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Anemia

La sangre es un líquido vital compuesto de plasma y células sanguíneas, incluyendo glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, que desempeñan funciones esenciales como el transporte de oxígeno y la coagulación. La anemia, un trastorno común, se caracteriza por niveles bajos de glóbulos rojos o hemoglobina y puede tener múltiples causas, incluyendo deficiencias nutricionales y destrucción de glóbulos rojos. Existen varios tipos de anemia, cada uno con síntomas y tratamientos específicos, que requieren atención médica para su diagnóstico y manejo.
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Anemia

La sangre es un líquido vital compuesto de plasma y células sanguíneas, incluyendo glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, que desempeñan funciones esenciales como el transporte de oxígeno y la coagulación. La anemia, un trastorno común, se caracteriza por niveles bajos de glóbulos rojos o hemoglobina y puede tener múltiples causas, incluyendo deficiencias nutricionales y destrucción de glóbulos rojos. Existen varios tipos de anemia, cada uno con síntomas y tratamientos específicos, que requieren atención médica para su diagnóstico y manejo.
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¿QUÉ ES LA SANGRE?
La sangre es el líquido de color rojo, de sabor salado (Por el hierro) y de consistencia
viscosa que circula por el organismo a través de los vasos sanguíneos. Está
compuesta de plasma y células sanguíneas

Sabemos que la sangre está compuesta principalmente de plasma. Pero hay 3 tipos
principales de células sanguíneas que circulan con el plasma:
1. Plaquetas, que intervienen en el proceso de coagulación sanguínea. La coagulación
detiene el flujo de sangre fuera del cuerpo cuando se rompe una vena o una arteria.
Las plaquetas también se denominan trombocitos.
2. Glóbulos rojos, que transportan oxígeno. De los 3 tipos de células sanguíneas, los
glóbulos rojos son las más numerosas. Un adulto sano tiene alrededor de 35 billones
de estas células. El organismo crea alrededor de 2,4 millones de estas células por
segundo y cada una vive unos 120 días. Los glóbulos rojos también se
denominan eritrocitos.
La eritropoyetina es una hormona producida por los riñones. Estimula la médula ósea para
producir más glóbulos rojos (GR). La eritropoyetina se utiliza con frecuencia para corregir
la anemia causada por un número reducido de glóbulos rojos o una baja concentración de
hemoglobina en casos de insuficiencia renal crónica
Es un líquido incoloro que se inyecta bajo la piel o se administra por vía intravenosa (IV,
solamente para pacientes renales). Está disponible en ampollas de 3 diferentes
presentaciones: ampollas de 2,000 unidades/ml.

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3. Glóbulos blancos, que combaten las infecciones. Estas células, que tienen muchas
formas y tamaños diferentes, son vitales para el sistema inmunitario. Cuando el
organismo combate una infección, aumenta su producción de estas células. Aun así,
comparado con el número de glóbulos rojos, el número de glóbulos blancos es bajo.
La mayoría de los adultos sanos tiene alrededor de 700 veces más glóbulos rojos
que blancos. Los glóbulos blancos también se denominan leucocitos
¿Qué hace la sangre?
La sangre transporta oxígeno de los pulmones y nutrientes del aparato digestivo a las
células del organismo. También se lleva el dióxido de carbono y todos los productos de
desecho que el organismo no necesita. (Los riñones filtran y limpian la sangre.) La sangre,
además:

• Ayuda a mantener el cuerpo a la temperatura correcta.


• Transporta hormonas a las células del organismo.
• Envía anticuerpos para combatir las infecciones.
• Contiene factores de coagulación para favorecer la coagulación de la sangre y la
cicatrización de los tejidos del cuerpo.

¿Qué es la anemia?
La anemia es el trastorno de la sangre más común en los Estados Unidos. Ocurre cuando
la sangre tiene cantidades de glóbulos rojos o hemoglobina más bajas de lo normal. Hay
muchos tipos de anemia, y puede desarrollarse en personas de todas las edades, razas y
etnias. Los estudios demuestran que la población hispana en los Estados Unidos es un
grupo de alto riesgo.
Signos y síntomas
Si tiene anemia, su cuerpo no obtiene suficiente sangre rica en oxígeno, lo que puede
provocar que sienta cansancio o debilidad. Hable con un profesional de la salud si nota
alguno de los signos o síntomas de la anemia.
Anemia leve
• cansancio,
• debilidad,
• palidez o coloración amarillenta de la piel (ictericia)

Anemia moderada
• mareos o desmayos aumento de la sed,
• sudoración,
• pulso débil y rápido o respiración acelerada.

Anemia grave
• calambres en la parte inferior de las piernas al hacer ejercicio
• dificultad para respirar
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• latidos del corazón irregulares, llamados “arritmias”
• soplo cardíaco
• agrandamiento del corazón
• insuficiencia cardíaca
• tristeza, poca energía y cambios en el estado de ánimo

Causas
La anemia tiene tres causas principales:
1. Baja producción de glóbulos rojos Para producir sangre saludable, su cuerpo
necesita un equilibrio adecuado de hormonas, especialmente la eritropoyetina, una
hormona que estimula la producción de glóbulos rojos. También necesita hierro,
proteínas, vitamina B12, ácido fólico (otra vitamina B) y pequeñas cantidades de
otras vitaminas y minerales. Obtiene estos nutrientes de los alimentos que come, por
lo que es muy importante tener una dieta balanceada y rica en estos nutrientes.

2. Deterioro de glóbulos rojos A veces, su cuerpo destruye los glóbulos rojos antes
de que lleguen al final de su vida natural. Este proceso, llamado “hemólisis”, puede
ser causado por algo que le sucede, como una infección, o porque lo herede de un
familiar.

3. Pérdida de demasiados glóbulos rojos La pérdida de glóbulos rojos también


conduce a niveles bajos de hierro. Si no cuenta con suficiente hierro, su cuerpo
producirá menos glóbulos rojos de los que necesita. Las lesiones, cirugías,
hemorragias nasales frecuentes, úlceras y ciertos tipos de cáncer son las causas
principales de la pérdida de glóbulos rojos

¿Cuáles son los tipos de anemia más comunes?


El cuadro anémico puede instaurarse de forma aguda o crónica y la sintomatología depende
de diversos factores, incluyendo la tipología de la enfermedad y la rapidez de aparición de
los síntomas. Existen más de 400 tipos de anemia, aunque se pueden catalogar en función
de su agente causal:
1. Pérdida de sangre.
2. Disminución o producción defectuosa de glóbulos rojos.
3. Destrucción de los glóbulos rojos.
Los síntomas más habituales de la anemia son el cansancio, la palidez de la piel, la
taquicardia, la dificultad respiratoria, la fragilidad del cabello y los mareos. A continuación,
se citan los principales tipos de anemia y sus características clínicas

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1. Anemia ferropénica (por deficiencia de hierro)
La anemia ferropénica ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro. Debido al déficit
de este mineral, el organismo no puede producir una cantidad suficiente de hemoglobina,
sustancia presente en los glóbulos rojos que permite el transporte de oxígeno desde los
pulmones al resto de tejidos. Se trata del cuadro anémico más común de todos, pues
representa hasta al 50 % de ellos.
Si el paciente no consume suficiente hierro o pierde demasiada sangre, el cuerpo es
incapaz de sintetizar la cantidad necesaria de hemoglobina. Esto puede deberse a una
pérdida de sangre oculta (como la provocada por las úlceras), la falta de hierro en la dieta,
la incapacidad para absorber este mineral (sobre todo, derivada de la celiaquía) o el
embarazo. Los suplementos pueden solucionar la deficiencia de hierro en sangre, pero es
necesario abordar también la causa subyacente.

Tratamiento
La vía preferente para suplementar el déficit férrico es la oral, recomendándose sulfato
ferroso a dosis de 100-200mg/1-2 veces al día, durante 3-6 meses, que es el tiempo medio
habitual para la reposición de los depósitos de hierro del organismo.

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2. Anemia perniciosa (por deficiencia de vitamina B12)
La anemia perniciosa ocurre cuando los intestinos no pueden absorber apropiadamente la
vitamina B12. Esta es esencial para el funcionamiento normal del cerebro, el sistema
nervioso y la formación de la sangre y varias proteínas. En situaciones de normalidad, una
glucoproteína conocida como factor intrínseco (FI) permite la absorción de esta vitamina.
Las causas más comunes de este cuadro anémico son el debilitamiento de las paredes del
estómago (gastritis atrófica) y ciertas enfermedades autoinmunes que alteran la producción
de FI.
Los síntomas de la anemia perniciosa abarcan náuseas, vómitos, fatiga, pérdida de apetito,
piel pálida, dificultad para respirar y acidez, entre otros.

El tratamiento de este cuadro implica aumentar los niveles de vitamina B12 en el


organismo, ya sea mediante inyecciones periódicas o grandes dosis de suplementos.
El objetivo del tratamiento es incrementar los niveles de vitamina B12:
• El tratamiento consiste en una inyección de vitamina B12 una vez al mes. Las
personas con niveles muy bajos de vitamina B12 pueden necesitar más inyecciones
al principio.
• Algunas personas pueden ser tratadas adecuadamente tomando grandes dosis de
suplementos de vitamina B12 por vía oral.

3. Anemia por deficiencia de folato


Como su propio nombre lo indica, este tipo de anemia cursa con una disminución en la
cantidad de glóbulos rojos (anemia) debido a una falta de folato, vitamina necesaria para
su síntesis y crecimiento. Las causas principales de este desequilibrio son la ausencia de
ácido fólico en la dieta, la anemia hemolítica, el alcoholismo crónico y el uso de ciertos
medicamentos.
Los síntomas de la anemia por deficiencia de folato son muy similares a los presentados
durante un cuadro de anemia ferropénica. La patología se suele tratar con la adición de
suplementos de esta vitamina hasta que los valores se regulen, y a partir de allí, con el
consumo periódico de alimentos ricos en ácido fólico.

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Tratamiento
Normalmente consiste en tomar un suplemento de ácido fólico inyectado o por vía oral
durante al menos dos o tres meses, además de comer alimentos con alto contenido en
ácido fólico y reducir el consumo de alcohol.
Si tiene niveles bajos de folato debido a un problema de los intestinos, posiblemente
necesite tratamiento por el resto de su vida.
Los cambios en la alimentación pueden ayudar a aumentar el nivel de folato. Coma más
vegetales de hoja verde y cítricos.

4. Anemia hemolítica autoinmunitaria


Este es uno de los tipos de anemia que se escapa de los requerimientos dietéticos, ya que
es el sistema inmunitario del paciente el responsable de la destrucción de sus propios
glóbulos rojos. Se trata de un trastorno poco frecuente y en la mitad de los casos no puede
encontrarse un agente causal, es decir, es idiopático. De todas formas, puede ser un efecto
de otros trastornos caracterizados, como el lupus eritematoso sistémico y el linfoma.
Si la destrucción de los glóbulos rojos es leve y gradual, es posible no presentar síntomas
durante la primera etapa de la enfermedad. En caso de que el cuadro ocurra de repente y
en una forma grave, el paciente puede padecer ictericia (piel amarillenta por acumulación
de bilirrubina), fiebre y hasta signos de insuficiencia cardíaca.

Tratamiento
Las transfusiones sanguíneas son útiles en los casos de mayor preocupación, pero solo
suponen un alivio inmediato. Es necesaria la administración de corticosteroides y, si estos
no funcionan, se plantea la extracción del bazo.

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5. Anemia aplásica
La anemia aplásica ocurre cuando el cuerpo deja de producir la cantidad necesaria de
células sanguíneas nuevas. Esta es una afección rara, potencialmente grave y que puede
desarrollarse a cualquier edad, ya sea de manera lenta o repentina. Los síntomas son
similares a los de otros tipos de anemia, pero también es posible que se manifiesten signos
como infecciones frecuentes, sangrados nasales o de encías, hematomas sin causa
aparente y erupciones cutáneas.
En la anemia aplásica, las células madre hematopoyéticas de la médula ósea están
dañadas, lo que impide la correcta producción de células sanguíneas. En la mayoría de los
casos, es el propio sistema inmunitario el que ataca a los cuerpos celulares de la médula.
Esto puede verse propiciado por la quimioterapia, la radioterapia, la exposición a sustancias
tóxicas, el uso de ciertos medicamentos y más.

Tratamiento
El trasplante de células madre puede ser la única opción en los cuadros graves.

6. Anemia drepanocítica
La anemia drepanocítica o de células falciformes engloba a un grupo de trastornos
hereditarios que afectan a los glóbulos rojos. Estas células sanguíneas son redondas y con
forma de disco, pero en esta enfermedad algunos glóbulos rojos (drepanocitos) se
deforman, lo cual hace que se vuelvan pegajosos y más duros de lo normal. Los
drepanocitos mueren antes de lo normal y pueden llegar a atascarse, obstruyendo así el
flujo sanguíneo.
Los episodios recurrentes de dolor son un síntoma importante de la anemia de células
falciformes, debido al bloqueo de los vasos sanguíneos en pecho, abdomen y
articulaciones. La hinchazón de manos y pies, las infecciones frecuentes, el retraso del
crecimiento y los problemas de la visión son otros de los múltiples signos derivados de la
enfermedad.

Los tratamientos pueden incluir la administración de


medicamentos y las transfusiones sanguíneas.

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7. Talasemia
La talasemia es un trastorno sanguíneo hereditario que cursa con una producción
insuficiente de hemoglobina. Si bien esta patología no es una anemia de por sí, sí que es
capaz de provocar una anemia leve, moderada o grave. Cuando no hay suficiente
disposición de hemoglobina, los glóbulos rojos no funcionan bien y se mantienen circulantes
por menos tiempo, lo cual puede derivar en un cuadro anémico con los síntomas asociados.
Esta enfermedad engloba a un grupo patológico concreto, pues existen 2 variantes (alfa y
beta talasemia) y cada una de ellas se escinde en un grado mayor y uno menor. Cuantos
más genes productores de la hemoglobina se vean mutados, más grave será el cuadro.
Las formas leves pueden no requerir tratamiento, pero las más graves se deben abordar
con transfusiones sanguíneas frecuentes, terapia de quelación y hasta trasplante de células
madre.

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Son muchos los tipos de anemia existentes y no todos
tienen las mismas causas. De toda forma, cualquiera de
los síntomas citados (fatiga, malestar y mareos, entre
otros) amerita la visita a un profesional médico, ya sea
para detectar un cuadro anémico o cualquier otro tipo de
afección.

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