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Gen 1,1-2,4a Gen 2,4b-3,25

CAPITULO 1 CAPITULO 2

4 Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y
1 Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2 La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el
abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. 3 Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz el cielo, 5 aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque
existió. 4 Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de tinieblas; 5 y llamó Día a la luz y Noche a el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo,
las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. 6 Dios dijo: "Que haya un 6 pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. 7 Entonces el Señor Dios
firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas" y así sucedió. 7 modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió
Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; en un ser viviente. 8 El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había
8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. 9 Dios formado. 9 Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y
dijo: "Que se reúnan en un sólo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 De Edén nace un río
Y así sucedió. 10 Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos. 11 El primero se llama Pisón: es el que recorre
era bueno. 11 Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles toda la región de Javilá, donde hay oro. 12 El oro de esa región es excelente, y en ella hay también
frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. 12 bedelio y lapislázuli. 13 El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la tierra de Cus. 14 El
La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Éufrates. 15 El Señor Dios tomó al
misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13 Así hubo una tarde y una hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y le dio esta orden: «Puedes
mañana: este fue el tercer día. 14 Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir
comer de todos los árboles que hay en el jardín, 17 exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del
el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15 y que estén como lámparas en el
firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. 16 Dios hizo que dos grandes astros -el bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte». 18
astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. 17 Y los Después dijo el Señor Dios: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada».
puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18 para presidir el día y la noche, y para separar 9 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales de campo y a todos los pájaros
la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener
cuarto día. 20 Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen el nombre que le pusiera el hombre. 20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a
pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21 Dios creó los grandes monstruos marinos, las todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de 21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó
animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22 Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. 22 Luego, con la costilla que había sacado del
multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". 23 Así hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. 23 El hombre exclamó: «¡Esta sí que
hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. 24 Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre». 24
seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. 25 Dios hizo las Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.
diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra,
25 Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. 26 Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra
imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el
ganado, las fieras de la tierra y todos los animales que se arrastran por el suelo". 27 Y Dios creó al
hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28 Y los bendijo, diciéndoles:
"Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo ya todos los vivientes que se mueven sobre la tierra'", 29 Y continuó diciendo: "Yo les doy
todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla:
ellos les servirán de alimento. 30 Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos
los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. 21
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este
fue el sexto día.

CAPITULO 2

1 Así fueron terminados el cielo y la tierra,, y todos los seres que hay en ellos. 2 El séptimo día, Dios
concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. 3 Dios bendijo el
séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado. 4 Este fue el origen del
cielo y de la tierra cuando fueron creados.
Gen 2,4b-3,25

CAPITULO 3

1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a
la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?». 2 La mujer le
respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. 3 Pero respecto del árbol que está
en medio del jardín, Dios nos ha dicho: «No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán
sujetos a la muerte». La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. 5 Dios sabe muy bien que cuando
ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal».
6 Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir
discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también
comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron
unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera. 8 Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el
jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín. 9 Pero el Señor Dios
llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?». 10 «Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo
porque estaba desnudo. Por eso me escondí». 11 El replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo?
¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?». 12 El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi
lado me dio el fruto y yo comí de él». 13 El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?».
La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».14 Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber
hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te
arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. 15 Pondré enemistad entre ti y la
mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón». 16 Y el Señor Dios
dijo a la mujer: «Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás
atracción por tu marido, y él te dominará». 17 Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y
comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento
todos los días de tu vida. 18 El te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. 19 Ganarás
el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y
al polvo volverás!». 20 El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los
vivientes 21 El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió. 22 Después el
Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del
mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para
siempre». 23 Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había
sido sacado. 24 Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la
llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.
El pueblo de Israel, como tantos otros pueblos, tuvo la experiencia con Dios y la plasmó en los textos sagrados.
El libro del Génesis nos presenta dos relatos diferentes, que corresponden a distintas etapas de escritura y,
consecuentemente, a distintos intereses y tradiciones teológicas.
El primer relato comienza en Gen 1,1 y culmina en 2,4. El segundo abarca desde el 2,4 hasta el 3,24.
El versículo 4 parece pertenecer a los dos relatos. Muchos comentaristas y estudiosos coindicen en que el versículo
debería dividirse en dos partes: a y b.
De esta manera, los relatos deberían leerse del siguiente modo:
 1er. Relato: Gen 1,1-2,4a
 2do. Relato: Gen 2,4b-3,271

 1er. Relato: Gen 1,1–2,4a (tradición Sacerdotal “P”): su enfoque es religioso; ve a la divinidad en todo y supone
que sin ella nada tiene sentido.
La escuela sacerdotal presenta al universo, los cielos y la tierra, como el escenario en el que Dios va a desarrollar su
proyecto salvador, por eso tiene su propia historia (como la de Abrahán o Jacob). Tiene unidad literaria y temática,
cerrada y simétrica donde cada detalle fue bien medido. Es un poema en prosa rítmica con forma esquemática y
monótona, y frases estereotipadas.
Es un poema compuesto en el destierro, y pretende inyectar esperanza en los desterrados: Dios y su palabra, el
hombre y el sábado, son los principales focos de atención.
Son en total ocho obras y en cada una se repite el mismo esquema: orden, ejecución y aprobación. Las enmarca en
seis días para dejar bien asentada la ley del descanso sabático.
Se utilizan los números como medida de la cantidad de signos para cualificar una relación con lo real, por ejemplo el
número “siete” subraya la perfección: la creación en siete días; el versículo primero consta en hebreo de siete
palabras; el segundo tiene catorce; y el epilogo está formado por tres proposiciones paralelas de siete palabras cada
una.
La finalidad Litúrgica del autor no es otra que la de fundamentar la ley del sábado, se transparenta en el fondo y en la
forma. También subyace un interés apologético: oponer esta ideología (de corte Judío), a la religión de Babilona, que
celebraba durante siete días la fiesta de fin de año nuevo (Poema de la creación llamado Enuma elish).
El autor sacerdotal reacciona ensalzando al Señor, único capaz de llamar a la existencia a todos los seres con la fuerza
de su palabra.
1
D ´AMICO J.L., “Y vio Dios que todo era muy bueno”, Bs As 2007,7.
Plantea el proceso creador como una oposición entre el caos y el cosmos, e intenta describir lo indescriptible. La
escuela sacerdotal desmitiza en profundidad a las fuerzas siderales, a las que niega honores divinos y las pone al
servicio del hombre y del calendario. A la vida se le suma la bendición: primera aparición de este término teológico.
Capacita a estos seres para reproducirse.
El texto divide a los animales en ganado, fieras y reptiles. No ay bendición, la deja en exclusiva para la pareja humana.
Dios los contempla y los asocia a su obra; los hace participes de su soberanía, los bendice y les otorga poder sobre el
resto de las criaturas. La armonía de lo creado se visualiza en un mundo donde no se derrama sangre (hombres y
animales son herbívoros).
El redactor sacerdotal proclama al Señor como el artista por excelencia y el más cuidadoso de los artesanos.
Descanso para el Creador: “y descanso… Bendijo Dios… y los hizo santo”. El autor juega con la homofonía hebrea
de sábado y descansar que son de la misma raíz, y con el siete, que suena casi igual. El sábado, broche de la creación,
es una institución diferenciadora, un tiempo separado de los profano y acercado a Dios: lo consagro y, como bendito,
se convierte en santificado y santificador. La gloria recae sobre el sábado, este día no tiene límite de tiempo, carece
intencionalmente de “paso una tarde paso una mañana”, Dios descansa ya para siempre e invita a su criatura a
descansar como él.
Los elementos reinantes dentro del relato son: Dios y su palabra, el hombre y el sábado.
1-Dios: es único, nada se le puede equiparar, es superior a todas sus criaturas, anqué en ellas se refleje su sabiduría y
su bondad. Se lo presenta como un Dios Creador, todo depende de Él, desde la luz hasta la vida. El autor sagrado
desmitiza los astros (ya que eran considerados como divinidades en diversas culturas Mesopotámicas), son simples
luminarias que regulan el calendario civil y religioso. Ni el sol ni la luna merecen nombre propio, que los recordaría
como dioses.
Este mundo es inestable, precisa de la asistencia divina, de lo contrario volvería al caos, como sucedió en el diluvio.
En la dinámica de Dios se inserta el tema de la vida, a la que se le suma la bendición y capacita a los seres vivos a
reproducirse y llenar los espacios que el Creador les había asignado; nada ni nadie puede anular su bendición.
La creación tiene como resultado final al hombre, imagen de la divinidad, y al universo, templo ideal que refleja la
gloria divina. Es una liturgia cósmica, el papel para el que fueron creados.
2- La palabra divina: el Creador actúa mediante su “palabra”, ya que “diez” veces se repite: Y dijo Dios. Por medio
de un “decálogo”, diez palabras-mandato, el Hacedor llama a la existencia a cuanto existe.
La escuela sacerdotal, sin duda, estuvo influenciada por su medio cultural. El hombre “pre filosófico” descubre en la
palabra un poder misterioso y eficaz. Los textos bíblicos tienen un notable parecido a los pasajes egipcios y
mesopotámicos. El autor sagrado quiere demostrar a los desterrados en Babilonia que la palabra que prometió la
salvación a los patriarcas, la realizo en Moisés y reitero a los profetas, es la misma palabra eficaz y omnipotente que
en el comienzo creo los cielos y la tierra.
3- El hombre: la visión que del ser humano tiene este poema equipara al varón con la mujer, como seres
diferenciados, ambos creados a imagen y semejanza del Creador. El hombre sexuado es el único signo, símbolo o
sacramento de la divinidad, imagen viva de Dios en el cosmos.
La grandeza del ser humano conlleva el desprecio de los ídolos. Al ser imagen de Dios, el pueblo de Israel no necesita
de más imágenes.
En otras mitologías el hombre era creado para servir a los dioses, mientras que aquí, los hombres fueron creados solo
para compartir con Dios el dominio de lo creado: ahí radica su semejanza con el Creador, su tarea es controlar,
completar y enriquecer las fuerzas que el Hacedor sembró en el universo.
Su poder no es absoluto, si su actuar deteriora la naturaleza debido al mal uso de su fuerza o del poder que atesora, su
ciencia e intelecto traerán maldición en lugar de bendición.
4- El sábado: el autor sacerdotal, que contaba con el marco semanal israelita y su séptimo día de descanso; hizo del
sábado una confesión de fe definitiva del judío en un ambiente donde no existía esta costumbre –el destierro de
Babilonia-. Y la cargo de significado: al obedecer descansando, el hombre reconoce su subordinación al Señor del
tiempo.
Da al hombre la posibilidad de continuar la obra que El inicio. Al no existir templo en el que dar culto al Señor (el de
Jerusalén estaba en ruinas), el sábado tiene en el tiempo la misma funcion del templo en el espacio: que es consagrar
una parte del mismo al servicio de la divinidad. 2

2do. Relato: Gen 2.4b–3,24 (tradición Yahvista “J”): es un relato que posee unidad interna y lógica, es del estilo
más vivo y concreto, la presentación de Dios es más “antropomórfica”; la perspectiva es más terrena y humana, más
que cósmica y divina.
La intención es didáctica, aunque profunda a veces, está subordinada al mismo relato y no es tan marcada como en P.
El relato de la creación es un preludio al relato de la caída y al subsiguiente relato del progresivo alejamiento del
hombre respecto a Dios; todo lo cual constituye, a su vez, una introducción a los relatos patriarcales y, en último
término, a las acciones salvíficas del Éxodo.
Por tanto, la historia de la creación en J, lo mismo que en P, es el comienzo de la historia de la salvación.

2
TOLLALBA J. G., ARANA A. I., LAMADRID A. G., GARCIA LOPEZ F., MANCHÉN CARRASCO J., NIETO E. V., “Comentario al Antiguo Testamento 1, Estella (Navarra) 1998, 38.
Comienza con la creación del hombre, su clímax es una trasgresión, con horribles consecuencias y concluye con la
expulsión del huerto. La sucesión de hechos es clara y limpia de escenas, lo asemeja a un drama muy estructurado.
El autor utilizo los elementos pertenecientes a su mundo cultural. Claramente vemos la gran influencia de mitos
mesopotámicos (relato de Enuma elish).
Aparecen unidos los dos nombres de Dios Yahvé (el Señor) y Elohim (Dios), tal vez sea un indicio de la existencia de
dos diferentes tradiciones, cada una de las cuales denominaba de forma distinta al Dios nacional.
Hay autores modernos que detectan dos relatos subyacentes: uno que explicaba el origen y la bondad del matrimonio
y, el otro con el tema de prueba-caída.
El Yahvista antepuso el relato del matrimonio al de la caída y los enlazo, identificando el lugar de la paz y felicidad del
primero, con aquel otro parecido: donde aconteció la prueba y el pecado. La fusión está realizada con talento, pleno
dominio de los recursos literarios y gran belleza, y dio como resultado este drama: que coloca al hombre de todos los
tiempos ante la gran opción de la existencia.
El género literario tiene mucho de alegórico y parabólico, Pueden considerarse un relato:
1) de iniciación: los ignorantes son iniciados en el conocimiento para vivir plenamente, aquel saber conlleva el dolor y
muerte.
2) de tentación: un seductor un seductor induce a un inocente a la perdición. El tema teológico de “las pruebas
divinas” es constante en la historia de Israel.
El talento del autor que relato esta tradición Yahvista se pone de manifiesto en el hecho de que supo integrar los dos
aspectos anteriores en un magnifico esquema de tragedia: la caída de un estado de gozo a uno desgraciado. El relato
se compone en tres esquemas:
Primer acto: el hombre y su compañera en perfecta armonía; domina el estilo narrativo.
Segundo acto: su tema es la seducción de la mujer; construido sobre un dialogo.
Tercer acto: Dios investiga y descubre la culpa; siguen las sentencias. Acorde con el tema, el estilo es judicial.
Epilogo: (Gn3,20-24) misceláneo: nombre de la mujer, vestidos de cuero para la pareja, expulsión del huerto y
guardianes para el árbol de la vida.
a) (2,4b-7): lo que “P” describe en diez majestuosos versículos, “J” lo describe en una oración subordinada; su interés
se centra en la tierra ya creada. Para “P”, el caos de las aguas primordiales, seria subsistido por el cosmos organizado;
para “J” el caos de la esterilidad sería substituido por un jardín fecundo.
El jardín, símbolo de las bendiciones divinas, está situado en el “Edén”, palabra tomada del acadico, que significa
“estepa”, pero en la Biblia se usa como termino geográfico que no se especifica, pero que significa “al Oriente”
(Mesopotamia). El autor se propone a que los lectores piensen en una palabra hebrea semejante: “edem” (placer”).
b) (2,15-17): se reanuda el relato después de la interrupción (v.8). El disfrute del jardín es un don de Dios. El mismo
trabajo no es un mal (3, 17b-18), la felicidad del hombre (v.16) depende de que permanezca sometido a Dios. En este
concepto reside todo el significado del jardín. A “J” no se le ocurre la posibilidad de poner en duda el mandato divino.
El árbol del conocimiento del bien y del mal; para los semitas, “conocer” significa experimentar de alguna manera:
“bueno” y “malo”, son términos que pueden significar totalidad.
e) (2,18-25): el “sueño profundo” del hombre (tardemab) sugiere la naturaleza misteriosa y altamente significativa de
la actividad divina. La descripción de la formación de la mujer, es como la del hombre: etiológica. Todas las
expresiones: la “costilla” (significado inseguro; quizás una palabra derivada del sumerio que significa “costilla” y
“vida”) “hueso de mis huesos y carne de mi carne”; “mujer” (issab) y “hombre” (is) – indican la naturaleza del hombre
y de la mujer.
(v.24) El autor concluye la primera parte de su relato con el principio general, una convicción teológica que había
orientado y condicionado el relato de la formación de la mujer: la unidad del matrimonio y su naturaleza monógama
son queridas por Dios.
1) La caída (3,1-24) (J)3: la conexión de este relato con el precedente es clara por el vocabulario, el estilo, las
imágenes y el tono de la narración. Estas verdades aquí presentes, no requieren ser reveladas, ya que se deducen por
la presente condición del hombre y las acciones de Dios, representadas en la historia de Israel (la experiencia de
exilio).
a) (3,1-3): 1. La serpiente es uno de los “animales del campo” y por tanto, una criatura de Dios. Es introducida dentro
del relato para simbolizar el poder hostil al hombre y dar movimiento al relato.
La serpiente fue elegida por “J” a causa de la funcion que desempeñaba en los ritos idolátricos cananeos de la
fecundidad. Para entender el relato, debemos tener en cuenta la pregunta que la serpiente hace, un falseamiento del
mandato divino, insinúa la posibilidad de una restricción injustificada por parte de Dios y provoca una respuesta
necesariamente si se da de seguir la conversación. 2-3 (… ni lo toquéis). El pecado comienza con una distorsión de la
verdad. 7. La desnudez se convierte en ocasión de vergüenza, cosa imposible antes del pecado. 8-13. En el jardín, el
hombre disfrutaba de la intimidad con Dios, pero queda rota por el pecado. El hombre es el miembro responsable y de
ahí que se le pregunte en primero lugar (tal cual es el orden de la creación). Su respuesta: una acusación implícita a
Dios (“la mujer que me diste”) es un resultado del pecado.

3
BROWN. R. E., FITZMYER.
BIBLIOGRAFIA:

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