Caso Práctico – Resolución/Transformación de Conflictos en el Ámbito
Internacional
Ejercicio 1
Los tres conflictos armados presentados reflejan distintas formas de violencia que
han afectado a un mismo territorio africano durante el siglo XX, en contextos políticos y
geopolíticos muy diferentes. A continuación, se analizan las diferencias clave entre ellos
según los objetivos de las partes, la duración y fases del conflicto, y el tipo de víctimas.
Primera guerra (comienzos del siglo XX): conflicto colonial entre dos potencias
europeas (A y B).
Objetivos: la expansión territorial y el control de recursos naturales. Las
potencias competían por colonizar y explotar el territorio, según la lógica imperialista de
la época.
Duración y fases: conflicto prolongado, con fases de conquista militar, control
administrativo y resistencia de poblaciones locales.
Víctimas: principalmente población local sometida a represión, desplazamientos
y trabajo forzado. Las bajas entre tropas europeas fueron menores en comparación.
Segunda guerra (décadas de 1960–1970): guerra por poderes durante la Guerra
Fría entre países africanos independientes (X y Y), con apoyo internacional.
Objetivos: consolidación de modelos políticos opuestos (X prosoviético y Y
prooccidental), y desestabilización del adversario mediante apoyo a guerrillas.
Duración y fases: duración media, con fases de tensión diplomática,
enfrentamientos armados, acciones encubiertas y negociaciones intermitentes.
Víctimas: tanto civiles como combatientes. Violaciones de derechos humanos,
desapariciones y desplazamientos forzosos fueron comunes.
Tercera guerra (años 1990): conflicto étnico entre grupos G y H, con
participación de los gobiernos de X y Y.
Objetivos: control político por razones étnicas, defensa de comunidades
transnacionales, y respuesta a agravios históricos.
Duración y fases: conflicto crónico con picos de violencia. Combates
localizados, limpieza étnica y enfrentamientos en zonas fronterizas.
Víctimas: altísimo número de civiles, víctimas de masacres, violencia sexual y
desplazamientos. Se reporta la implicación de niños soldados y crímenes contra la
humanidad.
Ejercicio 2
El conflicto entre dos estados vecinos por el control de una región rica en
minerales presenta una evolución típica de los conflictos internacionales prolongados. A
lo largo de las distintas fases, se puede observar una transformación en los intereses
estratégicos y en las tácticas utilizadas por ambos actores.
Fase de incubación: los intereses se centran en la explotación de los recursos y la
seguridad territorial. Las preferencias son rígidas, con baja disposición al compromiso.
Fase de guerra: se produce una escalada violenta, predominan las preferencias
maximalistas y se percibe al otro como enemigo absoluto.
Fase de alineación en bloques: los intereses pasan a ser parte de una lucha
ideológica global, con amenazas de guerra nuclear. Las preferencias se subordinan a las
agendas de los bloques.
Fase actual: el conflicto se estabiliza en un enfrentamiento indirecto. Ambos
estados apoyan insurgencias dentro del otro país. El conflicto entra en una fase crónica,
con costos sostenidos.
Estrategia de mediación: un mediador internacional debe aplicar un enfoque de
transformación del conflicto. Esto implica comprender las causas estructurales y
culturales del conflicto, y no solo sus expresiones violentas.
Recomendaciones:
- Crear espacios de diálogo directo entre gobiernos y líderes insurgentes.
- Proponer mecanismos de gestión conjunta de los recursos.
- Establecer zonas desmilitarizadas y misiones de observación internacional.
- Fomentar la cooperación económica como base para reconstruir la confianza.
Ejercicio 3
Sudán: Propuesta de intervención internacional desde el enfoque de Naciones
Unidas
Sudán ha sido escenario de múltiples conflictos armados a lo largo de las últimas
décadas, caracterizados por la complejidad de sus causas estructurales, la fragmentación
social y étnica, y la prolongación de la violencia en distintas regiones del país. La
magnitud y persistencia de estos conflictos requieren una intervención internacional
integral, coherente con los principios y estrategias desarrollados por el sistema de
Naciones Unidas en materia de resolución y transformación de conflictos. A
continuación, se plantea un modelo de intervención estructurado en cinco niveles
complementarios:
Prevención estructural:
En esta etapa se busca actuar sobre las causas profundas de los conflictos antes de
que estallen en violencia. Para ello, es fundamental:
- Promover reformas constitucionales que aseguren una representación equitativa
de las distintas minorías étnicas, religiosas y culturales del país.
- Impulsar programas de desarrollo económico sostenible en aquellas regiones
históricamente marginadas, a fin de reducir las desigualdades y fortalecer el tejido
social.
- Mantenimiento de la paz (peacekeeping):
Una vez que se logra un alto el fuego o una reducción de la violencia, resulta
crucial mantener condiciones mínimas de seguridad. En este sentido, se propone:
- Desplegar una misión multidimensional de mantenimiento de la paz, con un
mandato claro y robusto que incluya la protección de civiles y la vigilancia del
cumplimiento de los acuerdos.
- Supervisar activamente las zonas de tensión para prevenir nuevas escaladas y
apoyar la estabilización institucional.
Construcción de la paz (peacebuilding):
Para evitar el retorno a la violencia y reconstruir el entramado social, es
indispensable trabajar sobre la memoria y la justicia. Las acciones clave incluyen:
- Establecer comisiones de verdad y reconciliación que documenten los abusos
cometidos, reconozcan el sufrimiento de las víctimas y sienten las bases para una
reparación colectiva.
- Promover mecanismos de justicia restaurativa en el ámbito comunitario, como
formas tradicionales de resolución de conflictos que sean culturalmente
apropiadas y participativas.
Diplomacia preventiva:
Paralelamente a los esfuerzos internos, es esencial articular estrategias de
mediación política con actores regionales e internacionales. Esto implica:
- Involucrar activamente a la Unión Africana y a otros organismos subregionales
como garantes de los procesos de negociación y verificación.
- Establecer incentivos internacionales (económicos, diplomáticos y técnicos)
ligados al cumplimiento de metas específicas dentro del proceso de paz.
Reconciliación nacional y sostenibilidad de la paz:
La transformación a largo plazo del conflicto pasa por un cambio cultural profundo.
Para ello, se deben promover:
- Programas de educación para la paz, dirigidos especialmente a las nuevas
generaciones, que fomenten valores como la convivencia, la empatía y el respeto
por la diversidad.
- La inclusión activa de mujeres, jóvenes y actores comunitarios en los espacios de
diálogo político, planificación institucional y resolución de conflictos,
garantizando una paz más representativa y sostenible.
- Este enfoque integral no solo atiende las manifestaciones inmediatas del conflicto,
sino que también trabaja sobre sus raíces históricas y estructurales, permitiendo
avanzar hacia una paz duradera basada en la justicia social, el reconocimiento y la
participación ciudadana.
Ejercicio 4
La bula papal de Alejandro VI reflejaba la ideología expansionista, religiosa y
eurocéntrica del siglo XV. Se basaba en la idea de superioridad cultural y espiritual de
Europa, legitimando la conquista violenta como una "misión divina".
En contraste, Johan Galtung propone una lectura alternativa radicalmente distinta:
una visión no violenta, basada en el respeto a la alteridad, el diálogo intercultural y la
reciprocidad. Mientras que la bula histórica promueve la imposición de la fe y la
dominación, el mensaje imaginado por Galtung apuesta por el aprendizaje mutuo, la
convivencia pacífica y la humildad frente a lo desconocido.
Estas diferencias ideológicas tienen consecuencias claras:
- En la versión original: se justifica la violencia estructural, cultural y directa como
medio de evangelización y conquista.
- En la propuesta de Galtung: se promueve una cultura de paz basada en el
reconocimiento del otro como igual.
- Respecto a las recomendaciones imaginadas por Galtung, su viabilidad dependerá
del tipo de respuesta de los pueblos indígenas:
Si la actitud es pacífica:
- Alta posibilidad de aplicación. El respeto mutuo y la voluntad de diálogo
permitirían construir relaciones interculturales sostenibles.
- Estrategia: encuentros comunitarios, intercambio de conocimientos y convivencia
sin imposición.
Si la actitud es de rechazo violento:
- La aplicación sería más difícil, pero no imposible. Se debería interpretar el
rechazo como expresión de miedo o memoria histórica del abuso.
- Estrategia: mantener la no violencia como principio, buscar canales de
comunicación indirectos, ofrecer ayuda sin condiciones, e investigar las causas
del rechazo.
En ambos casos, la clave está en la no imposición y en una disposición auténtica
al diálogo transformador. La violencia solo genera más resistencia, mientras que la
apertura y el respeto pueden generar confianza a largo plazo.
Bibliografía (formato APA 7ª edición)
- Fisas, V. (2002). Cultura de paz y gestión de conflictos. Icaria Editorial.
- Galtung, J. (2004). Trascender y transformar: Una introducción al trabajo de
conflictos. Quimera.
- Naciones Unidas. (2020). Manual de resolución de conflictos. ONU.
- Ramsbotham, O., Woodhouse, T., & Miall, H. (2011). Contemporary Conflict
Resolution (3.ª ed.). Polity Press.