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Parasha Mishpatim

La Parashá Mishpatim presenta las leyes sociales y ordenanzas que rigen la vida del pueblo de Israel, destacando la importancia de la Torá y los diferentes tipos de mandamientos, incluyendo mishpatim, jukim y edot. Se enfatiza la relación entre la sangre del pacto y la expiación, así como la diferencia entre el concepto de servidumbre en la sociedad hebrea y la esclavitud en otras culturas. Además, se discuten las regulaciones sobre el trato a los siervos y las obligaciones del amo hacia ellos y sus familias.
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Parasha Mishpatim

La Parashá Mishpatim presenta las leyes sociales y ordenanzas que rigen la vida del pueblo de Israel, destacando la importancia de la Torá y los diferentes tipos de mandamientos, incluyendo mishpatim, jukim y edot. Se enfatiza la relación entre la sangre del pacto y la expiación, así como la diferencia entre el concepto de servidumbre en la sociedad hebrea y la esclavitud en otras culturas. Además, se discuten las regulaciones sobre el trato a los siervos y las obligaciones del amo hacia ellos y sus familias.
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PARASHA MISHPATIM

21:1 “Y estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos.” – La palabra hebrea que
ha sido traducida como “ordenanzas” (“leyes” RV60) es “mishpatim”. En la Torá aparecen
varias palabras que hablan de los mandamientos que el Eterno ha dado a su pueblo. Las
cinco palabras más comunes son:
1. TORÁ
2. MITZVÁ
3. MISHPAT
4. JOK
5. EDÁ
TORÁ:
Torá (en plural: “torot”) significa “instrucción”, “norma”, “ley”. Viene de la raíz
“yará”, “señalar”.
Su significado hace referencia a varias cosas:
- Una instrucción cualquiera, por ejemplo Misheley 3:1 “Hijo mío, no te olvides de
mi instrucción (“torá”)…”
- Una instrucción específica en cuanto a un asunto específico, por ejemplo la
instrucción de cada sacrificio, Vayikrá 6 y 7 “esta es la instrucción (“torá”) del Olah
(holocausto)…”; Vay. 7:11 “Esta es la instrucción (“torá”) del sacrificio de la
ofrenda de shalom…”, Romanos 7:2 “la ley en cuanto al marido”.
- La instrucción en general dada a nuestro pueblo de Israel: ejemplo Devarim 32:26
“este libro de la ley (“Torá”), Josué 1:7-8 “la ley (“torá”) que Moshé te mandó…
Este libro de la ley (“torá”)”, Mateo 5:17 “la ley”, Lucas 24:44 “la ley de Moshé”.
- También hacemos referencia a toda la escritura inspirada por HaShem: TaNaK y
Brit HaDashá, ejemplo en Juan 12:34 “Hemos oído en la ley que el Mashíaj
permanecerá para siempre (cf. Isaías 9:7)”; Juan 10:34 “Yeshúa les respondió:
¿No está escrito en vuestra ley: «Yo dije: sois Elohim»? (cita del Salmo 82)”; 1
Corintios 9:21 “en la ley del Mashíaj”.

MITZVÁ
En plural “Mitzvot” – mandamiento – término general para todo tipo de mandamientos.
Viene de la raíz “tzavá” que significa “ordenar”, “encomendar”, “encargar”, “mandar”.

MISHPAT

En plural “mishpatim”– significa “sentencia”, “norma”, “decreto”, “costumbre”, “proceso


judicial”, “ordenanza”, “derecho”, “jurisdicción”, “modelo”. Viene de la raíz “shafat” que
significa “juzgar”, “hacer justicia”, “gobernar”. El sustantivo es “shofet”, “juez”.

JOK

En plural: “jukim” que significa ”límite”, “tarea”, “porción”, “obligación”, “mandato”. Viene de
la raíz “jakak” que significa “grabar”, “determinar”, “mandar”. Esta palabra aparece
también de forma femenina, como “juká”, en plural “jukot”.

EDÁ

En plural “edot”, que significa “prueba”, “testimonio”.

Podemos entender para una mejor comprensión de los términos que:


La Torá es la instrucción general que fue dada desde el Shamayim por medio de
Moshé. Las Mitzvot son todos los 613 mandamientos que hay en la Torá de Moshé
(según Maimonides). Hay tres diferentes tipos Mitzvot dentro de estos 613 que son:
mishpatim, jukim y edot. Los mishpatim son los mandamientos de carácter social,
que regulan todo tipo de relaciones sociales dentro de Israel. Los jukim son
mandamientos que son difíciles de entender por carecer de explicación lógica. Los
edot son mandamientos acerca de ciertas marcas distintivas para el pueblo de
Israel, por ejemplo, la mezuzá, los tsitsits y los tefilín.

En Devarim 4:44-45 está escrito:

“Esta es, pues, la ley (“torá”) que Moshé puso delante de los hijos de Israel. Estos son los
testimonios (“edot”), los estatutos (“jukim”) y las ordenanzas (“mishpatim”) que Moshé dio
a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto.”
En el texto que estamos estudiando encontramos la palabra “mishpatim” que son las leyes
sociales que rigen la sociedad de Israel. Ya se habían entregado las diez palabras de
forma audible desde el monte Sinai. Estas diez palabras son el resumen de todos los 613
mandamientos que iban a ser entregados al pueblo de Israel.
En Éxodo 24, leemos dos relatos del momento cuando Moshé vino a los Hijos de Israel y
les leyó las ordenanzas (estatutos) de Adonay:

Shemot (Éxodo) 24:3 Entonces Moshé vino y repitió al pueblo todas las palabras de
Adonay y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió con una sola voz, y dijeron:
"¡Haremos todas las palabras que el SEÑOR ha dicho!
Y…Luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que
Adonay ha dicho haremos y obedeceremos. (Shemot (Éxodo) 24:7)

Inmediatamente, los Hijos de Israel respondieron que seguirían y obedecerían los


estatutos de Adonay. Después de eso, Moshé hace algo muy interesante:

Shemot (Éxodo) 24:8 Entonces Moshé tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo:
"He aquí la sangre del pacto que Adonay ha cortado (hecho o formado) con vosotros de
acuerdo con todas estas palabras”.

Cuando uno mira el texto hebreo, uno ve que Moshé no solo "roció" la sangre sobre la
gente, sino que realmente "arrojó" la sangre sobre ellos. Este es un acto que, en nuestros
días, sería considerado horrible - incluso barbárico- pero consideremos lo que realmente
significaba.

Primero que todo, en aquellos días los israelitas entendieron que la sangre estaba
conectada a la expiación, a la purificación del pecado, y por lo tanto, estoy convencido de
que no se habrían horrorizado, sino que de hecho estarían más entusiasmados con ella,
entendiendo que representaba el pacto entre HaShem e Israel. No solo eso, habrían
comprendido que la sangre los limpiaría y que estaban "limpios" ante el HaKadosh Barujú.

Como seguidores del Mashíaj, es importante que comprendamos el sistema de sacrificios


a la luz del sacrificio final del Mashíaj, y su papel como Mediador de un nuevo pacto. El
capítulo 9 del libro de Hebreos nos da una idea muy clara de nuestra parashá mishpatim,
que nos muestra cómo los estatutos dados en las Escrituras Hebreas se conectan con el
Mashíaj Yeshúa. En Hebreos 9:18–22, encontramos una referencia directa a Éxodo 24:8:

Hebreos 9:18–22 “Por tanto, ni aun el primer pacto se inauguró sin sangre. Porque
cuando Moshé terminó de promulgar todos los mandamientos a todo el pueblo, conforme
a la ley, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata
e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto
que HaShem os ordeno. Y de la misma manera roció con sangre tanto el Mishkan como
todos los utensilios del ministerio. Y según la ley, casi todo es purificado con sangre,
y sin derramamiento de sangre no hay perdón”

El derramamiento de sangre no fue algo que los humanos inventaron para recibir una
conciencia tranquila; fue la condición de HaShem que Él estableció para que podamos
recibir la expiación. ¿Por qué sangre? Porque “la vida ... está en la sangre” (Levítico
17:11a). Asi es como entendemos el significado de Yeshúa derramando Su propia sangre
como expiación eterna para todos los que la acepten.

Miremos como atravez de Yeshúa ocurre un cambio interesante de Shemot 24 a Hebreos


9. Solo después de que los Hijos de Israel dijeran que "harían y obedecerían", Moshé les
arrojó la sangre. ¡En el Brit HaDashá, primero debemos reconocer la sangre derramada
por el Mashíaj, y luego podremos vivir obedientemente para Aquel que murió y resucitó en
nuestro nombre! Su expiación nos permite "hacer y obedecer".

¡La libertad en Yeshúa no es anarquía! Si lo amamos, lo obedeceremos a Él y a sus


estatutos. Y conoceremos la verdadera libertad.
La Parashá Mishpatim empieza con la pequeña palabra “va”, que significa “y”. Esto nos
enseña que lo que viene a continuación está en relación con lo que había antes. Así que
estos “mishpatim”, leyes sociales, están en relación con lo que está escrito al final del
capítulo 20.
Esta Parashá contiene más de 50 mandamientos que son de carácter social, exceptuando
algunos pocos. Después de haber recibido todas estas leyes Moshé escribió un rollo,
llamado “el libro del pacto” en 24:7. Los sabios discuten acerca de cuál fue el contenido
de ese libro, si incluía todo desde el relato de la creación del universo, en Bereshit
(Génesis) 1:1 en adelante, o si empezó desde algún otro lugar. Rashí dice que allí estaba
escrito todo desde la creación hasta la entrega de la Torá.

21:2 “Si compras un siervo hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin
pagar nada.” – En el idioma hebreo no hay diferencia entre esclavo y siervo. Los hijos de
Israel fueron esclavos en Egipto en el sentido de que no tenían el derecho ni la libertad
para dirigir sus propias vidas. Un esclavo es propiedad de otra persona. En ese sentido
los hijos de Israel ya no podían ser esclavos, puesto que en el caso de llegar a ser
vendidos como “siervos” no sería para siempre, sino sólo hasta el año shmitá, remisión,
que cae cada séptimo año. Tenían el derecho de obtener vivienda, ropa, comida y lo
necesario para su vida personal, pero nada más, a cambio de un servicio de 24 horas al
día.
Ahora, si el siervo no deseaba ser libre en el año de remisión fue marcado en el lóbulo de
su oreja como una señal y así serviría en la casa de su amo hasta el año de jubileo, que
caía cada 50 años. De esta manera un siervo hebreo nunca llegaría a ser propiedad
absoluta de otra persona. Era diferente la situación de los siervos adquiridos de las otras
naciones, y especialmente de los sobrevivientes de las naciones que no fueron
exterminados durante la conquista. Ellos no podían ser liberados ni en el año de shmitá ni
en el año de jubileo. En ese sentido se podía hablar de esclavitud, porque fueron
propiedad de sus dueños, igual que un objeto o un animal, cf. 21:21.

Sin embargo, tenemos que entender que el concepto de siervo o esclavo en la sociedad
hebrea era muy diferente al concepto de esclavitud que se ha vivido en la edad media,
especialmente con las ventas de los esclavos de África para América. En esta Parashá
vemos como un esclavo en la sociedad hebrea tenía que ser tratado con respeto y tenía
sus derechos legales, a diferencia de los esclavos de los gentiles. El versículo 21:5
muestra que un siervo hebreo podía tener el deseo de seguir siendo propiedad parcial de
otro, porque le beneficiaba, en lugar de querer ser libre. Esto nos muestra cómo fueron
tratados un siervo hebreo y un esclavo en la sociedad israelita. Como siervo no tenía la
responsabilidad de su propio sostén económico y para algunas personas era preferible,
antes que tener que buscarse la vida. Para él era una situación cómoda. De este texto
aprendemos también que si un hombre tiene la oreja perforada es una señal de
esclavitud.
La única manera para que un hombre hebreo pueda ser vendido como siervo es si ha
robado algo y no tiene con qué pagar para restituir el robo. Entonces el tribunal, Beit Din,
tiene la obligación de venderle como siervo por el valor de su robo, cf. 22:3. Este
mandamiento no aplica a las mujeres.

21:3 “Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él.” – Se
refiere a una mujer hebrea. El amo se hace responsable incluso para sostener a la esposa
durante el tiempo de su servidumbre.

21:4 “Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su
amo, y él saldrá solo.” – Aquí se refiere a una mujer no hebrea, que el amo le entrega con
el fin de obtener hijos esclavos que se queden con él después de la liberación del siervo
hebreo.

21:5 “Pero si el siervo insiste, diciendo: «Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no
saldré libre»” – El pueblo hebreo fue sacado de Egipto para ser libre. Esta decisión va en
contra de la perfecta voluntad del Eterno. Por eso fue marcado en la oreja.

21:6 “entonces su amo lo traerá a los jueces (“elohim”), y lo traerá a la puerta o al quicial.
Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.” – La palabra
elohim significa en este contexto jueces. La expresión “para siempre”, en hebreo “le-
olam”, significa en este caso hasta el año de jubileo.

21:7 “Y si alguno vende a su hija por sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos.” –
Si una familia hebrea llega a ser muy pobre, podrá vender una hija como sierva antes de
que tenga 12 años, con el propósito de que luego se case con el amo o con el hijo del
amo. Esto la ayudaría en su situación penosa. No saldrá libre como salen los siervos no
significa que no pueda salir en el año shabático, como está escrito en Deuteronomio
15:12:

“Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, te es vendido, te servirá por seis años, pero al
séptimo año lo pondrás en libertad.”

Significa, según Rashí, que si un siervo hebreo, o una sierva hebrea, pierde un diente o
un ojo no podrá ser libre por ello como los esclavos de las naciones, cf. 21:26-27. Un
siervo hebreo, o una sierva hebrea, será liberado únicamente por el año shmitá o por ser
redimido, es decir que alguien pague un precio de rescate para que ya no tenga que servir
hasta el año shmitá o el año de jubileo.
Si el amo de la sierva hebrea no quiere casarse con ella, según la intención inicial, o si el
hijo no quiere casarse con ella, no podrá ser vendida a otro.

21:10 “Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni
sus derechos conyugales.” – Estas tres cosas son las que un esposo está obligado a
entregar a su esposa.

21:11 “Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero.”
– Según Rashí, las tres cosas son, destinarla para sí, v. 8, destinarla como esposa para
su hijo, v. 9, o reducirle del monto de su rescate, con lo cual ella hubiera salido libre, v. 8.
Si el amo no hace una de estas tres cosas por ella, tendrá que salir libre sin que se pague
un dinero de rescate por ella.
21:12 “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.” – Las leyes sociales dictan
sentencias por hechos concretos. Elohim ha delegado al hombre la autoridad de ejecutar
su ira contra ciertos crímenes que se cometan. Un tribunal humano puede emplear la
justicia del Eterno hasta cierto grado, pero puede fallar porque hay que tener en cuenta
los motivos del interior de la persona que comete un crimen para poder dar una sentencia
exacta, y sólo Elohim conoce el corazón de cada uno. Sin embargo es necesario que las
autoridades humanas hagan la función de Elohim en la tierra para que no se propague el
mal. Una sociedad tiene que estar fundada sobre la justicia. Un gobierno tiene que
administrar justicia, como está escrito en 1 Reyes 10:9:

“Bendito sea HaShem tu Elohim que se agradó de ti para ponerte sobre el trono de Israel;
por el amor que HaShem ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer
derecho y justicia.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la
justicia.”

En el Salmo 9:4b está escrito:

“te sientas en el trono juzgando con justicia”

El fundamento del trono del Eterno es, en primer lugar, la justicia, no la misericordia, como
está escrito en el Salmo 97:2:

“Nubes y densas tinieblas le rodean, justicia y derecho son el fundamento de su trono.”

La justicia del Eterno es la base para su gobierno, no su misericordia en primer lugar. La


base de la Torá es la justicia. Por eso todas estas leyes sociales están basadas en la
justicia, como está escrito en el Salmo 19:9b:
“los juicios (“mishpatim”) de HaShem son verdaderos, todos ellos justos”

En Deuteronomio 32:4 está escrito:

“¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Elohim de fidelidad
y sin injusticia, justo y recto es Él.”

El reinado mesiánico será establecido sobre la justicia, como está escrito en Isaías 9:7:

“El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su
reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para
siempre. El celo de
HaShem de los ejércitos hará esto.”

La justicia es la base de un reinado. Sin embargo, una justicia sin misericordia es


desastrosa para el pecador. Si Elohim juzgara al mundo solamente con justicia
estaríamos todos exterminados desde hace tiempo. Por lo tanto encontramos también la
misericordia como ingrediente en el reinado del Eterno, como está escrito en el Salmo
89:14:

“La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van


delante de ti.”

En Proverbios 20:28 está escrito:

“Lealtad y verdad guardan al rey, y por la misericordia sostiene su trono.”

En Hebreos 4:16 está escrito:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos
misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

En Isaías 16:5 está escrito:


“Se establecerá en la misericordia un trono, y en él se sentará con fidelidad, en la tienda
de David, un juez que busque lo justo y esté presto a la justicia.”

La misericordia es empleada para que el pecador tenga la oportunidad para arrepentirse


de sus pecados, como está escrito en Romanos 2:4:

“¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la
bondad de Elohim te guía al arrepentimiento?”

La bondad y la misericordia se emplea en primer lugar sobre los que se arrepientan de


sus pecados, como está escrito en Romanos 11:22:

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Elohim; severidad para con los que cayeron, pero
para ti, bondad de Elohim si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás
cortado.”

Teniendo en cuenta estos dos atributos del Eterno, su justicia y su misericordia, podremos
entender cómo se debe emplear la Torá en la sociedad. La justicia es la base, pero si el
hombre muestra señales de arrepentimiento, o si cometió los actos malignos sin intención,
tendrá que recibir misericordia. Si una sociedad no tiene la justicia como base, se hundirá
por la corrupción, como está escrito en Proverbios 14:34:

“La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos.”

En Proverbios 16:12 está escrito:

“Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la
justicia.”

En Proverbios 21:7 está escrito:

“La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia.”

En Proverbios 28:12 está escrito:


“Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, pero cuando los impíos se levantan, los
hombres se esconden.”

En Proverbios 29:12 está escrito:

“Si un gobernante presta atención a palabras mentirosas, todos sus servidores se vuelven
impíos.”

En Proverbios 29:16 está escrito:

“Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión, pero los justos verán su caída.”

La paz es un resultado de la justicia, como está escrito en Hebreos 7:2b:

“cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Shalem, esto
es, rey de paz.”

Ahora, sin solamente se emplea la justicia sin dar misericordia a los pecadores que
muestran señales de arrepentimiento, la sociedad se volverá muy rígida y cruel. Pero, al
mismo tiempo no se puede ignorar o pervertir la justicia a la hora de dar misericordia. El
que a posta hiera de muerte a otro tiene que morir. Eso es justo. El que hiera a su padre o
a su madre es reo de muerte. Eso es justo. El que maldiga a su padre o a su madre
merece ser apedreado. Eso es justo.

En el Salmo 119:172 está escrito:

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.”

El que piensa que es injusto apedrear a una persona adúltera tiene un concepto de
justicia pervertido en su mente. El que piensa que un asesino no merece la pena capital
tiene su mente torcida y no está de acuerdo con la justicia de Elohim. El que piensa que
un secuestrador no debe morir por su delito no conoce la justicia del que ha creado el
hombre a Su imagen y semejanza. Esta es la justicia de Elohim y Su justicia es eterna,
como está escrito en el Salmo 119:142:

“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley (“torá”) verdad.”

La misericordia es ofrecida a aquél que se arrepiente, pero el que no conoce la justicia no


se puede arrepentir de corazón, porque piensa que no es tan grave lo que ha cometido.
Un hombre adúltero merece la muerte. Una mujer adúltera merece la muerte. Si entienden
esto y aceptan esto como justo, podrán arrepentirse y rogar que les sea dada
misericordia, y entonces se emplea la misericordia. La misericordia se emplea sobre la
base de la justicia, no al revés.

En 1 Timoteo 1:13b está escrito:

“se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad.”

Pero el que persiste en pecar, tarde o temprano tendrá que sufrir las consecuencias de
sus actos, como está escrito en Romanos 2:5-6:

“Más por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira


para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Elohim, el cual PAGARA A
CADA UNO
CONFORME A SUS OBRAS.”

Si el gobierno de la sociedad no emplea la justicia, la sociedad se corrompe. Las


autoridades también tendrán que emplear la misericordia cuando sea necesario. Pero si
emplea la misericordia para que el pecador siga haciendo mal, la sociedad se destruirá a
si mismo, como pasó en tiempos de Noaj antes del diluvio y en Sedom y Amorá.

Si la justicia no es empleada por las autoridades humanas, Elohim hará justicia. Las cosas
reveladas y abiertas podrán ser juzgadas por los hombres, pero el Eterno juzgará todas
las cosas secretas, como está escrito en Deuteronomio 29:29:
“Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Elohim, mas las cosas reveladas nos
pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las
palabras de esta ley.”

En Romanos 2:16 está escrito:

“en el día en que, según mi buena nueva, Elohim juzgará los secretos de los hombres
mediante el Mashíaj Yeshúa.”

Por medio del Mashíaj el mundo será juzgado con justicia, es decir, según las leyes justas
que han sido establecidas en la Torá de Moshé, como está escrito en el Salmo 9:7-8:

“Pero HaShem permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio, y juzgará al
mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos.”

En el Salmo 96:11-13 está escrito:

“Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; ruja el mar y cuanto contiene; gócese el campo
y todo lo que en él hay. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo delante
de HaShem, porque Él viene; porque Él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con
justicia y a los pueblos con su fidelidad.”

En Hechos 17:31 está escrito:

“porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un


Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al
resucitarle de entre los muertos.”

Cuando estudiamos las leyes sociales de la Torá, tenemos que aceptar que son
perfectamente justas. Representan el nivel máximo de la justicia, la justicia de Elohim
empleada en la sociedad humana. No siempre es posible ejecutar la perfecta justicia en la
sociedad, pero estas son las líneas que el Eterno ha marcado para una sociedad
sometida a su Reino.
La muerte del Mashíaj Yeshúa es la base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al
pecador todos sus pecados, porque la paga de su pecado ha sido efectuada. La muerte
del Mashíaj Yeshúa es la única evidencia de que el Eterno es justo cuando muestra
misericordia al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

21:15 “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Según el


Talmud,1[10] no se hará acreedor a la pena de muerte sino por un golpe que cause una
lesión, es decir una contusión o una herida de la cual salga sangre.

21:17 “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.” – Este texto fue
citado y apoyado por el Mashíaj en Mateo 15:4 y Marcos 7:10. Según el Talmud,1[11] toda
pena de muerte que no está especificada siempre es por medio de estrangulamiento.

21:19 “y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto; sólo pagará
por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.” – Según la
Mishná,1[12] hay cinco tipos de compensación que tiene que pagar el que cause un daño
físico a otro:

1. Por daño físico, en hebreo “nezek”.


2. Por dolor físico, en hebreo “tsaar”.
3. Por gastos médicos, en hebreo “ripui”.
4. Por holganza o paro forzoso, en hebreo “shévet”.
5. Por vergüenza, en hebreo “bóshet”.
Segunda aliyá, 21:20 – 22:4 (3 heb.)

21:20 “Si alguno hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será
castigado.” – El castigo es la pena capital por medio de la espada, cf. Levítico 26:25
donde aparece la misma palabra en hebreo, “nakam”, traducida como “venganza”. El
siervo y la sierva a los cuales se refiere aquí, no son hebreos, porque el versículo 21 dice
que son la propiedad de su amo, lo cual no sería el caso de un siervo hebreo. Esto nos
enseña que un esclavo no hebreo tiene el mismo valor que un hebreo. Todos los seres
humanos tienen el mismo valor.
21:21 “Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es
propiedad suya.” – Si el esclavo muere después de 24 horas, no se considera como un
asesinato, lo cual hubiera sido el caso si no hubiera sido su esclavo.

21:22 “Y si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta,
sin haber daño, ciertamente (el culpable) será multado cuando el esposo de la mujer
demande de él; y pagará según lo que los jueces decidan.” – En este caso el niño
abortado no es vengado con la pena capital. El agresor tendrá que pagar una multa por el
valor del feto, según lo que los jueces decidan, en el caso de que el marido haga una
demanda ante el Beit Din, la corte de justicia.

21:23 “Pero si hubiera daño, entonces darás vida por vida” – Aquí se refiere a un daño en
la mujer, no en el niño que ya murió. Los maestros tienen dos opiniones en cuanto a la
interpretación a este versículo. Hay quienes opinan que el hombre tendrá que pagar con
su vida literalmente, y otros que dicen que se trata de indemnización monetaria, según el
precio por la cual hubiera sido vendida en el mercado de siervos. Los que mantienen la
segunda opinión dicen que el hombre no tenía la intención de matar a la mujer, y por eso
no se le puede emplear la pena de muerte. Los de la primera opinión dicen que si el
hombre tenía la intención de matar al marido, también es reo de muerte por matar a la
mujer.

21:24 “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” – Según el
Talmud,1[13] aquí no se refiere a tomar los órganos del otro en recompensa por un daño
hecho, sino de pagar con dinero el valor del miembro dañado, según la disminución del
valor de la persona en comparación con una persona intacta, en el caso de que hubiese
sido vendida en un mercado.
La primera de las cinco tipos de compensación, por daño físico, “nezek”, es empleada, de
por vida, en el caso de que una persona tenga pérdidas en su trabajo por ese daño. Por
ejemplo, si una persona, trabajando con dos manos y dos pies, ganaba 100 y, después de
la pérdida de alguno de sus órganos, sólo podrá ganar 40, el agresor tendrá que
indemnizarle el 60% durante el resto de su vida, para recompensarle la pérdida.

21:25 “quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” – En estos tres
casos no se trata de la pérdida de órganos, sino de un dolor físico, “tsaar”, que también
tendrá que ser recompensado, según la cantidad de dinero que una persona como ella
desearía recibir a cambio de sufrir el mismo dolor.1[14] Según Rashí, una herida, en hebreo
“petsa”, es una lesión que saca sangre y golpe, en hebreo “jaburá”, es una lesión que
acarrea la coagulación de la sangre interiormente y hace enrojecer la carne que está
sobre ella.

21:26 “Si alguno hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a
causa del ojo.” – Aquí se refiere a un esclavo kenaaní, no hebreo, como hemos dicho
antes. A parte del ojo y el diente lo mismo se aplica también respecto a la pérdida de las
puntas de 24 órganos: los dedos de las manos y los pies, las orejas, la nariz y el miembro
viril.

21:29 “Sin embargo, si el toro tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había
sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el toro
será apedreado, y su dueño también morirá.” – Según Rashí, en este caso el Cielo dará la
muerte al dueño del toro violento, no el hombre. Este texto nos enseña que el dueño de
un animal es responsable por los daños que puedan causar ese animal.

21:32 “Si el toro acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos
de plata, y el toro será apedreado.” – Aquí se trata de esclavos kenaaní. En el caso de
siervos hebreos habría que pagar el rescate para su liberación.1[15] El precio que le dieron
a Yehudá por la entrega de Yeshúa, fue de treinta monedas de plata, cf. Mateo 26:15;
27:9.

22:1 “Si alguno roba un toro o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco toros por el toro
y cuatro ovejas por la oveja.” – Esta indemnización sólo se aplica sobre este tipo de
animales.

22:2 “Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no habrá
culpabilidad de sangre” – Esto nos enseña que si alguien viene contra ti para matarte,
tienes el derecho de adelantarte a él y no serás considerado un asesino en el caso de que
se muera.
22:3 “pero si ya ha salido el sol, habrá culpabilidad de sangre. Ciertamente, (el ladrón)
debe hacer restitución; si no tiene con qué, entonces será vendido por (el valor de) su
robo.” – En este caso la palabra “sol” no se interpreta por los rabinos de manera literal.
Rashí sigue la interpretación del Midrash1[16] según la cual el sol es símbolo de paz. El
Talmud,1[17] sin embargo, dice que el sol simboliza claridad y seguridad. El Targum
Onkelós tradujo el texto de esta manera: “Si los ojos de los testigos caen en él…”, es
decir, si antes había sido advertido de no matar en el caso de ser sorprendido en su robo.
Si una persona se arrepiente de su pecado tendrá que hacer restitución por el daño
cometido, como está escrito en Lucas 19:8-9:

“Y Zakai, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los
pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. Y Yeshúa le
dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de
Avraham”

Zakai estaba dispuesto a restituir más allá de lo justo estipulado en la Torá. Es una
evidencia clara de su arrepentimiento y por esto la salvación llegó a su casa. Si no hay
una disposición de restitución por el daño causado, no ha habido arrepentimiento
verdadero y la salvación no es auténtica. Querido lector, si antes de entregar tu vida al
Elohim de Israel cometiste robos o daños físicos, estás obligado a restituirlos hasta donde
te sea posible. Si no lo haces, tu arrepentimiento no es sincero, y la salvación no ha
llegado a tu vida.
Tercera aliyá, 22:5-27 (22:4-26 heb.)

22:7 “Si alguno da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de
éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.” – La restitución es doble en este caso si el
ladrón ha hecho un juramento para declarar su inocencia. En otro caso sólo se devuelve
lo que fue hurtado.

22:8 “Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los
jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.” – Aquí la
palabra hebrea “elohim” se traduce como jueces, al igual que en el versículo siguiente.
Los jueces han recibido la autoridad delegada para representar a Elohim en el juicio en la
tierra.
22:10 “Si alguno da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para
ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea” – Según Rashí, en
este caso se trata de un guardián pagado.

22:14 “Si alguno pide (prestado un animal) a su vecino, y (el animal) sufre daño o muere
en ausencia de su dueño, hará completa restitución.” – Esto nos enseña que el que toma
algo prestado es responsable de restituir todo daño causado a lo prestado.

22:16 “Si alguno seduce a una doncella que no esté desposada, y se acuesta con ella,
deberá pagar un precio por ella para que sea su mujer.” – El precio de adquisición de una
mujer virgen, fue de 50 siclos de plata, cf. Deuteronomio 22:29, lo cual corresponde a
ocho años de comida y ropa de una persona (R. Hirsch). El precio de adquisición, en
hebreo “mohar”, luego fue sustituido por la ketuvá, contrato matrimonial. En el tiempo del
segundo templo, había mucha pobreza en la tierra de Israel, y por lo tanto pocas personas
tenían el dinero suficiente para poder pagar el precio de adquisición de una novia. Por
esto se incluyó en la ketuvá un compromiso de pago por parte del novio, correspondiente
a lo que antes había sido el mohar, el precio de adquisición.
Según Rambam,1[18] este pago de adquisición se aplica en el caso de que el padre de la
joven y ella misma estén de acuerdo en que ella se case con él. Por lo tanto no se ve
como una multa. Nadie puede casarse por obligación.

22:18 “No dejarás con vida a la hechicera.” – Esto nos enseña que la Torá fue escrita en
primer lugar a los jueces de Israel. Sólo puede dictar sentencia un tribunal de 23 jueces.
Este mandamiento se aplica tanto para hombres como para mujeres.
La Torá habla de lo que es más común, en este caso es más común que una mujer sea
hechicera que un hombre sea hechicero. Hay diferentes opiniones sobre qué tipo de pena
de muerte se debe aplicar en este caso, algunos dicen que debe ser por espada, y otros
dicen que debe ser por lapidación.

22:20 “El que ofrezca sacrificio a otro HaShem, que no sea HaShem, será destruido por
completo.” – Según Rashí, este mandamiento se aplica sobre tres tipos de sacrifico a los
ídolos, similares a los que se dan al Eterno: degüello de animales, quema de incienso y
ofrenda de libación.
22:21 “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la
tierra de Egipto.” – Aquí no se refiere solamente al converso, puesto que los hijos de
Israel no fueron conversos en Egipto, sino al no judío residente en la tierra de Israel.
Según Rashí, extranjero, en hebreo “guer”, siempre significa uno que no nació en el país,
donde vive ahora, sino que vino de otro país para habitar allí. Según el
Talmud,1[19] maltratar, en hebreo “yaná”, significa en este caso injuria verbal, y oprimir, en
hebreo “lajats”, significa en este caso robo de los bienes. Hay alrededor de 40 casos
donde la Torá habla del cuidado del extranjero.

22:22 “A la viuda y al huérfano no afligiréis.” – El Elohim de Israel tiene un corazón muy


sensible a la necesidad de los débiles. Los extranjeros, las viudas y los huérfanos son
objetos de su cuidado especial. Por esto hay leyes muy concretas para la protección de
estas personas.

22:25 “Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre vosotros, no serás como un
acreedor con él; no le cobrarás interés.” – Los acreedores emplean la fuerza para
reclamar el dinero y suelen humillar al prestamista. Ambas cosas están prohibidas entre
nosotros. Es más, podemos ir más allá de lo justo de la Torá y emplear la misericordia,
conforme a la Torá de Mashíaj que está escrita en Lucas 6:34-36:

“Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los
pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. Antes bien,
amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y
vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para
con los ingratos y perversos. Sed misericorHaShemos, así como vuestro Padre es
misericorHaShemo.”

Está prohibido prestar dinero a los pobres con intereses. Otra cosa es dar préstamos para
una inversión o un negocio.

22:26 “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el


sol” – Según Rashí, se refiere a una prenda que se toma en el momento cuando el deudor
no pueda pagar en el plazo estipulado. Sin embargo si se dio una garantía en el momento
de dar el préstamo, el prestamista no está obligado a devolverla por la tarde.
Cuarta aliyá, 22:28 – 23:5

22:28 “No maldigas a Elohim, ni maldigas al príncipe de tu pueblo.” – La palabra


Elohim1[20] puede referirse tanto a Elohim como a los jueces que le representan en la
sociedad.

22:29 “No demorarás (la ofrenda de) tu plenitud ni de tu vendimia. Me darás el


primogénito de tus hijos.” – Esto significa, según Rashí, que no se puede cambiar el orden
de la separación de las ofrendas. Primero vienen los “bikurim”, las primicias, que se
entregan al Templo. Luego viene la “terumá”, la porción elevada, que se entrega al
sacerdote, cf. Números 18:12. Después se entrega el “maaser”, el diezmo.
El diezmo se divide en tres partes, el primer diezmo, “maaser rishón”, el segundo diezmo,
“maaser shení”, y el diezmo del pobre, “maaser aní”. Primero se separa el maaser rishón,
que es entregado al levita, que en su vez entrega el diezmo del diezmo al kohén, cf.
Números 18:21. Después se separa el maaser shení que es llevado a Yerushalayim para
ser comido allí los años 1, 2, 4 y 5 del ciclo de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En
los años 3 y 6 se separa el maaser aní en lugar del maaser shení, que es entregado a los
pobres, cf. Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de los
productos agrícolas.
Originalmente los hijos primogénitos fueron destinados para ser sacerdotes y servir en el
templo. Como ya no pueden servir como sacerdotes por causa del becerro de oro, son
llevados al kohén para ser redimidos, por cinco shekels, siclos de plata bíblicos. Un shekel
corresponde a aproximadamente 17 gramos de plata. Esto fue hecho con Yeshúa, como
está escrito en Lucas 2:22-23:

“Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moshé, le
trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Ley de
Adonay: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO
PARA HASHEM)”

Esto también nos enseña que si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa
sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim.
22:30 “Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y
al octavo día me lo darás.” – Esto no significa que hay que llevarlo justamente el octavo
día, sino a partir del octavo día en adelante, cf. Levítico 22:27.

Yeshúa no fue circuncidado en el templo, sino en Bet-Lejem. No fue llevado al templo


hasta después de 40 días después de su nacimiento.

22:31 “Y seréis para mí hombres santos. No comeréis carne despedazada en el campo; a


los perros la echaréis.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “despedazada”
es “trefá”,1[21] forma femenina de “tref”,1[22] cuya raíz es “taraf”,1[23] que significa “apresar”,
“despedazar”, “herir”. Trefá significa literalmente “animal despedazado”. Pero en la ley
judía, el término implica todo animal limpio que haya sufrido una lesión mortal, sea muerto
o que todavía esté vivo. La carne de ese animal no es “kasher”, apto para el consumo de
un hombre santo.

Esto nos enseña que la santidad está relacionada con la comida. El pecado entró en el
mundo por medio de una comida prohibida. Un hombre santo cuida mucho lo que entra
por su boca, cf. Hechos 11:8. Este versículo muestra que si un israelita come carne trefá,
no será un hombre santo para el Eterno. Los perros pueden comer ese tipo de carnes.
Esto nos enseña como el Eterno también está interesado en el bienestar de los perros.

23:1 “No levantarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso.” –
Según el Targum significa no aceptar un falso rumor. Hay que tener MUCHO cuidado de
no pasar a otros lo que uno ha oído, porque puede ser un falso rumor, como está escrito
en Proverbios 10:18b: “el que esparce calumnia es un necio.”

23:2 “No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a
la multitud para pervertir (la justicia).” – De este versículo hay muchas interpretaciones
halájicas entre los sabios de Israel para adaptarlo al sistema judicial judío. Entre otras
cosas, se habla de que hay que inclinar un veredicto para absolver un caso de pena
capital basándose en la mayoría simple de un solo juez y para condenar basándose en
una mayoría mínima de dos jueces. Estas interpretaciones no están siguiendo el nivel
peshat, simple, de interpretación. Según Rashí, el sentido literal del versículo es el
siguiente: “No irás tras la mayoría para hacer mal y no responderás sobre un litigio
cediendo ante la mayoría para pervertir (el juicio).” ¡Qué importante es no seguir a la
mayoría a la hora de ser fiel al Eterno! Cada uno tendrá que responder por su propia vida
y si tú estás convencido de algo y no lo dices y cedes ante la mayoría para quedar bien,
estás actuando mal. Entonces tienes más temor de los hombres que del Eterno. En tal
caso eres como el hombre que edifica su casa sobre la arena, que simboliza la multitud
de la gente. En los momentos de tormenta, la casa será derrumbada. Es mejor edificar
sobre la roca, la Torá escrita y la Torá viva, el Mashíaj, cf. Mateo 7:24-27.

23:4-5 “Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo


devolverás. Si ves caído debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo
dejarás a él solo, ciertamente lo ayudarás a levantarlo.” – La Torá no permite que uno
guarde rencor contra el enemigo. Esta es una manera práctica de mostrar amor al
enemigo, como está escrito en Proverbios 25:21:

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua.”

La Torá enseña amar al enemigo. En el tiempo del segundo templo había una corriente de
enseñaza que permitía odiar al enemigo, cf. Mateo 5:43, pero cuando vino el Mashíaj
corrigió esa corriente y llevó a sus talmides, discípulos, de vuelta a la enseñanza de la
Torá, como está escrito en Mateo 5:44:

“Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.”
Quinta aliyá, 23:6-19

23:7 “Aléjate de una palabra falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no


absolveré al culpable.” – La entrega del Mashíaj Yeshúa para ser ejecutado fue ilegal,
contraria a la Torá. Todos sabían que él era inocente. A pesar de ello fue ejecutado. Si el
Eterno no absuelve el culpable ¿cómo puede perdonar al pecador y no darle conforme a
sus pecados? La respuesta es: Cuando se arrepiente HaShem suple con el sacrificio de
su Hijo que murió en su lugar, para llevar su pena de muerte y salvarle eternamente. La
muerte de Yeshúa es la única base justa sobre la cual el Eterno puede perdonar al
pecador y justificar al impío, como está escrito en Romanos 4:5b:
“aquel que justifica al impío”

23:12 “Seis días trabajarás, pero el séptimo día cesarás, para que descansen tu buey y tu
asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.” – Este
es uno de los pocos textos que muestran que el Shabat también fue creado para
descansar y recuperar las fuerzas. El sentido principal del concepto de Shabat es cese de
actividades creativas y productivas.

23:13 “Y en cuanto a todo lo que os he dicho, estad alerta; no mencionéis el nombre de


otros HaShemes, ni será escuchado a causa de tu boca.” – Está prohibido mencionar el
nombre de otros HaShemes. Pero ¿no lo hace la misma Torá en muchas ocasiones? Esto
nos enseña que está prohibido hacer mención de ellos con el fin de honrarlos, no para
identificarlos. Los meses romanos y los días de la semana que se usan en el mundo han
sido dedicados a diferentes deidades paganas con el fin de que los hombres honren a
esos HaShemes al mencionarlos constantemente. ¿Será correcto mencionar los nombres
de esos meses y días de la semana? Hasta los meses judíos ha tomado nombres de los
HaShemes babilónicos. ¿Es correcto mencionar esos HaShemes hablando de los meses
bíblicos? ¿No es tiempo de que se restaure la manera de hablar de los meses y los días
de la semana, sin tener que honrar a los HaShemes paganos? ¿Cómo se debe hablar
entonces? La Escritura habla del primer mes, segundo mes, etc. Lo mismo con los días
de la semana, primer día de la semana, segundo día de la semana, etc. Un hombre santo
habla como la Escritura y si tiene que mencionar un mes o un día de la semana con un
nombre de un HaShem pagano, lo hará sólo para hacerse entender, no porque esté de
acuerdo con esa manera de hablar. Es mejor ir acostumbrándose para hablar sin tener
que decir “lunes”, día del HaShem luna, “jueves”, el día del HaShem pagano Júpiter,
“enero”, el mes dedicado al HaShem pagano Janus, “agosto”, el mes dedicado al cesar
deificado Augusto etc. Es mejor hablar como nuestro Padre celestial habla en las
Escrituras.

23:14 “Tres veces al año me celebraréis fiesta.” – Las tres fiestas están íntimamente
conectadas con el ciclo agrícola que hay en la tierra de Israel. La fiesta de Pesaj está
conectada con la cosecha de la cebada, la fiesta de Shavuot está conectada con la
cosecha del trigo y la fiesta de Sukot está conectada con la recolección de las frutas.
23:16 “También la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que
siembres en el campo; y la fiesta de la recolección al fin del año cuando recojas del
campo (el fruto de) tu trabajo.” – Las primicias, los primeros frutos, hace referencia a
Shavuot. Esta fiesta tiene tres nombres:

 Jag Shavuot, “la fiesta de las semanas”, en relación con las siete semanas que hay
que contar desde Pesaj, cf. Levítico 23:15.
 Jag ha-Katsir, “la fiesta de la siega”, en relación con los dos panes de la primera
cosecha de trigo que fueron llevados al templo, cf. Éxodo 34:22; Levítico 23:17.
 Jag ha-Bikurim, “la fiesta de las primicias”, porque a partir de Shavuot se podía
entregar las primicias de las cosechas en el templo, cf. Números 28:26.

La Torá enseña que la fiesta de recolección, Sukot, 15-22 del séptimo mes, cae al final del
año, no al principio. Esto nos enseña que el año no empieza con el primer día del séptimo
mes, en Yom Teruá. Así que la celebración de Rosh HaShaná, nuevo año, en esa fecha
no concuerda con la enseñanza de la Torá.

23:18 “No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grosura de mi fiesta
quedará hasta la mañana.” – La expresión “mi sacrificio” aparece sólo dos veces en
Jumash, el Penateuco, aquí y en Éxodo 34:25. El único sacrificio que es llamado “mi
sacrificio” es el de Pesaj. Esto nos conecta con la muerte del Cordero de Elohim de una
manera especial. El Eterno llama la muerte de Yeshúa “mi sacrificio”.

23:19 “Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa de HaShem tu Elohim. No


cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – En hebreo está escrito: “reshít bikurei
admatjá” que significa “lo mejor de las primicias de tu tierra”. La palabra “reshít” es la
primera que aparece en la Torá, con un prefijo “be-reshit”. “Reshít”1[24] significa “principio”,
“comienzo”, “primicia”, “lo mejor” y viene de “rosh”,1[25] que significa “cabeza”, “cima”,
“esquina”, “comienzo”, “jefe”, “tropa”, “ramal”. Esta es la cuarta vez que la palabra “reshít”
aparece en las Escrituras. Hace referencia al Mashíaj.
La palabra “primicias” también hace referencia a la resurrección e introducción del
Mashíaj en el ministerio celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él fue el primero en ser
resucitado. Aquí dice que hay que llevar lo mejor de las primicias a la casa del Eterno.
Esto se cumplió cuando el Mashíaj fue introducido en el templo celestial después de ser
resucitado.

“No cocerás un cabrito en la leche de su madre.” – Esta es la primera vez que aparece
esta expresión. En total aparece tres veces en la Torá, cf. Éxodo 34:26; Deuteronomio
14:21. Las tres veces implica tres prohibiciones:

 Cocinar carne y leche juntos.


 Comer carne cocinada en leche.
 Obtener beneficio de esa mezcla.

Según Rashí, la palabra que ha sido traducida como “cabrito”, en hebreo “guedí”, significa
una cría de cualquier animal, no necesariamente la cabra, puede ser también de oveja o
de vaca. La prohibición de la Torá es cocinar estos dos elementos juntos. Los rabinos han
establecido que también incluye mezclar productos derivados de leche y de carne en la
misma comida.

Sexta aliyá, 23:20-25

23:20 “He aquí, yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te
traiga al lugar que yo he preparado.” – Según los maestros judíos, este ángel se llama
“Metatrón”, que viene de la palabra antigua “metator”1[26] que designaba a un ministro que
iba delante del rey, el ministro principal del rey. Esto significaría que Metatrón es el ángel
principal que dirige a los demás ángeles.

23:21 “Sé prudente delante de él y obedece su voz; no seas rebelde contra él, pues no
perdonará vuestra rebelión, porque en él está mi nombre.” – En este ángel está el Nombre
del Eterno. En los antiguos sidures, libros judíos de oración, de la celebración de Rosh
HaShaná está escrito que Metatrón es Yeshúa.

23:25 “Mas serviréis a HaShem vuestro Elohim, y Él bendecirá tu pan y tu agua; y yo


quitaré las enfermedades de en medio de ti.” – La salud es parte de los beneficios del
pacto entre el Eterno e Israel. En el pacto hay una provisión divina para la sanidad de toda
enfermedad.
Séptima aliyá, 23:26 – 24:18

24:4a “Y Moshé escribió todas las palabras de HaShem.” – Aquí dice que Moshé escribió
todas las palabras del Eterno. Esto implica que no dejó de escribir ni una palabra que el
Eterno había dicho. Este texto desafía la tradición farisea que enseña que Moshé recibió
dos tipos de Torá en Sinai, la Escrita y la Oral. Según el versículo 8 el pacto fue hecho
según todas las palabras escritas, no transmitidas oralmente. Hay un sinfín de lugares en
las Escrituras que muestran que el hombre será juzgado según las palabras escritas del
Eterno, no según la tradición oral de los rabinos. El versículo 12 enseña que tanto la Torá
como el mandamiento, que ha sido interpretado como la ley oral, fueron escritos por
Moshé.

24:5 “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, que ofrecieron ofrendas de ascensión y
sacrificaron novillos como ofrendas de paz a HaShem.” – Estos sacerdotes fueron los
primogénitos de todas las tribus de Israel.

24:8
“En
tonces Moshé tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del
pacto que el Eterno ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.” – Los maestros
judíos enseñan que Israel entró en el pacto mediante tres cosas:

 La circuncisión.
 La inmersión en aguas rituales.
 El rociamiento de sangre de un animal sacrificado.

Estos tres requisitos también fueron necesarios para que los gentiles pudieran convertirse
en prosélitos durante el tiempo del segundo templo. Hoy en día no se puede hacer más
que los dos primeros, por falta de templo. En una conversión judía hoy en día hay sólo
una bendición rabínica después de la inmersión.
El converso también tendrá que dar una ofrenda de tsedaká.
En la conversión mesiánica el gentil tendrá que pasar pos los mismos tres pasos:

 La circuncisión del corazón, Romanos 2:29; Colosenses 2:11.


 La inmersión en aguas rituales en el nombre de Yeshúa, Mateo 28:19; Hechos 8:16;
10:48.
 El rociamiento en la sangre del Mashíaj, cf. 1 Pedro 1:2.

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