0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas16 páginas

QueSucede INT

El libro 'Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe' de Lysa TerKeurst explora cómo la fe en Dios puede transformar vidas y llevar a las mujeres a cumplir su propósito divino. A través de experiencias personales y reflexiones, la autora anima a las lectoras a confiar en Dios, incluso en momentos de duda y desesperación. El texto enfatiza que Dios no llama a los calificados, sino que califica a aquellos que Él llama, ofreciendo esperanza y un camino hacia la realización de sueños.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
94 vistas16 páginas

QueSucede INT

El libro 'Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe' de Lysa TerKeurst explora cómo la fe en Dios puede transformar vidas y llevar a las mujeres a cumplir su propósito divino. A través de experiencias personales y reflexiones, la autora anima a las lectoras a confiar en Dios, incluso en momentos de duda y desesperación. El texto enfatiza que Dios no llama a los calificados, sino que califica a aquellos que Él llama, ofreciendo esperanza y un camino hacia la realización de sueños.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Lysa TerKeurst

Qué pasa cuando


las mujeres
caminan por fe

Cuando confías en Dios, él te lleva a lugares maravillosos


Para vivir la Palabra
MANTÉNGANSE ALERTA;
PERMANEZCAN FIRMES EN LA FE;
SEAN VALIENTES Y FUERTES.
—1 CORINTIOS 16:13 (NVI)

Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe por Lysa TerKeurst
Publicado por Casa Creación
Miami, Florida
[Link]
©2022 Derechos reservados
ISBN: 978-1-955682-31-2
E-book ISBN: 978-1-955682-32-9
Desarrollo editorial: Grupo Nivel Uno, Inc.
Adaptación de diseño interior y portada: Grupo Nivel Uno, Inc.
Diseño de portada: Connie Gabbert Design + Illustration
Fotografía: © [Link] / Shutterstock
Fotografía de la autora en la contraportada: Amy Riley Photography
Publicado originalmente en inglés bajo el título:
What Happens When Women Walk in Faith
Publicado por Harvest House Publishers
Eugene, Oregon 97408
[Link]
Copyright © 2005 by Lysa TerKeurst
Todos los derechos reservados.
Todos los derechos reservados. Se requiere permiso escrito de los editores
para la reproducción de porciones del libro, excepto para citas breves en
artículos de análisis crítico.
A menos que se indique lo contrario, los textos bíblicos han sido tomados de la Santa
Biblia, Nueva Versión Internacional® nvi® ©1999 por Bíblica, Inc.© Usada con permiso.
Nota de la editorial: Aunque la autora hizo todo lo posible por proveer teléfonos y
páginas de internet correctos al momento de la publicación de este libro, ni la editorial
ni la autora se responsabilizan por errores o cambios que puedan surgir luego de
haberse publicado.
Impreso en Colombia
22 23 24 25 26 LBS 9 8 7 6 5 4 3 2 1
Contenido

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

Fase uno: Deja todo


1. El mapa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
2. Una línea en la arena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
3. Dios tiene un plan. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
4. Ama a Dios más que a tu sueño. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43

Fase dos: La hambruna


5. La aventura para la que fueron hechas nuestras almas. . . . 55
6. La extraordinaria invitación de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
7. Dios está contigo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
8. No te atasques en la amargura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83

Fase tres: Cree


9. El camino más improbable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
10. Obstáculos y garantías. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
11. Dios hará un camino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
12. Aprende a liderar. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123

Fase cuatro: La muerte


13. La muerte no es sinónimo de derrota. . . . . . . . . . . . . . . 137
14. La presión a través del dolor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147
15. A Dios no lo sorprende la muerte . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
16. La porción, la posición y la promesa de Dios. . . . . . . . . 165
8   •   Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe

Fase cinco: Resurrección


17. El sueño de Dios a la manera de Dios. . . . . . . . . . . . . . 179
18. Promesa hecha, promesa cumplida. . . . . . . . . . . . . . . . . 189
19. Dios da vida a los sueños. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199
20. Cada promesa cumplida. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
Notas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
Acerca de Lysa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 218
Acerca de Proverbs 31 Ministries . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Uno

El mapa

Me sentía muy insignificante. Muy pequeña. Me dirigí al micró-


fono, que estaba al frente del salón. Ella estaba rodeada por muje-
res de todas las edades. Algunas solo querían darle un abrazo,
entre lágrimas. Otras sostenían su libro en sus manos, buscando
una nota de aliento y un autógrafo.
Yo solo quería preguntarle cómo.
¿Cómo tomo una vida rota y permito que Dios la use para su
gloria? ¿Es posible que una chica rechazada por su padre terrenal
pueda ser elegida y apartada para un llamamiento divino? ¿Podría
Dios realmente tener un propósito para mi vida como lo tuvo para
la de ella?
Esperé mi turno en la fila. Luego, cuando abrí la boca para
hablar, se me hizo un nudo en la garganta, se me llenaron los ojos
de lágrimas y todo lo que pude gritar fue un emotivo «¿Cómo?».
Quería que me llevara a casa con ella y que me enseñara. Que me
metiera en su maleta y me llevara, lejos de mi insignificante exis-
tencia, con alguien que marcara la diferencia. Quería que me
diera una respuesta rápida y sencilla, tres simples pasos para la
vida que cualquiera sueña, todo por el bajo precio de asistir al
seminario. Pero esta conferencista no era una maga, una vende-
dora hábil ni una mujer que buscaba una nueva invitación. Era

15
16   •   Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe

una mujer que había tenido heridas profundas y amargas desilu-


siones y que había elegido entregar su vida, con todo su fracaso y
su dolor, a Dios. Ahora él la estaba usando de una manera verda-
deramente maravillosa.
Ella no me dio la respuesta rápida y fácil que estaba buscando.
No me dio nada de sabiduría ni una instrucción profunda. Solo
tuvimos tiempo para que ella simplemente me dijera cómo empe-
zó y luego me encontré de vuelta a mi asiento. Pero no regresé
vacía ni sin esperanza. Lo que le faltaba a esa oradora en palabras,
lo compensó con creces con un ejemplo. Había visto a Jesús en
ella. Había visto una prueba viviente de la redención de Dios. Así
que pensé: Si Dios pudo hacer eso con ella, creo que —después de
todo— hay esperanza para mí. Y algo nuevo, grande y dirigido por
Dios nació en mí y se confirmó en mi corazón de una manera
innegable aquel día.

Dios llenará los vacíos


Aunque todavía no sabía cómo Dios podría usarme, sabía que
él podría encontrar la manera. Aunque no sabía cuándo podría
usarme Dios, sabía que el momento estaba en sus manos. Aunque
ni siquiera pensé que tuviera mucho que ofrecer, sabía que Dios
llenaría mis muchos vacíos. Simplemente sabía que Dios me esta-
ba llamando, invitándome, cortejándome a algo que mostraba sus
huellas digitales por todas partes. Y eso fue suficiente.
En verdad, mi vida no cambió de la noche a la mañana.
Experimenté un período de espera, un tiempo de crecimiento,
desarrollo y perseverancia mientras Dios me preparaba. Las
lecciones sobre paciencia, confianza, entrega y aprender a afian-
zarme precedieron mi partida. Pero incluso en ese tiempo —
aparentemente sin importancia— de podas y pruebas, Dios me
estaba preparando para el siguiente paso. Ese «período de pre-
paración» no fue una pérdida de tiempo. Constituyó un
El mapa  •  17

elemento importante para cumplir con mi llamado. Aunque no


pude ver mucho fruto, Dios estaba preparando mis ramas y
haciéndolas lo suficientemente saludables para aguantar todo lo
que él sabía que vendría.
Así que, ese día, salí de la conferencia emocionada, solo para
ser golpeada por una impactante dosis de realidad en casa. Toda-
vía quedaban platos por lavar, ropa por doblar, traseros por lim-
piar y la vida cotidiana por la cual afanarme. Para ser
completamente sincera, no me gustaba mi vida mundana. Y, sin
embargo, lo que llamamos mundano es, en algunos aspectos,
muy importante y significativo en la escuela preparatoria de Dios.

Sueños y desesperación
Recuerdo que cuando era niña miraba por la ventana de mi
habitación, soñaba con el hombre con el que —alguna vez— me
casaría y con los niños a los que algún día oiría llamarme mami.
Contaba los años con mi pequeña mano y me deleitaba mientras
cada uno era superado. Con cada cumpleaños que pasaba, mi
expectativa crecía. Como la mayoría de las niñas, tenía otras
metas y sueños, pero el cuento de hadas de mi corazón era ser
esposa y madre. ¡Casi no podía esperar por eso!
Entonces, de repente, me convertí en una mujer adulta y Dios
me había bendecido con un esposo amoroso y unos hijos maravi-
llosos... pero aun así me sentía miserable.
¿Cómo podría ser eso? ¿Qué clase de broma terrible era esa,
que la misma cosa que soñé que me traería la máxima felicidad,
en realidad, me había conducido a una profunda desesperación?
Qué desagradecida me sentí. Le había pedido, rogado, suplicado
a Dios que me diera esos obsequios, y ahora estaba buscando —
desesperadamente— la manera de devolverlos.
¿Me estaba perdiendo de algo genéticamente? Mientras
observaba los entornos de la iglesia, el centro comercial y la
18   •   Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe

tienda de comestibles, veía a otras mujeres que parecían encan-


tadas de ser la June Cleaver de mi generación. Caminaban a mi
lado, riendo y arrullando a su bebé como si protagonizaran una
película romántica. Mencionaban con indiferencia que sus
maridos las llevarían a Nueva York ese fin de semana. Esas
mujeres eran, por supuesto, todas delgadas, y sus listas de com-
pras bien ordenadas demostraban que sus casas eran sin duda
más organizadas que la mía.
¿Qué me pasaba? Me sentía fracasada como mujer. Y lo más
inquietante era el hecho de que no me gustaba ser madre. Fui
miembro estelar del Club de Madres Culpables casi desde el
momento en que nació mi hija. ¿Te imaginas sintiéndote así y
luego considerar que Dios te llama al ministerio?
¿Quién crees que eres? ¿De verdad crees que Dios podría usar a una
mujer como tú para ayudar a otros? Los susurros de Satanás eran
implacables. Para ser franca, lamentablemente, estuve de acuerdo
con él. En la conferencia, había sentido mucha seguridad en el
llamado de Dios pero —en medio de la vida cotidiana— comen-
cé a dudar.
Mi único recurso era la oración. Me arrodillé y clamé al Señor
por su seguridad. Y, como siempre lo hace, Dios me encontró allí
en el momento de mi necesidad. Me aseguró que él no llama a los
calificados, sino que califica a los que llama.

Rinde tus deficiencias


Amiga mía, no sé dónde estás mientras lees estas palabras. No
conozco las circunstancias de tu vida. No sé el sueño que Dios te
ha dado. Quizás tú tampoco lo sepas... todavía. Pero sé que tienes
este libro en tus manos por una razón. Dios tiene un plan para ti.
Tal vez uno que ni siquiera puedas imaginar o una tarea que no
puedas descifrar y ni siquiera te atrevas a considerar que es para
ti. Oro para que, como he compartido francamente las dudas que
El mapa  •  19

tenía, encuentres la gran esperanza de que Dios realmente puede


usar a cualquier mujer que le rinda sus deficiencias y circunstan-
cias. Lo he visto hacerlo una y otra vez en la vida de mujeres que
estaban dispuestas a caminar en fe. Sin embargo, lo más poderoso
es que lo he visto en mi propia vida.
Aunque comenzó poco a poco y sucedió lentamente, ahora
puedo vivir el sueño que Dios me ha dado. Pero también, y lo que
es más importante, ahora soy una madre de cinco hijos felizmente
casada. La mayoría de los días me despierto emocionada por mi
vida y no puedo esperar para desempacar las bendiciones de ser-
vir, amar y disfrutar a quienes Dios me ha confiado.
No me malinterpretes, todavía tengo días en los que me siento
fracasada, pero son menos y distantes entre sí. Mis circunstancias
no han cambiado realmente desde aquellos primeros días de
mamá (¡excepto que tengo muchos más hijos!), pero mi perspec-
tiva, en verdad, lo ha hecho.
La perspectiva es la clave. Si nunca hubiera tenido el esposo y
los hijos que tengo, estoy convencida de que sería extraordinaria-
mente egocéntrica y carecería de carácter. Dios usa diferentes
cosas en distintas vidas para darles forma y moldearlas, y mi fami-
lia fue la herramienta perfecta de Dios para construir mi vida.
Dios usó muchas experiencias de la vida diaria para moldearme
y forjarme para el ministerio. Aprendí mucho siendo fiel en las
pequeñas responsabilidades diarias, hasta que al fin Dios me
confió responsabilidades más grandes. Cualquier mujer que
desee ser usada por Dios debe estar dispuesta a honrarlo pase lo
que pase.

Honra a Dios
Durante esos primeros años, Dios me estaba preguntando:
«Lysa, cuando empieces a sentirte abrumada por lavar la ropa,
cuidar a los niños, cocinar y por lidiar con la vida, ¿me honrarás?
20   •   Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe

¿Lo harás con un corazón agradecido? ¿Verás las bendiciones


ocultas tras las largas listas de tareas pendientes? ¿Renunciarás a
los planes que te convengan, a la facilidad y aceptarás mis planes
para tu crecimiento y tu madurez?
Cuando cuadré mis perspectivas con las de Dios y decidí hon-
rarlo en todas las cosas, grandes y pequeñas, al fin estuve lista
para dar un paso adelante en el ministerio. Mis circunstancias no
eran perfectas, pero sabía de quién era el rostro que debía buscar
cuando empezara a caminar. Así que declaré en mi corazón que
era una mujer de ministerio, dedicada a servir a Dios, por lo que
comencé a esperar su invitación para unirme a él.
Créeme, esos primeros pasos fueron lo más lejano de lo que yo
pensaba que era el ministerio. Eran decisiones cotidianas que
implicaban honrar a Dios donde estuviera y pasar tiempo con la
Palabra de Dios, aun cuando las tareas de mi lista de asuntos
pendientes parecieran más urgentes. Debía llenarme de él prime-
ro para poder amar, dar y servir abundantemente a los demás, y
no depender de mis propias fuerzas.
Honrar a mi esposo aun cuando me dijera cosas que herían
mis sentimientos. Mantener una buena actitud aun cuando el
empleado de la tienda me cobrara de más y aun cuando los pro-
blemas me consumieran más de lo necesario para solucionarlos.
Mostrar paciencia con mis hijos y lidiar con los conflictos en
forma calmada aunque tuviera muchas ganas de gritar y enviar-
los a su habitación. Servir gentilmente a otras personas sin lla-
mar la atención sobre mi servicio. Honrarlo de esa manera fue
una parte vital para preparar mi corazón y servirle de forma más
amplia.
Dios quiere que lo honremos. Quiere que dejemos a un lado
las conveniencias personales, dejemos a un lado nuestras propias
ideas y superemos nuestra testaruda voluntad de tener y hacer las
cosas a nuestra manera y en nuestro tiempo. Dios quiere nuestra
El mapa  •  21

obediencia, no solo de labios para afuera. Una cosa es decir que


lo honraremos, pero otra completamente distinta es hacerlo. No
esperes el día perfecto para comenzar a honrar a Dios. Decídete
a hacerlo hoy mismo. No creas que no estás haciendo lo que Dios
te llamó a hacer solo porque las cosas no parecen tan glamorosas
como pensabas. Si eres una mujer que honra a Dios ahí donde estás,
estás en el ministerio. Sigue siendo obediente, sigue buscando la
próxima oportunidad que se te presente y, sobre todo, aférrate a
nuestro Señor.
22   •   Qué pasa cuando las mujeres caminan por fe

Estudio bíblico personal


1. Lee Job 1:6; Lucas 22:31; 1 Pedro 5:8.
Estos versículos nos muestran cuán activo está Satanás en
nuestro mundo. Su propio nombre significa «el que separa». Su
propósito principal es separarnos de Dios como pueda. Él quiere
que persigamos otras cosas, incluso cosas buenas, para que per-
damos lo mejor de Dios. Quiere mantenernos ocupadas. Quiere
llenarnos la cabeza de mentiras para que no podamos escuchar la
verdad de Dios. Demasiadas veces he permitido que sus trucos
me conduzcan por el camino equivocado. ¿Y tú? ¿Qué táctica está
usando para tratar de derrotarte en este preciso momento?

2. Lee Efesios 6:11; Santiago 4:7; Juan 10:10.


Satanás usa la misma vieja bolsa de trucos, pero tenemos de
nuestro lado a Dios, que es infinitamente creativo. Podemos vol-
vernos a él como nuestro apoyo, sabiduría y salida ante la tenta-
ción (1 Corintios 10:13). Dios nos da la fuerza para mantenernos
firmes y la armadura para protegernos de nuestro enemigo. Sata-
nás viene a robarnos el gozo, a matar nuestro espíritu y a destruir
nuestra esperanza. Se disfraza de ángel de luz y nos engaña con
su falsa belleza (2 Corintios 11:14). Debemos ser conscientes de
la manera en que trabaja para poder resguardar nuestras mentes,
corazones y pasos con el fin de emprender nuestro maravilloso
viaje. No te equivoques, este es un viaje que Satanás no quiere que
hagas, por lo que usará todos los trucos a su disposición para
tratar de detenerte. Solo recuerda el paradigma de las Escrituras:
Resiste al diablo y él huirá de ti (Santiago 4:7). Acércate a Dios y
él se acercará a ti (Santiago 4:8).
El mapa  •  23

En tu cuaderno, enumera algunas formas de resistir a Satanás.

Luego haz una lista de algunas maneras de acercarte a Dios.

3. Lee Hebreos 10:35-36.


Al emprender nuestro viaje juntas, quiero que realmente
reflexiones sobre estos versículos. Cópialos en tu cuaderno. Este
libro está escrito para permitirte viajar con confianza dondequie-
ra que Dios te lleve. Tu viaje no tendrá el mismo aspecto que el
mío, es tan único como tú. Pero las mismas verdades básicas des-
critas en estos versículos se aplican a todas nosotras. Encierra en
un círculo las siguientes palabras después de haber copiado los
versículos: confianza, perseverancia y promesa. Mi oración es que
encuentres la confianza que necesitas para perseverar hasta que
hayas recibido todo lo que Dios te ha prometido. ¡Sigue adelante,
amiga mía, y prepárate para sorprenderte de lo que Dios ha de
mostrarte a través de este estudio!
“El rechazo roba lo mejor de quién soy al
reforzar lo peor que me han dicho de mí”.
El enemigo quiere que nos
sintamos rechazadas …
excluidas , solitarias e inferiores .

Sin invitación nos recuerda que fuimos destinadas para un amor que
nunca disminuye, ni se quebranta, ni se conmueve, ni es arrebatado; un
amor que no rechaza ni la deja sin invitación.
Te invitamos a que visites nuestra página
web, donde podrás apreciar la pasión por
la publicación de libros y Biblias:

[Link]

@CASACREACION

@CASACREACION

@CASACREACION

También podría gustarte