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Alfarero Rebelde

El cuento 'El alfarero rebelde' de Carlos Espinoza León narra la historia de Simbilac, un alfarero y músico que inspira a su pueblo a resistir la opresión a través del arte y la memoria cultural. A pesar de ser capturado por un ejército invasor, su legado persiste en la forma de un pájaro simbólico, el Chilalo, que representa la lucha por la libertad. La obra destaca la importancia del arte como herramienta de resistencia y la necesidad de luchar por la identidad cultural.
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Alfarero Rebelde

El cuento 'El alfarero rebelde' de Carlos Espinoza León narra la historia de Simbilac, un alfarero y músico que inspira a su pueblo a resistir la opresión a través del arte y la memoria cultural. A pesar de ser capturado por un ejército invasor, su legado persiste en la forma de un pájaro simbólico, el Chilalo, que representa la lucha por la libertad. La obra destaca la importancia del arte como herramienta de resistencia y la necesidad de luchar por la identidad cultural.
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El alfarero rebelde

Paul: Un saludo a todos, hoy en nuestro programa, “contando


historias de obras literarias” presentaremos el cuento “el alfarero
rebelde” del autor peruano Carlos Espinoza León. Claro que en
compañía de mis queridos compañeros, Josias Borja y Uriel Jigashi y
yo el que les está hablando Paul Camargo.

Josias: Ahora para la obra “el alfarero rebelde” publicado en 2018


viajaremos a un rincón del Perú profundo, donde un hombre
misterioso, una flauta mágica y unas vasijas de arcilla fueron capaces
de encender una rebelión. Un artista. Un soñador. Un maestro que, en
tiempos de oscuridad, enseñó a su gente a resistir no con espadas,
sino con cerámica, con memoria… y con música. Acompáñanos a
descubrir cómo el arte puede transformar la historia, y cómo un
simple canto puede ser el grito de libertad de todo un pueblo. La
historia concluye con un mensaje claro en el arte. Puede ser un arte
poderoso contra la opresión y la memoria cultural es clave para la
libertad de los pueblos.

Uriel: Simbilac apareció un día, sin que nadie supiera de dónde


venía. Con su quena tocaba una melodía tan dulce, tan profunda, que
todo el pueblo se detenía a escucharlo. Los pájaros callaban, los niños
dejaban de jugar, y hasta el curaca y su esposa lloraban al oírlo. Su
música no era solo un canto; era una ofrenda al espíritu de la tierra,
un eco de los dioses antiguos. Pronto, su melodía se convirtió en
parte del ciclo de la vida: al amanecer, al mediodía y al atardecer,
como si el tiempo mismo obedeciera el llamado de su quena.

Pero Simbilac no solo era músico. Era también un maestro alfarero.


Con paciencia y sabiduría, enseñó al pueblo a moldear la arcilla, a
transformar el barro en historia, en arte, en alma. Ollas, tinajas,
vasijas y mates tomaban forma bajo sus manos. Enseñó a sus
discípulos a representar frutas, aves, escenas del campo y momentos
sagrados. Les mostró que el barro no solo se usa: se honra. Utilizaba
colores sagrados: el blanco del amanecer, símbolo de pureza y
esperanza; y el rojo dorado del atardecer, símbolo de sabiduría y fin
de ciclo.

Sin embargo, todo cambió cuando un ejército invasor llegó del norte.
Con un rey alzado en una litera de oro, impusieron sus leyes,
destruyeron los templos sagrados, y pretendieron borrar la cultura del
pueblo con fuego y cadenas. A los que se resistían, los castigaban sin
piedad. Pero Simbilac no se doblegó. En la oscuridad de la opresión,
fue luz. Reunió a los jóvenes en secreto, les habló de dignidad y
memoria, y les enseñó a usar la cerámica como arma simbólica.

Ya no solo hacían arte, ahora hacían huacos de protesta, que


mostraban la tristeza, la rabia, el llanto de un pueblo que no se
resignaba.

Pero la libertad, como siempre, tuvo un precio. Simbilac fue capturado


y encerrado en una jaula como si fuera un animal. No comió. No
habló. No pidió perdón. Al tercer día… desapareció. En su lugar, había
un pequeño pájaro blanco, con la espalda rojiza, como los colores que
tanto usaba. Nadie se atrevió a tocarlo. El pueblo lo llamó Chilalo.
Desde entonces, cientos de Chilalos aparecieron, llevando barro
sagrado en el pico, construyendo sus nidos en las canteras donde solo
Simbilac solía entrar. Se convirtieron en símbolo de libertad. Se dice
que el Chilalo prefiere morir antes que vivir enjaulado.

Y fue así como el pueblo, inspirado por el ejemplo de Simbilac, se


levantó. Dejaron sus herramientas, tomaron sus lanzas, y pelearon
con el alma despierta. No luchaban solo por tierra o por templos…
luchaban por su espíritu, por su arte, por su memoria. Al final del día,
derrotaron al invasor. Y entre los árboles, volvió a escucharse el trino
sagrado del Chilalo.

Simbilac no murió… se transformó. En barro. En canto. En vuelo. En


lucha. En libertad.

Uriel: Interesante verdad, ¡Aún hay más para contar!

Josias: Carlos Espinoza León. Nació en Chulucanas el 15 de enero de


1941, hijo de Carlos Rodrigo Espinoza Ortiz y Clorinda Isabel León
Calle. Realizó sus estudios escolares en diversos centros educativos
de su localidad natal. Posteriormente, estudió en Lima, en el Colegio
de Aplicación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Cursó
estudios superiores en la Escuela Superior Tecnológica “Almirante
Miguel Grau” de Piura, donde se graduó como administrador. Desde
joven se interesó por la escritura, volcándose a la narración de
historias populares y relatos inspirados en la vida rural, los mitos y la
cosmovisión de la costa norte peruana. Ha escrito novelas, cuentos,
leyendas, y libros infantiles. Es uno de los principales exponentes de
la literatura costumbrista del norte del país.

Espinoza tiene varias obras destacadas, entre ella está Froilán Alama,
el bandolero (1975) su obra más conocida, basada en un personaje
real de la sierra piurana.

El Cacique Blanco
Cuentos de Piura.

Páramo Rojo.

El canto del chilalo.

Leyendas piuranas.

Clos y la rebelión de las soñas.

El alfarero rebelde (literatura infantil).

El Pitingo.

Tragaldabas.

Carlos Espinoza ha tenido varios reconocimientos en numerosos


concursos literarios regionales y nacionales, entre ellos:

Juegos Florales Universitarios (UDEP)

Concurso Regional SINAMOS

Concurso de Cuento INC-Piura

Concurso Petroperú de cuento

Concurso Nacional de Educación "Horacio" y etc.

También ha sido homenajeado por instituciones como la Universidad


Nacional de Piura y ha recibido múltiples distinciones por su labor
literaria y educativa.

Paul: Nuestra apreciación crítica sobre este cuento es que llega a ser
muy interesante la historia y como el personaje principal busca no
rendirse y transmite ese mensaje tanto a los que él conoce y a
nosotros como lectores. Además, el protagonista demuestra que su
rebeldía es su cualidad principal pues con ello enseño a los jóvenes
del pueblo la voluntad de no querer rendirse, sobre todo si su objetivo
era el poder permanecer en su hogar sin ser cautivos. También, el
desenlace nos menciona como Simbilac al encontrarse encerrado tras
3 días desaparece ,solo quedando un pájaro en su lugar, pero él
persistió con su idea hasta el final de preferir morir en vez de ser
prisionero, exaltando su mentalidad y voluntad de evadir lo que no
fuese lo que él quisiese.

Ahora bien,en conjunto les queremos recomendar este cuento porque


llega a ser muy intrigante y entretenido a la hora de leerlo, también
nos transmite un mensaje, que siempre tenemos que luchar por
nuestro objetivo y mucho menos nunca rendirnos.
Con esto dicho cerramos el programa de el día de hoy,en grupo nos
despedimos y no se olviden de volver la próxima semana en
“Contando historias de obras literarias”

“Rompe los moldes de la opresión y crea una nueva forma de


libertad.”

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