Entelequia
…Y mi alma oscura es feliz otra vez
Porque no sabe sentirse de otra forma durante mucho tiempo
Y porque el dolor es un mar profundo y tenebroso
En el que me ahogaría si no pilotara con firmeza mi pequeña nave
Por su superficie, siempre con rumbo a un sol
Que no saldrá jamás….
El ladrón de cuerpos.
Era ridículo intentar recordar cómo había empezado todo en esos precisos
momentos. Un ruido insistente no me dejaba concentrarme y pensar, ¿eran sus
latidos o los míos? No lo sé, pero aquel corazón parecía estar a punto de
salirse del pecho.
La forma tan irregular en la que ambos respirábamos marcaba la velocidad con
la que nos estábamos moviendo por aquel sombrío pasillo hasta detenernos en
aquella puerta, la número cinco.
Maldecí por lo bajo al dejar caer las llaves al suelo, con manos y piernas
temblorosas me agaché a tomarlas, abrí con desesperación y apenas pude
cerrarla cuando volvió a acorralarme entre sus manos y labios.
El sonido sordo de mi espalda impactando contra la puerta fue lo primero que
se escuchó luego nos separamos con la mirada incrédula. Fruncí el ceño al
escucharlo, intenté decir algo, pero su dedo en mis labios me calló.
___Solo deja que suene, con o sin ella te haré mía___sonreí mientras con mis
manos en su nuca lo regresaba a mis labios.
Tenía razón, aquella maravillosa coincidencia daba igual, pero no podía negar
que el hecho de que nuestra canción estuviera sonando a pocos metros de
nosotros se viera como una aprobación por parte del universo, era algo que
aunque no estuviera bien fuera permitido, solo porque la vida entendía que
ambos lo necesitábamos, ese punto muerto en el que pudiéramos respirar.
The Weeknd siguió cantando, Call Out My Name estaba erizando mi piel,
hacienda un perfecto contraste con cada una de las lamidas que recibía mi
cuerpo.
Dejé caer mi cabeza hacia atrás, cerré los ojos, entreabrí mis labios y acaricié
su cabello mientras lo sentía bajar, despacio, hasta chocar sus rodillas con el
piso.
Tu mano tomó mi tobillo derecho, desabrochó la zapatilla, luego hizo lo mismo
con la otra pierna. La colocó sobre su hombro y empezó nuevamente a
torturarme. Un gemido escapó de mis labios al sentir su lengua subir por los
contornos de mi pierna. Una mordida en el muslo me hizo cerrar con mayor
fuerza los párpados. Luego todo se desvaneció…en el justo momento en que
percibí como apartaba el encaje que cubría el centro de todo mi placer, y como
si entendiera donde lo necesitaba, comenzó a frotar los dedos, en mi mente
podía dibujar los mismos círculos que sus hábiles dedos. De pronto The
Weeknd estaba siendo interrumpido por mis gemidos, que sin controlarlo,
brotaban de mis labios al sentir su lengua, su respiración, sus dedos, toda su
maldad y astucia concentrada en aquel lugar.
No pude más, con la pierna en su hombro lo empujé, su mirada sorprendida me
hizo sonreír, tomé entre mis puños su camisa gris y lo levanté, obviamente no
podía con su anatomía yo sola, él me estaba ayudando a moverlo, como si
aunque no le gustara aceptarlo, dejaba que liderara en segundos aleatorios.
Su cuerpo impactó contra el colchón, sus manos apretaron las sábanas al
verme mover las caderas, tomé los bordes de mí vestido azul y poco a poco lo
aparté de mi cuerpo. Frunció el ceño enojado por haberle negado ese
privilegio, sin embargo al sentarme sobre su regazo parecía haber olvidado
todo lo demás.
Con las manos en sus hombros comencé a mover las caderas en círculos, el
hecho de que no llevara nada de ropa en mi cuerpo hacía que las sensaciones
de aquel sutil roce se magnificaran.
Con las manos en mis caderas intentó detenerme, levanté la mirada hasta sus
ojos con una sonrisa.
___Pensé que intentarías resistir___su gruñido no pudo ser más sexy.
___Estás jugando con fuego___besó mi cuello y alcanzó mi cabello,
agarrándolo con fuerza en un improvisado moño, me obligo a echar la cabeza
hacia atrás, casi mando el plan a la mierda dejándolo tomarme de la manera
que quisiera, pero sentir como su respiración se agitaba con cada movimiento
de mis caderas me incitó a continuar.
De un manotazo alejé su puño de mi cabello y lo obligué a acostarse sobre el
colchón, cerró los ojos al sentir mi lengua sobre su torso como una promesa
que susurraba: ``mi turno´´.
Recorrí cada parte de su cuerpo como si temiera no volverlo a hacer nunca
más, acomodé mis piernas sobre el colchón mientras desabrochaba su
pantalón, con su ayuda lo lancé lejos, sonreí al ver lo duro que estaba, lo tomé
entre mis manos, el simple contacto de mi piel lo hizo gemir, nunca podría
explicarle lo mucho que eso me gustaba.
Moví mi mano hacia arriba y abajo, despacio, luego dibuje el mismo camino
con mi lengua y labio inferior, abrió los ojos en el momento justo en el que lo
cubrí con mis labios, mi turno de cerrar los ojos.
Entiendes muchas cosas cuando el simple hecho de provocar placer en otra
persona se convierta también en el tuyo.
Succioné mientras bajaba y subía, la saliva marcaba el camino y su mano en
mi pelo el ritmo.
Pero fueron segundos los que tuve de poder, siempre supimos el papel que
jugaba cada uno en la cama.
En un pestañeo quedé boca arriba con todo su cuerpo sobre mí, levantó mis
piernas y rodeó su cintura con ellas, con una mano contuvo mis muñecas sobre
la cabeza y con la otra se acomodó en mi entrada.
Cerré los ojos al sentirlo invadirme, mi cuerpo se tensó recibiendo el latigazo de
dolor, gruñó mientras intentaba controlarse para no hacerme daño, se movió
despacio y con paciencia, hasta que mi cuerpo le indicó cuando podía
profundizar.
Su mirada fugaz era la señal, esto iba a ponerse rudo y salvaje, el choque de
nuestras pelvis fue prueba suficiente.
Cerré los ojos con fuerza enterrando mis uñas en la piel de sus hombros, luego
descendí a su espalda baja y fui subiendo lentamente mientras de manera
descontrolada y ansiosa me embestía.
Abrí los ojos unos segundos, enfocándome en su mirada, me gustaría decir
que veía amor, deseo, lujuria, pero ni siquiera entendía qué estaba pasando, él
tenía una manera tan adictiva de tomarme que me hacía olvidarme de todo, yo
solo podía llegar a razonar en algo: necesitaba desesperadamente que su
cuerpo siguiera inyectando de energía y morbosidad al mío.
Rodeó mi cuello con su mano, gruñó mientras arremetía con más violencia, giré
la cabeza hacia un lado mordiendo el dorso de mi mano, intentando acallar mis
gritos, con su mano libre apartó la mía entrelazando nuestros dedos, acercó su
nariz a la mía, su pelvis seguía chocando con la mía.
___No___susurró sobre mis labios___quiero oírte gemir___y eso hice, gemí
con fuerza, grité y arañé toda su espalda cada vez que me liberaba las
muñeca.
Cerré los ojos al sentir la bofetada, una macabra sonrisa se dibujó en mis
labios, lo enfrenté pidiendo más, volvió a pegarme en la cara con sutileza, se
separó de mí provocando un quejido, me tomó de las caderas y sin delicadeza
me volteó.
Eché el pelo hacia atrás y arrastré mis manos por el colchón elevando mi
trasero, comencé a moverlo en círculos lentos escuchando como gemía para
luego darme un fuerte azote, luego otro y otro.
___Más fuerte___pedí entre gemidos, más fuerte golpeó, me tomó del pelo y
me penetró sin piedad.
Mis fuertes gemidos incitaron a que la habitación del otro lado repitiera una vez
más la misma canción, como si entendieran los efectos que tenían en nosotros.
Agarró con fuerza mis caderas, crucé mis brazos detrás de la espalda y giré la
cabeza buscando respirar mientras de manera animal unía nuestros cuerpos.
Cerré con fuerza los ojos al sentir el dolor y el placer recorrer cada espacio de
mi cuerpo, sonreí mientras gemía intentando normalizar los latidos de mi
corazón.
Entonces recordé lo que me había dicho: ``en el momento en que lo que
necesito se vuelva lo que buscas estaremos perdidos, no habrá retorno´´.
Tenía razón, el necesitaba lastimar y yo buscaba un dolor más fuerte que mis
propios demonios, Estábamos hechos para lamer las heridas del otro de la
manera más dañina pero lujuriosa posible.
Levanté la cabeza al sentirlo separarse, acomodó su desordenado pelo
sonriéndome, lo empujé hacia la cama y subí a horcajadas sobre él, no lo dejé
pensar siquiera, introduje todo su erecto miembro dentro de mí, despacio, el
éxtasis parecía devorarme al ver como cerraba los ojos y apretaba los labios en
un línea recta, rodeó mis caderas y apretó los dedos sobre la piel.
Dejé mis manos sobre su desnudo y sudado abdomen y comencé a moverme,
incliné la cabeza hacia atrás y cerré los ojos, imaginando en mi mete los
movimientos que realizaban mis caderas, sus gemidos me estaban indicando
como moverme.
Abrí los ojos y jugué con mi pelo, mordí mi labio sin quitarle la mirada, aparté
sus manos de mis caderas y las conduje hacia mis pechos y comencé a saltar,
con cada movimiento sentía que tocaba fondo, sus gruñidos y mis gemidos
combinaban perfectamente.
Se sentó sobre la cama abrazándome mientras dirigía mis movimientos, rodeé
su cuello y lo besé, mis manos sujetaron su pelo mientras nuestras lenguas
seguían jugando entre ellas.
Mis caderas comenzaron a moverse hacia delante y atrás con rapidez, intenté
echar la cabeza hacia atrás pero su mano en mi nuca lo impidió, junto nuestras
frentes y me obligó a mirarlo.
The weeknd aprovechó el momento para entonarse una vez más, esto no
parecía el cielo, esto era el verdadero infierno.
___Estamos perdidos___le susurré haciéndolo sonreír, separó sus labios para
decir algo pero mi mente se nubló.
Separé mi cabeza de la almohada quedando sentada sobre el colchón, miré
los posters frente a mí, la lámpara a mi lado y los audífonos enredados en mi
mano derecha.
Suspiré con fuerza apartando el pelo de mi cara mientras me dejaba caer
sobre el colchón con fuerza, miré hacia el techo.
Maldito sueño.
Entelequia: situación o persona perfecta
que solo existe en la imaginación.