UNIVERSIDAD PANAMERICANA
Facultad de Ciencias Medicas
(Técnico en Enfermería y Gestión de Salud )
PRACTICA HOSPITALARIA MATERNA NEONATAL
(DX Mas frecuentes del Servicio)
SUPERVISORA: Maria
Estudiantes
Teresa Pérez Sambrano (000130469)
Juana Noemi Sambrano Chamay (000143111)
Juana Gómez Martínez (000143121)
Isabel Noemi Cavinal Toma (000144489)
Nebaj, Quiche 5 de abril 2,025
PRACTICA HOSPITALARIA MATERNA NEONATAL
(DX Mas frecuentes del Servicio)
SUPERVISORA: Maria
Estudiantes
Teresa Pérez Sambrano (000130469)
Juana Noemi Sambrano Chamay (000143111)
Juana Gómez Martínez (000143121)
Isabel Noemi Cavinal Toma (000144489)
Nebaj, Quiche 29 de Junio del 2,025
INTRODUCCION
Los diagnósticos en este contexto no solo se refieren a la detección de enfermedades o
complicaciones médicas, sino también a la valoración del progreso del parto, el estado fetal,
las condiciones del cuello uterino, la frecuencia e intensidad de las contracciones uterinas, y
otros factores que influyen directamente en el desenlace del nacimiento. Además, se incluyen
diagnósticos de enfermería, los cuales permiten planificar intervenciones centradas en el
cuidado integral de la madre y el bebé.
Estos diagnósticos son esenciales para la toma de decisiones clínicas informadas, la
prevención de riesgos, la preparación del equipo de salud y la promoción de un parto seguro y
humanizado. En la atención materno-perinatal, la identificación oportuna de signos de alarma,
complicaciones como la preeclampsia, ruptura prematura de membranas, o sufrimiento fetal,
puede marcar la diferencia en los resultados perinatales.
JUSTIFICACION
La realización de diagnósticos precisos durante la labor, el parto y la maternidad es
fundamental para garantizar la seguridad y el bienestar tanto de la madre como del recién
nacido. Estos diagnósticos permiten identificar con anticipación situaciones de riesgo,
establecer planes de intervención adecuados y proporcionar cuidados personalizados basados
en las necesidades individuales de cada paciente.
Además, los diagnósticos de enfermería en esta etapa permiten un abordaje integral del
cuidado, considerando aspectos físicos, emocionales y sociales que influyen en la experiencia
de la maternidad. Gracias a ello, se fortalece la atención centrada en la mujer y su familia,
promoviendo prácticas seguras, respetuosas y basadas en evidencia.
OBJETIVOS
General:
Identificar y comprender los principales diagnósticos clínicos y de enfermería que se
presentan durante la labor de parto y el proceso de maternidad, con el fin de brindar
una atención integral, oportuna y segura a la madre y al recién nacido.
Específicos:
1. Describir los signos y síntomas que permiten establecer diagnósticos durante las
diferentes fases del trabajo de parto.
2. Analizar los diagnósticos de enfermería más comunes en mujeres en trabajo de parto y
en el período de maternidad.
3. Aplicar correctamente los criterios diagnósticos establecidos por guías clínicas y
protocolos obstétricos.
"ATPP” Amenaza de Trabajo de Parto Pretermino
Se refiere a Amenaza de Parto Prematuro. Es un término que indica la presencia de
contracciones uterinas regulares y modificaciones cervicales (dilatación y/o acortamiento del
cuello uterino) entre las 22 y 36+6 semanas de gestación, lo que sugiere un riesgo de parto
antes de las 37 semanas.
Amenaza:
Indica que existe un riesgo o posibilidad de que ocurra un parto prematuro, pero no
necesariamente significa que el parto vaya a ocurrir de inmediato.
Parto Prematuro:
Se refiere al nacimiento de un bebé antes de las 37 semanas completas de gestación.
Contracciones Uterinas:
Son movimientos rítmicos del útero que pueden ser dolorosos y que, en el caso de la
amenaza de parto prematuro, indican que el útero se está preparando para el parto.
Modificaciones Cervicales:
Se refieren a cambios en el cuello uterino, como el acortamiento y la dilatación, que son
necesarios para el parto.
Causas principales:
Infecciones:
Tanto infecciones intraamnióticas (corioamnionitis) como infecciones ascendentes del tracto
genital inferior pueden desencadenar el parto prematuro.
Problemas uterinos o placentarios:
Sobredistensión uterina: Embarazos múltiples o polihidramnios (exceso de líquido amniótico)
pueden causar una distensión excesiva del útero, llevando al parto prematuro.
Anomalías uterinas: Malformaciones uterinas o incompetencia cervical (el cuello uterino se
abre demasiado pronto) son factores de riesgo.
Problemas placentarios: Desprendimiento de placenta, placenta previa (la placenta cubre el
cuello uterino) o insuficiencia placentaria pueden causar parto pretérmino.
Síntomas específicos:
Contracciones uterinas: Dolorosas e irregulares, con frecuencia de 4 en 20/30 minutos o
más.
Cambios en el cuello uterino: Dilatación y/o borramiento del cuello uterino.
Dolor abdominal o de espalda: Puede ser leve o intenso, y a menudo se describe como dolor
de espalda bajo.
Sangrado vaginal: Cualquier sangrado vaginal diferente a un leve manchado puede ser
motivo de preocupación.
Pérdida de líquido amniótico: Puede ser en forma de goteo o un chorro repentino, indicando
la ruptura de las membranas.
Disminución de los movimientos fetales: Es importante prestar atención a los patrones de
movimiento del bebé y reportar cualquier cambio significativo.
Otros síntomas: Fiebre, flujo vaginal anormal o maloliente, y aumento de la frecuencia
cardíaca fetal o materna.
Tratamiento de la Amenaza de Parto Pretérmino (APP):
Corticosteroides:
Se administran para acelerar la maduración pulmonar del feto, especialmente entre las 24 y
34 semanas de gestación, reduciendo el riesgo de complicaciones respiratorias en bebés
prematuros.
Tocolíticos:
Medicamentos como el nifedipino o el atosibán pueden usarse para detener o retrasar las
contracciones uterinas, dando tiempo para que los corticosteroides hagan efecto o para
trasladar a la madre a un centro especializado.
Sulfato de Magnesio:
Se utiliza como neuroprotector fetal, especialmente en casos de parto inminente antes de las
32 semanas de gestación, para reducir el riesgo de parálisis cerebral en el bebé.
Antibióticos:
Se administran para prevenir o tratar infecciones, como la corioamnionitis, especialmente en
casos de rotura prematura de membranas, utilizando antibióticos como ampicilina y
eritromicina.
Reposo y Monitorización:
Se recomienda reposo en cama para reducir la actividad uterina, y se debe realizar una
monitorización constante de la madre y el feto para detectar cualquier complicación.
VARICES EN LABIOS MAYORES
Las várices en los labios mayores, también conocidas
como várices bulbares, son venas dilatadas que se
encuentran en la vulva, los genitales externos
femeninos. Suelen ser más comunes durante el
embarazo debido al aumento del volumen sanguíneo,
pero pueden aparecer en otras situaciones. Aunque a
menudo son inofensivas y desaparecen después del
parto, en algunos casos pueden causar molestias y
dolor.
Las varices bulbares suelen aparecer en el tercer o cuarto mes de embarazo. Pueden ser
incómodas, pero no deberían afectar el parto. Suelen desaparecer sin tratamiento unas seis
semanas después del nacimiento del bebé.
Causas:
Embarazo:
El aumento del volumen sanguíneo y la presión del útero en crecimiento sobre las venas
pélvicas son factores importantes.
Factores hormonales:
Cambios hormonales durante el embarazo y otros momentos pueden afectar la elasticidad de
las venas.
Factores genéticos:
La predisposición genética puede aumentar la probabilidad de desarrollar várices.
Síndrome de congestión pélvica:
Esta condición, caracterizada por venas dilatadas en la pelvis, puede causar várices bulbares.
Síntomas:
Venas visibles, hinchadas y retorcidas en la vulva.
Sensación de pesadez o presión en la zona bulbar.
Dolor o malestar en la vulva, que puede empeorar al estar de pie o caminar.
Dolor durante las relaciones sexuales.
Comezón o irritación en la piel de la vulva.
Para diagnosticar las venas varicosas, el profesional de atención médica puede utilizar una
prueba que se conoce como ecografía Doppler venosa de la pierna. Es una prueba indolora
que utiliza ondas sonoras para ver cómo fluye la sangre a través de las válvulas de las venas
¿Las varices bulbares duelen?
No todas duelen, pero algunas sí. Las varices bulbares no se sienten igual en todas las
personas. Las venas pueden sentirse ligeramente incómodas o el dolor puede ser intenso.
Independientemente de si las venas duelen o no, es recomendable informar a su médico.
Tratamiento:
Medidas conservadoras: Elevar las piernas, aplicar frío local, usar ropa holgada y
evitar estar de pie por periodos prolongados pueden ayudar a aliviar los síntomas.
Escleroterapia: Inyección de una solución en la vena para cerrarla.
Flebectomía: Extirpación quirúrgica de la vena.
Tratamiento de condiciones subyacentes: Si las várices bulbares son causadas por el
síndrome de congestión pélvica, el tratamiento de esta condición puede ser necesario
Post PES Preclamsia en criterio de severidad
La preeclampsia posparto con criterios de severidad es una complicación grave que ocurre después del
parto, caracterizada por presión arterial alta y otros signos de daño a órganos, como el hígado o los
riñones. Se define como preeclampsia con uno o más de los siguientes criterios: presión arterial
sistólica ≥ 160 mmHg o diastólica ≥ 110 mmHg (en dos mediciones separadas por al menos 4 horas),
proteinuria, trombocitopenia, hemólisis, daño hepático, daño renal, edema pulmonar, o síntomas
neurológicos.
Etiología
Persistencia de la placenta: Después del parto, el útero tarda en desprenderse de su revestimiento, y
esta persistencia podría causar la preeclampsia posparto.
Inflamación: La inflamación crónica, que puede estar presente durante el embarazo, puede persistir
después del parto y contribuir al desarrollo de la preeclampsia.
Respuesta inmune: La respuesta inmune del cuerpo al parto puede desencadenar una respuesta
inflamatoria que afecta a la función de los vasos sanguíneos y puede causar preeclampsia.
Otros factores: También se cree que la preeclampsia posparto puede estar relacionada con factores
como la obesidad, la hipertensión arterial previa al embarazo, la diabetes, los embarazos múltiples y
los antecedentes de preeclampsia.
Síntomas
• Presión arterial alta (hipertensión): de 140/90 milímetros de mercurio (mm Hg) o más
• Exceso de proteínas en la orina (proteinuria)
• Dolores de cabeza intensos
• Cambios en la vista, que incluyen pérdida temporal de la vista, visión borrosa o
sensibilidad a la luz
• Dolor en la parte superior del abdomen, por lo general debajo de las costillas y del
lado derecho
• Náuseas y vómitos
• Falta de aire
• Disminución de la orina
Prueba de diagnostico
• Análisis de Sangre
• Hemograma
• Análisis de Orina
• Ecografía
• TAC o resonancia magnética, para evaluar el estado del hígado, los riñones y otros
órganos afectados.
Tratamiento
• Medicamentos antihipertensivos para bajar la presión arterial
• Medicamentos anticonvulsivos, como el sulfato de magnesio, para prevenir las
convulsiones
• Corticoides para promover el desarrollo de los pulmones del bebé antes del parto
• Aceleración del parto
Cuidados de enfermería
• Monitorización continua de la presión arterial
• Vigilancia de signos y síntomas
• Administración de medicamentos
• Evaluación del estado de hidratación
• Educación de la paciente y su familia sobre el manejo de la preeclampsia y las
posibles complicaciones.
POST AMEU ABORTO INCOMPLETO
La AMEU (Aspiración Manual Endouterina) es un procedimiento quirúrgico seguro y
ampliamente recomendado, especialmente por la OMS y sociedades como FIGO, para tratar
abortos incompletos, retenidos o diferidos de hasta aproximadamente 12–14 semanas de
gestación
Aborto incompleto
Tras un aborto espontaneo (natural) o inducido, quedan restos del tejido gestacional dentro del
útero, lo cual puede causar sangrado persistente, dolor o riesgo de infección.
Post AMEU" se refiere a la fase posterior a una Aspiración Manual Endo uterina (AMEU), un
procedimiento médico que se utiliza para vaciar el contenido del útero, como en casos de
aborto o manejo de aborto espontáneo o incompleto. El periodo "post AMEU" incluye el
tiempo después del procedimiento, donde la mujer puede experimentar ciertos cambios y
necesitar cuidados específicos también incluye vigilancia y cuidados post-procedimiento
como manejo del sangrado, dolor, uso de antibióticos (profilaxis), y seguimiento clínico o
ecográfico.
¿Etiología/Cuándo se practica una AMEU?
Interrupción del embarazo por decisión personal: Cuando una mujer decide no continuar
con un embarazo no deseado, la AMEU puede ser la opción de elección, especialmente en
contextos donde el aborto es legal y seguro.
Tratamiento de abortos incompletos: Si después de un aborto espontáneo o inducido queda
tejido del embarazo en el útero, la AMEU puede utilizarse para extraerlo.
Aborto diferido: En casos donde se detiene el crecimiento del embarazo, la AMEU puede ser
necesaria para terminarlo.
Lograr una interrupción del embarazo segura: La AMEU es un procedimiento menos
invasivo que el legrado uterino, lo que reduce el riesgo de complicaciones.
Atender casos de aborto espontáneo: Si una mujer tiene un aborto espontáneo, la AMEU
puede ser utilizada para extraer los restos del embarazo.
Síntomas
Sangrado vaginal: Es normal tener sangrado después de la AMEU, similar a un
periodo menstrual o incluso menor.
Cólicos abdominales: Algunos pueden experimentar cólicos leves, similares a los
menstruales.
Posibles complicaciones: Sangrado excesivo, fiebre, gran sensibilidad en el abdomen
o signos de infección (fiebre alta, mal olor vaginal).
Prueba de diagnósticos
Examen pélvico: El médico revisa el cuello uterino para verificar si está dilatado, si hay
tejido o sangre, y si hay signos de infección.
Ultrasonido transvaginal: Este método permite visualizar el útero, el cuello uterino y el
tejido en el útero, lo que ayuda a determinar el estado del embarazo y si hay restos de tejido.
Análisis de sangre (hCG): Este análisis mide los niveles de gonadotropina coriónica humana
(hCG), una hormona producida durante el embarazo. Si los niveles de hCG son bajos o no
aumentan, puede indicar un aborto espontáneo.
Tratamiento
Descanso: Es importante descansar durante las primeras 24 horas después del procedimiento.
Analgésicos: Se recomienda tomar analgésicos de venta libre como paracetamol o ibuprofeno
para aliviar el dolor y los calambres.
Higiene Vaginal: Evitar duchas vaginales, usar tampones, nadar o bañarse en tina durante las
primeras 2 semanas.
Evitar Relaciones Sexuales: No mantener relaciones sexuales con penetración vaginal
durante aproximadamente 2-3 semanas después de la AMEU.
Dieta e Hidratación: Llevar una dieta equilibrada y tomar abundante líquido.
Seguimiento Médico: Asistir a la cita de seguimiento con el médico para evaluar la
recuperación y resolver cualquier duda.
Cuidados de enfermería
Monitoreo de signos vitales
Control del dolor con medicamentos
Higiene Cuidados a Largo Plazo
Brindar plan Educacional sobre los cuidados postoperatorios, incluyendo la higiene, el
descanso y la actividad física
Apoyo emocional
Monitoreo de complicaciones para detectar cualquier complicación potencial, como
infección o hemorragia.
EMBARAZO VAGINOSIS FARINGE AMIGDALITIS
El término "embarazo, vaginosis, faringoamigdalitis" hace referencia a conceptos
relacionados con la salud de las mujeres
Embarazo
Estado fisiológico en el que una mujer lleva un feto en desarrollo dentro del útero,
generalmente con duración de 9 meses.
Vaginosis (Vaginosis bacteriana)
Una infección vaginal común causada por un desequilibrio de la flora vaginal normal, en la
que proliferan bacterias como Gardnerella vaginalis.
Síntomas:
Flujo grisáceo con mal olor (a pescado)
Picazón o ardor vaginal (a veces ausentes)
Faringe
La faringe es la parte de la garganta situada detrás de la boca y la nariz. No es una enfermedad
en sí, pero puede estar implicada en infecciones respiratorias.
AmigdalitisInflamación de las amígdalas, que son órganos linfáticos situados en la parte
posterior de la garganta.
Causas:
Infecciones virales (frecuente)
Infecciones bacterianas (como Streptococcus pyogenes)
Síntomas:
Dolor de garganta
Dificultad para tragar
Fiebre
Inflamación de ganglios del cuello
Etiología
La vaginosis bacteriana sucede cuando se produce un desequilibrio en los niveles de las
bacterias naturales de la vagina. Las bacterias de la vagina se denominan flora vaginal. Una
flora vaginal equilibrada ayuda a que la vagina se mantenga sana. Por lo general, las bacterias
“buenas” superan en número a las bacterias “malas”. Las bacterias buenas se llaman
lactobacilos; las bacterias malas son anaerobias. Cuando hay demasiadas bacterias anaerobias,
se altera el equilibrio de la flora y esto provoca la vaginosis bacteriana.
Factores que pueden desequilibrar la flora vaginal:
Relaciones sexuales
Múltiples parejas sexuales
Duchas vaginales
Cambios hormonales
DIU (dispositivo intrauterino
Infecciones de transmisión sexual (ETS
Uso de antibióticos
Síntomas
Secreción vaginal ligera que puede ser gris, blanca o verde.
Olor vaginal fétido, como a pescado.
Picazón vaginal.
Ardor al orinar.
Prueba de Diagnóstico
Se basa en la evaluación de una muestra de flujo vaginal para identificar los criterios de
Amsel, que incluyen el pH vaginal, el olor, la presencia de células clave y el aspecto del
flujo.
¿Cómo se realiza la prueba de vaginosis bacteriana?
Recolección de muestra: Se toma una muestra de flujo vaginal utilizando un hisopo de
algodón durante una exploración pélvica.
Microscopia: La muestra se examina al microscopio para identificar células clave y otros
signos de infección.
Prueba del olor: Se agrega hidróxido de potasio (KOH) a la muestra y se evalúa si desprende
un olor a pescado.
Medición del pH: Se mide el pH vaginal para determinar si es superior a 4,5, lo que sugiere
vaginosis bacteriana.
Tratamiento
Metronidazol: La opción preferida es metronidazol oral en dosis de 500 mg dos veces al día
durante 7 días, o 250 mg tres veces al día durante 7 días.
Clindamicina: Alternativamente, se puede utilizar clindamicina oral en dosis de 300 mg dos
veces al día durante 7 días.
Cuidados de enfermería
Higiene vaginal
Lavar la zona genital con agua tibia y jabón suave sin perfume.
Enjuagar bien y secar la zona con una toalla limpia después de la limpieza.
Evitar el uso de duchas vaginales, ya que pueden alterar la flora vaginal y aumentar el
riesgo de infección.
No usar productos perfumados o jabones fuertes en la zona genital, ya que pueden
irritar la piel.
Tratamiento:
Seguir estrictamente el tratamiento antibiótico recetado por el médico, ya sea oral o
vaginal (como metronidazol o clindamicina).
Educación:
Aconsejar sobre la importancia de mantener relaciones sexuales seguras y limitar el
número de parejas sexuales.
Recomendar el uso de preservativos para reducir el riesgo de infecciones de
transmisión sexual.
Explicar que la vaginosis bacteriana no es una infección de transmisión sexual, pero sí
puede aumentar el riesgo de contraer otras ITS.
Prolapso Uterino
El prolapso uterino es el término médico utilizado cuando se produce un estiramiento de los
ligamentos del suelo pélvico, provocando su debilidad. Como consecuencia de ello, el útero
deja de estar sostenido y cae sobre la vagina.
La aparición de prolapso uterino en la mujer puede ocurrir a cualquier edad, aunque es más
probable en mujeres que han tenido varios partos vaginales y ya han alcanzado la menopausia
Etiología del prolapso uterino
El prolapso uterino se debe al debilitamiento de los músculos pélvicos y los tejidos de sostén.
Algunas de las causas del debilitamiento de los músculos y tejidos pélvicos incluyen las
siguientes:
Parto vaginal
La edad en el primer parto (las mujeres mayores corren un mayor riesgo de tener
lesiones del suelo pélvico que las mujeres más jóvenes)
Un trabajo de parto y un parto difíciles, o traumatismo durante el parto
Dar a luz un bebé grande
Tener sobrepeso
Niveles más bajos de estrógeno después de la menopausia
Estreñimiento crónico o hacer demasiada fuerza al defecar
Bronquitis o tos crónicas
Levantar repetidamente objetos pesados
Síntomas
Sensación de pesadez o de tirón en la pelvis
Sentir que la vejiga no se vacía del todo cuando vas al baño
Problemas con la pérdida de orina, lo que también se conoce como incontinencia
Problemas para defecar y la necesidad de presionar la vagina con los dedos para
ayudar a tener una deposición
Sensación de estar sentada sobre una pelota pequeña
Sensación de que el tejido vaginal roza con la ropa
Presión o molestia en la pelvis o en la zona lumbar
Preocupaciones sexuales, como la sensación que el tejido vaginal está suelto
Prueba de diagnósticos
Su profesional de la salud le realizará un examen pelvico para determinar si su útero ha
descendido de su posición normal. Durante el examen, su profesional de la salud insertará un
espéculo (un instrumento que permite ver el interior de la vagina) y examinará la vagina y el
útero. Palpará para detectar cualquier protuberancia causada por el descenso del útero hacia el
canal vaginal. También podría pedirle que tosa, haga fuerza o actúe como si estuviera
aguantando la orina. Esto puede ayudarle a determinar la debilidad de sus músculos.
Tratamiento
Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Opciones no quirúrgicas
Ejercicio: Ejercicios especiales, llamados ejercicios de Kegel, pueden ayudar a fortalecer los
músculos del suelo pélvico. Este podría ser el único tratamiento necesario en casos leves de
prolapso uterino. Para realizar los ejercicios de Kegel, contraiga los músculos pélvicos como
si intentara contener la orina. Mantenga los músculos tensos durante unos segundos y luego
suéltelos. Repita 10 veces. Puede realizar estos ejercicios en cualquier lugar y momento (hasta
cuatro veces al día).
Pesario vaginal: Un pesario es un dispositivo de goma o plástico con forma de rosquilla que
se coloca alrededor o debajo de la parte inferior del útero (cuello uterino). Este dispositivo
ayuda a sostener el útero y a mantenerlo en su lugar. Un profesional de la salud colocará e
insertará el pesario, que debe limpiarse con frecuencia y retirarse antes de tener relaciones
sexuales.
Dieta y estilo de vida: Cambiar la dieta y el estilo de vida puede ayudar a aliviar síntomas
como el estreñimiento. Aumentar el consumo de agua y fibra puede reducir la frecuencia con
la que se hace esfuerzo para defecar. Mantener un peso saludable para su tipo de cuerpo
reduce la presión sobre los músculos pélvicos al estar de pie o caminar.
Opciones quirúrgicas
Histerectomía y reparación del prolapso: El prolapso uterino puede tratarse mediante la
extirpación del útero mediante un procedimiento quirúrgico llamado histerectomía. Esto
puede realizarse mediante una incisión en la vagina (histerectomía vaginal) o en el abdomen
(histerectomía abdominal). La histerectomía es una cirugía mayor, y la extirpación del útero
impide el embarazo.
Reparación de prolapso sin histerectomía: Este procedimiento consiste en reubicar el útero
en su posición normal. La suspensión uterina puede realizarse reinsertando los ligamentos
pélvicos en la parte inferior del útero para mantenerlo en su lugar. La cirugía puede realizarse
a través de la vagina o del abdomen, según la técnica que utilice el profesional de la salud.
Cuidados de enfermería
Educación: Se educa a la paciente sobre la condición, los síntomas y los tratamientos
disponibles.
Manejo de los síntomas: Se proporcionan consejos para manejar los síntomas, como:
Realizar ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico.
Evitar levantar objetos pesados o realizar actividades que aumenten la presión
intraabdominal.
Utilizar un pesario para sostener el útero en su lugar.
Apoyo emocional: Se proporciona apoyo emocional y psicológico para ayudar a la paciente a
manejar el estrés y la ansiedad relacionados con la condición.
Monitoreo: Se monitorea la condición de la paciente para detectar cualquier complicación o
cambio en los síntomas.
CONCLUSIONES
o Importancia de la evaluación integral: Los diagnósticos en labor, parto y
maternidad permiten una evaluación clínica integral de la madre y el feto, lo cual es
esencial para identificar posibles riesgos, tomar decisiones oportunas y ofrecer una
atención personalizada.
o Prevención de complicaciones: Una detección temprana de alteraciones durante las
etapas del trabajo de parto (como sufrimiento fetal, dilatación inadecuada, distocia,
entre otros) mejora los resultados perinatales y disminuye la morbilidad materna y
neonatal.
o Guía para intervenciones de enfermería y médicas: Los diagnósticos orientan las
intervenciones necesarias, ya sean médicas o de enfermería, como la administración de
oxitocina, monitoreo fetal, apoyo emocional o indicación de cesárea si fuese
necesario.
o Apoyo a la toma de decisiones clínicas: El uso de diagnósticos adecuados, como los
basados en NANDA, facilita la planificación de cuidados eficaces y basados en
evidencia, asegurando un acompañamiento seguro y humanizado en todo el proceso.
RECOMENDACIONES
Evaluación temprana y continua
Realizar una valoración integral desde la admisión: signos vitales, dinámica uterina,
estado del cuello uterino (dilatación, borramiento), presentación y posición fetal.
Aplicar las maniobras de Leopold correctamente para evaluar posición y presentación
fetal.
Usar escalas y herramientas clínicas validadas como eln para registrar el progreso del
trabajo de parto.
Individualizar los diagnósticos de enfermería
Formular diagnósticos basados en las respuestas humanas específicas de la mujer en
trabajo de parto (dolor, ansiedad, temor, fatiga, intolerancia a la actividad, riesgo de
hemorragia, etc.).
Utilizar el enfoque de la NANDA-I para estandarizar y justificar cada diagnóstico.
Monitoreo fetal constante
Valorar la frecuencia cardíaca fetal (FCF) con dispositivos adecuados (sonicaid,
monitoreo electrónico) y reportar variaciones anormales.
Identificar signos de sufrimiento fetal agudo o patrones no tranquilizadores a tiempo.