Trayecto en Migraciones internacionales en Argentina.
Procesos contemporáneos y
desafíos educativos
Módulo 1: Pensar las migraciones internacionales en el mundo actual
Clase 1: La movilidad internacional. Personas
preguntas, conceptos
Los términos o conceptos escritos en verde están definidos o explicados
con mayor detalle en el Glosario del Módulo
Personas
https://youtu.be/OYIkj1EFqOw
Las migraciones son una parte constitutiva de la historia de la especie humana, al
menos desde la aparición del homo sapiens sapiens en África (hace unos 120.000 años)
y su posterior dispersión hacia Europa, Asia y América, entre 70.000 y 40.000 años
atrás. No obstante, esta suerte de lugar común relativo al “nomadismo” de la
1
humanidad no debe opacar ni minimizar otro aspecto igual de importante: los
procesos migratorios deben analizarse y comprenderse en relación al momento o
época en que ocurren. Sus causas, sus características, sus consecuencias —e incluso
cómo se los piensa— no pueden escindirse del contexto histórico. Es decir que las
migraciones no son todas iguales ni se “explican” de la misma manera.
Las grandes migraciones transoceánicas del siglo XIX y principios del siglo XX son muy
diferentes de las migraciones actuales, y también de las que ocurrieron durante la
segunda mitad del siglo XX. En unas pocas décadas cambiaron las rutas y se
multiplicaron los países de origen y destino (tema que abordaremos en la clase 3).
También cambiaron las formas de pensar, gestionar y regular la movilidad, tal como
evidencian los cambios en las políticas, las leyes y las prácticas de control migratorio.
Asimismo, sin dejar de ser parte de los asuntos domésticos o internos de cada país, ya
desde fines del siglo XX las migraciones internacionales se convirtieron en tema de
agenda a nivel regional y global.
Joaquín Arango dice que, en el paso del siglo XX al XXI, las migraciones
internacionales se mundializaron: todo el planeta es su escenario, las
personas parten de muchos lugares distintos y se dirigen a muy distintos
destinos. Si bien esta mundialización ocurre en el contexto de la
globalización, “la supresión de las barreras y la liberalización de flujos que
son consustanciales a la globalización no se han extendido a las
migraciones internacionales”. Puesto que la libertad de circulación de
personas no es la regla sino la excepción, Arango sostiene que “se trata
de una mundialización erizada de fronteras y de barreras”. Gran parte de
las migraciones ocurren a pesar de ellas y no debido a su eliminación.
(Arango, 2003: 9-10)
2
Muro fronterizo entre México y Estados Unidos, sobre el Océano Pacífico.
Imagen con licencia Creative Commons
Detalle del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, 2014.
Imagen con licencia Creative Commons
3
Algunas cifras globales
● La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que en 2020
existían 281 millones de migrantes internacionales, que representaban el 3,6%
de la población mundial. En el año 2000, la cifra rondaba los 174 millones y
representaba el 2,8% de la población total. [Fuente:
https://worldmigrationreport.iom.int/wmr-2022-interactive/?lang=ES.
Consultada en mayo de 2022.]
● De los 281 millones de migrantes internacionales, se estima que el 28% son
niños y niñas menores de 14 años, y el 48% son mujeres (de todas las edades).
[Fuente: https://www.migrationdataportal.org/es/international-
data?i=stock_abs_&t=2020. Consultada en mayo de 2022.]
● El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
estima que a fines de 2020 había en el mundo 82,4 millones de personas
desplazadas por la fuerza. De ellas, 48 millones eran desplazadas internas (es
decir que no habían cruzado una frontera internacional); 26,4 millones de
personas eran refugiadas; 4,1 millones eran solicitantes de asilo y 3,9 millones
eran personas venezolanas desplazadas en el extranjero. [Fuente:
https://www.acnur.org/stats/globaltrends/60cbddfd4/tendencias-globales-de-
desplazamiento-forzado-en-2020.html. Consultada en mayo de 2022.]
● Según la División de Población de las Naciones Unidas, los diez países donde en
2020 residía la mayor cantidad de migrantes internacionales eran Estados
Unidos (51 millones), Alemania (16 millones), Arabia Saudita (13 millones), la
Federación Rusa (12 millones) y el Reino Unido (9 millones). Les seguían los
Emiratos Árabes, Francia, Canadá, Australia y España, con cifras que oscilan
entre 7 y 9 millones. [Fuente:
https://www.un.org/development/desa/es/about/desa-
divisions/population.html. Consultada en mayo de 2022.]
4
● América Latina y el Caribe presentan dinámicas migratorias propias (que
revisaremos con mayor detalle en la clase 3). De momento, nos interesa señalar
que, según el Área de Población y Desarrollo de la CEPAL (la Comisión
Económica para América Latina y El Caribe de las Naciones Unidas), hacia 2010,
y en base a la ronda de censos nacionales de población de ese año, alrededor
de 28,5 millones de personas latinoamericanas o caribeñas residían en países
distintos al de su nacimiento. De ellas, casi 12 millones habían partido de
México, 2 millones de Colombia y 1,3 millones de El Salvador. En lo que
respecta a sus lugares de destino, 20,8 millones residían en Estados Unidos; 2,4
millones en España y 3,7 millones en países de la región, especialmente en
Argentina (1,8 millones), Venezuela (1,1 millones) y México (1 millón). [Fuente:
https://www.cepal.org/es/temas/migracion. Consultada en mayo de 2022.]
Estimaciones más recientes (a 2020) calculan que en América del Sur residen
10,9 millones de migrantes internacionales, que representan el 2,5% de la
población total de la región. Aproximadamente 2,3 millones residen en
Argentina, 1,9 millones en Colombia y 1,6 millones en Chile. La mitad son
mujeres. [Fuente: https://www.migrationdataportal.org/international-
data?i=stock_abs_&t=2020&m=2&sm49=5. Consultada en mayo de 2022.]
● En los últimos años, las dinámicas de la movilidad venezolana cambiaron
radicalmente este panorama. Se estima que entre 2015 y 2022,
aproximadamente 6 millones de venezolanos y venezolanas partieron de su
país. Del total, alrededor de 5 millones residen en los países de la región,
principalmente en Colombia (1,8 millones), Perú (1, 3 millones), Ecuador
(500.000), Chile (450.000), Brasil (270.000) y Argentina (180.000). [Fuente:
https://www.r4v.info/es/refugiadosymigrantes. Consultada en mayo de 2022.]
5
Siempre hay que tener presente que detrás de cada número hay una
persona de carne y hueso, una historia singular y única hecha de afectos,
esfuerzos, expectativas, experiencias, trayectorias y proyectos de vida.
Estas cifras reflejan distintos tipos de procesos, de los cuales podemos distinguir
claramente dos. Por un lado, procesos previsibles, conocidos, continuos y de larga
data, como por ejemplo las migraciones de países vecinos hacia Argentina, o las
migraciones desde México hacia Estados Unidos. Por el otro, procesos súbitos, donde
cientos de miles o millones de personas se desplazan en poco tiempo hacia un destino
próximo. Por ejemplo: los 5 millones de sirios que, debido a la guerra, entre 2011 y
2015, se desplazaron hacia Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto; los millones de
venezolanos que a partir de 2015 partieron hacia Colombia, Ecuador y Perú; y los miles
de ucranianos que diariamente comenzaron a dirigirse hacia Polonia y Moldavia luego
de febrero de 2022.
Entonces, corresponde que comencemos a preguntarnos por algunas de las
características de los procesos a los que estamos haciendo referencia.
Interrogantes sobre un concepto complejo
El concepto “migración” es a la vez intuitivo y complejo. Claramente alude a personas
que se desplazan por el territorio, cambiando su lugar de residencia. Pero esos
desplazamientos ¿implican un cruce de fronteras internacionales o pueden ocurrir
dentro de un mismo país? ¿Los cambios en el lugar de residencia son permanentes o
temporarios? Si son temporarios, ¿cuánto tiempo duran? ¿Por qué motivos se
desplazan esas personas? ¿Por razones económicas, políticas, familiares? ¿Quieren
mejorar sus oportunidades laborales, conocer otros lugares, tener nuevas
6
experiencias? ¿Se sienten inseguras en el lugar donde viven? ¿Se enamoraron de
alguien que vive en otro lugar, quieren alejarse de sus familias, quieren reunirse con
hijos o padres que migraron anteriormente? Todas estas personas ¿decidieron libre y
voluntariamente cambiar su lugar de residencia? ¿O fueron forzadas a irse por guerras,
violaciones de derechos humanos, amenazas, peligros o desastres ambientales? ¡Y
éstas son solo algunas de las preguntas posibles!
Según cómo se respondan estas preguntas (y sus posibles combinaciones),
tendremos distintos términos. Movilidad territorial es probablemente el
más amplio, ya que en principio comprende todas las respuestas posibles
en cuanto a duración del cambio de residencia, motivos, y cruces o no de
fronteras internacionales. Al mismo tiempo, es también bastante
impreciso, ya que aúna situaciones bien disímiles, que iremos señalando a
continuación. Migración interna implica que no hubo cruce de fronteras
internacionales, pero la distancia recorrida puede ser mucho mayor a la de
una migración internacional, donde la persona cruza una frontera hacia un
país distinto del de su nacionalidad pero que, por ejemplo, puede estar
muy próximo geográfica y culturalmente (como Argentina y Uruguay).
Ahora bien, turismo indica un desplazamiento (interno o internacional) por
un período acotado, sin intención de cambio de lugar de residencia, y
posiblemente sin intención de trabajar. Pero también sabemos que
muchas migraciones internacionales con fines laborales comienzan bajo la
figura del turismo. Por otra parte, si los motivos del desplazamiento se
describen como “económicos” y centrados en la búsqueda de trabajo,
solemos hablar de migraciones laborales —que pueden ser internas o
internacionales—. Y finalmente, si los motivos se vinculan a persecuciones
religiosas, étnicas, identitarias o políticas, es posible que hablemos del
derecho al asilo y de personas refugiadas.
7
Ahora, ¿cómo denominaríamos a la persona que trabaja de lunes a viernes en un lugar
y reside en otro durante el fin de semana? ¿Usaríamos el mismo nombre tanto para
quién tenga este patrón de residencia en el país del cual es nacional como para quien
sea “extranjero” de lunes a viernes y “nacional” los sábados y domingos? Aún más:
probablemente no tendríamos inconveniente en denominar “inmigrante” o “migrante”
a una persona que se traslada desde México a Estados Unidos, o desde Bolivia hacia
Argentina, para trabajar. Pero ¿llamaríamos también “inmigrantes” a los funcionarios
consulares mexicanos o bolivianos que residen en Estados Unidos o en Argentina? ¿O a
las personas empleadas por empresas internacionales, que se trasladan por meses o
años con sus familias? ¿Y llamaríamos “migrantes” a quienes realizan maestrías o
doctorados en otros países, en el marco de acuerdos especiales entre universidades?
Probablemente estas personas no se sentirían del todo cómodas con esa etiqueta —de
hecho, suelen hablar de sí mismas como “expatriadas”—, y su incomodidad deja
traslucir que las características de las personas (“ricas” o “pobres”, en términos muy
simplificados) no son ajenas a las maneras en que describimos o calificamos sus
desplazamientos.
Claramente, el panorama es complejo… y falta introducir toda la dimensión normativa
que regula los cruces de fronteras internacionales (autorizando algunos y prohibiendo
o restringiendo a otros) y que establece los permisos de residencia o permanencia con
duración y derechos variables en el lugar de destino: turismo, trabajo, estudio,
reunificación familiar, asilo, etcétera. ¿Cuántas personas desean residir en otro país,
pero no pueden obtener autorización de ingreso? ¿Y cuántas de las que ingresaron (tal
vez como turistas) no pueden obtener autorización de permanencia? ¿Cómo pensar la
situación de personas que nacieron y residen en un país —por ejemplo Argentina—
pero en virtud de la nacionalidad de sus ancestros y de convenios bilaterales gozan de
una doble nacionalidad que les permite ingresar fácilmente y residir legalmente en,
por ejemplo, los países de la Unión Europea?
Esta variedad de matices nos lleva a pensar que estos traslados con cambio de
residencia ocurren en el marco de relaciones sociales, procesos económicos, políticos
8
y culturales, y estructuras normativas y administrativas más vastas, que explican y
dotan de sentido a este gran abanico de situaciones. Parte de la complejidad de los
procesos migratorios contemporáneos —especialmente los internacionales— se debe
a que en ellos se combinan dimensiones sociales y económicas de la experiencia
cotidiana (expresadas en las conceptos y modelos de la investigación social) con
ordenamientos legales y burocráticos expresados en el lenguaje de las leyes y
normas que regulan (promueven, permiten, restringen, obstruyen o prohíben) los
traslados y las permanencias.
En términos muy sencillos: las personas concretas desean, deciden o intentan migrar a
otro país por muchísimas razones combinadas. Sin embargo, los marcos legales que
permiten o no su ingreso son mucho más estrechos que sus motivaciones, y en la
actualidad no todos los potenciales migrantes pueden cruzar legalmente las fronteras
internacionales. A su vez, no todos quienes logran cruzarlas (ya sea por canales
regulares o irregulares) logran posteriormente “los papeles”, es decir: regularizar su
estatus como residentes extranjeros en el país de destino. Por eso, es imposible pasar
por alto el rol de los Estados cuando se analizan las dinámicas y los procesos
migratorios. Las leyes, las políticas y las prácticas de control migratorio explican, en
gran medida, las características y los volúmenes de los flujos migratorios en el
mundo actual.
Frontera terrestre para ingresar a Austria.
Imagen con licencia Creative Commons
9
Nacionales, extranjeros/as, migrantes, refugiados
En este panorama complejo y móvil, haremos un recorte indispensable en relación a
los conceptos y temáticas que trabajaremos en este módulo.
Nos centraremos en el análisis de los movimientos internacionales, es decir que
siempre existirá un cruce de frontera internacional por parte de una persona no
nacional. Por eso, las personas a las que haremos referencia serán extranjeras en el
país de destino (puesto que portan la nacionalidad del país donde han nacido).
Abdelmalek Sayad sostiene que “inmigrante designa cada vez con mayor
frecuencia una condición social, mientras que extranjero corresponde a
un estatus jurídico-político”. (Sayad, 2008:103) También sostiene que el
estatus jurídico puede cambiar sin que cambien significativamente las
maneras en que las personas migrantes son pensadas desde el sentido
común. Como condición social, inmigrante suele desdoblarse en
“indocumentado”, “clandestino”, “ilegal”, “sin papeles”, “mojado”,
“bolita”, “paragua”, “chilote”, “sudaca”, “brasuca / brazuca”, etcétera.
Estos términos del lenguaje cotidiano (descalificatorios y peyorativos)
recogen y mezclan categorías del discurso jurídico y categorías de la
clasificación social, reforzando la estigmatización y la construcción de las
fronteras simbólicas.
Esta doble perspectiva (social y jurídica) nos permitirá pensar las dinámicas de los
movimientos territoriales en el contexto de los Estados nacionales, de sus fronteras y
de sus sistemas de regulación de derechos. En el mundo contemporáneo es imposible
(o sumamente incompleto) hablar de inmigración sin referirse al accionar y al
andamiaje normativo, jurídico y administrativo de los Estados mediante el cual se
separan, se distinguen y a la vez se construyen “sujetos nacionales” y “sujetos
10
extranjeros”. Como bien saben todas las personas que son extranjeras en el lugar en el
que viven, la nacionalidad es uno de los primeros criterios a los que apelan las
legislaciones para garantizar los derechos de unas personas y restringir los derechos de
otras.
En algunas oportunidades escuchamos reflexiones del estilo “no hace falta ser
extranjero para sentirse un extraño”, aludiendo a una sensación de marginalidad o no
pertenencia a una comunidad mayor. Sin duda, estas percepciones subjetivas pueden
ser muy fuertes y significativas en la vida de muchas personas. Pero por más extranjera
que se sienta una persona, en tanto no sea extranjera por nacionalidad no le será
aplicable la ley migratoria: no necesitará solicitar permiso de ingreso al país ni permiso
de residencia, no tendrá restricciones para trabajar, no se le podrá emitir una orden de
expulsión en caso de residencia irregular, no tendrá prohibición de reingresar al país si
fue expulsada, podrá votar y ser electa en todos los niveles electorales (nacional,
provincial o municipal) y nadie le podrá decir “volvete a tu país”… Esta breve
enumeración muestra que no es lo mismo “sentirse” extranjero/a que efectivamente
serlo en términos jurídicos.
Poner en evidencia algo tan elemental como que es necesario cruzar una frontera
internacional para devenir extranjero muestra que, en verdad, no estamos hablando
de una sustancia ni de algo propio o natural de las personas, sino de una posición o
una condición. La persona “extranjera” no lo es siempre, sino en determinados
contextos y en determinados conjuntos de relaciones. Igual que “nacional”,
“extranjero” es una posición relativa, y ambas se constituyen mutuamente: sin
extranjeros no hay nacionales, sin nacionales no hay extranjeros.
Puesto que los procesos que analizaremos a lo largo de este módulo están marcados
por el cruce de fronteras internacionales, resulta central el rol de los Estados. A través
de las leyes migratorias, cada Estado regula los ingresos, los egresos y las
permanencias, así como los derechos a los que tienen acceso (o no) las personas en
virtud de su nacionalidad y de su condición migratoria. Complementariamente, las
11
leyes de nacionalidad y ciudadanía establecen en qué situaciones y cumpliendo qué
requisitos o condiciones las personas que no son nacionales pueden adquirir la
nacionalidad. [En el Glosario pueden consultar las diferencias entre términos tales
como nacionalidad, ciudadanía y residencia.]
Como ya señalamos, las personas migran y cambian su lugar de residencia por
muchísimas razones (que a menudo se combinan): porque buscan nuevas o mejores
oportunidades laborales, porque desean conocer otras sociedades y otras culturas,
para estudiar, por amor, por temor, por conflictos políticos, y muchas más. Sin
embargo, desde el punto de vista de las legislaciones (que son las que ponen o quitan
las barreras a los desplazamientos internacionales), la primera gran división de motivos
distingue entre migraciones voluntarias y migraciones forzosas.
Las migraciones voluntarias dan lugar a las distintas figuras de migrantes
y son reguladas a través de las normas de inmigración o extranjería
mediante las cuales cada país autoriza el ingreso y la permanencia de
personas extranjeras. Las migraciones forzosas remiten al derecho de
asilo y al estatuto o condición de refugiado, establecido luego de la
Segunda Guerra Mundial como parte del derecho internacional de los
derechos humanos.
Veamos con más detalle: en muchas ocasiones, las personas abandonan sus países de
origen o de residencia porque temen ser perseguidas por motivos raciales, políticos o
religiosos, o porque su vida o su libertad han sido amenazadas por la violencia
generalizada, por conflictos internos, agresiones extranjeras o violaciones masivas de
los derechos humanos. En estos casos, se presume que existen temores fundados que
ponen en peligro la vida de las personas, y que el Estado donde reside esa persona
no puede garantizar su seguridad. Las personas que abandonan sus países en estas
circunstancias pueden dirigirse a otro país y solicitar que se les reconozca el estatuto
12
de refugiado, que les garantiza protección internacional. A diferencia de las personas
migrantes (que pueden ser deportadas o devueltas a sus países de origen) quienes
obtuvieron el estatuto de refugiado no pueden ser devueltos ni retornados, ya que ello
pondría en peligro su vida. Justamente el principio de no devolución (como
herramienta central de protección y compromiso internacional) es la piedra angular
del derecho al asilo y la principal diferencia jurídica entre un migrante y un refugiado.
Refugiados de Siria e Irak arribando a la isla de Lesbos (Grecia), 2015.
Imagen con licencia Creative Commons
La Convención y el Protocolo de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados
(1951 y 1967 respectivamente) indican que el término “refugiado” se aplicará a toda
persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza,
religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se
encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores,
no quiera acogerse a la protección de tal país”.
En la Declaración de Cartagena sobre Refugiados (1984) la Organización de Estados
Americanos amplió el concepto de modo que “se considere también como refugiados
a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han
13
sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos
internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público”.
Es decir que para ser migrante o extranjero alcanza con cruzar una frontera
internacional, pero para ser refugiado y gozar del derecho de no devolución es
necesario un reconocimiento explícito y formal como tal por parte del país de destino.
En Argentina, este procedimiento está establecido en la Ley de Reconocimiento y
protección del refugiado, sancionada en 2005. Entre 1984 y 2021, Argentina recibió
cerca de 32.000 solicitudes de reconocimiento del estatuto de refugiado. Casi 5.000
personas fueron reconocidas como refugiadas. [Fuente: Comisión Nacional para los
Refugiados (CONARE), https://www.argentina.gob.ar/interior/migraciones/comision-
nacional-para-los-refugiados. Consultada en mayo de 2022.]
Finalmente, para cerrar esta clase, señalaremos muy brevemente el impacto de la
pandemia en las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo.
Por un lado, las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio afectaron
principalmente a las personas cuyo trabajo no podía realizarse de manera remota, y
dentro de ese grupo a quienes se desempeñaban en actividades informales, muchas
de ellas en el espacio público. Es el caso de trabajadoras domésticas y de cuidado y de
vendedores y vendedoras ambulantes, por mencionar dos ejemplos próximos. Este
tipo de ocupaciones son muy frecuentes entre las personas migrantes, y, debido a la
inexistencia o informalidad de la relación laboral, muchas quedaron por fuera de las
medidas paliativas que dispusieron varios de los gobiernos de la región.
Por otra parte, los cierres de fronteras internacionales detuvieron los ingresos
regulares. Las personas y familias que de todos modos se vieron compelidas a
desplazarse internacionalmente encararon tránsitos riesgosos e ingresaron por pasos
no habilitados, incluso cuando se trataba de personas con necesidades de protección.
Además, el cese de atención administrativa (y su lento y complejo paso a modalidades
14
no presenciales) demoró o impidió la tramitación de numerosos permisos de
residencia, que a su vez devino una barrera para el acceso a las ayudas estatales.
Recuerden que en el Glosario pueden consultar varios de los términos
que emplearemos a lo largo del módulo.
Material de lectura
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Tendencias
globales. Desplazamiento forzado en 2020. En https://www.acnur.org/60cbddfd4.pdf
Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Informe sobre las migraciones
en el mundo 2020. En https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2020_es.pdf
Nota: ambos informes son largos. La idea es que los conozcan, y que lean lo que les
interese.
Bibliografía de referencia
Arango, Joaquín. (2003). Inmigración y diversidad humana. Una nueva era en las
migraciones internacionales. Revista de Occidente, n° 268, pp. 5 a 20. España:
Fundación Ortega y Gasset. Disponible en https://ortegaygasset.edu/wp-
content/uploads/2018/07/268Joaquin_Arango.pdf
15
Pacecca, María Inés. (2015). Clase Nro.: 1 Las migraciones internacionales. Territorios,
fronteras, miradas. Curso: Postítulo en Enseñanza de las Ciencias Sociales en la escuela
primaria. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación.
Sayad, Abdelmalek. (2008) [1984]. Estado, nación e inmigración. El orden nacional ante
el desafío de la inmigración.Revista Electrónica Apuntes de Investigación del CECYP
(Centro de Estudios en Cultura y Política) n° 13, pp. 101-116.
Créditos
Autora: María Inés Pacecca
Cómo citar este texto:
Pacecca, María Inés (2022). Clase Nro.: 1 La movilidad internacional. Personas, preguntas,
conceptos. Curso: Pensar las migraciones internacionales en el mundo actual. Buenos Aires:
Ministerio de Educación de la Nación.
Esta obra está bajo una licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0
16