El Aprendizaje Activo de la Física (AAF)
1.4 Fundamentos teóricos del aprendizaje activo
El aaf se considera como el conjunto de estrategias y metodologías para la
enseñanza-aprendizaje de la física, en el que los alumnos son guiados para
construir su conocimiento de los conceptos físicos mediante observaciones
directas del mundo físico (Sokoloff, 2006, p. 3).
En este proceso se utiliza un ciclo de aprendizaje que incluye predicciones,
discusiones en grupos pequeños, observaciones y comparaciones de
resultados observados con las predicciones. Este ciclo de aprendizaje se ha
llegado a conocer como pods (Predicción, Observación, Discusión y Síntesis).
Un antecedente de este ciclo es la secuencia poe (Predecir, Observar, Explicar)
desarrollada por White y Gunstone (1992), la cual surgió en la enseñanza de
las ciencias. El término aprendizaje activo depende del contexto y de quién lo
esté utilizando. En muchas ocasiones se utiliza indistintamente cuando se
habla de aprendizaje colaborativo o de aprendizaje cooperativo. Puede
abarcar una variedad de actividades, desde que los estudiantes discutan un
problema o un concepto durante la clase a lo largo del semestre. Aprendizaje
activo significa, básicamente, que los estudiantes están involucrados en algún
tipo de actividad guiada en la clase a fin de que estén haciendo algo en el
aula, además de sentarse y escuchar al instructor dar una conferencia o
viendo los problemas de trabajo en el pizarrón. Esta definición tiene dos
consecuencias (Breslow, 1999):
1. En el aula, los alumnos no son receptores pasivos de conocimiento, sino que
son aprendices activos.
2. Los profesores no son vistos como fuentes de información, sino más bien
como mentores o entrenadores.
El punto medular de las actividades del aaf es que los estudiantes trabajen
juntos siguiendo una secuencia didáctica específica utilizando actividades
experimentales. Richard Hake (2007) ha señalado que [...] los métodos de
participación interactiva son diseñados en parte para promover la
comprensión conceptual a través de la participación interactiva de los
estudiantes en actividades mentales (siempre) y de manos a la obra (en
general) que producen información inmediata a través de la discusión con sus
compañeros y/o instructores. Tal como se mencionó en la introducción, en los
últimos años se han desarrollado, en los Estados Unidos y en otros países
desarrollados, diversos estudios de investigación en física educativa que han
demostrado la eficacia del aprendizaje activo para generar un conocimiento
más profundo de conceptos físicos tratando de conectar éstos con
experiencias reales comprensibles para los alumnos. Las principales
características de las herramientas didácticas que fundamentan el aprendizaje
activo (Thornton y Sokoloff, 1990) son:
1. Las herramientas tecnológicas permiten a los alumnos dirigir su práctica
sin consumir la mayor parte del tiempo en recolectar datos para su
demostración.
2. Los datos son graficados en tiempo real y permiten a los alumnos una
inmediata retroalimentación y poder ver los datos en forma comprensible.
3. Debido al hecho de que los datos son rápidamente obtenidos y analizados,
los alumnos pueden examinar fácilmente las consecuencias de un gran
número de cambios en las condiciones experimentales durante una sesión de
laboratorio. Los estudiantes pasan una gran parte del tiempo observando
fenómenos físicos e interpretándolos, discutiendo y analizando datos.
4. Las herramientas de hardware y software son generales, es decir,
independientes de los experimentos, por lo cual los alumnos son capaces de
enfocarse en la investigación de muchos fenómenos físicos sin perder tiempo
usando instrumentos más complicados.
5. Las herramientas tecnológicas no determinan ni el fenómeno a investigar,
los pasos de la investigación, ni el nivel o sofisticación del objetivo de
aprendizaje, por lo que son útiles desde el nivel elemental hasta el
universitario. Los modelos de aaf se han desarrollado como una consecuencia
de las deficiencias de la enseñanza tradicional; en la tabla 1.1 se muestran
algunas de las principales diferencias entre el aprendizaje tradicional y el
activo (Mazzolini, 2002; Sokoloff, 2006).
Tabla 1.1. Comparación entre ambientes de aprendizaje tradicional y activo
El aaf es un modelo de aprendizaje centrado en el estudiante (scl,por sus
siglas en inglés) en donde el estudiante se encuentra en el centro de su propio
proceso de aprendizaje, participa activamente en su proceso de formación,
aprende a su propio ritmo usando sus propias estrategias; desarrolla
habilidades tales como la solución de problemas, pensamiento crítico y
reflexivo, explicar y se adapta a dife- rentes estilos de aprendizaje (Benítez,
2012). El scl se distingue del centrado en el profesor porque éste se
caracteriza por la exposición de información de un experto en el conocimiento
(profesor) para un receptor pasivo (estudiante) o consumidor.