, 28
-11-75 “Fernández Novoa y otro c/ Fernández Roberto
E.” LL 1976-A- 491, 33209-S, PERUGINI, Eduardo,
Proceso Laboral, pág. 169, sum. 7).
Asimismo, el artículo 13 de la ley 26.854
establece que “ 1. La suspensión de los efectos de
una ley, un reglamento, un acto general o particular
podrá ser ordenada a pedido de parte cuando concurran
simultáneamente los siguientes requisitos: a) Se
acreditare sumariamente que el cumplimiento o la

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ejecución del acto o de la norma, ocasionará
perjuicios graves de imposible reparación ulterior;
b) La verosimilitud del derecho invocado; c) La
verosimilitud de la ilegitimidad, por existir
indicios serios y graves al respecto; d) La no
afectación del interés público; e) Que la suspensión
judicial de los efectos o de la norma no produzca
efectos jurídicos o materiales irreversibles…”.
Sentado ello y con referencia al caso concreto,
refiero que la parte actora cuestiona el Decreto de
Necesidad y Urgencia Nro. 340/2025, que fue dictado
el día 20/5/2025 y los artículos cuya suspensión se
pretende se refieren a: a) la declaración como
servicio esencial de la navegación por agua marítima
y/o fluvial destinada al transporte comercial de
personas, de mercaderías de carga, servicios conexos
y operaciones costa afuera (art. 2); b) sustitución
del art. 24 de la ley 25877 (art. 3); c) sustitución
del art. 109 de la ley 20094 relativo a los cuerpos
que integra el personal embarcado (art. 5); d)
sustitución del art. 142 de la ley 20094 relativo a
la determinación del número de tripulantes requeridos
y a la propuesta de contratación de trabajadores a
través de la bolsa de trabajo administrada por la
asociación sindical con personería gremial (art. 6);
e) sustitución del art. 143 de la ley 20094 en cuanto
a la determinación de la cantidad de trabajadores
argentinos y la cantidad de extranjeros que deben
integrar el plantel de personal de maestranza y
marinería de un buque (art. 7); f) sustitución de los
arts. 1, 3 y 6 del Dec. Ley 19492 referido a la
“bandera” de los buques y al Registro Nacional de
Buques y al Régimen de excepción de la marina
mercante nacional (arts. 9 al 11), g) sustitución del
art.14 del cap. II del Dec. Ley 19492 relativo a la
nacionalidad de los tripulantes de los barcos (art.
14), h) sustitución de los arts. 15, 16 y 17 de la
ley 27419 referido al Registro Nacional de Buques
(arts. 25, 26 y 27) y i) la sustitución de los arts.
28, 29 y 30 y la derogación de los arts. 22, 31 y 32
de la ley 27419 (arts. 33 al 36).
Con relación a los arts. 2 y 3 del DNU 340/2025
se ha pronunciado la Sala IV de la CNAT que, en la
sentencia dictada el 14/7/2025, en los autos
“Confederación General del Trabajo de la República
Argentina c/ Poder Ejecutivo Nacional s/ acción de
amparo”, en argumentos que – en mi opinión- resultan
aplicables al presente y, por lo tanto, justifican la
suspensión precautoria de las citadas disposiciones.

En definitiva, analizadas las constancias


reseñadas, en el prieto marco de una medida como la
pretendida y sin que ello implique adelantar opinión

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alguna sobre la cuestión de fondo, considero “prima
facie” acreditada la verosimilitud del derecho, en
tanto el dictado del decreto de necesidad y urgencia
podría suponer, en su aspecto formal, un
avasallamiento de las funciones exclusivas del Poder
Legislativo y un apartamiento del sistema republicano
instaurado en nuestra Constitución Nacional.

En particular, por cuanto por la vía de un


decreto se intenta modificar diversas disposiciones
legales que rigen en el ámbito del trabajo marítimo y
fluvial, lo que podría afectar el ejercicio efectivo
de diversos derechos individuales y colectivos del
trabajo que poseen protección y garantía
constitucional (tal el caso de los arts. 14, 14 bis,
16 y 75 incs. 19 y 22 CN, entre otras, las
disposiciones concordantes de los instrumentos
internacionales que gozan de jerarquía constitucional
y de los Convenios de la OIT Nros. 87, 98, 111 y,
especialmente, el Convenio sobre trabajo marítimo;
así como los arts. 7, 8 9, 12, 17, 17 bis, 81 LCT,
los arts. 7, 8 y 9 de la ley 14250 y los arts. 4, 5,
23, 31 de la ley 23551 –entre otras disposiciones
legales que pueden citarse como ejemplo-).

En tal sentido, observo que el art. 2, inc. 2,


de la Ley 26.854, establece que los trabajadores
constituyen un sector socialmente vulnerable, lo que
impone al órgano jurisdiccional una especial
consideración en materia cautelar, en virtud del
principio de hiposuficiencia, toda vez que -en el
caso- la accionante invoca la posible vulneración de
derechos de naturaleza alimentaria, derivados de
eventuales despidos masivos o modificaciones
unilaterales en las condiciones laborales.
Sin perjuicio de que el análisis de la validez o
invalidez constitucional del decreto bajo examen
excede el reducido marco de cognición previsto para
el análisis de la viabilidad de una medida
precautoria, no se puede soslayar que si bien es
cierto que, en forma expresa, la reforma
constitucional de 1994 incorpora la posibilidad de
que el Poder Ejecutivo dicte decretos por razones de
necesidad y urgencia pero ello “solamente cuando
circunstancias excepcionales hicieran imposible
seguir los trámites ordinarios previstos por esta
Constitución para la sanción de las leyes….”. Y,
sobre el punto, es reiterada y concordante la
doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
acerca de la interpretación restrictiva de esta
facultad.

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TRABAJO NRO. 32
Sobre la cuestión resulta relevante lo expresado
por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el
caso “Verrocchi” (Fallos: 322:1726) en cuanto
dispuso, entre otros aspectos, que la separación de
las funciones del gobierno había sido mantenida tras
la reforma constitucional de 1994, y completada con
la doctrina de los controles recíprocos; que dicha
reforma fue fruto de una voluntad tendiente a lograr,
entre otros objetivos, la atenuación del sistema
presidencialista, el fortalecimiento del rol del
Congreso y la mayor independencia del Poder Judicial;
que la admisión del ejercicio de facultades
legislativas por parte del Poder Ejecutivo se hace
bajo condiciones de rigurosa excepcionalidad y con
sujeción a exigencias materiales y formales, que
constituyen una limitación y no una ampliación de la
práctica seguida en el país; que para que el Poder
Ejecutivo pueda ejercer legítimamente facultades
legislativas es necesaria la concurrencia de alguna
de estas dos circunstancias: 1) que sea imposible
dictar la ley mediante el trámite ordinario; 2) que
la situación sea de una urgencia tal que deba ser
solucionada en un plazo incompatible con el que
demanda el trámite normal de las leyes; que
corresponde al Poder Judicial el control de
constitucionalidad sobre las condiciones bajo las
cuales se admite esa facultad excepcional que
constituyen las actuales exigencias constitucionales;
que los derechos sociales pueden y deben ser
reglamentados por leyes formales, pero nunca
aniquilados, ni aún en emergencia.

Y, en el caso, "Rizzo, Jorge Gabriel c/ Poder


Ejecutivo Nacional s/ acción de amparo" (Fallos
337:1174) la CSJN reafirmó que el principio
republicano exige una clara separación de poderes y
que la legislación en sentido estricto corresponde al
Congreso, especialmente cuando se trata de regímenes
estructurales o vinculados con derechos fundamentales.

Por otra parte, no se puede omitir que el Poder


Ejecutivo Nacional dictó el decreto 340/2025 el día
20/5/2025, que se titula “Apruébase el Régimen de
excepción de la Marina Mercante Nacional” y que
pretende derogar o sustituir –como ya he mencionado-
diferentes disposiciones legales y que podría
impactar sobre convenios colectivos aplicables en el
ámbito, en una fecha en que el Congreso de la Nación
estaba en pleno funcionamiento, acorde con el período
ordinario de sesiones (del 1ro de marzo al 30 de
noviembre de cada año).
Además, tal como advierto planteada la cuestión,
considero que de no admitirse la pretensión

#40114582#464575849#20250718115237542
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TRABAJO NRO. 32
innovativa, se podría generar un impacto de magnitud
tal que no resultaría susceptible de ser conjurado
con la eventual restauración posterior,
particularmente por las consecuencias económicas que
podrían originarse para las personas representadas
por la actora y para ella misma, el impacto sobre el
acceso al empleo, sobre el ejercicio del derecho a
huelga sobre la vigencia de los convenios colectivos
y el marco jurídico que rige el trabajo en un ámbito
tan específico como el del personal embarcado,
derechos constitucionales que se podrían ver
amenazados por las disposiciones cuestionadas; lo que
configura el “peligro en la demora” requerido para la
viabilidad de una medida como la pretendida.
Finalmente, no observo que la medida bajo examen
afecte el erario público, tenga consecuencias
patrimoniales peyorativas para el Estado Nacional o
afecte el interés público general, de conformidad con
los límites establecidos por el art. 13 de la ley
26854, sino que está dirigida a resguardar las
garantías constitucionales, convencionales y legales
de la asociación sindical peticionante y las de los
trabajadores a quienes representa.
En definitiva, conforme lo hasta aquí expuesto,
comprobados ambos requisitos de admisibilidad en
cuanto a la cautela pretendida -de conformidad con lo
dispuesto por el art. 230 CPCCN y el art. 13 de la
ley 26854- considero que corresponde suspender
preventivamente la aplicación de los arts. 2 y 3, 5
al 7, 9 al 11, 14, 25 al 27 del DNU 340/2025, en
cuanto afecta a la entidad gremial requirente y a los
trabajadores representados por ella (arts. 23 y 31 de
la ley 23551) y mantener vigentes y en plena
aplicación, hasta la sentencia a recaer sobre el
fondo del asunto, cada una de las normas que esos
artículos derogaron o modificaron.
En esta etapa procesal y de acuerdo a los
límites de la competencia para entender en la
presente –conforme lo analizado en el considerando
II-, teniendo en cuenta la naturaleza de lo previsto
por los arts. 33 a 36 del DNU, con el carácter de
provisoriedad que revisten las medidas como la aquí
decidida (arts. 201 a 203 CPCCN), no advierto
configurados a su respecto los requisitos exigidos
para admitir el planteo.

IV.- Teniendo en consideración las cuestiones


debatidas en la causa que encuadran dentro del
presupuesto del ap. 2 del art. 2 de la ley 26854
-pues están en juego cuestiones vinculadas a sectores
socialmente vulnerables- considero razonable admitir
como contracautela la caución juratoria prestada por

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TRABAJO NRO. 32
la parte actora en el pto. XVI último párrafo de su
escrito de inicio (art. 10 inc. 2 de la ley 26854).
Por las consideraciones expuestas y oído que fue
el Sr. Representante del Ministerio Público Fiscal,
teniendo en cuenta el reducido marco de cognición en
el que debe resolverse las cuestiones planteadas y
sin que ello implique adelantar opinión alguna sobre
el fondo del asunto, RESUELVO: 1) Desestimar la
excepción de incompetencia interpuesta por la
demandada. 2) Admitir la medida cautelar solicitada
y, en su mérito, suspender la aplicación del DNU
340/2025, en sus arts. 2 y 3, 5 al 7, 9 al 11, 14 y
25 al 27, para la asociación sindical actora y para
las personas comprendidas en su ámbito de
representación personal (arts. 23 y 31 ley 23551) y
mantener vigentes y en plena aplicación, hasta la
sentencia a recaer sobre el fondo del asunto, cada
una de las normas que esos artículos derogaron o
modificaron. 3) Declarar las costas en el orden
causado en atención a la índole de las cuestiones
planteadas y decididas en la presente. 4) Diferir la
regulación de honorarios para la oportunidad del
dictado de la sentencia definitiva. Regístrese,
notifíquese y sigan las actuaciones según su estado.
VIVIANA M. DOBARRO
JUEZA NACIONAL DEL TRABAJO

Signature Not Verified


Digitally signed by VIVIANA
MARIEL DOBARRO
Date: 2025.07.18 12:02:57 ART

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