Articulaciones
Las articulaciones son las uniones entre dos o más huesos o partes rígidas del
esqueleto. Las articulaciones presentan distintas formas y funciones. Algunas carecen
de movilidad, como las láminas epifisarias, situadas entre las epífisis y la diáfisis de
un hueso largo en crecimiento; otras permiten sólo ligeros movimientos, como las de
los dientes dentro de sus alvéolos, y algunas se mueven libremente, como la
articulación del hombro.
CLASIFICACIÓN DE LAS ARTICULACIONES
Se describen tres tipos de articulaciones, según el modo en que se articulan los
huesos o el tipo de material que los une (fig. 1-16):
I. Los huesos que se articulan con articulaciones sinoviales se unen mediante una
cápsula articular (compuesta por una membrana fibrosa externa tapizada por
una membrana sinovial serosa) que abarca y engloba una articulación o
cavidad articular. La cavidad articular de una articulación sinovial, como la
rodilla, es un espacio potencial que contiene una pequeña cantidad de líquido
sinovial lubrificante, secretado por la membrana sinovial. Dentro de la cápsula,
el cartílago articular cubre las superficies articulares de los huesos; todas las
demás superficies internas están revestidas por la membrana sinovial. Los
huesos de la figura 1-16 A, normalmente en estrecha aposición, se han
separado para ponerlos de manifiesto, y además se ha hinchado la cápsula
articular; con ello se ha exagerado la cavidad articular, normalmente potencial.
El periostio que reviste la parte extraarticular de los huesos participantes se une
con la membrana fibrosa de la cápsula articular.
2. Los huesos que se articulan con articulaciones fibrosas se unen mediante tejido
fibroso. La amplitud de los movimientos que se producen en una articulación
fibrosa depende, en la mayoría de los casos, de la longitud de las fibras que
unen los huesos articulados. Las suturas del cráneo son ejemplos de
articulaciones fibrosas (fig. 1-16 B). Estos huesos se unen entre sí, ya sea
entrelazados a lo largo de una línea sinuosa o bien por solapamiento. En una
articulación fibrosa de tipo sindesmosis se unen los huesos mediante una
lámina de tejido fibroso, ya sea un ligamento o una membrana fibrosa. Por lo
tanto, las articulaciones de este tipo son parcialmente móviles. La membrana
interósea del antebrazo es una lámina de tejido fibroso que une el radio y la
ulna mediante una sindesmosis. La dentoalveolar (gonfosis o alvéolo) es una
103
articulación fibrosa en la cual un proceso semejante a una clavija queda
encajado formando una articulación alveolar entre la raíz del diente y el proceso
alveolar del maxilar o la mandíbula. La movilidad de esta articulación (un
diente flojo) indica un estado patológico que afecta a los tejidos de soporte del
diente. Sin embargo, los movimientos microscópicos nos aportan información (a
través del sentido propioceptivo) sobre la fuerza que ejercemos al morder o al
apretar los dientes, o si tenemos una partícula introducida entre los dientes.
3. Las estructuras articulares de las articulaciones cartilaginosas se unen mediante
cartílago hialino o fibrocartílago. En las articulaciones cartilaginosas primarias,
o sincondrosis, los huesos están unidos por cartílago hialino, el cual permite
que se doblen ligeramente en las primeras etapas de la vida. Las articulaciones
cartilaginosas primarias suelen ser uniones temporales, como las que están
presentes durante el desarrollo de un hueso largo (figs. 1-14 y 1-16 C), en las
cuales las epífisis y la diáfisis óseas están unidas por una lámina epifisaria. Las
articulaciones cartilaginosas primarias permiten el crecimiento longitudinal del
hueso. Cuando finaliza el crecimiento, la lámina epifisaria se convierte en
hueso y las epífisis se fusionan con la diáfisis. Las articulaciones cartilaginosas
secundarias, o sínfisis, son articulaciones fuertes, ligeramente móviles, unidas
por fibrocartílago. Los discos intervertebrales fibrocartilaginosos (fig. 1-16 C),
situados entre las vértebras, están formados por tejido conectivo que une las
vértebras entre sí. Colectivamente, estas articulaciones aportan potencia y
absorben los choques; además, confieren una notable flexibilidad a la columna
vertebral.
(A) Éltervertebral
Diploe
espa•üoso
las
hueso
Cartílago
fémur
pifisaria
(B)Articulacionesflbrosas (C)Articulacionescartilaginosas
FIGURA 1-16. A-C. Tres tipos de articulaciones. Ejemplos de cada uno de ellos. A) Dos modelos de
características básicas de una articulación sinovial.
Las articulaciones sinoviales son las más habituales y permiten movimientos libres
entre los huesos que unen. Son articulaciones de locomoción, típicas en casi todas las
articulaciones de los miembros. Las articulaciones sinoviales suelen estar reforzadas
por ligamentos accesorios, que son externos a la articulación (extrínsecos) o
constituyen un engrosamiento de una parte de la cápsula articular (intrínsecos).
Algunas de estas articulaciones presentan otras características distintivas, como un
disco articular o menisco fibrocaltilaginoso, que está presente cuando las superficies
articulares de los huesos no son congruentes (fig. 1-16 A).
Los seis tipos principales de articulaciones sinoviales se clasifican según la
morfología de las superficies articulares y/o el tipo de movimientos que permiten (fig.
1-17):
(norrnalmente
permiten
tróclea
(uniaxiales)
extensión
articulaciones
(cabezag)
permiten
distintos
metacarpotalanglca
FIGURA 1-17. Los seis tipos de articulaciones sinoviales. Las articulaciones sinoviales se clasifican según
la forma de sus superficies articulares y/o el tipo de movimiento que éstas permiten.
I. Las articulaciones planas permiten movimientos de deslizamiento en el plano de
las superficies articulares. Las superficies opuestas de los huesos son planas o
casi planas, y los movimientos están limitados por unas cápsulas articulares
firmes. Las articulaciones planas son numerosas y casi siempre de pequeño
tamaño. Un ejemplo es la articulación acromioclavicular entre el acromion de
la escápula y la clavícula.
2. Los gínglimos (articulaciones trocleares) sólo permiten la flexión y la
extensión, movimientos que se producen en un plano (sagital) alrededor de un
único eje que cursa transversalmente; por lo tanto, los gínglimos son
uniaxiales. La cápsula articular es delgada y laxa anterior y posteriormente,
donde se producen los movimientos; sin embargo, los huesos están unidos por
potentes ligamentos colaterales. La articulación del codo es un gínglimo.
3. Las articulaciones en silla de montar permiten la abducción y la aducción, así
como la flexión y la extensión, movimientos que se producen en torno a dos
ejes situados en ángulo recto entre sí; por lo tanto, las articulaciones en silla de
montar son articulaciones biaxiales que permiten movimientos en dos planos,
106
sagital y frontal. También es posible realizar estos movimientos en una
secuencia circular (circunducción). Las superficies articulares opuestas tienen
una forma parecida a la de una silla de montar (es decir, son recíprocamente
cóncavas y convexas). La articulación carpometacarpiana en la base del l. er
dedo (pulgar) es una articulación en silla de montar (fig. 1-17).
4. Las articulaciones elipsoideas permiten la flexión y la extensión, además de la
abducción y la aducción; por lo tanto, son también biaxiales. Sin embargo, el
movimiento en un plano (sagital) suele ser mayor (más libre) que en el otro.
También es posible la circunducción, aunque más restringida que en las
articulaciones en silla de montar. Las articulaciones metacarpofalángicas (de
los nudillos) son articulaciones elipsoideas.
5. Las articulaciones esferoideas permiten los movimientos en múltiples ejes y
planos: flexión y extensión, abducción y aducción, rotación medial y lateral, y
circunducción; por Io tanto, se trata de articulaciones multiaxiales. En estas
articulaciones, muy móviles, la superficie esferoidal de un hueso se mueve
dentro de una concavidad de otro. La articulación coxal es una articulación
esferoidea: la cabeza del fémur, esférica, rota dentro de la concavidad formada
por el acetábulo del coxal.
6. Las articulaciones trocoides permiten la rotación en torno a un eje central; por
Io tanto, son uniaxiales. En estas articulaciones, un proceso óseo redondeado
gira dentro de un anillo. La articulación atlanto-axial media es una articulación
trocoide: el atlas (vértebra Cl) gira alrededor de un proceso digitiforme, el
diente del axis (vértebra C2), durante la rotación de la cabeza.