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Actos Conclusivos

La clausura provisional es un acto procesal que permite el cierre temporal de un procedimiento penal ante la falta de pruebas suficientes para formular una acusación, mientras se espera la incorporación de nuevos elementos probatorios. El archivo de las actuaciones es una suspensión excepcional del procedimiento cuando no se ha individualizado al imputado o este ha sido declarado en rebeldía, permitiendo la conservación de diligencias hasta que se cumplan las condiciones para reanudar la investigación. La desestimación permite al Ministerio Público archivar una denuncia si no se considera que constituye delito, aunque puede ser reabierta si surgen nuevas evidencias, y está relacionada con el archivo como efecto práctico de su resolución.
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Actos Conclusivos

La clausura provisional es un acto procesal que permite el cierre temporal de un procedimiento penal ante la falta de pruebas suficientes para formular una acusación, mientras se espera la incorporación de nuevos elementos probatorios. El archivo de las actuaciones es una suspensión excepcional del procedimiento cuando no se ha individualizado al imputado o este ha sido declarado en rebeldía, permitiendo la conservación de diligencias hasta que se cumplan las condiciones para reanudar la investigación. La desestimación permite al Ministerio Público archivar una denuncia si no se considera que constituye delito, aunque puede ser reabierta si surgen nuevas evidencias, y está relacionada con el archivo como efecto práctico de su resolución.
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CLAUSURA PROVISIONAL

La clausura provisional constituye un acto procesal mediante el cual, ante la


existencia de indicios de la posible comisión de un delito, pero sin contar con
elementos probatorios suficientes para sustentar una acusación formal, el Ministerio
Público podrá requerir —o el juez competente ordenar de oficio— el cierre temporal
del procedimiento penal preparatorio. Esta decisión debe adoptarse mediante auto
debidamente fundamentado, el cual debe consignar los medios de investigación
que razonablemente podrían ser incorporados con posterioridad, cesando en
consecuencia toda medida de coerción impuesta al sindicado.

Se trata de una figura procesal contemplada en el artículo 331 del Código Procesal
Penal, que habilita la suspensión del procedimiento en aquellos supuestos donde
no resulta procedente el sobreseimiento, pero los elementos recabados resultan
insuficientes para formular la acusación y requerir la apertura a juicio. La disposición
judicial debe señalar de forma precisa los medios de prueba que se espera obtener
en el futuro y su posible relevancia para la continuación de la acción penal.

El reinicio de la persecución penal es procedente cuando se incorporen nuevos


elementos probatorios que hagan viable tanto la apertura a juicio como el eventual
sobreseimiento. En tales casos, a instancia del Ministerio Público o de cualquiera de
las partes procesales, el tribunal podrá autorizar la reanudación de la investigación,
previa evaluación de la pertinencia y suficiencia de los nuevos elementos
presentados.

Para que proceda válidamente la clausura provisional, deben concurrir al menos


uno de los siguientes presupuestos jurídicos:

 Insuficiencia de medios de prueba para acreditar la comisión del delito,


aunque existan razones fundadas para considerar que dicha acreditación
podría lograrse posteriormente.
 Constatación del hecho delictivo, pero ausencia de elementos que permitan
identificar razonablemente a sus autores o partícipes.
 Existencia de indicios sobre la posible participación del sindicado en el hecho
punible, sin que se haya logrado recabar evidencia concluyente, persistiendo
diligencias pendientes que podrían determinar su implicación con certeza.

En caso de que el Ministerio Público solicite la clausura provisional, pero el juez


considere que los elementos de convicción disponibles resultan suficientes para
formular la acusación, podrá requerir al fiscal que promueva la acción penal
correspondiente.

La clausura provisional no reviste el carácter de acto conclusivo, ya que no pone fin


definitivo al proceso, sino que habilita una pausa temporal para la eventual
incorporación de nuevos elementos que permitan llegar a una conclusión definitiva:
ya sea la apertura del juicio o el sobreseimiento. Por ello, en su solicitud, el fiscal
debe indicar de manera específica los elementos recabados hasta ese momento,
así como aquellos que considera viables de incorporar con posterioridad.

El juez, al conceder la clausura provisional, deberá establecer un plazo razonable


para que el Ministerio Público proceda a recabar los elementos probatorios
pendientes de individualización. El incumplimiento de dicho plazo podrá dar lugar a
que el defensor requiera el sobreseimiento o a que el juez lo declare de oficio.
En la eventualidad de que, en audiencia, el juez determine que los elementos de
investigación son suficientes, a pesar de la solicitud fiscal de clausura provisional,
podrá ordenar la presentación de la acusación dentro del plazo máximo de siete
días, de conformidad con lo establecido en el artículo 345 Quáter del Código
Procesal Penal, y se continuará con el trámite previsto en los artículos 332 al 340
del mismo cuerpo normativo.

ARCHIVO

El archivo de las actuaciones constituye una institución procesal de carácter


excepcional que implica la suspensión del procedimiento penal en aquellos casos
en que no se ha logrado individualizar al imputado o cuando este ha sido declarado
en rebeldía judicial. Esta figura está regulada en el artículo 327 del Código Procesal
Penal guatemalteco, y permite al Ministerio Público disponer, mediante resolución
escrita, el archivo temporal del expediente, sin perjuicio de la continuación del
proceso respecto de los demás imputados, si los hubiere.

La resolución de archivo tiene efectos meramente suspensivos, no extintivos, y


consiste en ordenar la conservación de las diligencias practicadas hasta ese
momento, bajo la premisa de que el procedimiento podrá reanudarse tan pronto se
verifiquen las condiciones legales para ello. En este sentido, la doctrina lo ha
denominado también “archivo físico”, en tanto implica la inactividad del expediente
procesal, que queda a resguardo hasta la reanudación de la investigación.

Cabe destacar que esta disposición únicamente opera respecto del imputado que
no ha sido identificado o que ha sido declarado en rebeldía. Si el proceso penal
involucra a varios sujetos procesales, la investigación y el trámite judicial deben
continuar respecto de quienes sí estén presentes o individualizados, conforme lo
estipula expresamente el artículo citado.

La decisión de archivar las actuaciones deberá ser notificada a las partes


procesales, quienes tendrán la facultad de objetarla ante el juez competente de
control de la investigación. Para ello, deberán proponer medios de prueba que sean
practicables o bien identificar al imputado. El juez, si lo estima procedente, podrá
revocar la decisión fiscal, instruyendo la continuación de la investigación o
estableciendo las diligencias necesarias para la individualización del sujeto activo
del delito.

DESESTIMACIÓN

La desestimación es una figura procesal mediante la cual el Ministerio Público


puede disponer el archivo de una denuncia, querella o prevención policial, al
concluir que el hecho denunciado no constituye delito o que, existiendo delito, no
puede procederse penalmente. Este instituto está regulado en el artículo 310 del
Código Procesal Penal y responde al principio de legalidad y racionalidad del
ejercicio de la acción penal.

La desestimación debe ser declarada dentro de los veinte días siguientes a la


presentación de la denuncia o querella, y requiere que el fiscal comunique
formalmente su decisión tanto al denunciante como a la víctima o agraviado. Estos
últimos cuentan con un plazo de diez días para objetar dicha resolución ante el juez
competente, debiendo plantear su oposición en audiencia oral con intervención del
fiscal.

Si el juez estima que la persecución penal debe continuar, ordenará al Ministerio


Público proseguir con la investigación, asignando un fiscal distinto al que resolvió la
desestimación. En los casos en que la víctima no haya sido individualizada o
cuando se trate de delitos graves, la desestimación solo podrá ser decretada previa
autorización judicial.

La desestimación no impide la reapertura del procedimiento si con posterioridad


surgen nuevas circunstancias que así lo justifiquen. Tampoco exime al fiscal del
deber de practicar actos urgentes e indispensables de investigación que no admitan
dilación, lo cual reafirma su carácter de acto provisional y no definitivo.

Relación de la desestimación con la figura del archivo:

La desestimación implica, en los hechos, la disposición de archivo de la denuncia,


querella o prevención, por lo que el artículo 310 debe interpretarse
sistemáticamente con el artículo 327. Mientras que la desestimación es el acto
resolutivo, el archivo constituye el efecto práctico que de ella se deriva. Así, el
Ministerio Público, al declarar la desestimación, instruye simultáneamente el archivo
de las actuaciones, las cuales pueden ser reactivadas si sobrevienen nuevas
circunstancias o evidencias relevantes para la persecución penal.

ACUSACIÓN

La acusación constituye el acto procesal mediante el cual el Ministerio Público, al


concluir la etapa preparatoria, formaliza su pretensión punitiva ante el órgano
jurisdiccional competente, imputando a una persona la comisión de un hecho
delictivo determinado y solicitando la apertura del juicio oral y público. Dicha figura,
de central relevancia en el proceso penal acusatorio, se encuentra regulada en los
artículos 324 a 340 del Código Procesal Penal.

La acusación no solo marca el tránsito entre la fase preparatoria y la etapa de juicio,


sino que también delimita el objeto procesal, en cuanto determina los hechos
jurídicamente relevantes que serán materia de debate, así como las pruebas en las
que se sustenta la pretensión penal. Por ello, la acusación constituye un acto de
parte que debe reunir los requisitos de forma y fondo previstos legalmente,
garantizando el debido proceso y los derechos de defensa del sindicado.

Según el artículo 324, si el Ministerio Público considera que los resultados de la


investigación preliminar proporcionan un fundamento serio y razonable para el
enjuiciamiento del imputado, requerirá por escrito al juez la decisión de apertura a
juicio, formulando en el mismo acto la acusación.

Este acto procesal adquiere una relevancia trascendental por dos razones
fundamentales:

1. Valor procesal: De su correcta formulación depende que el juez pueda dictar


una sentencia válida, congruente con los hechos y pruebas presentados,
evitando vicios que puedan conducir a nulidades o absoluciones por
deficiencias estructurales en el proceso.
2. Impacto social: La admisión judicial de la acusación expone públicamente al
imputado, afectando su reputación, dignidad y esfera personal, por lo que
debe estar sustentada en un conjunto robusto de elementos probatorios que
justifiquen razonablemente el sometimiento al juicio penal.

En virtud de lo anterior, si la acusación carece de fundamentos suficientes, someter


al acusado a un debate oral podría constituir una vulneración a sus derechos
fundamentales, toda vez que lo expondría a un proceso que no reúne las
condiciones mínimas de seriedad y legalidad.

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