RAFAEL CADENAS
CONTESTACIONES
VOLUMEN CCCXLII DE LA COLECCIÓN VISOR DE POESÍA
2.a edición, noviembre 2022
Cubierta: Diego Jordán
© Fundación para la Cultura Urbana
© Rafael Cadenas
©VISOR LIBROS
ISBN: 978-84-9895-342-8
Depósito Legal: M-33803-2018
EL ARTE DE CONTESTAR Y CONTESTARSE
Rafael Cadenas es un hombre silencioso, ejerce un laconismo expresivo.
Sin embargo, vive para decir, preguntarse, escuchar, elegir formas de
contestación. Siempre ha sido un lujo, un hombre de bien, en la honestidad
de sus respuestas. Se da a sí mismo en cada palabra con una sinceridad que
lo define. Cuando La Oruga Luminosa preparó un volumen de Entrevistas
(2000), el poeta ofreció sus explicaciones: "como no suelo escribir para la
prensa, las entrevistas así como las anotaciones compensan esa abstención;
han sido mi manera de comunicación con los lectores". Y un poco después
añade: "yo concibo la entrevista como un trabajo entre dos que debe
realizarse sin prisa".
En el vértigo de la actualidad y del periodismo, es lógico que el poeta
prefiera una comunicación fundada en el respeto al tiempo, a lo que cuesta
tiempo. Y a lo que merece un diálogo y una contestación. A los poetas no se
les debe dejar con la palabra en la boca, necesitan una contestación. Aquel
que escribe prepara una cita y ordena las palabras con la hospitalidad de
quien limpia una morada para el que va a llegar. El hecho literario no existe
hasta que el lector aparece, toca el timbre y hace suyas unas palabras que
pueden provocar emoción, ironías, disidencias o pensamientos. Este libro
de Contestaciones, miradas que anota Rafael Cadenas después de leer
versos escritos por otros poetas, pone los dedos sobre la piel del hecho
literario. La escritura mantiene abierto el cauce de la tradición, toda voz
nace y se hace como parte de una herencia en busca de un sentido que sólo
puede ser diálogo.
Cuando Rafael Cadenas contesta a Jean Erik Vold, Miguel de Cervantes,
Meleagro, Hölderlin, Antonio Machado, Pablo Neruda o Juan Lamillar, se
está contestando y preguntando a sí mismo. La escritura es un ámbito que
reclama la presencia del lector como parte del proceso de búsqueda del
propio autor. Por eso el poeta de esta Contestaciones responde, gracias a la
provocación de los demás, a ideas, dudas y sentimientos que lo han
acompañado a lo largo de su Obra entera, por utilizar el título del volumen
en el que reunió la poesía y la prosa escrita entre 1958 y 1998. Cada
contestación a un poeta plantea una perspectiva fragmentaria de su
personalidad única en el mundo abierto y completo de la escritura. La
poesía provoca un espacio y un tiempo en los que todavía resulta posible la
conversación.
El reconocimiento machadiano de la profunda heterogeneidad del ser
hace que la poética de Rafael Cadenas plantee desde sus primeras
composiciones una búsqueda en los laberintos de la identidad. En uno de
sus poemas más famosos, "Derrota", reconoció una contradicción radical
frente a la certeza: "que no soy lo que soy ni lo que no soy". No era una
increpación más de las que el antihéroe colecciona en el poema, sino el eje
de una mirada. Así lo declaró años después en un poema de Gestiones:
¿Quién es ese que dice yo
usándote
y después te deja solo?
No eres tú,
tú en el fondo no dices nada.
La incomodidad ante el yo encierra buena parte de las preocupaciones
de una voz poética que procura no sentirse encerrada por las convenciones
de la historia oficial, ni por las abstracciones intelectuales que alejan las
palabras de las cosas. La realidad es un asunto muy complejo y más vale no
buscar soluciones fáciles y prestigiosas a la hora de dar respuesta a su
verdad vital, corporal, cotidiana. Conviene más ser decididamente realista
para convivir con el misterio o cómplice de la inquietud y el misterio a la
hora de habitar la realidad. Esta negación al relato oficial o a la teoría que
niega el sudor supone la forma más profunda de rebeldía poética ante
cualquier ambición tiránica.
La obra de Rafael Cadenas se ha ido hermanando con las formas breves,
los aforismos, las anotaciones y los dichos. Parece el resultado de un
cuestionamiento natural de las certezas que fluye de forma abierta, desde
diversas perspectivas y pegado a la existencia diaria. Las Contestaciones
toma esta dinámica y nacen como reacción a versos leídos, versos que
entran en debate con la escritura propia. No son glosas, comentarios o
paráfrasis, sino una participación creativa como lector desde las
interioridades de la propia escritura.
El laconismo se convierte en una estrategia del decir cuando la retórica,
la grandilocuencia y la soberbia de los artificios son puestos en duda. No
sirve la palabra poética pensada sólo para poetas. Tampoco sirve la pérdida
de rigor, la dinámica mercantil de abaratamiento de ideas y palabras. La
precisión iluminadora se revuelve contra estos peligros y busca una salida
en la condensación capaz de mostrar la cara y la cruz de las cosas, el verso
y el reverso de lo que se mueve en una conciencia poética.
La ironía supone un recurso para esta conciencia que quiere andar por la
frontera de las realidades del tiempo, la sabiduría, el poder, la vida y el yo.
Que la alegría sea fugitiva es sólo una tristeza limitada dentro de una
existencia de condición efímera. Se puede estar de acuerdo con la idea de
que Eros es un gran cocinero del alma, pero siempre que se acepte que a él
también se le quema la comida. La gloria de la riqueza puede relativizarse
con el melancólico reconocimiento del saber como tesoro humano, un deseo
noble de otro tipo de fortuna. Los golpes de efecto de la condición
relativizadora pueden ser un refugio contra los tópicos y las certezas, un
equipaje de la poesía para vigilarse a sí misma. El problema es que no debe
perderse de vista la seriedad profunda de la vida cuando la historia lanza la
barbarie contra los valores de la dignidad humana. Cuidado con los cascos
de esa caballería.
Porque tampoco sirve como refugio absoluto el silencio, la prudencia de
los sabios. Hay encrucijadas en las que uno no puede darse de baja cuando
la historia llama a la puerta. Los nudillos ensangrentados, los insomnios que
encienden la lámpara del mal, los tiempos de miseria implican un inevitable
compromiso con la verdad más allá de la ironía y el silencio. La mirada
poética de Rafael Cadenas necesita formar parte de la vida, pedirle algo más
a la vida, tomarse en serio el pan y la luz de los astros, aunque eso implique
distanciarse de los relatos de la Historia.
La palabra futuro ha demostrado ser más peligrosa que un lobo cuando
pretende sacrificar la vida cotidiana a la Historia. Cadenas se lo dice al
profeta y poeta León Felipe a cuenta de la historia de España. ¡Que viene el
lobo! Nadie oye ese grito cuando los sueños se llenan de futuro hasta el
punto de que las injusticias ya no tienen remedio. Igual que ocurre con las
palabras de la lírica y los misterios de la realidad, el futuro pierde su sentido
humano cuando sirve para consagrar la impunidad en un presente borrado.
No existe otra receta que la afirmación ética del propio conocimiento y
la propia responsabilidad. La palabra nosotros es un ámbito en el que
conviven el poeta y sus tradiciones, el autor y el lector, el ciudadano y la
sociedad. Por eso hay que tener tanto cuidado con las tendencias del yo a
desafinar. El yo es una palabra salvaje, como la palabra futuro, cuando cae
en manos de los héroes y dibuja el decorado de las grandes hazañas. La
escritura, entonces, necesita el rumor de la existencia, la elaboración de una
serenidad que tiene que ver con la calle, la vida de la gente, la existencia
ordinaria, un respirar posible al otro lado de las fechorías.
En Los cuadernos del destierro, la voz de Rafael Cadenas había
confesado lo siguiente: "Mi historia es un largo recuento de inauditas
torpezas, de infértiles averiguaciones, de fabulosas fábricas". Cuando Gösta
Agren escribe sobre la reciedumbre de los derrotados, los enigmas del vivir
y las distancias entre la desnuda realidad y el lenguaje, puede considerar
que el poeta, o el yo, o la conciencia, son enemigos íntimos y componen
libros para derrotarse a sí mismos. Rafael Cadenas contesta: "Se parece a
alguien que conocí hace tiempo".
Pero esta derrota es un acto de amor. La escritura se consolida así en un
laconismo que pretende devolverle la lira a Orfeo cuando las fieras toman el
poder. La poesía contesta a la poesía, murmura, sonríe, le da la vuelta a las
cosas, dice que, pese a todo, hay una casa dolorida y sosegada en la que uno
puede sentarse a meditar.
Luis García Montero
A JAN ERIK VOLD
La alegría. La alegría es un
pájaro
invisible
que llega
y se va, llega y se va
volando.
> Dejemos
que solo se vaya el pájaro.
A MAKOTO OOKA
¿Qué es la poesía?
Juego de niños
no es
pero el poeta
es niño.
> Muy viejo,
como Lao-Tsé.
Según Hokusai, solo a los cien años
los creadores pueden producir
cosas elogiables.
> Nos falta pues mucho
para estar satisfechos
con nuestros pequeños
artefactos. Seamos indulgentes con los críticos
que no han tenido paciencia para esperar.
A MIGUEL DE CERVANTES
Yo que tanto me afano y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.
> Tu terceto desmiente lo que dices
¿Qué más quieres, Miguel de mi alma?
En verdad eres más exigente que tu personaje.
Menos mal que tu cordura te protege de ti
A DARÍO JARAMILLO
Sé que el amor
no existe
y sé también que te amo.
> Venturosa contradicción
que hace huir dulcemente
a la lógica.
A AMY LOWELL
Ya casi no te pruebo porque
sé tu sabor.
> Seamos ignorantes.
A MELEAGRO
Eros, gran cocinero del alma.
> A él también se le quema la comida.
A CLAES ANDERSSON
No idealices el silencio,
hablar es oro.
> Sí. Pero a veces no de buena ley.
A FRIEDRICH HOLDERLIN
¿Para qué poetas en tiempos de penuria?
> Pues para ver qué se puede hacer con ella.
A LEÓN FELIPE
¡Eh! ¡Que viene el lobo!
> Nadie oyó ese grito. Fue inútil: los españoles,
sin darse cuenta, dormían con el lobo
porque estaban llenos de futuro.
A GEORG JOHANNESEN
Los sabios callan
en los malos tiempos.
Yo:
en los malos tiempos
no soy sabio.
Canto y hablo
de los malos tiempos.
> Hablas por los sabios
y ellos te agradecerán
el silencio que les regalas.
Se lo merecen.
Pero algo deben decir.
Se han dado de baja en el tiempo,
la historia no los preocupa,
la saben pasajera hasta que toca
a su puerta
con sus nudillos
ensangrentados.
A DENG XIAOPING
Ser rico es glorioso.
> Tal vez, pero los chinos de antaño
también querían ser sabios.
A NICOLÁS GUILLEN
Stalin, capitán,
a tu lado, cantando, los hombres libres van.
> Al Gulag.
A MAO ZEDONG
Los antiguos emperadores
sabían disparar el arco,
pero no tenían sensibilidad.
> El tampoco.
A BERTOLT BRECHT
Compasivamente miro
las abultadas venas de tu frente que revelan
cuánto esfuerzo cuesta ser malvado.
> A decir verdad, no tanto: basta echarle
un vistazo a la historia.
A ERNESTO CHE GUEVARA
El revolucionario es el más alto escalón
de la especie humana.
> Al menos ha debido agregar:
modestia aparte.
... el odio al enemigo convierte
al ser humano en una efectiva,
violenta, selectiva y fría
máquina de matar.
(Mensaje a la Tricontinental)
> También habla de amor.
A PABLO NERUDA
En el viejo Kremlin vive un hombre llamado
José Stalin. Tarde se apaga la luz
de su cuarto.
> Es posible; necesita mantenerse ocupado
para olvidar sus incontables crímenes.
Una observación importuna: grandes poetas
como Neruda, Eluard, Aragón,
Guillen (Nicolás) lo apoyaron
y nunca pidieron perdón.
La Iglesia católica necesitó unos quinientos
años para hacerlo por las caridades de la
Inquisición. Ojalá la otra no espere tanto.
Derrotado
será solo aquel
que quiere vencer.
Por eso
la lucha está dirigida en lo más profundo
solo contra la lucha.
Derrotémosla ya.
> El inconveniente es que la lucha
y solo ella es la que siempre triunfa.
A CAJ WESTERBERG
No es fácil
vivir de verdad.
> No todos lo hacen, lo usual es
desperdiciar ese honor.
A TAKUBOKU
Hay un prisionero
en el corazón de
cada hombre.
> Suéltalo cuanto antes,
si esperas, aumenta de tamaño
y no podrá escapar.
A FERNANDO PESSOA
Asombrarse de ser
es de veras vivir.
> Sí, pero este es un paso más allá
de vivir.
A ELMER DIKTONIUS
Yo soy un instrumento
en el que la vida toca
con sus grandes
manos.
Antes se tiene que soltar al yo
para no desafinar.
A UN POETA COREANO
Nuestra dulce charla
no cesa de fluir.
> Creo que eso pasaba
cuando existía conversación.
A RIMBAUD
La vida está en otra parte.
> No, está donde estemos
pues somos también ella.
A ANTONIO MACHADO
Poesía (es) palabra esencial en el tiempo.
>De acuerdo, querido maestro,
pero no para quedarse en él.
A JORGE LUIS BORGES
La vieja mano
igue trazando signos
para el olvido.
> Este siempre tendrá interrupciones.
A DANTE
Abandonad toda esperanza.
> No es mal consejo cuando el Infierno
está tan cerca.
A ARTUR LUNDKVIST
> Estoy con los revolucionarios
hasta que llegan al poder.
> Cuando ya no hay remedio.
A CLAES ANDERSSON
El que tiene fuerza para llorar no se ahoga.
> A eso se debe mi mala respiración.
A MONSIEUR GUILLOTIN
Inventó el artefacto de decapitar
que lleva su nombre porque se compadeció
de los sentenciados.
> Piedad revolucionaria.
A JOSÉ MARÍA GÓMEZ VALERO
Después de la batalla
regresaron los héroes.
Nada había cambiado en ellos.
Tenían los mismos ojos cerrados
que antes de partir.
> Nunca los abren, por eso están en la historia.
A JUAN LAMELLAR
La derrota
que también aguarda a los victoriosos.
> Haces patente lo que ellos ignoran:
que solo la impermanencia es sólida.
A GÖSTA AGREN
En Vancouver
lleva fatigosamente su pesada
reciedumbre.
> Pero hay quienes lo hacen sin esfuerzo.
Son los leves,
los manumisos,
los que no tienen divisa,
los que no se encumbran,
los educados por las tormentas,
los que no se instalan en un nombre,
los que elaboran la serenidad.
Si un enigma
no tiene solución, esa es la respuesta.
> No se pregunta más,
vivir pasa al frente.
La niñez no es parte
de la vida, es lo profundo
debajo de todo lo que después sucederá.
>Se da la mano con lo desconocido,
pero después se olvida.
Un día nos cansamos tanto que
perdimos la crueldad necesaria
para vivir.
> Entonces este se volvió exilio.
Describir
una cosa es reducirla,
es hacer que la deslumbrante desnudez
de la realidad se extinga, a eso
yo me he
consagrado.
> El lenguaje es una segunda instancia.
Él
era su propio enemigo y escribía
libros para derrotarse a sí mismo.
> Se parece a alguien que conocí hace tiempo.
A ANNA AJMÁTOVA
Es en exceso dulce el néctar terrenal,
las redes amorosas son fuertes en exceso.
> Es lo que hace tan difícil zafarnos de nosotros.
A VLADISLAV JODASEVICH
Yo, yo, yo. ¡Qué palabra salvaje!
> Pero nadie la suelta; además nunca
he visto un yo, sino animales humanos,
ese pronombre siempre se nos escapa.
> Otra contestación posible: más de lo que puedas
imaginar: son incontables sus malandanzas,
fechorías, crímenes.
A BAEK KUI
No soy más que un torpe que no tiene talento
pero comprendí que debía encontrar
el origen del Tao.
>Pasaste tu vida empecinado en eso
cuando en realidad no hay separación entre él y tú.
Si lo entiendes, sin entender, cabalgarás las nubes.
Aunque torpe, estoy cerca de la verdad.
>Si la conoces, desapareces como Baek Kui.
A MANHAE
Buda, el extraordinario, al principio
fue un hombre ordinario.
>No olvides que después de su despertar
volvió a serlo, pero en plena conciencia.
A EEVA LUSA MANNER
Las fieras han escapado a las riendas de la lira.
> Pero Orfeo renace cuando toman el poder y
no deja que huellen nuestra morada.
A HAFIZ-GÖETHE
Imposible parece siempre la rosa,
Imposible el ruiseñor.
> Enumerar todas las cosas que también
lo parecen sí sería imposible.
A EVTUCHENKO
... refugio en la ironía nosotros encontramos.
> Hay solo un inconveniente:
según Zbigniew Herbert,
ella pereció bajo los cascos de la caballería
de los bárbaros.
A EMILY DICKINSON
¡Soy nadie! ¿Quién eres tú?
Eres nadie también.
¡Entonces somos dos!
Pero no lo digas, tú sabes,
nos echarían.
> ¿Por qué preocuparse?
También nadie
vive ahí con ustedes.
A JULIO CORTÁZAR
Has visto
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa.
Has tocado
de verdad has tocado
el plato, el pan...
> Si eres sincero, debes responder: no.
A GUNNAR BJÖRLING
Yo crezco por encima de
lo que digo.
> Yo por debajo.
Yo tengo eternidad y ahí tú tienes minutos.
> Simples gotas que ella destila
y que contamos para olvidarla.
A WISLAWA SZYMBORSKA
Cuando pronuncio la palabra
futuro la primera sílaba pertenece al pasado.
> Cuando termino de leer estos versos
ya abandonaron el presente.
Tampoco podrán tocar el futuro
pues al llegar ya dejó de serlo.
Ni yo soy el mismo que los leyó.
Sin embargo, debemos creer
que la realidad existe.
A HAN SHAN
No puedo preguntar el camino a nadie.
> Quien lo sabe es justamente nadie.
A ISSA
La Vía Láctea cae oblicuamente
dentro de la cacerola.
> Iluminación.
II
LAS PALABRAS VAN Y VIENEN
(entrevista a Andrés Boersner)
Escritores como Borges, Steiner, Isaiah Berlin, Octavio Paz
proyectaron su obra ulterior cada vez más hacia la oralidad. Esto en
buena medida se debe al interés didáctico, a las posibilidades de acceso,
síntesis, intercambio y a la rapidez que la comunicación oral ofrece.
¿Hacia dónde va la obra de Cadenas? ¿En esa dirección o en otras de
los llamados géneros fronterizos o menores, como el diario, el aforismo,
la notícula o el diccionario personal?
R: De los géneros me interesan el aforismo y la nota breve, porque
responden a la necesidad de decir lo que me parece urgente sobre el país
que sufrimos, aunque muchos sobrepasan tal propósito. Por eso, he dividido
los dichos —que son aforismos, pero más modestos—. A unos, los de
carácter general, que rondan lo ontológico, los llamo "Nuevos dichos"; y a
los de tema político los titulo "Otros dichos". En cuanto al diario, siempre
intenté llevar uno, pero no he podido. Me he limitado a escribir notas
personales. La entrevista me interesa mucho; es otra forma de expresarme
oralmente, aunque suelo escribirlas, pero como si estuviera hablando. Son
vecinas de la conversación. Incluso la traducción forma parte de la misma
diligencia comunicativa. Se hace la que tiene afinidad con uno. De ahí que
entre en una totalidad que la indulgencia considera obra.
Tus dichos, contestaciones, apuntes están presentes en el poema y la
prosa a través de las entrevistas. Tus traducciones también se enfocan
hacia esas instancias. Pienso en las que hiciste de Walt Whitman y D.
H. Lawrence. ¿Cuáles han sido los escritores y lecturas que han
influido en esa limpieza, donde "Las palabras van y vienen" y se
reducen a su expresión más decantada?
R: Escogemos para traducir lo que tiene afinidad con uno. De ahí lo que
señalé en la respuesta anterior. Creo que es algo muy personal y podría
mencionar también a Antonio Machado, Pedro Salinas, Alfonso Reyes y
Jorge Luis Borges.
Traduje las conversaciones de Whitman, y parte de la traducción que
hice de Lawrence son poemas breves que se aproximan al aforismo o a la
nota. Los dichos simplemente surgieron, yo no decidí nada, y se publicaron
en 1970 con el nombre de "Irreflexiones" en Nítido, hoja literaria que
dirigía José Balza; luego, con su nombre actual, en San Felipe; y más tarde,
en 2011, por la Dirección de Cultura de Los Andes. Esta edición lleva
prólogo de Joaquín Marta Sosa y ensayo de Aníbal Rodríguez Silva, a
quienes les agradezco.
Uno de los pocos ejemplos de contestaciones dentro de la literatura
contemporánea es el de Nicolás Gómez Dávila, que forma parte de sus
escolios y que la gente identifica como aforismos. ¿Dónde ubicarías las
contestaciones?
R: En tierra de nadie, entre los géneros menores. Se me ocurrieron de
pronto cuando leía el poema de Void con que se inician. Fue el primero que
contesté y pensé que podía seguir haciéndolo con otros y con textos en
prosa, incluso políticos. También me animó la idea de que las
contestaciones pudieran tentar a otros a hacer lo mismo, dialogar con
autores, responderles en cualquier forma: suscribiendo lo que dicen,
criticándolos, ironizándolos; a veces algunas se aproximan al poema. Las
respuestas varían mucho. Las contestaciones también pueden invitar a
escribir, lo que en períodos de sequedad sirve de apoyo para el escritor o el
poeta.
Situarte al margen de los géneros, en territorio impreciso, ha sido
una constante en tu obra. A "Derrota", uno de tus poemas más
conocidos, lo consideraste como una reunión de dichos. ¿Ha sido algo
consciente esta noción fronteriza, algo que te propusiste siempre?
R: Las líneas de "Derrota" son frases que siguen un hilo desesperado.
Así las viví, pues emergían de una depresión, no buscaban ser poéticas. Los
dichos requieren normalidad, la siempre extraordinaria normalidad, algo
que trataba de alcanzar entonces.
Te defines como alguien muy lacónico. Estas contestaciones, por su
naturaleza polémica, ingenio y temas, parecen abrirse a nuevos
espacios y acercarse más a la reflexión política. Hace cinco décadas, la
situación del país te llevó a un repliegue personal que afectó, en buena
medida, tu poesía escrita hasta entonces. Hoy tienes un sentido de
responsabilidad distinto, niucho más activo, que desborda la propia
obra. ¿Estás de acuerdo con esa impresión?
R: Sí, claro. Se trata de responsabilidad cívica en defensa de la
democracia, pues se nos quiere imponer un totalitarismo que destruye lo
fundamental para el ser humano: el vivir con libertad. Lamentablemente,
millones de venezolanos aún no se percatan del peligro, aunque está
sobradamente anunciado. Si no reaccionan, pasarán a depender
absolutamente del Estado, lo que le permitirá hacer con ellos lo que quiera.
¿No bastan las muestras que han estado a la vista en estos últimos diez y
siete años de abuso de poder sin rebozo? Te aclaro: cuando uso la palabra
democracia me refiero a una forma superior a la que hemos tenido, más
convincente, más interior, más profunda, notas que la vuelven
inexpugnable.
Siempre has demostrado un apoyo entusiasta hacia las actividades
literarias de los demás. El reconocimiento internacional que has
obtenido en los últimos años sigue creciendo. Pero también has sido
atacado como nunca antes. El debate acerca de la posición de los
intelectuales frente al poder, que se creía ya superado, vuelve a
imponerse y la ciudadanía pareciera observarlos con mayor
expectativa. ¿Crees que la intelectualidad venezolana está en sintonía
con lo que el país vive y que su actuación tenga influencia efectiva?
¿Crees que los intelectuales, por su naturaleza crítica, pensante,
puedan sentirse felices o identificados con el poder?
R: Una parte está en la oposición, pero se ha visto cada vez más
limitada debido a la carencia de medios que le permitan expresarse, ya que
el gobierno se ha ido apoderando de ellos; otra lo apoya, lo cual es desertar
de la función crítica que le corresponde. El gran aporte de este gobierno a
nuestra historia ha sido dividir totalmente al país para establecer un paraíso,
que al cabo resulta lo contrario. Que las revoluciones desembocan así lo
sabía Hölderlin, como lo revela en su novela Hiperión. "El socialismo ha
fracasado en el tercer mundo como en otros lugares. El drama de América
Latina es que la mayor parte de los intelectuales no se ha dado cuenta
todavía". Estas son palabras de Octavio Paz, quien supo ver a tiempo lo que
pasaba en nuestro continente. Están tomadas de una entrevista que lleva el
título "La solución al subdesarrollo es la democracia". Y justamente creo
que el título de un libro de Fernando Mires, Democracia o barbarie, resume
la tragedia de muchos países en este siglo.
Villa Marguerite Yourcenar
Francia, 2015
CADENAS EN SUS CONTESTACIONES
En el interior de los poemas de Rafael Cadenas encontramos con
frecuencia el uso de versos aforísticos, ese decir directo y lúcido, breve y
contundente que busca el centro mismo del significado, de lo esencialmente
vertebral, que también ha empleado como escritura autónoma en una serie
de textos concisos, sometidos a la conquista de lo indispensable, que bajo el
título de Dichos fue publicado por la Universidad de Los Andes. En esta y
en otras muestras de sus construcciones aforísticas, ellas parten y concluyen
desde sus propias ideas y conceptos, se rigen por sí mismas.
Más o menos en paralelo con esos Dichos, el poeta ha venido ensayando
en tiempos más recientes con las que llama Contestaciones, unas pocas ya
publicadas aquí y allá. De hecho, sirvieron como lectura en la presentación
del libro La cámara escrita 2 / Rostros y decires: Rafael Cadenas, que la
fotógrafa Lisbeth Salas ideó sobre él, su vida, sus cercanos, su entorno.
En las Contestaciones se mantiene el espíritu aforístico, pero esta vez
con un interlocutor que el propio Cadenas elige. Toma de este unos versos,
o un poema breve, o una frase, como si le estuvieran dirigidos, y los
contesta, es decir, no se limita a responder a lo que sugiere el texto del otro
sino que debate con él, lo amplía, lo rebate, lo pone en evidencia en sus
contradicciones implícitas, en sus paradojas. De esta manera, sus
Contestaciones devienen en textos contestatarios.
Para lograrlo se vale en ocasiones de la ironía; en otras, del humor negro
o sarcástico; a veces del texto poético limpio, o del filosamente crítico, pero
siempre acogiéndose a la brevedad, a lo sucinto, a lo sumario, por lo cual
resultan escritos casi desnudos del todo, despojados a fondo, que atienden
primordialmente a morder el asunto crucial, no se pierden en circunloquios
y, en cierto modo, inauguran una nueva forma de relación posible entre los
textos, a la que nos atrevemos a llamar cotextualidad, pues no se trata,
como en la intertextualidad, de usar un texto ajeno para sumirlo en el
propio, sino de tomar ese texto para enfrentarlo con uno distinto que lo
cuestiona e interpela.
Los interlocutores en esta cotextualidad son de todo tipo y lugar,
representan historias varias y culturas dispares, lo que da lugar al
contestatarismo político, pero también al poético, al reflexivo y hasta al
filosófico, donde prima una agudeza tan punzante que más de una vez se
instala en un responder desopilante.
Así, estas Contestaciones vienen a ser un paso más de nuestro gran
poeta en su camino plural, asido a su tiempo, ocupado humanamente por el
hombre, decidido a revelar deshaciendo mixtificaciones, sin embasurarse en
eso que se llama ahora muy gratuitamente "denuncias", y cumpliendo con
creces el requerimiento de Picón Salas sobre la escritura aforística, que
fuese "una desenfrenada fiesta imaginativa".
En estas Contestaciones de Cadenas esa fiesta se convierte en algo más;
es el emerger del polemista, de la conciencia insomne y críticamente lúcida,
insobornable y ajena a todo convencionalismo o concesión, que anida
siempre en el fondo auténtico de cada gran poeta.
Joaquín Marta Sosa